LOGOI 416
HAMBRE Y MUERTE
Hemos traspasado el nivel de ignominia. Las generaciones existentes en el planeta, en este primer cuarto del siglo XXI, asistimos a un genocidio aún superior a los cometidos en los convulsos países de la primera mitad del siglo pasado, en vivo y en directo. Lo paradójico del horror es, primero, que en dos de ellos -uno en los 40 del XX y el otro, hoy mismo- hay un solo pueblo implicado, en el primero como víctima y ahora como verdugo. Y, segundo, nunca como ahora ha habido una muestra tan claramente desvergonzada, incluso con ribetes de sadismo, en imágenes públicas que se han mostrado libremente en todo el mundo. Estamos viendo a seres humanos muriendo de hambre en el siglo de la abundancia, el despilfarro, y el consumismo. En “prime-time”, en televisores a todo color, en todos los hogares. Por doquier hay protestas y llamamientos a la cordura de particulares, instituciones, gobiernos...un coro lastimero y acusador pero en el fondo inútil o, a lo más, manipulado para otros fines políticos. Mientras, Trump aplaude al Moloch (deidad de sacrificios humanos, en los textos rabínicos) de Gaza y se postula para recibir el Premio Nobel de la paz. Y al compás de este teatrillo de desvergonzadas marionetas, todos los países del mundo se ocupan y pre-ocupan de las crisis en marcha, planetarias y económicas, bélicas y raciales, de países que no pasan hambre frente a los que la sufren, pueblos que tratan de huir y llegar a otros países para encontrar trabajo y comida donde son recibidos a punta de metralleta, con muros y mafias que se enriquecen con el mercado de la muerte. Mientras, en Gaza, aumenta, impunemente, el conteo de niños, mujeres y ancianos, muertos de inanición y el de jóvenes asesinados por ir a buscar comida en esa vergüenza histórica que se llama Gaza. El Israel de Netanyahu y los colonos, los países que les apoyan, han perdido el derecho a considerarse parte de la humanidad, aunque ese es un título cada día más devaluado.
Se está produciendo un deterioro profundo de la ética en nuestra especie. Gaza será el sello vergonzante, cruel, obsceno y cínico, con el que nuestra historia futura – si llega a existir- definirá nuestra época: la consolidación de la relatividad de la dignidad humana. La perversidad de los “juegos del hambre” a los que somete Israel (no los judíos) al pueblo palestino, rebasa todos los niveles de crueldad. Dicen que esto se ha vivido antes. No es cierto: nunca se había servido urbi et orbe con tanto detalle y descaro. Vemos imágenes devastadoras de niños consumidos y jóvenes asesinados a tiros, desarmados, junto a un saco de harina desparramada. Escribo con vergüenza y horror. No sólo por lo que vemos, impotentes, sino por el contagio global de la pérdida del decoro y la dignidad.