Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
16 marzo 2025 7 16 /03 /marzo /2025 11:36

EUROPA DEBE REINVENTARSE Y CAMBIAR LA NARRATIVA BÉLICA POR LA DIPLOMÁTICA(y2)

LA PRECIPITADA DECISIÓN DE REARMAR EUROPA ES MÁS UNA REACCIÓN A LAS MANIOBRAS DE TRUMP Y PUTIN QUE UNA POLÍTICA SENSATA  DE DEFENSA COMÚN

Lo cantaba Bruce Springsteen en su disco “Glory Days”. Una pieza llamada “We take care of our own” (Cuidemos de los nuestros). La canción decía “El camino de las buenas intenciones se ha secado como un hueso...hemos pedido ayuda pero la caballería no llegó. Sólo nos queda cuidarnos de nosotros mismos, cuidarnos de los nuestros”. Y eso es, esencialmente, un camino de paz. Ese es el camino que Europa debe tomar. Cuidar nuestro continente entre todos los europeos. Quizá algún día tengamos que agradecer a Trump que con su codicia y prepotencia lograra que los europeos  despertáramos del sopor autocomplaciente.

Pero, ojo, la respuesta a Trump no debería ser necesariamente la ruinosa y precipitada decisión de rearmar Europa ya. Esa es la reacción que él espera, ya que así mata dos pájaros de un tiro: se evita los gastos de la presencia USA en la OTAN e inyecta fondos económicos en su país mientras debilita en la misma medida la economía conjunta europea. No hay nada como agitar los muñecos terroríficos de la guerra para hacer perder la serenidad a los políticos. ¿Pero a qué guerra se refieren? ¿A esa guerra provocada por el supuesto aliado de Trump, el señor Putin? No. Se supone que después de Ucrania, Putin va a atacar otro país de Europa. Y los dirigentes europeos corren alarmadísimos a “evitarlo”, armándose hasta los dientes. Y acaban, directa o indirectamente, comprando armas a Estados Unidos, por una suposición que ni siquiera es una amenaza directa. Rusia no es de fiar, de acuerdo. Pero Putin no está ni preparado ni dispuesto para una guerra con Europa. Todo es seguramente un escenario fantasmagórico, diseñado por Trump y Putin. Las amenazas rusas, desde la caída del Muro de Berlín, buscaban impedir que la OTAN admitiera en sus filas a los países del radio de influencia ruso, no a expandirse por la Europa occidental. Se negaban a tener a la OTAN y su armamento nuclear y convencional en las fronteras rusas. ¿Recuerdan cómo reaccionó EE.UU. cuando los rusos intentaron desplegar misiles en Cuba? Pero claro, entonces Rusia era el ‘malo’ de la película. Ahora no hay que confundir a la Rusia humillada y explotada que surgió de la “perestroika”, con una Rusia actual imperialista que hasta Putin sabe que tiene sus límites. El tema de Ucrania es probable que ya esté  firmado y sellado, con la forzosa aquiescencia de Zelenski y el visto bueno mafioso de Trump y Putin. Así que rehacer toda la maquinaria militar de los europeos es una excusa para vender armas, hacer más peligroso el canallesco mundo de los intereses internacionales del ‘post tecno capitalismo’ y debilitar a Europa para propiciar que la delicada textura de la paz se vea desgarrada por el peligro de cualquier incidente bélico casual y no previsible.

 Por lo tanto, la mejor respuesta a la situación actual no es forzar a Europa a una carrera armamentista para amenazar al debilitado oso ruso, que seguramente gruñe porque está en el guión. Pero si Europa se arma, ha de atenerse a la lógica bélica de la situación, donde no hay una amenaza real dirigida a los países europeos. Mientras, la compra de armas producirá, de entrada, unos efectos catastróficos en la economía de los países europeos y sus habitantes. No es un buen negocio, diría Trump si fuese europeo. En esta época de cambio de paradigma en política internacional, Europa debe reinventarse: implementar una nueva política de paz y de diplomacia. Tiene que tener claros sus intereses y jugar con astucia sus bazas para defenderlos, respetando las reglas éticas de respeto que deben regir entre naciones, ignorando la testosterona combatiente al uso y negociando a cuatro bandas el problema de la paz global y el de Ucrania.

Pero hay un problema secundario previo: la falta de una voz única y solidaria en Europa. Algo preciso antes de lanzarse al pozo sin fondo del rearme. Buscar y lograr esa unanimidad solidaria, en los múltiples aspectos en juego: militar, financiero, fiscal, de política exterior. Con la voluntad unitaria de los partidos políticos, superando sus diferencias internas. Controlar los poderes del Parlamento Europeo en momentos de crisis y las actividades de algunos partidos de orientación autoritaria, decididos partidarios de la violencia. Y ante estos nuevos tiempos, crear en el seno de cada estado un área intocable para los intereses partidistas: desde la política exterior y de defensa hasta la educación (uno de los elementos de más relevancia en el progreso de los países) y la política presupuestaria

Hay que ser consciente de las dificultades de implementar esa unidad europea en un plazo corto y menos con urgencia. Suena sin duda utópico. Pero es el ‘tempo’ de acción lo que tenemos que controlar, evitando el ritmo y velocidad excesivos con el que se desarrollan los acontecimientos: en estos momentos eso solo conviene a Trump y compañía. Pero ese control de reacción sólo sería útil si de forma urgente Europa se planteara  tomarse un tiempo de reflexión, anular las declaraciones militaristas y los movimientos armamentistas, e incluso la narración  alarmista de lo que está en juego: simplemente pensar en común y comenzar reuniones al más alto nivel a fin de negociar un escenario diplomático controlado.

Una encuesta realizada a ciudadanos de España, Inglaterra, Francia, Italia y Alemania, muestra datos muy significativos sobre el rearme en Europa, aunque indudablemente de valor muy relativo. Según la encuesta, la mayoría opina que Trump es una amenaza grave para Europa, pero Putin también lo es. Si hubiera una guerra entre esos dos países, los europeos ya no están tan dispuestos a apoyar a EE.UU. como antes de la actual presidencia. La mayoría relativa apoya la creación de un ejército europeo, incluso hay partidarios de volver al servicio militar obligatorio (España e Inglaterra en los últimos puestos). Y casi la mitad de los consultados piensan que es probable que Rusia ataque a otro país después de Ucrania. En este punto la influencia de las informaciones tóxicas es evidente.

En general un examen de los medios informativos muestra una aceptación bastante general de la exigencia trumpista de rearme, con sospechosa celeridad en algunos gobiernos europeos, aunque con bastantes reticencias. Algunos opinan que es necesario implementar una ‘política común de defensa’. Pero eso no se debe reflejar “ipso facto” en un rearme, sino en lograr objetivos previos e internos mucho más esenciales: propiciar y amparar investigaciones propias en todos los campos importantes, generar un mercado único financiero, con sus propios cortafuegos, amparando inversiones propias y ahorro comunitario, progreso y mejora del sector energético y el de telecomunicaciones, eliminar barreras administrativas y la excesiva burocracia, un marco regulatorio y ejecutivo único, por encima de partidos y de ideologías extremas, como un amparo de la libertad y de la solidaridad.

Pero el conflicto de Ucrania nos propone una lección y un cambio, hay que ajustar la doctrina militar a los nuevos escenarios tecnológicos,  coordinar las capacidades de cada país y fortalecer el conglomerado industrial y logístico de defensa. La acelerada dinámica bélica de Ucrania, nos ha ofrecido varias lecciones. La primera de todas es que una política de defensa debe ser ágil y con capacidad de reaccionar y ajustarse a un cambio total de los principios de la guerra tradicional. La evolución tecnológica ha sido tan veloz y radical que los escenarios bélicos se ven obligados a sujetarse a una dinámica flexible de cambios estratégicos y tácticos, unido a una logística de suministros de flujo constante. Las guerras relámpago han pasado a la historia, como evidenció la reacción ucrania ante el ataque ruso de 2022, donde se vio la eficacia de la guerra tecnológica de drones y aviación ligera con actividades furtivas y de reconocimiento. Tácticas de guerra ambiental y sabotaje con grupos reducidos y especializados muy activos. Y una logística de suministros en alerta continua, más el protagonismo de los drones, municiones teledirigidas y sistemas ligeros. Todo ello no es óbice para mantener que Europa debe ser un espacio de libertad, paz y progreso social y económico. Y, en consecuencia,  la mejor política de defensa del espacio europeo debe aspirar a un ejército común, bien dotado con armamento fabricado en Europa  y con mando político y militar único y colegiado.

Una Europa con principios y valores éticos, acercaría el continente a otras culturas y otros movimientos, desde India, los países asiáticos, hasta el grupo de los BRICS y pequeños países de África y Asia que desconfían de las potencias imperialistas como Estados Unidos, Rusia, Corea del Norte o China. Y aborrecen del nuevo desorden mundial, regido por la ley del más fuerte, agresivo y expansionista. También las grandes instituciones, Banco Mundial, FMI, la OMC, la OMS, el Tribunal Penal Internacional, la misma ONU, están siendo dañadas por Trump y sus socios. La MAGA (Make America great again: “Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande”) lo es todo para ese presidente; el resto del mundo le importa un rábano, sin que él se percate de que el prestigio de los EE.UU. va cayendo en picado. Por lo demás, las medidas del nuevo presidente son cada vez más ruidosas y efectistas que dañinas. Por ejemplo en el tema de los aranceles, la propia regulación interna entre los países de la UE equivale a un arancel del 45% para las manufacturas y del 110% para los servicios. Si bajamos los aranceles propios, neutralizaremos los de los USA. En cuanto a la batalla tecnológica de la IA, se pierde frente a EE.UU. debido a que no orientamos recursos para proteger a las empresas tecnológicas emergentes en Europa y dejamos por comodidad y codicia que se las lleven fuera.

Para terminar, hablar de rearme europeo cuando aún no disponemos de un ejército europeo, es echar margaritas a los cerdos. Como decía Churchill: “hagamos lo que tenemos que hacer, pero después de agotar todas las demás posibilidades”. Y esas otras salidas aún no están agotadas: Europa ha perdido mucho tiempo confiando en un aliado que ha dejado de serlo, Estados Unidos. Ahora debe defender su integridad e independencia, su libertad, un marco económico y jurídico estable y garantizado, una capacidad adecuada de ejercer una política exterior y, poco a poco, un sistema de defensa propio. Es hora de “reinventarse” no de “rearmarse”.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens