Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
15 agosto 2022 1 15 /08 /agosto /2022 19:14

Logoi 265

SALMAN

(artículo publicado el 160822 en La Comarca)

Irónicamente, el apellido del descerebrado pseudo fanático que apuñaló a Salman Rushdie, el escritor británico de origen hindú, de 75 años, es “Matar” y tiene 24 años. ¿Obedecía la “fatwa” (condena a muerte por blasfemia) del ayatolah Jomeiny de 1989 o, le atraía más -o lo mismo- el prometido “premio” de tres millones de dólares para el “héroe” asesino?

Jomeiny o Jamanei como se le llama ahora, era el máximo dirigente del Irán revolucionario y aseguró en su día que la “fatwa” dictada era “una bala que no parará hasta alcanzar su objetivo”. Ha tardado 33 años y en su camino  ha habido quemas de libros, atentados contra librerías, contra un hotel de Londres con numerosas víctimas, el asesinato del traductor japonés del libro en 1991, heridas al traductor al italiano y al editor noruego en 1993.

Se dice que todo se debe a un error de traducción del inglés al árabe. Lo de “versos satánicos”  viene de una antigua controversia islámica: hubo algunos versos del Corán que no fueron inspirados por Dios sino por el diablo (inducían a rezar a tres diosas paganas de La Meca) y fueron eliminados. Esos versos se consideran  heréticos y reciben un nombre específico. En la traducción de la novela no se les nombraba con ese apelativo especial: se les llamaba como a los demás. Las mentes más obsesivas –y menos espabiladas- consideraron que Rushdie calificaba todos los versos del Corán como satánicos.

Hadi Matar, ciudadano norteamericano de origen iraní, es un criminal fanático (o interesado), pero sobre todo es un síntoma: no del fanatismo religioso sino de la desorientación psico patológica del ciudadano actual en las llamadas sociedades avanzadas del neoliberalismo salvaje. Deberíamos evitar utilizar la palabra “religioso” como adjetivo para estos sucesos lamentables. No hay nada religioso en esas mentes. Hay obsesividad patológica, ausencia total de empatía y compasión humanas, agresividad brutal de causas económicas y raciales o descontrol sádico por razones sexuales, educativas o reactivas de origen diverso, (miseria familiar, humillaciones sociales y consumo de drogas o alcohol, por ejemplo). No insultemos a las religiones a causa de estos delincuentes. Las religiones –todas- merecen un respeto total. Son una de las expresiones del sentido de la trascendencia humana.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post
Repost0
10 agosto 2022 3 10 /08 /agosto /2022 18:08

Publicado en La Comarca el 090822

Que una niña de diez años decida tomarse unas pastillas  de las que toma su papá –afectado por depresión crónica- no como un juego imitativo sino con la intención de “desaparecer para siempre” porque en la escuela le iba mal con unas compañeras y en casa se sentía ignorada por todos, no se puede articular como un intento de suicidio ya que esa es una categoría de pensamiento que no le corresponde por edad. Pero la voluntad de “desaparecer” es la condición que la puede encuadrar en la ominosa estadística de niños, adolescentes, jóvenes, maduros y ancianos que optan por el suicidio como una forma de escape,  de un sufrimiento casi siempre silencioso y no compartido con nadie.

La calificación de suceso “vergonzante”, que hay que ocultar y disimular, propio de las sociedades supuestamente avanzadas, convierte el suicidio en un secreto a voces que la pandemia ha terminado por sacar a primer plano. DE 2019 a 2021 las urgencias por intentos de suicidio aumentaron en España exponencialmente y en niños un 105,2%. La incapacidad de todas esas personas, de un amplio arco de edades, para gestionar el propio malestar, es un devastador cuestionamiento del tipo de sociedad que hemos creado y de los usos y costumbres que priman el individualismo feroz y la adicción a todo tipo de adicciones lúdicas y momentáneas. Los cuadros de ansiedad y depresión se han convertido en algo usual y reiterativo. La familia nuclear ha desaparecido en muchos casos como tal, no existe una comunicación emocional entre sus  miembros y los niños y adolescentes se refugian cada vez más en el virtual y falso recurso de las redes. Los porcentajes oficiales de adolescentes y jóvenes (llamados despectivamente “generación de cristal”, como si los adultos estuvieran en mejores condiciones) con tipos diferentes de trastornos mentales o malestar emocional, es apabullante y más de la mitad se automedican usando fármacos de algún miembro adulto de la familia. La ideación suicida crece en la población española y la situación socioeconómica y laboral es suelo fértil para ella.

Por favor, en caso de urgencia llame al 024, el teléfono de atención gratuita contra el suicidio. Y en otro orden de cosas: exijamos al Gobierno una declaración de alerta nacional y la creación de comisiones interdisciplinarias para estudiar el problema y buscar soluciones de urgencia. Algo podrido hay en nuestra forma de vida.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
4 agosto 2022 4 04 /08 /agosto /2022 19:35

PUBLICADO EN LA COMARCA 020822

Este verano morirán 750.000 personas de hambre, según estimaciones de la ONU. Al ciudadano medio de los países más favorecidos lo que más nos preocupa es dónde vamos a pasar el tórrido agosto lo mejor posible, cueste lo que cueste. A pesar de la crisis económica, la guerra de Ucrania, la energía por las nubes y el alza de los precios, más de un 23 % y sigue, incluso en los productos alimentarios más básicos. Gentíos en el ocio nocturno, playas a rebosar, autopistas atascadas y el silencioso padecer de muchas familias por una cesta de la compra cada día más cara. Carpe diem, señores, que mañana nos lamentaremos. La insolidaridad como bandera del siglo XXI. ¿Faltan alimentos? ¿Fallan las cadenas de suministros? No. Todo va bien, teniendo en cuenta lo que está cayendo. Pero hay que alimentar la codicia. Basta una presunción de posible carestía, para que las cadenas suban unos euritos los precios. ¿Alguien controla eso? No, por favor, estamos en el capitalismo salvaje neoliberal: Lo primero es el beneficio. ¿Y el Gobierno que hace? En estas cosas, no está ni se le espera. Están muy ocupados preparando las próximas elecciones. ¿Y la oposición? Lo mismo. Aristóteles diría que los políticos actuales ya no representan a los ciudadanos. Quizá la iniciativa privada, si se alejara de la codicia, podría hacer algo: imaginen que una de esas grandes cadenas de supermercados anunciara a bombo y platillo que, dada la crisis sistémica que vivimos, va a renunciar a parte de sus beneficios y abaratar los alimentos de primera necesidad. Arrasarían.

Pero volvamos al hambre. No les voy a dar las duras cifras que circulan, porque todos tenemos la sensibilidad colapsada y ya no nos afectan los números de víctimas que superen la docena. Lo solventamos con un “pobre gente”, como si no fuera con nosotros. El humanismo al poder, diría un cínico. Según fuentes poco sospechosas de difundir “fake news”, la FAO y la ONU, un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se tiran a la basura. Con esos desperdicios alimentarios se podría dar de comer a 2.000 millones de personas cada año. En este momento las hambrunas afectan a 300 millones de personas. Hagan números.

La suma de circunstancias alarmantes que se han ido gestando en  los últimos dos años agrava el problema del hambre. El peor es la codicia humana. Hay 49 países en el mundo con riesgo severo de hambruna este verano. Necesitamos solidaridad.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
29 julio 2022 5 29 /07 /julio /2022 18:15

(PUBLICADO EN LA COMARCA EL 260722)

A finales de los setenta hubo una “epidemia” de incendios de bosques y montes en España, muchos de ellos provocados por intereses económicos o patológicos. El ministerio del ramo publicó en todas partes, con ánimo de despertar conciencias patrióticas, un eslógan que decía: “Cuando un bosque se quema, algo suyo se quema”. Poco después una revista de  humor de aquélla época, “La Codorniz”, -“la revista más audaz para el lector más inteligente”- publicó un chiste en el que alguien repetía el eslogan de la campaña oficial y le añadía tras unos puntos suspensivos “…señor conde”. Una alusión irónica a que muchos de esos bosques y esos montes tenían propietarios particulares.

