LOGOI 335
2023, VAYA AÑO DE M…..
Reconozco que después de 50 años de profesión como periodista y escritor es la primera vez que me atrevo a usar la palabra “mierda” en un titular. Así que me perdonarán por los puntos suspensivos. Lo que nos trajo el año 2023 en el ámbito internacional justifica el “palabro” (quizá en el ámbito nacional, también estaría justificado).
Empecemos por la “vendetta” israelí del señor Netanyahu y el alargamiento del genocidio palestino que sigue sumando décadas ominosas. La última hornada ha provocado más de 35.000 víctimas palestinas…con especial virulencia hacia las mujeres y los niños. Por una sospechosa “carambola” la trágica incursión de Hamas era conocida y desestimada por el Gobierno israelí y había sido apoyada por Irán con la aquiescencia de Rusia. El resultado ha sido un alivio para Putin ante el enfriamiento de la atención europea y mundial hacia la guerra en Ucrania.
Sin mencionar las guerras permanentes y de las que nadie habla en sitios más o menos remotos del mundo, ni los Estados y gobiernos dedicados a la provechosa tarea de esquilmar a sus ciudadanos y embolsarse las ganancias o simplemente practicar la tiranía por razones étnicas, económicas o tradicionales (China, Pakistán, demasiados países árabes, africanos, asiáticos).
Tal vez no por estas razones apuntadas pero sí debido a la forma depredadora de nuestro estilo de vida el planeta se está quejando hace tiempo, pero en 2023 lo hizo de una manera notable: no sólo hemos tenido el período más caluroso jamás registrado (y llevamos meses con una escasez de agua no insólita pero si alarmante) sino que arreciaron las megatormentas y el hielo marino se ha fundido a unos niveles nunca vistos. En 2023 rompimos el récord de emisiones de combustibles fósiles, que ya ni siquiera la Amazonía logra absorber. Pero que nadie nos quite nuestros viajes de placer: el tráfico de aviones también aumentó. Aún así la principal causa de muerte en el mundo no son las pandemias o las guerras (aunque con Gaza y Ucrania este dato podría variar) sino dolencias relacionadas con la contaminación y la alimentación (comida basura y ausencia progresiva de verduras y frutas frescas).
Este bendito año también ha producido un endurecimiento hacia la inmigración. El Pacto Europeo de Migración y Asilo, pone coto a la tolerancia inmigratoria, olvidando la Declaración universal de los Derechos Humanos. Se podría seguir un par de páginas más, con los “logros” de 2023 pero prefiero apuntar una “guinda” que coronará el pastel de desastres: la llamada Inteligencia Artificial (un oxímoron descarado). Hace un mes, se celebró la I Cumbre Internacional de la IA para controlar el uso y prevenir sus peligros: será tan poco efectiva como la 28º Cumbre del clima. La IA, carísima de mantener –usa más agua para funcionar que la población mundial para beber- sigue su exitoso y rápido rumbo de colisión con los humanos. Hay más, pero con lo dicho es suficiente.
ALBERTO DÍAZ RUEDA