LOGOI 419
PLAGA DE FUEGO
Resulta curioso (y absurdo) que el hecho de creer que la plaga de fuego que arrasa zonas amplias de la geografía hispana -alrededor de 150.000 hectáreas- se debe a incendiarios (no a ‘pirómanos’, trastorno de personalidad de control de impulsos que no suele estar detrás de los grandes incendios; es como la ludopatía o la cleptomanía) y ese dato ‘tranquilice’ a muchas personas: ya tenemos chivo expiatorio y caigan nuestras maldiciones y todas las penas legales sobre esos locos desaprensivos. Pues no, las causas de este brutal y doloroso desaguisado son muy diversas, aunque entre ellas también está la mano alevosa de tipos vengativos por conflictos de propiedad o pastos, por simple maldad psicótica o, muchas veces, por descuidos de control, accidentes de maquinaria o mala praxis de cortafuegos, debido a falta de preparación.
Se ha detenido a una treintena de personas e investigan a un centenar más como presuntas autoras de esos brutales incendios. Pero no hay que echar en saco roto, aunque muchos lo deseen para evitar responsabilidades, que los expertos coinciden en apuntar más alto y también a ras de tierra. Falta de atención y desidia de autoridades e instituciones en la gestión forestal y escasa preparación específica de unidades expertas en frenar y limitar los fuegos en montes y bosques. Evidentemente aquí no se puede hablar de “culpabilidad” sino de “responsabilidad”. Pero ambos términos van unidos por simple lógica, ya que el descalabro es el mismo en ambos casos.
Así que aclaremos los términos de la ecuación: por un lado no se realizan suficientes labores de prevención, limpieza de montes y bosques, cortafuegos, construcción de tanques de agua en zonas adecuadas; por otra parte, no hay una estructura humana con formación especializada en incendios rurales o urbanos, tanto como unidades en los cuerpos de seguridad del Estado y el Ejército, con maquinaria adecuada, como en Ayuntamientos y Diputaciones, en forma de retenes de contratación según necesidad pero de previa formación técnica.
En la memoria de la Fiscalía General del Estado se recoge una estadística interesante: en los últimos seis años, el 24 % del total de incendios fueron investigados por ser provocados de forma deliberada (pero el 68% de estos se debieron a negligencias).
Por otra parte es preciso tener en cuenta que no se trata tanto de quién o qué provoca el incendio, sino de lo que se debe hacer para que no se propague y extienda. Bosques y montes abandonados, con combustible seco en abundancia, sumado (ahora sí) a los efectos del cambio climático en forma de calor, sequedad, vientos); ganado ovino y caprino en franco declive, abandono de suelo agrario, vaciamiento poblacional...Falta de mantenimiento de pistas y cortafuegos...
Como aviso a incendiarios “vocacionales” o “motivados” económica o vengativamente: pena de prisión de 1 a 5 años y multas...y si pone en peligro la vida de personas, de 10 a 20 años de cárcel.
ALBERTO DÍAZ RUEDA