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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 15:12

NODOFrontal.jpg¿Se acuerdan ustedes de los inefables noticiarios "para todos los españoles", el NO-Do (siglas de Noticiarios y Documentales) que había que tragarse, quieras o no, antes de que se proyectaran las películas en cartel, en todos los cines de España?

Pues ahora lo pueden revivir en una novela escrita por Carles Schenner y publicada por Principal de los Libros.

Carles Schenner es periodista, guionista y director de cine. Estas actividades quedan reflejadas en esta primera novela, escrita con buena factura, donde al lector perspicaz le van llegando la evidencia de esos oficios en la narrativa del autor.

La novela es un acercamiento policiaco a una época especialmente gris en nuestro país. La trama se desarrolla en Barcelona y en Madrid a partir del año 1957, año clave en la capital catalana por los motines universitarios, la huelga y boicot a los tranvías y la espectacular movida política contra el régimen franquista.

En Madrid una ola de suicidios alerta a la policía. Son dos miembros del cuerpo general, Marcos Pueyo, de Madrid, franquista convencido y su compañero Toni Merino, critico y algo desafecto al régimen, que sigue en Barcelona las pistas que a ambos les proporciona su actividad, por cierto, a partir de ciertos mensajes subliminales que aparecen en las imágenes de los reportajes del NODO, "El mundo al alcance de todos los españoles".

La ambientación de la España de esos años en las dos capitales está bien resuelta y se mantiene con habilidad, como no podía ser menos en un guionista, el ritmo y la tensión de la trama. Hay unos desenvueltos diálogos y unas descripciones someras y no muy brillantes, pero lo que atrae mucho en esta novela son sus periodísticos detalles de la vida de la época que, para los que peinamos canas, resulta evocador. Y para los jóvenes, bastante ilustrativo.

Para todos, pues, una entretenida novela que hace esperar mejores logros en este autor.

 

 

 

 

 

 

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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 12:05

la_hora_de_la_verdad.jpgCon 77 años cumplidos, Rosa Regás se mira al espejo de la vida y nos muestra sus reflexiones sobre algo tan inevitable como la vejez y la cercanía de la muerte. Para ello, agudiza la mirada, repasa a los clásicos que han tratado el tema, calma su verbo apasionado y nos regala comentarios, ideas y vivencias que aunque raramente levantan el vuelo filosófico –ni tiene por qué hacerlo, la Regás es escritora y política, no filósofa ni pensadora—si dejan en el lector un poso de calma y sensatez, de aceptación plácida de algo inevitable, de análisis de un periodo que no tiene porqué ser negativo o simplemente nostálgico y sobre todo de que una actitud activa y optimista enriquece la vida en esos años.

 

La idea recurrente de Rosa en su "Mirada a la vejez", es que la edad avanzada no tiene que ser el límite de nada, que aceptando las inevitables carencias y realidades físicas, si todo va bien en el ya resbaladizo terreno de la salud orgánica y psíquica, tener años, como en el pasado, es un signo positivo que indica experiencia y algunas veces sabiduría.

La autora de títulos como "Azul", "Luna lunera", "la canción de Dorotea", directora de la Biblioteca nacional de 2004 a 2007, cargo del que dimitió abruptamente tras una acusación del recién entrado ministro de Cultura, el poeta y escritor César Antonio Molina de que no había hecho nada en su cargo, aunque logró realizar cosas como la creación de la Biblioteca digital hispánica, el Museo de la Biblioteca, una política de apertura al público con inusitado éxito, aunque también como correlato hubo que lamentar unos oscuros hechos delictivos, como los robos de dos mapamundis del incunable de la Cosmografia de Ptolomeo (1482) y una hoja del incunable de Isidoro Santo, arzobispo de Sevilla, de 1472.

Pero volvamos a la escritora, en 1991 publicó Memoria de Almator, su primera novela, una especie de Casa de muñecas de Ibsen, en la en la cual una mujer extremadamente protegida por su padre, su marido y su amante acaba tomando las riendas de su vida. Tres años mas tarde ganó el Nadal con Azul una historia de amor y de ambiente marino. Al año siguiente, 1995, el Viaje a la luz del Cham narración de la estancia de la escritora en Siria, y Luna Lunera (1999), novela de estilo autobiográfico que transcurre en Barcelona durante la postguerra, que recibió el Premio Ciudad de Barcelona.

