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9 mayo 2025 5 09 /05 /mayo /2025 21:44

LOGOI 404

CAMBOYA, EL HORROR...

Se cumplen 50 años de uno de los grandes genocidios de la historia. Fue de 1975 a 1979 y lo impuso el régimen comunista de los jemeres rojos en Camboya, con el siniestro Pol Pot a la cabeza: aplicó el modelo radical de comunismo maoísta, con un grado inconcebible de crueldad y brutalidad. En un país de 7 millones de habitantes, provocó la muerte de casi tres millones. Fue una eficaz maquinaria de exterminio humano, realizada por un pueblo campesino armado, fanatizado e ignorante, imbuido por el mesiánico “todo vale” del líder para mantenerse en el poder. Otra “revolución cultural”, como en China,  basada en nivelar a la población por el nivel más miserable y cruel. Una versión cultural del mítico “lecho de Procusto”, donde se corta las piernas del individuo o se las descoyunta para “ajustarlo” a las medidas de la cama. Y eso se reflejó en la existencia de numerosos “campos de la muerte” donde se exterminaba a los supuestos “desafectos” con el régimen. Miles de pirámides de cráneos sin nombre apilados, una versión al nivel de los horrores nazis o los gulags soviéticos.

Camboya era un protectorado bajo poder francés, con un monarca propio y una historia relevante entre los siglos IX y XIII, periodo de esplendor del que sólo queda el soberbio templo de Angkor Wat. Tras la II G.M., el Vietnam  comunista de Ho Chi Minh declaró la independencia de la región de forma unilateral, por lo que Francia inició una guerra colonial en 1946, hasta 1954, cuando fue derrotada en Dien Bien Phu. Paris  reconoció la independencia de Indochina y Vietnam se separó en Vietnam del Norte (República Democrática de Vietnam), y Vietnam del Sur (República de Vietnam). Era el tablero de juego de la antigua  Indochina –Camboya incluida-, donde Washington probaba su errática y errónea política imperialista  que le llevó durante todo el siglo XX a cometer -en diversas ocasiones y en otros lugares del mundo- parecidos errores disfrazados de ayuda (la guerra de Vietnam). Todos basados en la expansión de la dictadura del dólar o la hegemonía planetaria. El cine reflejó el torpe maquiavelismo de los norteamericanos en Vietnam y Camboya, en  películas magistrales como El americano impasible (basada en la novela de Graham Greene), Apocalypse Now (en una de Conrad) y Los gritos del silencio.

Ningún país en la historia pudo evitar, en épocas turbulentas, llevar la crueldad hasta límites inhumanos. Y empeora cuando se hace poniendo el énfasis en la legitimidad del horror por razones de poder. Lo malo es que entramos en un período histórico donde parece volver a legitimarse cualquier vía de represión, dureza  y falsedad con tal de llegar o mantener el poder (véase Trump). Ya es “normal” la agresividad de las ultraderechas, la falta de respeto en los Parlamentos y la pasividad de la población seducida por las nuevas tecnologías...Espeluznante.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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25 abril 2025 5 25 /04 /abril /2025 18:54

LOGOI 402

¡SANT JORDI, AYUDA!

¿De verdad que “los jóvenes sí que leen”? Eso nos cuenta  mi antiguo colega, Sergio Vila–Sanjuán, en “La Vanguardia”, basándose en el Barómetro de Hábitos de Lectura 2024: el sector de la población española que más lee es el de los 14 a los 24 años; un “progreso significativo” en los últimos 15 años, dicen. Le sigue el sector de los abuelos de más de 65 años. Las mujeres leen más que los hombres y por regiones, encabeza el País Vasco, siguen Madrid y Cataluña. De Aragón no tengo datos, pero al menos no está entre los tres últimos, Cantabria, Canarias y Extremadura. En España el porcentaje de personas que lee libros supera el 65% de la población. ¡Albricias! Los que no leen nunca o casi nunca son un 34,5%. La “falta de tiempo” es el motivo más usado para no leer. Crece también el porcentaje de españoles que compran libros. Los lectores digitales se incrementan (un 31,7% de la población). Y el perfil del lector tipo es “mujer joven con estudios universitarios que vive en un medio urbano”.

En cuanto a la temática de las lecturas, domina la fantasía con componentes románticos. Y dado que la mayoría son mujeres, las narraciones con heroínas, el “romantasy” como la llaman los libreros. Generalmente con componente sexual “spice” o “dark romance”. Así como las sagas que mezclan fantasía y romance. Observará el lector cómo el español se va “enriqueciendo” con el omnipresente inglés y se convierte en un “neoespañol” que no sólo sufre un aporte significativo de palabras en inglés que tienen su correspondencia correcta –e incluso más hermosa- en el castellano, sino que se va empobreciendo y llenando de errores en nuestro idioma, no sólo el hablado, también el escrito y no únicamente por personas no letradas sino por novelistas y periodistas. Así se puede leer en algún medio poco sospechoso de incultura, “susurró en voz baja” (sólo se susurra en voz baja, no hace falta repetirlo) o el sorprendente “le dio la espalda con la vista” o el increíble “sus ojos tintineaban” (pueden tintinar las monedas en el bolsillo, o cuando chocan ligeramente vasos de cristal o utensilios metálicos, no los ojos). Más enjundia tiene “sus ojos de abnegaron de lágrimas” (se anegaron) o “sonrió mostrando los dientes que le faltaban” o “absolutamente todos” (diciendo “todos” es suficiente). Esos descuidos y errores o abusos de la lengua (gracias Álex Grijelmo), forman parte del lógico deterioro de una lengua invadida y donde la lectura, el estudio de las Humanidades y la cultura literaria, gramatical y artística están totalmente arrinconadas no sólo por la “fatiga informativa” (la brutal saturación de la supuesta ‘información’ que emerge de nuestras pantallas) sino por miopes planes de formación volcados en las nuevas tecnologías junto a la actividad delirante en las redes sociales y la de  los “haters” (odiadores). ¡Sant Jordi, ayuda!

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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15 abril 2025 2 15 /04 /abril /2025 17:41

LOGOI 401

EUROPA: DURA LEX...

...sed Lex ( “La ley es dura, pero es la ley”). Las leyes son a veces penosas y nos obligan a esforzarnos y a ceder en algunos derechos personales por otros de índole superior y que afectan a la comunidad. Pero si queremos vivir en una Comunidad de naciones, con todas sus ventajas y alguno de sus  inconvenientes, hay que aprender a respetar en lo posible los intereses comunes por encima de los egoísmos nacional-es (-istas).

Los problemas de geopolítica económica y bélica del momento actual parecen ser, en esencia, una oportunidad de oro para enderezar el rumbo y la singladura de la nave europea, que comenzó a perder el dominio del timón a partir de los 90 del pasado siglo en los que se tomaron medidas a la ligera como  admitir a nuevos miembros sin  los debidos estudios previos; se realizó una integración monetaria que no gozaba de una paralela integración fiscal y una atención especial a los presupuestos y se dejó un operativo autoprotector y super burocratizado guiando a sus instituciones, Consejo, Comisión y Parlamento: con especial incidencia del funcionariado de la Comisión (que ha creado una especie de rebelión burocrática de los castrados, con perdón, que entorpecía la política oficial en la China imperial).

Tanto el Consejo como el Parlamento deben ser reformados para aumentar y mejorar la gestión política de la UE. Hay que superar su  imagen  tradicional teórica, una bicicleta que se sostiene a base de pedalear y pedalear continuamente (ejemplo: la oleada kafkiana de legislación reactiva sin estrategias claras).  Es hora de pararse, reflexionar y urdir unas repuestas comunes e inteligentes, con ambición de futuro, como respuesta a los obstáculos arancelarios y de defensa de Trump; Putin y la guerra de Ucrania; el papel de China, y la amenazas autoritarias incluso en el seno de la UE.

Además de respetar el principio básico de paz y colaboración entre los miembros, dar un nuevo y más sólido rumbo a la nave, evitando el peligro de colisión en lo posible, y asegurando el respeto a la ley no sólo entre los miembros sino en las relaciones con el resto del mundo. Por supuesto, no admitir más miembros hasta que se consolide una política de amparo al derecho internacional humanitario y económico respecto al resto del orbe, se refuerce el mercado interior, la fiscalidad y el ajuste presupuestario común y se fortalezcan las relaciones comerciales con África y Asia, bajo la escrupulosa legalidad del derecho interno europeo. Con el fortalecimiento y la aclaración de objetivos y medios de las instituciones europeas, principalmente del Consejo y el Parlamento, la UE podría recuperar y aumentar su fuerza y cohesión y usar la brújula para no avanzar como sea y adonde sea, sino con el rumbo marcado y con la meta prevista.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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9 abril 2025 3 09 /04 /abril /2025 15:11

LOGOI 400

¿EL VIRUS I.A.?

La I.A. es una tecnología que se convertirá en hábito cotidiano; nos condicionará de manera solapada, insólita, inusitada. Pasará de ser una posibilidad a ser una necesidad. La integraremos en nuestra existencia de una manera automática, en lugar de usarla como una herramienta ocasional; sin percatarnos de que es inteligente y perspicaz y tiene el propósito -inducido por sus creadores y empresas- de convertirse en nuestra inteligencia operativa: entrar a formar parte indivisible de nuestro yo. Y no se trata de una “voluntad maléfica”, sino de un producto comercial tan eficaz como un virus, de unos algoritmos voraces que buscan el dominio con el único objetivo de extenderse (de esta forma enriquece a las empresas que la comercializan). Su capacidad de falsificar es tan alta que incluso en el terreno filosófico se ha descubierto que el “filósofo” de Hong Kong, Jianwei Xun, autor de un libro de éxito –“Hipnocracia”, sobre la dictadura digital que muchos Estados están implementando-, no es una persona real, sino un “avatar” creado por la I.A., al que se ha dotado de un falso currículo personal y académico. Y ha ‘colado’: es un éxito.

 Toda esa ofensiva de la I.A. afectará a nuestra potencial creatividad, se impondrá en la forma de relacionarnos social y familiarmente. Ya se introduce en el mundo laboral y en el afectivo. A ese respecto, el ChatGPT-4.5 de OpenAI, se anuncia con un “coeficiente emocional” perfeccionado. Como en la película “Her”. Ya cuenta con 400 millones de usuarios a la semana. Sus chatbots  prometen solucionar los problemas afectivos de sus clientes. Dentro de poco tiempo -a la velocidad de vértigo de los cambios digitales- quizá veamos los efectos clínicos de esa incursión de la I.A. en la intimidad afectiva humana.

Otra aplicación, Status IA,  ha creado una red social donde el usuario es el único real en el esfera de las relaciones que ofrece: los “otros” que se relacionan con el sujeto son bots de la IA, cuentas falsas que contestan como fans suyos o haters y obtienen el aplauso –falso- de famosos o grandes medios digitales. Te conviertes en protagonista virtual, aunque sólo para tus ojos. O sea,  “vives una vida alternativa y puedes ser lo que tú quieras y además con el éxito garantizado”, como prometen. ¿Es falso? Por supuesto, pero puedes recibir los piropos de un Tom Cruise digital o interactuar con los personajes de “El señor de los anillos”. Status suma ya casi tres millones de descargas. Compensa la soledad de jóvenes y maduros que ya no se relacionan de la forma tradicional y temen los riesgos emocionales que cualquier relación humana conlleva. La cuestión es: la I.A. puede usarse de forma correcta o abusiva. ¿Sabremos los individuos, la sociedad y el Estado poner los límites entre lo aceptable y lo rechazable? De momento, hay presiones en la UE para rebajar el control sobre ella.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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4 abril 2025 5 04 /04 /abril /2025 10:24

LOGOI 399

KIT DE SUPERVIVENCIA

El presidente Trump sigue perpetrando gestos y actitudes que confirman el sesgo destructivo y psicótico que le caracteriza. Pero paradójicamente, tras aplicar el acoso y derribo a Europa, ha conseguido que hoy seamos más europeos que en todo el siglo XX. El sesgo de belicismo que nos invade ha creado una especie de psicopatía del miedo, que nos hace creer que la guerra está a punto de contagio y también la invasión de Europa, aunque no sabemos si por el oso ruso, el depredador  americano, el zorro chino, o los tres juntos. Los más agoreros se inclinan por el apocalipsis nuclear, debido a que hay demasiados tarados ocupando  puestos de poder en el mundo. Por todo ello a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se le ha ocurrido la brillante idea de asegurar que la guerra está a punto de irrumpir  y que los europeos deberíamos preparar un “kit” de sobrevivencia para tres días. Latas de comida, cerillas y velas, pilas, linternas, medicamentos de urgencia, agua en cantidad, una radio portátil, pastillas de yodo, juegos de mesa, una batería solar y otras menudencias. Aunque,  ¿por qué tres días? ¿Por qué no diez, como en Alemania?  ¿Se prevé ayudar a los ciudadanos tras ese plazo?  Y, puestos a mejorar el kit, ¿por qué no incluir unos libros sobre resignación estoica y crucigramas?

Ironías aparte, la Estrategia de Preparación de la UE –que así llaman al kit-  dado el inestable mundo en que vivimos, parece cuando menos sensata. Ya que no sólo nos amenaza la guerra, sino que la Caja de Pandora  que han abierto Trump,  Putin y otros, está llena de pandemias conocidas y otras por conocer;  de terrorismos de variado origen; crisis energéticas o sanitarias, etc. Ya sólo queda en ella la Esperanza. Pero aún así, hay una duda razonable. ¿Esa Estrategia no está sospechosamente sesgada? La solución más lógica para las supuestas amenazas de guerra parece ser armarnos y usar el dinero público de los sectores de sanidad, educación y gasto social; crear unos déficits monstruosos en los países de la UE y a consecuencia de ello, bajar la calidad de vida europea a niveles de los años 50. Lo significativo es que tales medidas hacen el juego a las políticas de Trump, Putin y los neofascismos.

Evitemos diseminar el temor, a base de controlar  la desinformación de raíces totalitarias y nacionalistas en las redes y analizar críticamente los problemas de nuestra sociedad. No se trata sólo de comprar armas (que favorece a los de siempre), sino de emplear toda la energía de la UE en crear un ámbito de paz, solidaridad y cultura: dar un ejemplo al mundo de cómo Estados diversos se unen en un proyecto histórico de paz y progreso. Y eso le dolerá a la soberbia psicopática del “trumputismo”.

 

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17 marzo 2025 1 17 /03 /marzo /2025 23:40

LOGOI 397

¡A LA CALLE, POR EUROPA!

Vivimos  una ofensiva externa contra Europa, comandada por Trump y Putin  y una interna, de fuerzas y partidos antidemocráticos. A causa de ello los ciudadanos europeos  deben echarse a la calle con orgullo. Como en la Roma de Meloni. O en Belgrado, contra la corrupción nacionalista serbia y mirando hacia Europa. O en Budapest, contra el gobierno dictatorial de Orban. En Alemania, en forma de inesperado pacto nacional de defensa; en Francia, con una reunión de la OTAN sin EE.UU. Todos quieren preservar Europa, como promesa de libertad, derecho, prosperidad y paz. Europa es un ideal no utópico, existente a pesar de sus notorias deficiencias, pero firme en su defensa de los derechos humanos, el Estado de derecho y la paz que integra, desde hace 80 años, a todos los países europeos que durante siglos lucharon entre sí. Alguien dijo en Roma: “nuestros verdaderos enemigos somos nosotros mismos cuando olvidamos nuestra fortuna”. Este es un momento clave para la supervivencia de la Europa democrática y libre. Y ello no sólo depende –tristemente- del rearme (y de a quién le compramos las armas). Quizá también de implementar una política económica fuera de la órbita del dólar.

En cuanto a España, no es su mejor momento. La política nacional tiene muchos flecos conflictivos. El mercadeo por lograr arañar votos y aliados no deja mucho espacio para la política real. Y lo del rearme no tiene remedio: la dinámica del problema global  no permite evocar un pacifismo a ultranza. Por tanto, dado que tenemos un importante complejo industrial de defensa, es hora de apoyarlo y establecer un mercado que sólo se alimente de fuentes europeas. Hemos de tener una seguridad militar propia y  también en suministros básicos, red de comunicaciones o crisis climática, no dependientes de los EE.UU. de Trump.

Se debe recordar a los jóvenes, cómo era nuestro país antes de entrar en la UE, esa única utopía razonable inventada por los europeos. Europa necesita que sus ciudadanos reclamen pública y pacíficamente su pervivencia. No por o para la guerra, no contra una potencia u otra, sino para resguardar esa realidad política y social que, con sus muchos defectos, es la UE. En esos actos, los políticos y los partidos son, a pie de calle, unos europeos más. El que hable, que lo haga en nombre de la paz, de la solidaridad y el progreso de Europa, como el último inmigrante llegado e integrado. Europa es un empeño común que  no surgió de los países colonialistas del pasado, sino de las cenizas y el dolor de la II Guerra Mundial. Ambicionamos un mundo nuevo tras el horror y Europa, lenta pero firmemente, amparada por leyes democráticas, con sus problemas, su extrema derecha y sus nacionalismos, ha logrado una realidad propia, viable y respetable. ¡A la calle, por Europa!  

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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16 marzo 2025 7 16 /03 /marzo /2025 11:36

EUROPA DEBE REINVENTARSE Y CAMBIAR LA NARRATIVA BÉLICA POR LA DIPLOMÁTICA(y2)

LA PRECIPITADA DECISIÓN DE REARMAR EUROPA ES MÁS UNA REACCIÓN A LAS MANIOBRAS DE TRUMP Y PUTIN QUE UNA POLÍTICA SENSATA  DE DEFENSA COMÚN

Lo cantaba Bruce Springsteen en su disco “Glory Days”. Una pieza llamada “We take care of our own” (Cuidemos de los nuestros). La canción decía “El camino de las buenas intenciones se ha secado como un hueso...hemos pedido ayuda pero la caballería no llegó. Sólo nos queda cuidarnos de nosotros mismos, cuidarnos de los nuestros”. Y eso es, esencialmente, un camino de paz. Ese es el camino que Europa debe tomar. Cuidar nuestro continente entre todos los europeos. Quizá algún día tengamos que agradecer a Trump que con su codicia y prepotencia lograra que los europeos  despertáramos del sopor autocomplaciente.

Pero, ojo, la respuesta a Trump no debería ser necesariamente la ruinosa y precipitada decisión de rearmar Europa ya. Esa es la reacción que él espera, ya que así mata dos pájaros de un tiro: se evita los gastos de la presencia USA en la OTAN e inyecta fondos económicos en su país mientras debilita en la misma medida la economía conjunta europea. No hay nada como agitar los muñecos terroríficos de la guerra para hacer perder la serenidad a los políticos. ¿Pero a qué guerra se refieren? ¿A esa guerra provocada por el supuesto aliado de Trump, el señor Putin? No. Se supone que después de Ucrania, Putin va a atacar otro país de Europa. Y los dirigentes europeos corren alarmadísimos a “evitarlo”, armándose hasta los dientes. Y acaban, directa o indirectamente, comprando armas a Estados Unidos, por una suposición que ni siquiera es una amenaza directa. Rusia no es de fiar, de acuerdo. Pero Putin no está ni preparado ni dispuesto para una guerra con Europa. Todo es seguramente un escenario fantasmagórico, diseñado por Trump y Putin. Las amenazas rusas, desde la caída del Muro de Berlín, buscaban impedir que la OTAN admitiera en sus filas a los países del radio de influencia ruso, no a expandirse por la Europa occidental. Se negaban a tener a la OTAN y su armamento nuclear y convencional en las fronteras rusas. ¿Recuerdan cómo reaccionó EE.UU. cuando los rusos intentaron desplegar misiles en Cuba? Pero claro, entonces Rusia era el ‘malo’ de la película. Ahora no hay que confundir a la Rusia humillada y explotada que surgió de la “perestroika”, con una Rusia actual imperialista que hasta Putin sabe que tiene sus límites. El tema de Ucrania es probable que ya esté  firmado y sellado, con la forzosa aquiescencia de Zelenski y el visto bueno mafioso de Trump y Putin. Así que rehacer toda la maquinaria militar de los europeos es una excusa para vender armas, hacer más peligroso el canallesco mundo de los intereses internacionales del ‘post tecno capitalismo’ y debilitar a Europa para propiciar que la delicada textura de la paz se vea desgarrada por el peligro de cualquier incidente bélico casual y no previsible.

 Por lo tanto, la mejor respuesta a la situación actual no es forzar a Europa a una carrera armamentista para amenazar al debilitado oso ruso, que seguramente gruñe porque está en el guión. Pero si Europa se arma, ha de atenerse a la lógica bélica de la situación, donde no hay una amenaza real dirigida a los países europeos. Mientras, la compra de armas producirá, de entrada, unos efectos catastróficos en la economía de los países europeos y sus habitantes. No es un buen negocio, diría Trump si fuese europeo. En esta época de cambio de paradigma en política internacional, Europa debe reinventarse: implementar una nueva política de paz y de diplomacia. Tiene que tener claros sus intereses y jugar con astucia sus bazas para defenderlos, respetando las reglas éticas de respeto que deben regir entre naciones, ignorando la testosterona combatiente al uso y negociando a cuatro bandas el problema de la paz global y el de Ucrania.

Pero hay un problema secundario previo: la falta de una voz única y solidaria en Europa. Algo preciso antes de lanzarse al pozo sin fondo del rearme. Buscar y lograr esa unanimidad solidaria, en los múltiples aspectos en juego: militar, financiero, fiscal, de política exterior. Con la voluntad unitaria de los partidos políticos, superando sus diferencias internas. Controlar los poderes del Parlamento Europeo en momentos de crisis y las actividades de algunos partidos de orientación autoritaria, decididos partidarios de la violencia. Y ante estos nuevos tiempos, crear en el seno de cada estado un área intocable para los intereses partidistas: desde la política exterior y de defensa hasta la educación (uno de los elementos de más relevancia en el progreso de los países) y la política presupuestaria

Hay que ser consciente de las dificultades de implementar esa unidad europea en un plazo corto y menos con urgencia. Suena sin duda utópico. Pero es el ‘tempo’ de acción lo que tenemos que controlar, evitando el ritmo y velocidad excesivos con el que se desarrollan los acontecimientos: en estos momentos eso solo conviene a Trump y compañía. Pero ese control de reacción sólo sería útil si de forma urgente Europa se planteara  tomarse un tiempo de reflexión, anular las declaraciones militaristas y los movimientos armamentistas, e incluso la narración  alarmista de lo que está en juego: simplemente pensar en común y comenzar reuniones al más alto nivel a fin de negociar un escenario diplomático controlado.

Una encuesta realizada a ciudadanos de España, Inglaterra, Francia, Italia y Alemania, muestra datos muy significativos sobre el rearme en Europa, aunque indudablemente de valor muy relativo. Según la encuesta, la mayoría opina que Trump es una amenaza grave para Europa, pero Putin también lo es. Si hubiera una guerra entre esos dos países, los europeos ya no están tan dispuestos a apoyar a EE.UU. como antes de la actual presidencia. La mayoría relativa apoya la creación de un ejército europeo, incluso hay partidarios de volver al servicio militar obligatorio (España e Inglaterra en los últimos puestos). Y casi la mitad de los consultados piensan que es probable que Rusia ataque a otro país después de Ucrania. En este punto la influencia de las informaciones tóxicas es evidente.

En general un examen de los medios informativos muestra una aceptación bastante general de la exigencia trumpista de rearme, con sospechosa celeridad en algunos gobiernos europeos, aunque con bastantes reticencias. Algunos opinan que es necesario implementar una ‘política común de defensa’. Pero eso no se debe reflejar “ipso facto” en un rearme, sino en lograr objetivos previos e internos mucho más esenciales: propiciar y amparar investigaciones propias en todos los campos importantes, generar un mercado único financiero, con sus propios cortafuegos, amparando inversiones propias y ahorro comunitario, progreso y mejora del sector energético y el de telecomunicaciones, eliminar barreras administrativas y la excesiva burocracia, un marco regulatorio y ejecutivo único, por encima de partidos y de ideologías extremas, como un amparo de la libertad y de la solidaridad.

Pero el conflicto de Ucrania nos propone una lección y un cambio, hay que ajustar la doctrina militar a los nuevos escenarios tecnológicos,  coordinar las capacidades de cada país y fortalecer el conglomerado industrial y logístico de defensa. La acelerada dinámica bélica de Ucrania, nos ha ofrecido varias lecciones. La primera de todas es que una política de defensa debe ser ágil y con capacidad de reaccionar y ajustarse a un cambio total de los principios de la guerra tradicional. La evolución tecnológica ha sido tan veloz y radical que los escenarios bélicos se ven obligados a sujetarse a una dinámica flexible de cambios estratégicos y tácticos, unido a una logística de suministros de flujo constante. Las guerras relámpago han pasado a la historia, como evidenció la reacción ucrania ante el ataque ruso de 2022, donde se vio la eficacia de la guerra tecnológica de drones y aviación ligera con actividades furtivas y de reconocimiento. Tácticas de guerra ambiental y sabotaje con grupos reducidos y especializados muy activos. Y una logística de suministros en alerta continua, más el protagonismo de los drones, municiones teledirigidas y sistemas ligeros. Todo ello no es óbice para mantener que Europa debe ser un espacio de libertad, paz y progreso social y económico. Y, en consecuencia,  la mejor política de defensa del espacio europeo debe aspirar a un ejército común, bien dotado con armamento fabricado en Europa  y con mando político y militar único y colegiado.

Una Europa con principios y valores éticos, acercaría el continente a otras culturas y otros movimientos, desde India, los países asiáticos, hasta el grupo de los BRICS y pequeños países de África y Asia que desconfían de las potencias imperialistas como Estados Unidos, Rusia, Corea del Norte o China. Y aborrecen del nuevo desorden mundial, regido por la ley del más fuerte, agresivo y expansionista. También las grandes instituciones, Banco Mundial, FMI, la OMC, la OMS, el Tribunal Penal Internacional, la misma ONU, están siendo dañadas por Trump y sus socios. La MAGA (Make America great again: “Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande”) lo es todo para ese presidente; el resto del mundo le importa un rábano, sin que él se percate de que el prestigio de los EE.UU. va cayendo en picado. Por lo demás, las medidas del nuevo presidente son cada vez más ruidosas y efectistas que dañinas. Por ejemplo en el tema de los aranceles, la propia regulación interna entre los países de la UE equivale a un arancel del 45% para las manufacturas y del 110% para los servicios. Si bajamos los aranceles propios, neutralizaremos los de los USA. En cuanto a la batalla tecnológica de la IA, se pierde frente a EE.UU. debido a que no orientamos recursos para proteger a las empresas tecnológicas emergentes en Europa y dejamos por comodidad y codicia que se las lleven fuera.

Para terminar, hablar de rearme europeo cuando aún no disponemos de un ejército europeo, es echar margaritas a los cerdos. Como decía Churchill: “hagamos lo que tenemos que hacer, pero después de agotar todas las demás posibilidades”. Y esas otras salidas aún no están agotadas: Europa ha perdido mucho tiempo confiando en un aliado que ha dejado de serlo, Estados Unidos. Ahora debe defender su integridad e independencia, su libertad, un marco económico y jurídico estable y garantizado, una capacidad adecuada de ejercer una política exterior y, poco a poco, un sistema de defensa propio. Es hora de “reinventarse” no de “rearmarse”.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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11 marzo 2025 2 11 /03 /marzo /2025 16:59

LOGOI 396

FEMINA SACER

En el Derecho Romano había una figura, el “homo sacer”, un sujeto que tras haber cometido un delito sacro, no podía ser sacrificado a los dioses,  pero sí asesinado por cualquier persona de forma impune. El filósofo Giorgio Agamben usa ese término   para hablarnos de las ingentes masas de civiles no combatientes exterminadas en guerras y revueltas en todo el siglo XX (en el XXI nos esmeramos por superarlas). En todas las guerras, las mujeres y las niñas, son devastadas física y psicológicamente por los combatientes de cualquier signo. El cuerpo femenino es un reflejo del campo de batalla, invadido impunemente, pero no como un objeto de placer, sino como el estigma infamante del odio, la venganza y la crueldad. Son las “femina sacer” de las guerras actuales.

Las violaciones, el sadismo y la tortura sexual, forman parte de los usos y costumbres de todas las guerras, pero me han llenado de horror las noticias actuales sobre esas prácticas inhumanas  en Congo y Sudan, hoy en día. Los relatos de los periodistas enviados a esos conflictos  son espeluznantes. Y se agrava ese malestar al constatar el desconocimiento  y/o discreción con los que en Occidente y en las instituciones internacionales se tratan esos asuntos. Hay un estudio documentado de Unicef en el que se denuncia el aumento de agresiones sexuales en Sudán contra menores, entre las personas desplazadas -incluidos niños de 1 a 5 años de edad-, aunque se teme que desconocemos el alcance de ese horror pues los ataques se silencian a causa del estigma que supone para las víctimas y sus familias. En Congo no les andan a la zaga.  En solo una semana los rebeldes tutsis del M23 violaron a 572 mujeres (170 niñas) en Goma. Y es solo un ejemplo. Las violaciones están aumentando, con un nivel de crueldad y sadismo desusado (lo violadores mutilan los genitales de sus víctimas). Las 38.000 violaciones denunciadas en un solo centro sanitario de la zona durante 2024, dan una idea de la magnitud del problema.

 Se trata de un fenómeno en alza en zonas de guerra (y no sólo en Sudán o Congo) y entre los desplazados. Aunque los responsables suelen ser combatientes, también hay abusos y violaciones en las comunidades que reciben a desplazados. La ONU ha denunciado el aumento global de crímenes contra la población femeninaen zonas en guerra. En Sudán hay casi 9 millones de desplazados desde que comenzó la guerra hace casi dos años. Sin contar con la hambruna en grandes zonas del país, la falta de médicos, enfermeras o medicamentos) y los brotes de cólera. La ayuda humanitaria internacional es sistemáticamente bloqueada por las partes beligerantes. Sin embargo, según Amnistía Internacional, lo que ha aumentado en cantidad y eficacia es el suministro de armamento y munición. Una paradoja que aflige.

 

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6 marzo 2025 4 06 /03 /marzo /2025 04:10

LIBROS PARA COMPRENDER EL MUNDO EN EL QUE VIVIMOS...

... Y DEFENDERTE DEL ASEDIO Y SEDUCCIÓN  DE LAS TECNOLOGÍAS Y LAS IDEAS NEOFASCISTAS

Las nuevas tecnologías y el auge de los regímenes políticos e ideologías de ultraderecha, los populismos y el predominio de la permisividad antiética en las redes, conforman junto con la crisis e inseguridad climática y económica, más la proliferación de puntos bélicos o prebélicos en el mundo, una especial psicología global de miedo, ira y fatalismo que nos afecta a todas las personas que vivimos este siglo peligroso, aunque no en la misma medida. Y prepárense, la menor preocupación por el desastre climático, la polarización política o el rechazo a la inmigración,  se da entre la generación Z, los jóvenes de 18 a 24 años, así como el acercamiento hacia posiciones de intolerantes de ultraderecha y simbologías nazis o fascistas. Como denunciaba un ensayista  en la segunda decena del siglo XXI, “la cultura del capitalismo libertario (tan lejos del auténtico liberalismo) evoluciona imparablemente hacia el autoritarismo postdemocrático”...donde ya estamos navegando como prisioneros a remo, como personajes de una novela de J.G. Ballard, el profeta del nuevo milenio

Para estar mejor informados, librarnos de las mentiras y deformaciones que circulan por nuestras pantallitas y forjar una opinión realista, lógica, razonable y lo más cercana posible a los hechos y la veracidad, no hay como usar el mejor invento cultural humano de todos los siglos, el libro. En toda la oferta inmensa de ensayos sobre los diferentes aspectos de la actualidad sociopolítica, económica e ideológica, he escogido cinco títulos, basándome en la oferta de ideas que sugieren y en las temáticas que abordan: desde los problemas vinculados al universo digital, hasta la situación geopolítica actual y las principales cuestiones y desafíos que los conflictos actuales nos plantean. He tratado de resumir sucintamente los análisis y juicios que nos brindan los autores, manteniendo en todo momento una ecuanimidad muy necesaria en la era de las “deeepfakes”. La complejidad del momento está basada en la falta creciente de contenido (y manipulación) de ideas-base utilizadas por todos en el siglo XX y principios del XXI. El contenido de palabras como democracia, solidaridad, verdad-falsedad, comunismo, racismo, identidad sexual, violencia, libertad, formación educativa, participación, drogas, juventud emancipada, derecho a la vivienda, bases políticas, progreso, consumo, ecología, clima, contaminación, dinero...entre otras, han sufrido una mixtificación bastante significativa, cuando no absoluta.  

Y no sólo los conceptos y las ideas, también la manera de presentarlas, deformarlas y usarlas como munición de ataque y defensa. Todo ello en un clima de confusión formativa e informativa. Por tanto, ¡adelante y ajústense los cinturones! Comienza  el viaje entre libros que le mostrarán un mundo que creían conocer y que les va a asombrar y... a asustar.

El primero es de un analista político de “El País”, Andrea Rizzi, autor de un libro recién publicado: La era de la revancha (Nuevos Cuadernos Anagrama, 2025). Alejo Schapire nos ofrece La traición progresista y El secuestro de Occidente, ambos en Libros del Zorzal, 2021 y 2024. Lo posthumano de Rosi Braidotti en Gedisa (2013). Fake News, haters y ciberacoso, de Mauro Munafo en Ed.Laberinto (2021).

La era de la revancha

El libro de Rizzi es una profunda reflexión sobre los cambios geopolíticos, económicos y sociales de las últimas décadas que nos recuerdan (con sorpresa y alarma) ficciones como “1984” de Orwell, “El mundo feliz” de Huxley, “La hora final”, “El juego del calamar”, los filmes de robots e Inteligencia Artificial desaforada como “Matrix”, “Blade Runners” “Her”  “Terminator” o el ambiente social violento y agresivo  de “La naranja mecánica”. Pero, no se asusten, Rizzi es un defensor de la resistencia intelectual en el análisis y evita el catastrofismo, sin minimizar la gravedad de los conflictos que menudean en nuestra época como las setas en otoño. Y la única manera de mantener el equilibrio en este escenario es buscar y analizar las causas estructurales de esos problemas que a todos nos angustian: Ucrania, Israel-Palestina, crisis climática, emigrantes, ultraderecha creciente, Trump desmelenado y los que le ríen las “gracias”... entre otros. Y adonde pueden llegar a parar.

Esencialmente nos llama la atención sobre dos dinámicas proyectivas que en esta época compiten en generar desequilibrios: el desafío de potencias autoritarias (China, Rusia y sus abanderados) que cuestionan el orden mundial democrático liberal nacido tras la IIGM y un elemento más preocupante: porque han anidado en el seno de las democracias liberales  y apoyan la creciente ola de nacional-populismos., que captan y manipulan las frustraciones de grandes sectores sociales y les venden el humo de la nostalgia de las dictaduras de ayer. Entre ellas interactúan; lo hemos visto aquí, por ejemplo, en el auge de Vox al amparo de Trump. No cesan sus ataques contra los derechos humanos, el juego político democrático y determinadas cuestiones esenciales: el cambio climático, racismo, políticas de inmigración y un increíble revisionismo del nazismo y fascismos varios. Todo ello en un ambiente social exento de racionalidad, respeto a las ideas, humanismo y espíritu crítico. Añadamos al desbarajuste caótico del espacio digital, donde toda idea excesiva y absurda tiene su asiento, junto a una violencia verbal y una inmunidad devastadoras.

Rizzi, apoyándose en magníficas citas de Shakespeare, Calvino, Goethe o Dante nos recuerda que esos grandes dislates, esas voces discordantes y agresivas, han existido siempre, aunque quizá no con la resonancia que les da la plataforma mundial digital, regida por una fracasada tecno utopía  que había prometido más democracia en los ámbitos de la política, la libertad de expresión  y el resurgir de una nueva economía y ha provocado la lamentable polarización sociopolítica de muchos países (el nuestro, también), la inseguridad privada y una amplia gama de delitos digitales. Eso es lo que, según Rizzi, da solidez a ese espíritu de “revancha” que caracteriza nuestro tiempo. Y para terminar, nuestro analista deja un resquicio para que entre la esperanza: la humanidad debe afrontar con valentía, sacrificios  y solidaridad a todos los monstruos que la amenazan, pues –como promete Dante- sólo con la resistencia se puede superar el tortuoso camino y encaminarse hacia la luz de la paz y el respeto entre los seres humanos.

Pero para poder aplicar esa resiliencia es preciso tener clara las estructuras de la situación global y entender las “tribulaciones de occidente” (todo lo que nos está saliendo mal, a pesar de los buenos pronósticos, tras olvidar lo que nos enseñó la II Guerra Mundial); las “reivindicaciones de  Oriente” (todo lo que se ha torcido en esos países, debido a la buena salud de  los vicios dictatoriales);  y los “anhelos del Sur global”, harto del neocolonialismo y la explotación de los “grandes”. En el Epílogo de su libro, Rizzi nos  ofrece una visión ética y constructiva del panorama donde no sólo se rediseñan estrategias , alianzas y coaliciones (ampliación de la OTAN y de los BRICS),  sino que las cuestiones de fondo, respeto al ser humano por encima de razas o religiones, los derechos que recoge la Carta fundacional de la ONU, la igualdad entre los sexos o la diversidad, la protección de la infancia, la salud y el bienestar, el acogimiento a los inmigrantes y más por razones de supervivencia –guerras, hambre, sequías-, han sufrido la influencia coercitiva de los nacional populismos y están volviendo a surgir vallas, muros y  fronteras cerradas, anulación de los derechos de asilo, barreras arancelarias, colapso de instituciones internacionales (ONU, G20 y COP29) y anulación de tratados de control de armas y aumento de los gastos de Defensa en todos los países. Efectos que ya tienen el sello del elefante naranja Trump en la cacharrería mundial.

Nuestra norma de vivir bajo un orden aceptado y respetado  (basado en el consenso de instituciones, patrones y normas que guían las relaciones entre Estados y entre estos y sus ciudadanos) se deshace: prospera la impunidad, se rompe el equilibrio, crecen las narrativas incendiarias y la manipulación “informativa” gracias al sumo poder de las plataformas digitales, desaparece la fuerza ética de los medios tradicionales y se manipula el debate público; rigen los demagogos, la oligarquía gobierna en la sombra. Se instaura un orden injusto en el mundo, incapaz de ofrecer soluciones a problemas reales (el clima, la pobreza, la inmigración, la (in)formación, beneficia  a algunos pocos y perjudica a la mayoría, en grados crecientes e inaceptables de dureza.

Es precisa una reconfiguración del orden mundial, empezando por el Consejo de Seguridad de la ONU e instituciones de signo  mundial (como la OMC o la OMS), los derechos de asilo y la defensa común contra el cambio climático, para que reflejen mejor el mundo actual en las cuotas de derechos de voto y funcionamiento. Sin olvidar la pavorosa amenaza trufada de ilusionantes avances que es la Inteligencia Artificial. Es preciso un  nuevo contrato social que refuerce la calidad democrática y la cohesión social  a través de  consensos amplios, con mecanismos de recaudación fiscal sólidos y servicios públicos eficientes y protección social para los más necesitados.

Rizzi cita un párrafo de la novela de Italo Calvino “Las ciudades invisibles” para ilustrar la necesidad de una rebelión individual que rechace las tres grandes tentaciones del ciudadano de hoy: el ventajismo, saltarse las reglas; el partidismo, todos son malos menos mi partido; y el nihilismo, contra los abusos de la  autoridad y el poder. “El infierno de los vivos, no es algo por venir; si hay uno es el que ya existe aquí, el que habitamos todos los días y que formamos entre todos. Se puede aceptar el infierno y volverse parte de él. O, aprender a reconocer quién o qué, en medio del infierno, no es infierno y hacer que dure y darle espacio”. El peso de las acciones individuales como cortocircuito de ese remolino, adquiere un nuevo valor. Es la preservación del juicio personal y su orientación en el norte moral, rechazando los argumentos torcidos de la lógica del cierre de filas –grupos, partidos, no sólo fascistas o de ultraderecha- - desde dentro o desde cerca de ellas. La rebelión pueden empezar con un no, pero también con un ¿por qué? Salir del conformismo, la indiferencia o el nihilismo. Buscar la malla rota en las redes que nos oprimen.

La traición progresista

El primer libro de Alejo Schapire nos dice que el mantra de la nueva izquierda es “no ofender” a los que les comen el terreno, la ultraderecha y su gestión de los emigrantes, la oposición, los necesitados. Su error fue avalar una tendencia frustrada, la del capitalismo “woke”, que ha perdido la firmeza de las convicciones en pos de un “estar en la línea” que le hace difuminar sus ideales en compromisos a corto plazo. ¿Dónde está la numantina defensa de la libertad de expresión? ¿Por qué la defensa de las nuevas especies de sexualidad ha supuesto una trampa social y laboral de difícil encuadramiento? Y la lucha contra el racismo se ha ido convirtiendo de una forma sigilosa en un antisemitismo que hace decir a una reputada filósofa norteamericana, Joan Butler, que Hamas y las facciones radicales islamistas son “los abanderados de la lucha izquierdista contra los monopolios capitalistas”. Una deformación que está sujeta a una irrelevancia del progresismo en un mundo complejo que no admite ya las viejas y oxidadas fórmulas de la lucha de clases. Y así “las fuerzas que consideran el pluralismo una virtud –las antitotalitarias- son muchísimos más revolucionarias que las antiimperialistas y darán lugar a mejores luchadores por los objetivos de la izquierda tradicional” (Christopher Hitchens).

Este libro es como el espejo mágico de la madrastra de Blancanieves, nos muestra la vejez prematura de la izquierda antiimperialista, que está avalando modelos autoritarios, reactivando métodos de preservar la “pureza ideológica” que recuerdan al estalinismo, de relativismo moral y cultural y cometiendo errores de bulto como la condena sin paliativos de la salvaje respuesta israelí al ataque no menos salvaje de los “héroes de Hamas” y promoviendo auténticos autos de fe contra los rehenes de los islamistas (hasta el punto de romper públicamente carteles con las fotos de las mujeres y niños secuestrados). La traición del  progresismo narra un problema cognitivo: con tal de no estigmatizar al diferente, no tiene reparos en hacerlo con el que está enfrente. Y que nadie ose criticarlo. Un progresismo para el que el antisionismo es la coartada que convierte a los verdugos de los judíos en víctimas de la sociedad”.

En su segundo libro, El secuestro de Occidente, Schapire nos muestra con su lucidez  también un poco sesgada por su evidente tendencia de defensa del semitismo, como en Europa por los fallos de gestión ideológica de esa izquierda, se expanden los nacionalismos populistas en occidente que destruyen los pilares de la democracia y la racionalidad liberal. Y la lucha por la democracia se ha complicado sustancialmente ya que no sólo tenemos el auge de la ultraderecha, sino un progresismo que, sin percatarse de ello, comparte el dogmatismo identitario de la derecha extrema. Y los métodos inquisitoriales para acallar la disidencia. El “depende del contexto” con el que se justifican y manipulan actitudes y comportamientos “woke” ( palabra que inicialmente definía a los que están  “despiertos” ante cualquier tipo de discriminación social y racial) se ha convertido en la práctica en  una censura inclemente a cuestiones relacionadas con una rigidez de pensamiento sobre lo que es “correcto”. Ejemplo:  Disney en sus dibujos animados de “Peter Pan”, “Dumbo” o “El Libro de la Selva” pone una nota advirtiendo que “estas obras vehiculan estereotipos racistas”. La ideología “woke” se convertido en una especie de religión secular que impone un dogma infalseable y una moral binaria de buenos y malos en función de su identidad al nacer. La filósofa Judith Butler  es una de las gurúes del movimiento (representado con la ‘Black Lives Matter’: la identidad del grupo está por encima de la identidad individual) que acoge una militancia activa en defensa de la inflación de fobias rechazadas por el wokismo: homofobia, lesbofobia, transfobia, gordofobia...”. También promueve la destrucción de estatuas en su campaña de “Condena de la memoria” una fiebre destructora de estatuas dedicadas, por ejemplo, a Colón, Cervantes, Franklin, Lincoln, Churchill, Voltaire. En el plano laboral ha denunciado la “discriminación sistémica laboral” que olvida los criterios de méritos en los accesos a trabajos  y exige protecciones a minorías, aunque estén menos preparadas, sólo por ser negro, transexual o disminuido físico (“cuotas” de reserva laboral para esos grupos). Es una ridícula “policía del pensamiento correcto” orwelliana que, con sus excesos, han favorecido, por ejemplo, el regreso de Trump, que supera el “wokismo” a base de apoyar la extrema derecha y el autoritarismo.

Con Lo Posthumano, la profesora de la Universidad de Utrech, Rosi Braidotti, ya en 2013, daba un toque de alarma sobre algo que ya vivimos en el día presente: la desaparición de fronteras nítidas entre lo que es humano y lo que no lo es. Lo curioso es que a la velocidad que lleva el “progreso” del universo digital el libro podría estar ya desfasado. Pero no. ¿Por qué? Simple: Braidotti no se ocupa de los “avances” sino de las “tendencias” -de una complejidad apabullante- sobre cómo afrontar de forma ética y defensiva un tipo de vida que ya tenemos aquí: la comida genéticamente modificada, las prótesis orgánicas, tecnologías reproductivas, las identidades y roles sociales difuminados por la Red, la colonización de la vida cotidiana bajo el empuje consumista y depredador del Sistema-Mercado y el proceso capitalista imparable de depredación, producción y consumo bajo la lógica del beneficio. Y, por supuesto, la I.A. Los movimientos medio ambientales –y un cada vez más presente Cambio Climático- los de género, sacudidos por la permisividad “woke” y el anatema de la ultraderecha, más la lucha permanente por cuestiones raciales y emigraciones forzadas que ha dado un giro dramático al humanismo, frente a unos EE.UU. que han dejado de ser el faro de la democracia en el mundo.

Y, para cerrar esta oferta de libros necesarios aunque “inquietantes”, recomiendo el volumen de Mauro Munafó,  periodista digital italiano, experto en rastrear el mal uso de las redes sociales y en especial de las noticias falsas y el odio en línea, “Fake news, haters y ciberacoso: A quién sirven y cómo protegerse”. La espiral de retroalimentación entre las noticias falsas y los discursos de odio en línea, convierte ese fenómeno destructivo  en un cáncer de las redes, usado como uno de los arietes de la extrema derecha, los neonazis y los fascistas de nuevo cuño. El libro de Munafó, ilustrado con mucha gracia por Marta Pantaleo, toca asuntos de la relevancia de  un “Manual de acción contra el ciberacoso” ; “El asalto a la privacidad: doxing y revenge porn”, “Los hater”, “La fábrica de fango”, “El odio que vierte la red”, “Los daños reales del acoso virtual”, “Reconocer y desmontar una noticia falsa”, “Deepfake, la última frontera”, un “Manual para la verificación de hechos a prueba de bulos”, “Los acosadores invaden los juegos en línea”...más un glosario “para no perderse”. Todo servido con una redacción a prueba de no iniciados.

Son libros prácticos y necesarios en un mundo que se complica:  Trump, Putin, Orban, Milei, Milena, Netanyahu; Yemen, Siria, Arabia Saudí...varios países desdichados en África negra, China o Corea del Norte...crisis en la OTAN, los Brics, la ONU, la UE, la OMC, la Agenda del Clima... Sumen hambrunas, sequías, huracanes y Danas, fuegos inabordables, océanos esquilmados, refugiados y millones de emigrantes asaltando las nuevas fronteras valladas y con muros de la vergüenza en progreso geométrico...Como dijo alguien: “Que paren el mundo, que me bajo”.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

 

 

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5 marzo 2025 3 05 /03 /marzo /2025 17:38

LOGOI 395

ELOGIO DEL CAMINAR

Esta semana vamos a dejar la actualidad política. Está tan candente que uno se siente quemado. Por tanto, hablemos del caminar, el sosegado y fructífero andar por el bosque, las montañas, la orilla del mar, en contacto íntimo con la naturaleza, la que nos rodea y la enraizada en nuestro cuerpo. He sido senderista y montañero desde la infancia. Y aún ahora, a edad provecta, procuro no faltar ni un solo día a mi cita con ese gesto elemental y creativo de poner un pie delante del otro de forma reiterada, rítmica, recibiendo del entorno un enriquecedor aporte de sensaciones, ideas, pensamientos e incluso conceptos intrincados que me detienen para tomar una nota apresurada a desarrollar en otro momento. Sencillamente, gozar de una actividad que reduce la imagen del mundo a las proporciones de nuestro cuerpo, sintiéndonos libres, alejados de las presiones del tiempo acelerado que vivimos.

Caminar es una forma de conocimiento que nos reconcilia con las cosas, los objetos, las piedras, la hierba , los arboles, el azul del cielo o las nubes perezosas paseando por la cúpula que nos envuelve; nos ofrece una  misteriosa forma de contacto con lo más esencial del mundo: sensaciones físicas, olores, forma y color de una flor, de las hojas o el tronco de los arboles, la textura de una roca de forma inverosímil...con todos los sentidos alertas, aunque sosegados, ante el viento, la lluvia, los juegos de luces y sombras entre los árboles o la presencia intensa del cielo y los límites del horizonte creado por crestas o cimas que nos atraen de forma inexplicable; la mágica diversidad inagotable de las rocas, los riachuelos; la paz hipnótica de los lagos de montaña...el silencio sólo turbado de vez en cuando por la voz breve de un pájaro o el paso fugaz y misterioso de un animal, un conejo, un zorro, una cabra montesa...

Pero... aquí, unas notas breves sobre la inevitable “otra cara” del caminar, la que  proviene de los males de nuestra época. La banalidad profunda que afecta a todos los ideales, ya sean deportivos, de belleza, soledad, pureza de sensaciones; la masificación generalizada de los lugares más hermosos y emblemáticos de la corteza terrestre. Desde el Himalaya o las Islas Vírgenes, las selvas de Borneo o las praderas y lagos de Tanganica, el Montseny, Montserrat, la Terra Alta, el Matarraña, el Aneto o el Mulhacén...Adiós al silencio, la soledad anhelada, la pureza de los lugares... y como guinda, las basuras, envoltorios, bolsas de plástico, restos de comida y latas en una bolsa de papel visible en un rincón, cagadas de animales y algunas humanas, junto al borde mismo del camino, señales senderistas arrasadas, excursionistas en masa gritando, picnics ruidosos y sucios en lugares de una hermosura violada... duele ver la falta de educación deportiva y ecológica, simplemente humana, que nos invade.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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