LOGOI 427
¿“PAZ” EN GAZA?
En 1929 el sociólogo y filósofo italiano Antonio Gramsci, uno de los fundadores del PC italiano (1891-1937), escribía desde la prisión fascista en uno de sus 33 ‘Cuadernos de la cárcel’, “El viejo mundo está muriendo y el nuevo tarda en aparecer. En esa espera oscura y amenazadora aparecen los monstruos”. Hay muchas semejanzas entre el mundo fascista y nazi que estaba llegando en aquellos días, preludio de la II Guerra Mundial, con el Nuevo Orden autoritario que aparece. Y también cierto paralelismo entre esta época nuestra y la pronosticada por Gramsci. Los “monstruos”, Trump y su cohorte de obsesos por el poder, Netanyahu, Putin, Xi Jinping y otros de segunda fila, bailan, todos cogidos de las manos, la danza de la muerte de los valores democráticos y solidarios.
La “paz” en Gaza está auspiciada por el “amigo americano” y presenta defectos y lagunas muy en consonancia con el cerebro, la conducta y los intereses de Trump. Por ello, lo que está sucediendo, más que a Gramsci me hace evocar a otro filósofo, alemán, con un final tan desdichado como el del italiano: Walter Benjamin. Cuando miro hacia Gaza y su paz precaria y sin definir, veo al “ángel de la Historia”, un concepto filosófico de Benjamin, basado en el cuadro de Paul Klee, “Angelus novus”: un ángel se vuelve hacia el pasado reciente –algo parecido a Gaza- con un gesto de indecible horror, pero no puede acercarse para aliviar el dolor y la destrucción, pues un vendaval llamado ‘progreso’ le empuja hacia el futuro. Quizá un futuro donde esa destrucción del pasado quede justificada en aras de un modelo de desarrollo social y económico que volverá a causar nuevas Gazas por otros países. La visión de Benjamin de “la historia como catástrofe” parece coherente con el momento actual.
La “pax trumpiana” no tiene garantías. A pesar de ello una parte del mundo se ha sentido aliviada y vagamente optimista. Hay retirada israelí de la franja, se permite ayuda humanitaria y habrá intercambio de prisioneros. Bastantes más cuestiones importantes, vitales, se quedan para la mesa de negociación y ya han comenzado a ser rechazadas antes de negociar: nada de creación y autodeterminación de un Estado palestino, no se darán garantías de no volver a ocupar esos territorios si Israel lo cree necesario, no habrá amnistía para los miembros de Hamas y tampoco éstos entregarán sus armas, no queda claro quién gobernará Gaza y si las partes aceptarán un Gobierno internacional formado por algunos países árabes o una renovada Autoridad Palestina. Así pues no hablemos de paz en Gaza. Si acaso, una tregua, y bastante frágil para una guerra de exterminio de dos años.
Es una tregua planteada al estilo marrullero e intimidatorio, lleno de chantajes y sobornos, con un trasfondo de negocios abusivos, de este nefasto Presidente, cuyo patrimonio personal y familiar ha pasado en el último año de los 2.300 millones de dólares a los 7.200 actuales. ¿Es admirable?