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19 agosto 2015 3 19 /08 /agosto /2015 09:31
En tercera persona

Paul Haguis el director y guionista de películas como "Crash" o "En el valle de Elah" trata de mantener el listón con desigual resultado al ofrecernos "En tercera persona". El fragmentario guión va jugando al gato y al ratón con el espectador hasta que este cae en la cuenta de que de todas las historias que nos cuentan sólo hay una sola verdadera, la del escritor en mal momento creativo que trata de sobreponerse a la muerte de su hijo (en la cual ha tenido cierto papel de falta de cuidado y por tanto vive obsesionado con la culpa y los remordimientos). Una vez el espectador acepta que la creatividad del escritor es responsable de esaas historias el asunto se ordena hasta cierto punto. El novelista, premio Pullitzer en horas bajas, está como siempre muy dignamente encarnado por Liam Neeson, con secundarios tan soberbios como Adrian Brody, James Franco o Giancarlo Giannini, sin contar las damas, entre ellas unas impecable Olivia Wilde y Kim Bassinger, la historia acaba armándose de sentido al final con unos "sfumato" de secuencias algo infantiles.

Se trata de una hiperfragmentada película con tres variaciones de una historia semejante donde solo cambian los papeles y se mantienen, ojo, unos detalles constantes para "dar pistas" al asombrado espectador, los niños muertos, las vocecitas susurrando "mírame", los padres autoculpabilizados, madre o padre según la historia, sufrimientos y culpa, incluso un incesto para completar el cuadro desconcertante, sin llegar a cerrarse casi ninguno de ellos, porque el telefono suena a deshora o al director se le pasa dar más consistencia a la historia del pobre Brody que se pasa su trozo de película en absoluto desconcierto.

Ritmo irregular, personajes bien construidos pero vacíos, una cierta propensión al drama fuera de resgistro y algunos excesos innecesarios de cara a una galería que le encante el morbo.
Sigue Haggis apelando al esquema que le dio el éxito en "Crash", las historias diferentes que van entrecruzándose, como las neuronas de las cabezas de los personajes que transitan siempre senderos espinosos cuando no trágicos..
Las historias van desenrollándose en Nueva York, Roma y Paris, de forma entrecortada con saltos de guión que confunden al espectador y que sólo buscan añadir intriga a algo que no acaba de funcionar, pese a su ambición creativa.

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17 agosto 2015 1 17 /08 /agosto /2015 09:08
El cuento de un tonel

Hablar de Jonathan Swift es hablar de "Los viajes de Gulliver", de ese malentendido literario y cultural que durante siglos ha recluido el demoledor y divertido libro en los estantes de libros para niños, es hablar del maestro de la sátira, del ingenio, del estilo sarcástico, irónico, cáustico, profundamente culto y razonable, del adjetivo incisivo, del razonamiento mordaz, de la censura llenade humor, del libelo hiriente o la diatriba desternillantes, de las moralejas desazonantes y las metáforas brillantes, de la intransigencia hacia la estupidez, la falta de honestidad, la injusticia, la beatería y la hipocresía. Hablamos de una obra capital, mejor de un autor capital y esencial del siglo XVIII que proyecta su paradójica validez hasta el siglo XXI y tal vez más allá,

Pues bien, "El cuento de un tonel" y su codicilo, "La batalla de los libros" son dos `parábolas, dos alegorías feroces contra las instituciones del saber, política y religión, y por otro, una crítica inmisericorde contra las supuestas bases de la modernidad. Con prólogo, traducción y notas de Cristóbal Serra, la excelente edición de l editor José J. de Olañeta, nos llega con todos los aditamentos de la edición original según se estilaba en aquellos tiempos, formado por interminables --que no innecesarios-- escritos de defensa del autor, dedicatoria del librero, carta del librero al lector y una irónica dedicatoria del autor a la posteridad. Prefacio, introducciones, las disgresiones que se suceden entre los capítulos de la narración propiamente dicha, una disertación sobre la locura, -- uno de los capítulos más acerbos y demoledores de la obra, superutilizado como cita--, la conclusión y, por fin, la siguiente obra, "La batalla de los libros". De todo este complejo "corpus" literario", lo primero que uno aprende es a no considerarlos "impertinentes" (su pertinencia es el humor ácido y corrosivo que desprende la pluma de Swift) y lo segundo es que el libro es indispensable y absurdamente actual.

Desde el principio el Cuento de un Tonel provoca al lector, incluso dudando sarcásticamente de las capacidades de éste, añadiendo que “el Ingenio es el Don más noble y provechoso de la Naturaleza humana, así también el Humor es el más agradable, por lo tanto, quienes no seentreguen a ninguno, estarán expuestos a los Azotes de ambos”. Desde la ironía y la sátira, Swift trata de dejar a un lado el Clasicismo del siglo XVII y dar paso a la Ilustración en el XVIII. Con gran sarcasmo Swift da a entender que lo insigne en el individuo moderno radica en apagar las luces de lo antiguo (mientras él mismo muestra su interés y arrobo por las Sátiras de Horacio, la falsa Historia verídica de Luciano, de Erasmo, sin olvidar a Rabelais, Montaigne o Cervantes).

Esta obra fue compuesta entre 1694 y 1697 y publicada en 1704. La parte narrativa es una alegoría sobre tres hermanos: Peter, Martin y Jack, que representan cada una de las ramas de la religión cristiana en Occidente. El primer hermano, Peter (por San Pedro) prefigura a la iglesia católica. Jack (por Calvino, pero también por Jack de Leyden) representa a la iglesia protestante y sus ramas, baptistas, presbiterianos, cuáqueros, mennonitas, y las iglesias carismáticas. El tercer hermano, Martin, el mediano, obtiene su nombre de Martín Lutero), y representa la 'vía media' de la Iglesia de Inglaterra. Los hermanos han heredado tres magníficas capas (símbolos de la práctica religiosa) de parte de su padre ( Dios), y conservan su testamento (la Biblia) para guiarse. "Por mucho que el testamento represente la Biblia y las capas la práctica de la cristiandad, la alegoría tiende a ser una apología por la negación de la Iglesia de Inglaterra a alterar su práctica en concordancia con las demandas puritanas y su continua resistencia a alinearse con la Iglesia Católica". Se trata de una parodia gigantesca sobre la vida religiosa y las Iglesias institucionalizadas, su corrupción y su alejamiento de los principios éticos que deberían informar la práctica en las religiones establecidas, en donde Swift no deja títere con cabeza y su afán ridiculizador alcanza cotas hiperbólicas.

En cuanto a "La batlla de los libros", la preocupación alegórica del autor resta potencia vitriólica a su pluma y deja fluir una poco habitual pedantería. Aún así el "Relato completo y verídico de la batalla librada el viernes último entre los libros antiguos y los libros modernos en le Biblioteaca de Saint-James", merece una lectura atenta, aunque estorben la innumerables citas eruditas del autor. Es una toma de partido de Swift a favor de sir William Temple en un debate público sobre la disputa entre el saber antiguo y el moderno. La replica de sir W.W. Wotton, en contra de los autores clásicos provoca esa "Batalla" que Swift escribió para criticar la postura de Wotton y, en el fondo, la existencia de la polémica.

FICHA

EL CUENTO DE UN TÓNEL.- Jonathan Swift.- Trad. notas y prólogo de Cristóbal Serra.- José J. de Olañeta editor. 201 págs.-19 euros.

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16 agosto 2015 7 16 /08 /agosto /2015 14:25
Lío en Broadway

Peter Bogdanovich es un sólido constructor de comedias al viejo estilo de los Wilder, Howard Hawks. Lubitsch, o Edwards, rozándoles en calidad al menos en alguna ocasión, pero habitualmente un escalón por debajo. Junto a Woody Allen es uno de los pocos clásicos que sobrevive de vez en cuando soltándonos alguna que otra película deliciosa rodeada de otras para pasar el rato y poco más. En los 70 nos brindaba películas como ‘La última película’, ‘¿Qué me pasa Doctor?’ o ‘Luna de papel’.

Ahora estamos ante una comedia ligera rodada al más puro estilo clásico de líos y enredos, en la que Bogdanovich echa mano de la vis cómica de sus actores y les deja desmadrarse en alguna ocasión tratando de mantener bien encauzada la trama y con notable sentido del ritmo. Toda su ambición es lograr que el espectador suelte la carcajada de vez en cuando y no abandone la sonrisa durante toda la proyección. Si con usted lo ha consigo, bravo. Al menos uno capta lo bien que se lo pasan rodando todos los acores y actrices del elenco, con especial mención a Rhys Ifans, Imogen Poots y a Jennifer Aniston, como una psiquiatra absolutamente neurótica con tendencias paranoides que protagoniza las secuencias más disparatadas de la comedia. Owen Wilson cumple con su papel protagonista de liadísimo y absurdo director de comedias, Will Forte como el autor y un inspiradísimo George Morfogen como investigador privado al estilo Clousseau pero en plan desternillante mayordomo anciano inglés tropezando con todo. Buena música de Edward Shearmur y un homenaje entrañable a Lubitchs y su "El pecado de Cluny Brown" de donde Bogdanovich obtiene la frase recurrente de su película "echar ardillas a las nueces". Para mayor diversión y sorpres, Michael Shanon y Quentin Tarantino hacen sendos cameos.


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14 agosto 2015 5 14 /08 /agosto /2015 14:08
Un plan perfecto

Una cinta más de robos imposibles, uno de los subgéneros temáticos más socorridos desde los "Misión Imposible" a la serie de Clooney sobre el remake de "La pandilla de los Once" (Oceans Eleven) o clásicos tan magníficos como el trepidante enredo que monta una flotilla de "Minis", conducidos por Charlize Teron, Statman o Werderberg. El sueco Alain Darborg no llega a tales cotas de sofisticación pero consigue armar un producto digno con secuencias bastante logradas, en clave humorísitca o sentimental, sin grandes desmelenes argumentales --es bastante plano el guión-- y con algunos retos a la credibilidad (en el que incurren casi todos pero lo disimulan mejor). No convence demasiado pero al menos entretiene.

El reparto cumple dentro de la falta de relieve psicológico y de carácter, desde el líder, poco caroismático, a la bella ladrona o el alcohólico con pasado turbio que forman el grupo. La ejecución del atraco flojea bastante y el final parece cogido con pinzas para justificar la cosa.

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13 agosto 2015 4 13 /08 /agosto /2015 09:02
EL AROMA DEL TIEMPO

He aquí uno de los ensayos más interesantes que he leído en el último trimestre. El autor, el sudcoreano Byung-Chul Han, nacido en Seul en 1959, ha desarrollado su vida universitaria en Alemania, país en el que brilla como uno de los especialistas más sólidos en la filosofía de Heidegger. Ejerce como profesor de Filosofía en la Universidad de Berlín y ha publicado una decena de títulos sobre la filosofía crítica aplicada a la sociedad occidental actual, sobre cuestiones como la transparencia comunicativa, el cansancio de una cultura como fórmula vital, la influencia del erotismo en la estructura psicosocial y los desafíos y fracasos de la psicopolítica.

El tiempo es una de las constantes, muchas veces conflictivas, con las que nos enfrentamos a diario. Las esrtimaciones de tiempo subjetivo, del paso acelerado del tiempo, de los estiramientos cada vez más frecuentes de las sensaciones temporales, de la visión personal de la propia existencia, van creando una telaraña de misterio y confusión sobre esa constante vital que no sabemos ni tal sólo aprender a conocer y mucho menos a controlar (ni tal vez sepamos hacerlo nunca). Vivimos dominados por la sensación de la vida se acelera, del paso vertiginoso del tiempo en espiral creciente, influidos por el tipo de vida y la presión inmediatista de las nuevas tecnologías, cuando en realidad nos dice Han, esta sensación es consecuencia de que el tiempo da tumbos sin sentido, se va produciendo -en nuetra propia vida cotidiana- una “atomización” del tiempo. Gracias a ella, nos vemos constreñidos a una secuencia atropellada de acontecimientos, fugaces, efímeros, siguiendo la feroz dinámica de los montajes cinematográficos de acción sin puntos de referencia --como en el pasado- una secuencia tremporal y estacional de acontecimientos y rituales que siempre han colocado una estructura morosa y sin cambios esenciales del tiempo que nos servía de guía.

Como dice Han, la ausencia de esos ritos, esas fechas festivas, nos convierte en meros pasajeros de un viaje cada vez más acelerado y más privado de sentido. “Cuando ya no es posible determinar qué tiene importancia, todo pierde importancia”. No existe ya esa compensación del tiempo histórico, en el que el pasado y el futuro estaban imbricados en puntos de refencia tan dúctiles pero inamovibles como las estaciones meteorológicas. El presente carece de sustancia debido a su permanente transición y cambio, todo queda prontamente obsoleto y el hombre se aturde en esa búsqueda de los nuevo e inmediato, que no tarda en tornarse vacío y desechable. Es un mundo que las seguridades y la tradición ha dejado su sitio a la información, un caudal constante, "una concentración de acontecimientos, informaciones e imágenes, que no tienen aroma, que hace imposible la demora. Ante un veloz encadenamiento de fragmentos que pasan fugaces por la retina sin lograr una atención duradera, padeciendo un envejecimiento acelerado, convirtiéndose en pasado al instante en un presente que se reduce a picos de actualidad, a un simple fenómeno temporal". Y este fenómeno nos deja llenos de inquietud, confusión y desorientación.

Dice Han: "la vida plena no puede ser sólo una enumeración de acontecimientos, la consecuencia de un “zapping” entre opciones vitales dominadas por un enorme nerviosismo". Y es que hemos peridod la facultad de percibir y apreciatr el "aroma del tiempo". Esa morosidad contemplativa que tan bien expone Proust en su "Busca del tiempo perdido". Leyendo a Proust en nuestra acelerada e insustancial época, ayuda a que el tiempo "recupere la duración, el aroma". Byung-Chul Han asevera, “lo bello no es el resplandor o la atracción fugaz, sino una persistencia, una fosforescencia de las cosas”. En esta nuestra época de las prisas, debido a su sucesión cinematográfica de presentes puntuales, no nos permite ningún acceso a lo bello o lo verdadero”. Todos estamos obsesionados en "no perdernos nada" de la vida, con lo que nos abocamos a perder lo esencial de la vida, es decir a perdernos todo. "Vivir más rápido también acaba muriendo más rápido", dice, dado que “la experiencia de la duración y no el número de vivencias hace que una vida sea plena”.

Es este un libro necesario para todos los que contemplan preocupados y con desagrado cómo este tipo de vida nos hace perder el sentido esencial del tiempo. El preciso volver a aprender y ejercitar el arte de demorarse, volver a encontrar la noción del tiempo como narración, para superar la fugacidad aparente del instante y la ausencia de un ritmo, como en el pasado- que daba sentido a la vida y a la muerte . Byung-Chul Han reflexiona en este ensayo sobre la crisis temporal contemporánea, en diálogo con Nietzsche y Heidegger. Vivimos lo que Han llama una "disincronía". la atomización y dispersión temporal. "Cada instante es igual al otro y no existe ni un ritmo ni un rumbo que dé sentido a la vida. El tiempo se escapa porque nada concluye, y todo, incluido uno mismo, se experimenta como efímero y fugaz." ¿Hay solución para esta veloz marcha hacia el sinsentido? Han lo tiene claro: «la crisis temporal solo se superará en el momento en que la vita activa, en plena crisis, acoja de nuevo la vita contemplativa en su seno.»

Un libro brillante, recomendable.

FICHA

EL AROMA DEL TIEMPO (Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse´).- Byung-Chul Han.- Trad. de Paula Kuffer.- Ed. Herder.- 12 euros

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12 agosto 2015 3 12 /08 /agosto /2015 07:03
One Chance (Mi oportunidad)

La vida real del cantante galés Paul Potts ha sido llevada al cine por David Frankel (que ya demostró sus notables aptitudes hacia la comedia dramática con "El diablo viste de Prada" o "Marley y yo"). Como saben los aficionados a YouTube, el citado Potts es un individuo de aspecto sólido y modesto que canta como los ángeles y que llegó al dominio público a través de un concurso de tv. para cazar talentos artísticos. El hombre, tal como nos cuenta de una forma dinámica y a veces reiterativa o morosa la película, no era un dechado de virtudes físicas o mentales, ni siquiera de suerte o fortuna, sino un joven mediocre, humilde, empleado en una tienda de venta de móviles y acomplejado por décadas de mala suerte, tendencia a los accidentes, persecuciones dolorosas en la infancia y adolescencia, un padre negativo y hosco y, como un amanecer de esperanza, una obsesión por la ópera y el don de una voz muy por encima de buena.

Secuencias como los ataques de sus condiscípulos, la relación con su novia o las vivencias en la Escuela de canto de Venecia con la presencia de su idolotrado Pavarotti, la caída en la vulgaridad de una vida adocenada y el salto a la fama gracias al apoyo de las unicas mujeres de su vida, su madre y su esposa, estructuran una película amable, con algunos buenos momentos y un desarrollo absolutamente previsible. Frankel ha estado atento a la fuerza inspiradora de esa vida "ejemplar" de la derrota hasta el éxito, sin añadir acidez, crítica o mala uva al retrato, sino más bien emotividad, algo sensiblera, y una honestidad que resulta ingenua pero que desarma.Gran interpretación de James Corden, convincente y tan sincera y veraz como era de esperar en una producción como esta. Bien rodadas las secuencias de canto., con interpretaciones bastante notables.Un Ceniciento o Patito Feo, con todos losaditamentos para integrar un pastel agradble de degustar: un sueño casi utópico, amigos fieles y enemigos malvados, injusticias y decepciones, ilusiones y frustraciones, la chica amada al fin conseguida y un poco más tarde, tras un fracaso, el éxito y un "the end" con música de Mozart por los canales de Venecia. Bueno. Vale.

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11 agosto 2015 2 11 /08 /agosto /2015 08:53
PEREGRINOS DE LA BELLEZA

María Belmonte es vasca, antropóloga, traductora e intérprete. "Peregrinos de la belleza" es su primer libro. Esconde su edad, su estado y sus circunstancias personales, en un intrigante "vive cerca del Mediterráneo" y ofrece cuatro páginas completas de bibliografia en la que se ha basado para escribir un ensayo sobre escritores y artistas seducidos por el Mare Nostrum (al parecer como ella misma). Es un libro de "descubrimiento", pues habla de aquéllas célebres personas que se dejaron seducir por las aguas, ay, tan contaminadas hoy, de este mar mítico, pero también las sazona con sus propios "descubrimientos" de los paisajes que ellos amaron y nos refleja sus propios estados de ánimo, el proceso de seducción que ella misma vivió al revisitar los lugares de los que nos hablan otros y ella sintetiza en su libro.

Amar el Mediterráneo es amar el clasicismo, amar las cunas inmortales de una forma de entender la vida, el arte, la literatura -poesía y narrativa- y la filosofía, en las personas que fueron a descubrirlas muchos siglos después de la Edad Dorada de Gracia y la de Roma. De entrada a todo amante de los clásicos y a todos los que compartimos un mitico -a veces místico-arrobamiento por la cultura clásica mediterránea, que es el germen de la cultura occidental toda, este libro nos atrae y emociona a partes iguales (y forma parte de esta campaña que Acantilado lidera sobre libros dedicados a la Grecia clásica en todos sus órdenes y que está arrasando en las bibliotecas de los lectores apasionados por el tema).

Ahí es nada, compartir horas de lectura con Henry Miller (aun recuerdo estremecido la lectura de "El coloso de Marusi" en las playas de El Pireo o en Delfos), con mi admirado Patrick Leigh Fermor, con el epicúreo D.H. Lawrence, con Axel Munthe, cuya "Historia de San Michele" despertó en mí la frustración por no haber seguido sus pasos en la Medicina en lugar de dedicarme a otros menesteres), con Norman Lewis y sus vivencias bélicas en Nápoles o el soberbio Winckelmann que logró restaurar el amor a la cultura clásica en el siglo XVIII, o con ese pilar de la literatura del siglo XX que fue Lawrence Durrell y su imperecedero "Cuarteto de Alejandría". Es éste un libro para gozar, recordar y ansiar.

Saber que María es amiga de Dolores Payás -- cuyo librito sobre P.L.Fermor es una delicia imposible de olvidar-- ha sido la mejor carta de presentación para que procediera a una lectura atenta. Y es que, como reza la cita fragmentaria de Elliot que Belmonte pone en su presentación, esa tierra arcaica ha estado siempre, desde varios siglos antes de Cristo, "en el alma de los seres humanos". No digo más. Sólo lean este libro todos los que amen los libros de esos escritores que deambularon en distintas épocas por las tierras aledañas al mar, Italia y Grecia y a los que Belmonte dedica páginas magníficas plenas de esa nostalgia que todo lector tiene en el fondo del alma por unos lugares que enriquecieron el acervo común de la cultura occidental.

ficha

PEREGRINOS DE LA BELLEZA.- María Belmonte.-313 págs. Ed. Acantilado

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9 agosto 2015 7 09 /08 /agosto /2015 09:47
ALGUNOS AÑOS DESPUÉS

"Paseando por la infancia uno se da de bruces con la ignorancia que uno tiene sobre sí mismo", dice Jorge Wagensberg en el "prólogo-epílogo" con el que cierra su libro de memorias "Algunos años después". Perteneciente a una familia judía polaca de prósperos comerciantes, Jorge se ha convertido en una referencia del aspecto más lúdico, comunicativo y divulgativo de la ciencia en este país. Sus conocimientos de física, biología, ciencias de la naturaleza y filosofía y sobre todo su sentido lógico, su espontánea claridad y su humor le han permitido, junto con el muy judío poder de persuasión y habilidad para convencer y seducir, convertirse en una pieza muy valiosa en el engarce social de las ciencias con el público en general y los medios de comunicación.

Su libro es divertido, ocurrente y se lee con agrado. Aunque uno piense con Wallace Stegner que "el recuerdo suele ser mitad invención" y él mismo reconozca que "puestos a escribir la propia historia, la tentación de mejorarla, aunque solo sea un poco, asoma cada dos por tres", el resultado levanta sonrisas y rara vez provoca el arqueamiento de cejas de la duda.

Wagensberg nació y se crió en Barcelona con sus padres, mientras los los demás miembros de su familia desaparecían en los campos de exterminio nazis en Europa. Las memorias tiene un lejano regusto a aquellas maravillas biográficas del sefardí Elias Cannetti (nunca olvidaré mi lectura de "La lengua absuelta"), aunque estas son mucho menos dramáticas, profundas y asombrosas intelectualmente. Pero a su medida y respetando las diferencias, Wagensberg logra comunicarnos ese singular sabor judío de la familia, sus fiestas y su inteligencia. Siempre con cierto aire frívolo y divertido Wagensberg destila su época de Boccacio, su primer amor superando el paso del tiempo, la Escuela Suiza y el Liceo Francés, las clases de violín, la Universidad, las aventuras del conocimiento y la divulgación bajo la égida de La Caixa, todo trufado de reflexiones, críticas fundamentadas a las supersticiones y ciertas creencias, sentido común y goce puro y juguetón por la vida, desde la infancia de la postguerra en este país --nació en 1948-- su encuentro con la música y los deportes. Y por encima sus intentos de pensador consciente de analizar con lucidez y humor cuestiones tan peliagudas en la España de Franco como las relaciones entre religión y ciencia, la enseñanza escolar, los fanatismos, la política, las exigencias de la creatividad y el progreso y sus paradojas. Dejando caer perlas como esta: "En la escuela no debería trasmitirse creencia alguna, aunque solo sea por lo mucho que cuesta liberarse luego de ella. Trasmitir una creencia a una edad demasiado temprana es algo así como forzar un tatuaje ideológico". (pág. 35) ¿No les recuerda nada estas palabras a todos los que tienen más de 40 años? A los que superan esa edad ya no les digo nada. Esos lo han sufrido en sus carnes.

Un libro sugestivo que estimula y entretiene.

FICHA

ALGUNOS AÑOS DESPUES.- Jorge Wagensberg.- Now Books.- 219 págs.

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8 agosto 2015 6 08 /08 /agosto /2015 08:39
AFORISMOS DE WITTGENSTEIN

Este librito de los "Aforismos" de Wittgenstein me ha asombrado, no sólo porque es más fácil de entender que sus obras maestras (por algo son aforismos) sino porque he leído a un filósofo del que no me esperaba máximas éticas de tan radiante rotundidad: "Mi ideal es una cierta indiferencia. Un templo que sirva de contorno a las pasiones sin mezclarse con ellas". El hombre solitario, aislado en su propio pensamiento, difícil de entender, asocial y huraño, indiferente a todo lo que no sea su propio genio desvalido, tenía un rostro oculto donde la humanidad se vuelve gemido. Wittgenstein nació en Viena el 26 de abril de 1889, fue el más joven de ocho hijos, nacido en una de las familias más prominentes y ricas del Imperio austrohúngaro. Judíos de origen convertidos al protestantismo, y pertenecientes a las clases profesionales vienesas. El padre de Ludwig hizo su fortuna con el hierro y el acero, fue uno de los hombres más ricos de la época y buscó la protección de la Iglesia católica bautizando a sus hijos. El hermano mayor de Ludwig, Paul Wittgenstein se convirtió en un pianista de fama mundial y en los salones de la familia se recibía a los más celebres artistas de la época, como Gustav Mahler. Esa educación musical de Ludwig se reflejaría en sus estudios filosóficos. A pesar de la riqueza y brillo intelectual de la familia, tres de los cuatro hermanos varones del filósofo se quitaron la vida.

Una de las anécdotas más curiosas de una vida tan especial fue que Ludwig fue compañero de estudios de Adolf Hitler. Empezó estudios universitarios de ingeniería --incluso inventó un motor que luego influiría en el diseño de los motores de helicópteros-- pero a pesar de su brillantes se sintió atraído por la filosofía de las matemáticas entrando en contacto polémico con Bertrand Russell, rodeado por intelectuales de la categoría de George Moore o el economista John Maynard Keynes. Wittgenstein se permitía una actitud crítica y beligerante sobre la filosofía del progreso y la ciencia: "Me es indiferente que el científico occidental típico me comprenda o me valore, ya que no comprende el espíritu con el que escribo. Nuestra civilización se caracteriza por la palabra 'progreso'. El progreso es su forma, no una de sus cualidades, el progresar. Es típicamente constructiva. Su actividad estriba en construir un producto cada vez más complicado. Y aun la claridad está al servicio de este fin; no es un fin en sí. Para mí, por el contrario, la claridad, la transparencia, es un fin en sí". El mismo esquema de razonamiento que sobre la religión: "Lo que importa de una creencia religiosa es la religión y no la creencia". Y sin embargo y aquí W. me vuelve a sorprender (gratamente) añade: "Tratadas como creencias degeneradas, las religiones son un cúmulo de absurdos...pero si uno se detiene en lo mas característicos de ellas...se trata de la forma de vida por excelencia, aquella en la que el ser humano no hace pie, todo le basta o le sobra, no quedándole más que la desnudez de la propia vida". ¿Se puede expresar más bella y justamente la vida del místico?

En 1919 renunció a la parte de la fortuna familiar que había heredado cuando su padre murió. Ludwig insistió a sus hermanos que le prometieran que nunca se lo devolverían. Murió en Cambridge, en casa de su médico, el doctor Bevan, el 29 de abril de 1951, con sesenta años y pico, tras negarse a recibir tratamiento médico contra el cáncer de próstata que sufría. Hay que leer a Ludwig W. un pensador, filósofo y lingüista, considerado por algunos, como el más brillante desde Kant o Nietzsche. El libro que comento puede ser un adecuado aperitivo, ya que recoge muchos de los pensamientos que Wittgenstein dejó desperdigados y dan de forma concisa aunque pocas veces trasparente (a L.W. hay que currárselo) una idea de sus opiniones y reflexiones en filosofía, religión, política, literatura, música, pintura, cine y una gran variedad de disciplinas, con gran vitalidad, sarcasmo, ironía y vigor. Sus pensamientos parecen absolutamente actuales, aunque a veces se limiten a apuntar direcciones más que conclusiones. "En mi pensar, como en el de cualquier hombre, cuelgan los restos marchitos de mis pensamientos anteriores (ya muertos)"."Nada es tan difícil como no engañarse"."Una época entiende mal a la otra, y una época mezquina entiende mal a todas las demás en su propia y fea manera". Un libro a leer en pequeñas dosis.

FICHA

AFORISMOS.- Cultura y valor.- Ludwig Wittgenstein.- Trad. Elsa Cecilia Frost.- 164 págs.- Austral

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7 agosto 2015 5 07 /08 /agosto /2015 07:43
Misión Imposible: nación fantasma

La quinta entrega de Misión Imposible, sigue los parámetros de calidad de las anteriores, en este caso a la altura de la tercera y superior a las otras tres. Lo fundamental en la serie es provocar dos emociones básicas: el asombro ante la progresión física y tecnológica de las hazañas y la suspensión de la verosimilitud y el sentido lógico de las cosas en bien de unos guiones enrevesados que suele llevar al espectador a supuestos callejones son salida. Todas las entregas tienen un denominador común, buscar el asombro y la sorpresa del espectador cueste lo que cueste y principalmente jugando con un "gadget" de ciencia ficción: un aparato capaz de fabricar en minutos unas máscaras realistas tan absolutamente perfectas que uno diría estar ante otra persona, ayudándose con otro "gadget" consistente en una tirita puesta sobre la garganta que electrónicamente convierte la voz del personaje real en la del suplantado. Con esto se consiguen giros del guión que de otra manerar serían tan imposibles como la serie.

Así que se trata de argumentos capciosos y engañosos que se salen de la realidad. ¿Importa eso? No. Todo está tan bien contado fílmicamente (a veces algo enrevesados en cuanto a la coherencia y la lógica de lo narrado) que uno se olvida de lo inverosímil que es lo que le cuentan y, simplemente, se divierte. En esta ocasión dirige Christopher McQuarrie en una saga que ha contado con Brian de Palma, Jon Woo, J.J. Abrahams (la tercera, la mejor) y Brad Bird anteriormente. Barajamos el espectáculo visual como baza principal, desde las persecuciones hasta esa fastuosa secuencia submarina, logrando que más de dos horas parezcan treinta minutos trepidantes y sin descanso. En cuestión de los villanos de turno, Sean Harris nos regala uno a la altura del que compuso en la tercera, Philip Seymur Hoffman, uno de los más memorables de la historia de los thrillers. También la chica, Rebecca Ferguson, logra una potente indefinición, entre traidora y amante, sensual y con visos de malvada. En cuanto a los demás, empezando por Tom Cruise- el más logrado Peter Pan del cine USA- , Simon Pegg Alec Bladwin y Jeremy Renner están sumamente correctos. Lo mejor que puede decirse de MI-V es que de alguna manera revitaliza la saga. Recuerda un poco la vigencia asombrosa de James Bond.

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