LOGOI 401
EUROPA: DURA LEX...
...sed Lex ( “La ley es dura, pero es la ley”). Las leyes son a veces penosas y nos obligan a esforzarnos y a ceder en algunos derechos personales por otros de índole superior y que afectan a la comunidad. Pero si queremos vivir en una Comunidad de naciones, con todas sus ventajas y alguno de sus inconvenientes, hay que aprender a respetar en lo posible los intereses comunes por encima de los egoísmos nacional-es (-istas).
Los problemas de geopolítica económica y bélica del momento actual parecen ser, en esencia, una oportunidad de oro para enderezar el rumbo y la singladura de la nave europea, que comenzó a perder el dominio del timón a partir de los 90 del pasado siglo en los que se tomaron medidas a la ligera como admitir a nuevos miembros sin los debidos estudios previos; se realizó una integración monetaria que no gozaba de una paralela integración fiscal y una atención especial a los presupuestos y se dejó un operativo autoprotector y super burocratizado guiando a sus instituciones, Consejo, Comisión y Parlamento: con especial incidencia del funcionariado de la Comisión (que ha creado una especie de rebelión burocrática de los castrados, con perdón, que entorpecía la política oficial en la China imperial).
Tanto el Consejo como el Parlamento deben ser reformados para aumentar y mejorar la gestión política de la UE. Hay que superar su imagen tradicional teórica, una bicicleta que se sostiene a base de pedalear y pedalear continuamente (ejemplo: la oleada kafkiana de legislación reactiva sin estrategias claras). Es hora de pararse, reflexionar y urdir unas repuestas comunes e inteligentes, con ambición de futuro, como respuesta a los obstáculos arancelarios y de defensa de Trump; Putin y la guerra de Ucrania; el papel de China, y la amenazas autoritarias incluso en el seno de la UE.
Además de respetar el principio básico de paz y colaboración entre los miembros, dar un nuevo y más sólido rumbo a la nave, evitando el peligro de colisión en lo posible, y asegurando el respeto a la ley no sólo entre los miembros sino en las relaciones con el resto del mundo. Por supuesto, no admitir más miembros hasta que se consolide una política de amparo al derecho internacional humanitario y económico respecto al resto del orbe, se refuerce el mercado interior, la fiscalidad y el ajuste presupuestario común y se fortalezcan las relaciones comerciales con África y Asia, bajo la escrupulosa legalidad del derecho interno europeo. Con el fortalecimiento y la aclaración de objetivos y medios de las instituciones europeas, principalmente del Consejo y el Parlamento, la UE podría recuperar y aumentar su fuerza y cohesión y usar la brújula para no avanzar como sea y adonde sea, sino con el rumbo marcado y con la meta prevista.
ALBERTO DÍAZ RUEDA