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3 noviembre 2012 6 03 /11 /noviembre /2012 11:11

ruby-sparks-cartel1.jpgAl fin una historia de amor inteligente, original y atractiva, con inesperadas dosis de dureza psciológica, como si de un thriller metafísico se tratara. "Ruby Sparks", algo así como "La chica de tus sueños" baraja el realismo chispeante de una relación amorosa entre dos personas inteligentes y sensibles con unas gotas de magia imposible y una trama donde el amor es diseccionado en sus componentes básicos a través de una anécdota que ronda lo sobrenatural con tonos de desenfadada comedia joven.

Un escritor genial pero inseguro sueña con una mujer inexistente, producto de sus deseos y su imaginación. Un día esa mujer aparece literalmente de la nada en su propia casa convertida en su pareja. Ante el miedo y desconcierto del joven novelista se inicia una historia de amor con la mujer soñada y se establece un mágico y a veces terrorífico lazo entre la escritura del novelista y la realidad. De manera que todo aquello que escribe sobre la muchacha se cumple en la vida real, con sus elementos de amoral manipulación y su soberbio encanto teórico ("en nombre de todos los hombres del mundo, no estropees esta maravilla", le pide el hermano del protagonista cuando logra percatarse de que lo que el escritor le cuenta es, inexplicablemente, real).

Pero la dinámica humana, irregular, contradictoria, la libertad humana con sus oscuridades, temores y carencias también hacen presa en la relación y la muchacha comienza a comportarse realmente de una forma que la acerca al ser humano libre y la aleja de la marioneta sentimental. Y ahí nace el horror y el insano gancho de la trama.

Interpretada por ese excelente actor demasiado poco conocido que es Paul  Dano, una especie de Woody Allen, tan vulnerable, sensible y patético, al que solo le falta el ingenio humoristico y por una muchacha increíble-- al menos para el protagonista--, Zoe Kazan (además, no se lo pierdan, es la guionista de la película. Esta chica dará que hablar, no en vano es nieta del gran Elia Kazan), con secundarios de lujo como Annette Bening, Antonio,Banderas y Elliot Gould (en un breve pero jugoso papel como psiquiatra), el elenco está a la altura de la propuesta. He disfrutado viendo esta película y estimo que admite unas lecturas menos complacientes y de filosófica profundidad que dejaremos para otra ocasión y otro lugar.

No sorprende la eficacia romántica de esta película, un poco indie, si anotamos que los directores, Jonathan Dayton y Valerie Faris, son los mismos de aquella pequeña joya que se tituló "Pequeña Miss Sunshine" (donde también trabaja Paul Dano, como adolescente obsesionado por entrar como piloto en las Fuerzas aéreas norteamericanas, al que un defecto visual se lo impide). La oscilación de cuento romántico a versión del "Pigmalión" de G.B. Show en su grado más patético (la cruel y angustiosa secuencia de la manipulación directa de los actos de la chica por el escritor, que llega hasta la humillación) está llevada con maestría. La criatura que toma vida y se enfrenta a su creador  produciendo dolor y ruina (recordemos al Frankenstein de Mary Shelley) es un tema recurrente en la literatura y aquí brilla con todo su esplendor si no nos dejamos engañar por el tono ligero de comedia amable y encantadora. Y ni siquiera el final dulce que se nos propone logra disminuir la valizez y belleza del producto ofrecido. No se la pierdan

 

 

 

 

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2 noviembre 2012 5 02 /11 /noviembre /2012 15:19

BRANAGANDA.jpg

 

 David Monteagudo (un buen nombre para un escritor) es un caso peculiar en el mundo literario. Obrero hasta los cuarenta años en una fábrica de cartón ondulado,gallego residente en Cataluña, un "self made man" de la literatura, es aupado por un buen y avispado editor, el señor de "Acantilado" y da la campanada con una novela "Fin", una especie de trhiller a medias entre la novela de misterio y la sociológica con ribetes místicos. A partir de entonces, mientras se sucedían las reediciones de su novela, Monteagudo  da a luz "Marcos Montes", una novela corta ligeramente inferior en calidad a la primera y recientemente un libro de relatos "El edificio", donde ya logra pulir bastante sus un poco toscos útiles de escritor.

Pero hoy vamos a comentar "Brañaganda" (libro que me remitió el librero Serret, tras la visita del autor al Matarraña) , que al parecer fue la primera novela escrita y guardada en un cajón durante diez años que, como suele suceder en un determinado tipo de novelistas, recreaba la propia vida y el ambiente donde nació y creció el escritor, dentro de una trama de novela de terror entreverada con descripciones y personajes del terruño gallego del que procede Monteagudo. Tengo la impresión de que la actual "Brañaganda" debe parecerse muy poco al primer orginal de este autor. Por esta razón he podido percibir, aunque muy cuidadosamente engastados, párrafos que denotan un mayor conocimiento de estilo y vocabulario, con un tono general en el que abundan los tópicos, algun que otro desaliño estilístico y una cierta ingenuidad en lo narrado y en el perfil de los personajes, bastante planos en general y con escasa profundidad psicológica.

Pero hay algo que seguramente ya estaba en el original, la pasión por el ritmo, la dosificación de misterios, el reiterativo truco de adelantar datos sobre lo que va a cambiar para enganchar al lector, la habilidad en sostener determinados incógnitas (las sospechas respecto a su padre del niño-hombre- que narra la acción desde la lejanía de 40 años, la previsible resolución del misterio). Sin embargo la indudable eficacia  literaria en la descripción del paisaje (la novela comienza con una afortunada descripción aérea de la zona donde va a desarrollarse la acción) y los ligeros apuntes a la realidad sociopolítica del franquismo (utilizados para hacer suponer elementos que explicarían el misterio del "lobishome", el hombre lobo a aterroriza el lugar y luego son desechados a favor de la fórmula mítica y legendaria) parecen haber sido arreglados y seguramente mejorados. Lo cual, entiéndase, no es un reproche, sólo una constatación aportada para explicar un cierto desequilibrio que creí percibir en la consistencia de lo narrado.

Jaume Vallcorba, editor, está sacando con cuentagotas una obra interesante, pero en modo alguno tan especial como cantan las inevitables voces laudatorias que suelen acompañar --muchas con justicia-- las publicaciones de "Acantilado".

En "Brañaganda" se confirma lam validez y calidad de un escritor, pero también la necesidad de cuidar más la exigencia de excelencia en la labor literaria de Monteagudo. Una historia contada con una prosa entre Pereda y Alvaro Cunqueiro, aderezada con un estilo a un Manuel Rivas menos cultivado, con el eficaz dominio de la lengua castellana que suelen tener los escritores gallegos. Y asi la visión infantil de lo narrado, logra atraernos e inquietarnos  a partes iguales, una visión atemperada por el recuerdo, de la atrasada, sencilla y natural existencia en los remotos lugares del  mundo rural gallego donde aparece la figura de un "lobishome" con su reguero de muertes atroces, amenaza y miedo. Un adulto Orlando narra la historia rememorando su propia infancia, la presencia de su inteligente y sensible hermano Norberto, de su padre el guardabosques pintor y de su madre, la maestra del pueblo. Otras figuras van danzando por la novela con su aporte de vitalidad, sospecha y misterios y Monteagudo lidia con irregular fortuna con los personajes secundarios, debatiendose entre la ingenuidad y el tópico, pero eso sí reducidos a un entorno magnificamente descrito y un ambiente psicológico de acuerdo con el tema.

En esencia Monteagudo utiliza la mítica presencia del lobishome para sacudir una profunda y atrasada sociedad rural llena de represiones y cuentas pendientes, en una postguerra civil en la que son ignorados y dejados a su suerte por las autoridades debido al pasado levantisco de la zona y donde ese pasado ha dejado heridas abiertas --insinuación de solución realista al misterio del hombre lobo que es abandonada por el autor a favor del mito--.

Para mi el gran aporte de la novela es la cuidada y emotiva descripción de un tiempo de la infancia, donde palpita una frescura de visión y unos sentimientos evocados que nos hablan claramente de una habilidad literaria notable y un bagaje de sensibilidad que puede tener mejores frutos en cuanto se afinen más los útiles del escritor que hay en Monteagudo. 

 

 

 

FICHA:  "BRAÑAGANDA".-DAVID MONTEAGUDO.-EDITORIAL ACANTILADO.282 PAGS. 19E.

              "Marcos Montes".-Acantilado.-118 pags. "El edificio".-171 págs.

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1 noviembre 2012 4 01 /11 /noviembre /2012 08:21

a-thousand-words-cartel.jpg

El generalmente sobreactuante Eddie Murphy es un famoso agente literario con mucha cara, no demasiadas luces, menos ética y un comportamiento prepotente, abusivo y falaz. Su éxito se debe a una fuerte mezcla de esos ingredientes, con un exceso de la pimienta de la falta de escrúpulos. Con estos antecedentes, y un poco hastiado de los gestos del señor Murphy (que tiene ganado el corazón a un sector de público amante del humor grueso, entre los que no me cuento) tomé la sensata decisión de abstenerme de ver esta película. Sin embargo, la defensa de un amigo al que respeto como cinéfilo y el hecho de pasar una hora y pico de cine viendo como el desbordante, y desbordado, actor se ve obligado por imperativos del guión a estar en parcial silencio pues solo tiene la posibilidad de pronunciar mil palabras y despues morir, a no ser que se deshaga el sortilegio en el que cae por su mala cabeza y peores métodos, en fin, la suma de todo eso me convenció de ponerme ante la pantalla. El silencio de Murphy podía ser un valor añadido a la película que suavizaría el reto de volver a soportar la gestualidad excesiva de tan dilecto cómico.

Se que hay legiones de fans de Murphy e incluso le he visto algunas películas que tienen alguna cosa más que astracanadas y humor grueso. Pero en fin, el reto de "Mil palabras" me parecía excesivo. La trama es lineal, bastante previsible aunque puede resultar divertida en manos de un gran cómico, cosa que Murphy no es.

Entonces, ¿cual es el secreto del exito, no demasiado, de "Mil palabras"? Murphy es un payaso que puede ser patético pero que a veces es simplemente gracioso y suele dominar el registro de dejar entrar la ternura en algunos momentos clave. Como decía mi amigo, "con este tipo puedes volver a ser impunemente un adolescente". Con todo lo que de limitativo y maniqueo tiene el asunto.

La redención espiritual que se opera a través de un castigo, un reto, un desafío, una penalidad, es un recurso argumental archisabido. Murphy hace creíbles el fastidio, el horror, la congoja y el humor de la historia, pero no logra que nos creamos su rostro de niño bueno y sus ansias de integrarse a la nomina de los angeles con un comportamiento en las antipodas del que tuvo toda su vida. Las cosas del cambio, ¿saben? no van exactamente así. Y los cambios tardan mucho, mucho en producirse, después de muchos, muchos, quebrantos. Pero bueno, es una película para divertirse  no un tratado de superacion personal.Quizá lo mas interesante de esta pelicula irregular sea la idea de que el arbol (de la vida, que casualidad señor Terence Malik) va perdiendo una hoja por cada palabra que pronuncia el infausto Murphy. Lo demás es silencio...

 

   
     
         

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31 octubre 2012 3 31 /10 /octubre /2012 08:24

JIRO-DREAMS-OF-SUSHI.jpg.

 Hay ocasiones, pocas, en las que un  documental sobre un tema muy específico y original, aparentemente demasiado especializado para ser de interés general ,está realizado con tal solvencia e inteligencia que su ámbito de influencia y de sugestión se amplía en progresión geométrica y se convierte en un  paradigma de algo mucho más trascendente que el tema sencillo o banal en el que teoricamente se apoya. Es el caso de "Jiro, sueños de sushi".

La cámara, técnicamente impecable, luminosa y manejada con maestría paciente, nos adentra ya de entrada en un rostro oriental. Un hombre anciano, de expresión ligeramente asombrada y astuta y sonrisa indescifrable nos es presentado. Es un anciano "Shokunin" (maestro en jefe de elaboración de sushi). Se llama Jiro Ono, tiene 85 años, y aun dirige activamente y con amable  pero exigente autoridad su restaurante, Sukiyabashi Jiro, en un pasadizo del metro de Tokio. Un pequeño local con solo 10 asientos que posee tres estrellas Michelin y esta considerado como uno de los mejores del mundo.

La lista de espera es de meses y entre los clientes se cuentan muchos de los personajes más ricos y poderosos del mundo asiático (los precios son también exclusivos, unos 300 dolares cada plato). Jiro se coloca frente a sus clientes y está atento a las expresiones y comentarios que estos hacen de lo que les preparan ante ellos.

Jiro nos cuenta su vida mientras se van intercalando secuencias del restaurante, de un viaje a Jiro a su tierra natal, de charlas con los hijos, los empleados o el diario viaje al mercado para adquirir el pescado --atun sobre todo-- más perfecto, al precio que sea necesario pagar. Jiro nos habla de sus principios éticos, los que han moldeado su vida: disciplina total, entrega en el trabajo, honestidad, paciencia, determinación y osadia comercial, respeto profundo al oficio y entrega al ritual de la buena cocina. Y una aspiración permanente: mejorar cada día la calidad del sushi que prepara para sus clientes, sin permitirse ni un solo fallo.Y ese sueño inalcanzable (no tiene limite) es el que anima el relato de la vida y la etica de Jiro que él trata de comunicar a sus hijos (ya que, confiesa, nunca pudo ser un padre cariñoso o protector, el trabajo siempre ha sido lo primero). El pequeño ya ha abierto restaurante propio y el mayor heredará el de Jiro cuando este fallezca (nadie habla de retirarse)

Especialmente didáctico y apasionante de ver es el proceso, paso a paso, de la preparación del sushi, desde el mercado a la mesa. Las exigencias de calidad y de trabajo bien hecho son constantes y conforman un estilo de vida que podria ser aplicable a cualquier trabajo, a cualquier actividad, muy lejos de la simple elaboración de sushi.

Propondría que se pasara este documental en las escuelas, (¿hay todavia clases de etica o ya las han eliminado por "poco practicas" en los planes de estudio actuales: curioso que en esta epoca sin moral la ética ya no se enseñe en las escuelas, ¿o es logico?) y que se pidiera a los chicos que sacaran conclusiones de lo que han visto (seguramente entre bostezos).

Un apunte mas: este magnifico documental ha sido realizado por David Gelb, un director joven de Nueva York, al que deberiamos ver más en las pantallas. .

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30 octubre 2012 2 30 /10 /octubre /2012 08:21

Aunque ya hemos caminado por estas tierras ensangrentadas en el pasado, donde el famoso Tigre del Maeztrazgo y sus partidarios compitieron en hacer tropelías y verter sangre con los liberales del Gobierno de Madrid, también se gestaron unas hazañas bélicas que aún esperan el novelista y el cineasta que les de carta de naturaleza. En esta ocasión vamos a evitar el famoso Pico Camiseta y nos vamos a desviar a la izquierda de Els Ports en una excursión de entre 5 y 6 horas que atraviesa una  zona encantadora de paisaje a menudo dramático con bastantes desniveles, entre bosques, encajonadas terrazas de cultivos abandonados, viejas masías en ruinas y muchos corrales y extensiones de pastos donde campan vacas y toros a sus anchas.

Para mayor comodidad sugiero que se deje un coche en la bella villa de Herbés, de la que hemos hablado en otros reportajes, llamada también Herbés Jussans para diferenciarla de Herbeset (mucho más arriba a 1147m) que se denominó Herbés Solerans. Con el otro vehículo subimos a Herbeset a través de una carretera de  montaña  (CV-110)  que es la misma por la que llegamos a Herbés desde Peñarroya de Tastavins y que se sigue a poco de pasar el pueblo.

Una vez en Herbeset comenzamos la excursión desde el extremo norte del pueblo, junto al caserío, bajo el cementerio, en una calleja que acaba en plena explotación ganadera. Tras cruzar una valla de ganado, bajamos por el barranco de Herbeset hacia el Mas de Giner por un sendero señalizado con marcas amarillas (el PR CV-373).

Empieza circulando por bancales de piedra seca (azagadores) rodeados de pinos y cultivos. No tardamos en bajar al fondo del barranco y ya dejamos los bancales para seguir un sendero de corriela entre un bosque  de carrascas y pinos.

Los desniveles comienzan a ser pronunciados muy pronto pero con la fresca el camino se hace relajadamente.  Las señales --algun que otro poste con la indicacion en forma de flecha de madera con el nombre del destino y el tiempo aproximado, en color amarillo--  indican que seguimos la dirección del refugio de Pereroles, magnificas instalaciones enclavadas en el comienzo de la serranía del mismo nombre (accesible desde la carretera N-232).

Comenzamos la subida del barranco del Grevolar tras pasar por los restos del Mas de Giner. El sendero nos llevará por el barranco hasta el Mas de Darsa.

Este es uno de los tramos más bellos del sendero. Hay un silencio espléndido y el camino pese al desnivel se hace agradablemente con el paseo perfumado por el espliego y el romero. Se intensifica la subida en el mismo Mas de Darsa, que  debemos cruzar por una rústica cancela de ganado, bajo la sombra intensa de higueras y moreras, castaños y encinas.  Seguimos la subida por un seco y polvoriento sendero con un murete de piedra seca. Estamos muy cerca del cruce con la carretera C-110, que deberemos cruzar para seguir al otro lado hacia el Pinaret del Floro.

En ese lugar de bastante altura, el paisaje ha ganado en extensión y luz. Desde allí comienza la primera bajada hacia Herbés, aunque una vez bajemos al valle habrá que hacer una nueva subida --y esta por fatigosa pista-- para alcanzar el último altozano antes del objetivo. Pero sigamos con njestro camino. Tras pasar la carretera y cruzar los grandes prados de pastoreo hay que estar atento. El sendero se bifurca. Un ramal va hacia la izquierda y es el que lleva a Pereroles. Nosotros debemos seguir hacia la derecha por el CV-374 que es el que nos dejará en Herbés, aún a 8 km de distancia.

El paisaje ha cambiado, grandes prados, pocos arboles, cancelas y corrales empedrados. Y también muchas reses. Vacas y toros que alzan la cabeza, atentos al paso de los intruosos. Vamos abriendo y cerrando cancelas, con un poco de cuidado por la presencia no siempre solo pintoresca de los astados.

Cruzamos otro bosque y llegamos a la gran explanada de una especie de urbanizació rural, casas remozadas, en uso, con varias instalaciones, formando un caserío cercado con vallas de alambre.

Nos internamos en otro bosque y bajamos por un sendero bien balizado con una cerca de espino a la derecha que impide la entrada al bosque. Un cartel nos avisa que es propiedad del Mas de Adell. Desde allí se abre una magnífica vista sobre las estribaciones de los Ports en cuya falda se encuentra nuestro destino, Herbés. Pero aún queda bastante recorrido.  Bajamos entre un bosque de coníferas.LLegaremos a los amplios corrales del gran Mas de Arnau, en semiruinas, y seguimos bajando entre arboles hasta buscar la pista forestal de Les Marrades. En ese punto comienza una fuerte y agotadora subida por la polvorienta pista que nos deja en una balsa de agua para uso de helicopteros contra incendios. Allí se nos abre todo el valle de Herbés a nuestros pies, aunque aún no se divisa el pueblo.

Alli la pista termina y comienza un sendero de fuerte bajada que muy pronto nos va regalando vistas del rojo caserío de Herbés, aunque deberemos bajar por una tartera de blanca roca descompuesta y por fin, entre sembrados y roquedales formando paredes, bajamos el barranco de la Escalona y volvemos a subir un sendero pedregoso hasta entrar en el pueblo con el Palacio del Baró de Herbés enfrente, donde nos espera el otro vehículo.

 

SUBIDA AL REGATXOL (1259).

Una  vez en Herbeset hay quien prefiere, antes de comenzar la bajada hacia Pereroles, hacer una subidita, bastante fácil a pesar del último tramo de gran desnivel, al Pico de Regatxol. Simplemente se sigue la carretera que lleva a Castell de Cabras hasta el Mas de Serraplana. Allí hay un sendero con fitas que llevan a la cima del Pic, desde donde se disfruta de una vista incomparable de toda la zona desde Morella a Castell de Cabras y Herbeset

 

NO SE PIERDA

Un paseo por Herbés, por sus empinadas calles y al castillo-palacio más bien-- del primer noble que apoyó la causa del general Cabrera y pagó con su vida por ello. Hay un bar en el pueblo donde uno puede degustar el licor de hierbas que toma el nombre de la villa.En  1691 obtuvo autonomía municipal como una villa independiente de Morella, gracias a Carlos II y se fusionó de nuevo con ella en el año 1926. En los 70 recobró su independencia como municipio. Ya no queda mucho de los edificios originales del pueblo, pero por su enclave natural, aún se respira el ambiente romántico que en el siglo XIX le insufló la presencia de los carlistas y el mitico general, y la sombra trágica de muchas muertes, venganzas y destrozos..

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29 octubre 2012 1 29 /10 /octubre /2012 08:35

atrapados-en-chernobil-cartel-1.jpg

Ahí es nada, a alguien se le ocurre la brillante idea de organizar sesiones de turismo de riesgo en los alrededores de la destruida central nuclear de Chernobil. Sí señores, de la tristemente famosa central accidentada cuya radiación se mantendra en niveles letales durante cien años al menos. Pues nada, un taimado hombre de negocios ruso con pinta de mafioso total, el amigo Uri (Dimitri Diatchenko), ex militar soviético, monta una agencia de turismo extremo.El riesgo consiste en visitar la ciudad abandonada y cerrada por los militares rusos, donde vivían los obreros de la central de Chernobil. El hombre asegura a sus clientes que el nivel de radiación es mínimo y se pueden visitar los inmuebles, parques y calles abandonadas en cuestión de dos o tres horas. Ha logrado, gracias a sobornos a los guardias de seguridad rusos, que les permitan la entrada en una tronada camioneta, durante un tiempo máximo de dos horas, despues de las cuales el nivel de radiación acumulada por el organismo puede llegar a ser de muy peligroso a letal.Tres parejas de turistas jóvenes, norteamericanos o ingleses, son los clientes en esta ocasión. Los soldados de guardia no les dejan pasar el dia señalado pues hay una inspección sorpresa, pero Uri tiene recursos y por un camino abandonado logra colarse en el perimetro de la ciudad prohibida.

A partir de ahí, el debutante director Brad Parker, nos va sumergiendo en un confuso y bien administrado ritmo de suspense y horror, empezando con los sustos  súbitos habituales en el género para irse complicando cada vez más. Los jóvenes y descerebrados turistas (un grupo de actores jóvenes bastante convincentes en sus esquematicos papeles), Jonathan Sadowski, Jesse Mc Cartney, Olivia Taylor, Hathan Philipps, Ingrid Bolso y Devoin Kelley comienzan a ver como se les va complicando cada vez la vida, en cuesti´çon de minutos, mientras una "avería" en el motor de la camioneta les deja encerrados en la ciudad abandonada.

La cosa no da más de sí. La espeluznante realidad de la ciudad abandonada como quien dice con los platos aún humeantes y el café recién  servido, conforma un escenario horriblemente sugestivo a una trama que va desarrollándose a trompicones, impulsada por el peligro de muerte de la radiación y algunas sorpresitas mas o menos previsibles.

Película destinada a un publico adolescente y palomitero, está teniendo cierto exito más debido a su ritmo y al morboso atractivo de su oferta inicial que al resultado final del proyecto. Buena para publico como el anotado y afines, para pasar una tarde domingo entre sustos, grititos y tal. Mola.

 

 

 

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27 octubre 2012 6 27 /10 /octubre /2012 07:38

miel-de-naranjas-cartel.jpg

 Bueno, parodiando la novela de Isaac Rosa, se trata de "otra maldita película sobre la guerra civil". Dirigida con cierta frialdad por Imanol Uribe, "Miel de naranjas" trata de aportar sabor de "thriller" a una historia previsible y con una iconografía antifranquista que abunda en la archisabida salvajada que el régimen aportó a la historia española del siglo XX, sobre todo en los duros y aciagos años de la inmediata postguerra.

El ambiente militar en sus altos estamentos --un teniente coronel juez-- y en los más bajos, un soldado perteneciente a una familia represaliada que mantiene una historia de amor, de cuyo improbable nacimiento no sabemos nada, con la sobrina del juez, una pieza clave aunque oculta en la trama.

Las fantochadas de los llamados juicios militares sumarísimos (la justicia militar es a la justicia, lo que la música militar a la música) y los especímenes chulescos y bastante inhumanos que muestra la cinta, ya nos saben a algo reiteradamente mostrado en anteriores películas de esta temática.

La originalidad unica que ofrece la cinta de Uribe es un aire dinámico y por supuesto maniqueo que ofrece momentos de tensión muy bien administrados por el director, pero que se resuelve de una manera elíptica y seguramente bastante irreal. Tal vez lo mas brillante sean las secuencias del equipo falso de No-Do que atraca a un ingeniero militar en su propio despacho oficial o las dos escenas finales, el garabato del cuerpo del juez asesinado (que forma una esvástica grotesca) o el acertijo resuelto de las naranjas que el personaje de una avejentada Molina (madre del protagonista, que ya ha perdido dos hijos y el marido en la guerra y está internada en un psiquiátrico) va mostrando durante todas sus intervenciones.

Tanto los entresijos de la lucha guerrillera clandestina o las infiltraciones de éstos en pleno juzgado militar tienen un punto de novelería poco creíble, que no logra cargarse de emotividad y suena, a estas alturas, un poco postizo. No hay lectura más compleja de la situación: todo acaba siendo tan soso como las actitudes del protagonista, el soldado (Iban Garate) que no está a la altura de su compañera (Balnca Suárez) uno de los personajes más improbables de la narración, pero que tiene fuerza y resplandece en cada secuencia.

El problema es que la pelicula seguramente llega ya un poco tarde para la sensibilidad del espectador actual. Todo parece reducirse a la anécdota de la pareja protagonista y el escenario brutal y demoledor que fue la postguerra española queda desdibujado y no aporta nada especial al imaginario fílmico que rodea la guerra civil española. 

 

 

 

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26 octubre 2012 5 26 /10 /octubre /2012 09:28

vacaciones-en-el-infierno-cartel-1.jpg

Megacine de acción carcelaria. Un producto dignísimo dentro de las logicas limitaciones del género, pero realizado con sentido del humor, un saludable ejercicio de autoparodia (las pistolas tienen balas inextinguibles, los balazos acertados son legión sobre todo en los malos, las palizas apenas dejan huella, los excesos de acrobacias fisicas son casi de peli asiatica de artes marciales) y una visión del "paraíso" americano y el vecino "infierno" mexicano a la altura de los tópicos más reiterados. Pero los sartenazos críticos a la corrupción van de un lado al otro de la frontera con auténtica generosidad distributiva y seguramente con un realismo incómodo al poderoso vecino del Norte. Tanto es así, que, pese  al tono general de gamberrada fílmica con previsible éxito y posible doble lectura, la película no ha tenido apenas promoción y la escasa distribución hace pensar en que las Majors norteamericanas, el poder de Hollywood, no acaba de perdonar a Mel Gibson su desnortada y caótica trayectoria como actor, director y personaje público. Acabará en el mercado del DVD y no deja de ser una lástima.

Tras un principio de sabrosísima persecución policial de dos atracadores disfrazados de payasos, éstos acaban en mano de la policia fronteriza mexicana que, al ver el botín que llevaban en el coche, decide no expatriar a los forajidos y encerrar al sobreviviente (un fatigado pero entero Mel Gibson) de por vida en una cárcel de Mexico DF conocida por El Pueblito, sin filiación y dándole por desaparecido en un mundo carcelario que parece diseñado por El Bosco. La historia que nos regalan es la del forajido Mel, divertido y socarrón delincuente de bajos vuelos pero aguda sagacidad tratando de sobrevivir y escapar de una prisión inconcebible (¿o no?) con su dictadorzuelo propio, sus mafias, sus leyes internas y su mala leche. Una cárcel donde conviven hombres y mujeres, niños, policías corruptos y funcionarios comprados, todos con un único designio: ganar dinero y gastarlo en los mil y un pequeños placeres de la  cautividad corrompida. Dirigida por Adrian Grunberg, un debutante que muestra buenas maneras y un sentido de la acción y el humor muy desarrollados.

El niño co.protagonista es un prodigio de expresividad y da una réplica excelente a Mel Gibson, en una trama donde la acción y las relaciones entre los personajes principales van a un ritmo endiablado, sin apenas dejar respiro al espectador. Pese al final previsible, uno ve esta película con humor y alta diversión, contagiado por el cine que hemos visto de Robert Rodriguez, Soderbergh o Tony Scott (estos dos ultimos tuvieron a Grunberg como ayudante de dirección y, dado lo visto, como avanzado discípulo).

Película que merece mejor suerte y una critica más tolerante y comprensiva: es un salvaje y gamberro comic carcelario llevado al cine con mano habilidosa y un humor bastante bestia, por cierto.

Uno se reconcilia con el Gibson de los principios, más que con el de la Marmota u otras recientes, ya que compone un antihéroe, atractivo, simpatico, peligroso y medio loco. La carga critica subyacente entre tanta guasa y tanto horror desmadrado, es de las que hacen temblar al Sistema (si es que es capaz de tal cosa) y eso es un punto a favor de Gibson y uno en contra de que su película se valore más. Muy bien, Gibson. Has codirigido, interpretado y coproducido una buena película que algun dia, no lo dudes, tendrá su jornada de gloria.

 

 

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25 octubre 2012 4 25 /10 /octubre /2012 08:54

hacia-la-tormenta.jpg

 

Publicar un dietario suele ser un negocio ruinoso. Para la editorial y para el prestigio literario del autor. Realmente resulta difícil lograr que un corresponsal de la vida propia logre dar con el tono, el ritmo y el interés que se requiere para no matar al lector de aburrimiento o despertar su irritación hasta límites destructivos (acabar encendiendo la chimenea con las páginas del dietario, cosa muy popular desde que se publican más libros que los granos de arena del desierto y desde que los lectores del detective Carvallo --del gran Manolo Vázquez Montalbán-- aprendieron esa maniobra liberadora en sus novelas. Todavía recuerdo la cara de consternación de un amigo editor que habia cedido al ruego de Torrente Ballester de que le publicara un tomo de sus "Cuadernos de un vate vago". La edición casi completa (descontados los libros de promoción y critia) pasó a ser malvendida en grandes almacenes a un precio de risa.

Claro, también están los cuadernos de Walter Benjamín, los diarios de la Mansfield, Huxley, Reanudot, Tosltoi y algunos otros gigantes. No contemos con ellos. Lo normal que es que el modelo dietario, o es una vitriólica reseña de los amigos y enemigos del autor (y estos deben ser importantes., no vale el vecino de arriba del autor) o está condenado a una vida corta y lánguida.

Pero bueno, de vez en cuando la vida da sorpresas. Una especial recomendación de mi librero de Valderrobres, Octavi, me ha permitido conocer a un escritor (no es un novel pero para mi era un desconocido), Francisco Sanmartin, cuyo dietario "Hacia la tormenta" (editado por Xordica) me ha encantado.  Como escribe (pag 11):  un breve dietario ajeno a las jactancias, al camorreo, a la trápala y a lo inconfensable, un dietario donde aparece algo de lo que uno ha sido y ha visto". Laus deo...al fin, el tono, el estilo y la temática del dietario de este señor me ha hecho leerlo de un tirón. Facilita (y se agradece) el hecho de que solo tiene 69 páginas. Hasta uno llega a pensar que si tuviera el doble tampoco importaría. Sin embargo en materia de dietarios la experiencia lectora dicta que no deben ser muy largos. Por larga que sea la maestria del autor llega un momento en que la primera persona real en una narración se las ve y las desea para mantener activa la atención evasiva del lector.

Pero, repito, aquí no hay más que sonreir a Fernando Sanmartin y estrecharle la mano. Las vivencias narradas, en cortas entregas, trancurren entre los años 1997 y 2002. No importa, porque lo narrado tiene categoría de algo para lo que el tiempo no es un problema, sino a veces un interés añadido. Excepto por el hecho de que muchas de las personas mas o menos conocidas que comparten momentos con el autor ya han desaparecido. Los nombres, tratados en persona o no, evocados por San Martin van desde Sartre, Villena, Baroja, Jose Agustin Goytisolo, Cela, el pintor Jose Luis Cano, Ana Maria Matute, hasta Quevedo, Semprún, Benet, Bowles, Sanchez Ostiz, Javier Tomeo, Modiano, Anton Castro, Felix Romeo. Además habla de sus amigos poetas o pintores y cuando cita a algun mal bicho de los que abundan en el predio literario pone una anónima y discreta X. Nos habla de su hijo Yorgos, nombre de poeta, y menciona una "ella" con la que viaja y comparte bellezas, Da breves pinceladas de los lugares que visita y se emociona con Lekeitio que mas que el pueblo amado es un ritual una y otra vez repetido.Acaba el libro con una aventura estética y literaria bastante original: a fin de inspirarse para un comentario que debe hacer a una exposición del pintor Ignacio Fortún, ambos deciden que Sanmartín "apadrinará" una de las obras del pintor. Escoge un cuadro (que se reprocuce en el libro) y lo inserta en su vida, lo lleva a su casa y lo mira durante semanas. Va desgajando impresiones y pareceres y aunque no se nos muestra el resultado literario de tal convivencia, lo que hemos leido es suficiente para interesarnos.

El resultado final es una obrita que se lee en un suspiro y deja un buen sabor de boca. Y lo que es mas importante, inyecta el deseo de leer otra obra de este autor. Y de eso se trata, ¿no?

 

 

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24 octubre 2012 3 24 /10 /octubre /2012 07:24

Medusa

 

Como suele suceder con algunos buenos escritores que se sitúan fuera de los focos mediáticos de los grupos consagrados, terminan convirtiéndose en autores de culto que tienen una no muy numerosa pero muy entusiasta legión de seguidores. El asturiano Ricardo Menéndez Salmón (Gijón 1971) es uno de ellos. Me deslumbró con su primera novela "La filosofía en invierno" (editado por una pequeña editorial de Oviedo, KRK) a pesar de que tuvo una existencia-en palabras de su autor- "breve y nocturna como la de ciertos insectos", ya mostraba los modos y maneras literarios de un autor sólido. El bombazo mediático y crítico de "La ofensa" (2007) integrada en una trilogía subtitulada "Del mal" con "Derrumbe" y "El corrector", todas publicadas en Seix y Barral, puso en primera plana a Manéndez Salmón, con todo merecimiento, empezó sus colaboraciones en  "El País" y el coro laudatorio de entrevistas y reseñas. Nuestro autor llamaba con títulos sucesivos sobre la puerta de la Fortuna y la Gloria y yo temía por su solidez literaria, su dificil sencillez expositiva, la potencia de los temas que iluminaba con su mirada inteligente. "Medusa", su última novela (Seix Barral) me tranquiliza.

De pronto, leyendo "Medusa" (gracias al librero Serret, de Vallderrobres, que me hizo llegar un ejemplar) uno percibe la alargada sombra nutricia de Max Aub y su maravilloso "Josep Torres Campalans". ¿Conocen la historia de esta novela diseñada como un ensayo? En ella el gran escritor hispano-francés-mexicano que escribió una pentalogía clave sobre la guerra civil española "Campos de sangre", hace gala de uno de sus recursos más brillantes, la creación de "heterónimos" al estilo de Pessoa. En la novela "JTC" que parece inspirar esta "Medusa" de Menéndez Salmón, Max Aub crea un personaje, un pintor que vive al inicio del siglo XX en Paris y sufre ese convulso siglo sin dejar de producir una obra pictórica importante. El caso es que cuando la novela se publica en 1958, el olvidado Josep Torres Campalans recibe el reconocimiento y el "recuerdo" de escritores, periodistas y artistas que dicen haberle conocido (entre ellos, no se lo pierdan el mismo Picasso). Un par de años mas tarde Max Aub reconoce que J.T.C., el artista olvidado, es él y que todo ha sido una invención literaria y artistica (los cuadros, de bastante valor pictórico, también los pintó él).

Pues bien, en "Medusa" asistimos a la vida y obra de un artista, fotógrafo, que muestra su obra como un notario de las salvajadas nazis en Europa.

Ya desde su extremecedor inicio, la filmación de un salvaje y burocratizado asesinato en grupo en la localidad polaca de Kovno, unos minutos de filmación fría y aséptica en la que unos soldados nazis van asesinando uno a uno de un disparo en la sien a un grupo de prisioneros, siguiendo un ritual de despiadada efectividad entre verdugos y víctimas, nos da la clave de lo que será la novela. La vida de un niño sin padre, despreciado por la madre, que adquiere una temprana pasión por la mirada casi entomológica y se decanta hacia la fotografía que será su medio de expresión y de comunicación.

Enrolado por los nazis en su aparato de propaganda, Prohaska, acompaña a las tropas nazis en su sangriento avance por Europa, visita los campos de concentración y es silencioso y aparentemente aséptico y nada emocional testigo de los peores crímenes de lesa humanidad que comete el III Reich. Nos habla M.Salmón del único amor de ese hombre brillante al que no parecen alterarle los horrores que mira a través de su lente, un fotógrafo del pánico que trata de parapetarse tras su máquina y no se permite emoción o sentimiento alguno que le separe de su labor. 

Se nos habla de su pasión por el ajedrez, un juego para mentes frías, y de su amistad con un muchacho judío al que salva de la extinción, al menos mientras él hace sus fotos en el campo de exterminio, y con el que mantiene una larguísima amistad y convierte en su albacea testamentario y en el vínculo de Prohasca con la posteridad.

El estilo de M.Salmón en esta novela tiene el escueto e impersonal sello de una crónica biográfica y leemos la novela con la impresión (falsa) de que estamos leyendo un ensayo novelado sobre una persona real, testigo de los horrores de la segunda Guerra mundial y de la postguerra. Solo se permite cierta emocionalidad en la descripción de la muerte de su único y gran amor, su esposa. Lo demás, incluido su final, está relatado con la concisión y alejamiento de un historiador metido a biógrafo. Así logra que Prohasca se convierta más en un estereotipo, en un símbolo viviente del ser humano en una épova maldita de la historia reciente. Prohasca es el paradigma del ser humano que vivió esos días aciagos y trató, infructuosamente, de no ser salpicado por la sangre que se vertió tan vacuamente, de la maldad en estado puro que manchó a toda una época por igual, estuvieras donde estuvieras.

Como escribe el amigo judío (que se salva del campo de exterminio, aunque no por su amigo), que se convierte en un excelente complemento de las pesquisas biográficas del narrador,  la "inmensa fuerza de voluntad, el acendrado ascetismo, el monstruoso desapego de las pasiones y del dolor ajeno," (pag.141)que es el "patrimonio" humano de Prohasca, solo estuvieron a punto de romperse tras la muerte de su esposa Heidi.

Apostilla el narrador (pag.83): "El hombre es un ser ganado por la busqueda del sentido, quizá porque todo alrededor suyo conspira contra ese sentido" y, con estas palabras, diseña la estructura básica de su cometido y, en definitiva, la del escritor que hay detrás suyo, Ricardo Menéndez Salmón. Una novela, pues, que se lee fácil y rápidamente y que, como todas las buenas novelas, no consume todos sus retos y deja la puerta abierta seductoramente para una segunda lectura.

 

FICHA:  "MEDUSA".-RICARDO MENÉNDEZ SALMÓN.-ED.SEIX BARRAL.BIBLIOTECA BREVE.153 PAGS.17.50 EUROS.Medusa.jpg  

 

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