LOGOI 359
LA RAZÓN ESCARNECIDA
La RAE define “escarnecer” como hacer mofa o burla de alguien. Cuando ese “alguien” se refiere al uso de la razón de miles de millones de personas en todo occidente, el asunto es alarmante. Son los burladores, duchos en insultos groseros y mofas obscenas del nivel de parvulario, depredadores de la razón y el sentido común, la decencia, la diversidad y la solidaridad. Algunos detentan un poder que, por pura lógica y sentido cívico, no deberían tener. No sólo se trata de los Putin, Orban, Millei, Meloni, Trump, Le Pen y otros de parecido jaez. Los que más duelen ejercen en democracias formales. Resulta inaudito que en el aniversario del desembarco de Normandía -que instauró las democracias en Europa- haya demasiados ciudadanos que votan a unos individuos que parecen haber surgido de los años treinta del siglo XX por un “agujero de gusano”: nostálgicos de Hitler, de los fascismos del brazo en alto, de los genocidios y las guerras de exterminio. Todo en el nombre de un populismo mayoritariamente de extrema derecha, que asegura tener soluciones radicales para los problemas que, según ellos, la democracia no sabe solucionar. Y la solución empieza por romperles la crisma a los que no piensan como ellos. O eres racista, agresivo, intolerante, con una inteligencia simple como una alpargata y políticamente obtuso o... no eres nadie.
¿De dónde salen esos individuos? ¿De las catacumbas, de los barrios extremos de la miseria y abandono? Nada de eso. Son algunos de los sujetos que desde la adolescencia han sido abducidos por móviles y pantallas, por la amoralidad rugiente de la Red y ceden al fácil dominio de lo conspirativo, de las ‘fakes’ y la relatividad de la verdad, del individualismo, de la ‘pornadicción’, del todo vale y, por tanto, nada vale. Se trata de los vástagos jóvenes de la sociedad del pastoreo digital, los nietos de quienes lucharon por la democracia y el europeísmo, los que rechazaron la sinrazón de dictaduras y líderes mesiánicos... ¿En qué nos hemos equivocado los padres y abuelos? En España, 800.000 sujetos –con una mayoría de ultras jóvenes y no tan jóvenes, - han dado su voto a un individuo impresentable y a un partido de nombre ridículo y premonitorio que nace y medra en la pestilencia digital, en la que no existe ninguna ley ni derecho y se alimenta de mentiras, grosería violenta y odio. Ojo al dato: es algo gestado en el huevo digital y logró entrar –con su hedionda maleta política- en el Parlamento europeo. No se trata de una anécdota banal. Entraña una pregunta acuciante: ¿Sobrevivirá Europa a la marea nacionalista ultraconservadora que trata de terminar con los valores y principios democráticos, a través de un uso agresivo de lo digital como “arma” ofensiva contra todo lo razonable?
ALBERTO DÍAZ RUEDA