Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
20 mayo 2013 1 20 /05 /mayo /2013 07:28

tierra-prometida-cartel.jpg   

El director de "Tierra prometida", Gus Van Sant, tiene calidad intrínseca, nervio narrativo y conocimiento profundo del cine, acierte o no acierte en sus propuestas. En esta película se apoya en el cada vez más sólido bagaje interpretativo, escueto y austero en su gestualidad, de Matt Damon, un todoterreno que ya ha demostrado que es muy capaz de hacer cine de calidad intelectual y ética enfundado en su sólido cuerpo del incombustible agente Bourne. Aquí, Matt transita por los difíciles y emocionales caminos de un Frank Capra, encarnando un personaje de una bondad visible y sincera, una especie de referencia a las películas memorables de ese director, como "Qué bello es vivir", "Caballero sin espada", "Horizontes perdidos" "Juan Nadie" o "Vive como quieras". Cuestiones éticas servidas generalmente con humor y una fina ironía y siempre con el drama enroscado en la vida de sus personajes, como otro clásico, King Vidor, en "Y el mundo marcha".

Como en Capra y Vidor estamos ante un personaje íntegro que roza el mal y cambia para superarse a sí mismos dentro de la fragilidad de la condición humana, servido el mensaje casi siempre optimista con una perfección narrativa considerable y una calidad técnica sin mácula. La historia es un ataque, no demasiado vitriólico, contra el mundo de las grandes corporaciones, multinacionales y holdings que juegan con el poder financiero haciendo gala de una ausencia de ética proverbial e indignante. El provecho propio es lo primero y la vida y hacienda de los ciudadanos, sómo material de especulación sin límites. Aquí nos llevan a un mundo rural, un pueblo, que será la víctima propiciatoria de una gran empresa petrolera que desea esquilmar sus tierras en pro de un supuesto futuro mejor y en realidad de una ruina ecológica bastante probable. Aquí el héroe está alienado con los "malos" pero vendrá el momento clave en que cambia su visión de las cosas y debe tomar partido. Y lo hace por el bien aunque ello le cueste su cargo y su seguridad profesional.

Dos actores de primera, Matt Damon y Frances Mc Dormand, forman el equipo de comerciales que debe "conquistar" las tierras del pueblo para su empresa a través de la embaucación del dólar fácil. John Krasinski hace el papel del ecologista joven que quiere frenar a la petrolera con medios tan poco éticos como los empleados por ésta. Este joven actor y Damon firman el guión de la película (sobre una novela de Dave Eggers), que reserva una sorpresa en su desarrollo que será la causa del cambio en la conciencia del héroe. Bien arropados por secundarios excelentes como Hal Holbrook (soberbia la  secuencia del alegato del viejo profesor ante el pueblo reunido para escuchar las promesas vacuas de Matt) o Rosemarie De Witt, la película que no deja de tener unas estructura de telefilme pero alza el vuelo gracias al director, para convertirse en mucho más que una cinta para ver en el sofá ante el televisor. De todos los actores, un poco por encima del mismisimo Matt, sorprende una vez más la apabullante naturalidad y encanto de Frances McDormand. Pelicula apreciable, por encima de la media.   

 

 

 

Compartir este post
Repost0
18 mayo 2013 6 18 /05 /mayo /2013 08:00

PORTADA-LIBRO-SPB0219070-MAX.jpg

 

    Hay que saludar la llegada a nuestras librerías de un escritor de raza. Pablo Martin Sánchez lo es, con su desparpajo, sus voluntarios desaliños y su audacia. Es un joven treintañero con experiencia en el mundo editorial y estudios humanísticos y de literatura, cosa que se percibe en su dominio del estilo y en la naturalidad llena de seguridad y goce con la que se dirige al lector y expone sus cartas. Con "El anarquista que se llamaba como yo", primera novela, Pablo Martin me ha hecho disfrutar de la lectura, desde el prólogo donde nos cuenta de qué manera supo de la existencia de un personaje real que se llamaba exactamente como él, nombre y apellidos, sin formar parte de su familia y además, dotado de una historia personal apuntalada en una convulsa época de la historia de este país. Vemos secuencias de la vida de este país de finales del siglo XIX a principios del XX. Pero no es un libro de historia. Hay un fondo sumamente literario en este libro que parece rezumar ecos de estilos y presencias que van desde Pio Baroja (una de cuyas novelas "La familia de Errotacho" ya había narrado los sucesos de 1924), Galdós, Blasco Ibáñez y Unamuno a Ortega (los tres últimos convertidos en personajes circunstanciales de la novela).
El narrador omnisciente que va contándonos la historia tiene referencias de estilo de la gente del 98 y como en aquellas novelas inolvidables se reproduce el encanto de una voz inteligente, osada, divertida, irónica y un poco ingenua que se salta a la torera las limitaciones ortodoxas y entabla razonamientos, juicios o advertencias con su protagonista, se ensarza en comentarios al lector o nos advierte de que las cosas van a empeorar o que los cambios estan a punto de sobrevenir, sin que en ningun momento uno se resienta del artificio. Pablo logra crear una complicidad con el lector que nunca es desde el lugar prepotente del que sabe más, sino del que comparte contigo amistosamente de igual a igual sus emociones ante lo que sucede.-
Como él mismo escribe en su epílogo: "Yo me daré por satisfecho, paciente lector, si he logrado traerte hasta la última pagina y has disfrutado del paseo, pues escribir no es sino salir a dar una vuelta con alguien que aun no se conoce" (pág.609). A fe mía que lo consigue.
Y menudo paseo nos propone Pablo Martín.  Realiza un ejercicio de ilusionista avezado. Amparado en un trabajo de documentación realmente riguroso, el autor nos mete en el mundo del protagonista, Pablo Martin Sánchez, desde su nacimiento a finales del XIX, hasta su niñez, su juventud, su amor por Ángela, una mujer  que le será prohibida, a la que conoce siendo niña (una historia complementaria de aire folletinesco que encanta por su ingenuidad y su pasión), su trabajo como cajista, sus amigos, sus contactos con el pujante anarquismo de los primeros años del siglo XX, en  una convulsa  y mísera España regida por un rey Alfonso XIII y los abusos de una clase politica corrupta y aliada a una Iglesia y un poder rural a la misma altura...un escenario cambiante que nos lleva a la Barcelona de la semana Tragica, al Madrid chulesco y desesperado del atentado de Mateo Morral contra la pareja real el dia de sus esponsales, a la preparación en Paris de la  fracasada rebelión anarquista y de los grupos de izquierda contra la dictadura de Primo de Rivera. Todo presentado con un enorme esfuerzo documental que da sosten real a los personajes y a la trama.
Pero no se crean que estamos hablando de una ficción histórica al uso. Pablo Martin pulveriza la estructura del género. Crea ficción sobre un entramado  real y muchas veces documental. Los nombres de los personajes implicados en la intentona son reales (como lo es el del protagonista) y muchos de los sucesos personales entreverados con los históricos, también lo son. A esta compleja urdimbre de realidad y ficción, el autor tiene el acierto de incluir eventos personales del protagonista que dan medida de la época que se nos trata de describir. Y así vemos como en los dos viales de la narración que constituyen la historia, el del pasado de Pablo y el de su presente aciago donde formará parte casi sin quererlo en la intentona anarquista que le llevará a la muerte (o no, esa es la carta oculta jugada por el autor), va incluyendo, por ejemplo, la aparición del cine en la vida social madrileña (Pablo logra ver una proyección de las primeras peliculas comercializadas por los Lumiere) o el dramático episodio del duelo --amañado por su rival-- a causa  de la oposición del padre de Ángela a esa relación.
Novela extensa (más de 600 páginas) que se lee sin esfuerzo, con placer y diversión y que acaba con una "adenda" donde el autor pone la guinda al enorme pastel que nos ha ofrecido, cuestionando de una manera elegante todo el planteamiento historia-ficción, realidad-imaginación, que constituye el entramado de la novela.
Sinceramente, no dejen de leerla, pasarán un buen rato.
 
FICHA
EL ANARQUISTA QUE SE LLAMABA COMO YO.-Pablo Martín Sánchez.- Editorial Acantilado.614 págs. 

Compartir este post
Repost0
17 mayo 2013 5 17 /05 /mayo /2013 14:42

objetivo-la-casa-blanca-cartel-3.jpg

 

Película palomitera a tope. Prácticamente una copia de la serie de "La jungla de cristal" (cinco peliculas hasta el momento) que protagoniza Bruce Willis como el incombustible inspector John Mc Clane, sólo que cambiando los rehenes de una empresa japonesa, o de un avión en vuelo, una serie de bombas en Nueva York o un atentado al sistema informático mundial por un ataque terrorista norcoreano a la Casa Blanca y el presidente de los Estados Unidos, Aaron Eckhart, como rehenes masacrados (excepto el presidente, claro está) y la paz mundial en peligro de colapso sangriento. En este caso McLane toma el rostro de un agente del Servicio Secreto norteamericano (en el pasado de la escolta presidencial y separado de ese servicio), Gerard Butler, que, como Clint Eastwood en "En la linea de fuego" arrastra un injusta culpabilidad por haber perdido a la primera dama en un accidente (intento de dotar al plano personaje invicto del agente de una psicología más compleja).

Nuevamente el héroe solitario capaz de desbaratar las maquinaciones de un grupo violento y bien preparado dentro de la Casa Blanca, salavr al hijo del presidente y luego al augusto padre del niño, con un poco de efusión de sangre sin gravedad en éste héroe habitual. ¿Poco verosímil? Qué mas da. El cine palomitero norteamericano nos ha proporcionado mil y un ejemplos de ese tipo de héroe (desde el Gary Cooper de "Solo ante el peligro") que sufre y combate de manera prodigiosa y logra vencerlos a todos y desbaratar la destrucción del país y la paz del mundo libre

El director, Antoni Fuqua, hace posible, con gran despliegue de medios y una realización impecable, una dinámica de acción vertiginosa y numerosas secuencias de destrucción, muertes y acción disparatada, un tebeo de máxima intensidad que se ve con agrado (al que le gusten estas cintas) y un estado de suspensión del sentido común y la lógica realista para que el espectador derroche adrenalina en pequeñas dosis y se una a los aplausos que, inveteradamente, saludan el final. Sin  que falte como guinda el discurso presidencial de rigor y la modesta sonrisa magullada del héroe (aquí muy poco magullado).

Este turbulento disparate, bien filmado y atronador, sumamente ingenuo y patriotero elemental, como en los buenos tiempos de la serie B, que tanto ha alegrado las tardes de domingo a los amantes del género, resucita el temor a la insania comunista (esta vez, Corea del norte) como en los fatigosos tiempos de la guerra fría.

Diversión a tope con muchos decibelios y una producción artística impecable. al servicio de un plantel de buenos actores (quizá el protagonista, Butler, sea el menos convincente) como Aaron Eckarth, un anciano Morgan Freeman siempre seguro en sus papeles, Rahda Mitchell, Angela Basset, Melissa Leo y Ashley Judd, tratando de hacernos creer que se toman en serio sus personajes estereotipados, dentro de la espectacular fiesta de fuegos artificales y panfletos militaristas y patrioteros que se nos sirve sin un ápice de humor o ironía.

A pesar de eso, entretenimiento de buena calidad cinematográfica y emociones a flor de piel. Tras los atentados de setiembre de 2001 la capacidad de los guionistas para imitar a la realidad se ha multiplicado por diez. Y eso es un "regalo" de nuestra deslabazada época. Ya no nos suena a disparate total y peliculero. Puede ocurrir y eso resta un poco de diversión a un espectador sensible a los males de nuestroi tiempo y a la trágica posibilidad de invención destructiva del terrorismo. Hay una extrema  y muy alejada posibilidad de que pueda ocurrir algo parecido a lo que nos cuentan y eso asusta un poco y da a las imágenes de "Objetivo la Casa Blanca" una pátina de verosimilitud adonde hasta hace  doce años sólo cabía el alejamiento de los imposible. Y, eso sí, el villano, Rick Yune, hace asoombrosamnte bien su odioso papel, aunque nos choca un poco la rapida y previsible manera de llegar a su esperado final.

 

 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
15 mayo 2013 3 15 /05 /mayo /2013 07:09

f4.jpgInteresante y algo delicado circuito que adolece de dos o tres pasos aéreos y de grimpada en roca que resultan desaconsejables para personas con vértigo, pero divertidísimo para montañeros medianamente entrenados y habituados a subidas algo expuestas. Me refiero al macizo de L'Ardenya en plena Costa Brava, en el Baix Empordà. Por tanto no nos enfrentamos a grandes alturas (el Montclar sube a 417) pero partimos desde nivel del mar y las laderas suelen ser abruptas y ascienden empinadamente.

Se trata de un conjunto de cúpulas graníticas de una altura imponente que parecen surgir de entre la masa forestal. Salimos del Mas de Can Llauradó, junto al golf de Solius (municipio de Santa Cristina de Aro). En total se trata de una excursión corta de unas tres o cuatro horas (según paradas) que requiere un esfuerzo entre medio y alto debido a las grimpadas por los castillos rocosos que hemos de escalar (excursión de unos 9 kms en total), sumando un desnivel de 630 m. El itinerario está bien señalizado y sigue el PR-C 102 y senderos locales al descenso. Los pasos difíciles están acompañados de cuerdas fijas, cadenas y grapas de hierro clavadas en la roca para ayudarmos a superarlos con seguridad.

En Can Llauradó hay un letrero indicativo con un mapa y es donde se bifurca el famoso GR-92 y el PR-C 102 (marcas blancas y amarillas) que es el que debemos seguir en dirección al Montclar y los Carcaixells. Al principio es una pista amplia (en estos días, inundada en muchos puntos debido a las lluvias de abril). Pasamos campos de cultivo y muy pronto entramos en el bosque de grandes pinos y eucaliptos, que ya no abandonaremos.

Nos encontramos con el Menhir de Can Llauradó, que dejamos a la izquierda y seguimos por el PR. Este monumento troglodítico es un menhir antropomorfo de granito de 2,18m de alto y medio metro de grosor, datado entre el 3000 y el 2500 aC. A continuación pasamos varios cruces con pistas y caminos que dejamos sin perder de vista las señales del PR. Nos encontramos con la riera de Panyella que cruzamos por jun pequeño puente de madera (el pas de Miloca). A partir de ese cruce empieza una fuerte subida por un sendero estrecho bajo un bosque de encinas que escala hacia una roca desnuda en cuya cima hay una capilla instalada por un club de montaña, dedicada a sant Francesc. Aquí comienza la escalada de los Carcaixells, pero antes nos regala una vista hermosa sobre el valle de Ridaura hasta el mar y el caserío de Sta. Cristina,  de un blanco deslumbrante bajo el sol, al fondo. Seguimos y comenzamos a subir las paredes de granito ayudándonos con cadenas y algunas cuerdas en lugares estratégicos. Las señales son ahora blancas y verdes (sendero local).

Tras varias subidas y bajadas, siempre ayudados por instalaciones de paso (una manera fácil de iniciarse en el paso de vías ferratas), llegamos al Pas de Aritjols, donde nos encontramos con un puente colgante que une dos rocas separadas por una garganta  o hendidura de unos veinte m de caída. El puente no presenta ninguna dificultad, está bien anclado y tiene unos cables pasamanos y una oscilación pequeña. Hemos de volver a subir hasta la carena de las rocas, con frecuentes altibajos. Seguimos, buscando una fuerte bajada a la derecha, protegida con una cuerda para ayudarte a desgrimpar y llegar al paso de la Canaleta. Vamos alternado alcornoques, madroños, brezos y enebros. Allí hay un cruce de tres caminos. Al bajar del Montclar debemos volver a este punto para dirigirnos a los Carcaixells inferiores y la Roca Rodona d'en Cama, a no ser que dedidamos bajar por la pista que, dando una vuelta generosa, nos llevará de nuevo a la riera de Panyella. Continuamos por la derecha hasta desembocar en una pista forestal junto a  una torre metálica. Hay que seguir la pista, con una fuerte subida, hasta llegar al collet del Montclar, un calvero con encrucijadas. Desde allí seguimos el camino hacia el norte, subiendo entre roquedales  hasta una grupa, la antecima, que nos lleva a la cima principal (417m).

El Puig Montclar está coronado por un túmulo de piedras y un mástil en el que ondea una senyera. Es la segunda cima del mazico de L'Ardenya. Allí mismo, un poco más abajo, hay una pequeña capilla dedicada a Sant Bernat Menthon que, al parecer, es el patrón protector de senderistas y montañeros excursionistas. Tiene una magnifica vista panorámica sobre todo el Espai Natural de Cadiretes-Ardenya. Al norte tenemos las Gavarres, el vall de Aro y el rio Ridaura, al sur nos brinda un paisaje de bosques y algunas masías hasta el azul del mar.

Desde la cima podemos seguir alguna de las dos opciones de bajada. Si escogemos el Coll de Ceps llegaremos a la Plana Basarda (donde se encuentra  Thueda, el poblado ibérico, oculto en la espesura) y conectaremos con el GR92 y bajando por el tupido boscaje alcanzamos Can Llauradó. Después es aconsejable llegarnos a Solius, un pueblo con una venerable antiguedad de once siglos y una fama de lugar de leyendas oscuras. En las cercanías se conservan vestigios del castillo de Solius (con tradición de burjería medieval) y la iglesia de Santa Agnés de Solius. Cerca del castillo de Solius se encuentra la Cueva de los Moros.

 

NO SE PIERDA

El derruido castell de Solius, al que llegamos desde el pueblo (está a unos quince minutos de camino) está documentado en el siglo XV, aunque se alza sobre restos de otras fortalezas de los siglos XII y XIII. Resulta un rincón misterioso y singular, ya que vemos los restos de los muros entre el follaje y los árboles que lo ocultan. Un sendero estrecho entre la vegetación nos lleva a la puerta de entrada que se abre en el centro de una pared fortificada que es lo mejor conservado del lugar. Subimos unas escaleras talladas en la roca hasta llegar a una cisterna medio tapada por un espeso follaje. Según la tradición, ese lugar parece haber vivido antiguos episodios de sitios y defensas muy violentos.

Tampoco pueden dejar de visitar el monasterio cisterciense de Santa María de Solius, fundado por cuatro monjes de Poblet en 1967. Forma parte de la Congregación Cirtenciense de Aragón (fundada en 1616), formada por Poblet, Vallbona de les Monjes, Casbas (Huesca), Cadins y Valldonzella (Barcelona). Su esbelto campanario es visible desde todo el valle y fue construido en el siglo XVIII sobre una iglesia románica del siglo X. Además de pasear por la iglesia (de 1773)  y los jardines, recomiendo visitar una colección de dioramas de pesebres realizados por el monje Gilbert Galcerán, un verdadero artista.

 

DOCUMENTACIÓN

Recomiendo la Guía Alpina dedicada a la Costa Brava, a Les gavarres y L'Ardenya y el libro "A peu pel Baix Empordà", "20 itineraris de senderismo entre garbí y tramuntana", editado por Cossetania Edicions y firmado por Daniel Punseti Puig y Daniel Sabater i Serà. Son volúmenes fáciles de encontrar en librerías especializadas y los lectores de esta zona en la librería Serret de Valderrobres..

Compartir este post
Repost0
12 mayo 2013 7 12 /05 /mayo /2013 23:00

el-bosque-cartel.jpg

 

Oscar Aibar es un director español de la nueva hornada, de esa que va buscando un lugar bajo el sol en un escenario practicamente dominado por el cine francés, italiano, alemán y, por supuesto, americano. Le hemos visto "Atolladero", "Platillos volantes" y "El gran Vázquez" un descacharrante "biopic" del dibujante de cómics "By Vázquez", retrato de una época y unos usos editoriales (la añorada Bruguera) que bordaba con su habitual desparpajo Santiago Segura. Todas ellas, propuestas realizadas con ambición e imaginación y con escasos medios.

Con "El bosque", basada en un relato de Alberto Sánchez Piñol, la idea motriz es interesante pero la realización, sobre todo al final deja mucho que desear, provocando involuntariamente que el espectador, por poco critico que sea, reaccione con risas o con rechazo a unas secuencias que pretenden todo lo contrario. Como cinta de género (lo fantástico tiene buena salud en este país), la película tiene un valor innegable: mezclar ese género de lo asombroso con un tiempo, la guerra civil en un pueblo catalán, pero inclinando la balanza contra --y eso es una novedad-- un sector de la izquierda republicana y dando una visión interesante y original de las brigadas internacionales. Se establece así una dicotomía algo artificial cuyo equilibro no se consigue en ningún momento: la historia de los habitantes de la masía y los del pueblo durante la hegemonía de la izquierda y la llegada de los nacionales y, como un pegote que no logra incrustarse en la narración, el fenómeno del acceso a otra realidad a través de las luces giratorias que aparecen en un bosquecillo diminuto en fechas muy señaladas ("Por San Lorenzo y San Blas de casa no saldrás"). Casi podriamos hablar de dos peliculas distintas y ni que decir tiene que es la primera la que nos interesa más. Además, la fantástica ofrece un final que roza el ridículo.

Es, resumiendo, un intento de crear algo parecido a "El laberinto del fauno", también con un "malo" tópico, en ésta un capitán sádico franquista y en la que nos ocupa, un jefecillo republicano supuestamente anarquista (un Pere Ponce muy seguro en su cabreado papel), mezquino, traidor y enamorado de la protagonista (una contenida y bella María Molins). Alex Brendemühl hace de masovero abducido y  el inglés Tom Sizemore creíble brigadista internacional.

A pesar de lo escrito y salvando ese final arriesgado --casi suicida-- la película de Aibar se ve con cariño y se aprecia sin duda el buen hacer técnico y la tensión mantenida por el director en una película fallida pero atractiva...

 

 

 

 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
11 mayo 2013 6 11 /05 /mayo /2013 07:11

noche-de-vino-y-copas-cartel.jpg

 La comparación de culturas siempre ha tenido un buen reflejo en el cine. Es el tópico literario, filosófico, antropológico del extraño. El que viene de fuera y contempla con ojos críticos y asombrados las costumbres de los del lugar. A menudo da lugar a una visión demoledora, a veces racista (aunque se disimule con la broma y el supuesto humor) siempre o casi siempre llena de tópicos y lugares comunes. En pocas veces hay una reflexión humanista, amable y comprensiva, hay incluso una cierta aceptación, pero queda claro la superioridad o la inferioridad de las distintas culturas que enfrentan sus modos de vivir la vida. En nuestro país hemos sido víctimas de esa visión sesgada y poco comprensiva, aunque generalmente suavizadas con el humor y una superioridad amable y paternal. Incluso ha dado lugar a películas memorables, "Bienvenido Mr. Marshall", por ejemplo. En cine foráneo la comedia ha alcanzado aciertos de autocrítica como "Bienvenidos al Norte" (aunque fastidia, y mucho, a los naturales de la zona) o "¿Qué pasó entre mi padre y tu madre" ("Avanti") del gran Billy Wilder.

Pero en el caso que nos ocupa, "Noche de vino y copas", la cosa va de una cultura nórdica europea, la danesa, y la meridional argentina. Un individuo amable y buena persona, Christian, que regenta una vinoteca en Copenhague y se arruina por la mala gestión resultante del abandono de su mujer, Anna, que se marcha a Argentina y quiere casarse con un idolo del futbol, Juan Díaz, cliente suyo como representante deportivo. Este es el meollo del argumento de la película y el pretexto que lleva a Christian en un viaje etílico y emocional hasta las calles de Buenos Aires.

No les contaré el desenlace del viaje (desea recuperar a su esposa y lleva consigo a su hijo de 16 años) y las vicisitudes del danés entre la fauna bonaerense, con romance juvenil incluído del hijo de la pareja y una damisela porteña. Lo cierto es que el juguete semicómico, en el fondo bastante crítico y tópico, entretiene, en algunos momentos divierte y en otros provoca una cierta verguenza ajena, entre el drama medio apuntado y el despropósito algo patético y poco realista.

Ole Christian Madsen, el director, juega aquí la baza de la comedia costumbrista comparativa y no lo hace con acritud o mala uva. Hay incluso un intento poético de mostrarnos el primer amor del joven hijo de la pareja dividida y una moraleja optimista que tiene que ver con la aceptación. Bien rodada, sacando punta a la fotografía de la entrañable ciudad del Plata (las secuencias del gran cementerio son magníficas) el director muestra una elegancia de estilo y trato de los personajes que reconcilia a uno con la dudosa imagen comparativa que el tema provoca. No hay pedantería ni prepotencia, se filma con naturalidad y los actores elevan el listón de una película sin demasiadas ambiciones. Un "pero": los episodios de fútbol están tan mal y rutinariamente filmados que deja claro que lo del futbol es solo el "mcguffin ", el pretexto, para dar entrada al resto de la historia: la historia de un amor que termina y otro que nace, las batallas que salpican el final del primero y los enredos que vaticinan el segundo. Vayan a verla, lo pasarán bien.

 

 

Compartir este post
Repost0
9 mayo 2013 4 09 /05 /mayo /2013 09:11

iron-man-3-cartel-9.jpg  

 

 Para hablarles con conocimiento de causa de esta tercera entrega de la franquicia "Iron Man", he visionado la primera de todas, dirigida por Jon Favreau y he constatado algo que suele suceder en el cine: segundas y terceras partes no son tan buenas. Siempre hay excepciones, claro está: en "El Padrino", la segunda supera a las otras dos y hay un descenso de fuerza de la primera a la tercera. Pero en "El señor de los anillos", las tres partes mantenían una fuerza semejante mientras en "El hobbit" todo se va al traste y aparece con claridad el impulso mercantilista de Jackson que es lo que impulsa esta trilogía (seguramente también la anterior, pero en esta no la enmascara la calidad cinematográfica).

En fin, aclaremos el mensaje: "Iron Man 3" pierde el equilibrio magnífico que en la primera justificaba acción y emoción, dinamismo y humor, imaginación y vigor para hacer que los héroes de Marvel, cientos de historias ilustradas, sean "remasterizados" por el cine, ganando en el cambio.

El divertido y prepotente millonario de corazón de cristal nuclear y vistoso cuerpo de bruñido acero, Tony Stark, nos muestra la génesis de su conversión esquizoide en dos personajes en una sola persona, como el también millonario alter ego de Batman o el mítico "Zorro", ridículo y superficial, incluso cobarde y rimorato en su aspecto "normal" y desfacedor de entuertos generoso y osado con su vestimenta de héroe.

Nuevamemnte Robert Downey Jr. se hace con el personaje y nos lo hace simpático y atractivo, aunque yo comienzo a no distnguir muy bien las diferencias que hay , por ejemplo, entre el Tony Stark de Downey Jr. y su caracterización de Sherlock Holmes. Pero dejando al margen ese detalle, lo cierto es que la tercera entrega de Iron Man se muestra algo coja, reiterativa y previsible. El "malo" de turno es un personaje del pasado de Tony Stark, humillado por éste y que busca venganza casi edípica contra el millonario. Menos atractiva que en "Los vengadores" una cinta coral de héroes en el que Iron Man es uno más, pero tiene una potencia cercana a su primera aparición. Esa fuerza queda sustancialmente disminuida en la tercera parte, casi tan olvidable como la segunda. Gwyneth Paltrow y Don Cheadle repiten papel, aunque la primera, la incondicional secretaria, tiene una relación paradójica con el héroe,  que uno no acaba de entender (ni siquiera los actores parecen entender lo que les exige el guión).

Hay novedades claro está, pero son de relleno, aunque vistosas. Por ejemplo la mejora de la armadura, que ahora se coloca a sí misma en el cuerpo del héroe y obedece a simples ordenes mentales. Personalmente me gustan más las escasas novedades argumentales, más sutiles y menos perceptibles. Así, el derroche de humor e ironía en el tono casi psicoanalítico con el que se nos muestran los ataques de pánico, ansiedad e inseguridad del héroe, que lo humanizan y nos lo acerca empáticamente. Una vez más, lógico en estas películas de género, prima el aspecto circense y aparatoso de la imagen (la batalla final de monstruos de acero en grupos es confusa y algo ridícula). Aunque incluso esto queda disculpado en cierta manera por el final, que no desvelamos al lector pero que redunda en torno al psicoanálisis.

Shane Black es el director de esta tercera entrega y se ha mostrado con humor e ironía respecto al héroe pero incapaz de evitar o controlar las explosiones (en sentido real y figurado) de argumento e imágenes, fuegos artificiales de cara al gran público palomitero.

La aparición de otro supermuñeco de acero, Iron Patriot, pilotado por el amigo militar de Stark, el coronel Rhodes y el recargo en las tintas azules y blancas de la bandera estrellada y el patrioterismo tópico norteamericano hacen un torcido favor a la película. Un acierto notable es el "malo" de la función, un histriónico Ben Kingsley, que da vida al "Mandarín", el monarca absoluto de los terroristas tipo Bin Laden, con secuencias que banalizan un poco el horror real que tanto hemos visto y buscan la justificación moral de la respuesta violenta.

Hay más suspense en un telefilme de "Perdidos" o de "Erase una vez" que en esta producción de millones de dólares, donde todo es absolutamente previsible y uno no pestañea ante los apuros del héroe, de la damisela o del presidente de la nación, ya que, ave fenix de mil destrucciones, Iron Man regresa siempre, más brillante y letal que la vez anterior y el malo pagará con lu vida sus fechorías. Un poco deudora de "Los vengadores", la película de Black cumple su cometido: será -es- un exito de taquilla y abonará un poco más la fama y el carisma del resucitado Rober Downey Jr., simpático, descarado y oportunista que parece reirse un poco de sí mismo y un mucho del mismo héroe que encarna (y ahí estriba su indudable gancho interpretativo).

Excelente diseño de producción como cabe esperar del dineral invertido y de la cada vez más eficaz industria de los efectos especiales (impresionantes la destrucción de la residencia de Stark, el ataque al Air Force 1 y la ya citada batalla final, ésta un poco excesiva). En resumen, "Iron Man 3" es una película para no pensar, dejar en suspenso el sentido crítico y rodearse de palomitas y un buen refresco.

 

    

 

Compartir este post
Repost0
7 mayo 2013 2 07 /05 /mayo /2013 06:28

side-effects-cartel1.jpg

Una película de Steven Soderbergh siempre es, de entrada, un acicate para pagar la entrada y sentarse en la bustaca ante la pantalla. El autor de "Sexo, mentiras y cintas de video" , de la magnífica "Solaris" o de aquella cinta que aunaba denuncia con espectáculo, "Contagio", ha prometido dejar el cine con esta película. Uno desearía que no fuese así. Soderbergh es un director inteligente y con oficio, sobreado de olfato para el espectáculo, buenas dirección de actores y sensibilidad hacia la fuerza de los guiones y la eficacia de una imagen siempre acertada y sugestiva. Aunque a veces, como en esta ocasión, apunte con cañones de acorazado hacia la denuncia valiente y acabe lanzando el proyectil con un tirachinas.

"Efectos secundarios", aparece como un filme denuncia hacia el difícil y complejo mundo de las terapias psiquiátricas, el uso y abuso de las sustancias psicoactivas y los excesos de las compañías farmacéuticas en la lucha por colocar sus productos-"milagro" en el mercado carísimo de los psicofármacos. Pero casi inmediatamente (ya nos lo anuncia al principio, obsequiándonos una secuencia-adelanto que volveremos a ver y a explicarnos a mitad de la proyección) gira hacia un thriller un poco salido de cauce, que se extralimita en los actos morbosos violentos y exagerados de algunos personajes, incluida una relación lésbica sorprendente entre Catherine Zeta-Jones y Rooney Mara. No se explica demasiado bien el origen o el motivo del exceso pasional que viven las dos mujeres y que lleva hasta el asesinato del marido de Mara (Channing Tatum, en un patético y breve papel).

El puso de un nuevo fármaco en experimentación que Jude Law --en la piel de un perplejo psiquiatra (uno de las menos convincentes interpretaciones que he visto en este tan buen actor: lo prefiero como Watson)-- receta a Rooney, es el elemento desencadenante de la trama que Soderbergh utiliza y que queda sin desarrollar convertido en un McGuffin (pretexto a lo Hitchcock) transformando una película que despertaba un tema candente y espinoso en un telefilme de Perry Mason. Y es que tratar el tema de las prácticas médicas poco ortodoxas en el contexto de las presiones y tejemanejes de las grandes farmacéuticas en el mundo de las dolencias psíquicas, tenía todos los números para interesar a un amplio sector de público.

Quizá esta calidad tirando a fallida de la película haga reflexionar a Soderbergh para pensarse lo de la retirada que, por cierto, no es la primera vez en ser anunciada...

 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
5 mayo 2013 7 05 /05 /mayo /2013 07:48

la-cocinera-del-presidente-cartel.jpg

Hortense Laborie era una prestigiosa chef del Perigord cuando el presidente francés Francois Mitterrand decidió contratarla como cocinera particular en el Palacio del Elíseo y responsable de las comidas presidenciales por encima del chef de la gran cocina del palacio. Por tanto tenemos historia del tipo que encandila a los franceses y a los norteamericanos (dos regímenes políticos de ejecutivos presidenciales) y suelen dejar más bien fríos a los que vivimos en monarquías o gobiernos democráticos parlamentarios con presidentes poco menos que honorarios. Es decir la de la lucha de clases o sexos en las que la parte débil, el pobre o la mujer, logran escalar hasta ponerse a la altura del "príncipe" presidente librando batallas contra poderosos establecidos y más bien clasistas o misóginos que forman parte de la clase poderosa vecina al presidente.

Diseñada como un flash back cronológico visto desde un presente que es futuro de los hechos narrados, la cosa resulta un poco confusa ya que no se nos aclara bien el comienzo y las secuencias de uno y otro tiempo no están debidamente separadas. La presentación de recetas y platos hacen salivar al espectador pero no se crean conciencia de estar viendo una buena película, cuyos momentos más interesantes--los que atañen a la cocinera y un presidente que se humaniza a través de la cocina familiar recordada y revivida por la eficaz cocinera-- quedan desvaidos y faltos de profundidad y consistencia.

Un juguete intrascendente, con ligeros toques de humor y un "actor", el ensayista literario, novelista y académico Jean d'Ormesson haciendo de presidente que seguramente encandilará a los franceses pero que aqui nos deja fríos, aunque no está nada mal su actuación para un actor improvisado. Christian Vincent, el director, no es un novato (esta es su octava película) pero no se eleva más que un buen director de serie para televisión y en definitiva eso parece la película. Catherine Frot hace un buen uso de su complejo papel, engañosamente atractivo, la cocinera ruda pero tierna, excelente profesional y llena de fuerza y energía. Punto y aparte para la música, firmada por Gabriel Yared, responsable de maravillas como las BS de "El paciente inglés" o "El talento de Mr. Ripley".

 

Compartir este post
Repost0
3 mayo 2013 5 03 /05 /mayo /2013 07:28

de-benedicto.jpg

 

Un libro sobre el inesperado cambio de Papa es, de por sí, un documento interesante para todos los observadores de los complejos intríngulis de la política vaticana, ya sea por ser fieles a la Iglesia católica como por ser críticos con su historia y su ejecutoria. Precisamente el valor del libro del periodista Arturo San Agustín "De Benedicto a Francisco" no sólo estriba en su carácter de crónica candente e inmediata del trascendental cambio de papado, sino también en la de ser un lúcido análisis de los poderes que aparecen en el seno del Vaticano y la dinámica sutil de sus movimientos y estrategias, todo ello sujeto al nervioso y dinámico estilo de la crónica periodística.

Desde el 12 de febrero de este año, día en el que el papa Benedicto XVI sorprendió al mundo con el anuncio de su dimisión hasta el martes dia 19 de marzo en el que el nuevo Papa, Francisco, se reunía en solemne acto pontificio con los arzobispos y patriarcas de las Iglesias orientales en presencia de jefes de Estado y diplomáticos, San Agustín nos envuelve a sus lectores con una pormenorizada y documentadísima crónica cotidiana de los momentos y sucesos más relevantes de esa dramática transición que nos lleva "de Benedicto a Francisco", sin olvidar informarnos de los principales problemas del papado del primero, de las presiones, críticas y rumores  que se despliegan hacia los cardenales electores y de las informaciones y declaraciones que van desplegándose por el Vaticano y por Roma y rodea todo ese corpus informativo con una serie de datos, entrevistas, retratos a vuela pluma y detalles curiosos que conciernen a los lugares romanos y vaticanos, a las gentes que asisten a ese momento histórico y a los estratégicos conocidos y amigos del periodista que le facilitan su labor y le enriquecen con sus opiniones.

Una labor de orfebre que San Agustin convierte en un relato pormenorizado al que no faltan detalles pintorescos y que envuelve al lector como si se tratara de un relato de ficción. Hay reiteraciones, ciertos descuidos estilísticos, esbozos o comentarios que se encadenan por las buenas y todo ello tiene el sabor de esa dinámica frenética del periodista investido de narrador omnisciente que nos encantó hace años en Tom Wolfe o en Kapucinsky.

San Agustín es un avezado periodista, ducho en entrevistas (a las que aporta un saludable sarcasmo y una ironía seca pero nunca maliciosa: le seguía cuando las hacía en "El Periódico" de Barcelona) que domina el arte de hacer interesantes sus crónicas incluso para el lector no avisado. Las cuñas informativas que van apareciendo en esta narración de treinta y siete días esenciales para entender la Iglesia de ayer y la de mañana a través del cambio de Papa, están bien administradas por este autor: desde la anécdota del rayo que impactó a las 19,30 del dia 12 en la cúpula de San Pedro haciendo profética la frase del decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sedano, sobre el anuncio papal: "ha sido como un rayo en un cielo sereno", al libro de Simone Venturillo que relaciona esa renuncia papal con el Tercer secreto de Fátima. O desde el famoso "Vatileaks", el robo y publicacion de papeles privados del Papa al cúmulo de informaciones que el autor nos facilita de diversas fuentes sobre el Informe secreto preparado por tres cardenales sobre las miserias que sufre en su seno la Iglesia, la pedofilia de sacerdotes y obispos y los lobbies  eclesiásticos, "Dietro le mura vaticane", que hacen negocios, cohechos y facilitan "material" a homosexuales y pedófilos de ese mundillo, para luego chantajearles. O nos informa del aparato periodístico mundial (5.600 profesionales acreditados) que se monta en torno a las fumatas --en este caso la tercera, a las 19,05 del miercoles 13 de marzo, fue la blanca--y la noria de los cardenales papables y, al tiempo, aprovecha para narrarnos las criticas que recibió Benedicto por renunciar, la herida que supone para la Iglesia el caso Maciel y los legionarios de Cristo, para divertirnos con comentarios sobre la película "El cardenal" de 1963, documentada por Ratzinger cuando aun no soñaba con ser Benedicto XVI o por "Las sandalias del Pescador" que ha motivado, segun San Agustin, muchas vocaciones religiosas y es una de las mejores descripciones periodísticas sobre una elección papal.

Si además nos cuenta cómo son los famosos y secretos Jardines Privados Vaticanos, pormenores de la capilla Paulina donde se reunen los 115 cardenales electores, qué productos químicos se queman en una de las dos estufas colocadas en la Capilla Sixtina para que salga el humo negro o blanco, el nombre del restaurante favorito de Ratzinger, los sastres y zapateros papales, la afición del nuevo Papa jesuita argentino, Francisco, a improvisar y a saltarse el protocolo, la estatua de Pasquino, una de las cinco estatuas "parlantes" de Roma (donde las ciudadanos cuelgan cuartillas denunciando cosas) o los nombres y cometidos de las cuatros monjas que cuidan a Benedicto y le acompañarán a su retiro...como ustedes comprenderán las 313 páginas de este libro se nos antojarán pocas y al llegar al final abrupto del libro que San Agustin nos depara, uno se queda a la espera de más. Si fuera una película, un critico diría: el director prepara una secuela. Arturo, yo hubiera puesto al final la frase del papa Francisco ante los cardenales: "Ah, cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres". Eso engancha a una nueva crónica papal.

 

 

FICHA: 

 

DE BENEDICTO A FRANCISCO.-Arturo San Agustín.-Fragmenta Editorial. 313 págs. 19,90 euros.

.

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens