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26 enero 2015 1 26 /01 /enero /2015 08:44
Los judíos y las palabras

Ya en el prefacio, los autores, padre e hija (el novelista Amos Oz y la historiadora Fania Oz-Salzberger) nos avisan que lo que vamos a leer es un ensayo "especulativo, directo y ocasionalmente lúdico" sobre esa continuidad que ostenta la historia e identidad de los judíos como pueblo. Y esa continuidad tan peculiar no se basa ni en la etnia ni en la política principalmente, sino en una "transmisión intergeneracional de contenido verbal, basada en unos textos determinados". Y en la tradición judía, la crítica, la revisión, la polémica y la discusión están indisolublemente unidos a tales textos, la Biblia, la Torá, la Mishná y el Talmud.

Y es precisamente esa característica del pueblo judío, que ha construido su identidad mediante el amor al Libro, a los libros, la lectura, la discusión, la enseñanza y la obligatoriedad de estructurar eso en la educación de los hijos por sus padres, en la cohesión de la familia con lazos de ese tipo, lo que constituye la principal fascinación que me ha provocado este ensayo. Convertir en señal de identidad de un pueblo algo como la íntima y secular relación entre la persona y las palabras, un principio vital articulado en mi propia vida como individuo fascinado por los libros, me parece algo asombroso.

Este binomio de Oz, padre e hija, han mostrado la inaudita historia de su pueblo enroscado en los avatares de los libros sagrados, de la cultura religiosa, pero también de rigideces sociales y éticas férreas, una suerte de endogamia profunda con la que no parecen estar de acuerdo, pero que admiran y respetan pese a su ambivalencia e intransigencia (ambos se declaran "ateos del Libro"). Como ellos mismos escriben, en el interior de cada judío hay una biblioteca, salvo para aquellos que han desdeñado sus raíces y han asimilado otras culturas, otras existencias.

Pero como en el budismo zen, lo esperanzador y vitalizador de esta forma de afrontar la vida, la de los judíos, consiste en su apertura hacia la discusión y la polémica, cuestionando a los maestros con entera libertad, buscando la propia verdad y garantizando una cierta innovación intelectual inextinguible. La pasión por saber, por interpretar, convierte "al mundo entero en un texto" y no es casual que la mayoría de grandes cerebros de la historia de la humanidad, en la ciencia, las artes, la fiilosofía o la literatura, hayan sido judíos. El judaísmo avala la busqueda incansable del conocimiento y la verdad.
.Es este un libro agudo, inteligente, informado, irreverente y osado, en el que ningun tema delicado o difícil para la ortodoxia judía ha sido dejado de lado, desde el sometimiento de la mujer y la prepotencia de una sociedad patriarcal, a la tradicional verbosidad compensatoria judía, la actitud ante el sexo o el sentido oscuro del humor (Woody Allen o Groucho Marx) y el complejo permanente y profundo de culpabilidad (Freud).
Amos y Fania muestran su agudeza cuando reclaman el talante itinerante del judío, morador de todos los paises, de todos los mundos, hombres de libros y de curiosidad y estudio, un trabajo en marcha que no excluye a nadie, ni a los gentiles cristianos ni a los musulmanes. Los judíos no deberían ser el Otro, el Forastero por antonomasia, sino unos hermanos a los que no hemos aprendido a amar, a entender o a conocer (aunque tampoco ellos han sabido propiciar ese acercamiento). El judío es la asignatura pendiente de la Humanidad. Lo malo es que parece que ellos también lo creen así, aunque por razones diametralmente opuestas. En realidad son el gran Malentendido de la historia.

LOS JUDÍOS Y LAS PALABRAS.-Amos Oz y Fania Oz-Salzberger.- Traducción de Jacob Abecasís y Rhoda Enelde.- Siruela.-220 págs.19,95 euros.

