Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
29 agosto 2015 6 29 /08 /agosto /2015 15:23
PENSIÓN LEONARDO

Sensible novela sobre los avatares familiares e íntimos de una niña inteligente de doce años en la Barcelona, Poble Sec, de los años sesenta. Rosa Ribas, a la que conocía por su pertenencia al tándem formado por ella y Sabine Hoffman, cuyas dos novelas del género negro, Don de lenguas y El gran frío, son excelentes. A ellas hay que añadir una serie de novelas negras basadas en los casos de una inspectora hispano-alemana Cornelia Weber-Tejedor, que ha convertido al tándem femenino en un buen referente literario en el resto de Europa. La Ribas hace esta vez una incursión literaria en solitario. El resultado me ha conmovido, por la presencia de personajes bastante complejos e interesantes, lejos de los planos estereotipos habituales en este tipo de novelas vivenciales, sobre todo cuando la narradora es una adolescente.

Los misterios, contradicciones, problemas, descubrimientos, secretos, ocultaciones, alegrías básicas, inocencias y pequeñas -o grandes- maldades que jalonan el camino iniciático de las personas en su niñez , adolescencia y primera juventud (sobre todo si, como en este caso, se trata de una niña particularmente sensible, observadora e inteligente) se elevan a la enésima potencia cuando el medio ambiente del protagonista coincide con un tiempo de desconsuelo, miedo, fracaso, miseria y angustia, como aún en los sesenta, fueron aquellos años en Cataluña para aquellos que "perdieron la guerra".

La pensión que regentan los padres de Lali, la protagonista, en la calle Magallanes del Poble Sec es un muestrario auténtico del desarraigo, el desafío y la pertinaz lucha por un futuro mejor de un heterogéneo grupo continuamente cambiante de hombres que llegan a Barcelona, procedentes de pueblos de toda España, con sus sueños y sus frustraciones a cuestas. Se nota el hálito personal, de vivencia íntima --aunque la autora no deja de repetir que no se trata de una novela autobiográfica--, que destilan las páginas de "Pensión Leonardo", un cierto tono a autenticidad. Bien documentada en la época que se desarrolla --virtud que parece ser sello de la casa Ribas-Hoffman-- con los roncos claro oscuros de una situación política y policial que los jóvenes de hoy mismo deben considerar poco menos que inventados.

Nota bene: Logrado el efecto coral de las mutilaciones físicas de los personajes del padre (tuerto), el camarero Peret (manco) o Luciano el encargado del bar (cojo) considerados como un símbolo del resultado de aquella guerra bárbara e incivil que extiende sus negras alas por en espacio novelesco de la Pensión.

FICHA

PENSIÓN LEONARDO.- Rosa Ribas.-Ed. Siruela.- 350 págs.

Compartir este post
Repost0
26 agosto 2015 3 26 /08 /agosto /2015 13:08
En un metro de bosque

Hace unos años me sorprendió la banal pero sugestiva invención literaria del escritor norteamericano Paul Auster que imaginó en su novela-película "Smoking" un personaje que se dedicó durante años a fotografiar cada día la esquina neoyorquina donde estaba enclavado su negocio de venta de tabaco. ¿Qué diría usted de un hombre se sienta cada día durante un año en la misma piedra del mismo bosque, no sólo en lo más crudo del crudo invierno, en la primavera y el otoño ventosos y lluviosos o en la canícula con calores a menudo excesivos, observando con ojos perspicaces de naturalista, en ocasiones con ojos de poeta, en otras con mirada inquisitiva de periodista de sucesos, una especie de Sherlock Holmes con lupa incluida, si dejar de observar un metro cuadrado de bosque, siempre el mismo? Sin asomo de patología alguna, una labor científica tan acreditada en la historia de la ciencia, como que precisamente ella nació de esa mirada de los antiguos griegos o caldeos o babilonios o egipcios.

El biólogo norteamericano David George Haskell ha escrito sus experiencias de un año de observación (sin intervención personal alguna en el ámbito observado) asistiendo a acontecimientos increíbles. Un año entre cantos y trinos de pájaros, observando la caída de las hojas y el surgir de plantas, hierbes y brotes arbóreos, siguiendo el trayecto de las hormigas y las libélulas. En un metro cuadrado de bosque está el mundo entero, como decía el poema de William Blake (ver un mundo en un grano de arena y el infinito en la palma de la mano), lo que convierte a este libro en un regalo original, apasionante e instructivo. Para un caminante como yo, me ha estimulado a cambiar mi mirada durante mis paseos y excursiones. Y el resultado es fascinante y provocativo, incluso espiritual y algo místico (desde el punto de vista taoísta o zen).

No hay nada de particular en esa localización precisa de un metro cuadrado de bosque. La ha elegido porque está al pie de la roca sobre la que el hombre se sienta a observar, o se arrodilla o se tiende cuan largo es para ver mejor lo que sucede. Y suceden muchas cosas, increíblemente variadas y algunas dramáticas y otras cómicas. Lleva una lupa de bolsillo, un cuaderno y un lápiz. Se mantiene todo al margen que le es posible y llama a ese lugar su mandala ( se trata de una tradición budista en la que se construye es un círculo de arena en el que está contenido simbólicamente el universo. Los monjes le dan forma, trazando dibujos abstractos con arenas de diferentes colores, con un centro al que confluyen todas las formas y que parece girar incesantemente sobre sí mismo. Haskell no es un monje sino un profesor de biología en una universidad de Tennessee, que busca una forma semejante de meditación científica al estilo de los maestros taoístas o del gran poeta del retiro mundano,Thoreau. Aplica un método de observación empírica al estilo de Heráclito o Demócrito, ciñéndose a los límites de un metro cuadrado de bosque, donde se desarrolla la vida orgánica del suelo, desde los insectos, las hojas de los árboles, pájaros, gusanos, líquenes, ardillas, la luz del sol, las sombras, el viento, la lluvia, la nieve. Y todo ello sin olvidarse de narrarnos el impacto emocional que ese hábito científico y filosófico va produciendo en él mismo. Entre diario íntimo y ensayo divulgativo. Como una guía práctica y cuaderno de ejercicios espirituales en donde se llega a la glorificación de lo obvio, de lo invisible que es aquello que siempre tenemos delante y no sabemos ver ni calibrar.

Microorganismos infatigables van transformando en abono durante el otoño y el invierno las plantas y las hojas que crecieron durante la primavera y los excrementos y los cadáveres de todos los animales que se nutrieron de ellas. Los ejemplos de la fertilidad, crueldad inconsciente e imaginación tortuosa de los animales diminutos que observa nuestro meditador científico, recuerdan la fuente de funciones tan horripilantes como el depredador que se introduce en un organismo vivo para creer y luego, tras matar a su huésped, alimentarse con otros seres vivos (¿recuerdan "El octavo pasajero", el Alien de tantas películas de horror?). Y junto a ese horror, la maravilla de la naturaleza al alcance de la lupa y la sensibilidad poética de Haskell.

Sencillamente imprescindible.

FICHA

En un metro de bosque. Un año observando la naturaleza | Autor: David George Haskell.- Trad Guillem Usandizaga.-Editorial: Turner | Colección: Noema. Páginas: 372 | Precio: 21,90 euros

Compartir este post
Repost0
24 agosto 2015 1 24 /08 /agosto /2015 08:26
COMEDIA CON FANTASMAS

Marcos Ordóñez es, además de un crítico teatral excelente --es punto de referencia para todos cuantos amamos el teatro-- un escritor bien dotado cuyas novelas y narraciones más o menos autobiográficas, han ido colocando jalones de excelencia en el el gusto y las bibliotecas de cuantos , ya hace muchos años, le descubrimos.

El libro que hoy nos ocupa no es nuevo, ya tuvo sus días de estreno hace años, pero sigue siendo prodigiosamente divertido e interesante, no sólo para los que amamos el arte de Talía sino para los lectores comunes que acuden a él atraídos por el título. Creo que Marcos comparte con otro grande del teatro, este ubicado en el lado interior del escenario, Fernando Fernán Gómez, esa fascinación por los cómicos,por sus historias, sus desvelos, sus miserias y sus grandezas.

Marcos nos invita a un muy particular viaje por el tiempo. No hay nostalgia ni escarnio, ni burla ni ironía en esta mirada hacia aquellos años que rondaron por delante y por detrás nuestra guerra in-civil. Marcos hace faena de historiador y la hace con gracia y soltura. Todo el libro es un homenaje a los hombres de teatro, a los cómicos, a los escritores y directores de escena, en una época de la que Marcos solo tiene referencias documentales y quizá personales de algunos de sus protagonistas (nuestro autor nació en 1957) . Hay algo de su admirado Edgard Neville en esta novela a veces disparatada, siempre juguetona y una pizca melancólica, aunque más irónica que sentimental, más guasona que sarcástica.

Pepín Mendieta, el narrador, es el Virgilio que nos acompaña en este viaje a una "Divina comedia" en la que el cariño de Ordóñez por las criaturas de la farándula acaba por hacernos partícipes, con un guiño comprensivo, de un mundo "que ya no existe". La carrera de Mendieta, desde sus inicios con el Gran Teatro del Mundo, la Compañía de Ernesto Pombal, hasta convertirse en el "Rey de la Comedia", es la de tantos otros actores que han vivido realmente en nuestro desdichado país. Pero lo que interesa aquí es la descripción del mundillo en el que vive, los personajes que le rodean y el lento pero decidido declinar de la importancia del teatro en esta sociedad (hasta su renacimiento pasados los 80). Esos hombres y mujeres llenos de pesadumbre y entusiasmo por las bambalinas, cosa difícil de entender, son los fantasmas de los que nos habla el título, empezando con Ernesto Pombal, una de las figuras más interesantes del libro, creado a imagen y semejanza, al parecer, de un actor y director real de la época.

Una novela deliciosa e ilustrativa de un teatro español que ya no existe.

FICHA

COMEDIA CON FANTASMAS.-Marcos Ordóñez.-Libros del Asteroide, 424 págs. 19,95 euros

Compartir este post
Repost0
21 agosto 2015 5 21 /08 /agosto /2015 08:26
Una temporada para silbar

Reconozco que me encantan los relatos que narran ritos de iniciación, esa difícil época vital llena de estímulos, desafíos, desengaños, temores y sentimientos que van dejando huella en nuestros recuerdos más preciados o los más dolorosos: me refiero al rito de paso de la niñez a la juventud. Uno de los escritores que más me han encantado --arrastrado a su lectura hasta el final, sería más adecuado decir-- es un virtual desconocido para mí, el norteamericano Ivan Doig que muríó an abril de este año meses antes de cumplir los 76. Pertenecía a una familia de gran jeros y colonos de origen escocés y su novelística se enriquece constantemente con los paisajes, personas y formas de vivir de su tierra natal, en la agreste Montana estadounidense. Creo que estea misma editorial ha publicado otra novela "Verano en English Creek" del mismo autor y también se han publicado, en otras editoriales supongo, Me voy con vosotros para siempre, Allá lejos y tiempo atrás, La selva, y La gloria de mi padre.

"Una temporada para silbar" saca a colación la existencia en uno de esos lugares de granjas cercanas y aisladas, tierras de labor y una sola escuela desvencijada que apenas cumple su labor condicoonada por la lejanía de los hogares (los niños deben ir a caballo a la escuela), la dura meteorología y la desconfianza de los campesinos hacia la cultura y los libros. El novelista, de una envidiable habilidad para describir personajes rudos pero entrañables o francamente cómicos u odiosos, nos narra la vida de una familia de granjeros de Montana a principios del siglo XX. El padre, Oliver, viudo y los tres hijos Paul, de 13 años (de una despierta inteligencia), y sus hermanos pequeños Damon y Toby. Las continuas y exigentes labores de mantenimiento de la granja y los campos no le hace descuidar el atender a sus hijos y a la casa, por lo que el tema de la cocina se convierte en un problema que sufren todos con resignación. Así que deciden contestar a un anuncio en el que se ofrece un ama de llaves que afirma no saber cocinar, "pero que tampoco muerde" y es capaz de llevar adelante una casa con todo lo que requiere. La anunciante acepta el empleo que le ofrecen y pide el dinero suficiente para poder trasladarse a Montana ya que vive en el otro estremo del gigantesco país. Aquí entra la decidida y hermosa Rose, que se declara viuda reciente, y su hermano. Dos figuras que revolucionarán la región, una en el ámbito de la familia de Oliver y sus hijos y, el otro, Morris, un atildado y culto dandy lo hará con el resto del pequeño mundo de la zona pues pasará a ejercer --de una forma inolvidable--el papel de maestro de escuela y de mentor del joven Paul.

Humor a raudales y ternura sin concesiones al sentimentalismo, todo tan rudo, sincero y algo brutal como la existencia de todos ellos, la trama mantiene al lector pegado al libro, siempre interesado, a veces intrigado, otras conmovido y otras aterrado. Las descripciones de las clases que da Morris forman una estructura paralela con la vida doméstica de los hijos de Oliver, a cual más divertida. Un solo profesor para alumnos de diferentes edades crea una dinámica fascinante que contiene momentos tan espectaculraes en emoción y habilidad narrativa como la celebración del paso del cometa Halley o la visita del inspector escolar que podría cerrrar la escuela si algo sale mal.

El narrador es Paul ya anciano que rememora el curso 1910 en aquella escuela y nos hace una descripción escrupulosa y atenta, con momentos de gran ternura y con apuntes de una poesía natural de gran belleza, en la que la nostalgia es como una bocanada de aire fresco sobre unos tiempos bastante heroicos, difíciles pero dotados de enormes valores. En toda la novela se van percibiendo los ecos de las novelas de Mark Twain (al que el autor rinde un homenaje recordando que murió el año del paso del cometa, 1910, y que había nacido 75 años antes cuando el Halley hacía otra visita, fiel a sus citas longevas) y del canto a la naturaleza de Thoreau. Francamente recomendable.

FICHA

UNA TEMPORADA PARA SILBAR.-Ivan Doig.- Trad. de Juan Tafur. Libros del Asteroide.- 349 págs.

Compartir este post
Repost0
17 agosto 2015 1 17 /08 /agosto /2015 09:08
El cuento de un tonel

Hablar de Jonathan Swift es hablar de "Los viajes de Gulliver", de ese malentendido literario y cultural que durante siglos ha recluido el demoledor y divertido libro en los estantes de libros para niños, es hablar del maestro de la sátira, del ingenio, del estilo sarcástico, irónico, cáustico, profundamente culto y razonable, del adjetivo incisivo, del razonamiento mordaz, de la censura llenade humor, del libelo hiriente o la diatriba desternillantes, de las moralejas desazonantes y las metáforas brillantes, de la intransigencia hacia la estupidez, la falta de honestidad, la injusticia, la beatería y la hipocresía. Hablamos de una obra capital, mejor de un autor capital y esencial del siglo XVIII que proyecta su paradójica validez hasta el siglo XXI y tal vez más allá,

Pues bien, "El cuento de un tonel" y su codicilo, "La batalla de los libros" son dos `parábolas, dos alegorías feroces contra las instituciones del saber, política y religión, y por otro, una crítica inmisericorde contra las supuestas bases de la modernidad. Con prólogo, traducción y notas de Cristóbal Serra, la excelente edición de l editor José J. de Olañeta, nos llega con todos los aditamentos de la edición original según se estilaba en aquellos tiempos, formado por interminables --que no innecesarios-- escritos de defensa del autor, dedicatoria del librero, carta del librero al lector y una irónica dedicatoria del autor a la posteridad. Prefacio, introducciones, las disgresiones que se suceden entre los capítulos de la narración propiamente dicha, una disertación sobre la locura, -- uno de los capítulos más acerbos y demoledores de la obra, superutilizado como cita--, la conclusión y, por fin, la siguiente obra, "La batalla de los libros". De todo este complejo "corpus" literario", lo primero que uno aprende es a no considerarlos "impertinentes" (su pertinencia es el humor ácido y corrosivo que desprende la pluma de Swift) y lo segundo es que el libro es indispensable y absurdamente actual.

Desde el principio el Cuento de un Tonel provoca al lector, incluso dudando sarcásticamente de las capacidades de éste, añadiendo que “el Ingenio es el Don más noble y provechoso de la Naturaleza humana, así también el Humor es el más agradable, por lo tanto, quienes no seentreguen a ninguno, estarán expuestos a los Azotes de ambos”. Desde la ironía y la sátira, Swift trata de dejar a un lado el Clasicismo del siglo XVII y dar paso a la Ilustración en el XVIII. Con gran sarcasmo Swift da a entender que lo insigne en el individuo moderno radica en apagar las luces de lo antiguo (mientras él mismo muestra su interés y arrobo por las Sátiras de Horacio, la falsa Historia verídica de Luciano, de Erasmo, sin olvidar a Rabelais, Montaigne o Cervantes).

Esta obra fue compuesta entre 1694 y 1697 y publicada en 1704. La parte narrativa es una alegoría sobre tres hermanos: Peter, Martin y Jack, que representan cada una de las ramas de la religión cristiana en Occidente. El primer hermano, Peter (por San Pedro) prefigura a la iglesia católica. Jack (por Calvino, pero también por Jack de Leyden) representa a la iglesia protestante y sus ramas, baptistas, presbiterianos, cuáqueros, mennonitas, y las iglesias carismáticas. El tercer hermano, Martin, el mediano, obtiene su nombre de Martín Lutero), y representa la 'vía media' de la Iglesia de Inglaterra. Los hermanos han heredado tres magníficas capas (símbolos de la práctica religiosa) de parte de su padre ( Dios), y conservan su testamento (la Biblia) para guiarse. "Por mucho que el testamento represente la Biblia y las capas la práctica de la cristiandad, la alegoría tiende a ser una apología por la negación de la Iglesia de Inglaterra a alterar su práctica en concordancia con las demandas puritanas y su continua resistencia a alinearse con la Iglesia Católica". Se trata de una parodia gigantesca sobre la vida religiosa y las Iglesias institucionalizadas, su corrupción y su alejamiento de los principios éticos que deberían informar la práctica en las religiones establecidas, en donde Swift no deja títere con cabeza y su afán ridiculizador alcanza cotas hiperbólicas.

En cuanto a "La batlla de los libros", la preocupación alegórica del autor resta potencia vitriólica a su pluma y deja fluir una poco habitual pedantería. Aún así el "Relato completo y verídico de la batalla librada el viernes último entre los libros antiguos y los libros modernos en le Biblioteaca de Saint-James", merece una lectura atenta, aunque estorben la innumerables citas eruditas del autor. Es una toma de partido de Swift a favor de sir William Temple en un debate público sobre la disputa entre el saber antiguo y el moderno. La replica de sir W.W. Wotton, en contra de los autores clásicos provoca esa "Batalla" que Swift escribió para criticar la postura de Wotton y, en el fondo, la existencia de la polémica.

FICHA

EL CUENTO DE UN TÓNEL.- Jonathan Swift.- Trad. notas y prólogo de Cristóbal Serra.- José J. de Olañeta editor. 201 págs.-19 euros.

Compartir este post
Repost0
13 agosto 2015 4 13 /08 /agosto /2015 09:02
EL AROMA DEL TIEMPO

He aquí uno de los ensayos más interesantes que he leído en el último trimestre. El autor, el sudcoreano Byung-Chul Han, nacido en Seul en 1959, ha desarrollado su vida universitaria en Alemania, país en el que brilla como uno de los especialistas más sólidos en la filosofía de Heidegger. Ejerce como profesor de Filosofía en la Universidad de Berlín y ha publicado una decena de títulos sobre la filosofía crítica aplicada a la sociedad occidental actual, sobre cuestiones como la transparencia comunicativa, el cansancio de una cultura como fórmula vital, la influencia del erotismo en la estructura psicosocial y los desafíos y fracasos de la psicopolítica.

El tiempo es una de las constantes, muchas veces conflictivas, con las que nos enfrentamos a diario. Las esrtimaciones de tiempo subjetivo, del paso acelerado del tiempo, de los estiramientos cada vez más frecuentes de las sensaciones temporales, de la visión personal de la propia existencia, van creando una telaraña de misterio y confusión sobre esa constante vital que no sabemos ni tal sólo aprender a conocer y mucho menos a controlar (ni tal vez sepamos hacerlo nunca). Vivimos dominados por la sensación de la vida se acelera, del paso vertiginoso del tiempo en espiral creciente, influidos por el tipo de vida y la presión inmediatista de las nuevas tecnologías, cuando en realidad nos dice Han, esta sensación es consecuencia de que el tiempo da tumbos sin sentido, se va produciendo -en nuetra propia vida cotidiana- una “atomización” del tiempo. Gracias a ella, nos vemos constreñidos a una secuencia atropellada de acontecimientos, fugaces, efímeros, siguiendo la feroz dinámica de los montajes cinematográficos de acción sin puntos de referencia --como en el pasado- una secuencia tremporal y estacional de acontecimientos y rituales que siempre han colocado una estructura morosa y sin cambios esenciales del tiempo que nos servía de guía.

Como dice Han, la ausencia de esos ritos, esas fechas festivas, nos convierte en meros pasajeros de un viaje cada vez más acelerado y más privado de sentido. “Cuando ya no es posible determinar qué tiene importancia, todo pierde importancia”. No existe ya esa compensación del tiempo histórico, en el que el pasado y el futuro estaban imbricados en puntos de refencia tan dúctiles pero inamovibles como las estaciones meteorológicas. El presente carece de sustancia debido a su permanente transición y cambio, todo queda prontamente obsoleto y el hombre se aturde en esa búsqueda de los nuevo e inmediato, que no tarda en tornarse vacío y desechable. Es un mundo que las seguridades y la tradición ha dejado su sitio a la información, un caudal constante, "una concentración de acontecimientos, informaciones e imágenes, que no tienen aroma, que hace imposible la demora. Ante un veloz encadenamiento de fragmentos que pasan fugaces por la retina sin lograr una atención duradera, padeciendo un envejecimiento acelerado, convirtiéndose en pasado al instante en un presente que se reduce a picos de actualidad, a un simple fenómeno temporal". Y este fenómeno nos deja llenos de inquietud, confusión y desorientación.

Dice Han: "la vida plena no puede ser sólo una enumeración de acontecimientos, la consecuencia de un “zapping” entre opciones vitales dominadas por un enorme nerviosismo". Y es que hemos peridod la facultad de percibir y apreciatr el "aroma del tiempo". Esa morosidad contemplativa que tan bien expone Proust en su "Busca del tiempo perdido". Leyendo a Proust en nuestra acelerada e insustancial época, ayuda a que el tiempo "recupere la duración, el aroma". Byung-Chul Han asevera, “lo bello no es el resplandor o la atracción fugaz, sino una persistencia, una fosforescencia de las cosas”. En esta nuestra época de las prisas, debido a su sucesión cinematográfica de presentes puntuales, no nos permite ningún acceso a lo bello o lo verdadero”. Todos estamos obsesionados en "no perdernos nada" de la vida, con lo que nos abocamos a perder lo esencial de la vida, es decir a perdernos todo. "Vivir más rápido también acaba muriendo más rápido", dice, dado que “la experiencia de la duración y no el número de vivencias hace que una vida sea plena”.

Es este un libro necesario para todos los que contemplan preocupados y con desagrado cómo este tipo de vida nos hace perder el sentido esencial del tiempo. El preciso volver a aprender y ejercitar el arte de demorarse, volver a encontrar la noción del tiempo como narración, para superar la fugacidad aparente del instante y la ausencia de un ritmo, como en el pasado- que daba sentido a la vida y a la muerte . Byung-Chul Han reflexiona en este ensayo sobre la crisis temporal contemporánea, en diálogo con Nietzsche y Heidegger. Vivimos lo que Han llama una "disincronía". la atomización y dispersión temporal. "Cada instante es igual al otro y no existe ni un ritmo ni un rumbo que dé sentido a la vida. El tiempo se escapa porque nada concluye, y todo, incluido uno mismo, se experimenta como efímero y fugaz." ¿Hay solución para esta veloz marcha hacia el sinsentido? Han lo tiene claro: «la crisis temporal solo se superará en el momento en que la vita activa, en plena crisis, acoja de nuevo la vita contemplativa en su seno.»

Un libro brillante, recomendable.

FICHA

EL AROMA DEL TIEMPO (Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse´).- Byung-Chul Han.- Trad. de Paula Kuffer.- Ed. Herder.- 12 euros

Compartir este post
Repost0
11 agosto 2015 2 11 /08 /agosto /2015 08:53
PEREGRINOS DE LA BELLEZA

María Belmonte es vasca, antropóloga, traductora e intérprete. "Peregrinos de la belleza" es su primer libro. Esconde su edad, su estado y sus circunstancias personales, en un intrigante "vive cerca del Mediterráneo" y ofrece cuatro páginas completas de bibliografia en la que se ha basado para escribir un ensayo sobre escritores y artistas seducidos por el Mare Nostrum (al parecer como ella misma). Es un libro de "descubrimiento", pues habla de aquéllas célebres personas que se dejaron seducir por las aguas, ay, tan contaminadas hoy, de este mar mítico, pero también las sazona con sus propios "descubrimientos" de los paisajes que ellos amaron y nos refleja sus propios estados de ánimo, el proceso de seducción que ella misma vivió al revisitar los lugares de los que nos hablan otros y ella sintetiza en su libro.

Amar el Mediterráneo es amar el clasicismo, amar las cunas inmortales de una forma de entender la vida, el arte, la literatura -poesía y narrativa- y la filosofía, en las personas que fueron a descubrirlas muchos siglos después de la Edad Dorada de Gracia y la de Roma. De entrada a todo amante de los clásicos y a todos los que compartimos un mitico -a veces místico-arrobamiento por la cultura clásica mediterránea, que es el germen de la cultura occidental toda, este libro nos atrae y emociona a partes iguales (y forma parte de esta campaña que Acantilado lidera sobre libros dedicados a la Grecia clásica en todos sus órdenes y que está arrasando en las bibliotecas de los lectores apasionados por el tema).

Ahí es nada, compartir horas de lectura con Henry Miller (aun recuerdo estremecido la lectura de "El coloso de Marusi" en las playas de El Pireo o en Delfos), con mi admirado Patrick Leigh Fermor, con el epicúreo D.H. Lawrence, con Axel Munthe, cuya "Historia de San Michele" despertó en mí la frustración por no haber seguido sus pasos en la Medicina en lugar de dedicarme a otros menesteres), con Norman Lewis y sus vivencias bélicas en Nápoles o el soberbio Winckelmann que logró restaurar el amor a la cultura clásica en el siglo XVIII, o con ese pilar de la literatura del siglo XX que fue Lawrence Durrell y su imperecedero "Cuarteto de Alejandría". Es éste un libro para gozar, recordar y ansiar.

Saber que María es amiga de Dolores Payás -- cuyo librito sobre P.L.Fermor es una delicia imposible de olvidar-- ha sido la mejor carta de presentación para que procediera a una lectura atenta. Y es que, como reza la cita fragmentaria de Elliot que Belmonte pone en su presentación, esa tierra arcaica ha estado siempre, desde varios siglos antes de Cristo, "en el alma de los seres humanos". No digo más. Sólo lean este libro todos los que amen los libros de esos escritores que deambularon en distintas épocas por las tierras aledañas al mar, Italia y Grecia y a los que Belmonte dedica páginas magníficas plenas de esa nostalgia que todo lector tiene en el fondo del alma por unos lugares que enriquecieron el acervo común de la cultura occidental.

ficha

PEREGRINOS DE LA BELLEZA.- María Belmonte.-313 págs. Ed. Acantilado

Compartir este post
Repost0
9 agosto 2015 7 09 /08 /agosto /2015 09:47
ALGUNOS AÑOS DESPUÉS

"Paseando por la infancia uno se da de bruces con la ignorancia que uno tiene sobre sí mismo", dice Jorge Wagensberg en el "prólogo-epílogo" con el que cierra su libro de memorias "Algunos años después". Perteneciente a una familia judía polaca de prósperos comerciantes, Jorge se ha convertido en una referencia del aspecto más lúdico, comunicativo y divulgativo de la ciencia en este país. Sus conocimientos de física, biología, ciencias de la naturaleza y filosofía y sobre todo su sentido lógico, su espontánea claridad y su humor le han permitido, junto con el muy judío poder de persuasión y habilidad para convencer y seducir, convertirse en una pieza muy valiosa en el engarce social de las ciencias con el público en general y los medios de comunicación.

Su libro es divertido, ocurrente y se lee con agrado. Aunque uno piense con Wallace Stegner que "el recuerdo suele ser mitad invención" y él mismo reconozca que "puestos a escribir la propia historia, la tentación de mejorarla, aunque solo sea un poco, asoma cada dos por tres", el resultado levanta sonrisas y rara vez provoca el arqueamiento de cejas de la duda.

Wagensberg nació y se crió en Barcelona con sus padres, mientras los los demás miembros de su familia desaparecían en los campos de exterminio nazis en Europa. Las memorias tiene un lejano regusto a aquellas maravillas biográficas del sefardí Elias Cannetti (nunca olvidaré mi lectura de "La lengua absuelta"), aunque estas son mucho menos dramáticas, profundas y asombrosas intelectualmente. Pero a su medida y respetando las diferencias, Wagensberg logra comunicarnos ese singular sabor judío de la familia, sus fiestas y su inteligencia. Siempre con cierto aire frívolo y divertido Wagensberg destila su época de Boccacio, su primer amor superando el paso del tiempo, la Escuela Suiza y el Liceo Francés, las clases de violín, la Universidad, las aventuras del conocimiento y la divulgación bajo la égida de La Caixa, todo trufado de reflexiones, críticas fundamentadas a las supersticiones y ciertas creencias, sentido común y goce puro y juguetón por la vida, desde la infancia de la postguerra en este país --nació en 1948-- su encuentro con la música y los deportes. Y por encima sus intentos de pensador consciente de analizar con lucidez y humor cuestiones tan peliagudas en la España de Franco como las relaciones entre religión y ciencia, la enseñanza escolar, los fanatismos, la política, las exigencias de la creatividad y el progreso y sus paradojas. Dejando caer perlas como esta: "En la escuela no debería trasmitirse creencia alguna, aunque solo sea por lo mucho que cuesta liberarse luego de ella. Trasmitir una creencia a una edad demasiado temprana es algo así como forzar un tatuaje ideológico". (pág. 35) ¿No les recuerda nada estas palabras a todos los que tienen más de 40 años? A los que superan esa edad ya no les digo nada. Esos lo han sufrido en sus carnes.

Un libro sugestivo que estimula y entretiene.

FICHA

ALGUNOS AÑOS DESPUES.- Jorge Wagensberg.- Now Books.- 219 págs.

Compartir este post
Repost0
8 agosto 2015 6 08 /08 /agosto /2015 08:39
AFORISMOS DE WITTGENSTEIN

Este librito de los "Aforismos" de Wittgenstein me ha asombrado, no sólo porque es más fácil de entender que sus obras maestras (por algo son aforismos) sino porque he leído a un filósofo del que no me esperaba máximas éticas de tan radiante rotundidad: "Mi ideal es una cierta indiferencia. Un templo que sirva de contorno a las pasiones sin mezclarse con ellas". El hombre solitario, aislado en su propio pensamiento, difícil de entender, asocial y huraño, indiferente a todo lo que no sea su propio genio desvalido, tenía un rostro oculto donde la humanidad se vuelve gemido. Wittgenstein nació en Viena el 26 de abril de 1889, fue el más joven de ocho hijos, nacido en una de las familias más prominentes y ricas del Imperio austrohúngaro. Judíos de origen convertidos al protestantismo, y pertenecientes a las clases profesionales vienesas. El padre de Ludwig hizo su fortuna con el hierro y el acero, fue uno de los hombres más ricos de la época y buscó la protección de la Iglesia católica bautizando a sus hijos. El hermano mayor de Ludwig, Paul Wittgenstein se convirtió en un pianista de fama mundial y en los salones de la familia se recibía a los más celebres artistas de la época, como Gustav Mahler. Esa educación musical de Ludwig se reflejaría en sus estudios filosóficos. A pesar de la riqueza y brillo intelectual de la familia, tres de los cuatro hermanos varones del filósofo se quitaron la vida.

Una de las anécdotas más curiosas de una vida tan especial fue que Ludwig fue compañero de estudios de Adolf Hitler. Empezó estudios universitarios de ingeniería --incluso inventó un motor que luego influiría en el diseño de los motores de helicópteros-- pero a pesar de su brillantes se sintió atraído por la filosofía de las matemáticas entrando en contacto polémico con Bertrand Russell, rodeado por intelectuales de la categoría de George Moore o el economista John Maynard Keynes. Wittgenstein se permitía una actitud crítica y beligerante sobre la filosofía del progreso y la ciencia: "Me es indiferente que el científico occidental típico me comprenda o me valore, ya que no comprende el espíritu con el que escribo. Nuestra civilización se caracteriza por la palabra 'progreso'. El progreso es su forma, no una de sus cualidades, el progresar. Es típicamente constructiva. Su actividad estriba en construir un producto cada vez más complicado. Y aun la claridad está al servicio de este fin; no es un fin en sí. Para mí, por el contrario, la claridad, la transparencia, es un fin en sí". El mismo esquema de razonamiento que sobre la religión: "Lo que importa de una creencia religiosa es la religión y no la creencia". Y sin embargo y aquí W. me vuelve a sorprender (gratamente) añade: "Tratadas como creencias degeneradas, las religiones son un cúmulo de absurdos...pero si uno se detiene en lo mas característicos de ellas...se trata de la forma de vida por excelencia, aquella en la que el ser humano no hace pie, todo le basta o le sobra, no quedándole más que la desnudez de la propia vida". ¿Se puede expresar más bella y justamente la vida del místico?

En 1919 renunció a la parte de la fortuna familiar que había heredado cuando su padre murió. Ludwig insistió a sus hermanos que le prometieran que nunca se lo devolverían. Murió en Cambridge, en casa de su médico, el doctor Bevan, el 29 de abril de 1951, con sesenta años y pico, tras negarse a recibir tratamiento médico contra el cáncer de próstata que sufría. Hay que leer a Ludwig W. un pensador, filósofo y lingüista, considerado por algunos, como el más brillante desde Kant o Nietzsche. El libro que comento puede ser un adecuado aperitivo, ya que recoge muchos de los pensamientos que Wittgenstein dejó desperdigados y dan de forma concisa aunque pocas veces trasparente (a L.W. hay que currárselo) una idea de sus opiniones y reflexiones en filosofía, religión, política, literatura, música, pintura, cine y una gran variedad de disciplinas, con gran vitalidad, sarcasmo, ironía y vigor. Sus pensamientos parecen absolutamente actuales, aunque a veces se limiten a apuntar direcciones más que conclusiones. "En mi pensar, como en el de cualquier hombre, cuelgan los restos marchitos de mis pensamientos anteriores (ya muertos)"."Nada es tan difícil como no engañarse"."Una época entiende mal a la otra, y una época mezquina entiende mal a todas las demás en su propia y fea manera". Un libro a leer en pequeñas dosis.

FICHA

AFORISMOS.- Cultura y valor.- Ludwig Wittgenstein.- Trad. Elsa Cecilia Frost.- 164 págs.- Austral

Compartir este post
Repost0
5 agosto 2015 3 05 /08 /agosto /2015 08:33
LA MUERTE DE VIRGINIA

"La muerte, creo, estaba siempre próxima a la superficie de la mente de Virginia, la contemplación de la muerte. Formaba parte de la profunda inestabilidad de su mente. Estaba medio enamorada de la "muerte tranquilizadora" (Pág.86). Así se expresa Leonard Woolf, marido de Virginia, recordando los últimos días de su esposa, atrapada en el horror de lo que creía un próximo desembarco nazi en Inglaterra. Woolf es un intelectual interesantísimo en el panorama intelectual y literario inglés, que parece desaparecer tras la sombra de su esposa (al menos en el mundo no anglosajón).

"La muerte de Virginia", traducida, prologada y anotada por Marta Pesarrodona hace ya algunos años, a mediados de los setenta, fue publicado por Leonard el año 1969, integrando el último volumen de la gigantesca "Autobiografía" que el polígrafo inglés escribió hasta el año de su muerte, compuesta por cinco libros de inestimable valor histórico y literario, que no han tenido versión traducida en España (animo editores). Pero el libro no es una crónica detallada del suicidio de la escritora, sino una detallada reflexión sobre los acontecimientos luctuosos en la Europa de los años treinta y cuarenta, en plena Segunda Guerra Mundial. En este inmenso fresco de horrores y actividades frenéticas de todo tipo, la muerte de Virginia es un doloroso episodio inmerso en un devenir particular y general servido por la mente juiciosa e inteligente de un observador sensible y cultivado, que elabora un retrato fidedigno y brillante de su familia y de la Inglaterra azotada por la guerra y el miedo, por la ira y la briosa defensa de todo un país ante la amenaza nazi.

El libro arranca en 1939 (Virginia muere ahogada en el río Ouse con los bolsillos del abrigo llenos de piedras en marzo de 1941) y Leonard nos habla de la conflagración mundial que está arrancando y que obliga al matrimonio Woolf a buscar refugio y acomodo de Londres a Rodmell y ya en 1940, definitivamente, en Monks House, donde los aviones alemanes pasaban por encima de sus cabezas para descargar su carga letal en Londres, rodeados de la histeria y la paranoia naturales en un estado de inseguridad, peligro y violencia. Hay gran mesura y respeto en las líneas que Leonard dedica a su esposa y a los pocos detalles de su suicidio, motivado quizá por el desolado aire de peligro e inseguridad que una presunta y posible invasión nazi causaban en la mente desequilibrada de la escritora.

Tras la muerte de Virginia, Leonard regresa a Londres para dedicarse a su labor editorial y también política, social y comunitaria en Labour y la Sociedad Fabiana y en el Tribunal de Arbitraje y la Sociedad Anglo-soviética. Una labor casi siempre gratuita en la que Woolf buscaba razones que le hicieran explicables el recurso de los países a la guerra y la posibilidad de encontrar una vía que las desterrara de la vida de los hombres. Este es uno de los elementos que desarrolla este pequeño volumen, sin olvidar las páginas en las que rememora su trabajo al frente de la editorial Hogarth Press. Leonard y Virginia Woolf dejaron un registro completo en sus cuadernos y diarios de lo que veían y leían. Sin embargo está claro a tenor de lo leído que la obra de Woolf no es un compendio de datos y cifras, sino una reflexión permanente de gran lucidez sobre su propio tiempo y sobre su propia obra, a la altura de los libros memorialistas de Montaigne y de Voltaire en la literatura francesa o la de Johnson o Pepys en la inglesa.

FICHA

LA MUERTE DE VIRGINIA.- Leonard Woolf.- Trad. de Marta Pesarrodona. Editorial Lumen.

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens