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5 agosto 2024 1 05 /08 /agosto /2024 17:44

LOGOI 366

MILA

Me permitirán, amigos lectores, desligarme de mis asuntos habituales en esta columna para escribir de algo personal. Se trata de una pequeña personita, Mila, que acaba de nacer en una clínica de Barcelona, de madre  musulmana y padre de tradición cristiana. Miembros de las dos familias se han reunido en paz, concordia y satisfacción para celebrar el evento. Mila llega a un mundo sumamente conflictivo, en el que las guerras (supuestas) de religión – en realidad de oscuro y vulgar trasfondo económico-  siguen realizando su ominoso papel entre naciones del siglo XXI. Justo las que viven inmersas en el pasado, mientras éste justifique su naturaleza depredadora y genocida. La vergüenza de este siglo tiene nombre bélico: Palestina, Gaza, Ucrania, África, Asia, o apellidos vergonzantes como el terrorismo bajo la bandera que sea; la humillación de la mujer en demasiados países; los millones de refugiados en pateras y buques, explotados por las mafias; la cerrazón de Europa en política migratoria; los cientos de kilómetros de vallas “protectoras”, desde Estados Unidos a India o a Europa...en un vano intento de evitar que seamos conscientes del hambre, la indefensión y la miseria de millones de seres humanos repartidos por los cuatro puntos de la Rosa de los Vientos.

A este respecto, pequeña Mila, uno no puede dejar de recordar los célebres versos de don Antonio (Machado) y adaptarlos a la situación: “Y hay una española que quiere vivir y a vivir empieza. Españolita que vienes al mundo, te guarde Dios, entre un mundo que muere y otro que bosteza: cualquiera de los muchos conflictos de este siglo desdichado, podría helarte el corazón”. Tu nombre, Mila, es la reducción coloquial de “Milagros” en castellano, pero en ruso, árabe o judío, evoca la belleza, la inteligencia y la ternura femeninas y se pronuncia de forma muy parecida. En el país del que procede tu madre, Siria, es una palabra que  también sugiere el benéfico efecto de sombra y protección de algunos árboles, que extienden sus ramas de forma espectacular en torno al tronco.

Tal vez la pequeña Mila esté predestinada a ser una persona de grandes logros que brinden protección a las personas que le rodean. Todo es posible. En cualquier caso, el nacimiento de Mila se produce en un momento  en que,  como cantaba  “Abenámar”, un anónimo castellano del siglo XVI,  sobre la pérdida de la Granada de Boabdil: “grandes señales había: la mar estaba en calma, la Luna estaba crecida...”. Era un buen presagio. Aunque no se puede evitar la realidad cotidiana del planeta, en el que las luchas se multiplican, el mundo gime... Deseemos, pues, que esta niña, junto a todos sus compañeros de llegada al mundo, conformen una generación providencial, de las que difunden luz con su simple presencia. Y que, con sus acciones, estén destinados a cambiar el signo nefasto de este siglo por un mundo esperanzador.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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30 julio 2024 2 30 /07 /julio /2024 08:36

LOGOI 365

JUEGOS CRASOLÍMPICOS

Lástima que los humanos tengamos cierta tendencia a  falsear y manipular las bellas tradiciones para provecho propio y del sistema descabellado en el que vivimos. Así, las Olimpiadas que se inauguraron el pasado viernes, descienden de las que en el siglo VIII a.C. se vivieron en la ciudad griega de Olimpia y se mantuvieron entre el 776 aC y el 393 de nuestra era. En 1894 el barón de Coubertin fundó el COI. En abril de 1896 se celebraron los primeros Juegos de la era moderna. Y siguieron, cada 4 años, con excepciones debidas a la I  y la II Guerra Mundial y el Covid. Pero los tiempos cambian. Hoy día ni los atletas son amateurs, ni los Juegos suspenden ya las guerras, ni el brillo humano de las competiciones, bajo el lema “citius, altius, fortius (más rápido, más alto, más fuerte)”, se han librado del utilitarismo económico del sistema capitalista: se trata de un gran negocio que ya tiene un abundante historial de corrupciones y sobornos a muchos niveles y el provecho de empresas privadas –“patrocinadores”- y estamentos oficiales. Más bien podríamos hablar de Juegos Crasolímpicos (por Marco Licinio Craso, el riquísimo cónsul de la Roma de César y Pompeyo, símbolo histórico de alto poder económico y bajo nivel moral). Nadie ha pensado en la “tregua olímpica” para las guerras de Ucrania y otras rivalidades políticas, que asoman la peluda oreja  entre los países participantes. Aunque no se discute el atractivo popular  de los JJ.OO y su enorme repercusión mediática. Desde Barcelona 92, por primera vez en la historia de los JJ.OO., se contabilizó una audiencia de 3.500 millones de personas y se estableció un modelo económico de los Juegos en sintonía con el sistema. Desde mayo de 2001 el COI creó los OBS (Olympic Broadcasting Services), su propio organismo, que sirve las imágenes en exclusiva a todas las emisoras de televisión del mundo que paguen los derechos.

En Paris 2024, los Juegos nacieron con controversia pública contra los enormes presupuestos y relativo desinterés de la población, debido a promesas incumplidas de mejoras, enormes medidas de seguridad con miles de policías y soldados (que no ha evitado el atentado del jueves contra dos líneas férreas), con la expulsión del radio ciudadano de personas sin hogar, chabolistas, menores migrantes  y sospechosos (unas 13.000 personas). Se ha tenido que asegurar la salubridad de las aguas del Sena (está prohibido bañarse en el rio) para evitar que afectara a los atletas desde la ceremonia inaugural. Añadamos video-vigilancia global, con IA, al estilo chino, de calles y lugares públicos, convirtiendo Francia en la primera nación de la UE que las utiliza. Es la otra cara de las Olimpíadas: un negocio millonario, con un gestor independiente, el COI, bajo sospecha en varias ocasiones...Pero aún así, admiremos el esfuerzo y la labor de los atletas...

