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27 diciembre 2024 5 27 /12 /diciembre /2024 11:29

LOGOI  386

“LITERACURA”

Parece que en Cataluña se preparaba –ya no, debido a la abundancia de protestas– el destierro de la literatura, la filosofía y las lecturas de la lista de asignaturas obligatorias del bachillerato de humanidades y convertirlas en optativas. A pesar de que estamos casi en la cola en estadísticas nacionales y europeas de falta de comprensión lectora entre jóvenes y adolescentes españoles. Los neurólogos no se cansan de advertir sobre las virtudes de la lectura para el cerebro, los pedagogos, para la cultura y los filósofos, para la vida. La bienaventurada lectura de ficción –y en casos muy sensibles- de poesía, no sólo enriquece la inteligencia y cultiva la mente, sino que supone un escudo magnífico para compensar los males y excesos emotivos que la vida nos proporciona con envidiable soltura. “No hay mal que no cure una hora de atenta y profunda lectura”, escribía un clásico. La fuerza “curativa” de la literatura, “literacura”, ha sido aconsejada por los grandes cerebros de todos los tiempos.

Pero habría que recordar a esos altos funcionarios de ámbitos educativos (que parecen competir para ver quién la hace más gorda), lo que los expertos llaman “educación integral”, en la que la literatura  tiene un papel esencial. Los estudios e informes consultados aseguran que dicha educación integral es un equilibrio entre conocimientos de tipo técnico, matemático o científico, con una esencial aportación de elementos humanísticos como la narrativa, el arte o la filosofía. La desvalorización del saber humanístico en la enseñanza, debido a lo que la filósofa norteamericana Martha Nussbaum llamaba la “utilidad” crematística, profesional, comercial-empresarial o curricular de los estudios, supone en empobrecimiento grave de la formación personal y social del estudiante.

Pregunten a cualquier profesor sobre el nivel de léxico, ortografía, lógica y actividades como razonar, argumentar o simplemente de pensar y estructurar una conversación, que tienen en general los alumnos. Las modas sociales y tecnológicas no ayudan con su rapidez, variabilidad y simpleza: se está perdiendo el hábito –lento, pausado- de la reflexión.

Pero no nos hagamos mala sangre. Celebremos esta noche la fiesta -¿sigue siendo realmente religiosa?-, del nacimiento de Jesús y entonemos algunos de esos villancicos tradicionales que tan sencillamente nos recuerdan el acontecimiento mítico-místico. Aunque, según un divertido artículo de Álex Grijelmo en El País, esos textos cantables están llenos de contradicciones. Como aquello de los peces que beben y beben por ver a Dios nacido y luego lo hacen por ver a Dios nacer. ¿No debería ir primero lo de nacer? También lo de que en el Portal de Belén haya simultáneamente “estrellas, sol y luna”. Si tal cosa aconteció, qué susto para los astrónomos y qué fallo para los historiadores por no haber dado cuenta de ello. Les debía una sonrisa, amigos lectores.  ¡Feliz Navidad!

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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2 diciembre 2024 1 02 /12 /diciembre /2024 22:03

COMPROMISO Y CULTURA (diciembre 2024)

MAFALDA INSPIRA LA CONCIENCIA CRÍTICA DE LA IZQUIERDA DESDE HACE 60 AÑOS

El dibujante argentino Quino creó un tipo de cómic que  satirizó la política y la sociedad en una época de luchas generacionales por la libertad

Conocí a Quino, Joaquín Salvador Lavado, en el Buenos Aires de los años 80, casi diez años después del ominoso golpe de Estado militar que le obligó a exiliarse en Italia, junto a  su mujer Alicia Colombo. Le llamé por teléfono, me dijo que odiaba las entrevistas pero al decirle que venía de Barcelona y trabajaba para “La Vanguardia”, aunque le entrevistaba para una revista juvenil que a la sazón dirigía yo, me citó en su propia casa, un piso alto, el décimo quinto, en pleno centro de la capital. “Venga a las doce, así a la hora de comer, le echo”, me dijo con tono irónico.  El dibujante era un hombre delgado, de estatura media, de unos 50 años -aunque aparentaba muchos menos- con aspecto frágil, miope y con grandes entradas que dejaban una frente de soberbio esplendor y mostraba un algo juvenil, casi contestatario, en su figura. Tenía una sonrisa tímida, era muy amable y se expresaba con precisión de filósofo, pero de una forma sencilla, simple y clara. “Tengo mis reparos con los periodistas, pero el hecho de que hablamos para una revista juvenil, me ha decidido. Yo creo que los jóvenes están “limpios” del pasado y pueden encarar un futuro mejor”. Me recibe en su pequeño cuarto de trabajo, con una mesa de dibujo inclinada, un sofá y una estantería repleta de libros. Tras las ventanas se divisa un horizonte de tejados. Quino me hablaría más tarde del “turbio y salvaje pasado” y para mi sorpresa se refería a la guerra civil española como uno de sus “horrores supremos”, aunque tenía 4 años cuando estalló y ya vivía con su familia en el exilio (Quino nació en Mendoza, provincia argentina, al este de los Andes). Entre los 6 y los 10 años perdió a sus padres y nunca logró superar su sensación de orfandad. Quizá por eso no llegó a tener hijos...cuestión que, por supuesto, no se me ocurrió plantearle.

Vaya por delante una aclaración: no vamos a hablar sólo de Mafalda, por su carácter de símbolo de una época, que mantiene su actualidad. Analizaremos todo el trabajo de este humorista excepcional. Quino fue uno de los más valiosos exponentes del humor gráfico de carácter socio-político, con un mensaje de un humanismo sin tacha, pleno de sutileza, inteligencia y causticidad, dotado de una habilidad definitoria sorprendente basada en la simplicidad de su dibujo y el trazo claro y limpio que aumentaba la contundencia de su mensaje. Uno percibe en sus historias gráficas una ironía ingeniosa y nunca agresiva, con una pátina de ternura y comprensión ante las contradicciones del ser humano. Ya en aquella entrevista me dijo que no pensaba “resucitar” a Mafalda jamás. ¿Por qué? Pregunté. La aseguré que haría felices a millones de fanáticos de esa niña fea, cabezona, divertida, ingeniosa e inteligente que resume en unas pocas palabras -entre la ironía, la inocencia y el sarcasmo infantil- todos los problemas realmente importantes de los humanos del pasado siglo. “Me cansé de ella, tenía la sensación de estar repitiéndome y...me desgastaba, no me dejaba vivir: un personaje fijo te limita. Y más, a mí, que no soy creativo de modo instantáneo. Yo soy pura laboriosidad. Borro muchísimo. Y trabajo de sol a sol, como un esclavo. Me voy a la cama a las tantas y aún entonces me llevo un bloc y un lápiz, por si acaso...Una visita, un incidente, puede arruinarme  una jornada de trabajo (sonríe con picardía al ver mi gesto de horrorizada disculpa). En tu caso hago una excepción. Me agrada charlar con un “gallego” de Barcelona. Yo también soy “gallego”, como llamamos aquí a los españoles y a sus descendientes. “Y Manolito, el hijo del tendero, que es uno de tus personajes más divertidos”, le recuerdo. Me habla del resto de  la pandilla de Mafalda: Felipe el niño soñador, tímido y siempre dudando de todo (lo digo a Quino que es mi personaje más entrañable: sonríe y me dibuja una dedicatoria con Felipe, en uno de sus álbumes); Susana, contrapunto burgués, mezquino, chismoso y clasista de Mafalda, Miguelito, egocéntrico y directo; Guille, el hermanito de Mafalda, que parece prometer más causticidad crítica y Libertad, tan chiquita como grande es su desafío personal a la autoridad arbitraria....Es como un símbolo irónico de la libertad humana, digo. Quino lanza una carcajada. “En realidad no trataba de simbolizar nada, era sólo el reflejo de algo real: en el barrio de Belgrano de esta ciudad, existe una estatua de la Libertad y es tan diminuta y está tan escondida que apenas nadie sabe de su existencia. En muchos países vivimos con una ignorancia muy extendida sobre dónde está la libertad”. Mafalda –me dice- fue más popular porque de alguna forma es el personaje de cómic que representa al Tercer mundo, como Charlie Brown y Snoopy, al occidente capitalista. “Lo cierto, me confesó, es que no me queda mucha esperanza en el ser humano...sea del hemisferio que sea; claro que hay buenas personas, pero en cuanto te descuidas, el que menos te esperas se convierte en una Susanita delatora o un Manolito sin bondad y codicioso”.

 

Quino me habla de su admiración por dos maestros del humor, Forges y el cineasta Woody Allen. Hace una última observación (ha aparecido su esposa con una sonrisa de disculpa y el anuncio de que la  “mesa ya está puesta” y me apresuro a despedirme): “el cine, como has apuntado antes, tiene mucho que ver con la estructura interior de la historieta, el montaje y los encuadres y su dinámica. Y eso se percibe no solo en las tiras de Mafalda, también en los dibujos de mis álbumes: “Qué presente impresentable”, “Déjenme inventar”,  “Gente en su sitio” o “A mí no me grite”, entre otros. Buen viaje de vuelta. Nos vemos en Barcelona.” Pero esa cita no tendría lugar. Hace cuatro años, el 30 de setiembre de 2020, un Quino muy baqueteado por un permanente estado de mala salud, se llevaría a su Mafalda como pasaporte para que el Portero de allá arriba le dejara pasar al País de los Inmortales.

Mafalda nació como un encargo publicitario de una empresa de electrodomésticos: las características exigidas, era que el nombre de la niña empezara con M, que formara parte de una familia de la clase media baja, -la que comenzaba a comprar electrodomésticos en Argentina a principios de los 60- y que tratara temas relacionados con el consumo y el aumento social de nivel de vida. Quino ya era un humorista gráfico conocido en el país por sus trabajos en revistas populares. La cosa no cuajó pero Quino decidió seguir con sus personajes aunque dándoles un aire más crítico y mordaz, en temas socio-políticos y culturales. Las tiras de la renacida Mafalda comenzarían a publicarse el 29 de setiembre de 1964 en la revista “Primera Plana” y un poco más tarde (desde 1965) en el diario “El mundo”. Y consiguió un pleno triunfal. No sólo gustaba a los niños por su sentido del humor y sus desafíos llenos de sensatez, sino a los mayores, por las demoledoras referencias a cuestiones que concernían a la vida cotidiana, laboral, familiar y política de cualquier adulto, seráficamente vistos desde la irónica inocencia, lúcida y demoledora, de Mafalda, ante la que los adultos no tenían respuesta posible. En dos años Mafalda había conseguido millones de seguidores y había “saltado el charco” consiguiendo similar éxito multitudinario en Italia, España (donde la censura franquista obligó a la editorial a poner el cartel “para adultos” en el álbum, como si fuera uno de Mino Manara) Francia, Alemania, Portugal, Finlandia, toda Hispanoamérica y hasta en China o Corea. En Estados Unidos, no. Quizá porque Mafalda no dejaba de condenar la guerra de Vietnam y el capitalismo salvaje.

Eran los tiempos de la contracultura, de la contestación intelectual y popular e incluso sedujo a sesudos tratadistas de la importancia, por ejemplo, de Umberto Eco. Hasta 1973 se publicaron unas 2.000 tiras de Mafalda en diarios y revistas de casi todo el mundo. Alguien dijo que Mafalda debía considerarse como uno de los personajes clave para entender los años 70. ¿Cuáles eran los temas que desarrollaba Quino a través del nivel del universo Mafalda? Pues, justamente aquí es donde entroncamos con nuestro aserto de que Mafalda no fue el mejor trabajo de Quino, aunque sí fue el más popular. Ya que la temática crítica de Quino, explotada a través del  minucioso y detallista dibujo del humorista, era más o menos, la misma: las revueltas estudiantiles, la corrupción política, la brutalidad dictatorial, los golpes de Estado, el pacifismo, la defensa de la mujer y el feminismo activo, la ecología –uno de sus temas preferidos: ya barruntaba que eso, sesenta años más tarde, sería uno de los problemas más candentes y amenazantes del mundo actual,- la industrialización tecnificada, la libertad de expresión (Quino llegó a conocer la manipulación del mundo digital, aunque ya le pilló demasiado mayor), las mentiras y los falseamientos en política, la indefensión, las emigraciones forzadas y rechazadas, la violencia en todas sus formas, las malditas, malditas guerras, los derechos humanos que son tan continuamente vulnerados...

En 1981 se llegó a realizar un largometraje en Argentina con los personajes de Mafalda, en color. El filme no tuvo éxito. Una espectadora le dijo a Quino que “la voz de Mafalda no era esa”. Curiosa trasposición psicológica de la “voz” de un personaje dibujado que es, sin duda, diferente para cada uno de los lectores de las tiras. Después se hicieron filmets reducidos, pero fueron mudos, bajo una música de fondo.

Leer a Quino en las páginas de sus libros, es una reflexión permanente, con sus ribetes de alguna carcajada y casi siempre, de una sonrisa ante el ingenio y la causticidad de sus denuncias. Esa es la razón por la que les he recomendado que busquen los álbumes de Quino y les garantizo unas horas de inteligente distracción que, a menudo, les arrancará una sonrisa cómplice y comprensiva. Y aunque siguen siendo actuales, en muchos casos los disfrutarán con un comentario: “acertaste Quino, así están las cosas, hoy”.

Figúrense de cómo estaban las cosas respecto a la buena salud de los trabajos de Quino que Gabriel García Márquez le dedicó unos párrafos en 1992 en ocasión de las celebraciones del Quinto Centenario, en el que se hizo un homenaje a Quino y su Mafalda en una exposición  de 2.000 metros cuadrados. Bajo el título “Quinoterapia”, el gran Gabi escribía: “Quino, con cada uno de sus libros, lleva ya muchos años demostrándonos que los niños son los depositarios de la sabiduría. Lo malo para el mundo es que a medida que crecen van perdiendo el uso de la razón, se les olvida en la escuela lo que sabían al nacer, se casan sin amor, trabajan por dinero, se cepillan los dientes, se cortan las uñas, y al final-convertidos en adultos miserables- no se ahogan en un vaso de agua, sino en un plato de sopa. Comprobar eso en cada álbum de Quino es lo que más se parece a la felicidad: ‘la quinoterapia’.

Pues bien, precisamente es ese el objetivo del presente trabajo. Ya no tenemos a Quino –mejor para él, sin duda- para que nos haga reír o sonreír al menos, con el tipo del tupé rubio -con apellido de trompazo de comic- que va a dirigir, de una forma seguramente surrealista, por calificarla con prudencia- la deriva de esa gran nación americana en horas bajas o que al otro lado del espectro hegemónico mundial pueda hacer un chiste sobre jerarcas mesiánicos dominando imperios-el ruso, el chino o el más diminuto pero igualmente peligroso de Corea del Norte-- con mano de hierro. ¿Qué diría Felipe, o Guille o Libertad o la misma Mafalda, del reinado de la mentira dañina universal a través de redes dominadas por magnates de la clarividencia ética de un Musk? Por tanto, Quinoterapia a gogó. Un poco fuera de onda por razones lógicas: hay el enorme hueco de los avances tecnológicos y de los “avances” en desastres naturales o “artificiales” desde Ucrania, Palestina y Líbano, Sudán o Yemen, los miles de personas desplazadas por el hambre y la guerra que son considerados “carne de cañón” por media Europa, Estados Unidos y otros países...y, por supuesto, la destrucción del ecosistema con efectos cada vez más frecuentes y más duros. Y eso sin nombrar las formas y estilos de vida y sociedad, invadidos por un sistema neoliberal del capitalismo avanzado, basado en la producción, el despilfarro y  un consumo sin contención, una pérdida del sosiego y el sentido común, el relajamiento total de principios y valores morales, el auto esclavismo laboral  y el desequilibrio en casi todos los órdenes de la vida.

Aún así, hagan la prueba, empiecen por una pequeña dosis de Mafalda, sobre todo de los últimos álbumes, y después entren a saco, si logran hacerse con alguno de los libros de la extensa producción de Quino y prepárense para gozar de buenos ratos, en los que la inteligencia y el ingenio, se unen a un sentido cáustico, pero a menudo tierno, del humor de este argentino-español, una especie de cruce entre Kafka, Canetti, Quevedo, Cervantes y el Conrad de “El corazón de las tinieblas”. Recuerden que hace sólo diez años, en 2014, Quino recibió en Francia  la Legión de Honor y en España el galardón del Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Quino, volviendo a la entrevista del principio, había confesado que se sentía español y tenía pensado pedir la doble nacionalidad. Me he enterado indagando en su vida estos días, que durante su exilio en Italia, tras el golpe de Estado militar en Argentina, fue al consulado español en Milán para pedirla. Desdichadamente dio con un funcionario digno de sus álbumes que le espetó: “Y usted, con la edad que tiene, quiere hacerse ahora español?”. Quino contestó: “No se me había ocurrido antes, pero es que entonces estaba Franco”. Le dijeron “que volviera otro día”. Hasta el año 1990 no tuvo oportunidad de conseguirla y parece que se le aplicó un trato frío y protocolario, con un “firme aquí” y un “usted lo pase bien”.

Tengo la seguridad, por supuesto soñada y deseada, que Quino, que siempre fue un hombre algo tristón y nostálgico de imposibles, se ha merecido una sonrisa cómplice en el Edén de los luchadores de la Cultura, las Artes, las Ciencias y el Pensamiento Creativo. Seguro que cuando se cruza con Groucho Marx, Charlot, Buster Keaton, Einstein, Wittgenstein, Stevenson, Mann, Woodehouse o el mismísimo Homero, flanqueado de Cervantes y Shakespeare, no habrá ni uno solo entre ellos que no le dedique un guiño de fraternidad.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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26 noviembre 2024 2 26 /11 /noviembre /2024 04:17

LOGOI 382

COMANDANTE ARKHIPOV, II

Hace 62 años, el 22 de octubre de 1962, el presidente Kennedy amenazó a la URSS de Kruschev con iniciar la III Guerra Mundial con armas nucleares si Rusia no desmantelaba las bases de misiles que construía en Cuba, a 200 km del  territorio norteamericano. Del 22 al 28 de octubre el mundo vivió horrorizado ante una amenaza de exterminio nuclear. El último día se llegó a un acuerdo: Rusia desmantelaba su base en Cuba y Washington haría lo propio en Turquía. Un día antes, el 27, la flota norteamericana detectó a tres submarinos rusos en las aguas cubanas y comenzó a hostigarlos con cargas de profundidad. Incomunicados con sus bases, los comandantes de los submarinos –cargados con ojivas nucleares- creían que había comenzado la guerra y estaban autorizados para responder a discreción; la única condición es que los tres comandantes estuvieran de acuerdo. Dos de ellos querían lanzar sus misiles y un tercero, llamado Vasili Arkhipov, rechazó la medida pues provocaría la guerra mundial nuclear. Los submarinos se retiraron y al día siguiente Kennedy y Kruschev llegaron a un acuerdo y el mundo respiró. El incidente se conoció a finales de los años 90 e incluso en 2018 -veinte años después del fallecimiento del comandante ruso- una organización pacifista norteamericana le concedió el premio “Future of life” a título póstumo.

Me pregunto si en la reunión de la OTAN que se celebra hoy, para estudiar una respuesta al uso de Rusia de un misil hipersónico – sin ojivas nucleares, aunque capaz de llevarlas- contra Ucrania, en esta guerra de invasión que acaba de cumplir mil días, aparecerá algún jefe militar o político que emule la hazaña de Arkhipov. Y da igual que sea de un lado o de otro. Es evidente que las circunstancias son distintas, pero el Arkhipov que necesitamos rabiosamente, es alguien con el sentido común suficiente para convencer a Putin, a la OTAN y a EE.UU. (que está a punto de ser presidido por un imprevisible y prepotente partidario de la agresividad), que las cosas han llegado demasiado lejos y están a un paso de desencadenar otra crisis nuclear como la de 1962. Con el agravante de que el mundo de hoy, que es 62 años más viejo, no es por ello más sabio, sino más insolidario, duro e ignorante. La casuística política de la crisis la conocemos: agresión rusa de conquista territorial contra un país europeo;  guerra de aniquilación y desgaste; ayuda europea que se basa en el temor a futuras acciones contra otros países europeos; un dirigente, Putin, que da un paso de amenaza bélica contra los países que ayudan a Ucrania lanzando un misil diseñado para la guerra nuclear). El órdago de Putin en Ucrania debe ser neutralizado con diplomacia, no respondido con otro de la OTAN.

 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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12 noviembre 2024 2 12 /11 /noviembre /2024 18:42

LOGOI 380

TRUMPVIRISMO

El “trumpvirus”  ya ha mutado en pandemia. Aunque no ha nacido ahora,  con la victoria del nuevo presidente de los Estados Unidos. Lo hizo antes  de que el del tupé rubio se significara como un millonario grosero y violento que se codeaba con dictadores. La razón de su increíble popularidad está en que Trump  mimetiza una tendencia socio-psicológica de carácter patológico que se ha difundido con éxito en los últimos años y que presumiblemente nació a finales del siglo XX, quizá como una deformación letal de la oleada de liberalismo ético y político-social en las décadas de los 70 a los 90. Tratemos de definir las características de la nueva pandemia, -el “trumpvirismo”- algo bastante complicado dados los disfraces que utiliza, las falsedades que difunde y el uso perverso y ‘contranatura’  de la terminología liberal y de izquierdas que maneja . La ultraderecha o sus iconos Orban, Milei, Putin, la italiana o el dictador nordcoreano ... emanan una especie de “niebla mental” –parecida a la del  covid-, un envenenamiento psíquico, emocional y un aturdimiento informativo que crea el discurso del odio y el poder contagioso de lo falso, eficaz contra la reflexión lógica y ética. Hace pocos años, en 2016, Steve Bannon,  un experto en los media, a sueldo del Trump ansioso por la presidencia, dijo: “Los demócratas no importan, la oposición real son los medios. Y la forma de tratarlos es inundar la zona con mierda”. Y esa mierda –que ya satura internet- hoy día se ha vuelto viral y es una de las causas del triunfo trumpista. Es decir, la estrategia de expandir mierda pseudo-informativa ha sido adoptada por políticos de todo el mundo: mentiras, exageraciones, insultos..., todo está permitido. La ultraderecha campa por doquier, el espacio político está embarrado y la mentira es impune. En las calles, en las redes y en la política no se valoran la cortesía, el respeto, la educación o la verdad. La Red se ha convertido en un estercolero y los principios éticos suenan a algo caduco. No hay tiempo para reflexionar. Mientras, en la Casa Blanca habitará un líder mesiánico y  arbitrario hasta el esperpento. ¿Qué podemos hacer? ¿No rendirnos o recordamos al gran Leonard Cohen: “Todo el mundo sabe que los dados están cargados... que el combate estaba amañado: los pobres serán más pobres y los ricos más ricos...la fiesta ha terminado, pero todavía sigo en pie...”? ¿Podrá el mundo superar esa atmósfera de salvajes desatinos, esta especie de tsunami autoritario, mentiroso e irresponsable de la pandemia “trumpvírica”? Ya estamos rodeados: consignas fascistas o racistas  coreadas con fervor nazi, mientras aumentan los muertos: decenas de miles en Ucrania;  genocidio palestino; en Sudán más de 150.000 personas asesinadas y diez millones de desplazados; en Yemen suman 400.000. Estos son los hechos, “el resto es silencio”.

 ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

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5 noviembre 2024 2 05 /11 /noviembre /2024 23:39

JOSEP CONRAD, MAESTRO DE LA NOVELA INGLESA, NOS CONDUCE AL “CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS”

NACIDO EN LA UCRANIA POLACA DEL XIX, FUE UN MARINO ESCRITOR Y FALLECIÓ HACE UN SIGLO

 

Se cumple el centenario del fallecimiento de uno de los grandes de la literatura mundial y británica en particular: Jósef Teodor Conrad Nalecz Korzemiowski, nacido el 3 de diciembre de 1857, en Berdiczew (Ucrania), en el seno de una familia polaca de la pequeña  nobleza rural, bajo dominio ruso. Era hijo de un intelectual, autor teatral, traductor de Shakespeare al polaco y director de una revista, que sería detenido y condenado al exilio y prisión en una localidad del norte de Rusia, por haber intervenido en el levantamiento polaco contra el dominio ruso en 1863. En el destierro moriría de tuberculosis su madre y unos años más tarde su padre, agotado y enfermo por las inclemencias del clima. Conrad, huérfano, sería acogido por su tío a los 11 años. Decide ser marino y su tío le envía a Marsella al cuidado de un joven que conoce bien el gremio de los abastecedores de navíos. Su primera experiencia de navegación la hace por el Mediterráneo. Va teniendo aventuras en ese ambiente (una de ellas fue abastecer de armas a los carlistas españoles).

A los 21 años llegó a Inglaterra y comenzó a aprender su lengua y, en forma muy intensa, se dejó embrujar por lo que él llamaba “la caballerosidad y el honor inglés”. Empezó a navegar como grumete en un paquebote fluvial por el Támesis y así comenzaría una carrera de marino, marinero de primera, primer oficial, segundo de a bordo y capitán que le llevaría por todos los océanos a lugares remotos y culturas extrañas en los mares del Sur y Malasia, forjando su carácter con ese toque de disciplina, solidaridad y compañerismo, sentido del honor y laboriosidad que se resumían en un principio sacrosanto de la Marina británica: llegar a merecer del superior una frase sencilla y valiosa: “Buen trabajo”.

Conrad  resumió esa época con su habitual elegancia: “Aunque la simple curiosidad y un puro amor a la profesión de marina fuera lo que me llevó a abrazarla, la he ejercido escrupulosamente después de sufrir todos los exámenes reglamentarios y de haberme ganado la estimación de mis jefes de que fui un buen marino y un capitán de largas travesías digno de confianza”. Conoció un mundo abigarrado de marinos, comerciantes, corredores de comercio, aventureros, rajás, holandeses, chinos y malayos que integraría sus relatos y novelas.

Dos cuestiones más saldrían a flote en este sumergirse en las páginas de la obra de Conrad: el polivalente sentimiento de amor-odio-respeto-miedo hacia el mar; y la permanente huida y autovaloración de sí mismo frente a su otro juez interno: la escritura. Ella le permite crear un telón de palabras tras el cual se cobija una persona sensible, insatisfecha, autocrítica y triste. Al lector atento, la enorme y compleja riqueza del estilo literario conradiano le atrae fuertemente, pero también puede producirle la sensación de que detrás de ese estilo recargado, ceremonioso, cultísimo y profundo, hay un ser herido por la vida que trata de esconderse tras la recargada vestimenta de un noble caballero inglés del siglo XVIII; un pequeño polaco irritable, tímido, reservado y cordial, que nunca dejó de suspirar por su familia tan prematuramente perdida y por los ideales de una Polonia libre en una Europa unida.

Hacia la segunda mitad de su vida, abandonará la vida marinera y se hará escritor. Adoptará el nom de plume de Josep Conrad y así fue, es y será conocido por todos los amantes de la buena literatura. Murió el 3 de agosto de 1924 a los 66 años. Acababa de rechazar el título nobiliario de Sir, ofrecido por el primer ministro británico Ramsay Mc Donald en nombre de la Reina. Dejó inacabada una novela titulada “Suspense”.

Joseph Conrad es una afortunada mezcla de dos vocaciones vitales, profundas, creativas y fructíferas: la marina y la escritura. Unamos a esto tres coordenadas que influirán en su vida y su obra: lo polaco por sus raíces (y la lucha por su propia identidad, heredada de la dura historia de esa nación); la lengua inglesa por conquista, como él escribe “en el sentido en que es conquistada una mujer, por amor, que es una especie de rendición” y el mar, como oficio, desarrollo humano y formación (y hervidero de temas, caracteres y vigor viril en su obra). Pero no cedamos ante el espejismo del amor al mar de Conrad. Desde que lo abandonó para escribir sobre él, no volvió a acercarse a las olas y los puertos. El mar no podía ser su amigo, lo conocía íntimamente y sabía de su cólera y de la falta de sentido de los esfuerzos agotadores que exigía. Sólo en 1898, ya casado y con un hijo, Borys, por razones de índole económica, trata infructuosamente de volver a la Marina mercante sin éxito. Sus recuerdos de marino no le traían nostalgia: eran el material preciso para sus dotes de escritor, una materia a modelar. Casi todos los argumentos de sus mejores novelas y la temática de sus memorias y ensayos, tienen al mar como protagonista y depósito de personajes y acciones vividos o escuchados desde los 17 a los 37 años de su vida.

Aparte de su intrínseca valía literaria y su amor a los viajes y a la aventura pura y simple –que me atrajo desde mi adolescencia, cuando leía “Lord Jim, “La Línea de sombra” o “El espejo del mar- mi afecto por Conrad encontró más tarde una total confirmación cuando leí varias obras en las que el escritor defendía la paz, la solidaridad y el diálogo entre las personas y las naciones por encima de cualquier otra consideración. Una veintena de novelas, ensayos, relatos, memorias y una nutrida correspondencia, integran el corpus conradiano. Añadan quizá medio centenar de volúmenes críticos y biográficos. Y una nota al margen: los que piensen que conocen la obra de Conrad viendo “Apocalipsys Now” (supuestamente basada en “El corazón de las tinieblas”o algunas otras películas que reflejan, mal que bien, sus novelas: “Lord Jim” con Peter O´toole, “El agente secreto” o “Nostromo”...se equivocan. Para conocer y disfrutar de esas obras en todo su enorme  potencial, deben leerlas. Generalmente superan en valía, profundidad y brillantez a las películas correspondientes.

Cuando Conrad, bisoño capitán de barco, acepta en 1889 el encargo de sus armadores de remontar en rio Congo, no espera el horror que había de encontrar allí y que luego plasmaría en 1898 con “El corazón de las tinieblas”: un “Estado Libre” que en realidad era la propiedad privada del rey Leopoldo II de Bélgica, un sátrapa que convertiría el país en una fuente de riqueza, a manos de las mercaderes que obtenían los permisos de explotación y llenaban las arcas propias y las del rey, sin protección ni ley  ni autoridad alguna para con los nativos, tratados como esclavos y bestias de carga. El narrador, Marlow, viaja al Congo en busca del desaparecido Kurtz, un agente comercial al servicio de las empresas belgas. A su regreso cuenta a unos amigos que en el momento en que encuentra a Kurtz, ve que ha sufrido una brutal metamorfosis: es un perturbado que se ha autoerigido dios de los aborígenes, enfangados todos en una abominable orgía de sangre, sexo, violencia y bestialidad. Cuenta: ...”la selva le había cautivado, amado, abrazado, penetrado en sus venas, consumido su carne y unido su salvaje alma a la de él, por medio de inconcebibles ceremonias de algún tipo de iniciación demoníaca”. Esta obra, “acaso el más intenso de los relatos que la imaginación humana ha labrado” según lo valoró Borges, ha tenido una enorme influencia en otros escritores desde García Márquez a Vargas Llosa o desde Orwell y Graham Green a Virginia Woolf y Camus.

Pero el auténtico viaje al corazón de las tinieblas fue el que el mismo Conrad sostuvo contra y a favor de sí mismo. Pocos grandes escritores han buceado con tanta sinceridad, dureza y entereza como este polaco trasmutado en inglés. En casi todas sus obras, Conrad iniciaba el volumen con un prólogo o proemio hablando de sí mismo y de sus circunstancias para escribir dicha obra, con la misma minuciosa pasión y elevado tono literario con el que  describía las vidas y labores de sus personajes. Una introspección permanente –del escritor y sus personajes- en busca de una cierta ética existencial y de su ausencia. Pero justificada por un sentido del deber y de la labor bien hecha que Conrad había aprendido en sus veinte años de marino profesional. En 1894 realizó su último viaje como marino mercante a Australia. En el viaje de regreso conoció a varios escritores, entre ellos John Galsworthy y Edward Garnett, que le animaron a escribir sus vivencias. Durante los treinta años restantes, hasta su muerte, Conrad hizo fructificar literariamente todo lo que había aprendido en un oficio que practicó con inteligencia, sentido de solidaridad, estoicismo, capacidad de sufrimiento y grandes dotes de observación. En sus relatos el hombre está solo, cara al universo con ese sello austero y leal del hombre de acción que también supo pergeñar Rudyard Kipling

Javier Marías en su libro “Vidas escritas” escribe sobre la irritabilidad del escritor, su enfermiza salud –padeció dolorosos ataques de gota y articulares toda su vida - su amor por la lengua y literatura francesa y el fuerte acento con el que hablaba inglés, aunque dominaba asombrosamente la lengua al escribirla. Paul Valery dijo al respecto: “hablaba el francés con un buen acento provenzal, pero el inglés lo hablaba con un acento horrible y muy divertido” El mismo Conrad en su “Nota del autor” para su libro “Crónica personal” desmiente irónicamente los comentarios de que su maestría en el inglés era “casi milagrosa” en un polaco: “En mi caso, el inglés no fue producto de una elección o una adopción...y debe constar que yo fui el adoptado por el genio de la lengua: el inglés siempre había formado parte de mí, aunque lo empecé a conocer cuando estuve de marinero en un barco que navegaba por el Támesis, a los 17 años. El  idioma se apoderó de mí de una forma tan cabal, que sus propios giros idiomáticos incidieron de forma directa en mi temperamento y modelaron mi todavía maleable carácter. Explicar esto a los demás sería tarea imposible, como proponerse  explicar el amor a primera vista”. Y más teniendo en cuenta que como él escribió en uno de sus prólogos: “Soy tan prolijo en mi escritura – se me ha censurado una cierta falta de contención en exponer mis experiencias personales-  que dado que no había escrito un solo renglón para darlo a la imprenta antes de los 36 años, tengo una infinidad de cosas que relatar y también debo pagar mi tributo al mar, a sus barcos y a sus hombres, con los cuales sigo en deuda  por esa infinidad de cosas que han terminado por hacerme tal cual soy.”

En 1894 conoce a su mujer, Jessie George, en Suiza donde está en tratamiento por su reumatismo. Se casa en 1896 y hace amistad con los escritores Cunningham Graham y Stephen Crane (sobre quien escribirá un excelente ensayo). Inicia su novela Salvamento que no publicará hasta 1920.Ya no dejará de escribir y publicar. Conoce y es valorado por escritores como Kipling, Henry James, H.G. Wells, Ford Madox Ford (con  quien escribe una novela, Los herederos), George Bernard Shaw y Bertrand Russell. En 1904 su mujer sufre un accidente y queda parcialmente inválida. En 1906 nace su segundo hijo Alexander. Tiene constantes periodos de dificultades económicas que le desesperan. Su enfermedad reumática empeora y su mujer debe sufrir varias operaciones, pero sobrevivirá a su marido, que fallece en 1924. Por lo menos tuvo el consuelo de vivir un año antes un éxito apoteósico como escritor durante su viaje a Estados Unidos.

Lo cierto es que hay un enorme paralelismo entre la dedicación, placeres, sufrimientos y trabajos agotadores de sus tiempos de marino y los que le produjo su terca y obsesiva dedicación a la literatura. Con el añadido de los sufrimientos físicos y psíquicos que le ocasionaban las enfermedades adquiridas en sus viajes –gota y reumatismo entre otras- y su propio talante batallador poseído por un gran deseo de escribir. Como él mismo dijo alguna vez: “Mi trabajo se retrasa...mi cuerpo padece una tortura incesante y me siento cansado hasta de pensar”.

BREVE TRAVESÍA POR ALGUNOS DE SUS LIBROS

La locura de Almayer, es la primera novela que empieza a escribir (en 1889), la interrumpe por su viaje al Congo (de dónde nacerá años más tarde Viaje al corazón de las tinieblas, de la que ya hemos tratado) y la publica en 1895. Su protagonista, Almayer, es una figura trágica que enloquece a causa de la barbarie que se apodera de su mujer y su hija, ambas indígenas, que lo abandonan. La soledad y la dureza de una naturaleza hostil destruyen la mente de Almayer.

El negro del “Narcissus”, una historia del mar, publicada en 1897, es una alegoría sobre la soledad, las condiciones de vida extremas, el miedo, el resentimiento y la solidaridad. James Wait, el marinero negro que supuestamente enferma de tuberculosis y que desata un enfrentamiento entre los tripulantes que quieren obligarle a trabajar y los que lamentan su enfermedad y le apoyan. Hay una gran tormenta –es la especialidad argumental de Conrad- y entra en acción Donkin, un marinero malvado que se enfrenta al duro capitán Alistoun e inicia un motín, que es sofocado. El capitán descubre que Wait fingía su enfermedad y se burla de los temores y prejuicios de los marineros, pero muere después de avistar tierra.

Lord Jim, publicada en 1900, es la historia de un oficial de un barco de pasajeros, el Patna, que encalla en unos bajíos y se le abre una vía de agua que amenaza con hundir el navío. El capitán y rodos los oficiales, incluido Lord Jim –el único que duda y teme por los pasajeros, pero se contagia del miedo irresistible de los otros- abandonan la nave a su suerte, cargada de peregrinos llenos de pánico, violando el código marítimo. Pero el navío no se hunde y es rescatado por un barco francés que los lleva a puerto. Los indignos oficiales son llevados a juicio y condenados, La historia nos la cuenta un oficial francés en charla con otros comensales. Reflexiona sobre el comportamiento de Lord Jim, que jamás se perdonará a sí mismo ese gesto infame para el resto de su vida –donde vive con fortaleza las dificultades que se le presentan-  y le llevará al suicidio. El oficial trata de ser imparcial en su juicio: “He conocido a muchos valientes de verdad, pero todos confiesan que hay un instante, una circunstancia, en la que el mejor de nosotros lo olvida todo, un instante en que todo se abandona...y llega el miedo, un miedo horripilante y uno se olvida de sí mismo...sólo le queda sobrevivir”.

Tifón, publicada en 1903, es la aventura de un barco cargado de coolies chinos. En plena tempestad los chinos comienzan a luchar entre sí y a matarse mutuamente por deudas y trampas en el juego. Tormenta y rebelión amenazan con hundir al barco. Pero ahí interviene otro de los grandes personajes de Conrad, el capitán Mc Whirr, que sin perder ni un momento la calma y la autoridad serena y apática logra reducir a los chinos y salvar el barco.

Nostromo, publicada en 1904, revoluciones políticas en  Sudamérica; anarquistas londinenses en El agente secreto, de 1907 ; y conspiraciones en la Rusia zarista represiva en Bajo la mirada de occidente,  publicada en 1911, son las tres novelas en las que Conrad explora como si fueran aventuras, el fracaso de los ideales políticos y la corrupción social, con una visión crítica casi nihilista del futuro en tales sociedades. Quizá sea Nostromo la más conseguida. Crea un país ficticio en Sudamerica, Costaguana, en la que sus personajes más o menos idealistas acaban cegados por sus propias ambiciones. Entre ellos el mismo Nostromo que acaba robando un cargamento de plata que se le había confiado y va degradándose aún más conforme gasta su fortuna.

El espejo del mar, publicada en 1906, es uno de los libros de reflexión personal e íntima más fascinante surgido de la pluma de Conrad. Recomiendo la versión de libros Hiperión con traducción de Julián Marías y prólogo de Juan Benet. Lleva el subtítulo “Recuerdos e impresiones”. Como dice Benet en su prólogo “en este libro no hay una sola página de estilo menor, no hay un solo personaje o frase de reputación dudosa...todo el libro es el mejor Conrad”. Marías se extiende sobre la perfección del inglés que usa Conrad y añade “al mismo tiempo, es de lo menos inglés que conozco. Su serpenteante sintaxis apenas tiene precedentes en ese idioma y también la meticulosa elección de los términos, arcaísmos, expresiones en desuso, variaciones dialectales y acuñaciones propias, convierten el inglés de Conrad en una lengua extraña, densa y transparente a la vez”.

Victoria, publicada en 1914, con un enorme éxito. Se desarrolla en una isla desierta, en una especie de peligroso juego del escondite entre los sórdidos y brutales “desperados”, Heyst, un soñador inútil y una mujer combativa, Lena, que lucha contra el mal hasta la muerte, pero “con su sacrificio triunfa moralmente sobre el caos del mundo” como apostilla Italo Calvino en su libro “¿Por qué leer los clásicos”

La línea de sombra, en 1917, es una historia que refleja la personal crisis interior que vivió Conrad cuando -en sus propias palabras- “se traspasa esa línea de sombra que divide la juventud llena de sueños de la madurez: momentos de desgana, hastío e insatisfacción, en los que los jóvenes  se sienten movidos a cometer actos imprudentes o abandonan un  cargo de importancia”. Como soporte biográfico de la idea, en 1894, a los 37 años, el escritor dejó su empleo en un barco y se dedicó enteramente a la literatura.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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5 noviembre 2024 2 05 /11 /noviembre /2024 23:36

LOGOI 379 BIS

INCURIA Y SOLIDARIDAD

He cambiado el título y el texto del logoi de hoy. Hablaba del HORROR y arremetía contra la negligencia y la incompetencia de los órganos del poder, autonómico y estatal –la AEMET avisó ocho días antes de lo que venía y activó la alerta máxima el día anterior-, con especial incidencia en cierto líder de la derecha que obvió a los muertos y desaparecidos, el desastre y la destrucción, en pro de intereses políticos de acoso y derribo de sus rivales, teniendo en su propio tejado la responsabilidad real de no reaccionar a tiempo.

Los más de 200 muertos y las decenas de desaparecidos, la destrucción de hogares y bienes, de carreteras, metro y vías férreas, reciben ya la respuesta adecuada: despliegue de 10.000 policías y guardias civiles, 7.000 unidades del ejército con material...y sobre todo ello, como una guirnalda de honor para la historia, los miles de ciudadanos desplazados a la zona, casi todos a pie, ofreciendo su ayuda personal y su esfuerzo para paliar en lo posible, en las horas posteriores, los horribles efectos de la DANA.

Ahora es el momento de arrimar el hombro y tratar de mitigar la desesperación de aquellos que han visto vulnerado uno de los principios constitucionales y éticos de nuestro ordenamiento jurídico y del derecho natural: el derecho a la vida e integridad de las personas y hogares. Ya llegará la hora de deslindar responsabilidades, de analizar en frío los graves errores cometidos, de cercenar las manipulaciones del populismo y de aplicar mano dura a los difundidores de bulos, que tanto daño hicieron al comienzo de la DANA, a pesar de la alarma puntual de los meteorólogos.

Es hora también de respetar las predicciones de los laboratorios de climatología que están avisando desde hace tiempo que las DANAS ya son de “segunda generación”, potenciadas por el cambio climático, y se van a incrementar en el futuro cercano: es preciso y urgente adaptar el territorio, las estructuras, puentes, carreteras, túneles; eliminar las edificaciones en rieras, preparar medidas de prevención estatales y la coordinación institucional, medios y personas para auxilio inmediato...

 No demos nombres: desde el Gobierno hasta la muy poco leal oposición,  los organismos encargados de la defensa y el auxilio civil, ha faltado pundonor político y ayuda operativa: una respuesta firme global y organizada...Durante tres días, el horror no estaba en las calles valencianas, o de Castilla-La Mancha, sino en la falta de respuesta de quienes debían haber actuado para afrontar los daños de la catástrofe. Y la guinda de ese horror, los buitres digitales que han propagado bulos alarmistas, los saqueadores y los canallas que “hacen negocio” de la necesidad básica y perentoria de personas dañadas y desorientadas. En el momento de escribir este logoi, la UME ya está desplegándose por todos los pueblos afectados.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

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2 noviembre 2024 6 02 /11 /noviembre /2024 18:45

Artículo publicado en el diario "La Comarca", 01-11-2024

Kámala Harris y Donald Trump, reflejan no sólo dos aspectos antagónicos de su ciudadanía y la profunda diversidad ética y política que los divide, sino el miedo, la ira y el odio subyacentes

Vaya por delante que tengo unas serias reservas hacia el candidato republicano a presidente de esa potencia hegemónica, Estados Unidos, en horas bajas, pero aún respetable y poderosa. No sólo por el aspecto agresivo e histriónico del personaje y su historial privado y político que roza  la pura y simple delincuencia o un perfil psicológico casi patológico, sino por el turbio engranaje irresponsable, bárbaro y antidemocrático con el que se rodea y que le aúpa mesiánicamente. Pero es un candidato político, más o menos dentro de la estructura democrática de su país y no sería aceptable, en un análisis político que aspira a la corrección, llevar dicha repulsa ética personal a vulnerar el principio de frialdad, equidistancia y respeto que requiere el examen de la situación norteamericana. Me atendré a los hechos.

Donald Trump y Kámala Harris han protagonizado una carrera electoral  irregular y accidentada, llena de insultos mutuos y descalificaciones poco correctas (agravadas por la agresividad trumpiana, todo hay que decirlo). Ello favorece a Trump, que carece de la más mínima contención y respeto hacia las normas de cortesía, educación o, simplemente, ingenio y dominio de la retórica y la ironía políticas (a menudo más directas y eficaces que los insultos de grueso calibre). Kámala en general se ha contentado con acentuar los muy conocidos defectos y bravuconadas dictatoriales de su oponente. Pero no se debe olvidar que hay una masa insondable de personas, de todo calibre ético y formación, que están respaldando a Trump, principalmente –llama la atención- grandes empresas financieras y figuras de la élite empresarial, entre las que destaca por su admirable “sintonía” caracterológica con el candidato, ese multimillonario llamado Musk, con actuaciones histriónicas junto a Trump.

Éste ya ha anunciado públicamente que si pierde es que hay fraude electoral y que recurrirá a “lo que sea necesario” para recuperar el poder “que le han robado”. La simplicidad perversa del argumento no parece enervar al país en su conjunto, exceptuando voces de protesta –lógicas pero poco atendidas- que quedan ahogadas por el tsunami de testosterona de los barbarizados trumpistas. La Harris es una figura de ribetes trágicos a la que han metido en una pugna que le viene humanamente grande, casi desbordante. Para comprender este estado de cosas –que es global y se repite en diferentes países, no sólo en el que nos ocupa- no va mal leer a Elías Canetti y la disección del caudillismo en “Masa y poder” o a Hannah Arendt y “Los orígenes del totalitarismo”, o, éste muy adecuado al actual momento histórico, “La monarquía del miedo” (publicado en 2018)  de la pensadora norteamericana Martha C. Nussbaum, donde destaca un elemento que suele pasar inadvertido y aquí es muy relevante: “lo político es siempre emocional”. Los analistas, buscan una hoja de ruta que explique la supuesta falta de lógica humana y política de lo que sucede en Estados Unidos. Y no nos percatamos de una emoción básica que ajusta las piezas aparentemente caóticas en un escenario con sentido: el miedo... la auténtica amenaza enmascarada de la democracia. El miedo a la vulnerabilidad económica, las reacciones de rechazo, ira o envidia, la pérdida de la calidad de vida, las exigencias y aceleración que el capitalismo neoliberal imprime a los acontecimientos, el temor a la inmigración o a las minorías étnicas  o religiosas, la diversidad sexual, el papel de la mujer...El ciudadano no tiene tiempo de reflexionar, aturdido por el exceso de información y de desinformación. El “ruido” de las redes, los medios de comunicación, los venenosos ‘podcats’ y grabaciones tóxicas de ‘influencers’ que difunden odio y rechazo, la incendiaria retórica de los “líderes carismáticos”, las manipulaciones de imágenes de la I.A., generan emociones que bloquean la deliberación racional, cercenan la esperanza e incapacitan para gestionar el miedo. La conclusión es que estas elecciones las perderán un poco todos (la perderemos, dada la globalización inevitable); ninguno de los aspirantes puede constituir una sorpresa o un motivo de esperanza: cabe esperar que abunden los votos en contra y una abstención mayor (hay un creciente desinterés por la política: un tercio de posibles votantes no se registra como elector). Es evidente la polaridad social: las campañas electorales han sido agresivas - como lo será el sentido del voto -‘en contra de’- más que -“a favor de”-. Por un lado, son atacados el atlantismo, los “fantasmones” de la inmigración, las diversidades sexuales, el empoderamiento femenino y por el otro, la defensa y empoderamiento de la mujer, el derecho al aborto, de las minorías, una política de inmigración respetuosa y comprensiva y el apoyo a la OTAN. Por eso la euforia del que gane será más por la derrota del otro, que por su propio trabajo por hacer. Y detrás de todo ello, el miedo: a perder lo que se tiene o a no poder disfrutar del “paraíso americano” por la invasión de factores externos. Y eso está grabado en el subconsciente del ciudadano norteamericano. Y ahí ya aparecen las emociones: la ira, el odio, la envidia, el racismo...rodeadas por el miedo, auténtico motor emotivo electoral.

Viendo y leyendo las intervenciones de los candidatos, sobre todo las de Trump, mucho más agresivas y surrealistas, he recordado una película norteamericana –hay dos versiones: una de 1962 y otra de 2004-:  “El mensajero del miedo” (“The Manchurian candidate”), basada en una novela de Richard Condon. Ilustra la importancia de las emociones, del miedo concretamente, en la “radiografía patológica” del momento actual, en el seno de la sociedad norteamericana y en el auge y tal vez “resistible ascensión” de ese ‘Arturo Hui’ (el protagonista de una obra de teatro de Bertold Brecht, inspirado en Hitler) que es Trump y lo que todo ello significa en este momento. Nos cuenta la película cómo el condicionamiento en la conducta hacia objetivos determinados, producido por la manipulación neurológica cerebral (los famosos “lavados de cerebro” de la época de la ‘guerra fría’) puede llegar a provocar comportamientos delictivos, realizados prescindiendo de la voluntad y la ética social del individuo. Un candidato a la vicepresidencia de los EE.UU. ha sido convertido en una pieza subversiva al servicio de otros intereses (políticos en la primera versión y económicos en la segunda).  Ese candidato, héroe de guerra con una fanática y ambiciosa madre senadora, llegaría a la Casa Blanca tras el asesinato del futuro presidente perpetrado en la misma celebración electoral. En lugar de él, morirán la mamá perversa y su hijo (anulado y dominado por los malos de la corporación). Salvando el escaso fundamento científico argumental, lo que sí muestra la película es un reflejo –sin dejar de remarcar que se trata de una ficción- de la realidad actual que protagoniza Trump, debido a sus características personales y su conexión con empresas y líderes del gran capital norteamericano (también en el boyante sector de las nuevas tecnologías). En el film, un personaje comenta “será el primer presidente de este país dirigido por una gran corporación empresarial”.  

Al margen de la película, lo cierto es que los últimos actos electorales republicanos parecen surgidos de la filmoteca norteamericana. Durante las seis horas de baño de masas en el mitin de Nueva York del pasado domingo, Trump vulneró todas las fronteras del buen gusto, el juego limpio y la contención verbal. En un ambiente conspiranoico, exaltado y agresivo, Trump desgranó sus mensajes xenófobos. Entre los otros oradores se encontraban el inevitable Musk, el “independiente” Robert Kennedy, cuyo apellido puede inducir a error a un observador no informado, el ex alcalde Giuliani y, apropiadamente, el luchador Hulk Hogan, un bárbaro de aspecto cavernícola e incluso un supuesto humorista que comenzó a vociferar chistes contra latino y afroamericanos (algo poco inteligente dado el curioso auge del voto de esas minorías hacia Trump), judíos y palestinos. Todos superados por el propio Trump que lanzó sus acostumbradas acusaciones, mentiras y amenazas, coreadas por un público fanatizado-. Incluso añadió que, tras su victoria, sus adversarios demócratas serían considerados como “el enemigo interior”, “una izquierda comunista radical dirigida contra el pueblo” y jaleada por algunos medios de comunicación. Volvió a insistir en la posibilidad de que hubiera otro fraude electoral (“como el de las pasadas elecciones”) y añadió “los que piensen lo contrario son unos criminales”. El amor de ese país por las grandes algaradas, los actos multitudinarios y los excesos verbales se vuelven bastante sintomáticos en este siglo XXI. Así es el “circo” electoral: bandas de música, chicas danzantes y miles de carteles del endiosado líder.

No es posible aventurar resultados, ni tampoco comportamientos posteriores, una vez que cualquiera de los dos llegue a la Casa Blanca. Lo lógico es que, pasada la efervescencia violenta del rubio candidato, si es confirmado como presidente, haga una discreta marcha atrás en ciertos temas que tienen unas exigencias imperativas y afectan a la economía internacional, el dólar y las finanza, el coste de la vida y el estado de la educación y la salud en el país. Lo de “seré un dictador desde el primer día” de Trump, ni siquiera en él debería ser viable. Si llega a presidente, posiblemente sea “dirigido” en la sombra, de una manera más responsable aunque interesada, por los enormes poderes económicos que lo respaldan. Trump es sólo el “mensajero del miedo”. Si ganara Harris, la cuestión es diferente. Esta mujer tiene los pies asentados firmemente en el suelo. Europa dejaría de temblar ante las obcecaciones de Trump y aspiraría a una entente; Putin seguiría su curso, a no ser que la presencia coreana en las trincheras provocara a la OTAN; Netanyahu rebajaría su ardor genocida y buscaría una “solución pactada” que preservara sus conquistas... Tal vez se abriría una época más sosegada en el plano internacional y se buscaran soluciones reales a problemas reales, con una ONU, incluso unos BRICS, más respetados y abiertos al diálogo. ¡E si non é vero...e ben trovato!

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

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29 octubre 2024 2 29 /10 /octubre /2024 17:13

LOGOI  378

CÓMO NO USAR LA I.A.

Las nuevas tecnologías basadas en la Red, como la I.A. contribuye, en palabras de Eva Illouz  a que la posición del individuo moderno sea la de un “sujeto deseante que anhela ciertas experiencias, fantasea con diversos objetos o estilos de vida y vive en un universo imaginario o virtual”, determinado y controlado por el mercado de bienes de consumo y la cultura de masas. Y es ese conjunto de experiencias y voliciones íntimas o externas del individuo, el terreno fértil donde fructifica la esencial falta de auténtica libertad, que se fundamenta en el espíritu crítico y el pensamiento no adulterado. Estos elementos están ausentes del universo digital, controlado por algoritmos e “influencers” que brillan en un carrusel incesante de novedades e incitaciones que vienen y desaparecen a toda prisa ante nuestros sentidos. Incluso en el terreno más personal, el de los sentimientos, las emociones o el sexo, por ejemplo, el neoliberalismo capitalista ha metido baza a través de la poderosa herramienta del porno y de las relaciones digitales, que lógicamente suelen defraudar cuando tratan de convertirse en reales.

En la película “Her” (2013) de Spike Jonce, un hombre solitario, empleado en una empresa digital, donde escribe cartas de amor para terceras personas, compra un sistema operativo nuevo de I.A. que ofrece “relaciones amorosas románticas personalizadas”. Y se engancha sentimentalmente a una voz con una presencia física diseñada “a la carta”: un ejemplo ilustrativo de la radical desorientación cognitiva de demasiadas personas de nuestro tiempo. Naturalmente algo así no es viable como sustitutivo del imprevisible curso de las relaciones humanas, el esfuerzo en mantenerlas, de su grandeza y de sus miserias, del imperativo de mutua autenticidad que exigen para no corromperse.  Los algoritmos de la IA son simples productos del impulso de uso y consumo...

Ya tenemos un ejemplo trágico de la amenaza que suponen esas manipulaciones tecnológicas de los deseos y debilidades humanas. En Florida un adolescente de 14 años se ha suicidado por amor... a un ‘chatbot’, que es un programa de IA que simula conversar con el usuario y usa  la técnica del procesamiento del lenguaje natural (PLN) para diseñar las respuestas más adecuadas según el perfil algorítmico emocional de la persona. El avatar se basaba en una muchacha de la serie “Juego de tronos”. El chico se había aislado del mundo real, el colegio y la familia, para pasar parte del día y la noche conversando con el avatar. La apps usada era la Character.ai, que tiene 20 millones de usuarios en todo el mundo. La madre del adolescente ha demandado a la empresa por “inducción al suicidio”. Pero, ¿se puede culpar a una herramienta por el mal uso que uno hace de ella? Enseñanza escolar: la IA es la manifestación virtual –no real- de un aparato.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

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22 octubre 2024 2 22 /10 /octubre /2024 05:03

LOGOI 377

IA, AGUA, ENERGÍA

Reflexionen, por favor: Ciencia, tecnología y sociedad, unidas a un sistema de principios, valores  y solidaridad. llevan al progreso de la especie. Sin esos ingredientes, conducen al tecno feudalismo, la miseria moral y la desigualdad lacerante entre los seres humanos. En este siglo ya están dados los elementos que configuran ese escenario: el impacto tecnológico polivalente, no sólo en aportaciones positivas, pero también negativas, sobre en los usos y costumbres de las personas. Miren en su entorno: cuanto más jóvenes los usuarios, más visibles son sus efectos. Pero hay otro elemento a considerar: ¿estamos preparados para cubrir las necesidades en energía y agua del desarrollo colosal de los grandes ordenadores, las gigantescas bases de datos y  de la Inteligencia Artificial?

Vivimos una época de grandes sequías, incendios catastróficos y contaminación de las aguas de ríos, mares y océanos. El Cambio Climático ha llegado para quedarse y aumentar sus efectos. La gestión de una posible escasez de agua, también la potable, ya es un tema muy alarmante para los expertos. Un dato a considerar a nivel español: las grandes tecnológicas han puesto los ojos en nuestro país para ubicar sus centros de procesamiento de datos, cuyos consumos en agua y energía para su mantenimiento es una cifra sospechosamente ignorada en la propaganda  política y socioeconómica que está teniendo. ¿De verdad estamos tan ciegos como para no plantearnos ese problema que tanto nos concernirá en un futuro demasiado próximo? ¿Se tiene en cuenta el desmesurado abuso ecológico que supone una forma torpe y abusiva de desarrollo tecnológico?

La IA y la tecnología punta evitarán, dicen, que se repita el viaje al corazón de las tinieblas que fue la Revolución Industrial. Pero ya llevamos veinte años de “revolución digital”, la clase dirigente es la misma, la codicia muy semejante y la insolidaridad vuelve a los cauces raciales y clasistas que creíamos haber superado. Con un añadido: tenemos al planeta  esquilmado, ríos, mares y océanos enfermos, la tierra asolada por las grandes explotaciones, la agricultura arrasada, desastres climáticos, exterminio de especies. Así que no estamos en el mejor momento para que las innovaciones tecnológicas consuman energía y agua, esos elementos indispensables para la Humanidad, en exceso. Datos: el cloud (así llaman a las infraestructuras que ofrece servicios de computación en la nube) que la empresa Meta va a levantar en Talavera de la Reina con una potencia de 248  megavatios, tendrá un consumo de agua de hasta 504 millones de litros anuales. Y en Aragón otra empresa levantará tres cloud, uno en Huesca otro en Villanueva de Gállego y otro en el Burgo de Ebro, sumen en millones de litros de agua al año. Más los que vengan porque, como en el turismo, Spain is different. Y así nos va.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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11 octubre 2024 5 11 /10 /octubre /2024 17:11

“Una región, dos Estados”, la “solución” de la ONU, apoyada por Europa y EE.UU.,  ha sido arrojada al baúl de lo imposible

(Artículo publicado el 11-10-2024 en el periódico "La Comarca"

El pasado lunes, día 7 de octubre, se cumplió el primer aniversario de la cruel y brutal matanza de jóvenes civiles desarmados que estaban disfrutando de una fiesta musical en suelo israelí cerca de la frontera con la Franja de Gaza: 1.205 muertos entre israelíes y extranjeros, más el secuestro de 251: de ellos, algunos murieron y otros fueron rescatados; 97 siguen cautivos, aunque Israel da por muertos a 34. Fue una acción perpetrada por milicianos de Hamás. La presunta inviolabilidad de las fronteras israelíes y su  perfecto servicio de vigilancia electrónica quedó en evidencia. La reacción israelí no se hizo esperar, avalada y justificada por la barbarie de Hamás. Sin embargo la violencia, generalización y brutalidad de la respuesta fue desmesurada y aún se mantiene, con más vigor si cabe. Más de un año de violencia militar indiscriminada, que lleva casi 50.000 víctimas, la mayoría población civil palestina y libanesa. Muchos analistas  desconfiaron de la evidente “oportunidad” del ataque de Hamás para servir de justificación a una desatada venganza anexionista (documentada militarmente con anterioridad). Y aquí no sirve la desvergonzada retórica de Netanyahu y su Gobierno de que los que critican el actual estado de cosas, incluida la invasión terrestre de Líbano y la desproporcionada actividad militar israelí, son antisionistas. Aunque es cierto que el antisemitismo está muy presente en determinados países y últimamente está aumentando. Y eso es una mala noticia para el mundo judío, mucho más complejo y valioso que la actual formulación política revanchista de Israel.

Pero de lo que aquí se trata es de un tipo muy extremado de israelíes cuyo crecimiento podría obedecer a esa fórmula muy reiterada de ser un pueblo perseguido que recurre a medidas extremas para preservar su existencia. Y ante eso, olvidan que los palestinos también tienen sus razones y su histórico temor a ser masacrados. Israel, nadie lo duda, tiene derecho a vivir en paz y seguridad. Pero ni su historia, llena de episodios vergonzantes como los perpetrados –no solo por la Alemania nazi, otros países europeos colaboraron en ello- desde los 30 del siglo XX y la II Guerra Mundial-- ni su presente como nación próspera, justifican la arrogante, ilegal e intolerable empresa bélica en la que se han metido.

El nuevo conflicto, siempre candente desde 1947, tiene visos de convertirse en una sangría sin fin. Es un círculo vicioso de una malignidad desconcertante. Para unos todo comenzó en la nakba (palabra árabe que designa un acontecimiento horrible, una catástrofe) de 1948 cuando 750.000 palestinos fueron desalojados de sus hogares y sus tierras para que allí se asentara un nuevo Estado, Israel. No resulta difícil entender que esa longevidad del conflicto árabe-israelí está rodeada de un sinfín de intereses creados y circunstanciales que van variando muy poco a través de los 76 años transcurridos. La codicia de unos –los colonos- la desvergüenza amoral de otros, los políticos (como prueba, un botón: los procedimientos judiciales que penden contra Netanyahu en cuanto abandone o le echen de la poltrona del poder), las florecientes industrias armamentistas y las tecnológicas que enriquecen a muchísimas empresas y personas, la geoestrategia de muchos estados a los que favorece el actual estado de guerra, la evidente lucha hegemónica entre las grandes potencias, la casi indiferencia y falta de solidaridad de la “hermandad musulmana” (carente de una estrategia común), la ambición anexionista territorial del Gobierno israelí... y a pesar de todo, no hay noticia – ni se le espera- de un posible diálogo pacífico bajo la protección de las Grandes Potencias y de la ONU, que en estos días ha perdido casi toda la confianza internacional. Hasta su honorable secretario general, el portugués  Guterres, hombre de paz sensato e irreprochable, ha sido declarado “persona non grata” por el Gobierno de Netayanhu y se le ha prohibido la entrada en el país.

Después de las actividades bélicas indiscriminadas contra la Franja de Gaza tras el 7 de octubre del pasado año, con un conteo inmisericorde de víctimas palestinas, hambre, sed, enfermedades, huídas masivas bajo las bombas y las balas, el pasado 18 de setiembre aparece una novedad bélica: ‘buscas’ y ‘walkie-talkies’ en manos y bolsillos de palestinos relacionados supuestamente con Hezbolá, estallan casi al mismo tiempo, provocando miles de heridos y bastantes muertos y colapsando los hospitales de Beirut. Fue un salto tecnológico cualitativo en esta guerra sin fin.

A principios de octubre comienzan los bombardeos contra zonas y barrios de Beirut que los militares israelíes definen como “incursiones selectivas seleccionadas” y se prepara la invasión terrestre de Líbano. Hay decenas de muertos cada día. No sólo combatientes, claro está. El 28 de setiembre los bombardeos “selectivos” israelíes, acaban con Hasán Nasralá, líder máximo de Hezbolá durante los últimos 32 años que logró que su organización tuviera rango casi gubernamental en un Líbano sin fuerza política firme. Los iraníes envían casi un centenar de misiles pero con la suficiente publicidad –y mediaciones secretas, para no ser más que una supuesta prueba de fuerza. Al día siguiente, Netanyahu se presenta ufano y prepotente ante la Asamblea General de la ONU –con numerosas sillas de delegados vacías y abucheos intermitentes- y muestra sus cartas con desfachatez: dos mapas de gran simplicidad en los que se puede percibir el Nuevo Orden israelí en la región, su expansión territorial y político-bélica para este próximo futuro. Ello redunda en una situación angustiosa para el mundo: la virtual falta de autoridad y prestigio de la ONU, acompañada del nulo respeto a las peticiones y exigencias del Tribunal internacional de Justicia, que exigió a Israel medidas cautelares para evitar el genocidio y finalizar la ocupación de Cisjordania, reparar los daños y, por supuesto, suspender la invasión de Líbano. Todo ello favorece  la entronización de la violencia, el abuso y la desigualdad en las relaciones internacionales, así como la impunidad absoluta de los países y dirigentes que recurren a la máxima violencia para imponer sus intereses. En una palabra, la ruptura quizá irreparable del orden internacional basado en la democracia.

¿Qué hace la comunidad internacional ante este desproporcionado y sangriento abuso de poder militar?  Estados Unidos se lamenta y pide hipócritamente a Netayanhu que detenga las operaciones militares y que respete a la población civil, pero ante la negativa de este, no detienen el flujo de armas y dólares que entran continuamente en Israel. La UE protesta, acusa y condena, representando a esos coros de lamentaciones y lloros profesionales, pagados, –las plañideras- que solían rendir homenaje a determinados fallecidos en ciertas costumbres de los países mediterráneos. Es cierto que algunos –España entre ellos- han reconocido el Estado de Palestina, que Alemania  y el Reino Unidos frenan las exportaciones de armas. Pero no hay una actitud firme y relevante de la UE para frenar los abusos de poder israelíes, sin negar el debido apoyo a la seguridad del país, pero sin permitir que este desborde la legalidad y los valores democráticos que deberían regir en el concierto de naciones del mundo del siglo XXI.

Se está repitiendo el mítico enfrentamiento entre el pequeño David y el gigante Goliat. Solo que en esta ocasión la narración ha cambiado. Goliat es más pequeño que David, pero está mejor armado y carece de prejuicios humanísticos y de contención de la violencia extrema. Goliat es Israel. Y David, el pequeño, sigue –en comparación-   escasamente armado y carece de la suficiente ayuda y protección de la comunidad musulmana. Ahora los árabes han entrado en la segunda nakba que, de momento, ha costado casi 50.000 vidas. Aunque para Trump (posible nuevo presidente de Estados Unidos), todo esto se reduce a una metáfora: se trata de “dos niños peleándose en el patio de recreo del colegio”, el conflicto dista mucho de ser fácil de encauzar hacia una solución viable. El intercambio de misiles entre Irán e Israel y las amenazas y bravatas subsiguientes, junto a las incursiones de los israelíes contra Yemen, Irán y quizá Irak, (que protege a grupos pro-iraníes) está convirtiendo la espiral bélica en un posible conflicto regional de consecuencias imprevisibles.

Se nos presentan cinco incógnitas relevantes: ¿Puede afectar la situación bélica al suministro de petróleo, con un eventual cerrojazo al paso de Ormuz? ¿Qué consecuencias tendría un ataque al sistema nuclear de Irán? ¿Se puede llegar a una guerra total en la zona, que provocaría la entrada en el conflicto de Arabia Saudí, Emiratos Árabes,  Bahrein, Egipto e incluso la pacifista Jordania? ¿Podrían intervenir Rusia y China por un lado y Estados Unidos y la UE por el otro, en una confrontación de intereses? ¿Cómo podría cambiar este escenario multinacional con la victoria del belicista, insolidario e imprevisible Trump?

Un elemento a tener en cuenta también son los prejuicios occidentales hacia el extremismo chiíta de Irán, Afganistán y otros. La intolerancia casi medieval del chiísmo y su estilo de vida (incluida la subyugación vergonzante de las mujeres y el adoctrinamiento de la violencia identitaria defensiva en la educación de niños y jóvenes) crean un malestar sesgado contra esos países en las poblaciones occidentales. De momento el sur global rechaza la actitud de Occidente en este problema, considerándola una muestra más del complejo supremacista de estos países que reviven de otra manera la etapa colonial tras una retórica universalista de democracia y derechos humanos, permitiendo que Israel, esa “potencia subrogada de Occidente”, destruyan “cuerpos negros y morenos” por razones de raza, color de piel, religión o costumbres, aunque en el fondo sólo para proteger sus intereses. Y ya nadie piensa en aquella idea surgida en la ONU – institución paralizada con el sistema de veto- y con el apoyo de Europa y Estados Unidos, “una región y dos Estados” en paz y solidaridad mutuas. Reposa en el baúl de lo imposible.

Los líderes europeos han expresado sus condolencias a Israel en el aniversario de la matanza y reconocido un aumento de delitos antisemitas en el continente, pero al mismo tiempo han pedido el alto el fuego en Gaza y Libano en la ofensiva israelí contra el grupo proiraní Hezbolá. Pero Netanyahu sigue impertérrito e incluso se ha atrevido a calificar a España de “paraíso del antisemitismo”, enturbiando las relaciones entre los dos países. Mientras, ha añadido 7.000 soldados al ejército de invasión que se extiende por el sur de Líbano.

Seguiremos desgranando –en un segundo trabajo-  este complejo tema, que amenaza el futuro no sólo de la región en conflicto sino del orden mundial. Dicen algunos que cuanto más profunda sea la desesperación más intensa será la esperanza. Se trata de aplicar la “pasión por lo posible” que tiene la esperanza, de forma que neutralice la desesperación destructiva. Y la paz siempre está dentro de lo posible...

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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