El problema de la propiedad privada en bastantes  de esos espacios naturales –lo cual impide intervenciones oficiales para limpiarlos-  es sólo uno de los elementos y no el más decisivo de una situación que puede definirse como crítica  y que muestra una realidad lamentable: la ausencia de una política forestal que logre poner freno, o mitigar, esta sangría ecológica, económica y social, causada por los grandes incendios que padecemos. Delante de esa causa, tendríamos que citar las olas de calor, el cambio climático, el incivismo o los descuidos de algunos ciudadanos, la delincuencia a sueldo de intereses variados…y algo más general que nos concierne a toda la sociedad y a los políticos estatales y de las CC.AA.: el estado de abandono del mundo rural.

El pasado viernes el Consejo Comarcal del Matarraña pedía a las autoridades competentes que se interviniera en la limpieza de bosques o la creación de cortafuegos. Los bosques son auténticas bombas en potencia ya que debido a los temporales y el aumento de temperatura, hay acumuladas toneladas de material seco, troncos y arbustos derribados. Antes, en los pueblos, la recogida de leña caída era necesaria para la cocina, el horno y las estufas. Hoy, el abandono rural, sumado a la ausencia de pastoreo y ganadería agravan el problema.

España ha sido siempre un país de grandes bosques. Dicen que Estrabon, historiador griego en tiempos de Augusto,  afirmaba que Iberia era un país tan arbolado que una ardilla podría ir desde Algeciras a los Pirineos de árbol en árbol, sin pisar la tierra. No pedimos tanto como eso, pero sí una política de Estado que intervenga contra el abandono de los bosques. O, dentro de pocos años, España será un erial más al sur de Europa.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
19 julio 2022 2 19 /07 /julio /2022 11:29

Logoi 261

DESCENDIENTES

Publicado en La Comarca el 190722

¿No se han preguntado ustedes qué clase de mundo estamos legando a las generaciones futuras? Sin ir más lejos, a nuestros nietos y a los nietos de nuestros hijos. Basta con echar un  vistazo a los asuntos candentes que tenemos planteados hoy día para llevarnos las manos a la cabeza. Un ensayista australiano de apellido impronunciable, Roman Krznaric, asegura que las generaciones futuras nos calificarán de “delincuentes del carbono” ya que no sólo hemos convertido el planeta, las tierras y los océanos en estercoleros y sumideros de plásticos y sustancias químicas destructivas, sino que nos hemos esclavizado voluntariamente a una tecnología que había nacido para servirnos y hemos despertado los demonios de las pandemias sin que sepamos neutralizarlos. Y no contentos con este destrozo nos embarcamos continuamente en todo tipo de guerras, locales, generales, de expansión, por razones económicas disfrazadas de políticas y, como consecuencia, en hambrunas y genocidios recurrentes. Y les legamos también, para coronar la estúpida barbarie de nuestra “civilización”, un cambio climático cuyas consecuencias ya padecemos y la potencial amenaza de una conflagración nuclear que, eso sí, terminaría con todos los problemas.

Lo que más asombra es que nadie piensa en nuestros descendientes después de las cuatro generaciones que están en danza actualmente. Es como si no comprendiéramos que les estamos negando el derecho a la vida. Estamos tan ocupados en equivocarnos y lamentarnos con lo que ocurre ahora que nadie se preocupa de algo elemental: tenemos que sanear el mundo en que vivimos para que exista una posibilidad de vida decente para nuestros descendientes en un futuro relativamente cercano. Sólo nos preocupa disfrutar del presente: del futuro que se ocupen ellos. Es decir, los hijos de nuestros nietos. Por ejemplo, para el 2032, el sur de Europa, España, Italia, Grecia vivirá en condiciones desérticas de sequía permanente y de incendios devastadores, si nadie lo remedia (algo que ya estamos viviendo en estos días, diez años antes). La historia nos calificará de “asesinos del planeta”. Deberíamos crear un movimiento ciudadano global que exigiera a los gobiernos y a la ONU medidas legales para sofocar el multidesastre que vamos a legar a nuestros descendientes. Ellos no se lo merecen.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
11 julio 2022 1 11 /07 /julio /2022 19:08

(PUBLICADO EN LA COMARCA 120722)

Mi colega y amigo Fernando Martínez Laínez me envía su último libro, “El soldado español” (Arzalia Ed.), un ensayo sobre los militares españoles a través de la historia, desde los iberos, los romanos, los almogávares, las colonias y las guerras civiles, hasta las misiones internacionales de la OTAN. Esperemos que no tengamos pronto la prueba activa del valor de nuestros soldados en la “marimorena” que el señor Putin y otros, que en eso de las responsabilidades bélicas la cosa está muy repartida, abrieron hace demasiado tiempo en Ucrania, con una irresponsabilidad tan grande como sus codicias.

