LOGOI 363
BIDEN-LEAR
“Si fueses mi bufón, te daría de palos por haberte hecho viejo antes de tiempo...No debías haber envejecido hasta ser más sensato”. Así apostrofa al rey Lear su bufón (uno de los personajes secundarios más interesantes de Shakespeare). El rey es incapaz de ver la doblez y la maldad de dos de sus hijas en tanto maldice y deshereda a la única que le ama, sólo por ser sincera y honesta. De nada sirve ese aviso y otros, de gente que aman al terco y obtuso viejo monarca. Todo ese teatro absurdo de la política actual norteamericana me recuerda la obra del inmortal Bardo. Biden me parece tan vulnerable, mentalmente incapaz y mal aconsejado que Lear. Su esposa, Jill Biden, quizá con la mejor de las intenciones, sigue apoyando la frase-mantra de los demócratas norteamericanos “Ganaste una vez a Trump y puedes volver a ganarle”, con olímpico olvido del paso del tiempo y algunas de sus consecuencias en el presidente.
Y ahora sobre la mesa de juego, Trump ha soltado una carta poderosa: el atentado que un joven de 20 años, Thomas Crooks, de inestable perfil conspiranoico republicano le ha enviado a bordo de una ráfaga de 8 balas disparadas desde 150 metros con un fusil AR-15, justamente el más usado por los levantiscos republicanos y que se puede comprar hasta en un dispensador automático de un supermercado. La oreja derecha de Trump fue levemente herida y se produjo la oportunidad de recrear una foto icónica, que puede por sí misma llevar de nuevo al ex presidente a la Casa Blanca: el fornido anciano de 78 años, con sangre en el rostro, levantando un puño agresivo y gritando “luchad, luchad” mientras sus guardaespaldas le rodean y le empujan hacia una furgoneta, bajo la bandera de las barras y las estrellas. Solo en Iwo Jima se habían realizado fotos con semejante poder de convicción política nacional.
Por mucho que se deteste y se tema a esa controvertida figura, un magnicidio, o tiranicidio, no es nunca legítimo ni deseable. Asegura el gran Francisco de Vitoria: “no es lícito a una persona privada matar al gobernante que ejerce arbitrariamente el poder de modo tiránico, porque va en contra del derecho natural que un hombre sea condenado sin ningún proceso. Además, señala Vitoria, es siempre contra el derecho natural que alguien al mismo tiempo sea actor, juez y ejecutor de la condena”. Resumamos, pues: uno, Biden no debería seguir los pasos del rey Lear; dos, Trump debería recapacitar y evitar que su país se polarice más y se lance a la violencia, dejando de lado su teatral agresividad: un cambio de postura de ese tipo le llevaría sin duda a la Casa Blanca, con apoyo de muchos demócratas; y tercero, lo siento, pero no me creo lo del atentado.
ALBERTO DÍAZ RUEDA