Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
3 octubre 2021 7 03 /10 /octubre /2021 15:46

“CAPERUCITA VERDE” Y EL LOBO

Publicado en La Comarca el 01102021

Desde siempre la luz - y lo que ella facilita- ha sido una necesidad y un derecho fundamentales. Los creyentes la ensalzan como una  de las creaciones taumatúrgicas del Hacedor, los poderosos la protegen con sus leyes, los seres humanos dependemos de ella y las compañías eléctricas utilizan su Nombre en vano (la luz no se hace si no pagáis más)  para extorsionar a los ciudadanos con la indiferencia o la hipócrita beligerancia de algunos políticos al uso,  quizá futuros usuarios de las “puertas rotatorias”. Montaigne nos aleccionaba: “la política no puede reducirse a la moral…pero tampoco puede someterla ni abolirla”. Nadie pide ya honestidad a la política, ya que por definición la política busca el poder, no la honestidad. Es patente en el asunto de la brutal subida del recibo de la luz en plena crisis sistémica (la unión de varias crisis sectoriales convergentes: petróleo y gas, climática, financiera, sanitaria, laboral, etc.) Más de tres meses de desgaste político para los que están en el poder y para una oposición vocinglera que de hecho está tan involucrada en este tsunami energético social como sus “compañeros” de las trincheras de enfrente en el Congreso. Aunque ahora abanderan el anatema contra el Gobierno, la memoria histórica los pone en un lugar semejante. Parece que hace falta recordar que empezó Felipe González a privatizar y que Aznar terminó de hacer un corral privado con la privatización de Endesa y la declaración del libre mercado, que se nos vendió como una ventaja para el consumidor.

A partir de ese momento hemos vivido momentos de incertidumbre e irritación con el dichoso recibo de la luz, para acabar pagando una de las tarifas más altas de Europa (donde, por otro lado, hay 50 millones de hogares en pobreza energética. En 2016 se anuló en España por el TS el bono social, que abarataba la luz para las clases más desfavorecidas, gracias a un recurso de EON España y Endesa (el lobo disfrazado de Caperucita Verde se merienda a la abuelita y a los cazadores).

 Pero de pronto, el 14 de setiembre pasado, el mago de “sanchOz” se saca un osado conejo de la chistera con su talante triunfalista de costumbre: que las eléctricas asuman su cuota de responsabilidad en esta ruinosa subida. Los palacios y chalets de lujo temblaron y las colmenas de los arrabales y los pisitos de la clase media baja resplandecieron de estupor. A cambio, el lobo de los kilovatios, sacándose el disfraz de Caperucita Verde, amenaza con cerrar las nucleares (lo cual en sí mismo debería ser un delito contra la estabilidad energética de la sociedad, a la altura psicológica de un acto de terrorismo, y una barbaridad técnica). La maniobra del Gobierno podría suponer –caso de que se lleve a cabo- un trasvase de unos 3.000 millones de euros del oligopolio eléctrico y gracias a ello un 30% menos en el recibo de la luz que pagamos cada ciudadano Una medida excepcional que puede, o no, ser renovada.

Se está creando un momento muy especial, gracias a la concatenación de crisis: la oportunidad de que la coalición en el Gobierno sea coherente y blinde, como bien público que es, la energía eléctrica y sus precios. No como Noruega, que es un ejemplo difícil de seguir, pero sí convertir el sector por ley (nacional o comunitaria –art.5 de la directiva 944/2019- ) en un ente público “tal como lo exige el interés general”. Pero esto, bien lo sabemos, es una utopía política y económica en nuestra sufrida España. Y más si pedimos transparencia total al sector intervenido. Solo hay que ver la reacción casi episcopal de la ministra del ramo, pidiéndole al lobo que sea bueno y deje de dar dentelladas por “empatía social”. “Caperucita verde” no puede ir contra su naturaleza. Y su naturaleza es depredadora, en el nombre sacrosanto del beneficio. Lo contrario es pedir peras al olmo.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
1 octubre 2021 5 01 /10 /octubre /2021 15:40

Publicado en Heraldo de Aragón el 300921

Ha sido en Aragón donde lo escuché por primera vez hace doce años y desde entonces lo he oído a menudo. Suele utilizarse como excusa para justificar dilaciones en hacer algo, declaraciones de agobio (de un “inocente” trabajador que trata de sacarse todo lo que puede de encima) y de sustitutivo coloquial del “vuelva usted mañana”  o “se ha equivocado de ventanilla” que denunciaba con su gracejo habitual el bueno de Larra. En un somero análisis semiótico de la frase uno se plantea qué es lo que la vida no le da al sujeto. ¿Tiempo? ¿Energía? ¿Conocimientos? Podría ilustrar el compendio de cierta perplejidad política española, el corolario o consecuencia de tantos siglos de inanidad cívica reiterativa. La vida no da tiempo o energía a algunos políticos y personas de cierto poder para hacer lo que tendrían que hacer. Y es más, hacerlo de forma correcta y eficiente, en lugar de las habituales chapuzas.

A muchísimos políticos repartidos por España y “sus” Comunidades “no les da la vida” para hacer lo que es justo, correcto, urgente y necesario hacer. Ya sea en la díscola y desorientada Cataluña; en cuestión de vacunas; en torno a la educación y los valores cívicos; alrededor de una parte de la juventud que está inmotivada, escasa de futuro y sólo vibra en quedadas y botellones; refiriéndose a los Madriles y su sultana contestataria; con respecto al mundo sanitario, el universitario y el empresarial; sin olvidar los interrogantes que plantea la energía y sus precios, las contaminaciones y el cambio climático, la próxima escasez de agua, la inestabilidad política internacional y la eclosión de fascismos, racismos, sexismos y totalitarismos por los alrededores.

Realmente ni a la política, ni a los políticos, ni a la economía, ni a nosotros todos, sus eventuales víctimas conjuntas, “nos da la vida” otra cosa que temores y angustias hilvanados con inseguridad y cierta violencia ambiente cada vez más notoria.

Pero eso no es del todo cierto, quizá porque no lo estamos viendo desde la perspectiva adecuada. La “vida” no es responsable de la falta de eficacia, laboriosidad y honestidad de los dirigentes del ciudadano medio y tampoco de que tales deficiencias se propaguen como un virus al resto de la sociedad. Detrás de cada “no me da la vida” puede haber un farsante aprovechado o un inocente pícaro o un pícaro nada inocente. Es alguien que se escuda tras la frase para que no le pidas un esfuerzo supletorio. Los trabajadores, operarios, funcionarios, profesionales serios y conscientes no suelen emplear esa frase o lo hacen como fórmula coloquial. ¿Casualidad o síntoma? En realidad no abundan tanto los que “no les da la vida”.

Vivir no es sólo una cuestión ética sino una estrategia. La vida libera, en función de la situación que aparece, una forma de obrar. Se trata de ser consciente del presente y no aplazarlo, sino dejarlo que nos muestre sus frutos y obrar en consecuencia.  Decía Sócrates que la vida es “un tonel que pierde sin cesar por algún agujero el líquido que vamos echándole sin cesar para llenarlo”. Nunca quedará colmado al tonel. Por tanto hemos de trabajar por el “entretanto” porque cuando nuestro tonel está lleno del todo, estamos muertos. Ya que la metáfora de la vida, nos dice Pascal, es que no soportamos por mucho tiempo el reposo que nos da la satisfacción de llenar el tonel, siempre necesitamos un nuevo objeto de deseo y desvelo. Y asegura que por nuestra corrompida naturaleza  solo podemos vivir en la zozobra. Lo que importa es el “entre” de la acción al objetivo. Vivimos en el oxímoron de una saciedad insaciable.

Por tanto el secreto quizá esté en que el “no me da la vida” debe ser reformulado en un “la vida me da”…tiempo, circunstancias, energía, posibilidades de cambio. Una manera de esquivar la zozobra a la que nos condena Pascal. No parar de desear, actuar, crecer y dirigirnos hacia una excelencia que nos depara posibilidad de servicio, ayuda a los otros, mejoras conjuntas, freno a las calamidades o encauzamiento de las que vengan.

El pasotismo negativo y falaz del “no me da la vida” hace más grandes los agujeros del tonel y menos eficaz nuestros aportes de líquido vital. Es una medida de salud global. Desterrar esa frase al museo de los horrores y comenzar al nivel humilde pero necesario del individuo: ese arremangarse la camisa y poner manos a la obra. Todo lo que ocurre, y más lo que puede llegar a ocurrir, nos concierne. Somos parte de ello. Por tanto, “SÍ nos da la vida”. La alternativa de vivir lo mejor y más solidariamente posible. No somos islas.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post
Repost0
28 septiembre 2021 2 28 /09 /septiembre /2021 16:22

LOGOI 220

TARADOFILIA

La teoría de partículas demuestra que los individuos que se comportan de manera aleatoria e impredecible pueden llegar a afectar  al sistema en su conjunto, es decir a la muchedumbre. El llamado “movimiento browniano”, teoría que explica el movimiento de las partículas, sugiere que debemos observar los acontecimientos a menor escala para comprender el cómo y el porqué de los cambios que se producen. La aleatoriedad de los individuos sometidos a una determinada dinámica agresiva puede dar paso a un patrón inesperado. Que, gracias a la segunda ley de Newton (fuerza=masa x aceleración) nos permite comprender la nefasta aparición del vandalismo a gran escala: por ejemplo, la brutal celebración del último día de las Fiestas de la Merced en Barcelona. La barbarie es igual a una masa de individuos con la fuerza destructiva acelerada por unos pocos tarados. Y en menor escala, las gamberradas que se producen en ciudades pequeñas o en pueblos.

Basta un tanto por ciento casi ridículo, un 1 o 2%, de tarados (lo son en un  amplio espectro, desde la psicopatología hasta los de signo político o socioeconómico) sumergidos en un fluido compuesto de muchedumbre + alcohol+ permisividad indirecta + vecinos asustados que esconden la cabeza para no ser puestos en la picota de las redes del chismorreo vecinal (en los pueblos), para observar la eficaz pertinencia de la teoría de partículas. La taradofilia se expande como un virus o como unas partículas aleatorias que van generando movimientos masivos y contagian su feroz agresividad a personas generalmente moderadas. Esos sujetos  podrían detectarse con un buen algoritmo aplicado a las filmaciones de los actos vandálicos. Allí se detectarían los pocos pero eficaces tarados que inician actos bárbaros, gratuitos, innecesarios que, precisamente por esas características, activan el pequeño núcleo de salvajismo que los humanos llevamos dentro y que raramente dejamos emerger.

Un colega se lamenta: “No sé si somos del todo conscientes de la gravedad de haber asumido que no actuar (dicen que para evitar males mayores) es la mejor manera de actuar en estos casos”. Pues no. Con nuestra tecnología, deberíamos aplicar la teoría de partículas a una busca de los elementos que generan y precipitan el vandalismo. Eso en las  grandes ciudades. En los pueblos, terminar con la falsedad de una “solidaridad” mal entendida entre vecinos. Siempre se acaba reconociendo al vándalo que complica la  vida a la comunidad.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
27 septiembre 2021 1 27 /09 /septiembre /2021 11:54

Zygmunt Bauman (1925-2017) era un sociólogo polaco con sesenta libros publicados, teórico del concepto de “sociedad líquida”, un modelo que se destruye, se difumina y se construye contantemente en un sistema de límites que varían, se amoldan a lo que sea preciso y se extienden o desaparecen como el agua. La metáfora no recoge los aspectos positivos de la liquidez sino su variabilidad y fugacidad. Bauman ha escrito sobre la vida, el amor, la sociedad, la modernidad y la cultura líquida. Así definió el concepto: la sociedad es líquida cuando las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y rutinas determinados…no puede mantener su forma ni su rumbo durante mucho tiempo…con lo que ninguna estimación de su evolución futura puede ser considerada fiable.

Por tanto la cultura de nuestra sociedad de consumidores se convierte en un almacén de productos previstos para el consumo, cada uno compitiendo por la cambiante y dispersa atención de los futuros consumidores. Sólo por un momento que está limitado por la obsolescencia programada de todos los productos en oferta. Y esta oferta no solo se refiere sólo a objetos sino a personas, relaciones, mundo laboral… Mientras la  tecnología lo rige todo, incluyendo las relaciones interpersonales. Valores, principios  y costumbres abandonan las viejas y seguras tradiciones sin ofrecer nada sólido, fiable y duradero a cambio. Solo interesa el cambio, la satisfacción inmediata de los deseos, la cosificación de todo: “cosas” pronto en desuso, a la espera de otras que sólo son distintas por ser “nuevas”. Eso nos lleva a una sociedad de incertidumbres, sin valores, que agrava la inseguridad por la globalización de los problemas: movimientos migratorios, eventual escasez de determinados productos, exceso de explotación y de desperdicio, precariedad laboral, agudización de las desigualdades. Lo único que importa es la “libertad” y la satisfacción individuales. Los grupos, partidos y asociaciones  ya no buscan el bien común, sino en el beneficio personal enmascarado por el fanatismo grupal. El verdadero Estado es Don Dinero: cada vez es más volátil, líquido y conceptual: No hay nada que lo respalde. Ya se está convirtiendo en dinero virtual, el bitcoin, un paraíso para los hackers y un desastre para la economía.

El libro que les recomiendo es una fascinante recopilación de conversaciones con el periodista y filósofo Peter Haffner, realizadas entre febrero de 2014 y abril de 2016. Bauman fallecería menos de un año después de su última entrevista. En ellas destaca la crítica irónica y el contundente sarcasmo humorístico del pensador polaco que desgranaría a través de las charlas desde su concepto de lo líquido aplicado a múltiples elementos de la existencia humana a la banalización de la vida humana, los racismos y la eclosión de ideologías que cultivan el odio al diferente, al otro, chivos expiatorios del radical descontento e inseguridad de las individuos y sus sociedades.

No hay reseña válida para glosar este libro tan rico en ideas. Por eso les dejo algunas perlas como aperitivo para una lectura más completa y paladeada. "Las ideas nacen como herejía, se transforman en ortodoxia y terminan siendo superstición". "El consumo es una característica de los individuos, el consumismo lo es de la sociedad. En la sociedad consumista la capacidad de querer y desear se separa de los individuos. Se cosifica, es una fuerza ajena a ellos. Resulta casi imposible resistirse  a ella, porque nos somete a todos. Y el deseo de satisfacer todas esas necesidades se convierte en una adicción". "Ni el Estado ni el mercado están capacitados para corregir los daños que han causado. Un mercado sin control es peligroso y el Estado es impotente. El problema principal es saber quién podrá hacer lo que hay que hacer. Controlarlos a ambos". "Todo fluye, los problemas transitan entre los países, se originan de forma extraterritorial y no pueden ser contenidos por leyes y normas locales. Cualquier empresario puede deslocalizar sus fábricas y su dinero y desplazarse donde la ganancia es mayor" "Quien busca la verdad no se mete en política. En la política no se busca la verdad sino el poder. Y todo cuanto sirve para lograr esa meta es bueno. No hay otra política".

Acabamos. Una última recomendación: lean este libro de entrevistas con una libreta y una pluma en la mano. Las "perlas" que surgen de la mente de Bauman son dignas de ser ensartadas en un collar de sabiduría práctica y de crítica socio política.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

FICHA

VIVIR EN TIEMPOS TURBULENTOS.- Zygmunt Bauman y Peter Haffner.- Trad. Lorena Silos. 205 págs. Ed. Tusquets

Compartir este post
Repost0
24 septiembre 2021 5 24 /09 /septiembre /2021 16:51

LA VERGÜENZA DE EOLO

Si Eolo, el dormido Señor de los Vientos, levantara la cabeza y viera lo que, en tierras aragonesas del río Matarraña, ciertas empresas pretenden perpetrar, volvería a encerrar a sus vientos –los ‘anemoi’-- en la cueva donde los gobierna como caballos alados. Ahí es nada, pretender coronar los montes de la comarca con altísimas torres de largos brazos giratorios, cual Briareos encolerizados. Ni un soplo de viento para ellos.

Muchos Ayuntamientos, empresas, instituciones culturales y turísticas, vecinos, claman en desierto. Algunas Administraciones apoyan el negocio de las eólicas en estas tierras, justificándose con leyes y con plazos abusivos para la parte que protesta y a la que se daña, a pesar del dudoso respeto de los proyectos básicos o anteproyectos de las empresas a dichas exigencias legales. Da la impresión, por las prisas, de que todo está aprobado de antemano. Los proyectos presentados están afectados de improvisaciones, desajustes, falsedades, defectos técnicos y de forma, pero es tal la seguridad sospechosa que los ampara que incluso se reconoce con desfachatez que aún no hay un estudio fiable de los vientos de las zonas afectadas y valoran en un 25 % la incertidumbre de los datos utilizados (a falta de datos de medición utilizan “mástiles virtuales” y aplican la misma incertidumbre a los 4 parques), sin garantías de que los modelos de aerogeneradores sean los adecuados.

En la trinchera de enfrente, los preocupados vecinos tratan de organizarse, afrontar el vía crucis de las alegaciones, apremiadas por un plazo abusivamente corto (el día 8 de octubre, fecha máxima), tratar de que se respete su “Carta del Paisaje”, documento comarcal que comprometía a todos en defender la pureza de estos lugares que van a ser mancillados,  causando la pérdida irreparable de un paisaje extraordinario, la fauna  (muchos elementos de ella protegidos por ley), la  vegetación, sembrados y caminos. Y los daños a personas, que no han sido evaluados en su totalidad (ruidos, campos de alta tensión).

La táctica ha sido elemental: divide y vencerás. Despierta la codicia de unos pocos y promete mucho aunque falsamente: puestos de trabajo, regalías municipales o descuentos en las facturas de la luz. Siguen la dinámica de plantear, impulsar, cobrar beneficios y después… ya veremos. Hay una alta probabilidad incumplir las directivas europeas contrarias a un desarrollo a costa del medio ambiente.

¿Qué es preciso para despertar al señor de los vientos (símbolo del Estado) para que imponga una amplia moratoria con estudios serios, participación de técnicos, científicos y Universidades, en los que se analicen los proyectos básicos de esas empresas, constatando que se cumplen las más elementales exigencias del principio de la Prudencia: si el despliegue es necesario y para quién; si son inevitables o sustituibles por otras energías alternativas menos dañinas a este territorio; si se cumplen los requisitos técnicos exigibles en proyectos de tales magnitudes; si no se conculcan instrumentos jurídicos locales (plenos municipales en contra), nacionales o directrices europeas que defienden los elementos singulares y patrimoniales propios del territorio; implementar otro estudio de impacto medioambiental que refrende (o no) al que ya existe y que tenga en cuenta los daños turísticos y humanos que estos desmesurados despliegues de parques eólicos pueden causar, y causan. Y no como en otras zonas del país donde se aplicó la norma de primero actúa y luego que protesten. Es decir, lo que se llama la desvergüenza inadmisible de los intereses creados.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
21 septiembre 2021 2 21 /09 /septiembre /2021 17:50

En su biografía Arthur Koestler, el novelista húngaro de origen judío, autor de “El cero y el infinito”, periodista y activista político, menciona una leyenda del Talmud sobre “los treinta y seis hombres justos”. La leyenda asegura que la existencia de los 36 hombres justos en cada generación ha sido la garantía de que la Humanidad no se extraviara nunca del todo, que se alzara después de cada estrepitosa caída.  Esas 36 personas no son reyes o líderes políticos, trabajan anónimamente en sus quehaceres y ayudan a los demás de forma silenciosa, continua y altruista. Un observador atento reconocería a alguno en aquellas personas que cuando uno está desesperado o no encuentra razón para vivir, nos infunden fuerzas, nos convencen de que vale la pena vivir y también ayudar a los que están peor que nosotros. Crean, alrededor de ellos, pequeñas islas de orden y dignidad en un mundo de caos, absurdo,  iniquidad y egoísmo.

Esos hombres no son héroes, ni santos, ni grandes científicos. Son leales y solidarios en un mundo donde la lealtad y la ayuda mutua son valores degradados. Brillan por su discreción, su sentido del honor y su insobornable dignidad. Son personas enérgicas, no parecen tener miedo a nada, gozan de una gran energía y desaparecen con discreción cuando han cumplido su labor. No los distingues a simple vista, parecen iguales a los demás, puesto que han recibido la misma –mala- educación, pero hay algo en ellos, algo cordial, profundo, que ha superado los inconvenientes de un estilo de vivir que valora lo que tienes no lo que eres y tiende progresivamente a la deshumanización de la tecnología triunfante. Suelen ser las primeras víctimas del fanatismo, el nacionalismo exacerbado, los fascistas, los totalitarismos o la simple codicia estúpida. Pero cada generación tiene sus 36 hombres justos (iba a añadir mujeres, que deben formar parte de esa mítica cantidad, pero el Talmud es de una época en que ellas no eran consideradas) y aunque no son capaces de cambiar la deriva de una civilización sí salvan a muchas personas de la desesperación. ¿Se ha encontrado usted, amigo lector, con alguna de esas treinta y seis personas justas? Yo sí.  Y es reconfortante.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
18 septiembre 2021 6 18 /09 /septiembre /2021 08:59
  

 Lo cierto es que es el primer libro que leo de Santiago Alba (aunque adoro sus artículos en la revista digital CTXT) y me ha sorprendido no tanto la erudición que muestra sin exageraciones y de manera atinada, sino la frescura y el garbo de su estilo (en la carrera de larga duración de un ensayo voluminoso), que comienza siendo un poco dramático e incluso trágico y poco a poco va dejando percibir su irónico sentido del humor que equilibra la balanza. Su autodisciplina de lectura del librote intenso y desmesurado (del antropólogo Stephen Jay Gould) y su sillón de orejas, tiene ecos en la sensibilidad de cualquier lector que se precie (yo mismo sin ir más lejos) y el armazón que ingenia para usarlo como estructura operativa de su propio libro, es de una calidad  de muy alto nivel. Oigan, les confieso que he disfrutado con su lectura. Y, además, he aprendido.

En nuestra hiper tecnificada y digitalizada sociedad estamos perdiendo la conciencia de tener un cuerpo (excepto cuando las necesidades cotidianas, una enfermedad o un  accidente nos lo recuerda dolorosamente) pero aún así,  la estrafalaria vida cotidiana y nuestras costumbres nuevas de relacionarnos, móvil, ordenador, teletrabajo, enseñanza virtual, están sitiando el sentido de la corporalidad, con lo que, de una forma u otra, nos dice Santiago, estamos constantemente huyendo de nuestro propio cuerpo.

Pero el libro que les recomiendo no se queda en lo obvio, en una queja razonable sobre algo nefasto, sino que ahonda en algo más profundo: la delgada linea que separa nuestra percepción del cuerpo como algo desnudo, debil y vulnerable, como carne, un regreso a los tiempos en que eramos la comida preferida de ciertos depredadores. El concepto de ciertas religiones, prefiero no señalar, a que el cuerpo es algo sucio, frágil, problemático (ellas dirían pecaminoso)  y la presa inevitable de ese horror siempre negado al que llamamos muerte ( a no ser que se convierta "milagrosamente" en la puerta a una "vida mejor") han configurado un rechazo que parece sintonizar perfectamente con el doble mensaje de nuestra civilización:  el cuerpo sólo como consumo deseable aunque efímero y el cuerpo como problema. Dos obsesiones  lo complementan: la velocidad, todo más rápido, más huidizo  y la salud como negocio global para los pudientes. El resto del mundo, inmigrantes, pobres, multitudes castigadas por los jinetes del Apocalipsis, son dígitos, imágenes olvidadas tras el último telediario, "vita nuda", cuerpos sin derechos, desnudos y olvidados de inmediato.

El bagaje de referencias bibliográficas, de lecturas y reflexiones a su estímulo  es abrumador (lea el lector la "Bibliografía caprichosamente razonada" que se nos ofrece al finalizar la lectura y se descubre que el sardónico humor, le erudición, la ironía, el sarcasmo y la inteligencia del autor corre parejas a su honestidad como pensador y su habilidad, casi mágica, de estimular las neuronas el lector hasta límites notables. Cito para ello a un colega  que resume en su opinión sobre el libro muy semejantes parámetros a los que yo he disfrutado. En homenaje a mi colega y al autor del libro, añado esta nota  ajena pero que suscribo como propia: " Veremos temas como esa ya referida obsesión por clasificar y etiquetar, la velocidad, el dolor, la vergüenza, la compasión, el tratamiento de la metamorfosis como rebelión ante las etiquetas… la permanente huida de nosotros mismos, la expansión al universo de Internet sin la que ya parece que no se sostiene nuestra civilización, la prevalencia de la imagen sobre la realidad y lo material. Muy interesante también esa digresión entre imaginación y fantasía, el significado del mito de Ícaro, la fantasía del mundo “masculino” en contraposición a la corporalidad e imaginación del mundo “femenino”… ciencia, política, psicología, historia, mitología… este ensayo filosófico es un “batiburrillo” donde parece caber cualquier cosa y donde se puede apreciar una y otra vez la capacidad de la filosofía para extenderse como una ameba por los más dispares temas, sin perder de vista naturalmente el motivo principal del libro." 

El estilo, insisto, coloquial pero ameno, correcto y enjundioso, como siguiendo el célebre consejo (entre periodistas) de un personaje de El Quijote, "llaneza muchacho, no te encumbres que toda afectación es mala" . Y para terminar una cita del libro:"Relatamos con el cuerpo, queremos con el cuerpo, cuidamos con el cuerpo y por eso es tan peligrosa la huida hacia la velocidad y la imagen. Pero relatamos con la nacionalidad, odiamos y matamos con la nacionalidad (o con la identidad religiosa) y por eso son también peligrosos los relatos encarnados en los Plurales Comunes". -Pues eso, adelante Santiago, !y abre España!

FICHA

SER (O NO SER) UN CUERPO.- Santiago Alba Rico.- Ed. Seix Barral





 

 
Compartir este post
Repost0
14 septiembre 2021 2 14 /09 /septiembre /2021 11:28

(publicado en La comarca, 140921)

Vivimos la catarsis social del insulto, el improperio y la descalificación. Y no sólo en los diversos niveles de la política, también en la sociedad, la enseñanza o el mundo laboral. Es como si la “hybris” griega, la locura que envían los dioses, se adueñara de los ciudadanos inyectándoles cada día la desmesura del odio y la soberbia: transgreden todos los límites, corrompe instituciones y símbolos, costumbres, moral, moderación, sentido común, sobriedad, cortesía y respeto. El odio es un virus que se apodera de todos, por contagio, por intereses, por racismo, por sexismo, por estupidez o por ignorancia.  Es un factor ambiental más, un signo caracterológico social. Circula entre los grupos de adolescentes que apalean a un hombre bebido porque “es divertido”, o entre los jóvenes “embotellados” que arrasan todo aquello que es objeto de su violencia: desde una muchacha, al mobiliario urbano, las farolas, un policía, un coche aparcado, una hilera de motos, un jardín, o las ventanas de un banco, una comisaría o un hospital. Es el mismo odio, amplio y pegajoso, que se respira en las redes contra un presunto culpable de algo, antes de ser juzgado, contra alguien por ser negro, gay, o de alguno de los colectivos de diversidad sexual (LGTBI), por ser mujer o por ser hombre, que montan fulgurantes campañas persecutorias capaces de hundir a una persona hasta el suicidio. El odio irrazonable y caprichoso que se mastica en las tertulias de cualquier medio. El que se disfraza de intolerancia, nacionalismo o separatismo, se adjudica un “anti” algo y trata de demolerlo en vez de analizar o argumentar. Todo multiplicado de forma vil pero efectiva por algoritmos sin alma que buscan beneficios económicos a corto plazo y que tienden una alfombra roja al paso de los populismos más encanallados, en busca de la desestabilización de la ya herida democracia.

El virus del odio ha infestado el ecosistema de las redes sociales, y se derrama en las calles en cuanto hay una “excusa”. Es un virus que se alimenta del desprestigio de la razón, la política y la ciencia y provoca inseguridad y miedo. Es un ruido permanente que impide el diálogo, única forma de resolver los problemas.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
7 septiembre 2021 2 07 /09 /septiembre /2021 16:22

Publicado en diario La Comarca 070921

Tiene el chispeante nombre de unas patatas fritas o el de un entrañable profesor de colegio inglés, CHIPS. Pero también es el apelativo de un componente diminuto e indispensable cuya escasez puede poner en jaque a gran parte de la industria tecnológica y provocar una carga de los jinetes del Apocalipsis económico. Ya se van acercando a trote ligero al mercado occidental y aún más  al europeo. La ecuación capitalista básica  de los excesos: Demanda-Producción-Consumo,  ha sido herida en su centro neurálgico: la producción de chips y ciertas materias primas de las que escasean en Occidente. En consecuencia el delicado equilibrio se ha roto y aumenta la demanda y, por carestía, disminuye el consumo: ergo, alza de precios e inflación a las puertas de una depauperada economía global postpandémica.

Estamos hablando de móviles, ordenadores, baterías,   electrodomésticos y componentes  electrónicos de coches, maquinaria y aviones, energías renovables, sector aeroespacial y Defensa.

Planteemos el  “Qui prodest” de Cicerón  ¿A quién beneficia la situación? La lógica de los hechos y las cifras apuntan al mundo asiático, un poco al africano y Sudamérica. Es una paradoja ética que nos hace reflexionar: muchas de esas materias primas dependen de países del llamado Tercer Mundo, enquistados en la miseria y en dictaduras oligárquicas. La UE ha comenzado a tomar cartas en el asunto un poco a destiempo, cuando ya Rusia, China o Australia llevan tiempo controlando no sólo la producción y extracción, sino el procesado y las cadenas de suministros.  La lógica de la geopolítica premia a los países –China es la principal muestra- que han sabido implementar estratégicamente su producción  de minerales como el litio, el manganeso o el níquel entre otros, relacionados con eso tan vital en nuestra vida actual que se llaman baterías. O chips.

Ahora resulta que cerrar las minas de minerales ha sido un mal negocio. Mientras en Bolivia, Kazajistán o Mongolia  y regiones remotas de China se afanaban en aumentar su producción y tratamientos de minerales estratégicos, en casi todos los países de Europa y Estados Unidos se lavaban las manos y dejaban que esos “sucios” menesteres los hicieran los países subdesarrollados… Tonto el último.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
5 septiembre 2021 7 05 /09 /septiembre /2021 16:07

ALEGACIONES  EÓLICAS

(ARTICULO PUBLICADO EN LA COMARCA 030921)

Parece que la batalla de don Quijote contra los molinos ha sido ganada por esos “gigantes” con la fea y ávida cara del capital y los fondos buitre. Se exigen unas alegaciones que, después de todas las campañas habidas en nuestra tierra, suena a tomadura de pelo. Pero es una norma jurídica que no se puede ignorar, aunque nos lanza un doble mensaje: el proceso legal de adjudicación está en marcha; y, como suele suceder, el efecto de tales alegaciones está en relación inversa con la importancia de los que se lucrarán con los parques eólicos. Cuanto más poder tienen los que proponen, menos valor tienen las alegaciones. ¿Y los poderes públicos y políticos? Actuarán como puedan y quieran, pero son gestos retóricos de cara a la galería, vacíos de operatividad. Habrá molinos en el horizonte. O no. Aún no estamos  vencidos.

Las empresas energéticas se ajustan al síndrome neoliberal del beneficio a cualquier precio, las falacias informativas y el consumismo desatado. Naomi  Klein decía que “el mercado alimenta su avidez insaciable de crecimiento, redefiniendo como “productos comerciales”, susceptibles de compraventa, sectores enteros que siempre se consideraron parte del dominio público, como el aire sano, el viento, el sol, el agua, la tierra, la fauna y la flora, los bosques y los ríos, en suma, el paisaje, el entorno natural. Para ello lanza mensajes demagógicos cubriendo su piel de lobo con el disfraz del ecologismo y la lucha contra el cambio climático.

Llegados a este punto, la pregunta es: ¿Qué debemos hacer? Hay que evitar que, como en tantos otros asuntos, la lógica depredadora del capital (“Capital Energy” se llama la empresa) se imponga a los intereses de los ciudadanos, ante la impotencia o la complicidad política. Parafraseo una cita de Lenin a nuestro caso. “La conciencia política de la lucha antiproyectos eólicos en la Comarca no se le puede proponer al ciudadano más que desde el exterior, desde fuera de los intereses económicos y las relaciones entre cierto sector público y el capital”. Propongamos  una respuesta activa:

El hecho: el BOE somete el 27 de agosto (en pleno periodo estival en la Administración) a información pública, los parques eólicos Arlo: el Argestes de 96 MW en La Fresneda, Fórnoles, La Portellada y Ráfales y su infraestructura de evacuación que afecta también a Valdetormo, Valjunquera y Mazaleon;  el Arlo de 102MW en Maella, Valdeagorfa; el Paucali en Maella y Mazaleón; el Céfiro de 196 MW en Mazaleon, Valdetormo, Valjunquera, La Fresneda y Fórnoles, cuyas infaestructuras de evacuación se ubica también en Calaceite, Maella y pueblos de Tarragona.

En total 84 aerogeneradores de 6 MW de potencia nominal, 115 m. de altura de buje y 176 m. de diámetro de rotor. Torres de más de 200 m. emplazadas en las zonas más elevadas y visibles del Matarraña y Bajo Aragón.  Plazo de alegaciones hasta el 5 de octubre.

La respuesta: Movilizar en una acción común a la Plataforma en Defensa de los Paisajes de Teruel, a todos los municipios afectados, más los solidarios, y a los agentes y empresarios locales.

--Promover la firma de los ciudadanos a las alegaciones, en todos los pueblos y ciudades de la zona: recordando a los interesados que las promesas empresariales de puestos de trabajo, repercusión positiva en el coste de la energía y tecnología y estructuras no dañinas con el territorio, no se sostienen. Se ha visto  en otros territorios. Aportar datos.

--Usar la pionera “Carta del paisaje” (surgida de la Universidad de Zaragoza), las exigencias de la Red Natura 2000  y otras figuras de protección ambiental como los planes de protección de especies protegidas (águila, azor, perdicera), como base de un apoyo universitario y científico que respalde la negativa contra esos proyectos.

--Exponer la inexactitud en temas como la topografía inadecuada utilizada - 1.5000-, el destino de la energía –se cita a Cataluña—, la falta de precisión en la definición de elementos del proyecto como son las zanjas de evacuación para la media tensión que suponen una agresión enorme al territorio y el superávit existente en energía en estos momentos en Aragón, que hace inexplicable tales proyectos, a no ser que se pretenda especular con ellos.

Conclusión: vamos a alegar en el mísero plazo que se ha dado (30 días hábiles) que se detenga el cómputo operativo de instalación de los parques por masiva y unánime oposición de personas y entidades que viven y trabajan en el territorio.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens