Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
4 octubre 2022 2 04 /10 /octubre /2022 18:07

LOGOI 272

OPTIMISMO

 

En varias ocasiones he recibido notas de algunos  lectores sugiriendo que en mis artículos suelo pecar de pesimista. Cuando la temática es la política internacional o las crisis ecológica, energética o educacional, se me acusa cariñosamente de  ser “un poco” apocalíptico. La página mensual que publico en este periódico sobre cuestiones globales son las que más “peros” suscitan sobre mi presunto pesimismo. Aunque se reconoce que lo que apunto “es la realidad”, me censuran el “sesgo pesimista”.

Pues bien, déjenme queridos lectores, que les aclare mi punto de vista al respecto. Básicamente soy un optimista irredento y lo he sido desde siempre y en prácticamente todos los órdenes de la vida. Para mí, un optimista no es el individuo que cree que todo acaba saliendo bien por muy torcido que parezca, que la vida puede ser un camino de rosas y que el género humano es básicamente bueno, solidario y altruista. Eso es ser un inocente bienintencionado que, tal vez, tenga un recorrido vital lleno de desengaños.

Un optimista real es el que, aun sabiendo que todo lo positivo apuntado sobre la existencia y los humanos es una falacia, actúa y piensa “como si” pudiera enderezar lo torcido, aceptar los tropiezos con los que la vida siembra el día a día, evitándolos o tras caer, levantándose con ánimo… pero abriendo los ojos, con un pacífico estado de alerta –sin tensiones- ante el comportamiento de sus congéneres, aceptando que todos podemos ser  buenas personas y algunos incluso lo son. El optimista real sabe que hay una regla humana básica: el gen egoísta o instinto de auto conservación. Lo habitual es “barrer para casa” y nadie debe escandalizarse por ello. El optimista no lo hace jamás, porque lo comprende. Por eso se alegra cuando se producen actos y actitudes de generosidad y altruismo. Y él, si es coherente, procura ser uno de esos “escogidos” que anteponen el interés de todos al suyo. Dejemos de creer en la intocable respetabilidad humana y aceptemos, por ejemplo, la postura de Jonathan Swift, que consideraba a los humanos como “los seres más dañinos de la Creación”…pero estimaba que, a pesar de todo, el hombre era capaz a menudo de buscar el bien para la comunidad. El pesimista ve una sola cara de la moneda y la toma por un todo. El tipo de optimista que proclamo ve las dos y sabe que son distintas y complementarias. Es capaz de ver las virtudes de la civilización humana y la tecnología: también ve que están vinculadas a una cierta degradación si no se las vigila. Y siempre confía en que prevalezca la virtud.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
30 septiembre 2022 5 30 /09 /septiembre /2022 17:49

 

LOGOI

 

LANDERO, VERO

 

Fernando, mi amigo extremeño, profesor de inglés, me conmueve por su incondicional y combativo amor a su terruño, Navalmoral de la Mata. A veces, hirviendo de santa indignación me habla de la dejadez, insolvencia y corruptelas varias que han de soportar en su tierra, bajo un yugo de políticos que se creen demócratas. Como muestra me envía una filmación del acto de entrega de la Medalla de Extremadura al escritor Luis Landero, como extremeño de honor (da nacimiento ya lo es). En el mismo acto oficial, con una claridad y rigor asombrosos, Landero se dirige a los políticos de su Comunidad con palabras severas pero llenas de amor y dolor por la patria chica. Muchos aplausos coronaban algunas frases demoledoras, sin abandonar el tono respetuoso de educada y paternal regañina. En Youtube, creo, hay disponible un corto video de la intervención del escritor, a la que doy el calificativo de “vero”, en el sentido clásico de la palabra: dícese de una expresión o discurso que comunica fielmente la verdad sobre el asunto del que se habla.

Landero, con su verbo recio y culto, reclama un tren digno para Extremadura, carencia que tiene casi un siglo de dejadez y pone a los políticos a caer de un burro por ello y “en confianza y cordialmente” les dice que son unos canallas y que irán al infierno; no por haber sido “perezosos, bebedores, puteros o cobardes” (defectos que Dios suele perdonar) sino por “el oprobio, la humillación, la burla y la afrenta” que supone para los extremeños el hecho de que no se resuelvan reivindicaciones y necesidades actuales que colean desde hace decenios y que Extremadura, como el lejano oeste, sea un territorio carencial y abandonado. El problema es que Landero, al articular la situación actual y real de su pequeña patria y de la actuación de muchos de sus políticos –no de todos-,  más interesados en sus propios intereses que en sus obligaciones con la tierra que representan, muestra al resto del país unas semejanzas que nos avergüenza e indigna.

¿Cuántos ciudadanos de Aragón, Cataluña, las dos Castillas, Galicia, Andalucía…en fin,  de toda esta España desdichada que tiene un presente lamentable y un futuro problemático, no opinan de algunos de sus políticos como Landero de los suyos? ¿Cuántos  aplicarían la regañina a muchos políticos de este damero de autonomías, en las que el nivel de vida de la población en general va descendiendo a la misma velocidad que aumentan los precios de todo? Landero, vero. La confianza en cierta política, cero.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

Compartir este post
Repost0
26 septiembre 2022 1 26 /09 /septiembre /2022 11:43

En esta obra, Lluís Quintana Trias se fija en un tipo de recuerdos con unas características propias: son inesperados, no se buscan voluntariamente y tienen una fuerza evocadora intensísima. Nos situamos frente a una memoria que posee una fuerza perturbadora porque sabe cómo suscitar recuerdos cuando no se lo pedimos y, a veces, en momentos muy inoportunos, recuerdos que surgen del pasado, se superponen a todos los demás y llegan a nosotros intactos: este poder es una de las razones de ser de la literatura.

La memoria involuntaria, que Proust hizo famosa gracias al conocido episodio de la mag­dalena, es un fenómeno psicológico que ha tenido una repercusión especial en la cultura del siglo xx. Este libro estudia su presencia en la literatura, la pintura y el cine. Contrapone la memoria involuntaria a otros fenómenos psicológicos como la rêverie (o ensueño) o el déjà vu, y al situarlos en el contexto de la literatura occidental, se hace comprensible que todos ellos provienen de una tradición que ha tratado de dar cuenta de algu­nos aspectos no siempre muy comprendidos de la naturaleza humana. Se trata de un ejercicio de literatura comparada asociado a la memoria en la historia de la literatura, de Goethe a Rou­sseau, de Leopardi a Nietzsche, de Maragall a Joyce, de Proust a Benjamin y Rodoreda.

 

Compartir este post
Repost0
20 septiembre 2022 2 20 /09 /septiembre /2022 11:45

artículo publicado por La Comarca el 200922

Podemos opinar que lo del “Inmemorial Torneo del Toro de la Vega”, en la vallisoletana Tordesillas,  tiene sus propias razones. Pero no podemos compararlo con la tauromaquia, que aunque a muchos no nos atrae, acumula una historia ancestral y es un arte y un riesgo que, en cierta forma, concierne a sus protagonistas por igual. Nos referimos a ciertos festejos, en algunos pueblos españoles, en los que la muchedumbre, o algunos escogidos, persigue, martiriza, golpea, alancea, apuñala, despeña, a animales de diferente tamaño y condición, principalmente toros y vaquillas (también alguna cabra que se arrojaba desde una torre al vacío), entre el entusiasmo, los vítores y la excitación popular. Causa un poco de estupor comprobar cómo jueces, fiscales, alcaldes, comentaristas de televisión y muchos particulares, ya sean sapienciales tertulianos o entrevistados a pie de calle, ponen el grito en el cielo con santa indignación contra los que protestan contra semejante tradición medieval de puro maltrato populachero a ciertos animales. Los psicólogos dirían que esas multitudes excitadas por el desenfreno festivo,  agresiva, alegre y descontrolada por el permiso al alboroto que suponen las fiestas mayores, parecen necesitar un “chivo expiatorio” en el que volcar todas sus frustraciones particulares, sociales o nacionales. Otros apuntan a  rescoldos de crueldad gregaria y “tradicional”. En otros tiempos, arguyendo  un “motivo” semejante, se perseguía a ciertas etnias religiosas, raciales, políticas o lingüísticas.

No resurge la “España negra” del trabuco y la navaja barbera y el crimen pasional, lo de “la letra con sangre entra” o “el que bien te quiere te hará llorar”. Ya no existe aquél país  atrasado que toleraba la agresividad con niños, mujeres y ancianos o con animales que están a nuestro servicio. Ni tampoco somos una excepción. Esa agresividad con los más débiles, los menos dotados económica o socialmente y los animales, también ha sido una lacra en el pasado y en algunos países lo sigue siendo.

 En pleno siglo XXI ese exceso de violencia inmotivada contra unos animales no debería existir. ¿No es ya demasiado censurable y dañino el belicismo actual, con sus graves daños sobre las personas, la falta de alimentos o de energía? Divirtámonos sin hacer daño a ninguna criatura: a ningún ser vivo que sufre. Hoy, la bestialidad no procede.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post
Repost0
14 septiembre 2022 3 14 /09 /septiembre /2022 19:18

 

Montaigne constituye uno de los pensadores de mayor influencia de la historia, sin embargo, se le ha considerado históricamente más como literato que como pensador propiamente dicho, quizás principalmente, por atribuírsele a él la invención del género ensayístico. Y es precisamente ese género, su método al fin y al cabo, el que nos da las pistas para rastrear su pensamiento.

Ensayo… es decir: prototipo, intento, experimento… no hay mejor palabra para acercarse a la figura de Montaigne. Él no escribe un “Tratado” o unos “Principios”, Michel “no sienta cátedra”, no es detentor de la verdad, no persigue certezas, pone en entredicho las verdades de su tiempo y el conocimiento como algo absoluto: es escéptico. Pero escéptico no es negar, es dudar. La duda de Montaigne no persigue refutar ninguna tesis anterior a él, sino criticar el fácil dogmatismo que afecta a todos los aspectos de la cultura (ciencia, filosofía, política y religión) y las consecuencias a las que nos conduce – y de las que él es testigo en la Europa de su tiempo – como el fanatismo y la guerra.

Montaigne descubre que el hombre ha olvidado su situación en el cosmos, al estimarse por encima de todas las demás cosas. La pretensión de Montaigne es la supresión de esa actitud presuntuosa, la prudencia y la tranquilidad en todos los aspectos de la vida. Consideración de la vida como un continuo devenir y del hombre como un ser de naturaleza mutable y cambiante, no fija y monolítica.

Un hombre que valora siempre que se lleven con moderación y mesura los placeres mundanos y corporales. Para Montaigne, el cuerpo y sus placeres no deben ser algo a evitar y de lo que avergonzarse o ser purgado, puesto que Dios no nos ha dado un cuerpo para sentir vergüenza de él o para mortificarlo y reprimirlo. Esta conciencia del hombre nos da lo que para Montaigne es sabiduría. Aboga por la templanza y la prudencia. Apuesta por la moderación en los placeres y en la supresión de los vicios, pero no supresión por ignorancia o miedo, sino por conocimiento y por las consecuencias dañinas que nos puede suponer cualquier cosa en exceso.

Montaigne es un perfecto mediador en muchas cuestiones de su época, como las guerras de religión, puesto que a pesar de ser católico, no duda en recriminar a los suyos sus defectos y fallos y considerar las virtudes y aspectos positivos de los protestantes. Todo ello en armonía, lo que le valió tanto amistades como enemigos en ambos bandos de la contienda, debido a su espíritu crítico, tolerante y templado. “Que sais-je?” es su lema definitorio: un escéptico acerca de las “verdades” que conocemos, por ello un ser tolerante con las opiniones y posturas diferentes a la suya y alguien más preocupado por intentar conocerse a sí mismo y guiarse por la templanza, que de aprender lecciones y dogmas de memoria y caer en fanatismo.

