LIBROS PARA COMPRENDER EL MUNDO EN EL QUE VIVIMOS...
... Y DEFENDERTE DEL ASEDIO Y SEDUCCIÓN DE LAS TECNOLOGÍAS Y LAS IDEAS NEOFASCISTAS
Las nuevas tecnologías y el auge de los regímenes políticos e ideologías de ultraderecha, los populismos y el predominio de la permisividad antiética en las redes, conforman junto con la crisis e inseguridad climática y económica, más la proliferación de puntos bélicos o prebélicos en el mundo, una especial psicología global de miedo, ira y fatalismo que nos afecta a todas las personas que vivimos este siglo peligroso, aunque no en la misma medida. Y prepárense, la menor preocupación por el desastre climático, la polarización política o el rechazo a la inmigración, se da entre la generación Z, los jóvenes de 18 a 24 años, así como el acercamiento hacia posiciones de intolerantes de ultraderecha y simbologías nazis o fascistas. Como denunciaba un ensayista en la segunda decena del siglo XXI, “la cultura del capitalismo libertario (tan lejos del auténtico liberalismo) evoluciona imparablemente hacia el autoritarismo postdemocrático”...donde ya estamos navegando como prisioneros a remo, como personajes de una novela de J.G. Ballard, el profeta del nuevo milenio
Para estar mejor informados, librarnos de las mentiras y deformaciones que circulan por nuestras pantallitas y forjar una opinión realista, lógica, razonable y lo más cercana posible a los hechos y la veracidad, no hay como usar el mejor invento cultural humano de todos los siglos, el libro. En toda la oferta inmensa de ensayos sobre los diferentes aspectos de la actualidad sociopolítica, económica e ideológica, he escogido cinco títulos, basándome en la oferta de ideas que sugieren y en las temáticas que abordan: desde los problemas vinculados al universo digital, hasta la situación geopolítica actual y las principales cuestiones y desafíos que los conflictos actuales nos plantean. He tratado de resumir sucintamente los análisis y juicios que nos brindan los autores, manteniendo en todo momento una ecuanimidad muy necesaria en la era de las “deeepfakes”. La complejidad del momento está basada en la falta creciente de contenido (y manipulación) de ideas-base utilizadas por todos en el siglo XX y principios del XXI. El contenido de palabras como democracia, solidaridad, verdad-falsedad, comunismo, racismo, identidad sexual, violencia, libertad, formación educativa, participación, drogas, juventud emancipada, derecho a la vivienda, bases políticas, progreso, consumo, ecología, clima, contaminación, dinero...entre otras, han sufrido una mixtificación bastante significativa, cuando no absoluta.
Y no sólo los conceptos y las ideas, también la manera de presentarlas, deformarlas y usarlas como munición de ataque y defensa. Todo ello en un clima de confusión formativa e informativa. Por tanto, ¡adelante y ajústense los cinturones! Comienza el viaje entre libros que le mostrarán un mundo que creían conocer y que les va a asombrar y... a asustar.
El primero es de un analista político de “El País”, Andrea Rizzi, autor de un libro recién publicado: La era de la revancha (Nuevos Cuadernos Anagrama, 2025). Alejo Schapire nos ofrece La traición progresista y El secuestro de Occidente, ambos en Libros del Zorzal, 2021 y 2024. Lo posthumano de Rosi Braidotti en Gedisa (2013). Fake News, haters y ciberacoso, de Mauro Munafo en Ed.Laberinto (2021).
La era de la revancha
El libro de Rizzi es una profunda reflexión sobre los cambios geopolíticos, económicos y sociales de las últimas décadas que nos recuerdan (con sorpresa y alarma) ficciones como “1984” de Orwell, “El mundo feliz” de Huxley, “La hora final”, “El juego del calamar”, los filmes de robots e Inteligencia Artificial desaforada como “Matrix”, “Blade Runners” “Her” “Terminator” o el ambiente social violento y agresivo de “La naranja mecánica”. Pero, no se asusten, Rizzi es un defensor de la resistencia intelectual en el análisis y evita el catastrofismo, sin minimizar la gravedad de los conflictos que menudean en nuestra época como las setas en otoño. Y la única manera de mantener el equilibrio en este escenario es buscar y analizar las causas estructurales de esos problemas que a todos nos angustian: Ucrania, Israel-Palestina, crisis climática, emigrantes, ultraderecha creciente, Trump desmelenado y los que le ríen las “gracias”... entre otros. Y adonde pueden llegar a parar.
Esencialmente nos llama la atención sobre dos dinámicas proyectivas que en esta época compiten en generar desequilibrios: el desafío de potencias autoritarias (China, Rusia y sus abanderados) que cuestionan el orden mundial democrático liberal nacido tras la IIGM y un elemento más preocupante: porque han anidado en el seno de las democracias liberales y apoyan la creciente ola de nacional-populismos., que captan y manipulan las frustraciones de grandes sectores sociales y les venden el humo de la nostalgia de las dictaduras de ayer. Entre ellas interactúan; lo hemos visto aquí, por ejemplo, en el auge de Vox al amparo de Trump. No cesan sus ataques contra los derechos humanos, el juego político democrático y determinadas cuestiones esenciales: el cambio climático, racismo, políticas de inmigración y un increíble revisionismo del nazismo y fascismos varios. Todo ello en un ambiente social exento de racionalidad, respeto a las ideas, humanismo y espíritu crítico. Añadamos al desbarajuste caótico del espacio digital, donde toda idea excesiva y absurda tiene su asiento, junto a una violencia verbal y una inmunidad devastadoras.
Rizzi, apoyándose en magníficas citas de Shakespeare, Calvino, Goethe o Dante nos recuerda que esos grandes dislates, esas voces discordantes y agresivas, han existido siempre, aunque quizá no con la resonancia que les da la plataforma mundial digital, regida por una fracasada tecno utopía que había prometido más democracia en los ámbitos de la política, la libertad de expresión y el resurgir de una nueva economía y ha provocado la lamentable polarización sociopolítica de muchos países (el nuestro, también), la inseguridad privada y una amplia gama de delitos digitales. Eso es lo que, según Rizzi, da solidez a ese espíritu de “revancha” que caracteriza nuestro tiempo. Y para terminar, nuestro analista deja un resquicio para que entre la esperanza: la humanidad debe afrontar con valentía, sacrificios y solidaridad a todos los monstruos que la amenazan, pues –como promete Dante- sólo con la resistencia se puede superar el tortuoso camino y encaminarse hacia la luz de la paz y el respeto entre los seres humanos.
Pero para poder aplicar esa resiliencia es preciso tener clara las estructuras de la situación global y entender las “tribulaciones de occidente” (todo lo que nos está saliendo mal, a pesar de los buenos pronósticos, tras olvidar lo que nos enseñó la II Guerra Mundial); las “reivindicaciones de Oriente” (todo lo que se ha torcido en esos países, debido a la buena salud de los vicios dictatoriales); y los “anhelos del Sur global”, harto del neocolonialismo y la explotación de los “grandes”. En el Epílogo de su libro, Rizzi nos ofrece una visión ética y constructiva del panorama donde no sólo se rediseñan estrategias , alianzas y coaliciones (ampliación de la OTAN y de los BRICS), sino que las cuestiones de fondo, respeto al ser humano por encima de razas o religiones, los derechos que recoge la Carta fundacional de la ONU, la igualdad entre los sexos o la diversidad, la protección de la infancia, la salud y el bienestar, el acogimiento a los inmigrantes y más por razones de supervivencia –guerras, hambre, sequías-, han sufrido la influencia coercitiva de los nacional populismos y están volviendo a surgir vallas, muros y fronteras cerradas, anulación de los derechos de asilo, barreras arancelarias, colapso de instituciones internacionales (ONU, G20 y COP29) y anulación de tratados de control de armas y aumento de los gastos de Defensa en todos los países. Efectos que ya tienen el sello del elefante naranja Trump en la cacharrería mundial.
Nuestra norma de vivir bajo un orden aceptado y respetado (basado en el consenso de instituciones, patrones y normas que guían las relaciones entre Estados y entre estos y sus ciudadanos) se deshace: prospera la impunidad, se rompe el equilibrio, crecen las narrativas incendiarias y la manipulación “informativa” gracias al sumo poder de las plataformas digitales, desaparece la fuerza ética de los medios tradicionales y se manipula el debate público; rigen los demagogos, la oligarquía gobierna en la sombra. Se instaura un orden injusto en el mundo, incapaz de ofrecer soluciones a problemas reales (el clima, la pobreza, la inmigración, la (in)formación, beneficia a algunos pocos y perjudica a la mayoría, en grados crecientes e inaceptables de dureza.
Es precisa una reconfiguración del orden mundial, empezando por el Consejo de Seguridad de la ONU e instituciones de signo mundial (como la OMC o la OMS), los derechos de asilo y la defensa común contra el cambio climático, para que reflejen mejor el mundo actual en las cuotas de derechos de voto y funcionamiento. Sin olvidar la pavorosa amenaza trufada de ilusionantes avances que es la Inteligencia Artificial. Es preciso un nuevo contrato social que refuerce la calidad democrática y la cohesión social a través de consensos amplios, con mecanismos de recaudación fiscal sólidos y servicios públicos eficientes y protección social para los más necesitados.
Rizzi cita un párrafo de la novela de Italo Calvino “Las ciudades invisibles” para ilustrar la necesidad de una rebelión individual que rechace las tres grandes tentaciones del ciudadano de hoy: el ventajismo, saltarse las reglas; el partidismo, todos son malos menos mi partido; y el nihilismo, contra los abusos de la autoridad y el poder. “El infierno de los vivos, no es algo por venir; si hay uno es el que ya existe aquí, el que habitamos todos los días y que formamos entre todos. Se puede aceptar el infierno y volverse parte de él. O, aprender a reconocer quién o qué, en medio del infierno, no es infierno y hacer que dure y darle espacio”. El peso de las acciones individuales como cortocircuito de ese remolino, adquiere un nuevo valor. Es la preservación del juicio personal y su orientación en el norte moral, rechazando los argumentos torcidos de la lógica del cierre de filas –grupos, partidos, no sólo fascistas o de ultraderecha- - desde dentro o desde cerca de ellas. La rebelión pueden empezar con un no, pero también con un ¿por qué? Salir del conformismo, la indiferencia o el nihilismo. Buscar la malla rota en las redes que nos oprimen.
La traición progresista
El primer libro de Alejo Schapire nos dice que el mantra de la nueva izquierda es “no ofender” a los que les comen el terreno, la ultraderecha y su gestión de los emigrantes, la oposición, los necesitados. Su error fue avalar una tendencia frustrada, la del capitalismo “woke”, que ha perdido la firmeza de las convicciones en pos de un “estar en la línea” que le hace difuminar sus ideales en compromisos a corto plazo. ¿Dónde está la numantina defensa de la libertad de expresión? ¿Por qué la defensa de las nuevas especies de sexualidad ha supuesto una trampa social y laboral de difícil encuadramiento? Y la lucha contra el racismo se ha ido convirtiendo de una forma sigilosa en un antisemitismo que hace decir a una reputada filósofa norteamericana, Joan Butler, que Hamas y las facciones radicales islamistas son “los abanderados de la lucha izquierdista contra los monopolios capitalistas”. Una deformación que está sujeta a una irrelevancia del progresismo en un mundo complejo que no admite ya las viejas y oxidadas fórmulas de la lucha de clases. Y así “las fuerzas que consideran el pluralismo una virtud –las antitotalitarias- son muchísimos más revolucionarias que las antiimperialistas y darán lugar a mejores luchadores por los objetivos de la izquierda tradicional” (Christopher Hitchens).
Este libro es como el espejo mágico de la madrastra de Blancanieves, nos muestra la vejez prematura de la izquierda antiimperialista, que está avalando modelos autoritarios, reactivando métodos de preservar la “pureza ideológica” que recuerdan al estalinismo, de relativismo moral y cultural y cometiendo errores de bulto como la condena sin paliativos de la salvaje respuesta israelí al ataque no menos salvaje de los “héroes de Hamas” y promoviendo auténticos autos de fe contra los rehenes de los islamistas (hasta el punto de romper públicamente carteles con las fotos de las mujeres y niños secuestrados). La traición del progresismo narra un problema cognitivo: con tal de no estigmatizar al diferente, no tiene reparos en hacerlo con el que está enfrente. Y que nadie ose criticarlo. Un progresismo para el que el antisionismo es la coartada que convierte a los verdugos de los judíos en víctimas de la sociedad”.
En su segundo libro, El secuestro de Occidente, Schapire nos muestra con su lucidez también un poco sesgada por su evidente tendencia de defensa del semitismo, como en Europa por los fallos de gestión ideológica de esa izquierda, se expanden los nacionalismos populistas en occidente que destruyen los pilares de la democracia y la racionalidad liberal. Y la lucha por la democracia se ha complicado sustancialmente ya que no sólo tenemos el auge de la ultraderecha, sino un progresismo que, sin percatarse de ello, comparte el dogmatismo identitario de la derecha extrema. Y los métodos inquisitoriales para acallar la disidencia. El “depende del contexto” con el que se justifican y manipulan actitudes y comportamientos “woke” ( palabra que inicialmente definía a los que están “despiertos” ante cualquier tipo de discriminación social y racial) se ha convertido en la práctica en una censura inclemente a cuestiones relacionadas con una rigidez de pensamiento sobre lo que es “correcto”. Ejemplo: Disney en sus dibujos animados de “Peter Pan”, “Dumbo” o “El Libro de la Selva” pone una nota advirtiendo que “estas obras vehiculan estereotipos racistas”. La ideología “woke” se convertido en una especie de religión secular que impone un dogma infalseable y una moral binaria de buenos y malos en función de su identidad al nacer. La filósofa Judith Butler es una de las gurúes del movimiento (representado con la ‘Black Lives Matter’: la identidad del grupo está por encima de la identidad individual) que acoge una militancia activa en defensa de la inflación de fobias rechazadas por el wokismo: homofobia, lesbofobia, transfobia, gordofobia...”. También promueve la destrucción de estatuas en su campaña de “Condena de la memoria” una fiebre destructora de estatuas dedicadas, por ejemplo, a Colón, Cervantes, Franklin, Lincoln, Churchill, Voltaire. En el plano laboral ha denunciado la “discriminación sistémica laboral” que olvida los criterios de méritos en los accesos a trabajos y exige protecciones a minorías, aunque estén menos preparadas, sólo por ser negro, transexual o disminuido físico (“cuotas” de reserva laboral para esos grupos). Es una ridícula “policía del pensamiento correcto” orwelliana que, con sus excesos, han favorecido, por ejemplo, el regreso de Trump, que supera el “wokismo” a base de apoyar la extrema derecha y el autoritarismo.
Con Lo Posthumano, la profesora de la Universidad de Utrech, Rosi Braidotti, ya en 2013, daba un toque de alarma sobre algo que ya vivimos en el día presente: la desaparición de fronteras nítidas entre lo que es humano y lo que no lo es. Lo curioso es que a la velocidad que lleva el “progreso” del universo digital el libro podría estar ya desfasado. Pero no. ¿Por qué? Simple: Braidotti no se ocupa de los “avances” sino de las “tendencias” -de una complejidad apabullante- sobre cómo afrontar de forma ética y defensiva un tipo de vida que ya tenemos aquí: la comida genéticamente modificada, las prótesis orgánicas, tecnologías reproductivas, las identidades y roles sociales difuminados por la Red, la colonización de la vida cotidiana bajo el empuje consumista y depredador del Sistema-Mercado y el proceso capitalista imparable de depredación, producción y consumo bajo la lógica del beneficio. Y, por supuesto, la I.A. Los movimientos medio ambientales –y un cada vez más presente Cambio Climático- los de género, sacudidos por la permisividad “woke” y el anatema de la ultraderecha, más la lucha permanente por cuestiones raciales y emigraciones forzadas que ha dado un giro dramático al humanismo, frente a unos EE.UU. que han dejado de ser el faro de la democracia en el mundo.
Y, para cerrar esta oferta de libros necesarios aunque “inquietantes”, recomiendo el volumen de Mauro Munafó, periodista digital italiano, experto en rastrear el mal uso de las redes sociales y en especial de las noticias falsas y el odio en línea, “Fake news, haters y ciberacoso: A quién sirven y cómo protegerse”. La espiral de retroalimentación entre las noticias falsas y los discursos de odio en línea, convierte ese fenómeno destructivo en un cáncer de las redes, usado como uno de los arietes de la extrema derecha, los neonazis y los fascistas de nuevo cuño. El libro de Munafó, ilustrado con mucha gracia por Marta Pantaleo, toca asuntos de la relevancia de un “Manual de acción contra el ciberacoso” ; “El asalto a la privacidad: doxing y revenge porn”, “Los hater”, “La fábrica de fango”, “El odio que vierte la red”, “Los daños reales del acoso virtual”, “Reconocer y desmontar una noticia falsa”, “Deepfake, la última frontera”, un “Manual para la verificación de hechos a prueba de bulos”, “Los acosadores invaden los juegos en línea”...más un glosario “para no perderse”. Todo servido con una redacción a prueba de no iniciados.
Son libros prácticos y necesarios en un mundo que se complica: Trump, Putin, Orban, Milei, Milena, Netanyahu; Yemen, Siria, Arabia Saudí...varios países desdichados en África negra, China o Corea del Norte...crisis en la OTAN, los Brics, la ONU, la UE, la OMC, la Agenda del Clima... Sumen hambrunas, sequías, huracanes y Danas, fuegos inabordables, océanos esquilmados, refugiados y millones de emigrantes asaltando las nuevas fronteras valladas y con muros de la vergüenza en progreso geométrico...Como dijo alguien: “Que paren el mundo, que me bajo”.
ALBERTO DÍAZ RUEDA