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23 enero 2015 5 23 /01 /enero /2015 10:12
Noticias felices en aviones de papel

Es una metáfora de la existencia precaria de una vejez pródiga en recuerdos que se va sumiendo --demencia senil, alzheimer, ¿qué mas da?-- en una realidad paralela, ficticia pero aparente. Son personajes, la anciana Pauli, judía polaca que huyó joven de los nazis y se conviritó en una bailarina de varietés en el Paralelo barcelonés de los 50, el adolescente Bruno, desencantado, rebelde y sensible como muchos de los que pueblan la cosmogonía del maestro Marsé.

Nuevamente el escritor transita por el escenario de sus recuerdos y vivencias, esta vez el barrio de Gracia a comienzos de los 80 (aunque más parece de la época preferida por Marsé, los 50 y 60), con su miseria y sus personajes austeros, frágiles y necesitados, sumidos en un vivir difícil, sin horizontes ni sueños realizables, atados a las necesidades básicas, a la soledad y a la escasez. Y como siempre en Marsé, como si fuera un "aventi" adolescente, son otros sueños los que pueblan sus libros, en este caso la hermosa metáfora de los aviones de papel que la vieja Pauli lanza a la calle, con frutas, elimentos o paraguas porque llueve, convencida de que su pasado ha tomado cuerpo en la calle que ve desde su balcón.

Es un cuento largo o mejor una novela corta en la que Marsé desgrana sentimientos y emociones primarias y profundas, que requieren más de una pasada para hacerse evidentes, engalanadas por una prosa ajustada, somera, austera, de adjetivos inesperados y contundentes. Ella regala buenas noticias en aviones de papel de periódico que suele traer impresas bajo las letras positivas de la anciana las oscuras noticias de la época. Bruno, el joven inteligente y realista en el que uno siempre quiere entrever al propio Marsé, nos cuenta la historia y conocemos a la madre, siempre afanosa, al irresponsable y fantasmagórico Raciocinio, su padre hippie (menudo sartenazo a los soñadores irredentos de los 60) que está siempre de paso, perdido en sus paraísos lejanosy a dos chicuelos de la calle que constituyen un "aventi" encarnado y con los que Marsé juega su baza de sueños tristes y falsas realidades.

No hay sentimentalismo ni idealización en estos personajes abrumadoramente reales que muestran su respuesta a las perentorias necesidades del momento, en los que no es posible más ética que la que dicta el provecho parvo que exige la realidad. Novela corta o cuento largo, Marsé sigue estando en forma, quizá le falta el aliento de largo recorrido, pero nos regala otra muestra de su maestría narrativa, llevando una historia realista y modesta al terreno fantasmal de lo onírico (sólo insinuado, como es marca de la, casa).

FICHA

NOTICIAS FELICES EN AVIONES DE PAPEL.-Juan Marsé.-Lumen. 96 págs. 22.90 €

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21 enero 2015 3 21 /01 /enero /2015 09:58
El final de Sancho Panza

Saludé con afecto la aparición de "Al morir don Quijote" en 2004. Diez años más tarde Andrés Trapiello, novelista, ensayista y memorialista se mantiene fiel al vivero donquijotesco, retoma el argumento cervantino que dejó ficcionado con garbo en su novela pasada y recoge asu personajes huérfanos del Caballero de la Triste Figura para, de bromas y de veras, usando y abusando del léxico castellano de la época, fiel en lo posible a semejarse al limpio vocabulario de don Miguel (no siempre lo consigue, como es natural y a veces se le percibe el artificio) desmenuzando aventuras por tierras sevillanas y del Nuevo Mundo.

Las páginas más logradas a mi parecer transcurren en la capital andaliuza, en las tabernas donde se reunen toda la grey "de jiferos, rufianes y matsietes" donde el mozo Cebadón --que dejó preñada a Antonia, la sobrina de don Quijote y la persigue-- con algunos guiños del autor al lector como cuando hace que Periquillo el Cojo, jefe de rufianes, le diga a Cebadón "Cuide de no encumbrarse tanto que se despeñe y no hable rodeado, hermano, que aqui nos holgamos con la llaneza", que tan bien ajusta a lo que en una memorable escena de don Quijote, el falso titiritero del teatrillo de las marionetas, Maese Pedro, también un famoso ladrón, dice al muchacho que le ayuda en su espectáculo ante el Caballero: "Llaneza muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala".