Volvamos al libro. Está documentado y es apasionado y realista. La milicia - desde los Tercios de Flandes, Viriato, el Cid, la Armada, Cascorro, Cuba, el Rif o los “novios de la muerte”-, ha sido el objeto predilecto de las novelas, relatos y ensayos de este periodista con el que me crucé por esos mundos  en varias ocasiones. Fernando habla de la histórica valentía, el espíritu de sacrificio y el arrojo de nuestros soldados, orgullosos hasta en la derrota. La cual era más frecuente de lo deseable, dada la habitual escasez de medios, la logística inexistente y la falta de capacidad de sus generales. Comparto el pesar histórico que se instala en una obra que atiende más al talante guerrero español que a la historia militar en sí, pues “para el temperamento hispano combatir ‘por libre’ (guerrillas) era mucho mejor que hacerlo con trabas disciplinarias y burocráticas”, con mal equipamiento, mandos infatuados y ausencia de líderes políticos capaces de vertebrar un política militar razonable y eficaz.

La historia nos confirma que los españoles como pueblo oscilamos entre la grandeza y el abatimiento. Somos capaces de las mayores gestas pero también de soportar cinco guerras civiles en poco más de un siglo (desde 1833  a 1936); generosos, nobles y acogedores, pero también insolidarios, mezquinos y a menudo insensatos. Deberíamos aprender de esta historia militar como metáfora: nuestro futuro depende más de la inteligencia y honestidad de nuestros líderes, que de la inercia de  proyectos políticos no consensuados, que no respetan las diversidades del país y no saben crear diálogo, igualdad y cooperación. ¿Tanto nos cuesta creer en un progreso responsable, con límite a la corrupción y amparo a una libertad democrática sensata y equilibrada?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
5 julio 2022 2 05 /07 /julio /2022 09:34

Logoi 259

ESCLAVOS

Publicado en La Comarca 05072022

¿Son ustedes conscientes, queridos lectores, de  que se han convertidos en esclavos digitales? La pandemia mostró la falacia de la presunta comodidad y eficacia del teletrabajo. Los que sufrieron en sus carnes y mentes el obligado “invento” de la nueva era, se percataron de que habían desaparecido las fronteras entre lo laboral y lo privado; se anuló en la práctica virtual la legal limitación de las horas de trabajo diario y de los descansos semanales; la gente se encontró con el jefe o directivo carismático atentando contra su intimidad a base de “whats up”  o “e-mails” con la mayor impunidad. Y en estos momentos, la soberbia tecnológica ya ha convertido en obligatorio y necesario un artefacto, el móvil o el Smartphone, gracias al cual el panóptico que ideó el filósofo Jeremy Bentham a fines del siglo XVIII  para las cárceles de la época, vigilancia total desde el anonimato total (serás vigilado en todo momento sin jamás ver a los que te vigilan) se ha difundido y entronizado en el mundo entero como el grillete vital, individual y espía que no sólo aceptamos sin rechistar sino que lo deseamos y nos entregamos a él. Aún sabiendo que no sólo es una ventana voluntaria de nuestra intimidad  abierta a ojos e intereses mercantiles, políticos o sociales sino una forma sutil de esclavizarnos y estupidizarnos.

¿Saben hasta qué punto el poder de concentración necesario para un trabajo o labor determinados se ha debilitado desde la población infantil y adolescente hasta los jóvenes y adultos diigitalizados, sometidos a un stress permanente de llamadas de atención?

Esto no es un ataque cavernícola al progreso. Se reconocen sin duda las ventajas y adelantos, el enorme crecimiento en rapidez y comodidad para la obtención de datos y comunicaciones. Eso es indudable e inatacable.  Lo que nos preocupa a muchos es la carencia de límites, de una ética personal y social aplicable al uso y disfrute de lo digital, pero también la garantía de que ese uso y empleo por las corporaciones, los Gobiernos y las empresas son éticamente correctos. Sin olvidar a los delincuentes particulares: la pesadilla de los “hackers” no ha hecho más que empezar).

Y falta algo más: una educación desde la enseñanza primaria que nos vaya desvinculando de la dependencia casi patológica a los móviles. Y a un mercado del entretenimiento y la comunicación que ya nos afecta desde la infancia. Necesitamos límites y normas honestas y legales que frenen el deterioro y dependencia cognitiva que promueve la “infocracia digital”.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
29 junio 2022 3 29 /06 /junio /2022 17:54

LOGOI 258

MORIR EN DIRECTO

Si eres, preferiblemente, de raza negra, procedente de algún no-país como Gambia o Etiopía y pretendes acceder al “paraíso” europeo a través de Marruecos y España, tendrás la ocasión de formar parte de un programa “prime-time” en los televisores de medio mundo; saldrás en los telediarios y en las portadas de los periódicos y revistas y servirás de aperitivo para despertar el apetito hipócrita de justicia y solidaridad con el que se satisfacen las clases medias pseudo pudientes de las sociedades económicamente “avanzadas”  de Europa (en realidad, casi todas en salvaje recesión hacia la miseria, gracias a la guerra de Ucrania). Serás pasto de noticieros y de golpes de pecho fariseos, porque posiblemente tu cuerpo se quedará, roto y desangrado, sobre el cemento de la frontera, junto al de otros muchos compañeros de sueños imposibles, (veintiséis para ser exactos, heridos no se sabe), fugitivos del hambre, la miseria y la sed. Un panorama apocalíptico que creías dejar a tus espaldas y que va a involucrar a casi todo un continente, el tuyo, el cual en los años imperialistas e inhumanos del colonialismo europeo fue llamado “continente negro”.

Vas a morir en directo ante una muralla de policías y soldados del Reino de Marruecos y convenientemente apoyados por uniformados del Reino de España. Hay órdenes de impedir el paso de la frontera “a cualquier precio”. Por razones políticas y estratégicas (y económicas) de ambos países, el magrebí y el europeo, la frontera “coladero” que por voluntad del Gobierno de Rabat había dado motivos de queja al de Madrid, se ha bloqueado, en pago al apoyo español a las pretensiones marroquíes sobre Sáhara, en un giro de 180º que ha dejado a los saharauis (“tradicionales amigos” de España) a los pies de los caballos marroquíes. Rabat que jamás ha jugado limpio con España desde la época del Protectorado en adelante, ya sea con Hassan II como con Mohamed VI, permite eso sí que las oleadas de inmigrantes lleguen a la frontera y allí se ensañan con dureza como “prueba” de la “amistad” marroquí. ¿No sería más lógico que Rabat interviniera con similar o superior dureza contra las mafias que los conducen a la frontera? ¿No será que todo este tinglado forma parte de una escenificación brutal y sangrienta de Marruecos y España, en pago a favores mutuos? La inmigración requiere que sepamos cuál es su proceso, necesidades, posibles soluciones en los países de origen, las cuotas de acogida…una labor humana y solidaria. No la muerte en directo.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
21 junio 2022 2 21 /06 /junio /2022 09:14

(publicado en La Comarca el 210622)

En los últimos siete años el interés de los españoles por estar informados de lo desagradable del mundo en que vivimos ha decrecido. Del 85 % de interesados por las noticias en 2015, al 55% este año.

¿Se trata del sesgo cognitivo llamado “el síndrome del avestruz” o de una tendencia progresiva de entontecimiento lúdico de la población? En todo el siglo XX casi todos los ciudadanos de occidente leía más de un periódico, al menos un deportivo y otro de información general. Y consumían telediarios y espacios informativos que ampliaban ciertas noticias. En la vida social se hablaba y comentaban las noticias y se opinaba sin complejos. Ahora las ofertas de los medios digitales son inagotables, ya sea  de entretenimiento, diversión o de tertulianos no siempre bien informados pero plenos de ruidosa superficialidad. Tienen más éxito las “fake news” que la realidad, Y cuanto más irreales, conspiratorias o simplemente idiotas, mejor. Las series arrasan y los programas populistas y vociferantes, también.

Las noticias de la realidad mundial sólo interesan cuando se presenta un hecho político relevante que puede cambiar el panorama de un país, hay un atentado sangriento, se celebra la final de una copa deportiva  o algún “influencer”, actriz o un miembro de la clase “alta” y la ética baja está metido en algún lío particularmente siniestro.

Pero esas noticias tienen una vida corta. El ciudadano siempre espera cosas nuevas y bien impactantes si puede ser. Y no le cites los índices de la pandemia que no acaba de irse o de la guerra en Ucrania que está entrando en la irrealidad de la rutina informativa. Ya no nos conmueven las cifras de muertos, violadas o niños desaparecidos. Ni siquiera que algún descerebrado  pueda iniciar la I Guerra Mundial Nuclear.

Por eso quizá una gran parte de la población padezca la curiosa pandemia mundial del Efecto Avestruz, un sesgo cognitivo que nos hace evitar toda información que nos puede causar malestar, preocupaciones, compasión o miedo. Se trata de ignorar esa parcela de la realidad que podría complicarnos la existencia hasta límites insoportables. Mejor actuar como si no existiera.

Para terminar, el mito del avestruz es falso: no mete la cabeza en un agujero cuando percibe un peligro. Suele defenderse con fiereza. El gesto es por la revisión de sus huevos, que entierra para evitar depredadores. Somos los humanos los que, en algunas ocasiones creemos que “desapareciendo” los problemas se resuelven por sí solos.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
13 junio 2022 1 13 /06 /junio /2022 19:04

(Publicado en La Comarca, 14,06,22)

Un viejo escritor amigo mío, bastante conocido, en apariencia orgulloso y arisco, y en la intimidad, vulnerable y humilde, solía decirme con un deje nostálgico en la voz: “la verdad es que yo quería ser poeta, como León Felipe, Dámaso (Alonso), don Antonio (Machado) o el “angelus senex”, Juan Ramón (Jiménez). Pero pronto comprendí que eso era inalcanzable. Es una tarea de corto recorrido, aparente simplicidad y gran profundidad. Es una lidia incesante con la esencia de las palabras y de las emociones. Por eso me dediqué a la novela. Y en ello sigo, sin cortarme por un quítame allá unos centenares de páginas. Pero –y me hizo un gesto abatido- lo que más envidio es la concisión y sentido de la economía expresiva del poeta, su dominio de la imagen, la metáfora o el símbolo. Ese relámpago estilístico que concentra en las mínimas palabras una sensación, un reflejo, un detalle. Yo debo dedicar dos o tres páginas para describirlo  y  sólo consigo un circunloquio que describe algo, pero que es incapaz de “despertar” en la sensibilidad inmediata del lector, el “sabor” y el brillo de lo evocado”, me dijo. Después se sumió en un melancólico silencio.

Viene esto a cuento por la aparición de un nuevo libro del poeta fresnedino Juli Micolau, “Aplec” (editado en catalán por el Instituto de Estudios Turolenses). Es un poemario dividido en dos partes diferenciadas por el tipo de poemas que contienen: unos breves e impresionistas, siguiendo el estilo de los haikus zen (pinceladas  sensitivas) sin ajustarse a la métrica japonesa (“aigua cristalina/per a beure/ ambs els ulls”; los otros (“Néctar diví”) son de más extensión y relativos a temas más exigentes como el amor, la sensualidad, la lengua materna en la que se expresa el poeta (abundan los giros dialectales del catalán de aquí), la tierra y el paisaje entrañable que le vio nacer y algunos eventos de la actualidad sociopolítica, como los refugiados de otros países o el judaísmo de Sepharad.

Mientras leía el libro de Juli, sus descripciones y sensaciones, me sentía concernido por los sentimientos y emociones que describía. Personas, paisajes, tierra, cielo, luz y palabras ajustadas a un sencillo detalle. He recordado la frase de Tales de Mileto, que Platón recupera en su “Timeo”: “¿Seguirá negando alguien que está todo lleno de dioses?”. La mayoría de los poetas, Juli entre ellos, jamás lo negarían: “El vers és un misteri sense malícia amb la veu dels déus”. Yo tampoco.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens