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19 septiembre 2014 5 19 /09 /septiembre /2014 09:31

hermeye2.jpg

A finales del siglo XX los héroes dejaron de estar de moda. La gente se inclinaba más hacia los "anti-héroes". En su novela generacional, Douglas Coupland ("Generación X"" afirmaba que a partir   de ahora (en siglo XXI) los héroes habían muerto. Lo cual, para cualquiera que tenga ojos en la cara y un cierto sentido de la observación, es una memez desmentida por toda la cultura que nos rodea. Bruce Meyer, el autor del libro que les recomiendo, profesor de Universidad en Canadá, nos asegura que los héroes no sólo nunca dejarán de exisrir, sino que los necesitamos como referencia en nuestros particulares ritos psicológicos de crecimiento: "El de héroe es un concepto universal que como seres humanos nos fascina e incluso nos llega a acosar persistentemente cuando adoptamos la postura de rechazarlo". Aunque cita y aclara los conceptos junguianos de la psicología del arquetipo, Meyer se basa en la literatura, en los héroes literarios clásicos para hacernos comprender la función y la fuerza de esos personajes convertidos en símbolos. Aunque sigue una estructura no demasiado clara y unos desarrollos argumentales a veces incoherentes o banales, el libro se lee con gusto. Y es que de la vitalidad del símbolo heroico nos habla sin cesar el cine popular actual, muchas novelas e innumerables ensayos. Si el héroe como símbolo hubiese muerto y desaparecido, ¿de qué estamos hablando continuamente, qué películas admiramos, qué libros leemos? Más que desaparición asistimos a una metamorfosis del héroe que lo disfraza y disimula pero que mantiene en vigor su potencial "para sacarnos del propio ser" (pág.20) y para "recordarnos nuestras carencias y también nuestra posibilidades" (pag.16). Apoyándose en textos de Campbell, Frye, Goethe, Shakespeare, Arthur Miller, Melville o Dante, el autor nos va hablando de los distintos tipos de héroe desde las páginas de las obras de esos autores, hasta concluir que "los heroes son una manifestación de esos deseos que todos tenemos y que nos hace descubrir algo de nosotros mismos que deseamos tener con mayor abundancia" (pag.47).

Owen, T.S. Eliot, Ezra Pound, Joyce, Becket, nos introducen en el héroe trágico, derribado y consumido por la guerra o el absurdo de una sociedad que amenaza el sentido y la coherencia de nuestra propia vida. Esa sociedad crea sus propios monstruos, pero también sus propios héroes.  Lord Byron, Milton, Marlowe, nos llevan al reflejo demoníaco del héroe y como contraposición al del santo (una forma peculiar del héroe) a través de Graham Greene o William Faulkner (yo añadiría al "Idiota" dostoievskiano). Acaba Meyer su búsqueda analizando figuras tan distantes como Supermán y Hércules, para centrarse en la figura de Jesucristo como mito capaz de responder de forma total e íntegra a las exigencias humanas éticas del héroe. Y como final permítanme citar al autor: "En último término, el héroe sirve al mismo propósito que la literatura, es decir, el de dotar de orden y sentido al caos del tiempo, a la inconmensurable confusión de la historia y a las constantes entradas y salidas de personajes del escenario de la vida” (p. 330).

FICHA.-

HÉROES.-Bruce Meyer.-Ed. Siruela. Trad. Enrique Junquera.341 págs.

 

 

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12 septiembre 2014 5 12 /09 /septiembre /2014 09:28
La mujer a 1000º

Tiene 80 años y vive recluída en un garaje de Reykjavik interactuando con el resto del mundo a través de Internet y Facebook. A partir de ahí nos hace partícipes de su memoria del siglo XX que atraviesa las décadas como un cuchillo caliente un bloque de mantequilla, desde John Lennon, con quien comparte un beso, hasta las SS, Hitler y toda la quincalla histórica de un siglo famoso por su atrabiliario curso sangriento y agresivo. Haría una buena pareja con el abuelo que saltó por la ventana de Jonas Jonasson y en esencia el tipo de humor sardónico, a veces brutal y siempre un punto por encima de la ebullición del cachondeo, la ironía y la desmitificación más gamberra.

Hallgrímur Helgason no tiene pelos en la lengua (ni en la pluma), aunque es de un humor más primario, quiza menos sutil que el del sueco Jonasson, con él guarda algunas simlitudes siquiera sea de compartir parecida desgana vital, indiferencia afectiva y apertura a lo escatológico y a las evidencias sexuales más explícitas, sustrato común de casi todos los paises nórdicos. Y perdóneseme el tópico, que para cualquier ciudadano mediterráneo es casi obvio y que para ellos podría parecerse a una idiotez insulsa y ofensiva.

Herra, la protagonista, ya en las primeras páginas ha "reservado hora" para su cremación a 1000º y resuelto ese pequeño trámite nos va haciendo pasar por pequeños y cortos capítulos o apartados en los que va desgranando sus recuerdos y nos perfila su propia personalidad, nieta del primer presidente de Islandia e hija de un islandés que combatió junto a las SS en la II Guerra M (de mierda o mundial, da lo mismo). Herra está de vuelta de todo y destila un sarcasmo y una ironía hiriente a la hora de describir y juzgar el proceso de Europa desde el intento de extinción global de los nazis hasta la estupidez acaparadora, fraudulenta e inmoral de la actual crisis económica, social y política. El hecho de que parezca una novela de humor no presupone necesariamente que lo sea. Nuestras sonrisas al leerla siempre tienen un tic dramático y desolado. Y no solo desde el escenario islandés o de sus vecinos detestados daneses, suecos y noruegos, vistos a través de amoríos y contactos mas o menos amistosos con hombres de toda Europa (las paginas que dedica a repasar los tópicos machistas o feministas en los diferentes países son descacharrantes) y algunos de otros continentes, con parada en Argentina.

Helgason nos cuenta desde el principio la verdad sobre la abuela formidable que desea morir con una bomba de mano nazi en las manos y que mantiene correspondencia virtual con medio mundo a través de internet. Para sorpresa del lector es un personaje literario basado en una figura real en Islandia. tan real y tan pública que el escritor ha tenido escándalos, denuncias y enfrentamientos de todo tipo en su país (cosa que seguramente le hubiera encantado a la abuela). Quizá hubiera sido más coherente que la gente islandesa celebrara con rias y unas copas a una mujer capaz de escribir "Así que no me quedan más que unas semanas de vida, dos cartones de Pall Mall, un ordenador y una granada de mano. Y jamás lo he pasado mejor".

Al bueno de Helgason se le escapan algunas bromas macabras y de mal gusto, aunque dado el tipo de personaje que es la abuela y su historial, sea coherente (la broma sobre el gas y los judíos en la página 20) pero me pregunto si no sería más ético y correcto haber eliminado simplemente esas bromas que no añaden nada al texto y pueden crear confusión o rechazo a algunas personas. Aunque luego nos regala observaciones de un cinismo encantador como "Ahí reside uno de los principales problemas de la vida de las mujeres: queremos que nos miren sin escucharnos, pero también que nos escuchen sin mirarnos" (pag.27). Bueno, para qué seguir, las perlas de tono subidito y a veces francamente agresivas o escandalosas, abundan y constituyen uno de los "valores" de esta novela inclasificable.

FICHA

LA MUJER A 1000º.- Hallgrímur Helgason.-Traductor: Enrique Bernárdez.-Ed. Lumen.-638 págs.

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7 septiembre 2014 7 07 /09 /septiembre /2014 08:52
Nombres Propios: Las hermanas Mitford

Libros del Asteroide acaba de rescatar a una periodista británica finisecular, Jessica Mitford, y con ella a sus célebres hermanas que llenaron las páginas político sociales de toda la primera mitad del siglo XX. La cosa no tendría demasiado interés para el lector español de hoy si no se tratara de un tema familiar y social de la peculiar vida pública inglesa que resulta de lo más divertido y aleccionador. Y andamos tan escasos de esa virtud que consiste en tomarnos la vida con humor (tampoco los tiempos ayudan, pero ahí está el quid del asunto) que hay que recomendar esta lectura como un comprimido euforizante aconsejado por un psiquiatra a un paciente depresivo.

"Nobles y Rebeldes" es la autobiografía de Jessica Mitford (1917-1996). Merecería una película o una serie de televisión para solaz y diversión inteligente del espectador. Conocemos Swinbrook House, la mansión aristocrática de una familia absolutamente delirante, unos padres bastante lunáticos, seis hijas fascinantes y un paniaguado hermano. El padre, David Mitford, segundo barón de Redesdale, es para su hija un hombre irritable y filo nazi, al que califica de "eslabón perdido entre los monos y el homo sapiens”. Una de las hermanas de la autora, Nancy, novelista reconocida, había dicho de su padre que era como “una mezcla de Heathcliff, Drácula y el conde de Dorincourt”. Pero Jessica no se para en barras al hablar de sí misma y se define como una “comunista de salón de baile” y reparte sartenazos entre sus hermanas aunque sin maldad ni acritud. Jessica vendrá a la España del 36 acompañando a su primo, un sobrino de Churchill, con el que se había fugado amorosamente, para combatir por la República. Luego irá a Estados Unidos donde la Mitford roja ejercerá de periodista y activista por los derechos civiles. Las nobles y rebeldes de esta comedia casi del estilo de Capra o mejor de Willy Wilder, son todas las hermanas Mitford incluida la narradora. Una visión crítica y humorística de una clase social enfundada en sus privilegios, con unas vidas que parecen la caricatura satírica y un poco frívola de una clase social que ya ha desaparecido y que llegó a aliarse y tontear con los nazis, escandalizando --pero divirtiendo-- a la sociedad y los medios de la época. En realidad este libro es una lección suplementaria de la historia del siglo XX. Ilustrativa, pero sobre todo divertida. Los lectores habituales de las revistas de ricos y famosos encontrarán un filón en su lectura.

FICHA

NOBLES Y REBELDES.- Jessica Mitford.- Traducida por Patricia Antón.- Ed. Libros del Asteroide.- 304 págs.

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30 agosto 2014 6 30 /08 /agosto /2014 08:46
Todo un hombre

Anagrama no pierde ripio. Sin llegar a publicitar "Todo un hombre" como una nueva novela de Tom Wolfe (cosa que sería inexacta, apareció en 1998 y en el 2000 en España) tampoco avisa que se trata de una reedición. A rio revuelto... De todas formas se trata de una buena y difícil novela de este escritor poco elegante y algo snob, por debajo de "La hoguera de las vanidades" y mejor que la última publicada en nuestro país, "Bloody Miami". Por eso ni siquiera rescato lo que escribí sobre él hace catorce años y publiqué en un diario barcelonés. La nueva lectura realizada me reafirma en un criterio que ya expuse en su día: es una novela pasable, no es una gran novela y, por cierto, le queda ancho --como a tantas, a casi todas-- el "sello" habitual de "la gran novela americana" que le adjuntan todos sus editores. Salvando a un par de obras en este siglo, esta es una más "gran obra literaria comercial americana". Evidentemente no tengo ni la formación --ni la osadía-- de un Bloom para sugerir un "canon", pero si tengo los elementos necesarios para opinar sobre los excesos de juicio que acompañan a los divos literarios, Tom Wolfe en un lugar venerable entre ellos, como patrón del famoso "nuevo periodismo" que ni era nuevo, ni tampoco periodismo, sino literatura, narrativa realista sujeta a las exigencias de la realidad y con el traje de lo cotidiano y la voluntad de permanencia (en contra de la esencia efímera del periodismo auténtico).

Y si La hoguera...fue el escenario de una era de excesos y derroche, Todo un hombre recoge el aire de naufragio de una sociedad abocada a la catástrofe y al fin del despilfarro. Lo masculino rabiosamente viril, la lucha en la jungla financiera, los atributos sexuales como indicativo de calidad y la obsesión por el triunfo al coste que sea, dibujan a un personaje y a su amplio escenario y a los más de doscientos figurantes que van apareciendo y sumiéndose en el olvido de una novela tan desmesurada como omni abarcadora y ambiciosa que y trata de convertirse en un cuadro pictórico totalizador de una época, de sus paisajes más diversos y opuestos. Todo contado con la fastuosa habilidad narrativa, casi oral, de desbocado cuentacuentos lleno de humor y mala baba. Como don Juan, Tom Wolfe, sube a los castillos y residencia mas encumbradas y lujosas, o se mete en un ambiente carcelario, desde la oficina de un alcalde negro a los entresijos pseudo religiosos de personajes o sectas atrapados por el miedo, la ruina o el fanatismo, pasando por caladas en un sexo directo y contado sin tapujos y con humor.
Asistimos a la decadencia y caída de varios personajes, desde Charlie Croker, multimillonario en bancarrota, a Fareek Fanon, un deportista negro acusado de violación, con todo el aporte racista que ello conlleva (que, en realidad, impregna toda la novela; no olvidemos que la acción se sitúa en Atlanta), el del joven parado Conrad Hensley... personajes en el borde del precipicio, seres desolados cuyos dramas oscurecen una ética siempre enfrentada a dilemas utilitaristas y siempre vencida.

La excesiva ambición narradora de Wolfe unida a la escasa profundidad literaria, provocó críticas duras de otras vacas sagradas de la literatura norteamericana. Norman Mailer, John Updike y John Irving, que la consideraron una obra tan excesiva como fracasada. Pero aunque respeto esas razones y las considero reales, hay algo de apasionante en ese empeño de Wolfe. Sus propios defectos la hacen interesante. El narrador es omnisciente y no tiene reparos en tomar partido en el relato, de un forma poco sutil e incluso manipuladora para provocar rechazo o atracción del lector hacia un personaje determinado. Es un "deus et machina" tan excesivo como seguramente lo es el propio Wolfe. Tema aparte es el cansino uso de Wolfe de jergas distintas, las demasiado prolijas descripciones, las onomatopeyas, la descripción de los ruidos triviales...
Wolfe ha querido marcar con este libro un camino distinto para la novela de este siglo. Ni que decir tiene que está muy lejos de conseguirlo, a no ser que se le quiera adjuntar el sello de "lo que no ya no hay que hacer", al menos en lo que se refiere a innovaciones técnicas literarias. Quizá el evidente valor relativo de la novela estribe en su autor y en su actitud transgresora, en su vocación insistente en hacer literatura de todo lo que "acontece cotidianamente en la rúa", superando todas las barreras existentes. Un poco con ese viento revolucionario que inspiró en los sesenta su "nuevo periodismo". El o los temas tratados siguen estando en la cresta de la ola de la actualidad: los abusos de los poderes establecidos, la arrogancia de la riqueza y el desastre que empuja a la mayoría de los ciudadanos del montón a la desesperación y al delito y a una infelicidad que comparten todos, ricos y pobres.. Y todo con un estilo abiertamente provocador, chulesco, lleno de humor, sexo y desvergüenza, en un tapiz social descrito con una pluma corrosiva, ingeniosa, cínica y despiadada.

FICHA

TODO UN HOMBRE.- Tom Wolfe.-Traducción de Juan Gabriel López Guix.- Editorial Anagrama.- 785 págs. 25,56 euros.

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29 agosto 2014 5 29 /08 /agosto /2014 09:08
Nombres propios: Italo Svevo

Vivió una vida respetable de honrado comerciante prospero enraizado en cuestiones de tráfico y navegación marítimas, en el Trieste de finales del siglo XIX y principio del XX. Se llamaba Ettore Schmitz. Bajo ese nombre se escondía uno de los grandes escritores del siglo XX. Pero de los grandes, grandes. Firmaba sus obras, auténticos clásicos imperecederos, como Italo Svevo. Gran amigo de Joyce, con quien coincidió en Trieste y a quien ayudó económicamente como amigo y también en la accidentada publicación del "Ulises", logró escribir tres o cuatro novelas de poco o nulo éxito en su tiempo. De entre ellas destacamos la que, por derecho propio, pertenece al canon de las obras maestras del siglo XX junto con el "Ulises" o "En busca del tiempo perdido". Se llama "La conciencia de Zeno". Hay quien asegura que Svevo es el patrón en el que se basó Joyce para perfilar al protagonista de su "Ulises", Leopoldo Bloom. Svevo conoció a Joyce, veinte años más joven, en la Berlitz School de Triestre donde, en 1907, el irlandés ejercía de profesor de inglés para ganarse precariamente la vida.

Debemos a la traductora de Svevo al castellano, Cuqui Weller, la selección de una serie de ensayos donde percibimos la inteligencia del escritor, la diversidad de sus intereses y la capacidad narrativa para afrontar cuestiones tan diversas. Svevo fue un fumador compulsivo pero murió de un accidente de tráfico. Era judío pero abrazó la fe católica a petición de su esposa.

Su estilo, finamente humorístico, inteligente y culto, mostraba a un observador atento pero esquivo y poco cercano. El presente libro, publicado por "Páginas de Espuma", permite acceder al hombre que hay tras el escritor, el ser humano escondido tras un pseudónimo que dice mucho de sí mismo: Italo (italiano) Svevo (suavo, alemán), la dicotomía de orígenes que marcaría su obra y su vida. Publicó a su cuenta dos novelas, Una vida (1892) y Senilidad (1898), que apenas interesaron, provocándole una sensación de derrota y ridículo (pese que ambas son magníficas). Articulista compulsivo, trataba temas gratos a la sociedad burguesa de la época: Freud, Wagner, narradores franceses y rusos, Schopenhauer y Darwin, voluntad y lucha por la vida, es decir, justamente lo que a él le faltaba, el fumar y los automóviles.

Después de más de 20 años de silencio literario publicó en 1923 La conciencia de Zeno. Esta vez fue diferente. Joyce, que tenía un enorme prestigio, apoyó y saludó la novela de su amigo como una obra maestra. En Francia, donde Joyce ejercía de genio, se volcaron en traducciones de esta novela. Empezaba a cimentarse un prestigio literario de calidad que ya no le abandonaría jamás (excepto en su patria, Italia, donde habría de esperar casi sesenta años para triunfar póstumamente).

El libro recoge reseñas de escritores ya olvidados y otras sobre algunos conocidos, Verga o Zola y una pieza magnífica, “El señor Nella y Napoleón”, un retrato costumbrista. Estilo algo provinciano que reaparecerá en Nosotros, los del tranvía de Servola, de 1919, y en Historia del desarrollo de la ciudad de Triste en el presente siglo, texto curioso escrito poco antes de la muerte de su autor pero que especula con una época del siglo XXI. Más sugestivos son los textos sobre Inglaterra. Aunque lo más interesante son los escritos sobre Joyce.

FICHA

ENSAYOS.-Italo Svevo.-Trad. de Cuqui Weller. Ed. Páginas de espuma.390 págs.25 euros

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23 agosto 2014 6 23 /08 /agosto /2014 08:18
El interior

Tenemos aquí un libro difícil de clasificar. Podría ser una curiosa "road movie" que, sin saltarse las premisas del género. tiene la enorme capacidad de generar una obra distinta a las de los Kerouac, Wolfe o Thompson. También uno ve la mirada sardónica, de difícil sencillez descriptiva, del mejor Camilo José Cela caminando por la Alcarria. Aquí en principio son las grandes extensiones, las carreteras interminables de Argentina, las gentes comunes inmersas en vidas sin sentido, en implacables soledades, en melancolías irredentas. Martin Caparros, cincuentón porteño, con querencia barcelonesa, premio Herralde de novela, conspicuo narrador de ficciones, se echa la mochila al hombro, coge su automóvil al que llama "el Erre", y lo carga con la paciencia, las dotes de observación, el humor y la mala baba y nos facilita un hueco para que acompañemos su itinerario argentino. Factura un libro denso, espinoso, poético en ocasiones, irónico, atravesado por una corriente subterránea de humor algo melancólico, de fatalismo humano y, lo que es más llamativo, de fatalismo argentino, esa mezcla de faena de fino bisturí y hacha de carnicero,

Sin la delicada pedantería, el verbo poético, la cultura grecolatina a borbotones, la mirada lúcida pero desapegada de ese otro viajero inglés paradigmático que fue Patrick Leigh Fermor, Martín Caparrós aporta la incandescencia en la mirada, la ironía, el verbo florido con los dejes argentinos, los diálogos magníficos, secos y rutilantes, como fuegos de artificio, puro pueblo en palabras, dichos, consejas, refranes, insultos e inventivas, que enriquecen y asombran al lector. Se trata de una crónica de un argentino sobre un país cuya esencia nadie comprende y pocos adivinan (como nos ocurre con todos los países, salvando los tópicos) una mirada continua entre signos de interrogación, el desafío de un inquisidor literario y sociológico, sin mala fe pero con mala leche. Un libro "híbrido y fronterizo" que deja entrever la trama compasiva de su urdimbre, mezcla de literatura, poesía, ficción y crónica de buen periodismo, ensayo sociológico, afán de lanzarse contra los tópicos y los discursos de oficio, politicos o culturales, que tratan de encorsetar un país y sus gentes. Caparrós hace su oficio quijotesco de desfacer entuertos y arremete, caballero con lanza-pluma sobre "Erre" como si luchara contra gigantes-molinos de viento pamperos.

Quizá todo sea como esa frase paterna, "Si es por buscar, mejor que busques lo que nunca perdiste”, que Caparrós usa como llave de apertura y de cierre de su libro, una monumental obra de 687 páginas. Es decir, un pretexto surrealista que se cumple en sí mismo. Es un monumento literario dedicado a un país, a la idea de un país, que es imposible de concretar, de limitar, de definir. Pues como los hombres que lo habitan, son de unas complejidades envueltas en tópicos y en léxico o palabras (el barro primordial con el que un demiurgo autor trata de insuflar vida a todo un país). Pura evanescencia. Caparrós parece establecer la busqueda como método en sí mismo, el inquirir socrático, el Camino a Itaca cuyo objetivo, fin, meta, no existe o si lo hace no nos sirve ya que la obra, lo principal, está en el camino. Y en él Caparrós nos invita a entrever la figura oculta, de respeto, en el envés de la trama viajera, ¿quiza ese padre "al que a veces escuchaba y a veces no"?

El autor nos avisa ya desde el mismo principio de su torrencial viaje literario: "La Argentina es una entelequia: casi tres millones de kilómetros de confusiones, variedades, diferencias, inquinas y querencias y un himno una bandera una frontera mismos jefes y, a veces, mismos goles. La Argentina es el único país al que nunca llegué." Y aún así, vale la pena. Son seiscientas páginas de divertido asombro, de juegos verbales, de osadía con los signos de puntuación y los neologismos, de humor, filosofía, irritación, flagelo a la estupidez, a los tópicos y a la mezquindad, rechazo a la crueldad y a lo zafio que ensombrece el alma de los hombres. Un libro excelente.

FICHA

EL INTERIOR.-Martín Caparrós.Editorial MalPaso.-687 págs.23,75 euros.

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22 agosto 2014 5 22 /08 /agosto /2014 08:37
Nombres propios:En femenino

Los prejuicios de una cultura -la nuestra- hacia un género -el femenino- y la lucha de las mujeres por conquistar sus derechos --los intelectuales, los literarios, ya sea por activa, escribir y por pasiva, leer-- es la temática de este interesante -y oportuno-- libro de Mª Ángeles Cabré, "Leer y escribir en femenino", editado por Aresta Mujeres, en una colección creada ex profeso para divulgar la lucha por la igualdad de género en Cataluña.

La autora trata de mostrarnos el zancadilleo cultural, profesional y a menudo oficial y político que personas y estamentos han aplicado a los naturales procesos femeninos de acceso a la cultura, la escritura y los libros. Una política de ninguneo o minusvaloración que aún hace apariciones más o menos tímidas, como por ejemplo (aunque unas pocas veces es más una cuestión de incultura o de falta de sensibilidad, cuando los "barones" de la cultura mas o menos oficial se llenan la boca con "literatura de y para mujeres", "narrativa femenina o feminista". Pero es tal la confusión de términos y conceptos que la Cabré acaba reconociendo que la igualdad real de genero, no solo está aún lejos sino que no parece que estemos avanzando en lograrla. Por si acaso, Cabré propone un "leer y escribir" en femenino, que es más una propuesta dinámica, irrenunciable para las mujeres, que además podrían, respetandose y haciendose respetar como tales, abrir un camino a la colaboración paritaria de ambos sexos en un proceso que es, simplemente, humano y literario, sin hacer distingos de género.

Resulta fácil entrar en análisis críticos de actitudes pratriarcales o simplemente machistas, algo ya bastante caduco pese a su superviviencia, en lamentos históricos comprensibles pero obsoletos, por eso uno reivindica más bien una lectura gozosa de aprendizaje de este libro ameno y bien fundamentado que apunta caminos de concordia en bien de la literatura, sin definidores de separación, sino de concordancia y enfocando lo que de verdad importa: la buena literatura.

Un simple repaso a los capítulos: " La mirada misógina, Leer como una mujer, Avatares femeniles, Escribir en la clandestinidad, El despertar de la conciencias, Novelar la subjetividad, Historia de una ocultación, La literatura femenina a debate, Reescribir el espacio literario y Por un nuevo canon", muestra los hitos de un proceso narrado con profunda simplicidad, buena documentación y una leve ironía que aporta cierto humor a la lectura. Tan obvio es el mensaje que se nos propone que uno recomendaría el libro para uso preferente de varones (en edad y oficio de activo cavernícola, como medida sanitaria) de todo tipo y formación y en segundo lugar del resto de mujeres lletraferidas como lectura obligatoria...

FICHA

LEER Y ESCRIBIR EN FEMENINO.-MªÁngeles Cabré.-Aresta Mujeres.- 323 páginas.19 euros

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17 agosto 2014 7 17 /08 /agosto /2014 07:40
Nombres propios: Moshe Feldenkrais

Moshe Feldenkrais es físico nuclear, biólogo, psiconeurólogo, anatomista y uno de los primeros occidentales que logró el cinturón negro de judo; judío ruso nacionalizado israelí, nacido en 1904, una de las mentes más sagaces y brillantes del convulso siglo XX, que vivió en todos sus atroces dramas bélicos y tragedias humanas. Inventó un método de aprendizaje basado en el movimiento del cuerpo que ha devuelto la esperanza de mejorar la vida a miles de personas con dificultades motoras y comunicativas. El método Feldenkrais, rigurosamente científico y comprobado bajo los parámetros más exigentes con la finalidad de mejorar las funciones humanas más significativas. Ahora se publica en España, por editorial Sirio, una obra, "La sabiduría del cuerpo" que compendia sus más interesantes artículos y entrevistas, muchas publicadas por primera vez desde su fallecimiento en 1984, bajo la batuta de una de sus discípulas Elizabeth Beringer y con el prólogo de otro grande de la fisiopsicología David Zemach-Bersin.

Para cualquier perasona interesada en mejorar sus capacidades mentales y fisicas a través de tomar conciencia de sus movimientos y su imagen corporal (elemento psicofísico responsable desde su formación en la infancia del sujeto de muchos de los problemas y discapacidades o bloqueos que dicho sujeto padecerá el resto de su vida si no toma cartas en el asunto) la lectura de este libro puede ser un descubrimiento en muchos aspectos y con ello una posibilidad de mejora y de optimización personal.

Moshe fue uno de los primeros en enseñar algo que muchas decadas mas tarde confirmaría la ciencia neurológica: la capacidad de aprendizaje creativo del cerebro, incluso del cerebro dañado por enfermedad o trauma, lo que ahora se conoce ya como neuroplasticidad: la capacidad del cerebro humano de modificar su organización y sus respuestas a través de la experiencia y el aprendizaje a lo largo de toda nuestra vida. Y añadiendo algo revolucionario: "el sistema nervioso se sirve del movimiento para establecer las diferencia que induce a preferir o elegir acciones o patrones de conducta determinados". Es decir, trabajar sobre el movimiento corporal y la postura para facilitar movimientos mas sanos y eficaces que provocarán cambios en las actitudes y percepciones psicologicas (unidas somaticamente a patrones de comportamiento inadecuados o nocivos). Basicamente, en palabras de Feldenkrais "es preciso eliminar esos patrones compulsivos para que el sistema nervioso actue o reaccione libremente de acuerdo con la situacion que afronta y no con los habitos adquiridos". Por tanto, "el control de la musculatura es esencial para el control del ser" (pag.66). Dada la falta de espacio de esta sección, sólo resta un consejo: Compre "La sabiduría del cuerpo" y léalo atentamente. Le puede cambiar la vida.

FICHA:

LA SABIDURÍA DEL CUERPO. Recopilacion de articulos de Moshe Feldenkrais.- Ed. Sirio. Traduccion de Julia Fernández Treviño.-346 págs.-14.95 euros

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15 agosto 2014 5 15 /08 /agosto /2014 08:21
Atlas de islas remotas

¿Quién no ha disfrutado alguna vez del síndrome de Robinsón Crusoe, el deseo de soledad en una isla paradisíaca? ¿Quién no ha soñado con una remota y aventurera Isla del Tesoro? ¿Quién no ha envidiado las experiencias de los amotinados de la Bounty en las islas tahitianas del siglo XVIII? Pues la investigadora alemana Judith Schalasnky ha escrito un libro delicioso --aunque resulte a la postre bastante más melancólico: los sueños nunca cumplen las expectativas, cuando interviene la tozuda realidad-- sobre "cincuenta islas en las que nunca estuve y a las que nunca iré".

El libro, magnificamente editado por Capitán Swing y Nórdica Libros, con traducción de Isabel G. Gamero, va produciendo sentimientos encontrados en el lector, que oscilan entre el encanto de lo legendario, la sorpresa de lo insólito y una cierta tristeza o aflicción por la dureza y el desconsuelo que evocan muchas de esas islas.

Claro que esto es más comprensible si hacemos caso de lo que dice la autora en su bella inrtroducción: "No se trata de un manual de geografía, sino de un proyecto poético". Y yo añadiría filosófico. Aquella frase del poeta John Donne de "Nadie es una isla" queda en cierta forma desmentida en este libro, donde muchas islas que vamos conociendo nos recuerdan fatalmente a algunos hombres, publicos o anónimos, que han circulado por la historia y la vida. Judith destaca en su prefacio algo muy ilustrativo:"El Paraíso es una isla, el infierno también". Es la ambivalencia de todo lo humano pero también de la Naturaleza. Y uno acaba viendo correspondencia entre esas cincuenta pequeñas islas perdidas en la nada y las vidas de muchos seres humanos, o el destino azaroso y casi siempre paradójico de las utopías humanas, las que la literatura, el cine, la poesía o la historia nos permitieron conocer -- y asistir a su ruina inevitable--.

Es la otra cara del Paraíso, del sueño paradisíaco de la soledad creativa, del buen salvaje, de los espacios míticos de la libertad, la aventura y la comunión con la naturaleza. Todos los que han caminado por bosques remotos y selvas, por cumbres hostiles y zonas inhóspitas, conocen la ambivalencia de esos lugares, buenos para las ensoñaciones imaginativas y difíciles y peligrosos para la vida real. Por eso este paseo por islas remotas convertidas en prisiones inhumanas, centros de crímenes horrendos y abusos sin cuento, lugares para experimentos brutales --y no me refiero a la Isla del Doctor Moreau, sino a las usadas para la investigación atómica o energética o biológica-- o convertidas en colonias de extradiccion política, deja un poso de melancólico horror.

Pero este libro nos invita a conocer cada una de estas cincuenta islas remotas, habitadas o desiertas, nos cuenta su historia desde el descubrimiento, nos aporta datos sobre su población y las vemos en un mapa meticuloso que parece reflejar el encanto conciso y evocador del mapa de la isla del tesoro de Stevenson o de la real isla de Robinsón Crusoe, que se llamo "isla mas a tierra", y está situada en el archipiélafo de Juan Fernández, bajo la bandera chilena. Fue allí donde de 1704 a 1708 vivió un pirata fracasado llamado Alexander Selkirk. Defoe lo convirtió en Robinsón, dando a este nombre ficticio categoría de concepto linguístico cultural.

No hay nada de guía de viajes sorprendentes o separata manipulativa de las agencias de viajes, la propuesta de la escritora alemana es sucinta, desapasionada y al mismo tiempo muy sugestiva. Mantiene el atractivo casi genético de la invitación al viaje, el itinerario imaginativo, al desafío que se enraiza en la literatura más básica. "hubo una vez un remoto lugar donde..." Y ese sortilegio que huele al humo de la leña en las hogueras o chimeneas de los cuentacuentos, a la inalcanzable posibilidad de desembarcar en sus playas arcaicas y sus recortadas costas inverosímiles, se concreta en la metáfora redonda y perfecta de la isla, el lugar limitado donde se encierra el sueño de lo ilimitado

Este viaje fascinante nos lleva a través de los cuatro grandes océanos, Ártico, Atlántico, Índico o Pacífico, pero no nos plantea un reto, nos embruja con la sonrisa de una esfinge con forma de metáfora: con los medios actuales sería posible viajar a esas islas, pero Judith hace un quiebro filosófico: quizá el auténtico desafío consiste en recrearlas desde casa, junto a un buen mapa mundi, con el dedo íncide marcando la deriva que nos acerca a ese punto minúsculo que tiene un nombre legendario, donde siempre está abierta la pisibilidad de que el sueño poético se convierta en una pesadilla, donde siempre parece cobijarse la sombra ominosa de ese personaje inolvidable de Josep Conrad, Kurtz, (recreado en "Apocalipsis Now" por Brando) musitando "el horror, el horror".

Y como ejemplo del talante melancólico que concita la lectura de este libro, recomiendo al lector que lea la página que corresponde a la Isla de los Cocos (pág 120) propiedad de Costa Rica, donde un auténtico y obsesivo buscador de tesoros, August Gissler, buscó durante años el oro escondido supuestamente dejado allí por los piratas que surcaban el Cabo de Hornos. Una vida antiheroica pero apasionante que durante 16 años le mantiene en la isla agujereandola por todos lados para terminar abandonandola solo y frustrado en 1905. Poco antes de morir en 1935 declaró que seguía creyendo que en la isla había tesoros enterrados y añadió con los ojos brillantes de fiebre y fanatismo: "Si fuera joven, retomaría esa busqueda una vez mas, desde el principio". ¿Locura, fe, imaginación, inocencia de soñador? ¿Qué mas da? Como el mismo sujeto diría en otra ocasión: "Buscar es más importante que encontrar". Como en el verso de la inmortal "Viaje a Ítaca" de Kavafis: "lo importante del camino no es llegar al final, sino el camino en sí".

FICHA

ATLAS DE ISLAS REMOTAS.- Judith Schalansky.- Trad. Isabel G. Gamero.- Editada por Capitán Swimg y Nórdica libros.- 150 págs.

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9 agosto 2014 6 09 /08 /agosto /2014 08:03
Nombres propios: Juli Micolau

Tiene el aire humilde y amable de un Miguel Hernández, y la sensualidad y el apego a la tierra de los poetas rurales de la antigua Grecia, la sensibilidad de las locas poetisas de Safo y Lesbos, hasta los devaneos sensuales de los risueños epicúreos. Se llama Juli Micolau. Uno se cruza con el poeta en La Fresneda, camino al tajo, caballero a lomos de un monstruo mecánico, un enorme tractor. Tiene la sonrisa tímida y la mirada profunda. Entroncado como un viejo olivo de ramas jóvenes en el campo humanizado, discípulo de Hesíodo, Juli, poeta, resuelve a la manera de "Los trabajos y los días" una cosmología que nace de Gea y Urano y lo hace abriendo su sensibilidad delicada a los vientos poderosos y masculinos del Matarraña y el Bajo Aragón, la tierra exigente, los roquedales omnipresentes, la amplia linea del cielo preñado de nubes pero avaro de agua, aunque la mayor parte de su poemario parece surgir de la intimidad azarosa de la circunstancia del poeta, hombre de campo y de luces, amigo de mitologías diversas.

Y así en "Átic antic" no s habla de que lo que vale la pena, realmente, "és deixar passar els dies i pujar// arribat el momento//al llom dels anys i els rumbs//" o nos confiesa: "es dur haver de dir// tan fredament// adieu, mon amour//", ya que asegura en otros versos, "no es tracta de rendir cult// a la nostalgia//Es tracta de tenir consciencia//de la memoria//...per això s'ha de meditar//seriosament//sobre què podriem conservar// o perdre".. Y nos confirma sus fuentes en un poema delicioso titulado "Fratern somriure" dirigido a l dios Apolo: "he aprés les ensenyances// d'Hesiode, un poeta grec// que impregnava els poemes// de reminiscències agràries// per això estic convençut// de la benedicciò de Themis// filla del Cel i de la Terra// deessa de la Justicia i de la Llei// Per si val qualsevol insinuació,//dirigin-me un fratern somriure,//ella va aproximar-se, lentamente,// per demanar l'energia// dels olis i dels elements". Refrescante y sensual Juli Micolau.

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