Sancho Panza, la sobrina Antonia, Sansón Carrasco, el bachiller, que se ha casado con ella sin saber que está embarazada de Cebadón y el ama Quiteria, ya han hecho el duelo por la muerte del caballero y sufren de esa quijotización que ha llevado a Sancho a aprender a leer y escribir y contar y a los demás a buscar aventuras por el ancho mundo que se despertaba en ese siglo. Sumando los dislates de los viajes a las Indias, como llamaban en el Siglo de Oro a América, con toda su corte de los milagros, miserias, delitos y trapacerías, nuestros pobres lugareños pondrán a prueba su paciencia, su valentía y sus tristezas y miedos. Eso sí, apreciable intento de remedar cervantino que queda en otra cosa, digna sin duda, pero mera sombra de la fuerza, energía, vitalidad y humanidad del verbo cervantino. Más hija de las novelas picarescas que del Quijote, Trapiello pasa sin muchos apuros por la maroma que le exige el idioma y la calidad de los personajes, sin llegar a brillar pero dejando un poso de cierto contento por el cuidado con el que describe los cambios y transformaciones personales que florecen en todos los que vivieron junto a Alonso Quijano el Bueno.

La novela rezuma respeto y decoro ante la grandeza del modelo que busca continuar y alentar. Quizá sirva para llamar la atención hacia la lectura principal, una de las asignaturas pendientes de la cultural popular española, la que habría de ser amada y preferida por todos los que somos de este país desdichado pero interesante y humano: la lectura generalizada del Qujijote, como obra nacional por excelencia de esta Península tan antojadiza y despreciadora.

FICHA

EL FINAL DE SANCHO PANZA Y OTRAS SUERTES.-Andrés Trapiello.- Ed. destino.-430 págs.19,50 euros

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19 enero 2015 1 19 /01 /enero /2015 16:01
La biblioteca secreta

Un Haruki Murakami poco menos que desconocido cuando en 1990 publicó este cuento pseudo infantil o este pseudo cuento infantil, nos narra una corta historia de un chico muy joven que entra en una biblioteca, más o menos inspirada en la borgiana y le empiezan a ocurrir cosas entre el asombro, el terror, las metamorfosis más singulares y un antagonista espantoso.

Con unas bellas ilustraciones de la alemana Kat Menschik y una cuidada edición de Libros del Zorro Rojo, "La biblioteca secreta" se inscribe en el subgénero de bibliotecas y librerías encantadas, brujeriles o misteriosas, aunque en este caso es más un pretexto de la narración que podía haber ocurrido en una tienda de venta de discos, telas, ferretería (conozco una en Vallderrobres tan llenas de sótanos y pasadizos misteriosos como la del libro) o grandes almacenes en estado de hibernación o a deshoras totales. No les cuento más, sólo apreciar el estado onírico de lo narrado y algunos apuntes, pocos, donde ya reconocemos de inmediato a Murakami, como en sus descripciones de las comidas que recibe el protagonista o en alguna metáfora o imagen que sorprende de pronto con la audacia estilística y poética del japonés ("la noche de luna nueva se aproximaba, secreta y sigilosa como un delfín ciego", pág 44) o en el fatalismo inocente del joven y la truculencia de los hechos, contados a la manera de los mejores cuentos de los hermanos Grim. La metáfora se me escapa y tampoco me parece un relato de iniciación. Tiene la falta de sentido aparente de algún relato de Kafka y Murakami deja en libertad al lector para que imagine lo que le venga en gana. Sin duda, un libro indispensable para los fans del escritor nipón.

FICHA

LA BIBLIOTECA SECRETA.-Haruki Murakami. Trad. Lourdes Porta.-Ilustraciones de Kat Menschik.- Libros del Zorro Rojo.-63 págs.- 15 euros

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13 enero 2015 2 13 /01 /enero /2015 08:53

 

Richard Ford es un paradigmático escritor norteamericano del grupo que triunfaba en los finales del siglo XX. Desde 1987 al 2006 asombró al público con una trilogía dedicada a un personaje Frank Bascombe, un hombre corriente en la sociedad de ese país, al estilo de Updike y su "Conejo". "El cronista deportivo", "El Día de la Independencia" y "Acción de gracias" lograron premios y lugares de honor en la narrativa americana  y se expandieron por el ámbito de influencia en Europa. Las tres fueron en su día calificadas como "la gran novela americana" (sea lo que fuere lo que semejante e hiperbólico calificativo signifique). Ahora, después de dos obras "menores", Ford se destapa con "Canadá" una especie de novela de iniciación o aprendizaje ("bildungsroman" las llamó Goethe) donde el protagonista, Dell, un muchacho de quince años, nos narra morosa y detenidamente  -en 510 páginas y 68 capítulos- su vida, desde que sus padres decidieron atracar un banco hasta su vida adolescente en Canadá donde se refugió y vivió unas duras experiencias en las que se cometen dos asesinatos. Delle nos habla de esos tiempos rememorando los hechos, cincuenta años después.

En esta su séptima novela, Ford, evoca un poco el estilo de una obra anterior "Incendios" (1990) que también tiene un narrador adolescente, un poco siguiendo la estela de  "El guardián en el centeno" de Salinger, el "Wilhem Meister" de Goethe o "Bajo las ruedas" de Herman Hesse. Sin embargo y a diferencia de las obras citadas, Ford parece  contagiarse de la fría lucidez y la sobriedad de estilo de su protagonista y no logra  en ningún momento conmovernos. Recordaba "El mundo de los prodigios" de Robertson cuando leía a Ford (en esa novela Davies nos habla de una adolescencia como la de Dell, pero consigue conmovernos duramente). En "Canadá" asistimos a un viaje al fin de la noche, un pasaje adolescente que traspasa la línea de sombra de la que hablaba Josep Conrad, el punto brutal que obliga a saltar de la inocencia a la madurez de la realidad más rastrera y que obliga al protagonista a escoger una dirección para su vida, sin vuelta atrás. Pero, el problema es que el lector, al menos yo, no siente emoción alguna. Reconozco la habilidad técnica de Ford, su magnífico empleo del lenguaje (en la excelente traducción de Jesús Zulaika), la inteligencia de sus comentarios, la habilidad en estructurar la novela, pero no siento que he leido una novela memorable. Aunque haya leido paginas memorables, como la 257, cuando Dell dice: "A lo largo de todos estos años mi hábito de pensamiento da por hecho que toda situación en la que se ve envuelto el ser humano puede dar la vuelta. Todo lo que alguien me asegura que es verdad, puede no serlo".

Es como un Faulkner o un Dickens desprovistos de su honda humanidad a la hora de narrar la sobria dureza de sus historias. Es un estilo complejo, espeso, lleno de circunloquios, sólido y austero, sin sombra de lirismo o de humor (a diferencia de los dos autores citados), concienzudo y detallista. Y, no obstante ésto, es una novela sólida que es preciso tener en cuenta para conocer a este autor. El personaje de Arthur Remlinger, un John Silver (personaje esencial para Jim Hawkins en "La Isla del Tesoro") siniestro y pulido, mentor  y referencia de Dell, es otro de los aciertos. El chico admira a Arthur y desea que le quiera y proteja, pero poco a poco descubre que "hay personas así en el mundo, personas con algo malo en ellas, algo que puede disfrazarse pero no negarse y que las domina". ¿Hay manera más bella de definir la parte oscura de alguien encantador y peligroso? Aunque más tarde (pag.390) se pregunta, "¿por qué nos dejamos atraer por gente que nadie consideraría buena o saludable, sino peligrosa e impredecible?". Y nos apunta cuál es su defecto principal y el que justifica todo lo que nos ha contado, al mencionarnos su teoría del "pensamiento inverso" (pag. 470):"...es el hábito que me hacía creer que había importancia donde no había más que carencia...pero puede implicar ignorar lo obvio: un error grave que puede llevar a más errores y a todo tipo de alevosos peligros". ¿Quíén siendo adolescente no ha compartido ese "hábito"? En resumen, una buena novela a la que quizá le falta algo de aliento emocional.

 

 

FICHA

 

CANADÁ.-Richard Ford. Ed. Anagrama. Traducción de Jeús Zulaika.510 págs.

 

 

 

 

 

 

 

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12 enero 2015 1 12 /01 /enero /2015 10:02
Genet en el Raval

Admiro y respeto al Goytisolo de los principios, adalid de libertades y dignidades difíciles de sostener en una época sombría de España, el de "Señas de identidad", "Juan sin tierra", "Makbara" (ésta es la que menos me gustó en su día, "Paisajes después de la batalla"), "Cuarentena" o "La saga de los Marx"...después siguió siendo un autor de referencia pero ya no para mí. A partir de un momento indeterminado entre los 80 y los 90 seguía leyendo sus artículos, con sentimientos encontrados, quizá porque casi habia abandonado la narrativa y sus ensayos no me interesaban.

Su libro sobre Genet, una recopilación de trabajos sobre ese autor francés tan controvertido es elocuente y un poco hiperbólico. No veo por ninguna parte la grandeza filosfófica "y mística" de Genet, autor por otra parte interesante para el lector avisado, que transita muchas veces entre la repugnancia que provocan algunas situaciones y personajes descritos y el asombro de algunos destellos de poesía de la miseria, la mugre y lo canallesco.

Símbolo y mártir del mundo gay no logro empatizar con el personaje que nos va describiendo Goytisolo, entre el ditirambo y la admiración literaria, por lo visto entregado en cuerpo y alma a esta especie de FRançois Villón, aún más encanallado, aunque a diferencia de ese clásico precedente francés del siglo XV parece que nunca llegó tan lejos.

Ese «territorio moral» de Genet, habitado por el robo, la prostitución masculina, traiciones y humillaciones, miseria consentida y buscada, es donde este escritor pleno de "malditismo" saca materia para sus libros (el barrio chino de Barcelona en los años 30 para su célebre "Diario de un ladrón", publicado en 1949). Goytisolo nos habla de esa época y da título al libro con ese episodio. Despues nos rescuerda escritos ya publicados en otras obras dedicados a glosar esa figura desdichada, en la que nuestro reciente Premio Cervantes trata de convencernos de la «santidad» laica y atea de su añorado modelo.

Para descibir la tortuosa y torturada vida de este escritor se necesita más de un Rabelais que de un entregado Goytisolo. Sólo con humor humano e ironía con unas gotas de compasión íntima no explicitadas de ninguna manera (al estilo de algunas líneas repartidas en las obras de Nietzche) se puede leer y reflexionar sobre Genet. Pero a pesar de todo, hay un punto en el que comprendo y apoyo a Goytisolo (aunque maldita la falta que le hace tal cosa): el testimonio de una amistad profunda. Eso es algo que siempre me conmueve. En fin, libro sólo para lectores informados.

Y un último detalle, Genet fue enterrado en el pueblo marroquí de Larache, frente al Atllántico. Confieso que lo primero que me atrajo de Genet fue ese dato. Larache fue el pueblo donde viví mi infancia (feliz y aún añorada) cuando pertenecía al Protectorado de España y donde mi padre ejercía un puesto de alto funcionario. Por mi simpatía hacia los marroquíes y sus tradiciones, me sorprendería mucho que ocurriera con el tiempo lo que se pregunta Goytisolo de Genet: “¿Se convertirá con los años en uno de esos santos -- los malamatís, santos populares, santones proscritos del Islam por su conducta inmoral y hasta delictiva-- a quienes los romeros, tras anudar las cintas de sus exvotos en los árboles cercanos a la tumba, colman de humildes presentes y solicitan favores?”.

FICHA

GENET EN EL RAVAL.- Juan Goytisolo.- Galaxia Gutemberg.-145 págs.

