LOGOI 417
MATONES DE “COLE”
A ver “quién la tiene más larga”. He aquí a los dos matones del patio planetario, mostrando sus atributos para que el resto de los aterrorizados “niños” -que son testigos del “duelo de egos enfermos”- sepan quién la puede armar más gorda. Trump, el ególatra circense muestra sus “poderes” nucleares mientras el mundo contiene la respiración. El ex presidente ruso Dimitri Medvédev se ha atrevido a criticar –en las redes sociales, patio chismorreico descontrolado-, las medidas arancelarias de Trump y su ultimátum de que Putin negocie en Ucrania en vez de destruirla. Medvédev ha asegurado que ese ultimátum es un paso más hacia la guerra. Trump respondió a ese mensaje exigiendo que el otro “midiera sus palabras”. A lo que el combativo Dimitri repuso que Trump debía recordar que Rusia tiene un arsenal nuclear abundante y bien pertrechado para responder agresiones. Respuesta de Trump: envío de dos submarinos nucleares a las “regiones adecuadas”. A ver quién la tiene más larga, fanfarronea Trump. En este caso Putin, el otro matón, no “entra al trapo”, de momento. Pide tiempo, pues, según él, las negociaciones entre Rusia y Ucrania son tan importantes que requieren “conversaciones detalladas y privadas”. Quiere un acuerdo “definitivo y duradero”, no una simple pausa que permita a Ucrania rearmarse.
Putin hace honor a su oscuro pasado de agente secreto y jefe de los Servicios de Seguridad soviéticos; es sumamente discreto y no se permite las fantochadas amenazadoras de su colega del peluquín y la chulería agresiva. Pero él va a lo suyo: tratar de llegar a la hora de negociar con sus objetivos militares ya asegurados. Sin embargo la presencia de dos submarinos nucleares norteamericanos cerca de lugares sensibles a su seguridad puede necesitar –seguramente de cara a su propio país- de una respuesta más directa y quizá, esperemos que no, nuclear.
Hemos sido testigos de la escasa “cintura” de aguante o de negociación de Trump, en otras ocasiones. Es un jugador de ventaja y abuso, carente de prudencia o del sentido de cálculo negociador que todo político debe tener cuando lo que está en juego es mucho más que su “cartel” o ego e involucra algo tan inadmisible como una guerra nuclear a lo DMA (Destrucción Mutua Asegurada). Eso, en los 60 del pasado siglo, se evitó por los pelos.
El temerario Donald –cual su homónimo pato de los “dibus”- se ha atrevido a poner fecha a nuevas sanciones y aranceles indirectos si Moscú no detiene la guerra antes del viernes 8 de agosto. Los dos submarinos letales del jactancioso fanfarrón sirven de “recordatorio” a Putin del “tamaño” de la prepotencia USA. Esperemos que el matón ruso se comporte con más sentido común y cuidado que su homólogo norteamericano. Seguramente todo quedará en una imprudencia más de Trump, que se archivará en la historia de la ignominia suicida humana.