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22 agosto 2022 1 22 /08 /agosto /2022 18:16

(ARTÍCULO PUBLICADO EN LA COMARCA  EL 19 DE AGOSTO DE 2022)

Mientras preparaba los datos sobre el suicidio en España para escribir este artículo, recordé una novela, “Niebla” de  Orhan Pamuk, el escritor turco que recibió el Nobel de literatura en 2006. En ella, el protagonista, un poeta doblado en periodista, viaja a un pueblo perdido en la frontera turca del norte, atraído por dos noticias, el asesinato del alcalde y una misteriosa “epidemia” de suicidios que había abatido a algunas jóvenes del pueblo. Lo que impactaba al protagonista es que tales muertes no se debían “a la pobreza, la desesperación, ni el absurdo, la violencia doméstica o la opresión de maridos violentos…las jóvenes se suicidaban en medio de su rutina diaria, sin avisar, sin la menor ceremonia, de repente”.

Esa desazón e inquietud que inunda al periodista turco, es muy parecida a la que he sentido yo mismo mientras consultaba las estadísticas y estudios relativos a muertes por suicidio en nuestro país. ¿En qué se ha equivocado la deriva tecnológica de la educación y de la vida social y familiar del siglo XXI para transformar el suicidio en un fenómeno recurrente? Sin ir más lejos, en Aragón, en los dos últimos años la primera causa de muerte violenta fue por suicidio, no por accidente.

Lo preocupante es que las cifras hablen de un 80% de jóvenes entre los 15 y los 29 años que afirman padecer con frecuencia malestar emocional debido a factores tales como el desempleo, la inflación, la precariedad económica, la falta de esperanzas en el futuro. Más del 50 % se automedican con fármacos usados por algún otro miembro de la familia y el 49% no recibe ayuda profesional. De todos esos jóvenes, el 67% son chicas. Y ojo al dato: un 44,3% estima el suicidio como un recurso viable.

Casi 4000 personas se suicidaron en España el 2020, tal vez empujadas también por el desbarajuste psicológico que provocó la pandemia. Desde 2006 al momento actual el índice de suicidios se ha triplicado. El perfil medio suele ser de mujer joven, por intoxicación medicamentosa; no hay planificación previa; suelen ser intentos espontáneos; no hay cuadros de enfermedades graves que empujen al acto. También se detecta nula habilidad para gestionar las emociones. 

En cuatro meses desde  su apertura, el teléfono 024 para ayuda contra el suicidio ha recibido 35.000 llamadas. El Observatorio del Suicidio en España advierte de un aumento continuo de tentativas de suicidios y de sujetos cada vez más jóvenes (niños y adolescentes).

Por esta causa se está implementando en España el Proyecto Survive, adaptación de un plan de ayuda sueco, en el que hay 8 hospitales públicos comprometidos en España, con personal cualificado de acceso inmediato y seguimientos programados. El Proyecto se sigue en 11 países de Europa y también en Israel. Uno de los puntos en que se insiste es en la necesidad de psico educación desde el nivel escolar al de enseñanza media, a fin de atajar el impresionante incremento de ideaciones suicidas y autolesiones (1270 casos en el año 2000 contra 4048 en 2020). Los factores de riesgo, sin contar el “efecto contagio” entre amigos y compañeros, son: a nivel individual, ansiedad, depresión, baja autoestima, consumo de sustancias o alcohol; a nivel familiar, maltratos, abusos sexuales, relaciones pobres o violentas en la familia, salud mental deficiente en los padres, problemas económicos y precariedad laboral; a nivel social: malas relaciones interpersonales, acoso escolar, intoxicaciones de medicamentos comunes (ej. paracetamol). España está 4 puntos por encima de la media europea en incidencia de mala salud mental.

La conclusión global es obvia: el suicidio, no sólo de nuestros adolescentes y jóvenes, sino de adultos y –problema poco difundido- ancianos aquejados por un sentimiento de soledad, no es algo que debemos lamentar y dejar a un lado. Es un asunto que nos concierne a todos, a la sociedad en su conjunto, a los políticos y al desbordante  neoliberalismo consumista e individualista que nos inunda. Si no lo afrontamos, nos corroerá como un ácido y se convertirá en una generalizada opción de huída a los problemas de la vida.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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22 agosto 2022 1 22 /08 /agosto /2022 18:08

(Publicado en La Comarca el 23 de agosto de 2022)

Lo cantó el dulce Fray Luis de León a finales del siglo XVI,

siguiendo la senda menos amable del gran Horacio,

que  luchó contra César Augusto junto al honrado Bruto. Son

versos sencillos, inmortales. “Qué descansada vida/la del que

huye del mundanal ruïdo/y sigue la escondida/ senda por donde

han ido/ los pocos sabios que en el mundo han sido”. Vivimos en

la época del ruido social. Cuesta pensar, concentrarse, con el

móvil dictatorial exigiéndonos como un niño malcriado

servidumbre y esclavitud en algunos casos. Daniel Kahneman,

psicólogo de prestigio internacional, nos advierte que esta

epidemia cognitiva distorsiona nuestras facultades racionales

con más fuerza que los prejuicios o los distintos sesgos que

condicionan  negativamente nuestra visión de las cosas y las

personas. Los científicos del ramo nos confirman que el ruido y el

exceso reiterado de información casi siempre trivial, altera

conciencia, conocimiento y comportamiento. España está entre

los  países más ruidosos del mundo. Basta pasarse por una sesión

de nuestros diputados, una buena campaña de acosos en los

medios digitales o por el agosto fiestero en la geografía nacional.

Los estudiosos de los problemas de acústica aseguran que en

este  país superamos en diez decibelios los límites recomendados

por  la OMS. Se trata de una grave distorsión de la salud personal

y  pública, pero apenas si se habla de ello, incluso podría asegurar

que la petición de moderarse un poco tiene “mala prensa”.

Consideramos el ruido como un privilegio, como un derecho

fundamental que revela  lo mucho que nos divertimos. Tanto el

ruido interior –la avalancha continua de estímulos digitales de

atención, las propias preocupaciones ante un futuro inquietante-

como el exterior, la permanente exigencia de conexión,

atrapados por un sistema algorítmico que nos conoce mejor que

nosotros  mismos, nos convierte en sumisos y obedientes siervos

que,  además, están agradecidos de su estado. Y sumemos el

medio ambiente, donde la razón está de parte del que grita más

y todo escándalo, placer, diversión y éxito se mide en decibelios.

“Un no rompido sueño/un día puro, alegre, libre quiero/…

Despiértenme  las aves/con su cantar sabroso no aprendido/ no

los  cuidados graves/ de que es siempre seguido/ el que al ajeno

arbitrio está atenido”. Amén.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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15 agosto 2022 1 15 /08 /agosto /2022 19:14

Logoi 265

SALMAN

(artículo publicado el 160822 en La Comarca)

Irónicamente, el apellido del descerebrado pseudo fanático que apuñaló a Salman Rushdie, el escritor británico de origen hindú, de 75 años, es “Matar” y tiene 24 años. ¿Obedecía la “fatwa” (condena a muerte por blasfemia) del ayatolah Jomeiny de 1989 o, le atraía más -o lo mismo- el prometido “premio” de tres millones de dólares para el “héroe” asesino?

Jomeiny o Jamanei como se le llama ahora, era el máximo dirigente del Irán revolucionario y aseguró en su día que la “fatwa” dictada era “una bala que no parará hasta alcanzar su objetivo”. Ha tardado 33 años y en su camino  ha habido quemas de libros, atentados contra librerías, contra un hotel de Londres con numerosas víctimas, el asesinato del traductor japonés del libro en 1991, heridas al traductor al italiano y al editor noruego en 1993.

Se dice que todo se debe a un error de traducción del inglés al árabe. Lo de “versos satánicos”  viene de una antigua controversia islámica: hubo algunos versos del Corán que no fueron inspirados por Dios sino por el diablo (inducían a rezar a tres diosas paganas de La Meca) y fueron eliminados. Esos versos se consideran  heréticos y reciben un nombre específico. En la traducción de la novela no se les nombraba con ese apelativo especial: se les llamaba como a los demás. Las mentes más obsesivas –y menos espabiladas- consideraron que Rushdie calificaba todos los versos del Corán como satánicos.

Hadi Matar, ciudadano norteamericano de origen iraní, es un criminal fanático (o interesado), pero sobre todo es un síntoma: no del fanatismo religioso sino de la desorientación psico patológica del ciudadano actual en las llamadas sociedades avanzadas del neoliberalismo salvaje. Deberíamos evitar utilizar la palabra “religioso” como adjetivo para estos sucesos lamentables. No hay nada religioso en esas mentes. Hay obsesividad patológica, ausencia total de empatía y compasión humanas, agresividad brutal de causas económicas y raciales o descontrol sádico por razones sexuales, educativas o reactivas de origen diverso, (miseria familiar, humillaciones sociales y consumo de drogas o alcohol, por ejemplo). No insultemos a las religiones a causa de estos delincuentes. Las religiones –todas- merecen un respeto total. Son una de las expresiones del sentido de la trascendencia humana.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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15 agosto 2022 1 15 /08 /agosto /2022 17:53

Leer a Antonio Damasio el neurólogo  lúcido y sagaz ha sido para mi un placer mantenido durante años y obra tras obra. Leer una obra donde Damasio nos habla de Spinoza y de las similitudes e inspiraciones que este filósofo cauteloso y difícil se proporcionó durante una fecunda época de su vida: la defensa de las emociones y sentimientos que Damasio ha realizado en el conjunto de su obra neurológica tuvo el ilustre precedente de la filosofía de Spinoza que tempranamente reivindicó la importancia de aquéllos en la formación de la psique humana.

Hablo ahora de este libro de 2005, leído en aquellas fechas recién publicado por Crítica, vuelto a escudriñar en 2006 durante una estancia meditativa en el monasterio de Poblet y recuperado en este año de 2020 en circunstancias dolosas con la pandemia del Covid convirtiendo a todo el país en desmadrados personajes del Decamerón de Boccacio. Un comentario sobre la vida y la muerte del filósofo que publica un periódico nacional, me ha impulsado escribir de nuevo sobre Spinoza  como crítica a la falsa imputación que se le hace, convirtiendo la causa de su temprana muerte, una posible silicosis (provocada por el polvillo de vidrio que inhaló durante años dado su oficio de pulidor de lentes) en un suicidio asistido, absolutamente ilógico en un filósofo coherente con sus ideas hasta el martirio: Spinoza amaba la vida por encima de todo.

Como otro autor cita y yo corroboro: "Spinoza que considera la libertad del hombre y la conquista de su felicidad como principios esenciales, postuló una serie de principios sobre la vida y la muerte.

Cada cosa se esfuerza, cuanto está a su alcance, por perseverar en su ser”. (Parte 3 proposición 6).-El esfuerzo con que cada cosa intenta perseverar en su ser no es nada distinto de la esencia actual de la cosa misma. (Parte 3 proposición 7).-Ninguna cosa puede ser destruida sino por causa exterior. (Parte 3 proposición 4).- Así pues, nadie deja de apetecer su utilidad, o sea, la conservación de su ser, como no sea vencido por causas exteriores y contrarias a su naturaleza. […] ni se da muerte, en virtud de la necesidad de su naturaleza, sino compelido por causas exteriores […] Pero que el hombre se esfuerce, por la necesidad de su naturaleza, en no existir […] es tan imposible como que de la nada se produzca algo”. (escolio de la parte 4 proposición 20).

Spinoza afirma que nuestra esencia es buscar la preservación en nuestro ser, tanto en el nivel biológico (preservación instintiva), como en un nivel trascendental (búsqueda incesante de felicidad). Dicha fuerza nace de nosotros y es infinita, por lo que de ella no puede surgir la idea de autodestrucción".

Antonio Damasio nos hace recorrer el sistema neuronal viendo los eventos y las partes del cerebro que se activan cuando un determinado suceso aparece y, enriquece sus ideas con casos neurológicos interesantes para explicar los últimos descubrimientos neurocientíficos, sobre el papel que emociones y sentimientos tienen en el procesamiento mental, las actitudes y los comportamientos.  Sin dejar por ello de acudir a la filosofía y el pensamiento de Spinoza que defendió la idea de que mente y cuerpo están íntimamente unidos, y por ello los sentimientos afectan al raciocinio..

El contenido esencial de los sentimientos es la cartografía de un estado corporal determinado; el sustrato de sentimientos es el conjunto de patrones neurales que cartografían el estado corporal y del que puede surgir una imagen mental del estado del cuerpo. En esencia, un sentimiento es una idea; una idea del cuerpo y, de manera todavía más concreta, una idea de un determinado aspecto del cuerpo, su interior, en determinadas circunstancias.

 

Damasio propone una separación entre la parte del proceso que se hace pública (emoción) y la que se hace privada (sentimiento). En el camino de la evolución, las emociones preceden a los sentimientos. Primero se desarrollaron los dispositivos automáticos para resolver los problemas básicos de la vida, para asegurar la homeostasis. Las emociones están constituidas a base de reacciones simples que promueven la superviviencia de un organismo y de este modo pudieron persistir fácilmente en la evolución. La maquinaria homeostática se fue refinando hasta la aparición de los sentimientos, que son una expresión mental de todos los demás niveles de regulación homeostática.

Los niveles de regulación homeostática automatizada son:

  • Sentimientos. Expresión mental de todos los demás niveles de regulación homeostática
  • Emociones propiamente dichas. Sociales, primarias y de fondo. Repugnancia, miedo, felicidad, tristeza, orgullo, simpatía y vergüenza. Apuntan directamente a la regulación vital a fin de evitar los peligros o ayudar al organismo a sacar partido de una oportunidad, o indirectamente al facilitar las relaciones sociales.
  • Instintos y motivaciones. ambre, sed, curiosidad, exploración, juego, sexo. Son apetitos.
  • Comportamientos de placer (recompensa) y dolor (castigo). Incluyen reacciones de acercamiento o retirada de todo el organismo en relación a un objeto o situación específica.
  • Respuestas inmunes. Primera línea de defensa del organismo cuando su integridad se ve amenazada desde el exterior (virus, bacterias, parásitos, sustancias tóxicas) o el interior.
  • Reflejos básicos. Reflejo de sobresalto y tropismos o taxias que hacen que los organismos se alejen de temperaturas extremas y de la oscuridad, y se acerquen a la luz.
  • Regulación metabólica. Incluye componentes químicos y mecánicos destinados a mantener el equilibrio de las químicas internas. Gobiernan el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, los ajustes de acidez y alcalinidad, almacenamiento y despliegue de proteínas, lípidos y carbohidratos necesarios para obtener energía.

Todas estas reacciones se dirigen directa o indirectamente a regular el proceso vital y a promover la supervivencia. Pero además, el objetivo de los esfuerzos homeostáticos es proporcionar un estado vital mejor que neutro: comodidad y bienestar. Las reacciones son formas de evaluar las circunstancias internas y externas de un organismo y de actuar en consecuencia.

