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22 agosto 2013 4 22 /08 /agosto /2013 17:28

Canon-del-rioLeza-220813-032.jpgHemos recorrido el Cañón del Río Leza, desde sus inicios en Leza hasta su final en Soto de Cameros. Han sido cinco horas en total para recorrer las dos localizaciones. Impresiona el tajo que el río (en estos días el río es perceptible y hermoso en Leza, pero, como el Guadiana, discurre bajo tierra en el Cañón) ha creado entre los roquedales calizos de la zona, formando una tortuosa garganta rodeada de paredes de más de doscientos metros de caída en algunos puntos, con una vegetación lujuriosa invadiendo el lecho de grandes piedras blancas que refulgen al sol.

El sendero está muy cuidado y va pespunteando el lecho seco en cruces y más cruces por vados realizados con grandes piedras, útiles solo cuando el rio lleva agua. La caminata no resulta dificultosa y los lugares de sombra permiten descansar de vez en cuando de la solana inmisericorde que cae sobre la garganta, mientras en las alturas sobrevuelan diversos tipos de grandes aves, desde el buitre al alimoche o el halcón.

Canon-del-rioLeza-220813-041.jpg Es una especie de Gran Cañón en La Rioja que sorprende y atrae a los senderistas que, en esta tierra, tienen mucho donde escoger. Unos recorridos en los que se auna el atractivo puramente deportivo con el artístico (menudean las ermitas e iglesias de gran valor arquitectónico y paisajistico) y con el histórico ya que son lugares habitados por el hombre y sus culturas desde antes del año mil y el prehistórico por sus localizaciones de huellas de animales como el dinosaurio o los poblados iberos. Un broche de oro a nuestras vacaciones agosteñas.

En las dos fotos de encima vemos dos panorámicas del Cañón, desde el mirador de Leza y en la tercera Anna baja al lecho del río por una muy empinada senda, bastante fácil de salvar gracias a la ayuda de escalones realizados con piedras. A pesar de ello es precisa cierta forma Canon-del-rioLeza-220813-273.jpgfísica para hacer el recorrido. Eso sí, sin duda vale la pena, Es bellisimo.

 

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21 agosto 2013 3 21 /08 /agosto /2013 08:54

LagunaSanRoman-Cameros-200813-010.jpgHemos caminado durante más de seis horas entre Laguna de Cameros y San Román, en el sur de La Rioja, rozando las provincias de Soria, Zaragoza y Burgos. Se trata de un tramo del GR93 que discurre plácidamente entre grandes solanas, barrancos y mágicos bosques de hayas y enormes robles centenarios. Casi 20 kms de senderos bien balizados, aunque en ocasiones algo confusos, totalmente solitarios salvando la presencia ocasional de vacas que, sobre todo en los riachuelos, crean dificultades añadidas para el senderista que a menudo se ve obligado a embarrarse o termina, como el que esto escribe, metiendo el pie en un lodazal aromatizado por el trasiego bovino. Pecata minuta si consideramos la belleza de los bosques y las límpidas panorámicas que se nos ofrece de una zona tan bella como poco conocida. En la foto de arriba, la iglesia de Laguna el XVII, con el pueblo a sus pies, en el comienzo del sendero. A primeras horas de la mañana, aún dormido. Nos ha complacido la limpieza y cuidado de los pueblos de la zona. En la foto de abajo, Anna camina bajo el sol hacia el collado de Argayo con la sierra de Cameros Viejo a su espalda. 

LagunaSanRoman-Cameros-200813-083-copia-1.jpgLos momentos mágicos de la ruta han aparecido bajo los árboles,muchos milenarios, del hayedo, cercanos al lugar de la batalla de Clavijo, en la que se distinguió el señor de Tejada, que obtuvo su título del rey Alfonso tras distinguirse en la lucha de una forma heroica: perdió la espada combatiendo contra los sarracenos y la sustituyó por una fornida rama de un tejo con la que al parecer abrió las cabezas a un gran número de enemigos. Nos enteramos de estas y otras especies al pasar por el Solar de Tejada, donde se conserva una casona propiedad de los descendientes de tan linajuda familia que, al parecer, hasta hoy siguen reuniéndose en una especie de Orden cuyos cofrades guardan cada uno de ellos las llaves de los archivos históricos de la familia desde el siglo XII. Tierras de historia viva.LagunaSanRoman-Cameros-200813-083.jpg  

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19 agosto 2013 1 19 /08 /agosto /2013 07:16

excursiones-7911.JPGEscalera de Dios o hacia Dios. Scala Dei. Una Cartuja abandonada hace casi dos siglos,  fundada en el siglo XII por el rey Alfonso el Casto y exclaustrada en 1835. Era la cartuja más antigua de España. En los setenta del siglo XX, sólo quedaban restos de murallas, unos arcos derruidos, una portada neoclásica y barroca esplendorosa entre ruinas, viñedos y árboles y maleza invasora. Hoy día la administración catalana y el señuelo del turismo han intervenido y todo el perímetro cartujano ha sido vallado, se han remozado algunos edificios, se han cubierto un  par de naves y se ha limpiado el resto. Ahora se cobra entrada y se sirve información al turista con una filmación documental, una tienda de libros, camisetas y recuerdos variados y una muestra de los buenos vinos de la zona a un precio razonable. Hay un par de recorridos señalizados aprovechando el tirón del GR 171 que pasa por allí y recorre  la vecina sierra de Montsant. excursiones-7944.JPGEn dos horitas de solana implacable se pueden recorrrer medias alturas en torno al valle escondido de la Cartuja, con el solemne decorado de piedra y precipicios rojizos del Montsant que levanta su formidable muralla como telón de fondo. Hemos recorrido el bello paseo senderista y nos vamos deslumbrados de belleza y sol hasta el pueblo aledaño a comer carne a la brasa con secas y beber vino duro del terruño con mucho hielo. .

En la foto de encima tenéis una vista de la Cartuja desde el camino que hemos recorrido hasta unas instalaciones antiguas abandonadas junto a una fuente de agua de mina. Desde allí se va a las llamadas Grutas Rojas, una formación de piedra rojiza que pone una nota inusitada de bermellón en un paisaje verde y ocre. El sendero da una gran vuelta por encima del valle y regresa a la Cartuja a través de un paseo por bosques de pinos y encinas. En la segunda foto mis tres compañeros de caminata, Anna, Nacho y Juan María, posan a los pies de los recios farallones de la sierra del Montsant. Y en la foto que cierra esta nota, os ofrezco los acantilados rocosos que dominan la segunda parte del recorrido.  Sin duda vale la pena el esfuerzo.excursiones-7916.JPG

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16 agosto 2013 5 16 /08 /agosto /2013 17:39

Empezó casi veinte minutos después de la hora anunciada. Debían esperar la llegada del preboste de turno. El público, demasiado bien educado, aguantó sin dar muestras de impaciencia. Al fin y al cabo se trataba del "mestre" Jordi Savall y su excelso grupo de músicos, en esta ocasión acompañados de dos grandes actores como recitantes y todo ello en el "marco incomparable" (según reza el tópico periodístico) de las murallas exteriores de Poblet, en plena Plaza de la Cruz. Antes de entrar en los vericuetos danzantes de la música prometida, el Abad de Poblet haría una breve y algo nerviosa presentación del Festival, del maestro Savall y de la importancia de la música como elemento de salvaguarda del alma humana. Cuando las primeras notas de la viola de gamba de Savall extremecieron al público que ocupaba toda la explanada incómodamente sentado en sillas de madera, ya habían dado las diez de la noche y un aire fresquito circulaba ante las murallas iluminadas del gran monasterio cisterciense de la Terra Alta. Se trataba de ilustrar con música barroca los recitativos que Josep Maria Pou y Silvia Bel realizaban de los magníficos versos shakespearianos de "El sueño de una noche de verano" y de "La Tempestad". Las piezas que Savall interpretó, como concertista y más frecuentemente como director al frente de Le concert des Nations, fueron la "Music for the Tempest" de Mattehiew Locke (1764), "The Fairy Queen" de Henry Purcell (1692) y "Jacobean Masque&Stage Music de Robert Johnson (1600-1612). Difrutamos considerablemente del concierto, a pesar de la incomodidad de los asientos y la irritante burocracia del acceso a la plaza monacal. Pecata minuta.

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13 agosto 2013 2 13 /08 /agosto /2013 18:24

manticora.jpg

  "Una mantícora es un animal fabuloso, con cuerpo de león, cabeza de hombre y un aguijón en la cola". Lo cuenta el canadiense Robertson Davies en su novela del mismo título, que ha editado "Libros del asteroide" en traducción  de Miguel Martínez-Lage.

El protagonista de la novela es un abogado penalista de éxito, hijo de un conocido industrial millonario canadiense, exministro, mujeriego, coprotagonista de la novela anterior "El quinto en discordia" y que al final de esa primera entrega de la trilogía aparece muerto en extrañas circunstancias que hacen pensar en un asesinato. David Staunton viaja a Zurich para psicoanalizarse en el instituto Jung. Esta es la novela de un psicoanálisis en la que Davies vuelve a embrujar al lector con su cultura enciclopédica, su profesionalidad --es impresionante el conocimiento que destila del mundo de la abogacía y del psicoanálisis-- y la autoridad y belleza de su estilo literario. Los personajes son complejos, contradictorios, inteligentes y profundamente humanos. En puridad no son "personajes", sino retratos de seres humanos completos. Me quedo con un poema de Ibsen que cita la doctora von Haller, la psiquiatra suiza que psicoanaliza al retorcido David:

 

Vivir es batallar con los trasgos

en las criptas del corazón y el cerebro.

Escribir es en cambio sentarse

y juzgarse a uno mismo.

 

Creo que la historia de la vida de cada uno de nosotros, o al menos, de bastantes seres humanos es ese "batallar con los trasgos". Es decir la lucha constante y ese duro forcejeo que experimentamos cuando los arquetipos que llevamos en nuestro interior se encarnan, inopinadamente, en alguna persona con la que nos relacionamos en la vida cotidiana. La Sombra, el Amigo, el Ánima, el Protector, la Sibila, el Maestro. Y si no estás atento, como suele suceder por falta de conocimiento o información, el contacto puede llevarnos al fracaso, a la locura, a la pasión descontrolada, al odio o al falso amor de nuestras proyecciones y carencias. Y, alguna vez, rarísimas, a una cierta iluminación.

En "Mantícora", Robertson Davies,cede el testigo de la narración a David Stauton, el primogénito de Boy, cuya relación con Dunstan Ramsay conocimos en la primera novela. David, traumatizado por la muerte misteriosa y violenta de su padre, decide buscar ayuda, no sin muchas reticencias, en el psicoanálisis. Y aquí se nos ofrece un despliegue literario y psicológico de primera magnitud en un vehículo narrativo sencillo, exacto y sugerente. Las sesiones terapéuticas y las confesiones de David perfilan y dan magnitud a la figura de su padre que ya conocíamos desde el punto de vista de un amigo, Dunstan Ramsay. Ahora la figura gana en complejidad y en profundidad y nos damos cuenta de que la verdadera trama de las novelas de Davies en esta trilogía no son los avatares de los tres protagonistas de ellas, Ramsay, Staunton y Paul Dempster, el mago, sino la importancia insospechada de cualquier acción que hagamos y de su potencial para en definitiva cambiarnos la vida o activar nuestros demonios interiores.

Quizá solo podría apuntar como elementos mejorables la elección del hijo de Staunton como protagonista de "Mantícora", dada su escasa relevancia  en el esquema general de las tres novelas, o ciertos momentos de pérdida de tensión narrativa que se producen sobre todo al final (cosa disculpable dado el enorme potencial que se despliega en las tres novelas y la fuerza pasmosa de personajes, diálogos o comentarios filosóficos, artísticos o psicológicos del mundo narrativo de Davies. Seguirá con "El mundo de los prodigios", que cierra la Trilogía de Deptford.

 

 

FICHA.

MANTICORA.- Robertson Davies.Libros del Asteroide.- Trad. Miguel Martínez-Lage.- 367 págs. 19 euros..

 

 

 

 

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13 agosto 2013 2 13 /08 /agosto /2013 07:57

Había sido uno de los "jóvenes airados" de la filosofía alemana. Peter Sloterdijk sigue mostrándose airado con muchas cosas de nuestra cultura del desperdicio, la gratificación inmediata y la falta de rigor. Aunque ya no es tan joven, conserva su lacia melena contestataria, pero las bolsas bajo los ojos, la linea de caida de las mejillas, la boca de curva amarga, la nariz cada vez menos afilada y más poderosa y la mirada que fue orgullosa y desafiante, velada por la experiencia y el peso de la realidad obstinada. Todo ello conforma un gesto cansado, una gran cabeza con ligera tendencia física a la renuncia. El es el crítico constante de una cultura que ha rechazado los desafíos de la filosofía auténtica, ahogada en la verborrea autoreferencial de los comentadores de textos que nutren las facultades y después las elitistas revistas filosóficas. Sloterdijk, siempre un paso por delante, sigue practicamente en solitario una filosofía de la provocación que Michel Onfray en Francia y el discreto Antoni Mari en nuestros lares, siguen con gallardía, histriónica la del primero y discreta la de nuestro paisano. En estos tres autores, discúlpenme la reducción a todas vistas injusta por ser muy subjetiva, se da un punto que encuentra resonancias en mi talante y mi trayectoria: la ambición del pensamiento puro, la búsqueda de la propia claridad, la exigencia de un cierto método de análisis que debe mucho a la psicología, el psicoanálisis y les neurociencias.

Siruela, editorial providencial, publica un nuevo titulo del filósofo: "Muerte aparente en el pensar: sobre la filosofía y la ciencia como ejercicio", traducido por el gran Isidoro Reguera, un título que extiende la propuesta audaz de su "Has de cambiar tu vida. Sobre antropotécnica" (Ed. Pre-textos, Valencia 2012).

Contrapone la clásica distinción entre la "vida contemplativa" y la "vita activa" y sugiere una tercera vía, la "vida ejercitante". Que..."constituye un ámbito de mezcla del comportamiento humano: aparece como contemplativa sin renunciar por ello a rasgos de actividad; aparece como activa sin perder por ello la perspectiva contemplativa". Lo cual recuerda la "askesis" clásica, como los atletas griegos llamaba a su entrenamiento y Nietzche postulaba en su "ascesis de superación". Es decir "el modus vivendi" dominante en las subculturas occidentales que dicen si al esfuerzo y al rendimiento, un sistema de autotransformación ética: confirguración del ser humano mediante la acción ejercitante sobre sí mismo.

Seguiremos con ello. Entre caminatas, montañas y bosques, esfuerzo físico rodeado de la naturaleza, "primun vivere, deinde filosofare", que decía Hobbes. Es un programa vital privilegiado y tan obsoleto en nuestros días como la torre donde Montaigne se aislaba para filosofar.

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12 agosto 2013 1 12 /08 /agosto /2013 07:22

Robertson Davies cierra con "El mundo de los prodigios" su trilogía de Deptford. En esta última entrega (no es ningún problema acercarse a este autor sin respetar demasiado el orden de la trilogía, las novelas pueden leerse independientemente) Davies nos cuenta la vida del hijo de la enloquecida muchacha que le dio a luz prematuramente a causa de una pedrada propinada por un niño, padre del protagonista de la segunda novela, "Manticora", que en realidad apuntaba a otro niño, Ramsay, que es el protagonista de la primera, "El quinto en discordia",  y que en esta última es nuevamente el narrador, aunque deja la voz cantante al gran mago Magnus, el bebé prematuro que ya se ha hecho mayor y célebre, que cuenta a un grupo de personas los dramáticos avatares de su vida. Todo esto parece muy enrevesado, permítanme la broma, pero lo cierto es que no lo es en absoluto y los personajes, muchísimos, tienen tal fuerza y están tan magistralmente descritos que lo que podría haber sido un melodrama se convierte en una novela de tesis, con análisis sorprendentes sobre los hombres y las mujeres que pueblan las tres novelas y sus patéticos esfuerzos por ser felices o al menos por dejar de ser tan desgraciados, entre un pasado inaceptable y un futuro poco satisfactorio. El amor, la amistad, la inteligencia, la maldad, el sexo, la estupidez, la grosería más salvaje y la ternura más delicada, son tratadas en estas novelas con una ironía salvadora, un sentido del humor inteligente y un dominio de los recursos narrativos como contados autores suelen ofrecer a sus lectores. Ayer dediqué la tarde a terminar la lectura de esta novela. Por la mañana visitamos el Monasterio de Rueda, junto al Ebro, magnificamente remozado y convertido en un Parador aragonés de lujo. El paseo por las antiquísimas instalaciones del monasterio, si uno se abstrae de las reformas, es en sí mismo una lección de historia. Dudo mucho que el entorno inmediato del monasterio, el río, las majadas, el batán en forma de gigantesca rueda, las huertas fértiles de la orilla, la sequedad calcinada de los montes de alrededor, toda la austeridad del paisaje aragonés cuando no hay un río cerca, hayan variado mucho de los tiempos lejanos en que los monjes cistercienses lograron crear en este lugar una próspera comunidad religiosa y artesanal que pobló los alrededores de pueblos deudores de la riqueza natural del monasterio. Un sol de justicia nos hizo abreviar la visita y el encantamiento que el lugar produce. Fue el broche de oro de la semana de caminatas por el Ebro. Una caminata que es, en algunos momentos, un mundo prodigioso. Lástima que uno no tenga la maestría de Davies para contar las historias que imaginé  durante los largos andares por el Camino.

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11 agosto 2013 7 11 /08 /agosto /2013 07:25

Está sentado en un banco. Tiene la mano derecha apoyada en el muslo y la izquierda la lleva hacia la cara y el dedo índice casi toca la frente, la expresión concentrada del rostro, con los ojos cerrados, en la representación popular de la persona que piensa con esfuerzo. Es bronce o hierro pintado de verde y trata de prefigurar a un tosco labriego con ropajes finos en la azarosa tesitura de tener que pensar. Es Sancho Panza y está dando la espalda al Ebro en Alcalá del Ebro. Allí, en un meandro pronunciado del río, hay una isleta pequeña llena de arboles y vegetación con una playa blanca de cantos rodados que destellean al sol, en forma de media luna. Quiere la tradición de estas tierras, desde el siglo XVIII, que esa isleta  fuese llamada la Isla Barataria, lugar mítico en el que Sancho fue nombrado gobernador por la burlona y desabrida voluntad de los Duques. Poderosos sin alma ni corazón que buscando la risa fácil con el paleto Sancho encontraron el sentido común, la bondad y la equidad de la que no gozaban ni ellos, con su alta cuna, ni los tribunales que impartían justicia en aquella España oscura, injusta e ignorante. Es la lección de humildad y recto sentido que Cervantes endilgó a la nobleza pedrestre de este país, como el que no quiere la cosa. En 1569 el escritor se hospedó en las propiedades de los Duques de Villahermosa en Pedrola, pueblo aledaño a Alcalá. Sus vivencias en esa zona aragonesa del Ebro ilustraron la estancia de Don Quijote en la comarca, que enriquecieron del capítulo XXV al XL de la Segunda parte de la magna obra quijotesca.

Hemos caminado por las "amenas orillas" de este tramo cervantino, Alcalá de Ebro, Cabañas, Alagón, en nuestra última etapa. Casi todo el tiempo en la fresca y umbría vecindad de las choperas extensas y los bosques susurrantes de álamos blancos.

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10 agosto 2013 6 10 /08 /agosto /2013 07:18

Como en todo Camino tradicional que se precie, la picaresca hace su aparición con su torva faz disfrazada de amabilidad. El dueño cutre del cutre Hostal de Buñuel trata de timarnos con el nada económico precio de su cuchitril. Nos negamos a aceptar y nos vamos algo disgustados pero estoicamente conformes. Es lo que hay. Y siempre, gracias a Dios, son una minoría. Lo habitual es amabilidad sin disfraz, eficacia y ganas de facilitarte las cosas. Los caminantes merecen un trato cortés, siquiera sea por el fatigoso medio de acercarse a los pueblos y su afán de conocerlos mejor.

En esta jornada el Camino mantiene su tónica de mala señalización durante el trayecto, tramos perdedores y trazado irregular, abandonado o desaparecido (hay que atravesar campos de labor y buscar donde continúa el sendero o pasa por sitios invadidos por la maleza y las cañas que parecen no haber sido nunca hoyados). No obstante, con paciencia y bastante suerte, acabamos llegando a Gallur, primer pueblo aragonés, donde nos espera un hotelito, El Colono, coqueto y servicial. Una comida excelente cierra el trajín del día. Cuando la tramontana desaparece el sol ruge. Las primeras horas de la tarde la dedicamos a la lectura en el frescor de la habitación. Ambos leemos (yo releo) las novelas de Robertson Davies. Eso me evoca algo curioso: desde muy joven mis vacaciones han estado marcadas por un libro o un autor que han prefigurado el plus de placer --el literario o filosófico-- que ha aumentado el valor de mis días de asueto veraniego. Y asi, Henry Miller en Grecia con "El coloso de Marusi", Durrell en Egipto con "El cuarteto de Alejandría", Cervantes en Castilla, Delibes en Valladolid, Baroja en el País Vasco, Salter en los Pirineos andorranos, Irving en Sierra Nevada y ahora Davies en el Camino del Ebro. Entre decenas y decenas de antiguos viajes y viejas lecturas.    

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9 agosto 2013 5 09 /08 /agosto /2013 07:27

Desde Tudela a Buñuel la caminata sigue bajo las coordenadas típicas en este Camino Natural: escasas señalizaciones, postes nada indicativos o aclaratorios de dónde estás, hacia donde te diriges o los kilómetros por recorrer o los recorridos y los nombres de los pueblos.De tarde en tarde un panel amplio donde si es posible hacerse una idea de conjunto de lo que estás haciendo. ¿Tanto costaba poner en las fitas de madera algún dato específico del lugar donde estás? Ya sabemos de sobra que estamos haciendo el Camino del Ebro. Nos interesan datos locales. En fin, como suele suceder en este país, los encargados de llevar a término las infraestructuras de este tipo de actividades, suelen ser gentes de despacho y política más que caminantes experimentados o geógrafos con sentido común.

A una hora de Tudela nos encotramos con el paraje protegido de El Bocal Real, donde nace el soberbio Canal Imperial de Aragón. Lugar donde un geógrafo e ingeniero del siglo XVIII, Ramon de Pignatelli diseñó una presa de compuertas para forzar al Ebro a dividirse en un canal que llevaría el agua a lugares secos de Aragón y que aun se conserva en todo su esplendor. Fue diseñado como navegable y debía llegar hasta el mar (una idea del rey Fernando el Católico) aunque terminó su viaje mitico en Fuentes del Ebro tras 110 Km de andadura a finales del siglo XIX. En el mismo paraje se ecuentra el Palacio de CarlosV (siglo XVI y reformas del XVII) y otra presa y casa de compuertas que fue destruida por una riada en 1722. Todo el conjunto rodeado de jardines a la moda fracesa y paseos umbríos a la vera del río. Allí nos extasiamos ante un roble majestuoso de más de 15 metros, el milenario Roble Yayo.

En Buñuel damos con una Fonda que parece surgida de alguna película del ilustre director maño de ese apellido. La fonda podría ilustrar la cansina vetustez ramplona de "El oscuro objeto del deseo" y uno podría encontrarse en uno de los oscuros pasillos con el barbado caballero rijoso que interpretaba un genial Fernando Rey. Una minihabitación con dos camas con colchas floreadas, un enorme armario de melamina hortera, un televisor empotrado y eso si, servicio de wi-fi. Para ducharse es preciso estar en buena forma, ser medio contorsionista y confiar en el sentido del equilibrio. El precio (nada barato) fue acordado con aires de chalaneo con el propietario, un tipo de pelo grasiento ensortijado con aires de gitanillo astuto. En el fondo estamos encantados. Todo es, como diría el bueno de Silvestre Paradox (personaje de Baroja), "muy auténtico" o el gran Max Estrella de "Luces de Bohemia", "profundamente estupendo".

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