 

Compartir este post
Repost0
13 septiembre 2022 2 13 /09 /septiembre /2022 11:35

Logoi 269

PORNO Y EDUCACIÓN

Publicado en La Comarca, 130922

Una encuesta internacional de la ONG “Save the children” denuncia que el 92,9 % de los adolescentes de 10 a 15 años ven porno en alguna ocasión y el 99,1 % de los jóvenes de 16 a 24 años, frecuentemente. De estos el 36,8 %, que practican sexo real, no tienen muy clara la diferencia entre lo que ven en el porno y lo que hacen en la realidad, tratando de reflejar en sus relaciones lo que han visto en las películas (la violencia implícita o los desorbitados roles masculino y femenino). En nuestro país, otra encuesta reciente  revela que el 70% de las y los jóvenes españoles  en alguna ocasión ha visto porno en internet. Se accede por primera vez a los 8 años, aproximadamente,y su consumo se generaliza a los 14.

La generación de “pornonativos” del segundo milenio crece exponencialmente en nuestro país, con todo su bagaje de confusión y daños, mientras la enseñanza y educación que mayormente se aplica en España suele dejar de lado la cuestión del sexo como materia docente. ¿Hipocresía, ignorancia o falta de lógica y sentido común (habida cuenta del arco de edad tan susceptible de los alumnos)? ¿Todavía hay alguien que piensa que ese delicado tema es responsabilidad de la familia, como las normas de  educación y la urbanidad? Pues si es así, no es de extrañar que vivamos en una sociedad tan insegura, violenta y sexo agresiva (en la que abundan las violaciones en grupo, los pinchazos a las chicas en busca de Dios sabe qué y las neurosis asociadas al sexo, incluidos suicidios y autolesiones de adolescentes y jóvenes). La sexualidad no es algo “natural” que los chicos y chicas deban aprender por sí mismos, imitando y comparando las imágenes porno con la propia experiencia. Ya que reciben a través de ese medio una información no real, que incita al consumo y a veces a la violencia y otras actitudes negativas sobre la sexualidad.

El fácil acceso al porno por internet crea un peligroso mundo digital, una “tierra de nadie” moral, donde se legitima la violencia como herramienta de control de las mujeres y determinados roles masculinos absurdos e irreales. La “pornofagia”  excita el cuerpo de forma elemental y eficaz, pero corrompe la mente con sus estándares de actuación profundamente dañinos para un desarrollo correcto de la sexualidad en la persona. La banalización de la sexualidad creada por el porno, que daña a las personas, podría ser un efecto colateral de la más profunda y dañina banalización del mal que realiza el totalitarismo, la cual destruye sociedades enteras.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post
Repost0
7 septiembre 2022 3 07 /09 /septiembre /2022 19:00

LOGOI 268

MIEDO NOCIVO

(publicado en La Comarca el  060922)

Mi viejo amigo de “La Vanguardia”, Mariano Guindal, pone unas gotas de sentido común en el alarmismo que lleva tiempo –desde la pandemia-  tiranizando al ciudadano e impulsando en la mayoría un insensato “carpe diem”, forma clásica de la conseja pueblerina de antes: “de perdidos, al río”. Pues bien, no estamos tan perdidos como para arriesgarse a ahogarse sin necesidad. En general estamos confundiendo la amenaza, el riesgo, con el desastre inapelable, el peligro real. Vivimos una época difícil, eso nadie lo niega. Se dan muchas circunstancias que “amenazan” con desencadenar una “tormenta perfecta” de consecuencias imprevisibles. Se desempolvan las terribles circunstancias de los años 20 y se supone que las consecuencias serán tan espantosas como en la primera mitad del siglo XX. Se parte de una premisa falsa: la igualdad de los factores peligrosos que aparecieron, con los que vivimos ahora. Hay muy pocas semejanzas reales entre la situación sociopolítica y financiera de aquellos años 20 y de los actuales. ¿Que las cosas van muy mal en casi todos los sectores públicos? Por supuesto. Pero hay una diferencia básica (aparte del distinto sustrato global de época): tenemos más y mejores recursos para combatir y frenar el desastre. Por ejemplo, la inflación marca un récord del 9,1 en la eurozona… pero las previsiones apuntan a la baja.

