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9 agosto 2025 6 09 /08 /agosto /2025 13:39

LOGOI 416

HAMBRE Y MUERTE

Hemos traspasado el nivel de ignominia. Las generaciones existentes en el planeta, en este primer cuarto del siglo XXI, asistimos a un genocidio aún superior  a los cometidos en los convulsos países de la primera mitad del siglo pasado, en vivo y en directo. Lo paradójico del horror es, primero, que en dos de ellos -uno en los 40 del XX y el otro, hoy mismo- hay un solo pueblo implicado, en el primero como víctima y ahora como verdugo. Y, segundo, nunca como ahora ha habido una muestra tan claramente desvergonzada, incluso con ribetes de sadismo, en imágenes públicas que se han mostrado libremente en todo el mundo. Estamos viendo a seres humanos muriendo de hambre en el siglo de la abundancia, el despilfarro, y el consumismo. En “prime-time”, en televisores a todo color, en todos los hogares. Por doquier hay protestas y llamamientos a la cordura de particulares, instituciones, gobiernos...un coro lastimero y acusador pero en el fondo inútil o, a lo más, manipulado para otros fines políticos. Mientras, Trump aplaude al Moloch (deidad de sacrificios humanos, en los textos rabínicos) de Gaza y se postula para recibir el Premio Nobel de la paz. Y al compás de este teatrillo de  desvergonzadas marionetas, todos los países del mundo se ocupan y pre-ocupan de las crisis en marcha, planetarias y económicas, bélicas y raciales, de países que no pasan hambre frente a los que la sufren, pueblos que tratan de huir y llegar a otros países para encontrar trabajo y comida donde son recibidos a punta de metralleta, con muros y mafias que se enriquecen con el mercado de la muerte. Mientras, en Gaza, aumenta, impunemente,  el conteo de niños, mujeres y ancianos, muertos de inanición y el de jóvenes asesinados por ir a buscar comida en esa vergüenza histórica que se llama Gaza. El Israel de Netanyahu y los colonos, los países que les apoyan, han perdido el derecho a considerarse parte de la humanidad, aunque ese es un título cada día más devaluado.

Se está produciendo un deterioro profundo de la ética en nuestra especie. Gaza será el sello vergonzante, cruel, obsceno y cínico, con el que nuestra historia futura – si llega a existir- definirá nuestra época: la consolidación de la relatividad de la dignidad humana.  La perversidad de los “juegos del hambre” a los que somete Israel (no los judíos) al pueblo palestino, rebasa todos los niveles de crueldad. Dicen que esto se ha vivido antes. No es cierto: nunca se había servido urbi et orbe con tanto detalle y descaro. Vemos imágenes devastadoras de niños consumidos y jóvenes asesinados a tiros, desarmados, junto a un saco de harina desparramada. Escribo con vergüenza y horror. No sólo por lo que vemos, impotentes, sino por el contagio global de la pérdida del decoro y la dignidad.

 

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27 julio 2025 7 27 /07 /julio /2025 16:54

LOGOI 415

ERA PLASTIZOICA

De las cuatro eras en las que la ciencia divide la historia del planeta, nosotros estamos en la última, el Cenozoico, llamada "era de los mamíferos", que ha visto la evolución y diversificación de los mamíferos y las aves, así como la aparición, nefasta a lo que estamos viendo, de los humanos. Si no nos destruimos todos, con la ayuda trumpista, putinesca, de los nuevos nazis o de la esclavitud humana bajo el poder de una IA disparatada, llegaremos a una sub-era que contribuirá a la decrepitud humana: la plastizoica, es decir el imperio emergente de la sutil e invisible contaminación -de efectos inconcebibles- provocada por los microplásticos que desde la segunda mitad del siglo XX nos están envenenando la sangre y el medio ambiente en los mares, ríos y lagos. El plástico es el ‘niño tonto’ de la civilización tecnológica, de la comodidad y el consumo irresponsables de nuestra civilización (esa es la cara mala). Evidentemente no se trata de terminar con los plásticos, paradójicamente garantizan suministros vitales, ayudas en herramientas y materiales de sanidad. Pero hace falta una política global de contención y racionalización de su consumo.

Los investigadores, químicos, biólogos, epidemiólogos, expertos en microbiótica, médicos y otros científicos, descubren que los mares, corrientes de aguas naturales de superficie, incluso la lluvia, –y por supuesto, nuestro interior- están contaminados. Desde los más profundo de los océanos, hasta el agua de un grifo casero: micro y nanoplásticos, productos de química sintética, fármacos, antibióticos, recubrimientos sintéticos del goretex, ropa, sartenes, cosméticos, maquillajes, pastas dentífricas, productos químicos que pasan al zooplacton, las algas y los animales marinos. Y de ellos a nosotros, a través de comida, bebida y respiración (hay concentración de microplásticos en el aire de las grandes ciudades, a partir de los 1.500 metros). Aunque el peligro de verdad no está ahí, sino en que ciertos tamaños de nanoplásticos  podrían pasar a través de los tejidos y absorberse en el organismo, en lugar de eliminarse a través de los intestinos. Y la exposición humana a los polímeros es acumulativa y creciente ya que todo lo que nos rodea está fabricado con plásticos: envases, equipos electrónicos, textiles (poliéster o poliamida: nylon), cosméticos, odorificantes, juguetes... e incluso las mascarillas utilizadas como prevención respiratoria.

Mares y océanos son el gran reservorio de esa amenaza cercana: las grandes islas flotantes de plásticos (alguna de muchos kilómetros de extensión) o las “mareas de plástico” provocadas por el vertido en el mar de millones de kilos de pellets (ejemplo cercano, en 2024, en las costas gallegas). De momento no se ha logrado llegar a un tratado internacional contra la contaminación de plástico (por la oposición de las naciones petroleras, y a la presencia de Trump en la Casa Blanca). En fin, confiemos en que el sentido común y el de supervivencia logren algún remedio.

 

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16 julio 2025 3 16 /07 /julio /2025 20:53

LOGOI 414

DECENCIA, SUS SEÑORÍAS

Decía Nelson Mandela que cuando las personas educadas y discretas permanecen calladas por cortesía y respeto a los demás, los imbéciles vociferantes y agresivos se multiplican en progresión geométrica. Debe ser por compensación: la naturaleza humana suele ir a lo suyo. En el Congreso de los Diputados y en la vida política en general lleva bastante tiempo sucediendo tal cosa, con dos agravantes: uno, que tal estado de salvajismo pseudo comunicativo ha saltado a la calle y está contagiando al personal, desde los partidos que se autodenominan “políticos” al trato social cotidiano;  dos, que parece ser un síntoma más de estos tiempos desnortados afectados del corrosivo ‘trumpvirus’ que está generando una pandemia planetaria muy al gusto de las “ideologías” infecciosas de la primera mitad del siglo XX, causa y raíz de dos guerras mundiales (que no hay dos sin tres, a tenor de lo que ocurre).

 Ateniéndonos a nuestra clase política –no toda, afortunadamente -, las barbaridades que se escuchan estos días en el Congreso hubiera provocado el inmediato repudio de casi todos los políticos de otros tiempos. Y hoy no hablamos de políticos de segunda o tercera fila, que es un primor el léxico descarriado que esos gastan...sino a los que “brillan” en cabeza de cartel. Lo curioso es que por todos los frentes de la batalla general del hemiciclo no cesa de mencionarse una palabra, “decencia”, que de forma indecente se arrojan unos a otros como proyectiles. Desde las salas de prensa a las mismísimas bancadas de las Cortes, una caterva de  individuos agresivos van haciendo cada día más difícil la convivencia y la labor profesional en la Cámara. Y a propósito, los periodistas llevan ya cuatro años pidiendo protección ante supuestos colegas, con acreditación incluida, que les hostigan e insultan y difunden por el Congreso la sentencia de que hay que defender “su” libertad de prensa - no la de todos los demás-  y que los informadores “de verdad”, más que víctimas, son los causantes del malestar. Parece que se prepara una reforma del Reglamento para cribar la autenticidad sesgada de tales individuos.

Pero eso es “peccata minuta” comparado con el rifirrafe de los políticos profesionales, en todos los niveles, con intervenciones  con referencias insultantes de tipo personal o familiar, descalificación moral, gestos procaces, gritos soeces, aplausos a los más groseros... ¿Saben sus señorías que constituyen un ejemplo pernicioso?  Corrompen y deshumanizan el ejercicio de la política. Están ustedes causando un mal irreparable a la vida social, al sentido de la decencia, la educación y la cortesía de este país. La escena, entre otras y otros,  que protagonizaron los dos líderes en el Congreso el miércoles pasado es una vergüenza nacional e histórica que resume el desvarío de esta época crepuscular y augura males mayores. Quizá debamos pensar que es mejor un fin con horror que un horror sin fin.

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9 julio 2025 3 09 /07 /julio /2025 18:52

LOGOI 413

SÓLO PALABRAS

La sensación que me quedó cuando leí las crónicas y comentarios publicados tras la IV Conferencia internacional de la ONU para la financiación y el desarrollo, que se celebró en Sevilla la pasada semana, fue de triste escepticismo: todo queda en palabras. Es decir, aire, vacío, nada. Si unimos los hechos que rodean a esa Conferencia con las noticias que nos inquietan un día sí y el otro también, el diagnóstico es muy pesimista. Se contabiliza que el inefable Trump (con la ayuda de Musk) al anular la ayuda de la Usaid (40.000 millones de dólares)  causará indirectamente la probable  muerte de millones de personas de hoy a 2030 (catorce, estimando a la baja,). ¿Cómo compaginar eso con los efectos de esa “tormenta perfecta” que está asfixiando al Sur global (deuda + recortes de ayuda + emergencia climática + guerras locales +gobiernos autoritarios + corrupción)? Hablamos de 3.400 millones de personas que viven en países acosados por hambrunas, sequias y una deuda exterior que devora los ya de por sí débiles  presupuestos para sanidad y educación.

¿No les parece a ustedes que la situación política  internacional –y nacional- en estos tiempos distópicos del siglo XXI, adolece de lo que algunos psicólogos llaman “tétrada oscura”? Es decir, un conjunto de síntomas identificados como pertenecientes a cuatro anomalías psíquicas: narcisismo,  maquiavelismo, algún tipo de psicopatía y sadismo: hagan un repaso mental de los líderes que gobiernan ya en algunos países y de los que esperan, muy alterados, a gobernar en otros...y no señalemos a nadie en concreto.

En Sevilla se ha puesto el sol de la solidaridad internacional y no sólo por la ausencia del rey sin corona de Estados Unidos, sino porque en estos tiempos Occidente decide rearmarse para afrontar un futuro incierto con dos focos bélicos contagiosos como Rusia e Israel.  Eso supone un importante menoscabo de los fondos que la ONU dedica a ayuda al desarrollo. Un programa en crisis total -por la defección norteamericana-que afectará a 60 países.  Y además, ojo al dato, otros Estados occidentales, justificándose con la medida  de EE.UU., han recortado sus ayudas. ¿Podemos permitirnos encogernos de hombros y echar la culpa a Trump, a fin de  no hacer nada? ¿Podremos protestar del aumento de los flujos migratorios debido al empeoramiento de la situación de aquellos países? Como nota positiva, la postura y propuestas del –en horas bajas- presidente del Gobierno Pedro Sánchez, sobre crear nuevas fórmulas de financiación y “no tirar la toalla”. Eso es algo bueno que reseñar. Y algo malo, los acuerdos tomados no serán vinculantes.  A la vista de cuanto ocurre en el mundo,  aquí y ahora, ¿no estará mutando la compasión y sensatez humanas? ¿Volvemos a legalizar la ley de la selva?

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9 junio 2025 1 09 /06 /junio /2025 20:13

Logoi 409

GRAFOPATÍA

 La ortografía va degenerando en las escuelas y universidades tomando la forma de grafopatía y se aposenta en demasiados cerebros en desarrollo creando un espécimen muy de nuestros tiempos digitales, los grafolerdos. ¿De verdad piensan ustedes que se trata de algo sin importancia? ¿Que es un signo inocuo en esta distopía que vivimos? Pues no. La ortografía es el signo visible y medular de una buena formación elemental y una obligación ética insoslayable en la educación superior. ¿Qué clase de pensamiento “woke” nos autoriza a bajar el listón de la exigencia de corrección ortográfica, nivelando por lo más bajo, con el fin de no crear elitismos?  ¿Se puede creer esta excusa ridícula de una autoridad educativa que ha perdido la brújula de lo correcto y lo eficiente? ¿Bajando el nivel lograremos mejores médicos, abogados, científicos, ingenieros, maestros?

Disculpen esta reacción indignada. Soy de la generación a la que enseñaron que las faltas de ortografía son síntomas de mala formación, un  ejemplo vergonzoso de falta de aseo personal y a veces de inteligencia, una muestra de poco respeto social y una degradación intelectual inadmisible. Ya sé que hay algunos ejemplos de personas geniales en otros ámbitos que adolecían de esa “falta”, pero es una minoría que se justifica por sus obras. Para el común  de las personas y más las que recibían una formación con el punto de mira en un futuro profesional digno, la ortografía y su secuela lógica, la expresión hablada correcta, eran exigencias de primer orden. Creo recordar que en el examen de ingreso para el bachillerato de los 50 del pasado siglo, más de dos faltas de ortografía en el dictado,  y un hablar balbuceante  en el examen oral, suponía un bochornoso “no apto”. Con 10 años de edad.

La próxima semana se celebran las pruebas de acceso a la Universidad. Curiosamente,  no parece tenerse en cuenta la cuestión ortográfica, se limitan las faltas o se disculpan (con excepciones, como esa profesora de Historia que penaliza la mala ortografía de sus alumnos “porque creo que no pueden ir a la Universidad sin saber escribir correctamente su idioma”). La narrativa que disculpa el mal uso de la lengua es dañina y desorientada, como también lo es –y de semejante importancia- la “hipoteca cognitiva” que supone permitir el uso  abusivo de tabletas y móviles. Está ya demostrado  que ambas acarrean una gama de problemas, sobre todo en los más jóvenes: nivel bajo de comprensión lectora, problemas mentales, de interrelación personal y comunicativa. En los dos temas parece que la sociedad y los que la dirigen no han realizado un elemental análisis de coste-beneficio antes de autorizar (o permitir por dejadez). Ya existen datos suficientemente contrastados, incluso para el exceso de estupidez psicopedagógica que padecemos. Indemne tras ocho reformas educativas: cada partido político en el poder quiere dejar su huella (en general, nefasta).

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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6 junio 2025 5 06 /06 /junio /2025 05:28

LOGOI 408

H5N1

Si tenían alguna duda de la letalidad (capacidad de relacionarse  con -o favorecer- la muerte de algo o alguien, directa o indirectamente) de ese sujeto llamado Trump y de sus actos, piensen en el nuevo peligro que amenaza a los humanos: el H5N1. No se trata de un nuevo programa de la IA o de una plataforma de éxito que inventa  los embustes más dignos de pasar al canal de detritus de las nuevas tecnologías. Nada de eso, Es incluso más peligroso. Se trata de un virus. Concretamente el de la gripe aviar. ¿Y qué tiene eso que ver con el señor Trump? Pues que es en Estados Unidos donde se está fraguando –posiblemente- la nueva pandemia. Y en donde no se está tomando ninguna medida porque desde Trump hasta su dudosamente cuerdo ‘ministro’ de Sanidad Pública, Robert Kennedy, son negacionistas y piensan que todo eso de las vacunas son inventos de la “oposición”, cuyos nidos de víboras están en las Universidades (como en Harvard).

Según algunos científicos de la “lista negra” norteamericana, el virus H5N1 es altamente patogénico, está mutando de forma continua y ya ha pasado  de las granjas avícolas del país a las granjas de vacas y, siguiendo la lógica del “efecto mariposa” –en el que tampoco creen en la Casa Blanca, a pesar del  Covid-  lo que ocurre en Arizona puede reproducirse en la Alcarria o en la Antártida. Se está produciendo una cadena secuencial de brotes  por el resto de los continentes de esta castigada Tierra. Además de pollos y vacas, se infectan ratones, osos, gatos, cabras, delfines, perros, zorros o cerdos. Ya se habla, en algunos círculos, de ‘panzootia’, una pandemia animal, con los efectos brutales que cabe imaginar. ¿Y qué hacen en Estados Unidos? Según el descendiente Kennedy, no hay que hacer nada. Solo “dejarlo fluir” y él sólo se eliminará. Los trabajos científicos para lograr una vacuna  -que financiaba el Gobierno  Biden- han sido suspendidos, porque el señor Trump y adláteres no creen en las vacunas. Ni siquiera en la del Covid o las de las enfermedades históricas como la polio o la viruela. Tampoco creen en sus efectos de ayuda al sistema inmunitario para reducir el riesgo de infección y controlar y disminuir los efectos perniciosos de los síntomas. Desde que en 1796 el médico inglés Edward Jenner inventó la vacuna contra la viruela  y ya en el siglo XX el microbiólogo Louis Pasteur dotó a las vacunas de una consolidación científica, ese benéfico fármaco fue aceptado como un avance para la Humanidad. Aunque no para los ‘negacionistas’. Existe un peligro remoto pero real de que el H5N1 mute y sea un peligro para los humanos: ya ha habido infecciones leves en 24 países. La historia negra de la humanidad tiene un nuevo “héroe”, Trump, y no sólo por la gripe aviar.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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6 junio 2025 5 06 /06 /junio /2025 05:20

EL INGENIO, HUMOR Y CALIDAD DE SUS LIBROS, NO DESMERECE FRENTE AL LEGADO LITERARIO DE SU CÉLEBRE HERMANO LAWRENCE, AUTOR DEL “CUARTETO DE ALEJANDRÍA”

Desde joven, entre los 60 y 80 del pasado siglo, he sido un  fanático lector de Lawrence Durrell. He leído casi todas sus obras y he disfrutado con la enorme fuerza y calado de sus novelas (especialmente el ‘Cuarteto de Alejandría’). A finales de los 70 me enviaron para reseñar, un par de obras del hermano de Larry, Gerald Durrell. Fue una revelación. El estilo, la temática y las virtudes de esos  textos me hicieron entusiasmarme con Gerry. Me convertí en un fiel y devoto lector del divertidísimo biólogo, tan enamorado de todos los bichos habidos y por haber, como dueño de un sentido del humor, una sencillez y una calidez humana portentosas. Ya entonces comprendí que me las tenía con uno de los misterios más gozosos de la literatura: la posibilidad de convivencia del afecto de lector a dos autores tan diametralmente opuestos como Gerald y su hermano, Larry, sin que ello disminuyera ni un ápice el valor y la calidad literaria de cada uno de ellos. Por tanto corrijo mi frase: más que “opuestos” eran complementarios. Ya que uno satisfacía mi amor por la gran obra literaria, profunda, renovadora y original; y el otro, por la obra magnífica de un etólogo dotado de una enorme humanidad y una desternillante manera de narrar sus deliciosas aventuras en torno a toda clase de animales curiosos (incluidos muchos humanos y algunos de su propia familia).Y además, algo muy personal y que Larry no me ofrecía: Gerald había sido un niño y un adolescente feliz. Inmediatamente me sentí reflejado en ese niño fascinado por los más insospechados animalitos. En mi caso, más que animalitos, mi mundo giraba en torno a un universo tan diverso y complejo como el suyo, pero con un sujeto de fascinación diferente e igualmente rico: el cosmos literario, novelas, cuentos, comics, poesía...

En el prólogo de Mi familia y otros animales,-publicado en 1956: a España no llegaría hasta 1975-  el hermano mayor de Gerry, el gran Lawrence, eterno candidato al Nobel (que no obtuvo por morir demasiado pronto) rinde un cálido homenaje a la heroína de este libro, la madre, que falleció en ese mismo año, cuyo retrato en esta obra de su hermano Gerald, está trazado con gracia y fidelidad. Y añade, el autor ha logrado el prodigio de reencarnarse en un naturalista de doce años que era entonces, describiendo con humor tan chispeante como cáustico los disparates y las peripecias de la familia Durrell durante los años de estancia en la más encantadora de las islas: Corfú. Y añade con gran sentido del humor y un poco de retranca: Pero si nuestra madre desempeña en el relato el papel de honor, es a mí a quien ha correspondido el más detestable: mi desprecio hacia la ciencia y la irritación con la que acojo todos los esfuerzos del joven genio constituyen el lado sombrío del cuadro. ¿Era yo así de desagradable a los veinte años? Probablemente, sí...Y acaba su interesante  prólogo (ya es un escritor muy conocido en esa época, por lo que es comprensible el algo dolido sarcasmo con el que escribe: El autor nos promete una segunda parte en la que pondría al descubierto, bajo un prisma todavía más burlón, la estupidez y futilidad de la existencia de los adultos, comparada con esa vida más rica y plena que es posible vivir junto a la culebra, el ciempiés y la pulga. Si es capaz de lograr otra obra maestra de humor, alegría y poesía, todos habremos ganado con ello”. Lo cierto es que Gerry siempre ha mantenido públicamente que sentía predilección por su desdeñoso hermano mayor y que las relaciones entre ellos eran muy amables y cariñosas. El lector, por su parte, comprobará leyendo la trilogía que Gerald reparte sartenazos entre todos sus hermanos con irónica ecuanimidad y sólo salva en sus descripciones a la madre, verdadera “heroína” de una familia considerablemente peculiar y bastante extravagante.

Pero, aparte del tiempo y la labor dedicados a su familia, lo que queda de manifiesto es su predilección evidente por “los otros bichos” que le rodean, hasta límites un tanto estrambóticos incluso en un jovencísimo naturalista. En alguna de sus citas, Gerry apunta que se sentía muy cercano a personajes literarios como la Alicia de Lewis Carroll que aseguraba “creer en hasta seis cosas imposibles antes del desayuno”. Lleven ese aserto a la vida de un niño original y espabilado que vive totalmente  a su aire y conveniencia, protegido por su estatus familiar, en una isla rodeado de una naturaleza esplendorosa y comprenderán la enorme complacencia con la que ese hombre describe su niñez. Por eso, en una entrevista concedida a una revista poco antes de fallecer dijo: “Si yo fuera una especie de Merlín o un Zeus omnímodo, a cada niño le haría el regalo de tener una infancia como la mía”. ¡Menudo regalo! Eso demuestra varios aspectos de la personalidad deliciosa de Gerald: su generosidad, su anclaje toda la vida en una ingenuidad bulliciosa e imaginativa de niño perenne, su inocencia impermeable y su sentido del humor extraordinario: una especie de mezcla entre Groucho Marx, Bernard Shaw, Einstein de la biología animal, Richmal Crompton (‘Guillermo,  el travieso’), Dickens. P.G. Wodehouse y Tom Sharpe. Con un toque travieso a lo Monty Python, apreciable en las series y películas sobre su familia y otros menesteres que nutre su obra y su filmografía.

Gerald –Gerry- nació en enero de1925 y falleció en enero de 1995, con 70 años de edad. Se cumplen, pues cien años de su venida al mundo (en la India) y 30 de fallecer y tener que ir a buscar bichitos en las praderas del Cielo (y de paso hacer reír a los ángeles con sus ocurrencias inusitadas). Lo que sí puedo confirmarles es que Gerry se merece el mismo respeto literario como escritor que su hermano Larry, aunque sin duda por distintas razones. En él encuentro una virtud -más humana que literaria- que le hace especialmente singular: su capacidad para resucitar y alimentar de gozo y alegría al niño que todos llevamos dentro, las más de las veces, escondido y asustado. Y una más pública y notoria: fue un adelantado a su tiempo y nos alertaba sobre ecología, protección del medio ambiente y también nos pedía amor a todo tipo de animales: domésticos, asilvestrados, salvajes y... humanos. Los miembros de su familia, para empezar y después la irónica y benevolente visión del mundo adulto. Todo empezó a los diez años cuando Gerald y su familia se mudaron de una fría y desangelada Inglaterra a la soleada isla mediterránea de Corfú donde alimentó su espíritu y su cuerpo de un paraíso: el mar homérico, los olivos retorcidos y majestuosos, el canto de las cigarras, la luz destellante  de los interminables días veraniegos de sol, la vida diminuta y maravillosa de los insectos y otro animales grandes y pequeños, y la singularidad llena de humor y humanidad de los miembros de su familia y los habitantes de una isla griega en el universo rural de principios de siglo XX, una inocencia social llena de picardía y asombro para un niño inusualmente observador y dotado de un gran sentido del humor. Es la Arcadia vitalista y profundamente humana, con todos sus valores y defectos que un avispado niño es capaz de disfrutar plenamente, alejado de las miserias y cortapisas de le época gracias al afortunado y desahogado ambiente de una familia inglesa con medios económicos y situación social privilegiada.

Los que quieran iniciarse en el “opus” durrelliano, pueden leer ‘Yo mismo y otros animales’, un compendio de escritos inéditos y publicados que ha reunido su viuda, Lee, para celebrar el centenario. En él encontramos al Gerald de siempre, irónico, desternillante, lleno de ternura y empatía, reflexivo y dotado de ese entusiasmo por la naturaleza que es su sello distintivo. En su autobiografía se lee el siguiente párrafo: “La mayor parte de la gente no comprende hasta qué punto estamos destruyendo el mundo en que vivimos. Somos como un grupo de niños a los que se ha dejado sueltos con venenos, sierras, hoces, escopetas y fusiles, desechos y cerillas y gasolina en abundancia, en un planeta verde y complejo que estamos, lenta pero de forma implacable, convirtiendo en un desierto pedregoso y estéril”. Todavía en el año en que murió Gerry, el mundo aún no se había convertido en lo que ahora es, treinta años después, y los humanos en esa raza absurda, egoísta, con sus países rodeados de fronteras y muros, consumista, esclavizada por la tecnología, con resabios fascistas, agresivos, mentirosos, sin piedad ni respeto, racista e individualista hasta la psicopatía. Justo a la medida de sus pantallas y de la basura que a menudo emana de ellas.

Pero hablemos de su legado literario: más de medio centenar de obras, entre novelas, ensayos, relatos autobiográficos, libros técnicos y de viajes. Les recomiendo encarecidamente que empiecen por su llamada Trilogía de Corfú, (Alianza-2024), formada por los libros Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes El jardín de los dioses (Alianza Editorial). En esos libros, el lector lo pasará bomba conociendo a la familia Durrell, la madre –una mujer extraordinaria, viuda, con una paciencia y talante casi homéricos, su hermana mayor Margo, y sus dos hermanos Larry y Leslie, cuyos caracteres y comportamientos alcanzan cotas de humor y sarcasmo que nunca defraudan al lector gracias a la pluma divertida e irónica de un niño que los describe y analiza con la misma meticulosidad, afecto e ingenio con la que estudia a los animales de todo tipo y tamaño que son objeto de su mirada y atención inteligente y sarcástica.

El milagro literario se repite desde la lectura de la trilogía de Corfú  (escrita por Gerry ya cumplidos los 30 años) a otras obras como ‘Filetes de lenguado’ (Bruguera)Viaje a Australia, Nueva Zelanda y Malasia’, ‘Murciélagos dorados y Palomas rosas’, ‘Atrápame ese mono’, ‘Un novio para mamá y otros relatos’,  (Alianza), ‘Un zoo en la isla’(Labor), Cómo cazar a un naturalista aficionado’(Planeta) o ’Misión de rescate en Madagascar’(ABC) entre otras. En casi todas ellas el lector se deja embrujar por el verbo y la mirada de un niño apasionado por el mundo que descubre cada día: desde su chucho Roger, a los bichitos que abundan en su personalísimo “país de las maravillas”: hormigas, orugas, abejas, arañas, mariposas, mariquitas, tijeretas, asnos, ovejas, escorpiones o murciélagos, el ganso Alejandro o un camaleón melancólico al que llamó Gerónimo ...todos ellos en una mezcla –no siempre amistosa- con  vecinos y mujeres,  jóvenes o ancianos, el chófer griego o el cocinero, los policías y los pastores, los amigos y amigas de sus hermanos y, por supuesto, su madre y su sólido, amable y comprensivo gobierno del hogar. Todo ello conforma un Olimpo terrenal y humano de una deliciosa diversidad, unidos y convocados por la mirada siempre interesada e inteligente de ese niño que nunca creció, un Peter Pan naturalista y divertido, reinando en un país de Nunca Jamás que llevó siempre en su corazón.

El lector puede seguir la amplia y compleja saga de los intereses creativos de Gerald en una obra que supera los 40 libros, memorias, viajes y expediciones en busca de animales raros, novelas, libros de conservación de la vida silvestre, relatos juveniles de acercamiento al mundo animal y vegetal, llenos de humor y de amor. Su obra como naturalista, incluso la creación de un zoo propio en la isla de Jersey en 1959, que casi le arruina económicamente, define a este hombre cuyo amor por la diversidad animal es un ejemplo para el resto del mundo. Gerry clamaba por el deber ético que tenemos todos hacia la conservación de los animales y sus hábitats, una manera indispensable de proteger el planeta, la responsabilidad básica del género humano. Escribió: “Hasta que consideremos que la vida animal es digna de la consideración y el respeto que le damos a libros antiguos, cuadros y monumentos históricos, siempre existirá el animal refugiado, que vivirá una vida precaria al borde del exterminio, dependiendo para su existencia de la caridad de unos pocos seres humanos”.

El aspecto cinematográfico de nuestro autor es de considerable importancia. Hay varias series de televisión dedicadas a sus viajes por lugares exóticos en busca de animales  y en defensa de su conservación. Muchas de ellas son aún asequibles en plataformas y proporcionarán al lector unas horas de diversión y conocimientos singulares. En su obra Cómo cazar a un naturalista aficionado, Gerald nos cuenta de una forma amena y sobre todo divertida, plena de anécdotas las aventuras, algunas hilarantes, de su esposa y él, junto a un equipo de televisión, todos tratando de hacer cooperar a unos animales poco entusiastas o francamente opuestos a que les filmen. Las islas Shetland, el sur de África, Canadá o el desierto al suroeste de los Estados Unidos, son algunas de las localizaciones donde Durrell, su esposa y su equipo trataron de sobrevivir a filmaciones poco ortodoxas. Añadan isla Mauricio –cuna del pájaro dodo- en busca de especies en peligro de extinción  (Murciélagos dorados y palomas rosas), en un contexto de calor asfixiante, lluvias torrenciales y peligros inesperados. Sin olvidar expediciones a la Pampa argentina, la costa occidental africana y la Guayana británica. Buscar leopardos y colobos en Sierra Leona. Y en México el teporingo o conejo de los volcanes (Atrápame ese mono). Y cómo olvidar los viajes a Australia, Nueva Zelanda y Malasia (72.000 kilómetros), llenos de peripecias y anécdotas siempre servidas con el humor socarrón y crítico del naturalista y sus constantes protestas por los efectos de la intervención humana sobre el equilibrio ecológico (agricultura, caza, minería, tala de bosques). Mención especial a Misión de rescate en Madagascar,(1992), a fin de filmar un reportaje sobre la flora, la fauna y las gentes que viven en la isla. La descripción de un ejemplar de ayeaye – una especie de lémur que solo existe en la isla y está en peligro de extinción- con el que tiene un encuentro fortuito, es de una belleza descriptiva, llena de humor y de comparaciones jocosas, que convierte ya en la primera página, la lectura del libro en una fiesta. Para muestra un botón: Que un ser tan sorprendente y complejo sea eliminado de la superficie del planeta, es algo tan impensable como quemar un Rembrandt o un Goya, transformar la Capilla Sixtina en una discoteca o derribar la Acrópolis para edificar un Hilton (idea que se le podría ocurrir a Trump). Creo que es una de sus últimas obras. La dedica a su esposa Lee, que me ha soportado, me soporta todavía hoy y, espero, seguirá soportándome hasta que me lleve bajo tierra. Cosa que tuvo que hacer un par de años más tarde.

En su “Durrell Wildlife Conservation Trust”, Gerry legó una fundación no sólo para prevenir extinciones de especies, sino para recuperar las poblaciones amenazadas. Criticó lo que llamó “la política del panda”, es decir la protección de animales “bonitos y fotogénicos” frente a las especies pequeñas y ocultas para el gran público, pero mucho más importantes para la biodiversidad y tan dignas de ser protegidas como el emblemático oso o el ornitorrinco.

Leer y gustar del estilo y el humor de Gerald Durrell en sus obras -en un mundo envilecido por gentes como Trump y sus numerosos acólitos descerebrados, lleno de guerras inicuas y sangrientas, de fascistas nazificados, contaminación ambiental, mentiras venenosas rebosando las redes, inseguridad y cretinos agresivos que nacen por generación espontánea- ...es una invitación a volver a vivir por unas horas con la intensidad y el placer inocente de la niñez.

Pero acabemos con un párrafo delicioso escrito en el “Discurso para la defensa” que Gerald escribe al principio de su Trilogía de Corfú: ‘Quiero rendir un tributo especial a mi madre: como un Noé cariñoso, entusiasta y comprensivo, ha guiado hábilmente un navío lleno de extraña prole por los tempestuosos mares de la vida, siempre enfrentada a la posibilidad de un motín, siempre sorteando los peligrosos escollos del despilfarro y la falta de fondos, si esperar nunca que la tripulación aprobase su manera de navegar, pero segura de cargar con toda la culpa en caso de contrariedades. Que sobreviviese al viaje fue un milagro, pero logró sobrevivir, y lo que es aún mejor, con la cabeza más o menos indemne. Como señala con razón mi hermano Larry, podemos estar orgullosos de cómo la hemos educado: ello nos honra”. Cuando leí este texto pensé inmediatamente en mi propia madre, cuyo denuedo y dominio de sí misma y de las situaciones adversas que deben soportar todas las familias, mantenía a flote, y además en el rumbo indicado, a la nave familiar. Y como en mi caso, en el de la mayoría de las familias de la sufrida clase media de este país –por no decir de todas-. Recuerdo haberle leído estos párrafos a mi madre- también viuda, aún joven- a finales de los 70, cuando el libro cayó en mis manos. Me gané una dulce sonrisa.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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27 mayo 2025 2 27 /05 /mayo /2025 12:00

LOGOI 407

¡AÚPA HARVARD!

El Gobierno trumpista ha prohibido a Harvard que admita estudiantes extranjeros y ha amenazado de expulsión a los que están actualmente, revocando sus permisos de estancia. La Universidad ha demandado al Gobierno y pocas horas más tarde una jueza federal de Boston ha bloqueado la orden firmada por Kristi Moen,  secretaria del Departamento de Seguridad Nacional. A la hora de escribir este artículo, las espadas siguen en alto.

Creo que en el mundo -y particularmente en Estados Unidos- es muy necesaria una vacuna contra la estupidez. El problema es que ése es uno de los pocos países que tiene el entramado universitario –científico, técnico e intelectual- que podría dar con una tan necesaria vacuna. Y, seguramente, algunas de las mentes capaces de hallarla, aunque no sean necesariamente norteamericanas, habrían pasado sin duda por las aulas de Harvard. Claro que no bajo la presidencia de un ególatra paranoico que está librando su particular batalla contra esa universidad excelente y mundialmente reconocida. ¿Cuál es el motivo de tal inquina? ¿Una merma o deterioro del nivel de calidad del centro y su profesorado? ¿El descrédito o desprestigio de su sistema y programa de enseñanza? ¿Algún escándalo financiero con los apoyos y ayudas que una entidad de ese tipo recibe? Nada de eso. No hay ni la sombra de una duda al respecto. La razón es otra: Harvard se ha negado a ser supervisada por Trump, empeñado en su mesiánica purga de ideas, el control del profesorado y limitar las libertades del alumnado. Algo sin precedentes en ese país. Previamente se había congelado la  ayuda federal a la Universidad  -2.700 millones de dólares-  y se  amenaza con rescindir la exención fiscal que disfruta. La ex gran potencia mundial se ha convertido en el instrumento de un presidente con maneras y vocabulario de matón, comportamiento mafioso y un descaro asombroso a la hora de aprovechar su cargo para enriquecerse personalmente, sin que nadie ose denunciarlo y sacar a la luz el chanchullo gigantesco de sus empresas y las de sus amigos, que lo respaldan por una simple cuestión de intereses económicos y una política primaria y desequilibrada  de cuño casi estalinista.

Hay mucho en juego con este desafío. Está jugándose el futuro de la educación superior en Estados Unidos y con ella la completa ruina de un prestigio técnico, científico e intelectual, que era uno de los valores más necesarios para el progreso del país en todas esas áreas (lo cual paradójicamente, puede producir un trasvase de talento hacia Europa). Si eso se produjera, dada la actual marea política de radicalización ideológica, sería un motivo para empezar a frenar esa tendencia. Hay que recordar que tras las elecciones en Portugal, Rumanía y Polonia, con triunfos ultras, lleva a esa ideología agresiva a crecer en 20 de los 27 países de la UE. Por tanto, sólo nos queda decir: “Aúpa Harvard”.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

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13 mayo 2025 2 13 /05 /mayo /2025 15:32

LOGOI 406

80 AÑOS: A PEOR

Hace 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial,  una de las contiendas bélicas que produjo más millones de víctimas en todo el mundo. Tras el suicidio de Hitler en un búnker el 30 de abril de 1945, simbólicamente se abría un cambio histórico para la Humanidad. Incluso muchas mentes lúcidas apostaban que la segunda mitad del ominoso siglo XX sería una época de progreso, paz y solidaridad entre las naciones, los pueblos y las razas. El espejismo duró muy poco. Ni siquiera la sombra fatídica del III Reich y los fascismos, llegó a disolverse en el polvo de la ignominia. Hace poco escribió un historiador  alemán: “nunca ha habido tanto Hitler como ahora”. El resurgir de los figurones del horror no es una anécdota...

El siglo XXI no heredó el temor mundial que provocó aquella guerra infame, sino, muy al contrario, ha permitido que otras generaciones olvidaran los errores que cometieron sus padres y abuelos, para rememorar aquellos  regímenes políticos, dictaduras genocidas, con el ansia de repetir la historia desde una pretendida “modernidad”. El único fruto político de la primera mitad del siglo XX, el ansia de democracia, solidaridad y progreso, se ha podrido en el árbol, sin llegar siquiera a ser cosechado. La pregunta es, ¿en qué nos equivocamos la generación que nació en la segunda mitad de los 40 y los 50? ¿En qué se han equivocado nuestros hijos y nietos? ¿Cuáles han sido los errores que llevan a las generaciones posteriores a desear volver a los tiempos del horror? ¿Qué permisividad perniciosa, qué excesos de confianza, qué olvido de los valores y los principios más esenciales para garantizar la paz inter comunitaria, han sido conculcados, casi sin percatarnos, para convertir el mundo en un nido de serpientes?

¿Qué podemos celebrar en este 80 aniversario de la capitulación nazi ante los aliados occidentales? Nada. Como decían los judíos, es hora de derramar lágrimas y rasgarse las vestiduras. A partir de los 50, llegarían Corea, Vietnam, Irak, Afganistán, las purgas de Stalin, Pol Pot...  y más tarde los triunfos ascendentes de las ideas fascistas en los regímenes democráticos. Y ni siquiera quedan ya testigos de aquellos horrores. Aunque tampoco se les escucharía. Todo se convirtió en piezas de museos, libros y películas. Mientras, en muchos países hay sectores que se hunden en el lodazal de una  revalorización  de aquél pasado infame, como si todo el sufrimiento humano que produjeron  no hubiera servido para nada y se convirtiera en una narrativa histórica “superada”. Ya no se espera ninguna ayuda, como la norteamericana de los 40, pues Trump  y su equipo, resultan ser una grotesca copia de algunos líderes de aquellos años. El símbolo de este aniversario es tan penoso y banal como el mal que denunció Arendt, o como esos turistas que se hacen sonrientes “selfies”  en  Auschwitz.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

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9 mayo 2025 5 09 /05 /mayo /2025 21:57

LOGOI 403

VULNERABLES

Escribo estas líneas en una máquina de escribir Hispano Olivetti de los años 60 que había estado en la Redacción de internacional de La Vanguardia de Barcelona. Me la regaló la empresa cuando se hizo el cambio al sistema digital y entraron los primeros ordenadores. La he conservado como un objeto cargado de recuerdos nostálgicos. Es lunes 28 de abril de 2025. Son las 18, 45, hace un día excelente y en el colapsado ordenador se ha quedado el logoi que iba a enviar a La Comarca para la edición del martes. A las 12,30 el Cd de Mozart que sonaba en mi estudio, enmudeció. La pantalla de mi ordenador se apagó. Pensé que era cuestión de unos minutos.

Conforme iba pasando el tiempo –me preocupaba la hora de “cierre” del periódico- la sorpresa y el fastidio tomaron un cariz preocupante. El móvil aún funcionaba aunque de forma irregular. Mi amigo Porfi  -un profesor de lengua y literatura jubilado que vive en Cantabria- me dio el primer motivo de alarma. A las 13,02 me puso un mensaje por ws. “es un apagón en toda España y creo que en Francia”. Mis reflejos de ciudadano del siglo XX se activaron: puse pilas a un transistor y sintonicé  Radio nacional. A partir de ese momento, entré en el Túnel del Tiempo: estuve hasta la madrugada del martes escuchando la excelente cobertura que mis colegas de las ondas hacían del evento por toda España, tratando de ajustar sus informaciones a la verdad de los hechos, sin olvidar su dimensión humana, con la inmediatez del periodista con el micrófono en mano, desde un vagón de tren detenido en mitad de ninguna parte, a un supermercado donde los datafonos no funcionaban y muchas personas no llevaban “dinero en metálico”, a una farmacia que no podía expedir más que aspirinas o paracetamol, a un hospital colapsado de urgencias, a la Moncloa donde se reunía el Consejo de Seguridad Nacional con el presidente Sánchez y desde donde éste hizo un llamamiento a la población para reducir los desplazamientos en cualquier medio y llamadas al 112, excepto urgencias. Trató de pasar como un equilibrista por la candente pregunta de todos: ¿Qué ha pasado? ¿Cómo uno de los sistemas energéticos más sólidos del mundo- el español dentro del europeo-  había entrado en un colapso sin precedentes? 

La radio y sus esforzados periodistas, ante esa pregunta global, trataban de tranquilizar a la población con ayuda de expertos e ingenieros. Ninguna hipótesis se descartaba, incluso aquellas que podrían ser competencia de la OTAN (un ataque cibernético de hackers al servicio de una potencia) con cuyo secretario consultó el presidente Sánchez.

A destacar: 1) la VULNERABILIDAD del sistema socio político y económico en el que vivimos. 2) La RESILIENCIA de la población que, con paciencia, estuvo a la altura del desafío.3) La CAUSA TÉCNICA: desaparición de 15 gigawatios de potencia del sistema en unos segundos, a las 12,32 del lunes –equivale al 60% del consumo nacional-. ¿Quién o qué hay detrás de eso? ¿Se han volatilizado esos gigawatios? Y 4) Necesidad absoluta de una COMUNICACIÓN basada en el rigor, la veracidad y el celo de informar sobre hechos y consecuencias, sin ceder a  la interesada conspiranoia vigente en redes.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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