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29 septiembre 2012 6 29 /09 /septiembre /2012 09:09

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Casi 22 años ha tardado Hollywood en esta ocasión en hacer uno de sus inevitables "remakes" para seguir sacando tajada de una buena idea. Esta vez le ha tocado el turno a una película fantasiosa, surrealista e innovadora dentro de su gamberrismo visual, que dirigió Paul Verhoeven, adaptando un relato corto del genial Philip K. Dick (sí, el autor del relato base de "Blade runner") titulado "We can remember it for you wholesale" que podríamos traducir libtemente por "Le vendemos recuerdos a precio de saldo", publicado en la venerable "The Magazine of Fantasy& Sciencie Fiction" en 1966.

Con estos antecedentes comprenderán ustedes que si les digo que la protagonizaba un joven y desatado Arnold Schwarzenegger, aliñado todo con un sentido del humor paródico y efectista, la película resultante: "Desafío total" (1990) se haya convertido en un filme de culto para las aficionados al género. La cuestión filosófica básica: la identidad del individuo, la memoria como garantía del yo y las manipulaciones que esta herramienta de la mente puede llegar a cometer debidamente dirigida, se planteaban linealmente sin meterse en honduras, solo para justificar la trama.

Pero es que la versión nueva del clásico, dirigida por Len Wiseman, pasa completamente no solo de la filosofía de la propuesta sino que banaliza el desafío jocoso que se nos proponía en la primera versión, para hacer una copia descafeinada del original, totalmente falta de sentido del humor, cambiando los sueños por ir a Marte del bueno de Arnold por los dos polos de una tierra postapocalíptica unidos por un ascensor gigantesco (que parece olvidarse del núcleo candente que sostiene el interior del planeta)  entre los que se mueve un Colin Farrell que no acaba de sentirse cómodo en su papel y apenas puede estar a la altura de las dos damas de cuidado que se ocupan de él, Jessica Biel y Kate Beckinsale (de una agotadora y eficaz energía: debería haber sido la protagonista en lugar del soso Colin. En la anterior pelicula, el papel también lo bordaba Sharon Stone).

La historia, brillantemente filmada, con un soberbio despliegue de efectos especiales y un diseño de producción magnífico, se queda en vigorosa postal postapocalíptica que rinde involuntario homenaje a "Blade Runner", "Minority report" y "El quinto elemento", tratando de ser el "Desafío total" modernizado y quedando en un Total Desmadre urbanita que no se distingue mucho de los apocalipsis tipo Resident Evil del cine de acción futurista de hoy.

Hay guiños al cinéfilo, alguno con cierta gracia. Por ejemplo en la celebre secuencia del control de entrada al "otro" mundo --en este caso es el mismo, pero en el polo opuesto-- Arnold lleva colocado un dispositivo que le crea una personalidad fisica distinta, una matrona obesa, que se desgaja por un fallo del cacharro y aparece el rostro del héroe. En la versión nueva, vemos a una señora semejante y llevados por el mimetismo de la versión, esperamos que se desgaje y aparezca Colin. Pues no... En fin, véanla, al menos pasarán un rato instructivo los que vieron la anterior y divertido los que no la han visto.

Por tanto nos vemos una vez más con una maniobra comercial de los grandes estudios USA. Producto sin garra y sin ambición, sigue por los senderos de antaño pero sin aportar nada nuevo, diferente. Se queda uno con Arnold que, a pesar de sus innegables defectos como actor, ha participado en cintas memorables. Y "Total Recall" fue una de ellas, La que comentamos hoy es...olvidable.

 

 

 

 

 

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28 septiembre 2012 5 28 /09 /septiembre /2012 07:30

Hay una suerte de hado benéfico que parece protegerme y ayudarme en los momentos más inesperados, a veces incluso enderezando cuestiones --quizá baladíes pàra la mayoría, pero importantes para mí-- que se torcieron abruptamente hace años y que de pronto, sin comerlo ni beberlo, son compensadas tras un arco temporal enorme. Digo esto a propósito de un incidente que ocurrió hará unos treinta años mal contados. En aquél entonces vivía en un barrio barcelonés llamado La Guineueta. Estaba casado y tenía dos niñas, Isabel y Silvia, una, regordeta de ojos azules y expresión plácida e inteligente, mientras que la otra, delgadita, sensible y graciosa, te robaba el corazón con una mirada color de miel. Trabajaba en La Vanguardia como redactor de Internacional. Era un domingo de primavera y había ido al centro, al Mercado de San Antonio, a las paradas de libros viejos que se colocaban bajo las marquesinas modernista del popular mercado. Aquél día encontré, entre montañas de libros desvencijados, tres ejemplares en bastante buen estado de las obras completas de Saavedra Fajardo, editados por Clásicos Castellanos. Se trataba de los dos tomos de "Idea de un príncipe político cristiano" y uno de "República literaria" del mismo autor y la misma editorial. Se habian editado en los años cuarenta y tenían la cubierta en fino cartoné y el papel de calidad inferior que solía haber en España en la época. Estaban encuadernados en pliegos cosidos con hilo y se mantenían un poco deslabazados pero aún firmes. Los hojeé cuidadosamente, mirando que no faltaran páginas o tuvieran taras. Excepto las manchas de humedad y el deterioro del papel, envejecido deprisa, un tanto amarillento, no parecía haber sufrido el acoso de los bichos devoradores de libros. En las guardas aparecían sellos de bibliotecas privadas y en uno de ellos, la "Republica literaria" creo que era, el de una biblioteca navarra, con su numero de orden y una firma. No recuerdo ya lo que pagué por ellos, pero si la sensación de ser un precio lo suficientemente bajo para no dañar mi humilde economía de entonces. 

Solía desplazarme por la ciudad en una moto "Sanglas 400", un armatoste poderoso que había que poner en marcha a pedal, que me habia comprado con el dinero obtenido al ganar un par de premios de relatos cortos, entre todos a los que solia presentarme con más ambición que acierto (como los ilustres donnadies del café del Prado que describe Cela en "La Colmena"·).

Pues bien, aquél dia primaveral entró subitamente en amenaza de agua, las nubes cubrieron los cielos y comenzó a chispear. Abandoné presuroso el Mercado, por el temor de que mis hallazgos sufrieran un chaparrón. Y como no llevaba bolsa, los até a la parrilla trasera de la moto con un pulpo, un elástico con ganchos, y me puse en camino hacia casa, sin dejar de mirar los cielos encapotados.

Lo cierto es que ese día no llegó a llover, pero...a medio camino, transitando a toda velocidad por la Meridiana, escuché como me pitaban los automoviles que me adelantaban. Uno de los conductores me hizo un gesto de que parara, al pasar junto a mí. Giré un poco la cabeza para ver si pasaba algo detrás mío, pues no notaba que hubiera pinchado. En ese momento sentí un escalofrío y me dirigí hacia el arcén para detener la moto sin peligro. Había visto algo terrible: un aluvion de hojas volanderas partía de mi moto y se diseminaba por toda la Meridiana, machacadas por los coches que pasaban.

En la parrilla posterior, pendía flaccido el elástico y no quedaba ninguno de los tres libros que llevaba. Jamás pude olvidar el incidente y la desolación íntima que me produjo. 

Pues bien, el otro día hice una visita al mercado del Libro de Ocasión del paseo de Gracia. Fui al mediodia, cuando menos gente hay junto a los puestos. Empece por la primera de las librerías que exponían. Era de Molins de Rei y realmente, en el tosco aparador, donde se alineaban por centenares los libros, comprobé que éstos eran realmente viejos cuando no antiguos u obsoletos. Comencé la atenta mirada paseante por los mas cercanos y de pronto, escondidos entre una vieja enciclopedia y unas colecciones de autores de  moda hace veinte años, vi los marrones lomos, en cartoné duro de la antigua Biblioteca de Clásicos Castellanos. El corazón se me aceleró. ¿Estarían? Y sí. Los tres volúmenes de Saavedra Fajardo, en ediciones de 1922 y 1927, encuadernados estos en cartoné grueso, por Ediciones La Lectura de Madrid. Miré a la dependienta, una señora que parecía surgida de una novela de Pérez Galdós o de Clarín, y le pregunté el precio. La señora hizo un gesto magnánimo abarcando todo el mostrador y pronunció unas palabras mágicas: "todos los de aquí están a 5 euros cada uno". Me sentí Creso ante la biblioteca de Alejandría. Encontré también en las mismas ediciones clásicas, los dos respetables volúmenes de la "Vida y hechos de Estebanillo González, hombre de buen humor, compuesta por él mismo" (éstos editados en 1934) con notas de Juan Millé y Gimenez, mientras que las de Saavedra, las firmaba  el erudito Vicente Garcia de Diego. El destino me había compensado la pérdida lejana. Y me regalaba también unos tomos con varias obras cada uno de Julien Green, Stevenson, Pierre Loti, Slaugther y el "Freud" de Emil Ludwig, en una vieja edición sin fecha de Mateu Editores. En total 50 euros, que por gentileza de la dama, un hada madrina de los lectores compulsivos, quedó en 40 (quizá conmovida con mi entusiasmo y mi aspecto: volvía de la montaña  y vestía pantalón corto, botas, camiseta deportiva y un chaleco de excursionista).

Todavía rememoro aquél lejano día en que volaron por la Meridiana tres libros que habia deseado durante mucho tiempo, desde mi adolescencia. Ahora, el destino, ese hado bienhechor, ha puesto las cosas en su sitio. El circulo se ha cerrado.  

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27 septiembre 2012 4 27 /09 /septiembre /2012 07:24

nuestra-cancion-de-amor-cartel1.jpg

 

Para un actor de carácter esta pelicula es una perita en dulce, una de esas pelis que a veces los actores deberían pagar por interpretar, aunque en el caso que nos ocupa la propuesta es superior al desarrollo del guión, la interpretación superior a la dirección y la intención de reflejar un sufrimiento y un proceso humano superior a lo logrado en la conciencia del espectador.

Joey y Jane son dos amigos muy peculiares. El primero es un negro de media edad que ha sido bombero y ha pasado por la tragedia de ver morir a su familia en el incendio de su casa. Este hecho le vuelve psicótico y tras una estancia en un psiquiátrico no ha logrado superar la pretensión de poder hablar con los espíritus y gozar de la visión de los ángeles. Forest Whitaker logra maravillas de convicción en este papel. Jane es una cantante que no ha vuelto a actuar desde que en un accidente de automovil muere su marido y ella queda  confinada a una silla de ruedas y todo ello la dessteabiliza psiquicamnente de tal modo que su pequeño hijo es dado en adopción. Una vez presentados los dos personajes, que mantienen una ambivalente relación (se conocierotn en el psiquiatrico), se introduce un nuevo elemento dramático: Jane recibe una invitación de su hijo de diez años que, con motivo de su primera comunión, la invita a asistir a la fiesta y manifiesta su deseo de volver a verla (tebía 3 años cuando el accidente).  Por casualidad es Joey quien lee la carta y convence   a Jane para que le acompañe en un viaje hacia Nueva Orleáns donde vive el niño ,aunque ocultándole la verdadera razón con la coincidencia de que un autor de libros de autoayuda --con la ayuda de  los ángeles-- da una conferencia en ese estado.

La película entra entonces en el género de la "road movie" y aquí es donde el director, el francés Olivier Dahan, se nos vuelve didáctico y abusa de  la dinámica de "la vida es bella a pesar de todo lo malo que nos encontramos y el secreto está en compartir la belleza de las pequeñas, buenas y bellas cosas con las que nos encontramos". Complementan la historia un papelito episódico y algo excesivo de Nick Nolte con el que acaba de bordar el rosario de encuentros y desencuentros de la pareja protagonista,  a la que desde casi el principio se les añade Billie (Madeline Zima), una joven medio destrozada por el abandono y la huida de su marido, que borda un maravilloso papel secundario con el que logra ponerse a la altura de los protagonistas. Y, por supuesto Elias Koteas, un  granuja "simpático" --otro secundario de lujo--que les tima  y muestra una profundidad de autocritica dolorosa que desmiente su amoral comportamiento. Encuentros en los que late el deseo de ayuda y ejemplo, como la pareja de ancianos que hacen un viaje de despedida y sólo le piden a Jane una sonrisa.

En el borde de lo coherente, secuencias mágico-surrealistas como la del Jardín del Edén en la que Nolte, junto a los demás algo pasados de vueltas tras comer todos un pastel...¿de marihuana?, les cuenta la historia del musico negro que vendió su alma al diablo por lograr una música irrepetible una leyenda muy conocida en Nueva Orleans,  (recuerdan a los hermanos Cohen integrándola en su maravillosa "Oh Brother") desbordan en cierta forma la atmósfera realista que exigía un tratamiento más efectivo de la historia (muy mermada ya por los "ángeles" que el bueno de Forest cree ver y que nosotros acabamos de ver también, vaya por Dios). Covertida en cuento de hadas la historia cambia de railes y se nos va a otra cosa, también agradable de ver pero menos  arriesgada y por tanto menos valiosa. Tendencia que ya se pasa absolutamente de medida al incluir las secuencias animadas con pájaros cantores de enorme tamaño. Lástima dice uno, con tan buen arranque... se queda en cuento de buenas intenciones, en el que, pese a todo, brilla la fuerza interpretativa de unos soberbios Renée Zellweger y Forest Whitaker.

Pero adelantemos un soberbio valor añadido: las canciones de Bob Dylan, que van salpìcando la pelicula, dos de ellas interpretadas por la misma Renée, entre ellas la que da titulo a la película, en la que la dolorida Jane cuenta su viaje en busca de la sonrisa de su hijo.

Drama de actores, pues, con un desarrollo irregular y vagamente desequilibrado, que podía haber sido una película memorable y se queda en una agradable y fallida historia sentimental.

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A ratos ameno, a ratos forzado, el drama tiene en sus actores la clave fundamental. Sin el rostro ácido/dulce de Zellweger, o sin la imponente presencia, siempre reconfortante e inquietante a un tiempo, de Forest Whitaker, este drama quedaría más como un indie petulante que como la alegoría sencilla y desarmada que pretende ser. Arropando a la pareja central, sorpresas como Elias Koteas o Nick Nolte, que con facilidad de manual ayudan a los protagonistas a encontrarse, o la epatantemente agradable Madeline Zima, tan perdida ─si no más─ como el resto de sus compañeros de aventura. Nada trasciende más allá de nuestros actos y actitudes inmediatas, y aquí está el truco: cuando abandonamos la sala… a otra cosa, no hemos cambiado. Lástima.

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25 septiembre 2012 2 25 /09 /septiembre /2012 15:11

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Bodrio trhilleresco con las inexplicables ¿o no? presencias de dos actores de la categoría de Bruce Willis y Segourney Weaver. Dirige Mabrouk El Macri, que había logrado interesarnos con su dramática, tensa y realista visión del auge y caída de un actor especializado en películas de acción, Jean Claude Van Damme (al que vimos hace poco mas o menos rehabilitado en "Los mercenarios 2" haciendo de malo, malísimo) con la fuerza documental que supone narrar algo real desde el punto de vista del protagonista real interpretado por sí mismo. Vamos un live Show con el striptease fisico y moral de un ser humano en decadencia total.

Pero en "La fría luz del día", al hombre se le cruzan los cables y nos narra la historia (sucede en España) de una familia en la que el padre (Bruce Willis) supuesto funcionario del consulado de Estados Unidos, es asesinado (a los diez minutos de empezar la película: ¿cuánto le habrtán pagado al bueno de Willis por hacer tan horrendo papel en un lapso de tiempo tan escaso? y su joven hijo (Henry Cavill) debe salvar al resto de la familia secuestrada tratando de devolver un maletín que Willis habia pasado a los malos a cambio de dinero o tal vez formando parte de una operación a tres bandas (no queda claro en la confusión general de un guión sin pies y cabeza). Israelíes del Mossad, mafia rusa, la inevitable CIA u agencias paralelas, la policía española poco amablemente dibujada y la Weaver haciendo de mala medio psicópata pero sin jamas despeinarse (incluso tras un brutal accidente de coche) o cambiar de expresión avinagrada, van montando un filme de persecuciones, peleas y la novedad de la archisabida carrera de automoviles a gran velocidad disparándose entre ellos por las calles del Madrid nocturno, perfilan un filme en el que casi todo es bastante prescindible, desde el guión enrevesado, a las actuaciones francamente olvidables y una dirección que pretende emular los filmes de Bourne y se queda en una historia que hace agua por casi todos los frentes. La localización geográfica española, aparte de imprecisiones geográficas de verguenza ajena, no nos favorece nada, todo está mal filmado, es reiterativo, feo, oportunista y deslabazado. Ahórresenla. Ni para el mercado de dvd. Fans de Willis y Segourney, abstenerse o dejarán de serlo.     

 

 

 

 

 

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23 septiembre 2012 7 23 /09 /septiembre /2012 07:13

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 Película apocalíptica, aun no estrenada en los cines y que no creo que pase a las salas grandes, más destinada a hacer una vida subterránea en dvd de alquiler o venta. La originalidad de esta previsible barbaridad fílmica consiste en el confuso batiburrillo de nombres bíblicos, extraños códigos religiosos. amenazas milenarias contenidas en las páginas sagradas y las tres religiones monoteístas, crisitianos, musulmanes y judíos jugando a ver quién la tiene más larga ( en el sentido de capacidad idiota de destrtucción) como adolescentes inquietos e inmaduros.

 Lo lamentable de todo esto es que a pesar de su desarrollo críptico e inconexo, de su violencia de trhiller poco hilvanado, de sus tópicos agentes del FBI la CIA o el Mossad, de sus terroristas obvios, todo nos suene demasiado probable, que sea un cuento de ogros que nos parece real a poco que se desmadren las cosas. "Jerusalem countdown" tiene otra orginalidad, está basada en un  best seller pesudoreligioso en el que se predica el fin de la civilización a causa de la disputa entre las tres culturas religiosas. "Las 7 maravillas", el libro de la Revelacion, la Revolución de Dios, el nuevo orden mundial que surgirá del Armagedon, el escenario bélico de Ezequiel, en incluso el llamado "Rapto" de ciertas sectas cristianas, es decir, el día del Juicio Final, son los elementos que baraja el pastor John Hagee en su libro multiventas, llevado al cine bajo la batuta de Harold Cronk y del que en internet se hace un vistoso, colorista, peculiar y amenazador elogio en castellano macarrónico y en inglés. anunciando la próxima guerra heredera del 11-S, en el que Estados Unidos será la víctima propiciatoria por su apoyo a Israel.

Rusia e Irán preparan las 7 bombas que desrtruirán el orden politico y financiero mundial, en suelo estadounidense. Una pareja de agentes del FBI (Jaci Velasquez y Lee Majors), el padre de la chica (un casi irreconocible Staci Keach, agente mesiçánico del Mossad) y uno de los jefes dela CIA, Randy Travis con una indigesta cara de malo todo el tiempo (el mal que no distingue de bandos) junto a un analista inocente de esta organizacion (David Write, con aspecto de profesor desmemoriado) que trabaja por libre, son los dramatis personae de una película poco creíble pero dinámica y entretenida. Casi como un comic de la generación apocalíptica. Como dato de interés complementario  les adjunto una frase que publica una web cristiana integrista sobre la película: "Creemos firmemente que Dios usará esta película para atraer a muchos a su reino". Increíble. Y añade " Por favor, sigan rezando por atraer a los musulmanes". Ellos mientras patrocinan el filme y piden a todos sus seguidores que lo compren. Vaya por Dios.

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21 septiembre 2012 5 21 /09 /septiembre /2012 08:03

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La nueva producción de Pixar sigue siendo muy digna, divertida, con dibujos encantadores y algunos personajes y secuencias que rezuman inteligencia, picardía y humor. Pero se está produciendo un fenómeno curioso y no demasiado positivo: una merma de calidad, de inventiva, de mordiente, en suma de ingenio pleno de guiños que solían exhibir otras producciones de la firma.

Esa calidad dificil de definir pero que tiene un efecto bien perceptible: las películas de Pixar desde la lejana "Up" o la maravillosa "Walle-e" divertían y encandilaban por igual a padres y a hijos, a adultos y a niños. Desde que Pixar fue absorbida por la Walt Disney la cosa ha ido de más a menos. Ya en "Cars 2" se percibía una sutil pero evidente decantación havia los más pequeños, siguiendo la marca  y estilo de la casa Disney. Ahora con "Brave" el efecto sigue siendo evidente. Y no hablamos de falta de calidad o infantilismo, "Brave" tiene mordiente, es la historia heroica y dinámica de Mérida, la primogénita del clan escocés Du Broch que trata de escapar de la obligación de casarse con uno de los barones de los clanes vecinos y prefiere vivir una existencia libre a lomos de su caballo y disparando magistralmente el arco.

El guión de Brenda Chapman e Irene Mecchi logra dar una pátina de defensa de los derechos femeninos que  aunque resulta poco creíble en esa baja Edad Media en los lands escoceses, imbuidos por un machismo basado de la razón de la fuerza y la postergación de la mujer a faenas de cuidado del hogar y de la prole, logra convencer (tal vez por el inconsciente efecto de familiaridad que da al espectador el uso de ideas ya aceptadas en esta época) y la protagonista de "Brave" (Indomable) logra defender su manera de pensar y su manera de vivir.

El sello Disney va ganando fuerza en el imaginario de Pixar y uno reconoce rapidamente, en animales (fíjense en la osa), gestos humanos y personajes secundarios, la dulzona y estetizante imagen de la factoría norteamericana. Eso si, el entretenimiento y la diversión siguen estando asegurados. La implicación de la magia en el relato y las delirantes luchas entre los guerreros de los clanes, más divertidas que realistas como es preceptivo en los dibus clásicos, dan un plus de humor a la película, en la que destaca el gran nivel técnico de animación (observen la roja melena de la protagonista).

"Brave" no apela tampoco al conocido "doble mensaje" encapsulado para los mayores en el guión infantil. Todo tiene un nivel de claridad expositiva y ortodoxia: los conflictos se arreglan con el diálogo y el compromiso, salvaguardando la ética y el honor y, sobre todo, hay que aceptar el cambio como forma de progreso social. En esto, la compañía del flexo se ha vuelto un pelín más seria y protocolaria, apenas existe ese humor pícaro, con crítica sumergida incluida, esos guiños amables al espectador. Su inteligente analisis de las relaciones madre-hija, el dramatismo de su desarrollo (quizá lastrado por la aportacion de canciones que no añaden nada a la tensión filmica, solo rompen el ritmo y edulcoran el producto) dan medida de la seriedad del empeño, aun con la suavidad de las formas que exige el publico al que van dirigido. Incluida esa trama familiar en la social e histórica de la necesidad de afrontar el cambio de usos y costumbres  e incluso de imponerlo, dan medida también de la ambición de los guionistas y de que "Brave" no es un producto "infantil" en todos los sentidos (incluso lo menos positivos) del término, sino respetuoso con los niños (a los que no trata como adultos infantilizados) y con los adultos que vean el filme (a los que no trata de atraer con guiños y bromas extemporáneas). Dignidad pues en la nueva película de Pixar: una técnica de animación magnífica, un guión inteligente y reivindicativo, una ambientación geográfica e histórica muy cuidada y bastante exacta y unos personajes divertidos, exigentes y emblemáticos.

 

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20 septiembre 2012 4 20 /09 /septiembre /2012 07:23
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Con 78 años cumplidos y tras una enfermedad, Rosa Regás vuelve a publicar. Esta vez se trata de una denuncia sobre "la infinitud de tormentos" que soportan las mujeres: el libro La desgracia de ser mujer. Como ella misma dice: "No he pretendido añadir ningún descubrimiento reciente para abordar un problema tan viejo como el mundo, ni exponer ningún pensamiento original a todo lo dicho y escrito sobre el género femenino a lo largo de la historia, solo quiero insistir desde mi propio punto de vista en los infinitos tormentos que sufren las mujeres, sin justificación ninguna, desde el momento de nacer, tormentos que ignoran los derechos de igualdad, justicia y libertad que son aplicables a la humanidad y por tanto a los seres humanos del género femenino. Y, lo aceptemos  o no, eso está todavía muy lejos de ocurrir".
Así que queda claro, que nadie espere nada nuevo o llamativo desde el punto de vista intelectual, no hay aportaciones de ciencia, psicología o sociología que suenen como originales o distintas. Es la opinión, muy razonada eso sí, de una gran dama de nuestra sociedad literaria, escritora correcta, pensadora lógica y culta y principalmente, una mujer interesante con una larga vida y que goza de un acrisolado sentido común y un cierto desparpajo y audacia divertida a la hora de expresarse.
La Regás analiza tópicos clave en el tema como el de la "sociedad patriarcal" a la que históricamente pertenece nuestra cultura y casi todas las demás, encuadrando el papel que las mujeres han ido desempeñando en el curso de la historia, asi como las razones - o sinrazones-- económicas, religiosas y sociales que abonaban una situación de género que, sin ninguna duda, cabe definir de represora y abusiva.
Después, la autora pasa al tópico de la "libertad", un desiderátum inalcanzable para la mayoría de las mujeres de este mundo, en el dia de hoy. Empezando por la libertad económica, esencial, y pasando por la sexual, plagada de represiones y roles impuestos, de esquemas psicológicos y patologías que convierten a la mujer en simple objeto de deseo cuando no se la demoniza por su presunto papel de "seductora" del hombre y causa efectiva de su "caida". También se ocupa de la "libertad de pensamiento" en cuyo análisis la autora dice "Durante siglos la mujer ha pensado a través del cerebro del hombre y algo queda todavía de aquello en nosotras, las mujeres, que no es dificil despegarnos de lo que nos van imponiendo o tal vez ... es que nos resulta infinitamente más cómodo" (pag. 70).
Eso es una constante en Rosa Regás, una cierta ecuanimidad que le hace repartir las culpas y las responsabilidades entre el género "opresor", el masculino y el "victimizado", el femenino, apuntando esa acomodaticia actitud, ese temor a afrontar la injusticia y enfrentarse al que la impone.
Rosa dedica un capítulo, muy documentado, a "La violencia de género, una verguenza mundial que ha costado siglos reconocer como tal" en el que la autora rechaza apasionadamente los tipos de violencia que siguen manifestándose en nuestra sociedad en pleno siglo XXI. Y acaba el libro con una propuesta, "Nuestra respuesta", de 6 páginas, en la se repasan algunas figuras históricas femeninas que trataron de luchar por la llamada "revolución femenina", como Teresa de Cepeda y Ahumada, Mary Wollstonecraft (autora de "Vindicacion de los derechos de la mujer" en el siglo XVIII), las sufraguistas  o Clara Campoamor que consiguió el voto para las españolas en 1931.
Acaba el libro  con un llamamiento a todas las mujeres a seguir "un largo proceso, durante el que muchas serán asesinadas o morirán víctimas de las carencias que se les imponen o caerán en el camino vencidas por una debilidad que solo es fruto de su arcana sumisión o seguirán aferradas a una situación que todavía creen de privilegio, pero convencidas las que seguimos (...) ...que nos ha de conducir inexorablemente a un mundo mejor" (pág.117). Así sea.
 
 
 
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19 septiembre 2012 3 19 /09 /septiembre /2012 07:57

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 A pesar de sus innegables trucos y sustos para conmover al espectador esta reaparición de la mítica "Hammer" inglesa, la reina del terror en programa doble de todos los que tenían menos de veinte años en los sesenta, tiene una calidad expositiva realmente atractiva y sugerente. Ya desde el comienzo mismo, ese primer palno de la tetera --inddudablemente inglesa-- que se inclina  hacia una tacita diminuta para no verter nada, esa cámara que va ampliando el cuadro y  mos muestra ab tres angelicales niñas jugando con las muñecas su imaginaria hora del te, y la actitud de las tres niñas que abandonan el juego tras ver algo fuera de cámara, arrollan y pisan sus muñlecas y su juego diminuto de te, se dirigen a la ventana y...

Bien, no les cuento más. Si les gusta asustarse, por algo más que gritos imprevistos, animales que saltan, apariciones angustiosas o casas tenebrosas, si quieren "padecer" un tipo de miedo que nace del dolor, el odio y el crimen, vayan a ver "La mujer de  negro".

Después se nos presenta a un joven abogado (Daniel Radcliffe, el niño Harry Potter al que hemos visto crecer pelicula a pelicula de la saga) que ya lleva su propia tragedia encima (la muerte de su esposa al dar a luz, su amor por el niño y su dolorida nostalgia de su mujer) que marcha a una tétrica aldea perdida en los páramos. Allí el ambiente se torna opresivo, amenazador y se produce el primer contacto voisual con una figura tenebrosa, la mujer de negro, relacionada con el asunto legal que lleva a Daniel a esa aldea perdida que vivie en un ambiente de terror. El joven es hospdeado precisamente ne la habitación donde murieorn las tres niñas..
Basada en una novela de Susan Hill (de 1983) se trata de una clásica historia birtánica de fantasmas, con todas las virtudfes , y algún defecto, del famoso "terror gótico" en el que la Hammer fue un vivvero de ideas y profesionales. Dirige con solvencia James Watkins, evitando bastante los trucos más manidos y tratando de centarrse en el ambiente y la contención visual (de hecho el terror se alimenta de presencias entrevistas y puro ambiente tétrico y desolado, con alguna concesión a la evidencia de sangre --muy poca-- o un ahorcamiento. Ecomnomía de elementos, como en "Los otros" de Amenábar, obra mestra en el género y respeto a la coherencia de la historia, donde la muerte, la culpa y el odio fortalecen el horror de las sombras.
Magnifica direccion artistica que subraya la actuación de dos personajes secindarios, el gran Ciarán Hinds y Janet McTeer . que tratan de arropar la, aún verde, actuación de un voluntarioso pero frio Daniel Radcliffe. Película aceptable y digna...a pesar de sus defectos.

 

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17 septiembre 2012 1 17 /09 /septiembre /2012 07:08

isla1.png

 

 

 "Tomo  la pluma en el año de gracia de 1763 para remontarme a  aquellos lejanos días de mi infancia, cuando mi padre tenía abierta la posada del "Almirante Benbow" y el viejo lobo de mar, curtido por la intemperie y con el rostro surcado por la siniestra cicatriz de un tremendo sablazo, se hospedó en nuestra casa". Así comenzaba "La isla del tesoro" de la mano amigable de uno de los mejores narradores de todos los tiempos, el escocés Robert Luis Stevenson, en traducción  magnífica de Gaziel (pseudónimo de Agustí Calvet Pascual (1867-1964), el escritor y periodista que dirigió "La Vanguardia" antes de la guerra civil, de 1920 a 1936. Mi ejemplar es de la Biblioteca Breve de bolsillo de Seix y Barral, fechada en 1968, ilustrada por el genial Junceda, uno de los libros más preciados --y leídos-- de mi biblioteca (la primera vez que leí esta subyugante novela fue en un libro de Editorial Juventud, con diez años de edad).

He visto las principales versiones que se han realizado de esta novela en el cine, desde la versión muda del padre de Jacques Tourneus, Maurice, con Lon Chaney que compone un truculento John Silver, el pirata de pata de palo, la versión de Victor Fleming de 1934 en color, con un inolvidable Wallace Beery y Jacquie Coogan como Jim Hawkins, la de 1950 de Byron Haskins, quizá la más fiel, la de 1972  de John Hough bastante olvidable a pesar de tener a todo un Orson Welles en el papel del astuto John Silver, la de 1990, del hijo de Charlton Heston, Fraser, con papá en el papel de Silver, fría y poco convincente pero con un Jim encarnado por un sólido Christian Bale, (muchos años antes de convertirse en Batman) y ahora esta, rodada para la televisión en dos partes, que dirige Steve Barron, con Eddie Izzard componiendo un Silver calvo, malévolo y mendaz, pero extrañamente atractivo. Jim Hawkins lo encarna Eliaj Wood con bastante acierto. Para el 2013 se nos anuncia otra versión dirigida por Ritchie, sí, el director que ha revolucionado la figura de Sherlock Holmes y el doctor Watson, en dos películas bastante interesantes..

He visto con arrobo esta larga versión para televisión, en dos partes (más de dos horas) en una realización suntuosa en ambiente, vestuario y personajes, una producción, anglo-irlandesa que se permite algunas licencias que no molestan demsiado al conocedor de la obra, excepto el convertir al "squire" Trelawney en un estirado botarate violento y estúpido, cuya avaricia y codicia patológica le provoca un final trágico. Todo lo demás cumple su cometido, la isla y su localización, la audacia en la pintura de personajes, geniales el pirata del inicio Billy Bones y el joven y enloquecido Gunn que custodia el tesoro en la isla donde vive solitario, soñando con un trozo de queso. Enérgico y autoritario el capitán Smollet y --otra licencia-- humano, débil y capaz de superar su cobardía en un doctor Livesey que en la novela es valiente, inteligente y cortés.

Pero da igual, la narración, como siempre, nos arrastra y acompañamos a los piratas, al caballero, el doctor y el capitán Smollet, pero sobre todo a Jim Hawkins y al gran John Silver el Largo en una aventura que se ha ganado el mérito de ser el símbolo de todas las aventuras románticas.

¿Quién no suspira cuando lee estas lineas imperecederas: "Levaron el ancla chorreando agua, se desplegaron las velas con un vasto rumor de trapo, comenzó a henchirlas el viento del amanecer, la costa y los navios anclados desfilaron como sombras ante mis ojos abiertos y antes de que yo bajara a acostarme, La Hispaniola navegaba ya con rumbo a la Isla del Tesoro".

 O estas otras, "La Hispaniola" surcaba las aguas sin el más leve rumor, levantando con su proa, muy de tarde en tarde, un blanco chorro de agua. Todas las velas estaban desplegadas y henchidas de brisa".

 El viaje tendrá un final distinto en la novela que en esta versión cinematográfica (con algunas limitaciones técnicas debido a su factura televisiva, pero bastante dignas en su conjunto). Ben Gunn se queda en la isla (absurdo), Jim es quien ayuda a escapar a Silver, (creo que este final es mejor aquí que en la novela) y cumple así el destino de su viaje iniciático con la figura del padre ambivalente encarnado en Silver, figura rechazable pero fascinante y atractiva, que permitirá a Jim madurar como persona y comprender la indecisa linea que separa el bien del mal y su fuerza personal al optar, por encima de cualquier consideración legalista o social. Un gozo, amigos. Si no la habéis disfrutado aún...vale la pena que os paseis por una librería y por un cineclub. De nada.

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15 septiembre 2012 6 15 /09 /septiembre /2012 08:27

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El tratamiento literario y filmico del miedo, el terror, ha cambiado mucho en estos tiempos. De alguna manrea se ha cargado de sustos repentinos y estética "gore" al estilo de los muertos caníbales, los vampiros estilizados o los espíritus sádicos y crueles. Por tanto lo que no hace muchos años provocaba desmayos en las salas de cine o lecturas de cabellos erizados y miradas furtivas a las esquinas, hoy ya no inquieta a nadie. Del imaginario terrorífico de nuestra cultura, Drácula, el Hombre Lobo, el Golem o el monstruo de Frankenstein, han dado sustos a varias generaciones, pero ultimamente son contemplados como clásicos literarios o antiguallas cinéfilas y por tanto son pasto de imitadores más o menos serios y de hábiles, mas o menos también, sátiras, remedos o pastiches.

Entre los que tratan de hacer algo con un cierto respeto al original y con ganas de revitalizar el género, está el inglés Peter Ackroyd, un interesante escritor que nos ha regalado  biografías de figuras como Poe, Chaucer, Eliot o Pound. E incluso se atrevió con Charles Dickens (biografía muy digna de la que les hablé hace un tiempo en estas páginas). Sumen a ello la deliciosa "Londres.Una biografía" que ha reeditado Edhasa y comprenderán que no les hablo de un autor cualquiera.

Por esas razones el intento de Ackroyd de sacarle vida literaria a la figura victoriana del doctor Frankenstein y su criatura, creados por Mary Wollstoncraft Shelley en 1818, es una empresa interesante. No sólo por la categoría literaria de este autor sino por el hecho incontrovertible de que Ackroyd es un experto en Londres y en la época donde suceden los hechos narrados por Mary Shelley. Credibilidad de ambiente y personajes, relatados por un experto novelista del género histórico.

La novela toma la forma de un diario como advierte su título y en él, el doctor Victor Frankenstein, de nacionalidad suiza y estudioso de ciencia y filosofía de la ciencia en Londres, nos narra con el ampuloso estilo de la época, todos sus afanes, dudas y acciones. La historia ya la conocemos a grosso modo, pero ahora se nos narra en primera persona y con los suficientes cambios en la trama para que la narración nos enganche y nos haga caminar por las calles miserables de los barrios pobres de la capital, las tabernas malolientes y conocer a  los  delincuentes, ladrones de cuerpos, sacamantecas como dice el traductor, que ayudarán al doctor a encontrar materia prima para sus experimentos.

Asistimos al complejo pensamiento y el designio terrible del objetivo del doctor que quiere llegar a crear la vida y desentrañar su sentido y para ello se valdrá de toda la ciencia incipiente que le ofrecía la época en el terreno de la electricidad y los inventos de las pilas galvánicas y los condensadores. En torno al doctor se mueven personajes reales como el poeta Shelley (cuya esposa Mary será la autora real de la historia de Frankenstein), Lord Byron, el médico personal de éste John William Polidori. La trama va pasando por todos los tópicos del género (aunque la verdad sea dicha no logró crearme sensación de miedo, y menos terror, en ningun momento) da el salto de lo verosímil con gran agilidad y nos enfrenta a una criatura dotada de fuerza y velocidad prodigiosas y de un talante que oscila entre la brutalidad asesina y las dudas y sufrimientos de un individuo consciente de sí mismo y del rechazo de los demás.

No les hablaré del final, aunque quizá sea la parte más debil, topica, previsible y descuidada de la novela (en todo caso muy lejos de la galanura y el oficio de este autor). Con algunos fallos ucrónicos, desencajes con la época y algunos hechos o maneras de hablar, quizá imputables al traductor -Gregorio Cantera-  que, por otra parte le da ligereza coloquial y diversidad al estilo (aunque hablar de "mordida" como dinero dado a una autoridad para que inflinja o disimule ante la ley, resulta un poco dificl de creer en el Londres del principios del XIX), la novela logra que nos interesemos por esos personajes reales que el autor convierte en literatura histórica (magnificas referencias a los avances de la electricidad y sus aplicaciones y la de los lentes ópticos).

Me he divertido leyendo "El diario de Victor Frankenstein", he disfrutado con las imágenes que me brinda de personajes reales cuya obra conozco y las de un Londres que siempre ha sido mi ciudad literaria predilecta, desde Dickens al Sherlock Holmes de sir Arthur Conan Doyle, entre otros muchos autores geniales. No es, tambien debo consignarlo, una novela perfecta, redonda. Tiene altibajos de ritmo e interés y adolece de un final innecesariamente fácil. No obstante, la recomiendo. Vale la pena.

 

FICHA

"EL DIARIO DE VICTOR FRANKENSTEIN".- Peter Ackroyd.- Edhasa. 2012. 433 páginas. 24 euros. Traductor: Gregorio Cantera.

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