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9 julio 2013 2 09 /07 /julio /2013 09:46

 foto 12Si algo negativo tiene la Ruta de la Pau tal como la han diseñado los de la Comarca de la Terra Alta es su indefinición, una ocasional torpeza en las señalizaciones y  una impresión de que los trazados han sido improvisados y no siempre son los más  adecuados, prueba de que ningún responsable se ha pateado los caminos y ha comprobado "in situ" las deficiencias de los senderos (cambiados o eliminados por obras públicas, como carreteras) y corregido la falsa idea que dan los planos y mapas publicados, con especial referencia al libreto del Consell Comarcal. Ni siquiera personándote en las oficinas del Consell en Gandesa sacas algo en claro de las dudas que te despierta el texto. Una vez más alguien ha confundido el mapa con el territorio.

Sin embargo dejemos ese tema ante el hermoso recorrido que vamos a acometer. Perdimos un precioso tiempo en tratar de encontrar el sendero que nos indica el mencionado libro del Consell en el punto kilométrico 6,320 de la C-235 de Gandesa a Tortosa (donde teóricamente acababa la excursión anterior). La reforma y nuevo trazado de la carretera ha desbaratado el sendero y decidimos irnos directamente a la Fonteta, a un par de kilómetros por la carretra hacia Gandesa, a mano izquierda, donde nace la pista asfaltada que lleva a La Fontcalda.

Desde el área recreativa subimos hacia el sur, por encima de los merenderos, hasta encontrar una pista forestal que tiene las señales del PR-C 37. Casi inmediatamente encontramos el inicio del sendero que pasa junto a Can Tomaset, una masia restaurada que parece servir de casa de colonias.

El sendero se estrecha y se vuelve montaraz, subiendo de forma incesante, entre pinos y disfrutamos la sensación de frescor de la umbría que cubre toda la falda de la montaña que ascendemos. El paisaje a nuestra espalda, donde el sol lanza destellos, es impresionante. Vemos el Puig Cavaller con su silueta levantisca y la Sierra de Cavalls que cruzamos en la excursión anterior. Mas o menos en una hora de subida continua entre matorrales, arbustos y pinos, roquedales y terreno escabroso, llegamos al borde superior de Pándols que se lanza como una cuerda de roca blanca por todo el irregular borde de la sierra. Una vez en la carena debemos seguirla en dirección oeste. La experiencia es magnífica, no solo por el paisaje de los dos lados, sino por la sensación de libertad que se experimenta, sin dejar de recordar que en esta sierra y la aledaña hubo una de las batallas más sangrientas y duras de la guerra civil. Uno se imagina la encarnizada lucha por esas crestas rocosas con precipicios a ambos lados y comprende el saldo abrumador de muertos y heridos por ambos bandos. La nota curiosa es saber cómo perdieron los republicanos la mitica cota 705: durante un despiste del cambio de guardia fueron asaltados a pecho descubierto por los franquistas que, no obstante pagaron muy caro su dominio de la cresta (durante varias semanas, única victoria franquista consolidada en las dos sierras).

Los puestos de tiradores, los de mando y los de morteros están ya muy perdidos, aunque quedan pintadas avisándonos que estamos en la mítica cota 705 cuya situación y altura ofrece un espléndido dominio militar de la terra Alta y las montañas que forman el telón de los Ports, la sierra de Cavalls, el Puig Cavaller, la Agulla de Bot con su forma característica y al fondo a izquierda y derecha desde Ascó hasta la central de carbón de Andorra, Gandesa y Calaceite a la izquierda y Corbera enfrente, con el enorme edificio resonstruido de la iglesia del pueblo antiguo, totalmente destrozado por los bombardeos.

A mitad del recorrido crestero encontramos pintadas referente a la presencia de las brigadas internacionales, asi como una placa conmemorativa. Dedicamos unos minutos a la memoria de tantos valientes muertos por...no entremos en eso, en definitiva sólo queda ya la historia y aunque suele ser patrimonio de los vencedores, el tiempo está igualando la hiriente brutalidad bélica respecto a tirios y troyanos. Seguimos la cordalada de roca y llegamos a una antena que domina la sierra y que marca el cambio de dirección. A los pies de la antena hay un mirador preparado que no tiene nada que ver con la guerra: se trata de carteles informativos sobre la formación del valle geológico de Coll Torner.

En ese punto el sendero se transforma en pista que seguimos --muy confusamente, no hay señales direccionales-- hasta un entronque con otra pista de tierra que lleva a la ermita de Santa Magdalena. En esa zona  encontramos un grupo de bomberos con sus vehículos que están haciendo pruebas de control de incendio forestal . El ambiente es dantesco, con grandes humaredas y llamas crepitantes que son prontamente sofocadas.

Ahora hay dos opciones, seguir hasta el GR171 y girar hacia el sur hasta el mirador de la cota 705, una explanada donde se ha construido el monumento a la Paz o seguir en dirección oeste hasta una zona que forma una abierta balconada sobre Pinell del Brai y el recorrido curvo del Ebro. El sendero se estrecha nuevamente y bajamos de forma pronunciada entre arbustos, pinos y carrascas y grandes paredes rojizas a nuestra derecha. Seguimos hacia el norte y pasamos por un pedregal o tartera haciendo eses. El sendero tiene marcas azules (ruta del Espantarrucs) y muere junto a la pista de cemento que lleva a la Fontcalda. Entramos en el hermoso lugar de esparcimiento por las escaleras talladas en la roca del final, pasando entre las verticales paredes de roca gris que forman una garganta estrecha por donde discurren las aguas esmeralda del rio Canaleta. Hemos de cruzar toda la estacion termal, de una belleza sorprendente y justo frente al edificio del hotel y la ermita, al otro lado del rio que cruzamos por un puente de piedra, comienza una pista que en un giro a unos cien metros, antes de llegar al tunel, nos deja junto al inicio del GR 171. Este es un a senda estrecha y pedregosa que se lanza hacia arriba decididamente entre oliveras aterrazadas y barrancos, hasta el Coll de la Salve. Seguiremos durante casi una hora el sendero, que acaba en una pista alquitranada, tras un largo paseo de variado desnivel, entre tierras de labor y algun bosquecillo de pinos. La pista nos lleva a una carretera comarcal con destino a Prat de Comte. Entramos en el caserío arracimado en torno a la iglesia, tras rebasar el coqueto cementerio. En total, con paradas, calculemos una seis horas de excursión. Toda esta zona fue escenario de una lucha despiadada desde el 9 al 19 de agosto de 1938. Tres batallones de Requetés concentrados en La Fontcalda comenzaron el asalto a Pándols, cota 705, con enfrentamientos encarnizados y una resistencia feroz de los soldados republicanos. Aun asi, hasta el 14 de agosto no ocuparan los franquistas, moros y requetés, la cota 705 debido al despiste ya mencionado. Mantuvieron la posición pero hasta principios de noviembre no lograráin dominar el resto de las cotas. Pero eso es otra historia.

 

NO SE PIERDAN

Además de una morosa visita a Prat de Comte, con la airosa espadaña de la iglesia dominando toda la colina donde se asientan las casas --algunas bellísimas-- aconsejamos una estancia de algunas horas en La Fontcalda, con posible baño incluido. Prat obtuvo su carta de población en 1260, tras cuatro siglos de ocupación y control musulmán, estuvo en manos templarias y cuando esta orden fue disuelta por razones económicas y politicas, pasó a la hospitalaria. A partir de 1595 Prat de Comte se segrega de Horta y la Iglesia parroquial deja de depender del rector de esa ciudad y se consolida el estatus autónomo de la población que gana en número de vecinos y hogares, al arrimo de la Iglesia. En el casco antiguo el visitante podrá admirar las huellas arquitectonicas de las diferentes epocas, desde los Austria a los Borbones. Si hace la visita por las fiestas del Pilar no se pierdan la Fiesta del Aguardiente, destilado por los vecinos.

En cuanto a la Fontcalda, aparte de su valor paisajístico excepcional, sinfonía de piedra y agua, goza de un valor religioso y tradicional ya que en ella se venera La Mare de Deu de la Fontcalda y es el destino de la romería anual de los vecinos por Pascua Granada o Pentecostés (como en muchos lugares del país, existe la leyenda de la imagen de la Virgen encontrada por un pastor de Prat). También posee un alto interés geológico : la zona está reconocida en el inventario de Espacios de interés geológico de Cataluña, por sus curiosas formaciones rocosas y estratigráficas.

 

DOCUMENTACION

Para los vecinos del Bajo Aragón y el Matarraña, la librería de Serret en Valderrobres ofrece libros y mapas para enriquecer la excursión. Así, "Los espais de la batalla de L'Ebre" de Juan Carlos Borrego Pérez, editado por Piolet y "Ruta de la Pau" editado por el Consell Comarcal de la Terra Alta. Librito indispensable a pesar de sus errores y que es dificil de encontrar ya (Serret guarda aun algunos ejemplares, pocos). Aconsejo también el libro "Guía de Prat de Comte" de Joan Hilari Muñoz, editado por la Diputación de Tarragona..

 

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8 julio 2013 1 08 /07 /julio /2013 09:24

dead-man-down-la-venganza-del-hombre-muerto.jpg

 Excelente thriller protagonizado por el habitualmente monogestual Colin Farrell, con su aspecto de eterno torturado interior (recuerda un poco al Montgomery Clift de antes, aunque no es, de momento tan buen actor). La peli ha sido realizada en Estados Unidos pero dirigida por Niels Arden Oplev, el danés que dirigió la primera versión de "Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres", en un primer trabajo en Hollywood. No se trata pues del cine habitual con el sello de la gran patria del cinema popular sino de una historia donde pesan más los dramas internos de los personajes que las ensaladas de tiros y acción habituales en el género.

El jefe de una importante empresa de chanchullos inmobiliarios (Terrence Howard). con métodos y organización mafiosa ha provocado la muerte de una pareja y su hija pequeña en un intento violento de asustarlos para que abandonen su hogar que es el epicentro de un negocio millonario. De pronto empiezan a morir miembros de la banda de ese jefe. Paralelamente una joven estetista, la intranquilizadora Noomi Rapace, es testigo casual de un asesinato: a través de la ventana (ojo con el guiiño hacia la hichtokiana "La ventana indiscreta") ve a un joven y misántropo vecino (Farrell) liquidando a otro tipo que, justamente es uno de los miembros de la banda. Pronto averiguamos que Farrell, el hombre de la pareja muerta, no llegó a morir y es un infiltrado en dicho grupo mafioso con una automisión de venganza: eliminar a todos los mafiosos, incluidos el jefe, volándose él mismo con ellos en un edificio abandonado que es la sede oculta de la banda. La chica cambia su silencio ante el crimen del joven vecino a cambio de que éste asesinea su vez al hombre que, borracho, provocó el accidente que le deformó el rostro (¿no les recuerda el encarguito semejante de "Extraños en un tren"?). Pero el amor se hace presente y cambia las cosas, abriendo la esperanza en una vida mejor en una chica que ha sido mutilada en el cuerpo y en la mente...

Película dura, un poco deshumanizada en el personaje de ella, con una intersante fotografía, un ritmo ierregular y una extraña banda sonora que, a pesar de los excesos, acaba arrastrando al espectador y obligándolo a tomar partido aunque el final sea increíble y disparatado y todo se convierta en un "que no quede nadie" que roza el absurdo. En la gélida historia convencen los secundarios de lujo, F.Murray Abraham, como amigo y protector de Farrell, Armand Assante, como el jefe máximo de la mafia inmobiliaria y sobre todo la delicada y fría Isabelle Hupert como la madre de la Rapace, con la que forma un dúo de mujeres de alto calibre emocional. Película que no deja indiferente.