Diversos aspectos del proceso vital pueden señalarse en el cerebro y representarse allí en numerosos mapas constituidos por circuitos de neuronas. En ese punto, se alcanza el nivel de los sentimientos: la expresión mental de todos los demás niveles de regulación homeostática.

Principio de anidamiento: las partes de reacciones más sencillas se incorporan como componentes de otras más elaboradas. Cada reacción consiste en reordenamientos de los procesos más simples, cada reordenamiento está dirigido a un nuevo problema cuya solución es necesaria para la supervivencia con bienestar.

Una emoción propiamente dicha es un conjunto complejo de respuestas químicas y neuronales que forman un patrón distintivo. Son reacciones, respuestas automáticas a estímulos emocionalmente competentes. El cerebro está preparado por la evolución para responder a determinados EEC con repertorios específicos de acción, pero la lista de EEC no se halla confinada a los repertorios preestablecidos por la evolución, sino que incluye muchos otros aprendidos. El resultado inmediato de estas respuestas es un cambio temporal en el estado del cuerpo y en el estado de las estructuras cerebrales que cartografían el cuerpo y sostienen el pensamiento. El resultado último de las respuestas es situar al organismo en circunstancias propicias para la supervivencia y el bienestar. Tienen un sentido biológico directo, es una función adaptativa innata. Sin embargo, los seres humanos podemos esforzarnos intencionadamente para controlar nuestras emociones, al menos en cierta medida.

  • De fondo. Reflejan el estado de ánimo momentáneo de una persona (malestar, excitación, tranquilidad). No son especialmente visibles en el comportamiento. Son formas de disposición generales del cuerpo, resultado de varios procesos reguladores concurrentes.
  • Básicas (primarias). Miedo, ira, asco, sorpresa, tristeza y felicidad. Son fácilmente identificables en los seres humanos de numerosas culturas y también en especies no humanas. Generalmente tienen una causa externa.
  • Sociales. Tienen que ver fundamentalmente con la cooperación o competencia con otros organismos de la especie. Simpatía, turbación, vergüenza, culpabilidad, orgullo, celos, envidia, gratitud, admiración, indignación, desdén.

Los sentimientos surgen de cualquier conjunto de reacciones homeostáticas. Traducen el estado de la vida en el lenguaje de la mente. Abren la puerta a cierto control premeditado de las emociones automatizadas.

  • Son la percepción de un determinado estado del cuerpo junto con la percepción de un determinado modo de pensar y de pensamientos acerca de determinados temas consonantes con la emoción.
  • No surgen necesariamente de los estados corporales reales sino más bien de los mapas reales construidos en cualquier momento dado en cualquier momento dado en las regiones de sensación corporal.
    • Los estados del cuerpo simulados son poderosos recursos de la evolución. Se da una interferencia en las señales que son enviadas a las regiones de sensación corporal, creando así mapas falsos del estado real del cuerpo. Ej: soldados en situación de guerra que no sienten dolor y miedo.
    • El cerebro puede simular determinados estados corporales emocionales. Ocurre por ejemplo en el proceso de transformar la emoción simpatía en un sentimiento de empatía, mediante el mecanismo "bucle corporal como sí".
Vivimos la “Era Emocional”; el boom de los sentimientos. Expresiones como “eres especial”, “no tengo palabras”, “empatizar”, “si eso es lo que sientes” (sentir algo está por encima de pensar algo), son omnipresentes, invaden el espacio de las relaciones sociales. Y no basta con decir, hay que actuar. Por eso, amigos del “choca esos cinco” de toda la vida, te estrujan, te besuquean y te frotan compulsivamente las espaldas, como si te despidieran para un viaje a la Antártida (de supervivencia y en trineo). Toneladas de libros de psicología barata o autoayuda te conminan a que expreses tus sentimientos, controles tus emociones o viceversa. Hay que mostrar empatía, interés, escuchar atentamente cualquier majadería que te suelte el prójimo. ¿Impaciencia? Prohibida. ¿Emoción versus Razón? ¿Se trata de una vuelta a lo irracional? ¿No será que los sentimientos se manipulan mejor que las razones?
El libro de Damasio lleva el subtítulo de “Neurobiología de la emoción y los sentimientos” Pues eso, veamos que bases, que enganches biológicos tienen los sentimientos y hasta donde podemos llegar sin caer en la especulación  o la charlatanería.
A Damasio le gusta Spinoza porque fue el primero en señalar la unidad interactiva del organismo (cuerpo), los sentimientos y el pensamiento racional (mente), en contraposición a Descartes que sostenía la dualidad cuerpo-mente. Se siente afín a Spinoza y ya discutió a Descartes en un libro anterior (1). Gracias a Damasio he conocido la monumental obra de Jonathan Israel que explica la influencia del filósofo judío en la Ilustración Radical. (2)
Spinoza era hijo de una familia de judíos sefardíes que huyeron de la persecución de Portugal y se instalaron en Ámsterdam, cuyo gobierno calvinista era más tolerante con los judíos, siempre que mantuvieran sus creencias en privado. Expulsado de la comunidad judía en que se educó, vivía de pulir lentes ópticas y a escribir libros que abren el camino a una oposición entre filosofía y teología más marcada que en los demás filósofos. Murió joven y sus ideas fueron silenciadas; se le citaba sin pronunciar su nombre. El pobre Spinoza resultó ser una bomba de relojería para el pensamiento tradicional.
 
Antonio Damasio (Lisboa 1944) es neurólogo y un destacado investigador de la mente, las bases neurobiológicas de la consciencia y el papel decisivo de las emociones y sentimientos en los procesos racionales de la toma de decisiones. En “En busca de Spinoza”, en diálogo con el filósofo del siglo XVII, explica el proceso neurológico de las emociones y los sentimientos, algunas consecuencias éticas y sociales de su enfoque, y termina con unos apuntes sobre el sentido de la vida y la espiritualidad. Además, una amplia biografía de Spinoza (3) y el detallado relato de su contexto histórico.
 
Resumen poco técnico de la parte técnica.
La emoción es una respuesta orgánica ante un estímulo exterior. Su origen es evolutivo o aprendido, lo compartimos con otros animales y poco se puede hacer al respecto. Cuando las emociones se procesan por el cerebro dan lugar a sentimientos. Un cerebro más evolucionado (consciente) produce sentimientos complejos.
El proceso es parecido al de antígeno (estímulo)- respuesta inmune (emoción):
- Estímulo (presente o en la memoria).
- El estímulo se representa en el cerebro, encajando como llaves en receptores.
- Desde los receptores se activan varios lugares de ejecución de emociones en otros sitios del cerebro.
- El proceso o puede reverberar y amplificarse, desencadenar procesos mentales más complejos (sentimientos), o bien consumirse y cerrarse.
Omito las respuestas neurales y hormonales que intervienen en el proceso y que Damasio explica extensamente. Describe un caso en que durante el tratamiento con electrodos del parkinson, se indujo a una paciente, por accidente, a un profundo estado de tristeza.
Un concepto básico en el esquema de Damasio es el de “equilibrio homeostático”. Un estímulo que produce una emoción negativa (miedo), provoca un desequilibrio homeostático. El organismo despliega un conjunto de acciones reguladoras para restablecer el equilibrio:
Los sentimientos, en el sentido que se emplea en este libro, surgen de cualquier conjunto de reacciones homeostáticas, no únicamente de las emociones propiamente dichas. Traducen el estado de vida en curso en el lenguaje de la mente.”
Para que las emociones den lugar a sentimientos es necesaria una mente consciente con un “yo autobiográfico”. El sentimiento es el motor del pensamiento racional. Sin sentimientos no habría pensamiento racional; pero el pensamiento racional produce o modifica sentimientos.
Al tener lugar en un entorno autobiográfico, los sentimientos generan una preocupación por el individuo que los experimenta. El pasado, el presente y el futuro anticipado reciben las características significativas apropiadas y una mayor probabilidad de influir sobre el razonamiento y el proceso de toma de decisiones.
Los sentimientos juegan un papel decisivo en el aprendizaje y la toma de decisiones para la resolución de problemas:
La solución eficaz de problemas no rutinarios requiere toda la flexibilidad y el elevado poder de recopilación de información que los procesos mentales puedan ofrecer, así como la preocupación mental que los sentimientos puedan proporcionar.
El proceso de aprender y recordar acontecimientos emocionalmente competentes es diferente hacerlo con sentimientos conscientes de lo que sería sin ellos. Algunos sentimientos optimizan el aprendizaje y la memoria. Otros, en particular los que son extremadamente dolorosos, perturban el aprendizaje y suprimen la memoria como protección.”
 
Damasio no está de acuerdo con la alegría contemplativa que propone Spinoza. Es partidario, más bien, de una alegría combativa que actúe para cambiar las cosas.
 
Estímulo, emoción, sentimiento, pensamiento racional, acción… no es un continuo, es un vaivén que puede actuar en muchas direcciones. Damasio expresa en este buen libro su admiración (con algún reparo) por Spinoza, explica como actúan, implicando a todo el organismo, las emociones, sentimientos y la razón desde los conocimientos actuales de la neurología y propone una ética basada en la alegría y la cooperación, que promueva el equilibrio homeostático de las persona

 

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14 agosto 2022 7 14 /08 /agosto /2022 12:19

Martin Buber es un filósofo judío de origen austríaco que en su día -entreguerras de principios del siglo XX- revolucionó la filosofía del yo y el Otro, anticipándose a Heiddegger  y por supuesto a los existencialistas que, en general, olvidaron sus contribuciones. Es un pensador poco conocido en nuestros días, aunque bastante citado. "Yo y tú" se considera su obra más significativa y se considera uno de los primeros denunciantes del utilitarismo como mal del siglo XX, de la desnaturalización del yo, la banalización de la cultura de los principios y valores y por consiguiente del absurdo y falta de sentido de la existencia. 

 

 

rPara hablar de Martin Buber tenemos que partir de su contexto histórico-filosófico, esto nos ayudara entender su radical cambio de dirección en la concepción sobre el hombre. Martin Buber, filósofo judío de origen austriaco nacido en 1878 es participe de las dos grandes guerras del siglo XX. El paradigma de lo humano que reinaba en las aulas de aquella Europa de principios de siglo marcaba como cúspide a la razón instrumental. El discurso y la ideología de la época parten del supuesto de un individuo auto-referenciado como cúspide del desarrollo humano. Tras lo vivido entre 1914 y 1918 se hizo necesario dar una revisión a esta visión individualista y utilitaria del hombre ya que desde la perspectiva de Buber este es el punto que hizo flaquear los ideales de la Europa moderna al tomar una actitud frente al mundo del tipo utilitarista. Fruto de esta revisión, apenas años después de la  primera guerra mundial, es que surge su texto más emblemático “Yo-Tú”[1], manuscrito con el que podríamos marcar una nueva manera de hacer filosofía orientada a la búsqueda del rastro de la relación básica Yo-Tú en otros ámbitos científicos. A continuación presentaremos la perspectiva antropológica de Martin Buber, su visión sobre el diálogo, la importancia de la reciprocidad, para posteriormente dar vinculo con el diálogo entre culturas diferentes.

El artículo recupera la “filosofía del diálogo” de Martín Buber para hacer un ejercicio de análisis de la relación entre culturas diferentes. Se desarrolla en forma explicativa la propuesta teórica de Buber, partiendo de su contexto histórico en el cual se exalta una visión utilitarista del mundo, lo cual, de acuerdo a la experiencia de nuestro autor, lleva como consecuencia una deshumanización de las relaciones entre las personas. Se recupera su concepto de diálogo, desde la dimensión del Yo-Tú y se ejemplifica con casos concretos. Aborda y fundamenta la importancia de la palabra y la interrelación, como condición básica para la existencia del ser humano, dándole su respectiva importancia a la reciprocidad al momento de pretender el encuentro. A su vez, se expone el lugar que le corresponde a la relación utilitarista en la dimensión humana. Una vez desarrollado el panorama teórico que nos ofrece nuestro autor, se entrecruza dicha propuesta con el problema de la interacción entre culturas diferentes, a fin de buscar estrategias de acción para la generación de un diálogo entre sujetos de culturas y sociedades diferentes.

Como hemos afirmado anteriormente, la propuesta de Buber propone una lógica alterna a la razón instrumental para la cual el ser humano se define preponderantemente  como un ser individual e independiente. Martin Buber considera que ante este tipo de teorías se está en presencia, en realidad, de un constructo de palabras e ideas que ocultan la relación original del hombre con el mundo.  Martin Buber, sin negar en principio, aquella visión individualista, va más allá y nos propone una antropología dialógica a través de la cual el hombre trasciende su individualidad para poder asumirse como humano. Esta asunción que permitirá al hombre alcanzar el carácter de humano, le obliga a ir más allá de su medio y colocarse de frente a él para poder habitar, en lo que Buber nombrará, su mundo.[2] Para ello tendrá que vivenciar dos actos fundamentales la “distancia originaria” y la “relación”. Afirma Martin Buber que es por medio de la distancia originaria que el hombre se hace consciente de su yo y de otros como un “enfrente e independiente”[3] .

“El principio de un ser sólo se revela si primero se distingue la realidad de dicho ser frente a la realidad de otros seres conocidos.”[4]

El primer elemento con el que se enfrenta el ser humano para dar posibilidad a la distinción es la naturaleza, con la cual, al no estar instintivamente ligado, se ve obligado a salir de sí mismo y colocarse afuera, en frente a su realidad. Tomar distancia y colocarse de frente, requiere que se les asuma en forma conjunta, cual andar con dos pies de forma activa y relacional; es de esta manera que el hombre descubre su mundo en relación con otros hombres.  En palabras de Buber sería este el momento en que se funda la “sustancia humana”[5],  la distancia originaria y la relación. Si el hombre no distanciara su ser de lo que le rodea difícilmente podría entrar en relación con ello, ya que no existe distinción alguna, en otras palabras, no tendría sentido la relación. Como expresión concreta de esta búsqueda del vínculo es que el hombre crea lenguajes, relaciones, cultura.

Al hombre a partir de la distancia y relación que establece con respecto a los otros seres que le rodean le es permitido vivenciar el mundo, una expresión íntimamente humana desde el momento en que es capaz de ponerse de frente al medio que le rodea. Para Buber los animales  tienen una imagen del medio fundada en la memoria corporal que se dinamiza en función de sus necesidades biológicas; por el contrario, el ser humano funda mundos “con una unidad que él puede imaginar o pensar como si existiera por sí misma”[6]. Es la imaginación que se pone de frente a la naturaleza y la distingue creando posibles relaciones con el medio más allá de su necesidad biológica momentánea.  En este acto imaginativo el ser humano  funda  su posicionamiento de frente al mundo y también una forma de comportarse en relación, es por ello que el hombre trasciende su medio,  lo imagina o lo culturiza. En pocas palabras, podemos afirmar que es el encuentro que permite surgir al ser y no antes, por ello Buber enfocará su interés en el tipo de relación que entabla el ser humano con otros y el mundo

"Quien dice tú no tiene algo por objeto. Pues donde hay algo, hay otro algo, cada Ello limita con otro Ello, el Ello lo es solo porque limita con otro. Pero donde se dice tú no se habla de alguna cosa. El tú no pone confines.”[11]

     De las dos palabras básicas que nos propone Buber la palabra básica Yo-Tú tiene la particularidad de tener como centro dinámico la relación, es en la relación que el hombre consigue vincularse con el mundo más allá de sí mismo y descubrirlo en su otredad. Yo-tú como palabra fundamental no sólo expresa una relación, también una manera de existir; se trata de posicionarse de frente al otro reconociendo desde su inicio en él a una persona única, diferente y que es capaz de responder a mi llamado, al tiempo que Yo puedo responder al suyo.

No se trata de un acto de memoria o de ideas respecto al otro, es asumir al otro como presencia en la actualidad del encuentro, es por ello que Buber sugiere que la relación Yo-Tú te coloca en el presente. El ejercicio antropológico de este reconocimiento da por principio la insustituibilidad del otro, la persona vale por sí misma, se trata de un horizonte siempre nuevo, un decir, un hacer único en el mundo. Entendido de esta manera es más fácil explicar que al pronunciar la palabra Yo-Tú es cuando se funda el mundo en el cual el hombre se configura como tal.

Para que exista un “Tú” tiene que haber la disposición personal al encuentro. Entrar en presencia de un Tú, no de un “él” o una “ella”, esto es, Buber considera es necesario una cierta apertura para recibir al otro sin barreras, de ésta manera se hace presente el tú, si existiera alguna barrera o mediación marcarían la distancia, la inmediatez que requiere la relación básica Yo-Tú se perdería ya que existe una mediación entre ambos. Es por ello que el decir Tú implica un don, se trata de una apertura o recepción del otro y del otro hacia mí, se trata, en otras palabras, de entrar en relación. En base a lo anterior podemos resaltar que la experiencia Yo-Tú no es una experiencia de oposición sino un “entre”: campo relacional que surge como ámbito creativo. Buber sugiere tres esferas del “entre” donde se alcanza el mundo de la relación[12]:

  • La vida con la naturaleza.- Allí la relación oscila en la oscuridad y por debajo del nivel lingüístico.
  • La vida con el ser humano.- Allí la relación es clara y lingüística. Podemos dar y aceptar el tú.
  • La vida con los seres espirituales.- Allí la relación está envuelta en nubes pero manifestándose, sin lenguaje aunque generando lenguaje.

      Es tan sólo la vida con el ser humano la única esfera donde a través de un “entendimiento lingüístico” se es capaz de alcanzar la relación “podemos dar y aceptar al tú”; la vida con los seres espirituales refiere directamente a relaciones como la del hombre con el arte que aun que no son relaciones de índole lingüístico son capaces de generar su propio lenguaje; por otro lado la vida con la naturaleza pudiera llegar a captar al hombre a partir del poder de su exclusividad como árbol, animal o planta, es allí donde puedo establecer una relación directa con la naturaleza.[13] Finalmente podemos decir que entrar en relación con  otros hombres  posibilita al ser humano superar su estado natural para trascender fuera de sí mismo a través de la palabra Yo-Tú yendo hacia el encuentro del otro, ampliando sus horizontes no por efecto de apropiación sino de relación del propio horizonte con el del prójimo.

De lo anterior podríamos resaltar las siguientes características que nos ayudarán a redondear lo que entendemos por la relación Yo-Tú:

La relación Yo-Tú funda una (1) forma de existencia en el mundo. Se trata de entrar en (2) relación con la característica de la (3)  inmediatez, no existe una mediación en caso contrario se trataría de una objetivación del otro; el situarme frente al otro actualiza mi existencia y la del otro, en otras palabras la coloca en (4) el presente; el Tú tiene un (5) valor en sí mismo por tanto es único e irremplazable, (6) el ser humano es el único con el que el Yo puede establecer una relación de Tú en forma lingüística y (7)recíproca. Este ejercicio de relación le permite al hombre (8) trascender su individualidad para adquirir ese carácter de humano[14].

Yo-Ello

La relación Yo-Ello es complementaria a la relación Yo-Tú ya que ésta proporciona las herramientas para vivir en el mundo. Como comentábamos anteriormente Buber sugiere que la génesis del Yo tiene que ver con la distancia originaria que coloca al hombre respecto a su entorno como distinto y separado. El Yo surge en ese momento como el portador de las impresiones del mundo y el mundo se torna su objeto, sin embargo es solo hasta que el hombre pronuncia la palabra básica Yo-Ello que él se establece fuera de relación con el mundo, se hace consiente como sujeto del experimentar y usar.[15] Decir Yo-Ello se opone entonces a la palabra fundamental Yo-Tú en el momento en que esta palabra no permite situarse de frente al mundo y en relación, como lo haría la relación Yo-Tú,  sino que coloca al hombre ante las cosas.

Desde la relación Yo-Ello, el mundo es medible, pesable, adquiere una densidad numérica y fraccionable. El hombre obtiene la capacidad de experimentar las cosas, lo cual constituye el mundo del ello, y logra  su “conservación, la facilitación, y el equipamiento de la vida humana”[16] en la medida que utiliza les medios que requiere para lograrlo. En el mundo del Ello el conocimiento de la naturaleza y la causalidad se asocian dándole las herramientas al hombre para su manipulación y conservación en este mundo. Como bien menciona Buber el hombre no puede vivir sin el mundo del Ello, pero aquel que solo vive en el mundo del Ello no es ser humano.

Las palabras básicas Yo-Ello y Yo-Tú permiten el flujo de la vida humana, es una relación que se co-pertenece sin embargo una vez que el hombre comienza a ser atrapado por el mundo de la experiencia se adentra en el pasado perdiendo la posibilidad de encontrarse con el presente. Sin embargo Buber aclara que el hombre a pesar de adentrarse en el mundo del Ello siempre tendrá la posibilidad del encuentro y realizar una vez más el recorrido del Yo-Ello al Yo-Tú cuando en lugar de definir la relación a partir de una perspectiva utilitaria se pone de frente al otro en una relación de mutua reciprocidad. 

El diálogo para Buber va más allá del decir, es un acto que involucra una forma de ser en el mundo, la relación Yo-Tú. Decir Tú es decir Yo en relación, es esa reciprocidad de dones que cambia a cada uno de los actores. Decir Tú en el diálogo requiere de aceptar y recibir al otro en su diferencia, con la característica de que este tiene que ser un acto de ida y vuelta, un acto de reciprocidad. El hombre que entabla el diálogo no se posiciona frente a algo a manipular o un “objeto de algo”, sino en un “entre”, se coloca en relación con el otro, es por ello que diálogo es en principio relación y reconocimiento mutuo. Buber nos ayuda a distinguir este tipo de diálogo que el nombrará como autentico respecto al diálogo técnico y el aparente:[19]

  • 1. Diálogo Auténtico.- Cada uno de los participantes considera al Otro o a los Otros en su ser y ser-así y se dirige a ellos con la intención de que se funde una reciprocidad vital.
  • 2. Diálogo Técnico.- Sirve para entenderse objetivamente en el mundo del ELLO.
  • 3. Diálogo Aparente.- Cuando se le saca el disfraz, se lo descubre como monólogo.

Sin dejar de involucrar un ejercicio de encuentro se puede distinguir en estos tres tipos de diálogo una intensidad en la relación que a medida que se aleja del sentido del encuentro tiende a posicionarse en el mundo del Ello, mientras que el diálogo técnico dado su significado como orientador dentro del mundo del Ello manifiesta relación aunque con miras a convenir en un ámbito técnico, el diálogo aparente no es sino un devenir del discurso que no pretende nada más allá de un público de escucha, negándose a la apertura para recibir al otro y fundar el diálogo.  Es el diálogo auténtico el que permitirá al hombre adquirir el carácter de humano en el grado que este logre entablar relaciones de encuentro con el otro.

A partir de aquí cabe la pregunta en relación con la teoría de la palabra originaría Yo-Tú y Yo-Ello, ¿Qué pasa cuando el encuentro es entre dos personas o grupos de diferentes culturas? ¿Es posible el diálogo auténtico entre personas y grupos de culturas diferentes? De acuerdo a lo que nos propone Buber la relación no cambia, se trata de un acto de donación donde se acepta y se recibe el otro como Otro. “El verdadero diálogo, así como todo cumplimiento real de la relación entre hombres, significa aceptación de la alteridad.”[20]Sin importar la cultura de la cual venga él o los interlocutores para que la relación Yo-Tú sea posible es necesaria la disposición al encuentro, escucha y silencio frente a lo que el otro tiene que decir, por igual el otro responde en este ejercicio de reciprocidad en ese acto de escucha. Ser Otro es necesario para que ocurra el diálogo, a su vez se requiere de descubrir al Otro en lo que él me permite conocer de si en el encuentro.

Si dimensionamos lo anterior desde la óptica de la interculturalidad la relación tiene un sustento cultural, incluyendo el social e intersubjetivo, es por ello que el conocimiento en el ámbito intercultural adquiere una relevancia superior ya que este fungirá como base para poner en contexto a los interlocutores. Como bien menciona Lenkersdorf “no podemos conocer nada  a no ser que el sujeto por conocer se apropie de nosotros en el acto conocedor nuestro”[21]. El principio de interrelación continua aun en el acto cognitivo no se trata de un mero acto de apropiación es un acto de don que permite que el otro también conozca lo que Yo soy. Si trasladamos este acto cognitivo relacional al diálogo intercultural, es un acto donde las personas se reconocen en su diferencia y aprenden lo que el otro es y puede donar en el encuentro. La cultura del otro, en el diálogo autentico de Buber, puede resultar  un don en la medida que soy capaz de aceptar su otredad como un elemento que ayuda a reconfigurar mi horizonte cultural.

Como podemos ver la propuesta de diálogo de Buber no reconoce en la relación Yo-Tú un vínculo de poder o de dependencia en su sentido negativo, en caso de que lo hubiera estaríamos en presencia de una relación Yo-Ello, donde el otro se convierte en objeto de mi poder o de mi acción. Entonces, para aquellos actores que pretenden participar individualmente o como institución en un grupo sociocultural diferente  ¿Cómo sería idóneo adentrarse en el mundo del Tú de otra cultura? En parte la base de nuestra respuesta se sentará en un “conocimiento relacional”, no el conocimiento por sí mismo desvinculado y objetivador, sino fundado (con raíces) en la relación, se tratará de conocer la cultural del Otro para responder al Tú en su plena Otredad. No se trata únicamente de objetivar al Otro para entenderlo, sino de entrar en relación con su mundo cultural, entendiendo este acto como una forma de adentrarse en la mirada relacional del Otro, el descubrimiento del Tú de la cultura otra.

El ejercicio intercultural desde la palabra Yo-Tú implica entenderse a sí mismo como un Tú que tienen que conocer y hacer visible su marco cultural, apropiarse de su valor y significado, con el fin de ponerse en juego con el otro no desde la “anarquía relacional” sino desde el encuentro y diálogo de culturas, en lo que llamaría Buber una tensión espiritual o relacional. En otras palabras y ejemplificando en el caso específico de la Huasteca Hidalguense, significaría a las personas y representantes de cualquier institución que pretendan un encuentro verdadero con los pueblos originarios de la región, entrar en relación con la palabra nahua, otomí, tepehua (de lo humano) y los pueblos nahua, otomí, tepehua entrar en relación con la palabra (de lo humano) de las personas e instituciones mestizas. Lo anterior sugiere un ejercicio de aprendizaje y apropiación del propio espíritu[22], de la propia palabra. O dicho de otra manera, de un ejercicio de autodeterminación en diálogo con el otro.

Bibliogra
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10 agosto 2022 3 10 /08 /agosto /2022 18:08

Publicado en La Comarca el 090822

Que una niña de diez años decida tomarse unas pastillas  de las que toma su papá –afectado por depresión crónica- no como un juego imitativo sino con la intención de “desaparecer para siempre” porque en la escuela le iba mal con unas compañeras y en casa se sentía ignorada por todos, no se puede articular como un intento de suicidio ya que esa es una categoría de pensamiento que no le corresponde por edad. Pero la voluntad de “desaparecer” es la condición que la puede encuadrar en la ominosa estadística de niños, adolescentes, jóvenes, maduros y ancianos que optan por el suicidio como una forma de escape,  de un sufrimiento casi siempre silencioso y no compartido con nadie.

La calificación de suceso “vergonzante”, que hay que ocultar y disimular, propio de las sociedades supuestamente avanzadas, convierte el suicidio en un secreto a voces que la pandemia ha terminado por sacar a primer plano. DE 2019 a 2021 las urgencias por intentos de suicidio aumentaron en España exponencialmente y en niños un 105,2%. La incapacidad de todas esas personas, de un amplio arco de edades, para gestionar el propio malestar, es un devastador cuestionamiento del tipo de sociedad que hemos creado y de los usos y costumbres que priman el individualismo feroz y la adicción a todo tipo de adicciones lúdicas y momentáneas. Los cuadros de ansiedad y depresión se han convertido en algo usual y reiterativo. La familia nuclear ha desaparecido en muchos casos como tal, no existe una comunicación emocional entre sus  miembros y los niños y adolescentes se refugian cada vez más en el virtual y falso recurso de las redes. Los porcentajes oficiales de adolescentes y jóvenes (llamados despectivamente “generación de cristal”, como si los adultos estuvieran en mejores condiciones) con tipos diferentes de trastornos mentales o malestar emocional, es apabullante y más de la mitad se automedican usando fármacos de algún miembro adulto de la familia. La ideación suicida crece en la población española y la situación socioeconómica y laboral es suelo fértil para ella.

Por favor, en caso de urgencia llame al 024, el teléfono de atención gratuita contra el suicidio. Y en otro orden de cosas: exijamos al Gobierno una declaración de alerta nacional y la creación de comisiones interdisciplinarias para estudiar el problema y buscar soluciones de urgencia. Algo podrido hay en nuestra forma de vida.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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4 agosto 2022 4 04 /08 /agosto /2022 19:35

PUBLICADO EN LA COMARCA 020822

Este verano morirán 750.000 personas de hambre, según estimaciones de la ONU. Al ciudadano medio de los países más favorecidos lo que más nos preocupa es dónde vamos a pasar el tórrido agosto lo mejor posible, cueste lo que cueste. A pesar de la crisis económica, la guerra de Ucrania, la energía por las nubes y el alza de los precios, más de un 23 % y sigue, incluso en los productos alimentarios más básicos. Gentíos en el ocio nocturno, playas a rebosar, autopistas atascadas y el silencioso padecer de muchas familias por una cesta de la compra cada día más cara. Carpe diem, señores, que mañana nos lamentaremos. La insolidaridad como bandera del siglo XXI. ¿Faltan alimentos? ¿Fallan las cadenas de suministros? No. Todo va bien, teniendo en cuenta lo que está cayendo. Pero hay que alimentar la codicia. Basta una presunción de posible carestía, para que las cadenas suban unos euritos los precios. ¿Alguien controla eso? No, por favor, estamos en el capitalismo salvaje neoliberal: Lo primero es el beneficio. ¿Y el Gobierno que hace? En estas cosas, no está ni se le espera. Están muy ocupados preparando las próximas elecciones. ¿Y la oposición? Lo mismo. Aristóteles diría que los políticos actuales ya no representan a los ciudadanos. Quizá la iniciativa privada, si se alejara de la codicia, podría hacer algo: imaginen que una de esas grandes cadenas de supermercados anunciara a bombo y platillo que, dada la crisis sistémica que vivimos, va a renunciar a parte de sus beneficios y abaratar los alimentos de primera necesidad. Arrasarían.

Pero volvamos al hambre. No les voy a dar las duras cifras que circulan, porque todos tenemos la sensibilidad colapsada y ya no nos afectan los números de víctimas que superen la docena. Lo solventamos con un “pobre gente”, como si no fuera con nosotros. El humanismo al poder, diría un cínico. Según fuentes poco sospechosas de difundir “fake news”, la FAO y la ONU, un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se tiran a la basura. Con esos desperdicios alimentarios se podría dar de comer a 2.000 millones de personas cada año. En este momento las hambrunas afectan a 300 millones de personas. Hagan números.

La suma de circunstancias alarmantes que se han ido gestando en  los últimos dos años agrava el problema del hambre. El peor es la codicia humana. Hay 49 países en el mundo con riesgo severo de hambruna este verano. Necesitamos solidaridad.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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1 agosto 2022 1 01 /08 /agosto /2022 12:41

CLAVES Y MISTERIOS DEL CLIMA Y DE LOS OCÉANOS DE NUESTRO AGREDIDO  PLANETA

 

 

“La roca que se desintegra, la lluvia que nutre, el sol que estimula, la semilla, la raíz, el ave: todo son uno”.- Nan Sepherd

 

Leer en estos días los dos libros que en esta ocasión les recomiendo es un ejercicio de humildad y casi de reparación ética –si tal cosa fuera posible- para con el planeta que nos cobija y al que estamos, lastimosa pero porfiadamente, destruyendo. Tanto el del aventurero, explorador y naturalista Tristan Gooley (una especie de avatar de Indiana Jones) sobre “El mundo secreto del clima”, como el del biólogo marino Alex Rogers, oxfordiano asesor de las Naciones Unidas y de Greenpeace, “Misterios de las profundidades” (“Las maravillas ocultas de nuestros océanos y cómo protegerlas”), son libros cuya lectura y sola existencia constituyen un valioso testimonio para nuestra historia como especie, en las sombrías horas que están por venir, cuando es más que probable que la huella homicida del carbono y los combustibles fósiles acaben con el clima y los océanos tal como hasta ahora los conocíamos.

Ambos volúmenes editados por Ático de los Libros de una forma sencillamente formidable, profusamente sembrados de fotografías, dibujos e ilustraciones de todo tipo, dejan al lector –al menos a mí me ha ocurrido, mientras leía y, al margen  del libro, veía las imágenes televisivas de los inmensos incendios que asolaban nuestra tierra en ese mismo momento- con una sensación de amarga desolación, de estar asistiendo al principio del fin de una era en la que podían escribirse y publicarse libros como estos porque mostraban algo que aún existía tal como lo conocíamos históricamente….y ante lo que pensábamos que siempre tendríamos la posibilidad de conocerlos en vivo y en persona. Y también nuestros hijos y nietos. Pensar en que ese mundo está desapareciendo provoca tristeza y rabia, culpa como especie y rencor contra los intereses y personas que lo han propiciado.

El gráfico e impactante título del reportaje lo tomo prestado de una vieja, olvidada y deliciosa novela de Sir Arthur Conan Doyle, el padre de Sherlock Holmes y del profesor Challenger (el de “El mundo perdido”). En ella se nos describe como un experimento científico logra llegar al “corazón vivo” de nuestro planeta y éste reacciona como un ser ofendido y ultrajado. Y lanzó un alarido de dolor. Metafóricamente la Tierra está lanzando últimamente muchos alaridos: los incendios, la sequía, las pandemias, las tormentas e inundaciones… Como los antiguos griegos con “Gea”, el novelista inglés flirteaba con la idea de que la Tierra era un ser vivo al que se debía respeto y cuidado.

Esa ha sido siempre mi actitud ante la Naturaleza. Llevo medio siglo de dinámico trato con las montañas, los senderos y la vida al aire libre, así que el libro de Gooley ha sido un bello regalo para mí y lo será para cualquier persona curiosa por las cuestiones naturales: aunque quizá estemos viviendo el “Canto del cisne” de la Naturaleza del último siglo: nuestro autor dice al principio de su libro: “el clima se ha desvinculado de su hogar: la tierra”.

Gooley nos enseña a “mirar de cerca el paisaje”, a observar los pequeños detalles, zonas de sombra, vientos y brisas, la orientación de árboles, arbustos, colinas y montes; sin olvidar a los animales presentes en un momento dado, las plantas y las flores, los insectos, riachuelos y manantiales, fenómenos como granizo, lluvia y nieve, hongos y líquenes, la niebla y el maravilloso mundo de las nubes, sus formas, sus claves y la información que llevan consigo.”Cada fenómeno meteorológico puede descomponerse en estos tres ingredientes: calor, aire y agua” Y las nubes nos indican las variaciones del clima si sabes leer sus formas. “Si crecen en vertical, mucho más altas que anchas y no parecen alcanzar un tope, la atmósfera es inestable”. Para facilitarnos las cosas,  Gooley nos habla de los “siete patrones de oro” para conocer los cambios del tiempo a través de las nubes. Y reconocer las tres familias fundamentales: cirros, estratos y cúmulos. Y, naturalmente sus “primas”, cirroestratos, altoestratos, nimboestratos, cumulonimbos.

De vez en cuando Gooley se permite un momento de relajo y nos regala una experiencia propia, como el paseo por el Sahara  con un musulmán en pleno Ramadán y la delicia de los “hoodoos” (chimeneas de hadas)  y el terror (justificado, aunque muy irónico) del autor hacia los osos, que proporciona alguna que otra sana carcajada. Como dice nuestro autor: “el tiempo, sea amable o malicioso, moldea nuestra esencia y lo ha hecho desde el principio de nuestra historia”.

 

Y también nos ha moldeado el agua, el misterio de los mares y océanos. Esa es la materia de los sueños del biólogo Alex Rogers. Y en este libro sale a flote de entrada la necesidad urgente de proteger los océanos del planeta, ante el uso depredador que se hace de ellos, desde la pesca abusiva, a las prospecciones petrolíferas o de gas, o el vertido indiscriminado de tóxicos químicos o de plásticos –auténticas islas flotantes con la extensión de países- y microplásticos que envenenan a los peces y, siguiendo la cadena trófica, a los humanos.

Como se dice en el libro, la parte más profunda del océano es aún menos conocida que la Luna. En realidad no solo vivimos de espaldas a los océanos o usándolos de forma utilitarista sino que sigue siendo un lugar todavía no muy explorado por los científicos y alejado del interés y la atención de la mayoría de los seres humanos.

Hemos actuado de tal manera que en lugar de aprovechar la capacidad oceánica de ayudar en la lucha contra ese cambio, absorbiendo los excesos carbónicos  incompatibles con la vida, estamos provocando el agotamiento de esa capacidad, lo cual acelerará el proceso. Rogers nos informa de la sorpresa alarmante de haber encontrado microplásticos en lugares de las profundidades marinas que  han sido descubiertos recientemente por la nueva tecnología exploratoria. Lugares a los que jamás había llegado la criatura humana. Como escribe Rogers, “Dado que el conocimiento humano disminuye con la distancia a la costa, existe la tentación de creer que estas aguas profundas y oscuras no tienen vida y que podemos hacer lo que queramos con pocas perspectivas de daño. En los últimos 30 años he oído a los gobiernos y a las empresas vender esa tontería una y otra vez. Nada más lejos de la realidad, y cuanto más descubrimos sobre el océano, más comprendemos la importancia de la vida que contiene para el mantenimiento de nuestro ecosistema planetario, del que dependemos para sobrevivir”.

Desde las pozas irlandesas donde un niño, que luego sería un famoso biólogo marino, observaba la maravilla diversa de las criaturas marinas que vivían en una humilde charca rocosa junto al mar, hasta la defensa activa de la supervivencia de los corales (con éxitos tan sonados como detener las prospecciones petrolíferas de la Shell en aguas escocesas donde había colonias coralinas), la carrera profesional de Rogers se concentró en una defensa en distintos foros de la integridad de los océanos y la defensa de su variadísima fauna propia.

 Todo ese formidable currículum queda reflejado en los interesantísimos capítulos del libro. En el dedicado a la pesca de altura, donde condena inexorablemente los excesos salvajes de la industria pesquera mundial (sobre todo por el sistema de arrastre), pregunta irónicamente “¿Talarías un bosque para atrapar a los ciervos?”. En cuanto a su numantina defensa de los arrecifes, le dedica el capítulo 5 y lo titula “¿Cómo evitar la destrucción del ecosistema más emblemático del mundo?” Lo cierto es que el lector ni siquiera sospechaba la extraordinaria riqueza que atesoran los arrecifes, así como su labor en el vulnerable equilibrio homeostático del ecosistema marino.

 Quizá lo más alarmante es algo que ya nos es dolorosamente familiar: la premura, la urgencia y la escasez del tiempo que nos queda para tomar medidas antes de que el mal sea irreversible. Rogers nos cuenta cómo se va reduciendo el nivel de oxígeno en los océanos y una acidificación del mar que ya es 10 veces mayor que la peor registrada históricamente hasta el momento.

 

Pero el mundo sigue con la codiciosa ceguera neocapitalista al mando de la nave, mientras las temperaturas han subido 2,2 º C, sigue disminuyendo las capas de hielo en los Polos, aumenta el nivel del mar (9 centímetros desde 1993), se pierden millones de litros de agua potable por el deshielo, la sequía aumenta y se extiende, al igual que los incendios incontrolables y devastadores…¿Hasta cuando no nos percataremos que ya no se trata de encontrar remedios circunstanciales a estos problemas sino de cambiar radicalmente el estilo de vida que los ha causado?

 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

FICHAS

EL MUNDO SECRETO DEL CLIMA.-Tristan Gooley.- Trad, Luz Achával Barral.- Ático de los Libros.- 399 págs.

MISTERIOS DE LAS PROFUNDIDADES.- Alex Rogers.- Trad. Joan Eloi Roca.-Ático de los Libros.- 335 págs.

 

 

 

 

 

 

 

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29 julio 2022 5 29 /07 /julio /2022 18:15

(PUBLICADO EN LA COMARCA EL 260722)

A finales de los setenta hubo una “epidemia” de incendios de bosques y montes en España, muchos de ellos provocados por intereses económicos o patológicos. El ministerio del ramo publicó en todas partes, con ánimo de despertar conciencias patrióticas, un eslógan que decía: “Cuando un bosque se quema, algo suyo se quema”. Poco después una revista de  humor de aquélla época, “La Codorniz”, -“la revista más audaz para el lector más inteligente”- publicó un chiste en el que alguien repetía el eslogan de la campaña oficial y le añadía tras unos puntos suspensivos “…señor conde”. Una alusión irónica a que muchos de esos bosques y esos montes tenían propietarios particulares.

El problema de la propiedad privada en bastantes  de esos espacios naturales –lo cual impide intervenciones oficiales para limpiarlos-  es sólo uno de los elementos y no el más decisivo de una situación que puede definirse como crítica  y que muestra una realidad lamentable: la ausencia de una política forestal que logre poner freno, o mitigar, esta sangría ecológica, económica y social, causada por los grandes incendios que padecemos. Delante de esa causa, tendríamos que citar las olas de calor, el cambio climático, el incivismo o los descuidos de algunos ciudadanos, la delincuencia a sueldo de intereses variados…y algo más general que nos concierne a toda la sociedad y a los políticos estatales y de las CC.AA.: el estado de abandono del mundo rural.

El pasado viernes el Consejo Comarcal del Matarraña pedía a las autoridades competentes que se interviniera en la limpieza de bosques o la creación de cortafuegos. Los bosques son auténticas bombas en potencia ya que debido a los temporales y el aumento de temperatura, hay acumuladas toneladas de material seco, troncos y arbustos derribados. Antes, en los pueblos, la recogida de leña caída era necesaria para la cocina, el horno y las estufas. Hoy, el abandono rural, sumado a la ausencia de pastoreo y ganadería agravan el problema.

España ha sido siempre un país de grandes bosques. Dicen que Estrabon, historiador griego en tiempos de Augusto,  afirmaba que Iberia era un país tan arbolado que una ardilla podría ir desde Algeciras a los Pirineos de árbol en árbol, sin pisar la tierra. No pedimos tanto como eso, pero sí una política de Estado que intervenga contra el abandono de los bosques. O, dentro de pocos años, España será un erial más al sur de Europa.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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19 julio 2022 2 19 /07 /julio /2022 11:29

Logoi 261

DESCENDIENTES

Publicado en La Comarca el 190722

¿No se han preguntado ustedes qué clase de mundo estamos legando a las generaciones futuras? Sin ir más lejos, a nuestros nietos y a los nietos de nuestros hijos. Basta con echar un  vistazo a los asuntos candentes que tenemos planteados hoy día para llevarnos las manos a la cabeza. Un ensayista australiano de apellido impronunciable, Roman Krznaric, asegura que las generaciones futuras nos calificarán de “delincuentes del carbono” ya que no sólo hemos convertido el planeta, las tierras y los océanos en estercoleros y sumideros de plásticos y sustancias químicas destructivas, sino que nos hemos esclavizado voluntariamente a una tecnología que había nacido para servirnos y hemos despertado los demonios de las pandemias sin que sepamos neutralizarlos. Y no contentos con este destrozo nos embarcamos continuamente en todo tipo de guerras, locales, generales, de expansión, por razones económicas disfrazadas de políticas y, como consecuencia, en hambrunas y genocidios recurrentes. Y les legamos también, para coronar la estúpida barbarie de nuestra “civilización”, un cambio climático cuyas consecuencias ya padecemos y la potencial amenaza de una conflagración nuclear que, eso sí, terminaría con todos los problemas.

Lo que más asombra es que nadie piensa en nuestros descendientes después de las cuatro generaciones que están en danza actualmente. Es como si no comprendiéramos que les estamos negando el derecho a la vida. Estamos tan ocupados en equivocarnos y lamentarnos con lo que ocurre ahora que nadie se preocupa de algo elemental: tenemos que sanear el mundo en que vivimos para que exista una posibilidad de vida decente para nuestros descendientes en un futuro relativamente cercano. Sólo nos preocupa disfrutar del presente: del futuro que se ocupen ellos. Es decir, los hijos de nuestros nietos. Por ejemplo, para el 2032, el sur de Europa, España, Italia, Grecia vivirá en condiciones desérticas de sequía permanente y de incendios devastadores, si nadie lo remedia (algo que ya estamos viviendo en estos días, diez años antes). La historia nos calificará de “asesinos del planeta”. Deberíamos crear un movimiento ciudadano global que exigiera a los gobiernos y a la ONU medidas legales para sofocar el multidesastre que vamos a legar a nuestros descendientes. Ellos no se lo merecen.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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