No es inteligente ni constructivo propagar profecías alarmistas que pueden llegar a autocumplirse por defecto, debido a que las sociedades están dispuestas a creerlas. No se trata de negacionismo. La tierra sigue siendo redonda a pesar del parecer bufonesco de algunos ilustres sujetos “iluminados”; la crisis climática sigue existiendo y avanza, aunque la pedregada brutal del miércoles y los incendios de agosto no significan que el mundo se acabe; los océanos están en riesgo de deterioro grave, pero no van a morir de inmediato. Basta pues de declaraciones políticas de apocalipsis y den más directrices para superar los obstáculos que hemos creado por mala gestión. Hay problemas muy graves, desde la recesión económica al absurdo de la persistente guerra en Ucrania, la crisis alimentaria y la de los refugiados, la pesadilla energética… todos debidos a la codicia humana y la falta de músculo político y ético en los que nos gobiernan. Para combatir la inflación hay que restringir el crecimiento. Un desarrollo sin límites en una existencia llena de límites razonables, es insensato. Aceptemos los límites al crecimiento. Difundir mensajes de miedo y de peligro, es una irresponsabilidad. Es hora de mancharse las manos. Con el trabajo, no con la corrupción o los excesos.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
4 septiembre 2022 7 04 /09 /septiembre /2022 19:17

Para el pensador polaco Zygmunt Bauman  ( 1925/2017) vivimos en una sociedad posmoderna que tiene características "líquidas"  ya que en ella "las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en una rutina determinadas". Ese tipo de sociedad refuerza constantemente un estilo de vida incapaz de mantener una forma o un modo de vivir determinados durante mucho tiempo. Como escribe Bauman "los logros individuales --en esta sociedad moderna líquida- no pueden solidificarse en bienes duraderos porque los activos se convierten en pasivos y las capacidades en discapacidades en un abrir y cerrar de ojos". ¿Dónde nos va a llevar esto? Bauman  tiene la honestidad de afirmar "ninguna estimación de la evolución futura de esta sociedad líquida y sus individuos poder ser considerada plena y verdaderamente fiables", ya que "la extrapolación de hechos del pasado con el objeto de predecir tendencias futuras no deja de ser una práctica cada vez más arriesgada y ....engañosa".

Esta lúcida reflexión parece dejarnos con las manos atadas respecto a ese futuro hipotético. Por lo que se precisa una actuación en el presente. Y un cambio de percepción que garantice esa actuación. Sólo tenemos una posibilidad fáctica: terminar con la ignorancia política y con la inactividad subsiguiente. ¿Quienes se aprovechan de esos dos elementos?: los extremismos fanatizados que recurren al sustrato emocional, las bajas pasiones y el miedo de los individuos para, sin permitir la reflexión crítica, crear fuentes de presión ciudadana a favor de las políticas irracionales y viscerales. A través de la ignorancia y la incertidumbre, deliberada y emocionalmente cultivadas se ata de pies y manos a la democracia con sus propias leyes y creencias. Dice Bauman: "Necesitamos la educación permanente para tener opciones entre las que elegir". Y la educación política permitiría crear condiciones de vida y formación que pongan a nuestro alcance y posibilidades tales opciones. Vuelve a ser necesaria e inevitable la educación política en esta sociedad "líquida" en la que lo único que permanece "sólido" es el fanatismo político o religioso.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
30 agosto 2022 2 30 /08 /agosto /2022 10:16

PUBLICADO EN "LA COMARCA" 300822

No le ha ocurrido alguna vez que estaba pensando en un viejo amigo por alguna razón secundaria, un amigo al que ve poco quizá porque vive en otra ciudad y no mantienen mucha relación. De pronto a la vuelta de la esquina se encuentra con él. La sorpresa – y tal vez la satisfacción- de ambos es mayúscula. ¡Qué casualidad! dicen, estrechándose las manos. A casi todas las personas les ha ocurrido alguna vez, ¿no es cierto? O pensar en la muerte de alguien conocido y enterarse al poco tiempo que esa persona falleció por esos días, más o menos. O recordar a alguien al que uno tiene que llamar y lo va posponiendo. Suena el teléfono y es esa persona. Este tipo de fenómenos fueron estudiados por el psiquiatra suizo Karl Jung en los años veinte del pasado siglo. Les llamó “sincronicidades” y los definió como “presentación simultánea de dos hechos vinculados por su significado y no por la relación causa-efecto”.

Ni la estadística –suelen ser casos aislados- ni nuestro sistema de creencias basados en la lógica y la razón, pueden dar una explicación a esos fenómenos. Pero en nuestra época ya sabemos que a nivel subatómico el mundo crea situaciones y comportamientos que no responden a las estructuras lógicas “normales” y desafían al sentido común con un comportamiento paradójico. Para la física cuántica –como para el taoísmo o la filosofía presocrática- cada elemento del universo está  relacionado con la totalidad, ya que es sólo un reflejo aleatorio del universo que lo contiene. En esas condiciones la obligatoriedad de la relación causa efecto y de las leyes lógicas queda en suspenso  y literalmente  se produce lo que el gran Borges mencionaba en “El aleph”, creo recordar, “Todo encuentro casual es una cita largamente acordada”.

Jung daba tanta importancia a este tipo de fenómenos que acabó distanciándose de Freud (del que iba a ser el “príncipe heredero de su Reino” en palabras del fundador del psicoanálisis). Freud aborrecía cualquier “relación con la magia o la negra avalancha del ocultismo” o con temas como la precognición, la parapsicología, el espiritismo o el inconsciente colectivo. Jung sostenía que “existe un orden en todo cuanto acontece en el universo” y todo ese tipo de fenómenos tienen su “explicación”  en el entramado de modelos trascendentales o ideas puras que se encuentran en el inconsciente colectivo y que suelen manifestarse en el hombre a través de sus sueños.

Hoy día la ciencia cuántica ha abierto la puerta a una consideración distinta y respetuosa de algunos de esos fenómenos.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post
Repost0
26 agosto 2022 5 26 /08 /agosto /2022 17:45

CONTRA EL DESASTRE TOTAL, SOLIDARIDAD GLOBAL

 

 

Los asuntos del mundo (como los del ciudadano) siguen una dinámica caprichosa en el detalle y cíclica o pautada cuando las observamos desde la distancia que marca el tiempo, pero en ambos casos hay una lógica interna –no lineal- que se ajusta más o menos a eso que llamamos la sabiduría de lo natural. Así, si haces algo mal y en contra de la línea de la armonía o el equilibrio generales, más bien tarde que temprano, las cosas se reajustarán en el sentido correcto. Así lo entendían los taoístas, los estoicos griegos y latinos y ciertos pensadores hindúes´. Es decir los que integran el núcleo de la sabiduría perenne, filosófica y ética. Viene esto a propósito de que la escandalosa y sangrienta guerra de Ucrania, que cumple seis meses, iba a destrozar el equilibrio occidental en unos días, ha entrado en el peligroso cauce de la “normalidad”. Unos y otros van poniendo parches en las heridas que mutuamente se causan y el mundo se acostumbra al goteo de muertes, destrucciones, amenazas y nuclearización del disparate. Las restricciones de energía y alimentos se minimizan con otros servicios y procedencias y todos seguimos con creciente indiferencia y mínima responsabilidad, los problemas de suministros, la inflación galopante o la brutal subida de precios de las energías y carburantes.

Reflexionemos: un análisis razonable de la situación global nos muestra que se están dando los elementos que, unidos, conforman lo que se llama una “tormenta perfecta”. Es una suma  de crisis económica, ecológica, belicista (militarización europea y asiática), climática, alimentaria, de materias primas tecnológicas, política (degradación democrática, eclosión de la extrema derecha) y humanística en sus diferentes niveles: ético-social, familiar y personal, racial, sexual.

El escenario geopolítico se resquebraja y la solución no es la que se está llevando a cabo: agudizar las diferencias, rearmar a los adversarios y afianzar supuestas fronteras ideológicas, que en puridad no existen. En el siglo XX se degradaron las polaridades dialécticas. Ahora hay diversas “tendencias” y un fondo común, capitalista y tecnológico, donde lo humano sólo es un guarismo manipulado por algoritmos y una fuente de ingresos. También se debe controlar el creciente poder de los trust multinacionales, cuyo credo único es el beneficio permanente. El secretario general de la ONU, el portugués Guterres, un político con raro sentido común, lo dijo bien claro: o acción colectiva o suicidio colectivo. El se refería al calentamiento global, yo considero que la contundente afirmación afecta a la lista completa de la “tormenta perfecta” comentada. Las conferencias internacionales, COP27 (clima), OCDE (desarrollo económico), TNP (No proliferación Nuclear) se estancan en la periferia de los problemas y aún así no logran acuerdos, mientras China se retira de la cooperación con Estados Unidos en respuesta a la inoportuna visita de apoyo de los norteamericanos a Taiwan; Rusia hace de “ruso loco” contra la OTAN, manteniendo un rumbo de colisión, e incluso anuncia que se retira del proyecto de la estación espacial internacional. La guerra sigue ante la impotencia de la ONU y las bravatas nucleares de las dos potencias en litigio, como si fuera una carta con la que se puede ganar. El gasto militar mundial se está incrementando a tenor con esa inseguridad  provocada por la falta de diálogo y de control. Pero sobre todo, debido a la emergencia de una nueva fuerza hegemónica, China, que históricamente nunca ha sido dada a la negociación: unos acuerdos como los logrados el siglo pasado en la llamada “guerra fría”, no son probables con China al otro lado de la mesa. Y a los antiguos dos colosos nucleares se han unido, además de Pekín, India, Corea del Norte y, tal vez en un futuro próximo, Irán e Israel.

El cambio climático es otro de los asuntos pendientes que se nos está yendo de las manos. La devastación provocada en el mundo por sequías e incendios comienza a “no ser noticia” porque la frecuencia adormece el interés, como bien sabemos. Las inyecciones de optimismo por la reciente medida norteamericana de apoyo económico a la transición verde, es importante pero no decisiva, y la guerra de Ucrania ha conseguido entre otras cosas que se volviera a pensar en el carbón y en las nucleares como solución. Y China, por si alguien duda sobre su inexistente solidaridad, anuncia la creación de numerosas  plantas de carbón. Eso supone que aumenta la insuficiencia de las medidas y acuerdos internacionales sobre la reducción de emisiones.

En este contexto de varias crisis concatenadas, que van interactuando entre sí, el ritmo de medidas positivas para lograr un cierto control, es claramente insuficiente. Aparte de que las medidas dependen de los regímenes políticos de cada país. Con el descrédito de las democracias  ante la falta de resultados y el empeoramiento de las crisis globales y el empuje rabioso de los extremistas radicales de ambos lados del espectro, el sentido común y la evaluación justa, rigurosa y lógica de los problemas comunes, brillarán por su ausencia. Menudo mundo estamos legando a las siguientes generaciones.

Las pandemias  -según la OMS, este verano han muerto miles de personas en el mundo debido al covid- ya han demostrado su gran poder de causar daños a todo el sistema social y económico. Según los especialistas, la cuestión climática en crisis estimulará la aparición y desarrollo de pandemias. Ello creará la bomba de tiempo, del aumento de las diferencias entre norte y sur. No sólo en el número de víctimas, sino en la duración de la enfermedad y la falta de vacunas (pero eso sí, que nadie toque las patentes). De hecho, solo la solidaridad mundial podría evitar estos descalabros. Las voces de los que piden una nueva regulación internacional de la salud, sin fronteras y libres de pagos a patentes de las que dependen vidas humanas, claman en el desierto. ¿Se imaginan si el señor Trump vuelve a aparecer en escena, para vergüenza del mundo?

La conflictividad en todos los ámbitos, atañe también al sensible mundo del comercio que se fundamenta en acuerdos  y en la confianza en que van a ser respetados. Es una estructura cada día más global, pero nos estamos polarizando de una forma brutal. Y no hay voluntad política para cambiar esto. En cuanto a la fiscalidad, las grandes corporaciones siguen sin pagar los impuestos que les corresponden. La deslocalización y la “ceguera” del poder político ante los movimientos de capital, les dejan las manos libres y los beneficios íntegros.

Es preciso rediseñar un modelo de globalización que en estos momentos sea viable. Tanto la OTAN, como la UE, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y el G-7 están mandando tarjetas de invitación a sus cumbres a países con los que nunca habían contado. Y eso está creando una polarización clara: el mundo de los valores occidentales y los que se consideran del “otro lado”, ya sean países activos o aspirantes. Se genera un alto índice  conflictivo que dificulta un modelo de  globalización.

Hemos olvidado una obviedad anunciada y denunciada hace 50 años: nos hemos saltado los límites al crecimiento y estamos limitando el desarrollo sostenible. Y no me refiero a la población mundial, que es una de las variables a tener en cuenta, sino al consumo de combustibles fósiles que ha superado en los últimos veinte años lo que se había consumido desde la revolución industrial hasta 2002. Los límites al crecimiento implican límites al consumo y en ese apartado no parece que estemos dispuestos a contenernos. En 1972 se publicó un estudio científico encargado por el Club de Roma (empresarios, científicos y políticos) a un grupo de investigadores del MIT bajo la dirección del profesor Meadows.

Los factores relevantes eran: la industrialización, la contaminación ambiental, la producción de alimentos y el agotamiento de recursos (aún no se hablaba de cambio climático, ni de guerras). Y la conclusión era aplastante: “Nada puede crecer indefinidamente en un medio finito, ni tampoco la explotación de recursos y alimentos”. Eso nos está llevando a una situación crítica para nuestra civilización. Las distancias entre ricos y pobres han aumentado exponencialmente, mientras el agua, el suelo y el aire se degradan de forma manifiesta. Hay que cambiar el estilo de vida de forma urgente y hay que hacerlo de forma solidaria. No hay, ni habrá, una “varita mágica” tecnológica que resuelva un problema que afecta a la propia esencia física y biológica del planeta, del que somos unos inquilinos más. El imperio de una sociedad  asociada al sobre consumo de bienes y servicios ha llegado al límite. El sistema de equilibrio mundial no tiene capacidad para soportar un comportamiento tan conflictivo, egoísta e insolidario y “cuanto más nos acerquemos a los límites materiales del planeta, más difícil será abordar el problema” (eso en 1972). “Se necesita una acción conjunta de largo alcance en una escala y amplitud sin precedentes. Es decir un cambio de valores, objetivos y estilos de vida a nivel individual, nacional y mundial”.  Qué enorme desafío para nuestra generación. Y que escasez de líderes dignos de ese nombre para que lo lleven a cabo. Señores, lo tenemos crudo.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens