LOGOI 365
JUEGOS CRASOLÍMPICOS
Lástima que los humanos tengamos cierta tendencia a falsear y manipular las bellas tradiciones para provecho propio y del sistema descabellado en el que vivimos. Así, las Olimpiadas que se inauguraron el pasado viernes, descienden de las que en el siglo VIII a.C. se vivieron en la ciudad griega de Olimpia y se mantuvieron entre el 776 aC y el 393 de nuestra era. En 1894 el barón de Coubertin fundó el COI. En abril de 1896 se celebraron los primeros Juegos de la era moderna. Y siguieron, cada 4 años, con excepciones debidas a la I y la II Guerra Mundial y el Covid. Pero los tiempos cambian. Hoy día ni los atletas son amateurs, ni los Juegos suspenden ya las guerras, ni el brillo humano de las competiciones, bajo el lema “citius, altius, fortius (más rápido, más alto, más fuerte)”, se han librado del utilitarismo económico del sistema capitalista: se trata de un gran negocio que ya tiene un abundante historial de corrupciones y sobornos a muchos niveles y el provecho de empresas privadas –“patrocinadores”- y estamentos oficiales. Más bien podríamos hablar de Juegos Crasolímpicos (por Marco Licinio Craso, el riquísimo cónsul de la Roma de César y Pompeyo, símbolo histórico de alto poder económico y bajo nivel moral). Nadie ha pensado en la “tregua olímpica” para las guerras de Ucrania y otras rivalidades políticas, que asoman la peluda oreja entre los países participantes. Aunque no se discute el atractivo popular de los JJ.OO y su enorme repercusión mediática. Desde Barcelona 92, por primera vez en la historia de los JJ.OO., se contabilizó una audiencia de 3.500 millones de personas y se estableció un modelo económico de los Juegos en sintonía con el sistema. Desde mayo de 2001 el COI creó los OBS (Olympic Broadcasting Services), su propio organismo, que sirve las imágenes en exclusiva a todas las emisoras de televisión del mundo que paguen los derechos.
En Paris 2024, los Juegos nacieron con controversia pública contra los enormes presupuestos y relativo desinterés de la población, debido a promesas incumplidas de mejoras, enormes medidas de seguridad con miles de policías y soldados (que no ha evitado el atentado del jueves contra dos líneas férreas), con la expulsión del radio ciudadano de personas sin hogar, chabolistas, menores migrantes y sospechosos (unas 13.000 personas). Se ha tenido que asegurar la salubridad de las aguas del Sena (está prohibido bañarse en el rio) para evitar que afectara a los atletas desde la ceremonia inaugural. Añadamos video-vigilancia global, con IA, al estilo chino, de calles y lugares públicos, convirtiendo Francia en la primera nación de la UE que las utiliza. Es la otra cara de las Olimpíadas: un negocio millonario, con un gestor independiente, el COI, bajo sospecha en varias ocasiones...Pero aún así, admiremos el esfuerzo y la labor de los atletas...
ALBERTO DÍAZ RUEDA