LOGOI 408
H5N1
Si tenían alguna duda de la letalidad (capacidad de relacionarse con -o favorecer- la muerte de algo o alguien, directa o indirectamente) de ese sujeto llamado Trump y de sus actos, piensen en el nuevo peligro que amenaza a los humanos: el H5N1. No se trata de un nuevo programa de la IA o de una plataforma de éxito que inventa los embustes más dignos de pasar al canal de detritus de las nuevas tecnologías. Nada de eso, Es incluso más peligroso. Se trata de un virus. Concretamente el de la gripe aviar. ¿Y qué tiene eso que ver con el señor Trump? Pues que es en Estados Unidos donde se está fraguando –posiblemente- la nueva pandemia. Y en donde no se está tomando ninguna medida porque desde Trump hasta su dudosamente cuerdo ‘ministro’ de Sanidad Pública, Robert Kennedy, son negacionistas y piensan que todo eso de las vacunas son inventos de la “oposición”, cuyos nidos de víboras están en las Universidades (como en Harvard).
Según algunos científicos de la “lista negra” norteamericana, el virus H5N1 es altamente patogénico, está mutando de forma continua y ya ha pasado de las granjas avícolas del país a las granjas de vacas y, siguiendo la lógica del “efecto mariposa” –en el que tampoco creen en la Casa Blanca, a pesar del Covid- lo que ocurre en Arizona puede reproducirse en la Alcarria o en la Antártida. Se está produciendo una cadena secuencial de brotes por el resto de los continentes de esta castigada Tierra. Además de pollos y vacas, se infectan ratones, osos, gatos, cabras, delfines, perros, zorros o cerdos. Ya se habla, en algunos círculos, de ‘panzootia’, una pandemia animal, con los efectos brutales que cabe imaginar. ¿Y qué hacen en Estados Unidos? Según el descendiente Kennedy, no hay que hacer nada. Solo “dejarlo fluir” y él sólo se eliminará. Los trabajos científicos para lograr una vacuna -que financiaba el Gobierno Biden- han sido suspendidos, porque el señor Trump y adláteres no creen en las vacunas. Ni siquiera en la del Covid o las de las enfermedades históricas como la polio o la viruela. Tampoco creen en sus efectos de ayuda al sistema inmunitario para reducir el riesgo de infección y controlar y disminuir los efectos perniciosos de los síntomas. Desde que en 1796 el médico inglés Edward Jenner inventó la vacuna contra la viruela y ya en el siglo XX el microbiólogo Louis Pasteur dotó a las vacunas de una consolidación científica, ese benéfico fármaco fue aceptado como un avance para la Humanidad. Aunque no para los ‘negacionistas’. Existe un peligro remoto pero real de que el H5N1 mute y sea un peligro para los humanos: ya ha habido infecciones leves en 24 países. La historia negra de la humanidad tiene un nuevo “héroe”, Trump, y no sólo por la gripe aviar.
ALBERTO DÍAZ RUEDA