 

 

 

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4 julio 2013 4 04 /07 /julio /2013 09:13

 

 

señor foxHelen Oyeyemi es británica de origen nigeriano. Tiene cuatro novelas editadas y ésta, "El señor Fox", es la segunda que publica en castellano, con el sello de calidad de Acantilado y una excelente traducción de María Belmonte. Mi librero, Serret, me proporcionó el volumen con un misterioso "No sé de qué va, pero el duende de la librería me ha susurrado que es buena". No siempre acierta nuestro duende, cosa disculpable dado el volumen de publicaciones, manantial que no cesa, pero cuando se digna intervenir conviene tenerle en cuenta. En esta ocasión no se equivocó y he disfrutado de unas horas de encantamiento, sonrisas y diversión ante una inventiva --la de la autora-- llena de ironía, desenfado y un saludable sentido surrealista de la vida y de las relaciones entre sexos. Oyeyemi da una curiosa sensación de madurez, aunque aún  no ha cumplido los treinta años. Hay dominio del lenguaje (dentro de lo relativo de esta afirmación, ya que no olvidemos que se trata de una traducción), una visión original de la realidad, que parece descoyuntarse y cambiar de perspectiva como en un sueño, a caballo de la ironía, un cierto humor muy "british" y una vocación de ruptura, disgresión y desafío. Un universo propio que recuerda al mejor Auster, pero menos intelectualizado, más a flor de piel, más atrevida, con una sensibilidad hacia lo cotidiano que suena al Murakami de los primeros libros..

Como Martin Amis o Zadie Smith, Oyeyemi ha sido incluida en la lista Granta, que se confecciona cada diez años y recoge a los escritores británicos de menos de 40 años cuya calidad hace esperar poco menos que milagros editoriales. Con toda la desconfianza que me merecen esos "canon" tan queridos por los departamentos de promoción de las editoriales, lo cierto es que en algunas ocasiones el tiempo les ha dado la razón. En esta novela, Oyeyemi despliega una trama que ya hemos  encontrado en otros autores: la experiencia de un escritor que se debate entre su musa, un personaje de ficción (o no) y su esposa, precisamente un tipo de escritor que en sus ficciones resulta ser una especie de don Juan o de Barba Azul, aficionado a eliminar violentamente a sus personajes femeninos. Su musa (amante, segun su esposa)  discute con él, por esa tendencia homicida, y le invita a explorar --"conjuntamente"-- otras ficciones y otras posibilidades. Como una especie de Sherezade, la autora nos lleva a un divertidísimo viaje por los espacios de la imaginación, donde sus protagonistas danzan en la linea divisoria de la ficción y la "realidad", adoptando papeles e historias que mantienen al lector pegado al libro, respirando historia tras historia de una forma suculentamente divertida, sorprendente a menudo, ingenua en ocasiones y siempre muy inteligente y osada. Una especie de "Mil y una noches" de nuestra época y en esta sociedad desorientada del siglo XXI, en la que todos lo armarios guardan un secreto feroz y una sorpresa, narrados con una femenina -que no feminista- conciencia de género (bajo la batuta de la musa del señor Fox). ¿Realidad? ¿Ficción? Oyeyemi juega con nosotros a mezclarlos, de forma tan sabia e intrincada, que no sabemos muy bien dónde estamos pero tampoco nos importa, mientras sigamos la voz de la narradora.

La pluralidad de "yos" que forman una personalidad determinada, por muy equilibrada que esté, sirve de acicate para la escritora y es el motivo central del argumento. Literatura del absurdo disfrazada de realista, en la que va surgiendo un aspecto mágico del mundo que nos rodea, ya sea en la cabina de un avión o en una escuela dictatorial encargada de educar a jovenes varones disolutos para que sean dignos maridos de esposas que los compran. El amigo imaginario, la musa que se encarna como en la leyenda de Pigmalión, van estructurando el relato que, como un detalle original que entronca con los cuentos de hadas, no rehúye la violencia extrema, instantánea y casi inocente (todas las mujeres de los relatos de Fox suelen acabar descabezadas de una forma como casual y sin darle más importancia).

Esta imaginativa revisión del mito de Barba Azul, mezclado con Pygmalión , se lee realmente como un revolucionario cuento de hadas, con la gracia "destroyer" de un cuento de Lovecraft o de Roald Dahl, rondando lo macabro y lo mágico, con unos diálogos excelentes y una divertida versión de la clásica lucha de sexos, en la que al estilo del "Orlando" de Virginia Woolf, los dos protagonistas, el escritor y su musa parecen confundirse de sexo. y llegar a ser la misma persona. Esa perversidad inherente a la narración es uno de sus encantos más picantes. En resumen: no se la pierda.

 

FICHA

EL SEÑOR FOX.- Helen Oyeyemi. Traducción de María Belmonte. Editorial Acantilado.292 págs..

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3 julio 2013 3 03 /07 /julio /2013 09:28

hombres contra mujeres757

Una película baladí. Amable, divertida en momentos, de verguenza ajena en otros, se ve con agrado pero no deja la menor huella. Muy en la linea de la comedia italiana clásica de episodios, un poco de sexo, otro de costumbrismo algo casposo, tópicos a manta y ganas de que el respetable lo pase bien y que más o menos se vea regflejado en la pantalla,  sino en sus vivencias personales,  si en sus oscuros deseos. Tanto éxito de cines de barrio y tardes de domingo debe haber provocado la anterior cinta del mismo director, Fausto Brizzi,  "Mujeres contra hombres", también en formato de plurihistorias definidas por un común denominador, la supuesta "guerra de sexos", que se ha atrevido a añadir más historias en esta segunda parte con los términos cambiados de lugar. En esta un plantel de casi los mismos actores de la anterior se enfrenta a cuatro episodios pretendidamente divertidos e ilustrativos de la citada "guerra". (en casi todos, la parte mas vergonzante corre de parte de los hombres, cosa que, vaya por Dios, refleja bastante la realidad).

Dejamos de lado la identidad de actores y actrices, que en general interpretan con convicción y buen humor y pasamos a una ligera descripción de los sketchs o episodios. No están  montados como independientes entre sí, sino que van turnándose y tienen un elemento común, "ellos" se conocen todos entre sí. Y así vemos la historia del entrenador de un equipo de voleibol femenino, Walter, que tras una resistencia inicial y dado que el reciente parto de su mujer lo tiene a dos velas en sexo, acepta enrollarse con una jugadora de su equipo. El donjuan de barrio Diego mantiene un permanente enfrentamiento con su vecina feminista, culta y comprometida politicamente, hasta que una disfunción sexual le obliga a buscar la ayuda de esta vecina y acaba enamorándose de ella. Andrea y Marta, buenos amigos, se enamoran de una misma chica, que parece corresponderle a los dos,¿qué pasará? Y por fin, la madura funcionaria Nicoletta se enfrenta a la crisis de la media edad cuando es abandonada por su marido por una mujer más joven (quizá el episodio más divertido y menos vulgar, aunque como ven no muy original).Lo dicho, una pelicula para ver y olvidar.

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1 julio 2013 1 01 /07 /julio /2013 08:06

blue-valentine-cartel-1.jpg

Soberbia película sobre el amor y su imparable deterioro en una pareja en la que no existe equilibrio, entendimiento ni comunicación más allá de lo físico y de las emociones primarias. Ryan Gosling y Michelle Williams, que también ejercen de productores ejecutivos nos dan un recital de interpretación ajustándose como guantes a los emocionales y románticos personajes. Derek Cianfrance logra evitar el melodrama a pesar de que el guión amenaza en varios momentos con desbordarse por terrenos non gratos. La justeza gestual del gran Gosling (The Driver, Brigada de elite o Los idus de marzo) tan escueto y eficaz como Brando o Clint Eastwood en su actual madurez, se ve excelentemente correspondida por la sensibilidad sensual de la Williams y ambos nos muestran el desolado panorama de una pareja donde al amor incondicional y primario de uno se opone la vulnerabilidad y el desapego de ella. Atrae la pureza emocional que muestra Gosling (que se refleja en el intenso amor de su pequeña hija hacia él, esa percepción profunda de los niños hacia la parte más débil y necesitada de sus progenitores). Cine indie norteamericano dotado de una escritura exquisita y una madurez conceptual extraordinaria (de hecho parece más un clásico europeo que un éxito  de la taquilla adulta norteamericana) logra atraer y al mismo tiempo herir al  espectador sensible, que en buena medida tiene todos los números para sentirse identificado en algún momento con esas vidas plenas de candor y tristeza que se desgranan sobre la pantalla con una delicadeza exquisita.

Hay una enorme sutileza en esa descripción del pasado y presente de una pareja, su amor y su desamor, mientras la cámara va deshojando la vida de dos personas, sin honduras ni complicaciones, sencilla en su drama intenso (esa mirada de dolorida incomprensión  de Gosling comprobando como su amor no es correspondido por su mujer, ese rostro atónico y crispado de no poder creer que su felicidad ha terminado y que la mujer idolatrada se convierte en una extraña de gestos desabridos y palabras duras) en el que se plantea la  vulnerabilidad de los sentimientos, la degradación del amor, cosa totalmente inaceptable para el ser puro y elemental que encarna Gosling. Hay una gran verosimilitud en esos dos personajes transidos de dolor e insatisfacción y expuestos con un enorme respeto en un discurso narrativo modélico que va saltando del pasado al presente con hilvanes a veces un poco confusos pero en general bien ajustados. Uno comprende que la cuestión básica que se plantea es la persistencia del amor o su disolucióin siempre despareja, el drama implícito en ese "siempre ha de haber uno que pierde más, que sufre más que el otro en la relación de pareja. Uno que domina y otro que es dominado, uno que quiere huir y otro que pasaría el resto de su vida ansiosamente unido a su pareja. El intento patético y poco eficaz de mejorar la relación propuesto por Gosling a su esposa (pasar el fin de semana en la habitación de un hotel temático, precisamente "la habitación del futuro") se convierte en la gota que desborda el vaso de la incomunicación sentimental en la pareja. El amor se ha puesto a prueba y no la ha superado. A resaltar el hábil comedimiento que Gosling pone a las escenas de violencia donde siempre hay más dolor y sufrimiento que violencia intrínseca (nunca aplicada a la esposa), convirtiéndose esta en una reprobable y sobre todo inútil muestra de amor desesperado. La rutina que ahoga a la Williams y el desencanto que manifiesta Gosling con su contención llena de fuerza reprimida, deja un poso melancólico y triste en el espectador, que comprueba en los personajes de este relato la carga lamentable que deja el amor desdichado en uno y el desapego y rechazo en ella (papeles no habituales en las relaciones hombre-mujer). Dada la simplicidad de ese planteamiento, las subtramas no acaban de ser meras anécdotas que añaden muy poco y obstaculizan el desarrollo de la cinta (por ejemplo, la del novio anterior de ella, padre de su hija, o la de la abuela en el asilo), meros brochazos patéticos que rompen el ritmo de la película y desconciertan un poco al espectador. Defectos mínimos que no restan valía a esta película valiente. que enternece con el personaje masculino y desconcierta con el femenino, cuyas claves de comportamiento no acabamos de ver de forma clara. Cienfrance ha dirigido una película notable. No se la pierdan. Película para adultos, por supuesto.

 

 

 

 

 

 

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29 junio 2013 6 29 /06 /junio /2013 16:06
Proyecto_dinosaurio-765713098-main.jpg

Lo cierto es que "Proyecto dinosaurio" es una de esas películas nacidas para el mercado del DVD , de las que hemos escrito en algunas ocasiones porque presentaban un enfoque nuevo a pesar de la rusticidad o las pretensiones --que no los medios-- de llevar a cabo una propuesta inteligente y atractiva para los espectadores. Son producciones que nacen , se desarrollan , es decir se distribuyen, y desaparecen en los sectores subsidiarios del cine de las "majors", como una "tercera división" de la cinematografía (lo que no quiere decir que muchas de estas peliculas de serie "B", "D" o "F", cuando no directamente "Z", como la que comentamos recientemente de "Iron Sky", den sopa con honda de eficacia narrativa, mordiente y libertad expresiva a grandes producciones de millones de dolares que se estrenan en todas las salas del mundo. ¿Quién se atrevería a murmurar que se divirtió más con "Iron sky" que con "Prometheus"?

Pues bueno, acabo de visionar otra película cortada por el mismo patrón provocativo de "Proyecto dinosaurio". Se trata de "The Frankenstein Theory". En ambas se parte de un hecho mítico o increíble directamente: en la primera, la existencia en la actualidad de animales prehistóricos vivos (una especie de plagio descarado de "El mundo perdido" de Arthur Conan Doyle, primera de las aventuras del Dr. Challenger, publicado a principios del siglo XX, como también lo hacía pero con más imaginación Spielberg). The_Frankenstein_Theory-486492771-large.jpgEn la segunda, la hipótesis de que el monstruo, "la criatura" del Dr. Frankestein existió y uno de los descendientes de ese doctor, en nuestra época, organiza una expedición al profundo norte del Canadá para encontrarlo (en este caso la película se convierte en una realización bastante calcada de aquella pelicula filmada con una cámara de mano y un grupo de jovenes aficionados como actores que tuvo un éxito inexplicable, "El proyecto de la bruja de Blair").

"El proyecto Dinosaurio" ha sido dirigida por Sid Bennet sobre un guión de él mismo, con un grupo de actores de segunda que dan el pego muy bien: Natasha Loring, Matt Kane, Peter Borroke, a los que los aficionados a las series reconocerán sin duda. La historia es simple: la acción transcurre en 2011; una Sociedad Criptológica de Inglaterra prepara una expedición "científica" al Congo. Hay un monstruo local llamado "Mokéle-mbémbé" que parece ser el homólogo africano del monstruo del Lago Ness. Los miembros del grupo no volverán a ser vistos con vida, pero logran al menos que el rio arrastre una mochila impermeable con cintas de video en su interior que narran todo lo que les pasó y demuestran la existencia de un lugar donde viven animales de especies que se creían extinguidas hace 65 millones de años. Bueno, pues ya se pueden imaginar. Y sin embargo... todo está presentado como una historia documental que realmente ha ocurrido y lo que vemos son las cintas grabadas. De facto, no es asi, ya que la pelicula nos ofrece imagenes subjetivas y objetivas que no podian ser logicamente grabadas por las otras camaras, las de la ficción. Pero lo que estimula la visión de estas dos películas (ahora seguiré con Frankenstein), es su atractivo como narración. No nos creemos nada, pero disfrutamos con lo que nos cuentan y cómo lo hacen, incluso con sus muchas exageraciones interpretativas y trucos técnicos elementales. Es el placer de narrar lo que se advierte.

 

Lo mismo ocurre con "The Frankestein theory". Otra película disfrazada de documental: una teoría científica descabellada pero no imposible, la creación artificial de vida humana, una expedición al norte helado de Yukon en Canadá en busca de un personaje literario que resulta ser mucho más que eso. Eso resume la película y la verdad es que logra interesar y arrastrar al espectador a pesar de las obvias trampas de argumento y realización. Detrás de esta película, sin embargo, están los productores de “El último exorcismo”, en la que ya se usaban trucos del subgénero del falso documental de terror. Dirige Andrew Weiner, con Kris Lemche, Joe Egender y otros. Pero en ésta el estilo y maneras de documental está más rigurosamente llevado, hasta el punto de ofrecernos un final que, en teoría, no lo está grabando nadie. Quizá en ese final al director se le va la mano en su intento de cerrar la historia de una forma memorable. Y eso es muy difícil si no hay suficiente imaginación para paliar la pobreza de medios técnicos. Como en la anteriormente citada, esta película tiene un indudable vigor narrativo. Son dos "pastiches victorianos", es decir, dos imitaciones de aventuras originalmente escritas en otra época. Los  autores de las ideas originales, Conan Doyle y Mary Shelley, no son coetáneos, aunque pertenecían a un tiempo en el que el terror literario tenía la ventaja de ser una novedad apreciable (un ciudadano de entonces moriría infartado si viera cualquiera de las peliculas actuales de terror) y de basarse en presupuestos bastante ingenuos para una población que aún tardaría en acceder a la imagen cinematográfica. En fin, búsquenlas en el club de dvd más cercano y se preparan un programa doble de cine de barrio de antes, con abundantes palomitas, tolerancia y buen humor.

 

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28 junio 2013 5 28 /06 /junio /2013 07:21

el-problema-de-spinoza-9788423346141.jpg

Una nueva novela de Irvin D. Yalom es una tentación irresistible. Octavi Serret me invita a escribir sobre ella y en correspondencia le obsequio un ejemplar de la edición sudamericana de "El día que Nietzche lloró", asegurándole "es una de las novelas que debería figurar en el Canon de las novelas del siglo XX". Dicho libro me descubrió a este escritor-psiquiatra norteamericano, profesor de la Universidad de Stanford. Después publicaría "La cura Schopenhauer" que también devoré, ya que comparto con Yalom la fascinación por la filosofía (curiosamente Spinoza, Nietzche y en menos medida Schopenhauer, forman un triunvirato inexcusable para cualquier estudioso de la filosofía). Yalom es un intelectual judío que rebosa la sutileza, cultura y profundidad habituales en los pensadores de su raza y que aplica con habilidad las técnicas y conceptos de la psiquiatría analítica a unos argumentos novelescos interesantes y llenos de dinamismo, sentido de la intriga y fuerza literaria en  el diseño de personajes, diálogos y acción.

Dicho esto, comprenderán que la lectura de la novela "El problema de Spinoza" pasó a primer plano desbancando otros libros en proceso de lectura. Y bien, como sucede alguna vez con casi todos los autores a los que admiramos, en mi opinión esta novela no está a la altura de sus dos precedentes. Hasta me irritaron demasiado las erratas (esos presentes verbales convertidos en pasado por el absurdo añadido de un acento o, pag 293, un "gran error tenerlo hay " --ahí--) por supuesto no imputables al autor sino a la editorial, pero que da una medida a mi decepción, ya que uno por desgracia ya empieza a habituarse al desaliño con el que se publica.

Yalom, que rozó la perfección con su libro sobre Nietzche y llegó a un buen nivel con Schopenhauer, precisamente con Spinoza, el genuino representante de su propia tradición judía en el mundo de la filosofía, no consigue hacerlo un personaje literario creíble. Sin duda la labor es bastante delicada y poco menos que imposible dado el talante del pensador holandés del siglo XVII y lo complejo y oscuro de muchas de sus ideas y textos (que le valieron la excomunión de la comunidad judia de Amsterdam). La imbricación de esos conceptos en la trama, en los diálogos y en los personajes es excelente aunque reiterativa, así como los escasos hechos históricos documentados que existen sobre la vida del filósofo. La trama sigue dos direcciones paralelas, una en el siglo XX, en Alemania, con un jerarca nazi Rosemberg y su amigo psicoanalista Fiedrich Pfister y la otra en tiempo de Spinoza, con su amigo Franco, judío como él, cuyo proceso de cambio está excesivamente forzado por el novelista que lo transforma en un trasunto de Pfister, casi con el mismo estilo de pensar (cosa muy improbable) y de hablar.

El elemento argumental generador de la novela (que el autor confiesa en el prólogo) es un hecho histórico confirmado: tras la ocupación nazi de Holanda en 1940, el encargado del expolio de obras de arte en los territorios sometidos a la cruz gamada, Alfred Rosemberg (que sería juzgado y ahorcado en Nuremberg) haría confiscar los libros y enseres que contenía la casa donde vivió Spinoza, convertida en museo, en el pueblecito de Rijnsburg, cercano a Amsterdam. Los libros de Spinoza no eran los originales --que habian sido subastados para pagar las deudas del filósofo a su muerte-- sino otros volúmenes semejantes publicados en la misma época. Fueron almacenados por los nazis en un depósito de miles de libros incautados improvisado en unas minas de sal en Alemania esperando el final de la guerra. Ahora han vuelto al museo de Spinoza en Rijnsburg. 

Nuestro novelista imagina cúal fue el motivo de ese extraño interés nazi por un pensador judío y lo refleja en su sugestivo análisis psicológico y literario de la personalidad de Rosemberg, un jerarca nazi detestado y despreciado por el resto de los gerifaltes del régimen, incluído Hitler. En un informe real, firmado por Rosemberg, se afirma que esos libros eran "de gran importancia para la investigación del problema de Spinoza". Así que ya tenemos el elemento causal literario que inflamó la creatividad de Yalom, aunque ni en la novela ni en ningún otro sitio sepamos cuál fue tal "problema", por lo menos para los nazis, cuya táctica habitual de tratar los problemas judíos terminaba en la incineración.

Creo que hay un poco de precipitación en el autor de esta novela y en su interés por explicitar todos los elementos de la trama. Hay momentos en que parece que Yalom ha disparado una flecha argumental de gran calado u luego ha ido hacia el lugar donde se ha clavado la flecha y ha pintado una diana a su alrededor. A pesar de la metáfora algo maliciosa, lo cierto es que Yalom conjuga bien sus habilidades como escritor, hombre de ideas y reflexión y profesional de la psicología. Pero no logra convencer a través de sus personajes, ni de las vivencias que nos cuenta. Es como si el exceso de temas y el alcance de su profundidad hubiesen desconcertado al escritor, que nos comunica a través de su texto esa incomodidad.

Baruch --Bento, Benedictus-- Spinoza no acaba de parecernos real a pesar de la enorme aportación de sus ideas, creencias y actitudes (muchas de ellas contradictorias según Yalom). Rosemberg, sin embargo,es analizado con maestría aunque como personaje activo acaba pareciendo poco coherente (interesante la figura de este supuesto ideólogo de los nazis, un sujeto escasamente dotado y un fanático casi patológico: inexplicable su fascinación por Spinoza). Los dos secundarios, el judio Franco y el psiquiatra alemán Pfister, son dos versiones del mismo personaje en épocas distintas, pero ambos están bien fundamentados y son creíbles., aunque uno no puede dejar de pensar que tras ellos, en las sombras, mueve sus hilos nuestro autor y se refleja en ellos.

Por tanto, novela apreciable, pero a un nivel más bajo que las anteriores de este psiquiatra inteligente que aquí ha descuidado un poco la  apariencia externa de la trama --que, en esencia, prefigura la obra literaria--, y no ha podido impedir que las costuras e hilvanes queden a la vista.

 

FICHA

EL PROBLEMA SPINOZA.- Irvin D. Yalom.- Traducción de José Manuel Álvarez-Flórez.- Ed. Destino.460 págs. 19,50 euros 

     
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27 junio 2013 4 27 /06 /junio /2013 09:21

trance.jpg

 

  Ya está en los cine la última película del Danny Boyle. "Trance" es un thriller psicológico y parte de una situación, el robo del cuadro de Goya "Vuelo de brujas", en el que está involucrado el protagonista, un empleado de alto nivel de una casa famosa de subastas de obras de arte, Simon (James McAvoy), su socio, el delincuente Franck (Vincent Cassel) y una psicóloga especializada en hipnotismo, Elizabeth (Rosario Dawson). Un triángulo con desarrollo erótico de alto calibre, en el que el sexo, el amor (?) y la violencia se introducen en una acción que va cambiando constantemente la información que el espectador cree tener, proporcionando sorpresas y aclaraciones que van hurtando una y otra vez los iniciales parámetros argumentales.

Danny Boyle, que obtuvo un Oscar con la interesante "Slumdog Millionaire" (2008) y dirigió en el 2010,la fenomenal "127 horas" (de la que ya hablamos aquí mismo) diseña en "Trance" una historia algo tramposa pero resultona que gustará poco a los psicólogos, pero que encantará al espectador medio y sobre todo a los aficionados al thriller psicológico (al estilo del "Origen" o "Memento"  de Christopher Nolan) en la variante bastante conocida de mostrarnos las interioridades de la mente de un sujeto que ha cometido un delito o un crimen. El objeto de tal delito es, como hemos dicho, el famoso cuadro de Goya que se convierte casi desde el principio en el mcguffin (el pretexto, según el gran Alfred Hitchcock) del argumento, aunque no se le saca la punta alegórica brutal que el lienzo goyesco parecía prometer. De hecho, Boyle hace lo contrario de lo que denuncia el genial sordo (cuando pintó este cuadro Goya estaba casi totalmente sordo, aislado y deprimido. "Vuelo de brujas" forma parte de la época oscura y dramática del pintor: el cuadro es una crítica demoledora contra la superstición) es decir, el cineasta galés parece complacerse en apoyar esa misma superstición hacia los poderes esotéricos, en este caso de la hipnosis.

Pero, dejando al margen consideraciones culturales, la película logra mantener el interés y la intriga en el espectador, le proporciona suficientes elementos de sorpresa y conduce dinámicamente --a pesar de ciertos despistes y excesos- hacia un final inesperado y travieso, con una secuencia abierta que deja una sonrisa en el patio de butacas.

La puesta en escena está bien calibrada, se repiten planos sorprendentes, el ritmo está casi siempre bien llevado y los actores principales, los tres, están bien metidos en su papel y consiguen sorprender al espectador  con las variaciones de sus actitudes. La complejidad personal del empleado de una casa de subastas (McAvoy) que oscila entre una aparente ingenuidad y una maldad casi psicótica, las argucias de la psicóloga, la bellísima Dawson, convertida en peligrosa diosa de  supuestos poderes, objeto del deseo de los dos hombres y, el dúctil e inteligente Vincent Cassel, siempre acertado en sus papeles de "malo" frío y elegante, conforman un trío perfecto, bien arropados por unos secundarios muy resultones que se mantiene en un discreto segundo plano, como corresponde.

Una historia, pues, con varios niveles de lectura y con una complejidad argumental que deja cabos sueltos o olvida explicaciones, pero que, en conjunto, deja una buena impresión y --cosa interesante-- provoca el deseo de volver a verla para "ajustar detalles".

 

   

 
 

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25 junio 2013 2 25 /06 /junio /2013 09:52

 foto-12.JPGDesde el primer tramo de la Ruta de la Pau, el soberbio recorrido por las tierras donde tuvo lugar la Batalla del Ebro, práctico epígono de la incivil guerra española, se convierte en un paradójico ejercicio entre la memoria atroz de aquellos combates con tanta sangre joven derramada y la enorme belleza plena de sosiego y encanto que proporciona un escenario natural continuamente cambiante y de una rural armonía llena de sosiego que fascina los sentidos. Uno se sorprende ante la idea de que en esos lugares tan idílicos se hayan segado tantas vidas. Esto constituye una experiencia física, estética y emocional difícil de olvidar.

El primer tramo que acometemos, a pesar de estar a veces irregularmente señalizado, será un circular con inicio y final en la hermosa ciudad de Gandesa pasando por la sierra de Santa Magdalena y coronando y cresteando la de Cavalls, donde aún perduran restos mal conservados de las trincheras, refugios y puestos de fuego y observación excavados en plena roca de la linea de cumbre, con una visión privilegiada de todo el valle, caminos y carreteras que pasan por Corbera de Ebre y Gandesa. Un enclave militar estratégico de primer orden, tal como se vio en aquellos lejanos y ominosos días de guerra fratricida.

Salimos del núcleo urbano de Gandesa por el polígono industrial, hasta las últimas instalaciones fabriles donde --junto a un mural de grafitti con una alegoría a todo color del LSD, que parece surgido de mayo del 68.-- nace una pistal forestal a la derecha, en dirección este, que va bordeando campos de labor dejando a su paso suciedad de plásticos y residuos, una alegoría dinámica de nuestro siglo XXI. Seguimos el GR 171-3 que cruza Les Planes y se dirige a las estribaciones de la sierra del Pebrer, antesala de la más alta del Cavall.

foto-9a.JPGLa pista va cruzando campos de viñedos, sembrados de alfalfa y cebada y algunos rectángulos de almendros que en estas fechas ya están florecidos, como una sinfonía de blanco y rosa. Dejamos a nuestra izquierda la sierra del Pebrer y enfilamos hacia la de Santa Madrona. Cuando ya comenzamos la subida hacia el coll, estamos más o menos a la altura de Corbera d'Ebre cuyo caserío ya vemos a lo lejos a nuestra espalda, con su gran iglesia en el altozano, el pueblo nuevo arracimado a sus pies y, por encima, los restos del pueblo histórico, destruido durante la guerra civil. Ya desde ese momento la sombra trágica de la guerra parece irse filtrando por el paisaje.

Al pie de la subida, junto a un campo de almendros hay una escultura del grupo Art al Ras que tiene grabados unos versos hermosos que parecen surgir de la tierra: "Oliveres de plata a l'horitzó//ceps i ametllers ferms a la serra". El desnivel es cada vez más fuerte y a esta hora de la mañana el sol comienza a picar.

Dejamos una pista a la izquierda que baja hacia Corbera y seguimos recto hacia el noreste manteniendo y acrecentando el desnivel de subida hasta llegar al primer coll, el de Santa Madrona, desde donde vemos los campos de Gandesa y el pueblo de Corbera completo, ruinas y viviendas actuales. Unos minutos mas tarde llegamos a un punto de confluencia. Nos encontramos con el GR171 que procede de Camposines, el PR-C27 que proviene de Sta Magdalena y Corbera y nuestro GR171-3 que seguimos por una senda que se lanza hacia arriba abruptamente y cuyo fuerte desnivel no abandonaremos hasta llegar a la cornisa de Cavalls.

Una vez superados esos 250 m de desnivel, y ya en el Coll de Cavall (640m) debemos seguir la carena que se extiende impresionante hacia el sudoeste, como el borde afilado de una sierra con el corte brutal de la roca a nuestra derecha --cara a Gandesa y Corbera y la llanura de la terra Alta-- y los campos y montes de la izquierda del Pinell de Brai  (aqui nace la variante de la Ruta de la Pau que lleva al Pinell y Santa Magdalena en la sierra de Pándols) y el camino hacia Mora, donde nos encontramos con el Ebro.

foto5.JPGEs un recorrido apasionante por el borde rocoso de la cordillera con el magnifico panorama de la Terra Alta por los dos lados, que nos llevará hasta la Punta Rodona y su vértice geodésico. Encontraremos puntos de tirador, alguna trinchera muy destruida y un pequeño monumento erigido por las Brigadas Internacionales. Cuesta imaginarse el dramático patetismo de la vida que los soldados tuvieron durante aquellos días en una zona tan hermosa pero también tan dura y exigente. Pero al mismo tiempo, una vez aquí, se comprende la empecinada resistencia de las fuerzas republicanas a las franquistas, cuyos ataques se estrellaban una y otra vez contra esta muralla ciclópea y casi inexpugnable con defensores bien pertrechados (coas que no ocurría con los republicanos). Centenares de hombres han regado con su sangre estos escarpados lugares y uno dedica unos minutos de silencio y contemplación a su memoria.  En el  mes de noviembre de 1938, gélido y ventoso, Franco ordenó un ataque suicida conjunto de infantería y artillería, en el que seguramente murieron más nacionales por el "fuego amigo" que por las balas de los republicanos, hasta lograr desalojarlos de las alturas.

Volvamos al camino. La bajada es también empinada y va discurriendo por un sendero encajonado entre piedras y barranqueras de matorral, hasta llegar a una planicie alta completamente arrasada por el fuego, esqueletos negros de los arboles que fueron, tierra calcinada. desde allí descendemos por una senda desdibujada y perdedora que acabará en el fondo del barranco, entre viñedos. Debemos buscar el camino que se dirige hacia la izquierda, rodeados de campos de almendros. Vamos hacia el Este, dejando la sierra de Cavalls a nuestra izquierda y la Mola d`Irto (518m) a la derecha.

Salimos a la carretera C-235 que une Gandesa con Tortosa. Debemos caminar un buen rato siguiendo la dirección de Gandesa, a la derecha, hasta llegar a un desvío a mano izquierda que marca una pista asfaltada que nos llevaría a La Fontcalda. En ese mismo lugar, a unos metros de la carretera, encontramos un cartel que señala un sendero a la derecha que sube fuertemente y que nos conduce, paralelos a la C-235, hasta Gandesa, inicio y final de la excursion.

Contando breves paradas, sumamos unas cinco horas de recorrido. Es preferible hacer esta excursión en primavera o en otoño. En invierno es poco recomendable por el viento y el frío y en verano, sobre todo agosto, el sol hace estragos y el calor no se mitiga ni poniéndonos bajo los árboles.

 

NO SE PIERDA

Desde luego un paseo por Gandesa,donde podemos ver el bellísimo edificio del Celler-Cooperativa, un edificio modernista del año 1919 construido por el discípulo de Gaudí, César Martinell.  Luego un paseo tranquillo por el núcleo histórico de la villa, en el que podemos admirar edificios del XIV al XVI, como la Casa del Inquisidor o la Casa de los barones de Purroy, ambos visitables. Pero quizá lo más interesante dado al tema central de esta excursión, la ruta de la Paz, sea el edificio dedicado al Centre d'Estudis de la Batalla del Ebro. En él hay información gráfica (fotos y películas) y objetos bélicos, uniformes, armamento, que nos dan una idea bastante clara de lo que fue aquél momento histórico, de julio a noviembre de 1938, fechas que comprenden todos los enfrentamientos de la Batalla. Podemos pasear por el túnel del tiempo, viendo cómo eran las trincheras (con sonido ambiental) los utensilios personales de los soldados, las octavillas de ambos bandos lanzadas por los aviones, una sala de maquetas de material de aviacion, antiereos, munición de los dos bandos, ametralladoras y fusiles. Otra sala dedicada a los diarios que informaron de la batalla. La reconstrucción de un hospital de campaña y una sala de audiovisuales. donde podemos ver una filmacion de 25 minutos que nos da noticia de los enfrentamientos mas importantes.

 

DOCUMENTACION

Hay un librito del Consell Comarcal de la Terra Alta, bastante completo pero que adolece de algunos errores (debido a que no se ha actualizado desde finales de los 90). Divide la Ruta en cinco tramos de 10 km el mas corto a 23 el más largo y ofrece bastante información complementaria. El librero Serret de Valderobres me consiguió un libro reciente que les recomiendo: "Espais de la batalla de l'Ebre", editado por Piolet y escrito por Juan Carlos Borrego Perez . Aparte de esto, los mapas del MTN50 dedicados a Gandesa y a Mora d'Ebre (470 y 471). Todo ello en can Octavi. .

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23 junio 2013 7 23 /06 /junio /2013 08:54

iron-sky-cartel.jpg   

Absolutamente descabellada. "Iron Sky" de Timo Vuorensola es una broma delirante con una visualidad rompedora y unas propuestas de lo más gamberras. Ahí es nada: Unos miles de nazis supervivientes a la segunda guerra mundial, dotados de una tecnológía punta mantienen su ideología y forma de vida adaptadas al refugio donde se fortalecen: el lado oscuro de la luna. Con un comienzo magnífico que deja al espectador clavado en el asiento, se abren las ventanas a la ironía más salvaje, la visión burlona pero desgraciadamente plausible de los nazis convertidos en pueblo de la luna que se prepara para invadir la tierra y convertirse de nuevo en los tiranos del mundo. Humor grueso sin muchas sutilezas, al estilo Monthy Pytton, donde no sólo se ridiculiza con media sonrisa burlona a los nazis y su inhumana ideología, sino de pasada a la democracia americana y a su sistema de gobierno (una mujer presidente con un ligero tufillo a Nixon o a Bush).

Lo curioso de esta película independiente es su sistema de financiación: miles de inversores virtuales que han creído en el proyecto y con sus aportaciones --no solo económicas sino con ideas--han logrado que Timo Vuoirensola (y a tenor de lo visto, su nombre no era una amenaza) lograra sacar a flote una película tan fuera de límites que huvbiera recibido el rechazo del 99,9 por ciento de los productores.

Una cinta con ánimo de blockbuster pero que lo trasciende no sólo por su empaque visual, su argumento descabellado pero primorosamente realizado, su tono de "freake" subcultural que encantará por igual a la federación de okupas, a los skins y a los jovenes irredentos de la izquierda ecologica y "cumballá", una diversión gamberreta que nos hace pasar hora y media deliciosa de risas, guiños inteligentes y cáusticos y una irreverencia total. Es como si el Luc Benson de "Los cuatro elementos" se hubiese fumado una plantación entera de marihuana para dirigir la película .

A esto súmense ideas tan dignas de Jonathan Swift o de Tom Sharpe (q.e.p.d.) como utilizar una sola secuencia de "El gran dictador" como corto de propaganda nazi (el dictador encarnado por Charlot jugando con un globo que representa el planeta). Sorprende que el Crowdfunding (sistema de financiación abierta y pública de una obra) aliado al crowdsourcing (sistema de creación abierta, luego encauzada por un director) hayan producido eta película nada desdeñable. ¿Estaremos a las puertas de una nueva generación de obras de arte de aportación y autoría popular? Bromas continuas, chistes de variada índole, ironía a sacos, el demencial argumento de "Iron Sky" no deja a nadie indiferente (supongo que a muchos les podría incomodar) ya que perfilan una obra que se ve con sorpresa y agrado, creándose una especie de complicidad burlona  con el espectador, atónito ante lo que ven sus ojos pero que, tras el jolgorio inicial, comprueba la escasa sustancia de la anécdota, la superficialidad de sus planteamientos y la entidad inmediata de los chistes y ocurrencias, que no pasan de ser bromas que no dejan poso en el espectador. Un juguete que merece, desde luego, la molestia de buscarlo por los videoclubs.

 

 

 

 

 

 

 

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