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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23 julio 2024 2 23 /07 /julio /2024 15:32

LOGOI 364

EL GRAN APAGÓN

En los años 80 del pasado siglo publiqué una novela con ese título. Recreaba en la ficción lo que sucedía en una gran ciudad como Barcelona cuando fortuitamente se producía una avería total del servicio eléctrico. Violencia, robos, accidentes, incendios, pillaje...estaba lejanamente inspirada en un suceso semejante ocurrido en Nueva York en los 60 y fue un anticipo de lo que ocurrió realmente en Barcelona, unos años después de publicarse la novela. Eso alarmó a todo el mundo y la gente creía que ya “habíamos tocado techo” con nuestra debilidad ante la técnica. Qué inocentes: no era nada comparable a los sustos que nos reservaba el progreso tecnológico digital del siglo XXI.

Viene esa reflexión a cuento del gran apagón informático que colapsó el viernes pasado a una parte del mundo y demostró de forma palmaria la vulnerabilidad del sistema de “redes y nubes” en el que se basa nuestro modelo de vida actual, desde la economía a la información, las comunicaciones, la sanidad y el mundo empresarial e industrial. Lo produjo una avería en el sistema funcional de Windows 365 de Microsoft. Y no fue producida  por esa pesadilla que son los “hackers” sino, vaya paradoja, un fallo humano en la actualización del antivirus de esa empresa que aplica la empresa CrowdStrike. Millones de ordenadores se quedaron “a oscuras”  y la mayoría de las bolsas internacionales comenzaron a bajar sus cotizaciones ante la falta de precedentes de lo que estaba ocurriendo. Afortunadamente no cundió el pánico. A media jornada se informó que la avería se había podido corregir y comenzaría de inmediato la recuperación operativa. Pero los primeros efectos de ese colapso ya habían alarmado: cancelación de vuelos de las compañías aéreas y ferrocarriles, hospitales con ordenadores bloqueados, el incierto destino de la enorme masa de datos alojados en la “nube” de todo el mundo digital...toda una infraestructura vital de servicios y actividades de la que depende la existencia de la sociedad del siglo XXI. Todo ello en manos de unas pocas megaempresas privadas.

Este caso ha sido producto de un fallo fortuito sin intencionalidad dolosa o dañina. El cine y la novela han tocado tímidamente la posibilidad de que esos modernos filibusteros –nada románticos-  que son los hackers perpetraran una “hazaña” semejante. Es otra versión más del Apocalipsis que amenaza a la humanidad desde que nacieron las bombas atómicas. Recuerden que  todos - y Todo-  depende  de la tecnología: desde los móviles y ordenadores individuales a la nueva generación de artefactos bélicos de defensa y agresión; las líneas aéreas y los aeropuertos, los hospitales, la policía, los militares, los bancos, los Gobiernos...todos somos digitalmente vulnerables El caos informático es la tormenta perfecta a nivel planetario...y no es ciencia-ficción, ni depende sólo de los “hackers”.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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16 julio 2024 2 16 /07 /julio /2024 16:29

LOGOI 363

BIDEN-LEAR

“Si fueses mi bufón, te daría de palos por haberte hecho viejo antes de tiempo...No debías haber envejecido hasta ser más sensato”. Así apostrofa al rey Lear su bufón (uno de los personajes secundarios más interesantes de Shakespeare). El rey es incapaz de ver la doblez y la maldad de dos de sus hijas en tanto maldice y deshereda a la única que le ama, sólo por ser sincera y honesta. De nada sirve ese aviso y otros, de gente que aman al terco y obtuso viejo monarca. Todo ese teatro absurdo de la política actual norteamericana me recuerda la obra del inmortal Bardo. Biden me parece tan vulnerable, mentalmente incapaz y mal aconsejado que Lear. Su esposa, Jill Biden, quizá con la mejor de las intenciones, sigue apoyando la frase-mantra de los demócratas norteamericanos “Ganaste una vez a Trump y puedes volver a ganarle”, con olímpico olvido del paso del tiempo y algunas de sus consecuencias en el presidente.

Y ahora sobre la mesa de juego, Trump ha soltado una carta poderosa: el atentado que un joven de 20 años, Thomas Crooks, de inestable perfil conspiranoico republicano le ha enviado a bordo de una ráfaga de 8 balas disparadas desde 150 metros con un fusil AR-15, justamente el más usado por los levantiscos republicanos y que se puede comprar hasta en un dispensador automático de un supermercado. La oreja derecha de Trump fue levemente herida y se produjo la oportunidad de recrear una foto icónica, que puede por sí misma llevar de nuevo al ex presidente a la Casa Blanca: el fornido anciano de 78 años, con sangre en el rostro, levantando un puño agresivo y gritando “luchad, luchad” mientras sus guardaespaldas le rodean y le empujan hacia una furgoneta, bajo la bandera de las barras y las estrellas. Solo en Iwo Jima se habían realizado fotos con semejante poder de convicción política nacional.

Por mucho que se deteste y se tema a esa controvertida figura, un magnicidio, o tiranicidio, no es nunca legítimo ni deseable. Asegura el gran Francisco de Vitoria: “no es lícito a una persona privada matar al gobernante que ejerce arbitrariamente el poder de modo tiránico, porque va en contra del derecho natural que un hombre sea condenado sin ningún proceso. Además, señala Vitoria, es siempre contra el derecho natural que alguien al mismo tiempo sea actor, juez y ejecutor de la condena”.  Resumamos, pues: uno, Biden no debería seguir los pasos del rey Lear; dos, Trump  debería recapacitar y evitar que su país se polarice más y se lance a la violencia, dejando de lado su teatral agresividad: un cambio de postura de ese tipo le llevaría sin duda a la Casa Blanca, con apoyo de muchos demócratas; y tercero, lo siento, pero no me creo lo del atentado.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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9 julio 2024 2 09 /07 /julio /2024 19:59

LOGOI 362

EL LOBO GRIS

La política en general se está convirtiendo en un albañal, en un depósito de inmundicias. La deriva ultra y su sello de falta de respeto,  ya es una tendencia transversal que concierne a todo el espectro político en demasiados países. No se trata solo de Trump, Orbán, Milei, Oscar Puente, Ayuso, Alvise, Erdogan, los fanáticos religiosos de cuño islámico o judío, en fin todos los adictos al odio y a la mala educación...se filtra a otras actividades que deberían estar protegidas de la intolerancia y la agresividad. Ya sea la escuela, los deportes, las relaciones sociales y sentimentales, las fiestas populares...

Y ahora en el fútbol. No en partidos infantiles o juveniles que a veces rozan la vergüenza ajena, sino en las grandes competiciones internacionales. El jugador turco Merih Demiral, tras marcar dos goles en plena eliminatoria del partido de su selección contra la de Austria, hizo un saludo fascista turco llamado de “El lobo gris”, de un grupo ultranacionalista, antisemita, antikurdo y antiarmenio, xenófobo y racista. La UEFA ha castigado al jugador, a pesar de sus disculpas, pero el asunto ha trascendido a la política internacional y el mismísimo presidente turco Erdogan ha provocado un torpe choque diplomático entre su país y Alemania, con llamadas mutuas de los embajadores respectivos. Al puro estilo Milei, aunque sin motosierra, Erdogan ha insultado a los alemanes por “su xenofobia” sin pensar en que critica la paja en el ojo ajeno sin reconocer la viga en el suyo.

El gesto de Demiral, una simbología de la cabeza de un lobo hecha con la mano y los dedos, está basada en la mitología turca –con extraña coincidencia con la romana (Rómulo y Remo amamantados por una loba) – en la que una loba, Asana, protegió a un joven superviviente de una batalla, que llegaría a ser el fundador del primer imperio turco en Asia Central. En los setenta se convirtió en el símbolo identitario de grupos paramilitares de la ultraderecha turca vinculados al Partido de Acción Nacionalista (MHP). Los Lobos Grises ya no existen como organización, pero su saludo es un símbolo xenófobo que suele verse en las agresiones públicas contra los refugiados sirios en Turquía.

Hay una pandemia de  puños cerrados o brazos en alto, gritos e insultos groseros, olvido de las reglas de educación y cortesía, como “sello de distinción” de políticos de todo el arco iris parlamentario internacional. El  actual  estilo de acción política está aliñado con un despotismo nada ilustrado, criminalización del diferente, pensamiento débil o ausente y el proselitismo psicótico a golpe de eslóganes, gestos y símbolos fascistas contra inmigrantes, judíos, armenios, gitanos o palestinos, entre otros. Se escuchan las lorquianas “voces de odio y muerte” por todo el orbe.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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3 julio 2024 3 03 /07 /julio /2024 05:14

PAUL AUSTER: LOS MULTIPLES  EGOS DE UN GENIO LITERARIO JUDÍO

Falleció el pasado 1 de mayo a los 77 años, a causa de un cáncer de pulmón, y deja un gran hueco en Europa, donde era uno de los autores norteamericanos más apreciado.

 

Novelista, guionista, cineasta y ensayista: tímido, obsesivo y melancólico, su mundo se centraba en el vigor extenuante de su imaginativa mente y en su mala salud de hierro.

 

 

Ha desaparecido, aniquilado por un cáncer de pulmón, uno de los grandes escritores norteamericanos a caballo entre el siglo XX y el XXI. Y uno de los más apreciados en Europa  -creo que más que en el mundo anglosajón- particularmente en España, Francia, Italia y Alemania.

La obra de Auster, comprende, entre otras, desde las primeras que conocí  La ciudad de cristal (fue en 1986)  y La invención de la soledad, escrita en 1982, bajo el impacto de la muerte de su padre, y publicada en España en 1994, o Tombuctú (1999)  donde nos narra la vida de Mr. Bones (señor Huesos), un perro, con su amo, un drogadicto terminal que se cree un santo, hasta la última Baumgartner (2023), (escrita trabajosamente cuando ya estaba enfermo de gravedad y bajo la atroz depresión que provocó la muerte de su hijo por sobredosis de drogas y la accidental de su nieta). Esta obra resulta ser para el lector más atento una interminable, concienzuda, expresiva, patética a veces, pero interesante y a menudo arrebatadora, reflexión sobre sí mismo, su propia historia y su accidentado y prolijo proceso creativo. Como esos otros narcisistas obreros de la pluma (o la máquina de escribir), Hemingway, Faulkner, Updike, John Irving, Saúl Bellow, Don Delillo o Philip Roth (judío como él  y tal vez su padre literario)... Paul Auster, dedicó su vida entera  a la escritura y no dejó en ningún momento de reflejar esa obsesión en todas y cada una de sus obras. Con una apreciable y sutil diferencia que le une o distingue de algunos de los citados y otros igual de célebres: su procedencia judía. Como su propia esposa, Siri Hustvedt, Auster ha pasado su vida como escritor desnudando  su existencia de una forma que no deja de ser un síntoma de modernidad, lo que  el psicólogo francés Jacques Lacan llamaba le “extimidad”, concepto contrapuesto al de intimidad, en el que se vela o desvela cuestiones íntimas, haciéndoles perder su carácter social de “secreto” y compartiéndolas de una forma creativa, eliminando todas sus connotaciones morales por el hecho de su aceptación y publicidad. La pareja ha utilizado ese filón biográfico para invocar sus propios fantasmas y crear con ellos una obra de arte que los justifica como escritores.

Eso me ha quedado claro por una coincidencia, Jung las llamaba “sincronicidades”: mi trabajo anterior en esta revista estaba dedicado a Kafka, uno de los literatos judíos que reflejan un judaísmo “a su pesar”, vivido más como una condena o dificultad que como una ventaja, inspiración o ayuda. Como en parte la vive Auster (y no Roth o Bellow, por ejemplo), aunque lejos de Kafka que, también en eso, es único.

Tras la noticia de su muerte, empecé a releer no tanto sus numerosas novelas de supuesta ficción, como sus libros, de supuesto ensayo autobiográfico. Trataba de conocer a este hombre de mi edad y por tanto de parecida peripecia histórica (los enormes cambios y acontecimientos que sembraron –y no siempre de forma positiva- el tiempo que transcurre desde la mitad de siglo XX hasta los infelices 20 del XXI). Volví a leer pues Informe del interior (2013), el primero de esa trilogía  personal que encierra reflexiones y vivencias de Auster desde  la infancia, un collage de recuerdos de niño, películas adoradas, cartas  de y a su primera esposa, la escritora Lydia Davis, y fotografías familiares. Después  A salto de mata (1998), sobre su juventud y los años de aprendizaje  y la escasez propiciada por el divorcio de sus padres. Y por último, Diario de invierno (2012) donde glosa su próxima vejez: Auster cumplía  65 años; un ejercicio memorialista que va dibujando los surcos que luego han caracterizado sus obras. Su pesar por los que se han ido, achaques del propio cuerpo, melancolía del pasado preciado, tristeza del recuerdo negativo y vigor para seguir en la lucha.  Como él mismo dijo: “Es la historia de mi vida  contada a través de mi cuerpo”. Y, para terminar la exégesis austeriana, la citada Baumgartner (2023).

El hombre Auster  se me escapaba con gran elegancia y efectividad, envuelto en el disfraz de una logorrea literaria vanilocuente. La complejidad de su personalidad y carácter tiene una profundidad –frecuente en algunos judíos, Steiner o Cannetti, por ejemplo- tan enorme que permite en su seno todo tipo de contradicciones y rarezas, sin dejar de tener una intrigante coherencia. Percibí un paralelismo inesperado: Auster manipula sus vivencias y recuerdos – especialmente su origen judío- con la habilidad misteriosa de un Kafka. Como en éste, todo el reflejo de su yo oculto en su obra, la convierte en una emanación de su propia existencia y de su coherencia íntima, siempre presente, siempre en lucha contra sí misma, de una sensibilidad judío -norteamericana muy sabiamente disimulada, quizá de forma inconsciente. Es como  Woody Allen, también judío, en su película “Zelig”, cambiando de aspecto como un camaleón, pero siempre fiel a sí mismo. Algún día se debería estudiar la influencia de la ‘judeidad’ en la literatura norteamericana.

¿Qué es lo que compartimos con Paul Auster? Pues aquello que saboreamos en sus novelas, el misterio del azar en la vida; el enigma cotidiano que, de pronto, se revela en un gesto, un evento inesperado; una complicidad equívoca; el caos que inopinadamente se apodera de tus neuronas y produce un cortocircuito que te revela la presencia inefable de una flor, un sonido insospechado de una melodía cien veces oída o esa frase leída en La invención de la soledad, (1982)“si buscas la verdad, prepárate para lo inesperado, pues es difícil de encontrar y sorprendente cuando la encuentras”. Claro que no es de Auster, sino de Heráclito “el oscuro” que floreció allá por el año 500 AC. El mismo que escribió “La vida es un niño que juega y mueve las piezas sobre el tablero”. Un incesante fluir y transformarse de las cosas. Con estas dos frases de un filósofo presocrático, tan asocial como estimulante, se podría definir el estilo novelesco de Auster, con sus efectos hipnótico y adictivo. Heráclito resumía su doctrina en una frase “Panta rei”: “todo fluye, todo cambia”. Es decir es imposible bañarse dos veces en el mismo río. Y eso ocurre con la lecturas de las obras de Auster: todas y cada una son distintas entre sí, pero nadie que las lea piensa que se ha equivocado de autor, reconoce el estilo nervioso, la impertinencia, la gozosa libertad de un creador que hace lo que le da la gana sin dejar de ser nunca él mismo. Los elementos autobiográficos forman parte del cañamazo de su obra. En la obra citada, Auster se monta su particular “Carta al padre”, nos habla de sus estudios, se libra de ir a Vietnam, viaja por Europa, y al fin hereda un poco de dinero de su padre y se dedica a escribir con una dedicación que Kafka le hubiera envidiado.  La invención de la soledad está formada por dos partes: Retrato del hombre invisible (donde escribe sobre la influencia del asesinato de su abuelo a manos de su abuela y la influencia de ese crimen en su padre) y El libro de la memoria que narra la estancia en Paris de un  joven Auster, que nos muestra las infinitas posibilidades de un espacio tan  limitado como el que dispone en el lugar donde vive. Es un libro que, como casi todos los suyos, rezuma amor al oficio de escribir.

La Trilogía de Nueva York  (1985) le catapulta a un prestigio merecidísimo: La ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada, son tan creativas que pulen su imagen literaria a la altura del Allen de “Manhattan” para el cine. La trilogía fue declarada una de las 25 novelas neoyorquinas más significativas de los últimos cien años. En 1989 es El palacio de la Luna la novela con la que se coloca en el Olimpo europeo de autores norteamericanos. Tres años más tarde, en Leviatán, Auster crea un personaje que parece el símbolo de los intelectuales de la izquierda utópica, un sujeto que se dedica a dinamitar las réplicas de la Estatua de la Libertad que hay repartidas por el mundo. Una parábola anarco-poética, con la que enfoca a un tipo de intelectual descontento, inteligente, fuera de circuito, rebelde, sentimental y desdichado. Brooklyn Follies (2005) y Sunset Park (2010), son novelas donde los sentimientos, las pérdidas, el desconcierto ante la vida y sus golpes, crean una especie de vínculo emotivo entre los personajes, Auster como mago  y “deux ex machina” y sus fascinados lectores.

En Viajes por el scriptorium, Auster vuelve a recurrir a ese recurso narrativo que se llama “metalepsis”, la intrusión el narrador en el ámbito reservado a los personajes o viceversa. Con esa aparición de muchos personajes de sus novelas anteriores, el escritor logra crear un ambiente de perplejidad estética. Uno siente una especie de vértigo metafísico (otra deuda de Auster al “Quijote” o a “Tristam Sandhy” de Sterne). El mundo narrativo del escritor se despliega con libertad y eficacia: el azar, la soledad, la melancolía, el amor y el sexo, los miedos siempre en el horizonte, la locura como huida, la amistad como un regalo de la vida, todo enredado en juegos metaliterarios tan magistralmente  realizados que no hay lector que huya despavorido cuando Auster entra en esos guiños a la realidad con citas y aportes de los clásicos literarios, sus propios personajes de otras novelas o su misma persona ya mayor con pijama y pantuflas. Consigue romper la cuarta pared que separa al escritor y su ficción del lector, con un desparpajo que más bien provoca la sonrisa admirativa. Como la aparición del propio Auster  como personaje  en La ciudad de cristal   junto al mismísimo don Quijote o  Cide Hamete Benengelí, el supuesto “autor” del libro de Cervantes, uno de los clásicos  más leídos y citados por el autor neoyorquino.

En ese universo creativo, Auster se atreve con el cine, por el que siente  una adoración y fascinación supremas (sólo hay que leer sus narraciones sobre películas de su tiempo trufadas en muchas de sus obras o sus propios guiones cinematográficos) y colabora con el director Wayne Wang  y dirige dos películas propias. Entre ellas “Smoke” (1995), con Harvey Keitel de protagonista, “Blue in the face”, “Lulu in the bridge” (1998) o “La vida interior de Martin Frost”. En esta última, basada en un personaje de  su novela  Libro de las ilusiones, su hija Sophie de 18 años hace un pequeño papel. En estas películas, como en sus novelas, Auster, se convierte en una especie de evangelista de nuestro tiempo: un urdidor de parábolas sobre la gente corriente en la simpleza y maravilla de lo cotidiano, personas en crisis a las que Auster redime a través de su imaginación (por la que se le ha comparado por sus ingredientes “mágicos” a su admirado García Márquez). No en vano en Mr. Vértigo,  crea a un personaje que levita como si procediera de Macondo.

En 2010 Auster se atreve con una novela coral,  Sunset Park  -la decimosexta de su catálogo- en la que un gran número de personajes cruza sus vidas dejando un reguero de secretos, padecimientos, dudas y rencores. Todo en un clima de precariedad sentimental y social de tono abiertamente pesimista (narración heredera de la tragedia nacional del 11-S), aunque el viejo elemento de Auster, el azar o la casualidad, intervienen en numerosas ocasiones. La escritora Joyce Carol Oates define así este libro: “una pesimista alegoría contemporánea de la vida americana bajo la espiritualidad de la bancarrota”.     

En su apreciable faceta de poeta o ensayista polémico, escribe el guión de un libro ilustrado dedicado a su máquina de escribir (era uno de los esos sentimentales que se olvidan de las comodidades del ordenador y escriben con una “Underwood” , una “Olivetti”, una “Remington” o una “Smith Corona”). La máquina de Auster era una “Olympia”.

En 2017, tras siete años de silencio novelístico,  publica la que muchos consideran su obra maestra 4,3,2,1 donde para disfrute del lector,  Auster, que ya es como uno de la familia, comete la humorada imaginativa de ofrecer al boquiabierto lector distintas, traviesas y sorprendentes versiones de muchos de sus acontecimientos biográficos personales (que es como si nuestro primo preferido nos contara de forma amenísima y desvergonzada episodios familiares que conocemos bien, con un desarrollo y final caprichosamente distintos). Como él mismo dijo en una entrevista, “creo que todos los escritores nos sentimos un poco dios”. Y a eso juega en esta novela, donde un tal Archibald Isaac Ferguson, nacido como él en 1947, en su misma ciudad y también en una familia de inmigrantes judíos centro-europeos, se desdobla en cuatro vidas sucesivas por el efecto del azar, de lo inesperado. Como un dios caprichoso obliga a su criatura a explorar las posibilidades existenciales según las circunstancias. Y Auster lanza los dados y cambia la historia de su criatura, un muchacho judío de New Jersey. Por ello confiesa, aunque no le creemos, “No me considero un novelista del azar, ya que lo inesperado forma parte de la vida”. Y como explicación de ese aserto cita dos hechos reales que le acontecieron: a los 14 años un compañero de campamento murió cuando le cayó un rayo encima. Y la muerte de su padre con 66 años cuando hacía el amor. Las cuatro versiones de su personaje Ferguson son, como él, inteligentes, de rara precocidad, pero mientras uno es inseguro y caviloso, el cuatro vive bajo la sombría figura del padre ausente y los otros dos, uno desaparece en sí mismo y el último vive intensamente incluso en el más allá. Destacable el humor que despliega Auster en sus cuatro figuras que –como él mismo trata de hacer en parte- siguen el consejo de Poe citado en la novela: “Lee mucho, escribe más y publica poco. Permanece alejado de los sabihondos y no tengas miedo a nada”.  Nuevamente, un homenaje implícito a la literatura universal y la esperable valoración del azar y lo inesperado.

Tenemos que llegar a Baumgartner, su última novela, seguramente escrita  en un estado de ánimo bastante dañado por la enfermedad y la durísima experiencia familiar que le arrebató a su hijo y su nieta. Su protagonista, un profesor de filosofía que afronta los estragos de la vejez, siente el deseo de evitar el dolor que le causa la pérdida de su esposa entablando una nueva relación. “Tengo cáncer y me someto a tratamiento, no es el mejor momento de mi vida” confesó en una entrevista sobre esta novela, en febrero de 2023. Y ese triste diagnóstico personal es el que impregna su última obra. Aunque el motivo central del argumento es imaginado: su esposa la también escritora Siri Hudsvedt, con la que le unía una relación feliz y estable, había logrado dar equilibrio y armonía a su vida. Auster nos seduce con una historia de soledades y ausencias que se mantienen llenas de energía a causa del llamado síndrome del miembro fantasma (la “presencia” irreal de algún miembro del cuerpo que ha sido amputado) glosando comparativamente la “presencia” de un ser querido que ha desaparecido, pero que sigue provocando dolor, añoranza, molestias físicas y desorientación psíquica. Y, cómo no, hay continuas referencias a hechos y personajes de toda la obra austeriana.

En todo el corpus literario y ensayístico  de este escritor  también hay reflexiones de tipo político y humanitario que reflejan a un norteamericano orgulloso de serlo pero también crítico y sin pelos en la lengua, desde su posición de demócrata de izquierdas que nunca abandonó. Conocía bien los defectos de la idiosincrasia de los norteamericanos, los rasgos y temperamentos  que más le ofendían o preocupaban. Por ejemplo el amor a las armas. En Un país bañado en sangre (escrito a medias en 2021con Spencer Ostrander,  su yerno fotógrafo)  describe los tiroteos masivos, los asesinatos con arma de fuego y se pregunta qué hay en la historia de Estados Unidos que justifique y permita este tipo de horrendos hechos. Como había apuntado en algunas de sus novelas, había un motivo íntimo para odiar las armas: hace más de cien años su abuela mató a su marido con una pistola. Lo cual convirtió al hijo de la pareja (el padre de Auster) en un ser poco afectivo y cerrado que terminó acabando con su matrimonio y nunca llegó a congeniar con su hijo Paul.

En 2021 publica La llama inmortal de Stephen Crane, un ensayo literario dedicado al polifacético autor que según Auster cambió el curso de la literatura norteamericana con su obra y su corta vida (murió en 1900 con tan solo 28 años). El malogrado autor dejó dos novelas esenciales “Maggie, una chica de la calle” y “La roja insignia del valor”. Auster dedicó casi 800 páginas  a glosar la vida y obra de Crane. Para ello, el obstinado Auster se leyó la obra completa, en diez volúmenes, donde hay todo el muestrario de géneros que Crane cultivó: ficción, periodismo, poesía, piezas breves, diarios. Una corta vida llena de episodios “apasionantes” según Auster. Para el laborioso escritor neoyorquino, la vida de Crane parecía surgida de su penúltima novela 4,3,2,1. Es decir, sería la versión número cinco de la vida del protagonista, Ferguson.  Una manera muy austeriana de “llevar el agua a su molino”, es decir, la habilidad pasmosa de este novelista para aprovechar y ensamblar toda su producción imaginativa en un mismo proyecto inmenso. Nuevamente la influencia del gran filósofo presocrático, Heráclito. Todo forma parte del mismo río, sólo que Auster nos hace creer que siempre es un río distinto. Recordemos que es un niño que juega con las piezas que le proporciona la imaginación en el tablero de la vida. El libro dedicado a Crane es difícil de clasificar: entre una biografía y una ficción, donde el genio precoz que fue ese escritor  (admirado por Joseph Conrad o Henry James) es analizado e imaginado por Auster como si fuera un personaje surgido de su propio cerebro.

Pero Auster no es sólo un creador de mundos (casi todos autoreferenciales pero, al tiempo, divertidos, emocionantes y críticos) sino un hombre comprometido con su tiempo, la política y los problemas sociales, económicos y humanos en el planeta y sobre todo en su propio país. Sus opiniones sobre “el peligro Trump” no tiene desperdicio:   “Trump no es solo una amenaza para EE.UU. es una amenaza para el mundo, un maniático y un psicópata”. Y sobre el papel de su país en el mundo: “Norteamérica  nació como una nación integradora e inclusiva, pero equivocó su futuro a causa de dos hechos: el genocidio indio y la esclavitud. El problema es que nunca ha abordado seriamente esos asuntos.”

Como persona, Auster, era un individuo inesperadamente tímido, convencido de su papel en el mundo de la literatura, aunque crítico y desconfiado sobre su auténtica valía. Reacio a formar parte de movimientos y modas, era un individualista con buena capacidad para socializar. Ha sido siempre  un analógico con fobia a lo digital  y es uno de los convencidos de que “la hiper conectividad  aísla a las personas”. Tampoco tomó drogas, aunque era un fumador compulsivo y un bebedor rutinario pero contenido. Se negó a tener móvil  y ordenador: escribía con pluma en cuadernos y luego transcribía el texto en su vieja máquina de escribir Olympia. Como nota final, resalto lo que constituye el permanente mensaje ético interlineal de la obra de Auster: el enorme, irónico y combativo amor a la vida y a la bondad natural de las personas más corrientes. Cerremos con unas palabras de Peter Brook que Auster solía citar cuando le preguntaban sobre el objetivo del trabajo literario de toda una vida: “Crear una obra que tenga la intimidad de lo cotidiano y la distancia del mito, porque sin cercanía no es posible el sentimiento y sin distancia es imposible el asombro”.

 

 

ALGUNAS OBRAS RECOMENDADAS

BAUMGARTNER, Seix Barral.- LA LLAMA INMORTAL DE STEPHEN CRANE, Seix Barral.- 4,3,2,1, Seix Barral.- INFORME DEL INTERIOR, Anagrama.- DIARIO DE INVIERNO, Anagrama.-A SALTO DE MATA, Anagrama.- VIAJES POR EL SCRIPTORIUM, Anagrama.- LA INVENCION DE LA SOLEDAD, Anagrama.-LA TRILOGIA DE NUEVA YORK, Anagrama.-EL PALACIO DE LA LUNA, Anagrama.

 

 

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3 julio 2024 3 03 /07 /julio /2024 05:07

LOGOI 361

DEEPFAKES

Se trata de audios, imágenes o vídeos generados por la IA que imitan la apariencia y la voz de una persona. Tienen un alto poder de convicción y logran engañar a humanos y máquinas (algoritmos). Con esta técnica se crean noticias falsas o bulos denigrantes hacia alguna persona o celebridad. Con el añadido de que se vuelven “virales” y son vistos por millones de personas. Esto crea un estado crítico de fiabilidad social, alarma o agresividad que se empieza a denominar “infocalypse”  o “apocalipsis de la información”.

Pero últimamente los jóvenes y adolescentes han entrado en el asunto y a través de una aplicación de “desnudez” de la IA generan videos e imágenes pornográficas a las que colocan el rostro de una amiga., una compañera de clase, una vecina o la chica que les rechazó. En Estados Unidos  y Europa (en España vamos a remolque) la cuestión ya preocupa lo bastante como para proponer  leyes que protegen la imagen personal y convierten su difusión pornográfica en un delito federal. En el universo digital se supone que eso es como tratar de poner puertas al campo. Evidentemente son las niñas y las mujeres en general el objetivo mayoritario de los “aficionados” a semejante escarnio.

El problema nos debería preocupar especialmente porque desde la última década se está denunciando el libre acceso de los niños y adolescentes a los contenidos pornográficos por internet. Ya se dispone de estudios neurológicos en los que se analiza el consumo de pornografía en edades tempranas como un tipo de adicción que altera el control cognitivo. Se trata de un proceso cerebral que ayuda a modular las conductas y establecer “frenos” para aquellas actividades que pueden degenerar en adicciones y crear dificultades orgánicas y psíquicas al sujeto, como las adicciones al alcohol, el tabaco, el juego o las drogas. 

Estas adicciones está correlacionadas con la agresividad y la violencia y con percepciones dislocadas de la realidad, con las que se justifican los actos dañinos realizados como algo “natural”, “una broma” o una forma de calmar la propia ansiedad que altera el consumo frecuente (en casos extremo varias veces al día) y mitiga la sensación de culpabilidad el sujeto. Como se publicaba hace unos días, más del 90 por ciento de los videos falsos de ese tipo es pornografía no consentida. Se suele usar como un elemento de violencia machista y genera en el usuario desprecio y cosificación de la mujer. Como decía una de las víctimas de un “deepfake”, las imágenes son falsas pero  no el daño que causan. Las estimaciones en Estados Unidos, es de 134 millones de visualizaciones que se duplican en poco tiempo. En España creo que no hay un control de las visualizaciones (aparte del conteo automático de las plataformas). No preguntemos quién es el responsable. Actuemos en nuestro entorno familiar.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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29 junio 2024 6 29 /06 /junio /2024 18:30

LOGOI 360

EL PIROCENO

En varias partes del mundo, a gran escala en Canadá y Australia desde 2019 a 2023 y en “pequeña” escala en Europa, sobre todo en el sur cada año, ya hemos aprendido que el fuego no es un elemento más de los ecosistemas como las lluvias, el mundo vegetal y las especies animales, entre ellos la más animal de todas, la humana. Paradójicamente hay estudios que vinculan la privilegiada posición del ser humano al hecho de haber llegado en épocas remotas a “dominar” el fuego a su antojo, interés o maldad. Pues bien, las abrumadoras estadísticas de incendios, provocados o no, han producido un neologismo: sin dejar de vivir en el Antropoceno (hoy día se discute esa denominación), hemos entrado en el Piroceno, era del fuego, de los incendios descomunales de sexta generación. Nerón hubiese sido feliz en nuestra época. Aunque a cambio tenemos entre otros a Putin, quizá a Trump y a Millei, al que algunos le ríen las (des) gracias en esta España nuestra que cada día se disuelve más en la confusión. Todos ellos son pirómanos con otros medios, la guerra, los excesos de codicia y de ambición y la agresividad política y la falta de respeto a los derechos y deberes democráticos.

Los científicos llevan años pidiendo atención a los efectos del cambio climático en la generación de megaincendios: la sequía  y a la pérdida de autocontrol del fuego que ejercían los grandes  bosques tropicales con su humedad ambiental. En el siglo XXI  ha aumentado la duración de la temporada de incendios no sólo en los trópicos sino en extensas áreas de Europa, América y África: un 50% en el sur de Europa, California y  sudeste de Australia; un 70 % en Canadá y en la Amazonía. Una reciente investigación asegura que el aire de Europa es el más seco de los últimos 400 años. Ese es uno de los elementos que hace al fuego voraz, inextinguible. Otros son la deforestación y la acumulación de materia orgánica inflamable.

El ejemplo de los bosques boreales, Alaska, Canadá, los países nórdicos y Siberia es paradigmático: los efectos de años de sequía está acabando con  la tradicional humedad de aquellos bosques. Es la sequía atmosférica sumada a la atmosférica de la falta de lluvias y la pérdida de agua interna en los árboles por evapotranspiración. Se ofrecía un dato estremecedor: desde 2019 más de 10 millones de hectáreas de taiga siberiana han sido consumidas por las llamas.

Algunos piden volver a los métodos tradicionales de quemar zonas determinadas para que ejerzan una labor de freno y dispersión de los fuegos accidentales y los megaincendios. Otros rechazan esas quemas controladas, aunque admiten que cada vez es más difícil controlar la extensión del fuego incluso con los grandes medios disponibles. Tomemos nota: precaución al máximo.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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19 junio 2024 3 19 /06 /junio /2024 08:08

LOGOI 359

LA RAZÓN ESCARNECIDA

La RAE define “escarnecer” como hacer mofa o burla de alguien. Cuando ese “alguien” se refiere al uso de la razón de miles de millones de personas en todo occidente, el asunto es alarmante. Son los burladores, duchos en insultos groseros y mofas obscenas del nivel de parvulario, depredadores de la razón y el sentido común, la decencia, la diversidad y la solidaridad. Algunos detentan un poder que, por pura lógica y sentido cívico, no deberían tener. No sólo se trata de los Putin, Orban, Millei, Meloni, Trump, Le Pen y otros de parecido jaez. Los que más duelen ejercen en democracias formales. Resulta inaudito que en el aniversario del desembarco de Normandía -que instauró las democracias en Europa- haya demasiados ciudadanos que votan a unos individuos que parecen haber surgido de los años treinta del siglo XX por un “agujero de gusano”: nostálgicos de Hitler, de los fascismos del brazo en alto, de los genocidios y las guerras de exterminio. Todo en el nombre de un populismo  mayoritariamente de extrema derecha, que asegura tener soluciones radicales para los problemas que, según ellos, la democracia no sabe solucionar. Y la solución empieza por romperles la crisma a los que no piensan como ellos. O eres racista, agresivo, intolerante, con una inteligencia simple como una alpargata y políticamente obtuso o... no eres nadie.

¿De dónde salen esos individuos? ¿De las catacumbas, de los barrios extremos de la miseria y abandono? Nada de eso. Son algunos de los sujetos que desde la adolescencia han sido abducidos por móviles y pantallas, por la amoralidad rugiente de la Red y ceden al fácil dominio de lo conspirativo, de las ‘fakes’ y la relatividad de la verdad, del individualismo, de la ‘pornadicción’, del todo vale y, por tanto, nada vale. Se trata de los vástagos jóvenes de la sociedad del pastoreo digital, los nietos de quienes lucharon por la democracia y el europeísmo, los que rechazaron la sinrazón de dictaduras y líderes mesiánicos... ¿En qué nos hemos equivocado los padres y abuelos? En España, 800.000 sujetos –con una mayoría de ultras jóvenes y no tan jóvenes, - han dado su voto a un individuo impresentable y a un partido de nombre ridículo y premonitorio que nace y medra en la pestilencia digital, en la que no existe ninguna ley ni derecho y se alimenta de mentiras, grosería violenta y odio. Ojo al dato: es algo gestado en el huevo digital y logró entrar –con su hedionda maleta política- en el Parlamento europeo. No se trata de una anécdota banal. Entraña una pregunta acuciante: ¿Sobrevivirá Europa a la marea nacionalista ultraconservadora que trata de terminar con los valores y principios democráticos, a través de un uso agresivo de lo digital como “arma” ofensiva contra todo lo razonable?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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11 junio 2024 2 11 /06 /junio /2024 18:27

Logoi 358

SOFOCO

Bochorno, ahogo, asfixia, atafagancia, torridez, acaloro, sofoquina, ardor, chicharrina...eso es lo que viene, escojan el término que gusten. Llega un verano con presagios intimidantes. António Guterres, secretario general de la ONU, avisa: “Estamos jugando a la ruleta rusa con nuestro planeta”. El revólver es el cambio climático y la bala se llama desastre. El Servicio de Cambio Climático de la Comisión Europea (Copernicus)  ha señalado que los últimos doce meses, de junio de 2023 a mayo de 2024 han sido los más calurosos de la historia de las mediciones (registradas desde mediados del siglo XIX). Los sabios paleoclimáticos aseguran que la Tierra ya estuvo igual de caliente...sólo que eso fue hace miles de años. El secretario de la ONU ha sido más explícito aún: “los seres humanos, responsables del calentamiento global, representan el mismo peligro que supuso el meteorito que provocó la destrucción del planeta en tiempos de dinosaurios”.

La OMM (Organización Meteorológica Mundial) asegura que existe un 80% de posibilidades de que la temperatura media anual supere el umbral peligroso (del 1,5ºC por encima del nivel preindustrial) en uno de los próximos cinco años, con sus estragos: olas intensas de calor, deshielos intensivos, aumento del nivel del mar, con el añadido de inundaciones de la población costera y de las temperaturas de los océanos que acarrean graves efectos para la vida marina y el clima. La UE ha desembolsado 650.000 millones de euros en los últimos años para paliar desastres naturales, ya que Europa es el continente que se está calentando más rápido.

Cierto es que ya se toman medidas a favor de las energías renovables, pero el cambio es muy lento en comparación con el ritmo de agravamiento de la situación climática. La prueba es que las emisiones de efecto invernadero aumentaron un 1% en 2023, año en el que se rozó el límite de los 1,5º (1,48º). Ese calentamiento, además de los efectos del calor extremo, sequía y enfermedades de origen tropical (la OMS ya avisa que “la próxima pandemia está a la vuelta de la esquina”), hace más probables las intensas lluvias como las de Brasil en mayo (con  más de medio millón de personas desplazadas).

Los golpes de calor castigan a bebés, niños y también ancianos. Hay que prever, con ese calor, un aumento de problemas respiratorios. Y de problemas mentales entre jóvenes  y personas en media edad: desde trastornos psíquicos a intentos de suicidio (según un estudio del Hospital Clinic de Barcelona). El ciudadano percibe durante las oleadas de calor un aumento del nivel de irritación, impaciencia e intolerancia. La pregunta es: ¿están los responsables de sanidad pública y los Gobiernos preparándose para ello? Médicos, enfermeras, estructuras de prevención sanitaria, comunicación fidedigna a la población...o, como de costumbre,  olvidaremos que “prevenir es curar”.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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