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10 enero 2015 6 10 /01 /enero /2015 10:28
Lucrecia Borgia

Cuando en 1997 se concedió el Premio Nobel de Literatura a Dario Fo, la declaración del Premio afirmaba que se lo daban «por mofarse del poder y restaurar la dignidad a los oprimidos en la más pura tradición de la juglaría medieval». Puro bufón, payaso ilustrado e inteligente, que se rie y hace reir vistiendo sus obras de un humor desacralizado, grotesco y burlón sobre los defectos y la podredumbre de la sociedad, desde los más altos estamentos hasta los más humildes. Es el gran teatro de guiñol del mundo, en clave grotesca, como un redivivo Valle Inclán. Darío Fo pone en su punto de mira al papado de una época deslumbrante y oscura al mismo tiempo, las lacras del clero durante el papado de Bonifacio VIII, buscando en su divertida y desmitificadora investigación histórica los ecos que cualquier lector va encontrando abriendo los ojos a nuestro momento actual (no sobre el Papado de hoy sino sobre el poder y sus excesos en el orden político o económico) convirtiendo su "Lucrecia Borgia" en una metáfora de lo que estamos viviendo.

Es el mundo infame de los Borgia, que llegan a dominar el centro luminoso de la Cristiandad del siglo XV a través de dos papas, uno de los cuales, Alejandro VI, se convertiría en la imagen de la vileza y la corrupción, también incluyendo a la célebre Lucrecia, su hija. Pues bien esta es la baza de Darío que con un estilo directo, interpelativo con el lector, guasón y de teatro de variedades va mostrando facetas de la figura de Lucrecia en la que la figura maquiavélica se convierte en una pieza, trágicamente inteligente y capaz, que es utilizada sin ningún recato como pieza política de su padre Alejandro y su hermano César. Tres maridos, uno de ellos declarado impotente fraudulentamente , otro asesinado y otro que le sobrevivió. Darío hurga en la documentación histórica y trata de reivindicar a la dama, niega las acusaciones de incesto y nos habla de sus relaciones con el poeta Pietro Bembo. Pero nos muestra a una mujer hábil, que juega sus cartas en el endiablado y peligroso juego de poder de la Roma de los Borgia. Pero que nadie se llame a engaño, el libro de Fo no es un tratado histórico o político, sino un juego divertido, audaz e imaginativo entre el escritor y sus lectores, sin ninguna tentación academicista, sino una especie de obra bufa que, como en los romances de ciego, nos hacen comprensibles los hechos tremendos de una época convulsa. Para ello Dario Fo se vuelve tremendo poniendo en sus diálogos (muy teatrales) expresiones divertidas que no corresponden a la época, como cuando un vicario apostrofa a otros con un "so listillos" o un "ya está bien de escaquearse" (pag. 23) o con comentarios jocosos dirigidos al lector, como cuando hace un chiste de un tuerto complaciente que debe casarse con una amante de Rodrigo Borgia y dice "Es además ciego de un ojo, de modo que para hacer la vista gorda tiene que mirar hacia otro lado con el que le queda" (pag.35). Como ven un estilo literario muy lejos de una novela histórica al uso. O alguna licencia como en un parlamento del rey de Francia que dice: "Tenemos que elegir, o el solaz carnal o la trampa del orinal. El orinal no tiene nada que ver, pero era para que rimara". (pag. 45). Es puro Darío Fo, que agrada a sus incondicionales y molesta a los puristas, pero que en tono caso entretiene y divierte.

El libro aporta dibujos del propio escritor, una bibliografía sumaria y, como era de esperar en un hombre de teatro, una galería de personajes, dibujados por el autor.

FICHA

"Lucrecia Borgia, la hija del Papa". Dario Fo. Traducción de Carlos Gumpert. Siruela. Madrid, 2014. 272 páginas. 19,95 euros.

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9 enero 2015 5 09 /01 /enero /2015 10:58
Big Time: la gran vida de Perico Vidal

Me gusta Marcos Ordóñez, ese alma renacentista que no le hace ascos a nada que suene a cultura, a belleza, a inteligencia y a poesía. Y me encanta como persona, muy alejado de los sutiles complejos de "prima donna" que se dan en esta profesión tan egoica. Una vez aclarado este punto, conviene añadir que esos sentimientos hacia Ordoñez no me restan un ápice las voluntad de aplicarle la más sincera y honesta opinión que provoca en mi la lectura de la obra que tengo en las manos. Como hago naturalmente y con el mismo rigor (o lo intento) con los escritores que no me caen bien.

Aquí Ordoñez es un buen periodista que trata de mostrarnos al hombre que vive en su libro, con un conocimiento de primera mano, fruto de muchas charlas y entrevistas y cuyas vivencias y hechos nos relata, ligeramente novelados, con bastante pasión. El personaje en cuestión, que murió a los 84 años en 2010, es Perico Vidal, un tipo atractivo, inteligente y sagaz en su proyección social que tuvo la suerte o la habilidad de montarse una existencia "de película" (y nunca mejor dicho), mano a mano con interesantes personalidades del cine internacional, la literatura y la cultura en general (que en aquellos tiempos del franquismo menos duro aun seguía siendo labor delicada).

Como nos cuenta en su revelador prólogo "Meeting Mister Vidal", Perico, era un hombre amante del Jazz, buen bebedor y gustador de féminas, una especie de marques de Bradomín guapo, católico y sentimental, capaz de cualquier cosa por un amigo y abierto a hacerlos con rapidez y hondura. Antón Castro no olvida el regate corto, la cuestión íntima y logra páginas entrañables cuando, al final, narra el reencuentro y la relación entre Perico y su hija Alana. Una buena historia, contada por un buen periodista, ajustándose "al toro" con una prosa que no pierde nunca, o pocas veces, el tono de un narrador metido con calzador literario en un personaje real Así que nada de florituras, estilo llano, documental y preciso. Como aficionado al cine lo he pasado bomba. Las historias de alcohol y juergas me dejan frío pero me encanta la humanidad del personaje central que Ordóñez ha retratado muy bien.

¿Qué hace interesante a esta figura casi desconocida por el gran público? Los cinéfilos, relájense: piensen que fue ayudante y "mano izquierda", conseguidor nato, de hombres como Orson Welles y Mankiewicz, amigo de David Lean, Robert Mitchum y Frank Sinatra (al que tenía que frenar ante sus manifestaciones de odio contra Franco), Ava Gardner, Liz Taylor y otros. Justo con "La parte de Alana", al final, los grandes focos de los estudios y los astros se apagan y bajo una luz cálida nos muestra un aspecto entrañable de ese hombre que encontró en Marcos Ordóñez su Eckermann.

FICHA

BIG TIME: LA GRAN VIDA DE PERICO VIDAL.-Marcos Ordóñez.- Libros del Asteroide.-272 págs. 18,95 euros

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8 enero 2015 4 08 /01 /enero /2015 10:54
 Para cada tiempo hay un libro

Doce comentarios literarios y sesenta fotografías, con una relación temática entre estos dos productos culturales tan diferentes pero unidos en este caso por una exigencia común de sensibilidad en la mirada y de sosiego reflexivo. Los textos son de ese magnífico fanático del libro y la lectura que es el argentino Alberto Manguel. Y las fotos del mexicano Álvaro Alejandro. La temática central de los dos artistas, el escritor y el fotógrafo, es una respuesta a la propuesta esencial del libro basada en el apotegma del Eclesiastés sobre que "para todas las cosas hay sazón, todo tiene su tiempo determinado". Los textos hacen honor inmediato al tema mientras que las fotos guardan una relación más lejana y están realizadas como injertos surrealistas, bellos, sugerentes de escenarios cerrados en torno al libro, a la grafía, a la escritura, a objetos impensables preñados por el libro.

Se pueden leer los doce artículos breves y dejar para una sesión próxima las fotos, una demorada mirada reflexiva, para hacer una síntesis dialéctica con una segunda lectura esta vez acompañada por las fotos de cada capítulo. Es un libro bello. Para adornar nuestra biblioteca y ornar nuestra sensibilidad. Gozaremos de la complicidad esotérica del escritor, "si el escritor es leído, vive; si no, muere" y la del lector "sabemos que en un rincón secreto de la biblioteca nos espera el libre verdadero, escrito solo para cada uno de nosotros". Y el mensaje tranquilizador de esperanza: "Cambiarán ciertos instrumentos de escritura, cambiarán ciertos modelos de lectura, cambiarán ciertas técnicas editoriales, pero, esencialmente, el acto literario no cambiará", mientras vemos en una foto de Alejandro una taza de té cuyos posos, en el fondo, prefiguran varias líneas de un libro o nos asombraremos cálidamente ante un desnudo femenino con libro, es decir un cable conecta el ombligo de la modelo con un libro cerrado. Y el gran historiador del libro que es Manguel nos habla de Diodoro Sículo, el historiador romano, que nos habla de los reyes egipcios que creaban bibliotecas en los más remotos confines de su imperio y en los dinteles del edificio hacían escribir "Clínica del alma" o del gran visir persa Abdul Kassem que para sentirse en casa en cualquier lugar donde viajaba se hacía acompañar por 400 camellos en orden alfabético que portaban las 117.000 obras de su biblioteca.

FICHA

PARA CADA TIEMPO HAY UN LIBRO.-texto: Alberto Manguel. Fotos: Álvaro Alejandro.- 95 págs. 12 euros

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7 enero 2015 3 07 /01 /enero /2015 10:09
Cadáveres en la playa

Desde sir Arthur Conan Doyle hasta Raymond Chandler o Dashiell Hammet, pasando por nuestro Lorenzo Silva o la inspectora Petra Delicado de Alicia Giménez Bartlett, todos los autores de la ahora llamada novela negra son proclives a crear algún personaje emblemático que fidelice a los lectores y de sentido humano a sus argumentos. El escritor bilbaíno Ramiro Pinilla ha creado un personaje peculiar que recuerda un poco al de Manolo Vázquez Montalbán que todo el mundo añora, Pepe Carvalho. Se trata de Sancho Bordaberri, devorador de libros (al menos nos los utiliza para encender la chimenea en momentos de depresión), escritor frustrado y librero él mismo desde 1940. Escribe una primera novela basándose en un caso real que resuelve bajo la identidad de Samuel Esparta, un detective que parece surgido, con su gabardina y sombrero, de cualquier novela de Greene, Wallace o Maugham. Así comienza una metahistoria donde un escritor, Pinilla, habla de los casos de otro escritor Bordaberri que adopta una identidad literaria, claro está. Juego de cajas chinas que tiene su encanto. En "Cadáveres en la playa" (creo que es la tercera que Pinilla ha publicado de este personaje) habla de la España de 1972, con un protagonista en el umbral de la vejez que debe afrontar un escenario político y social con ETA como revulsivo.

Pero Pinilla hace un magistral quiebro literario y nos habla de un fenómeno que está abriendo viejas heridas en su pueblo,Getxo: Nuevas corrientes marinas están cambiando la orografía de la playa y comienzan salir a la luz cadáveres que habían sido enterrados allí durante la guerra civil. El detective literario debe analizar un extraño caso de asesinato encubierto como fusilamiento bélico falangista. pasiones ocultas, envidias, celos, ambición, odios, miserias humanas en una sociedad pueblerina, escondidas tras un asesinato. Interesante Pinilla, con 92 años, hay que ver el vigor literario que muestra. El estilo es seco, directo, sencillo y sin florituras. Los personajes comparten esas características. No hay reflexiones filosóficas ni descripciones poéticas. Todo funciona como un axioma geométrico. Pero te engancha con su simplicidad barojiana. Felicidades, maestro.

FICHA

CADÁVERES EN LA PLAYA.- Ramiro Pinilla.- Tusquets.-242 págs. 19 euros..

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