En 2001 se llevó el Planeta con La Canción de Dorotea, una novela de intriga científica. Más tarde acometería su Diario de una abuela de verano, que fue adaptada a televisión. 138.jpg

He podido observar que Rosa Regás nunca escribe con más convicción que cuando habla de sí misma, más o menos veladamente. Supongo que es algo natural y le ocurre a muchos escritores. El protagonismo de Rosa, su adscripción a la movida de la transición y a la célebre "gauche divine" barcelonesa, su fino olfato en las cosas políticas y sociales, la convierten en un personaje atractivo que levanta iguales dosis de simpatía y rechazo. En "La hora de la verdad" Rosa se vuelve intima y entrañable, es una abuela muy vivida y bastante inteligente que nos regala sus pensamientos sobre la época que está viviendo y su denodada lucha personal por aprovechar y sacar punta de los años que le queden, a pesar de que como ella misma dice "estamos en una sociedad que desprestigia la vejez y la experiencia". Nos habla de los aspectos positivos y negativos que tiene este época de la vida que los más afortunados pueden llegar a vivir (ella misma cuenta en "Adios a mis muertos", un libro inconcluso, que son treinta las personas muy cercanas que ya no están en este mundo –a los que hay que añadir Oriol Regas, su célebre hermano, que murió hace poco--).

Honestamente Regás advierte al lector que no busque estudios sesudos en su libro, ni aspectos sociológicos, es consciente de que va a reflexionar sobre la vejez pero a través del cristal de la suya, bastante privilegiada y activa (incluso está en las listas de la candidatura para el equipo de Hereu a la alcaldía de Barcelona).

Lo bueno de la vejez, dice, "es vivir y hacer lo que te da la gana y para ello hay que tener una vida intelectual y físicamente activa".

Recetas: vivir inmersos en la inspiración, tener proyectos, propósitos, ideales, intenciones, mantener viva la llama de la curiosidad. El libro se estructura en el análisis de lo que es la vejez, la constatación de que la vejez mental no existe, cuales son los enemigos de esa fortaleza de la mente y un capítulo sugestivo, "Nunca es tarde para las vocaciones ocultas", casi un tratado de autoayuda en el que se especula con las variadas posibilidades de vida que da la curiosidad y el no rechazar cualquier alternativa de trabajo personal y se recuerda al lector que tampoco es tarde para el amor y el sexo. "Hay que aceptar el paso del tiempo, que corre para nosotros igual que para los demás" dice, reconociendo ella misma que tenemos tendencia a engañarnos y pensar que estamos al margen de esa verdad.

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21 abril 2011 4 21 /04 /abril /2011 20:06

1303224425693.jpgLa escritora y periodista Rosa Montero (60 años) hace una segunda incursión literaria en el género de la ciencia ficción, ("Temblor" fue la primera) con "Lágrimas en la lluvia" donde nos lleva al Madrid del año 2109 de la mano de una detective Bruna Husky que es pendenciera, solitaria, carencial, dura aparentemente y profundamente necesitada de afecto y amor. Tiene además otra característica, es una "rep", es decir una replicante. Un androide, modelo de combate, que comparte con todos sus hermanos el mismo angustioso temor: conocen su exacta fecha de caducidad, de muerte. Son "nacidos" cuando tienen el aspecto de 25 años y diez años más tarde mueren por una especie de cáncer tecnológico. Mientras, viven su intimidad psíquica a base de recuerdos falsos estándar grabados en tarjetas de memoria. Sus relaciones con los humanos pueden ser sentimentales si ambos aceptan su precariedad. La sociedad en la que viven, los Estados Unidos de la Tierra, está desmoronándose por múltiples razones, en la que las secuelas de guerras universales, destrucción, caos ecológico, crisis política, social y económica, hace pensar inevitablemente en una cierta coherencia de raíz y causa con la situación que ahora vivimos en la realidad. Como si de los polvos actuales hubiéramos esperar lodos como los que asfixian al mundo "feliz" de Rosa Montero.

 

 

"Lágrimas en la lluvia" forma parte, como título, del imaginario colectivo de los amantes de la ciencia ficción. En 1968 el escritor Philip S. Dick escribe una obra maestra de la CF, "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" y en 1982 el director Ridley Scott lleva al cine una versión propia, apocalíptica, oscura y genial de esa novela con el nombre de "Blade Runner". Un mundo terminal donde se vive en un anochecer permanente entre nubes de contaminación y lluvia ácida y la humanidad va selectivamente emigrando a otro planeta pues ya ha destruido este por la superpoblación y los abusos ecológicos. En la tierra moribunda, los replicantes, de viva breve pero intensa, se rebelan contra su muerte prescrita por la ciencia. Uno de ellos, Roy, antes de morir declama ante un horrorizado e inerme Harrison Ford, "Todos estos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia".blade-runer.jpg

Pues bien, Rosa Montero nos lleva a una sociedad parecida donde los replicantes han comenzado a suicidarse, a pesar de que comienzan a ser reconocidos sus derechos. Uno de ellos, la protagonista, la detective Bruna, investigará el porqué de esas muertes aún más prematuras de sus congéneres por encargo de la sociedad que defiende la igualdad de derechos entre humanos y "reps". La caducidad de los replicantes, en realidad la incógnita irresoluble de la muerte, es el auténtico motivo central de esta novela, que juega con el misterio, la violencia y el humor, para mostrarnos la evidencia de que la ciencia ficción no es un género que escape de la realidad sino que nos ofrece una manera distinta de profundizar en ella.

La conjunción de novela policiaca, de ciencia ficción o de ideas políticas y sociales enriquece una lectura divertida, atrayente y de cierta complejidad. Las actividades de la detective androide, que no deja de recordarnos a la Lisbeth Salander de "Millenium", nos interesan tanto como la creación de ese mundo cuya historia alguien quiere manipular en los archivos centrales (otro de los misterios que envuelven al lector), pero -y es el único pero que le pongo a esta novela-, no nos conmueven en lo más profundo. Aunque nos interesa y divierte. Y eso no es poco.

Ficha: "Lágrimas en la lluvia".-Rosa Montero.- Seix y Barral 2011.- 477 páginas

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21 abril 2011 4 21 /04 /abril /2011 14:57

Marc Serena (que ahora tiene 28 años) decidió cuando cumplió 25 (como Jonás el personaje de la célebre película del suizo Alain Tanner) dar prácticamente la vuelta al mundo, buscar en 25 países distintos repartidos por el orbe, a veinticinco jóvenes que cumplieran entonces los 25 años, entrevistarlos y escribir un libro, "La vuelta de los 25"  sobre ese periplo periodístico original, que acaba de publicarle Ediciones B.

3927g.jpgEste manresano nacido en 1983 es periodista de tv, radio y prensa escrita. Catalunya Radio, RAC1, TVE, Canal 33 y Barcelona TV, El Periódico de Catalunya, Avui, región 7 y Público, han sido testigo de sus reportajes y trabajos. Con 25 años abandona todo y se marcha a hacer ese viaje pleno de simbolismos y comparte sus aventuras, desde el primer día, a través de la web lavueltadelos25.com. Este Julio Verne que no se encierra en ninguna biblioteca, comparte con nosotros el misterio de sus motivaciones reales, como Kavafis caminó por medio mundo para descubrir que lo importante no es dónde se va y cómo se vuelve, sino disfrutar del viaje en sí. Itaca para Marc Serena es este libro y el recuerdo imperecedero de sus experiencias.

Un pescador en una isla perdida filipina, una prisionera en chile, un monje budista en japon, una cantante de éxito, una contestataria anti-sistema en Quebec, un medallista olímpico, un ecologista chino, un gay en india, , una boxeadora tailandesa, una arqueóloga camboyana, un chamán peruano, una maestra mexicana, un perfumista gay en Londres, una cosmonauta rusa…personajes reales, todos con 25 años, todos hallados on the road, evitando los tópicos, buscando realidad…"una representación consistente de la juventud del mundo", como dice el autor, es decir la generación que en unos años deberá dirigir este mundo.

 ¿Qué nos llevaríamos para dar la vuelta al mundo? ¿Qué recuerdos nos acompañan?, son las preguntas que uno se siente tentado de realizar puestos en la misma tesitura. No es fácil y asi lo reconoce el amigo Marc.  Las etapas son altamente sugestivas y revelan un hábil planificación. Sudafrica, Mozambique, Swazilandia, Zimbabue, Japon, Corea del sur, Pekin, Hong Kong, India, Thailandia, Camboya, Vietnam, Filipinas, Australia, Nueva Zelanda, Chile, Argentina, Perú, Colombia, Venezuela, Mexico, Estados Unidos, Canadá y Rusia,  son algunos de los países que Marc visita, en los que busca y encuentra, a veces casualmente otras veces a tiro hecho, a las personas con cuyas entrevistas realizadas desde sep.2008 a agosto 2009, Marc Serena  escribirá su libro, en algo más de un año.

Una excelente lectura para estas mini  vacaciones. 

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20 abril 2011 3 20 /04 /abril /2011 18:54

aragonsinempal.jpg

 

 Presenté este libro en el espacio literario que la emisora de la SER en el Bajo Aragón (Radio La Comarca) ha puesto en mis manos. En el estudio, la compañera que me daba la réplica me obsequió con una sonrisa nada más mostrarle el libro del que iba a hablar. "Son muy conocidos", me dijo. A Joaquin Carbonell ya habia tenido el gusto de escucharle y leerle pero a Roberto Miranda, no. Pero su autopresentación como "pensionista del Inserso" ya me acercó a él y a su humor socarrón.

Ese dúo de terroristas del humor, ha perpretado cuatro libros, cuatro, sobre el "alma" aragonesa, a base de abrir compuertas al humor de la tierra, las bromas, chascarrillos, consejas, críticas aceradas, cornás, traspiés y peladillas con honda. "Propuesta de Estatuto de Autonomía de Aragón, plan B", "Gran enciclopedia de Aragón preta" y "Aragón a la brasa", son los libros anteriores, todos acogidos con enormes muestras de rechazo, visceralidad agresiva, amor a primera vista, cachondeo supino y declaraciones iconoclastas.

Su visión critica, irónica, salvaje y surrealista de los hombres, prohombres, cancilleres, concejales, mentes preclaras y mentes obtusas de la tierra, son descritos como paisanaje autóctono con una tierna mala baba que les malquista con los poderosos y les acerca fraternalmente al pueblo llano (que, por cierto, tampoco se libra de sus mandobles).

En fin, práctica sana de la parodia, con su grano de locura y su pizca de sensatez. Un ejercicio muy sano para la vida pública de cualquier pueblo que se precie.  Futboleros, roqueros, pensadores que no piensasn, directivos y ejecutivos de medio pelo, chusma pretenciosa del poder local o nacional, animales domésticos, sabios presuntos, fragmentos apócrifos de la historia cutre aragonesa, vicios y bondades del supuesto talante de la tierra, una especie de cóctel bien agitado, no mezclado, diría James Bond, del humor corrosivo de Jonathan Swift, Groucho Marx, Woody el grande, Eugenio el de los chistes del "ya saben aquel que diu...", Tip y Coll mas Cruz y Raya...En fin, el camarote de los Hermanos Marx pidiendo al unísono mucho más que dos huevos duros.

Humor noble, irónico, grotesco, de sal gorda a veces, rozando la grosería, siempre saludable para el buen gobierno de las gentes de aquí y de allá, que en el fondo muestran una visión muy seria de nuestro país. Un tipo de humor que oscila también entre el tremebundo Buñuel y el castizo Sender, de frases cortas y contundentes. Un libro éste que parece anclado en el humor oral de la tierra y que se centra en Aragón (de ahí el "sin empalmes", dejando a Cataluña al margen). Nota bene: ya les iría bien a los catalanes...y a los andaluces...y a los gallegos...etc.

Carbonell y Miranda dedican su libro a un aragonés de pro, con su humor honesto y duro y su socarronería lúcida: José Antonio Labordeta. Por cierto, el libro esta editado por "Voces del mercado", que casi prefigura con ese nombre la esencia literaria del libro.

 

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14 abril 2011 4 14 /04 /abril /2011 19:35

ThumbnailCAN6F0MS.jpgEduardo Mendoza, nacido en 1943 –68 años—abogado, traductor de la ONU en los años 70 y escritor desde "La verdad sobre el caso Savolta" (1975) novela publicada recién muerto Franco y saludada como la primera novela de la nueva era política española, es, fundamentalmente un escritor paródico, imaginativo, guasón, irónico, socarrón, lleno de sentido del humor y dueño de un estilo literario muy correcto y elegante que se ajusta como un guante a las características de la mayoría de sus novelas: la parodia, el folletín como disfraz, la crítica certera vestida con humor y algo de compasión. Para abrir boca y antes de hablar de la novela que hoy nos ocupa, recomiendo a los lectores un aperitivo doble: léanse "Sin noticias de Gurb" y "El último trayecto de Horacio2", dos parodias de la ciencia ficción en las que el humor y una sana y demoledora crítica harán las delicias de cualquier lector. Después, dos parodias más de novela detectivesca y de misterio gótico, "El misterio de la cripta embrujada" y "El laberinto de las aceitunas". Por fin, le híncan el diente a "La ciudad de los prodigios" para, debidamente informados y risueños podamos leer su "Riña de gatos. Madrid 1936". Es decir, ya sabremos que es un escritor paródico, al que le gusta mezclar géneros escogiendo lo mejor y más divertido de cada uno de ellos: folletín, novela romántica, de misterio, policíaca, de terror, ciencia ficción, histórica y de humor.

 

 

La que nos ocupa, es una novela muy diferente a esa otra buena novela con el mismo ambiente y temática histórica, el "San Camilo, 1936" del injustamente olvidado Camilo José Cela. En la que tenemos ante los ojos, el escritor barcelonés se cambia de residencia y vuelve los ojos y la pluma hacia Madrid y no en cualquier momento, unos meses antes del comienzo de la guerra civil.

ThumbnailCA5H853G.jpgYa empezamos a ver a qué se debe el título de la novela. España como un escenario de riña de gatos. Seguramente Mendoza ha jugado, como a él le gusta hacerlo con las referencias cruzadas (y esto es una hipótesis) ya que su personaje central es un joven inglés Anthony Whitelands, experto en pintura española y concretamente en Velázquez y visitante asiduo de El Prado. Pues bien, desde 1986 se exhibe entre las obras de Goya un cartón para tapiz que se titula así. Y además es un cuadro de cuya autoría ha habido dudas y estuvo casi un siglo "archivado" en el sótano del museo con peligro de dañarse irremisiblemente. También la obra que debe autentificar el inglés, propiedad de un noble español relacionado con la derecha española, es un cuadro de dudosa autoría y que corre peligro de destrucción y no sólo por las humedades.

¿Qué es "Riña de gatos"? Pues bien es una novela ejemplar al modo cervantino y una novela picaresca al modo del Lazarillo o de Marcos de Obregón. Es una parodia disimulada de las novelas históricas y es una novela de acción y también de intriga, de aventuras y de espías, en ocasiones erótica y en otros momentos de una sutil y lúcida pedagogía artística, es un folletín de trasfondo histórico y una novelista romántica, un sainete irónico y una comedia de enredos. Como en las películas de Lubitch o de Billy Wilder, los personajes no hacen más que entrar y salir, confundiéndolo todo, cerrando y abriendo puertas, complicando las cosas hasta el límite. Pues bien, el inglés Antoñito, atractivo como Leslie Oswald, se enfrenta a falangistas y entre ellos al mismísimo José Antonio Primo de Rivera que, incluso, será su rival amoroso, y conoce y se inmiscuye entre los políticos más destacados del momento desde Alcalá Zamora a Manuel Azaña, sabrá de los militares y sus conspiraciones, es testigo de la detención y encarcelamiento de José Antonio, perseguido por policías y matones, es agredido y camina entre los gatos en riña sin enterarse demasiado de lo que está pasando, manipulado y zarandeado por unos y otros.

Nos pasea Mendoza, junto a su atribulado protagonista, ese testigo accidental de unos hechos históricos que le superan, que a la inquietud social y política añade otras de tipo amoroso y sexual, por las calles de Madrid, sus barrios principales de uno u otro signo, ejerciendo de un donjuanismo ligeramente asombrado e inocente, sujeto a los caprichos y bandazos de las mujeres, esa asignatura pendiente que vemos en muchas novelas de Mendoza: el género femenino, que le atrae y le inquieta, seres incomprensibles dotados de un atractivo y un misterio que lo llevan a mal traer desde el principio.

En resumen, la vista del inglés, del otro, del extranjero, no está llena de lucidez a la hora de analizar el laberinto español en Madrid 1936, está llena de pasión contagiada, de miedo, de ironía y de un humor cáustico a veces y otras refinado. Con una mezcla de géneros muy habitual en Mendoza, las aventuras del experto en arte en un Madrid convertido en la poza pestilente y agresiva donde riñen todos como gatos, es tan entretenida y sugestiva como si Groucho Marx en un rapto de seriedad quisiera intentar analizar el por qué del desastre español, meses antes de que se declare la guerra civil. Y el lector asiste a ese viaje, divertido y asombrado, sujeto a un bien hilvanado recurso literario que relaciona hechos y sorpresas para así ir de capítulo a capítulo, todos engarzados, como se sacan las cerezas de un cesto, hasta que da con el final, tras 427 páginas de lectura apasionante.

 

 

 

 

 

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6 abril 2011 3 06 /04 /abril /2011 13:13

secreto Pica 

 

 Un Picasso juvenil llega en 1898  a Horta de San Juan, a pasar una convalecencia de escarlatina en casa de un amigo. Dedica su tiempo a visitar los cercanos Ports, las agrestes montañas del lugar e incluso hace un ejercicio de vida adánica en una cueva. Al marcharse, presuntamente deja un cuadro como regalo a sus anfitriones. Se pierde la pista de ese cuadro y se alimentan todo tipo de especulaciones sobre su existencia y contenido. El periodista Leo Vidal, un personaje recurrente de Francesc Miralles –esta es la tercera novela de sus "aventuras"—es contratado para buscar pistas sobre ese misterio artístico.

Tomando como base la dudosa existencia de esa obra de arte tan codiciada, Frances Miralles, se embarca y lleva al lector a un viaje a las bellas tierras del sur catalán, fronterizas con el Matarraña aragonés y a la cercana isla de Buda en el Delta del Ebro. El relato de la búsqueda se complica con la curiosa aparición de una muchacha punk, peligrosa y un poco desequilibrada que no sabemos lo que busca y de otra joven, embarazadísima, y con una inquietante historia a su alrededor, que de una forma harto providencial ayudará a Leo Vidal en sus pesquisas.

Bueno, ya tienen ustedes armado el esqueleto de una novela sencilla, sin pretensiones, donde Francesc Miralles va desgranando su documentación sobre el famoso viaje del joven Picasso, algunas de las historias de su estancia adánica en una cueva de los Ports, cerca de Horta y su emblemática montaña triangular, un apunte de su discutible homosexualidad ocasional con un gitano y una trama que se desarrolla a base de pequeños golpes de efecto, a veces un poco excesivos ya que fuerzan el principio de verosimilitud. Pero bueno, el lector, sobre todo el de la zona donde se desarrolla la acción, reconocerá paisaje y gentes (divertido el "cameo", es decir la aparición y "actuación" con su nombre real, de Octavi Serret, el librero del Matarraña). En fin, una novela con la sola pretensión de divertir.

Miralles logró algunos exitos de ventas con obras como "Amor con minúsculas", "El zen de la empresa" "el Laberinto de la felicidad" o "La última respuesta", algunas en tándem con Alex Rovira. Este autor, de vida singular, viajero impenitente,  editor de libros de espiritualidad, músico ejerciente, muestra un olfato certero en la elección de sus argumentos, pero --al menos en esta ocasión-- "pincha" en la confección de sus componentes: el ritmo es desangelado, los personajes huecos, las circunstancias demasiado manipuladas y la resolución vaga y poco convincente. Escribir un thriller o una novela de acción y misterio, requiere más atención a la factura de los personajes, el ritmo (es como el montaje en el cine, si no es el adecuado a la acción el resultado es nefasto) y la dosificación de circunstancias, lo más verosímiles posible. Volveremos a Miralles pronto.

"El secreto de Picasso".-Francesc Miralles. Ed. Umbriel.251 páginas.

 

 

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31 marzo 2011 4 31 /03 /marzo /2011 09:01

Nos encontramos ante una  primera novela (al menos publicada). Nueve amigos se reúnen en un refugio de montaña veinticinco años después de su última cita. De pronto, en pleno reajuste de recuerdos, fobias, atracciones y antipatías, servidos a través de un diálogo a veces reiterativo, con bastantes tópicos, pero tan real como la vida misma en algunos ámbitos de todos conocidos, ya sean culebrones hispanos, reality show y grandes hermanos o el bar cheli de la esquina, hay un gran apagón y todo empieza a cambiar. A partir de ahí, desapariciones misteriosas, al estilo de “Diez Negritos” de Agatha Christie. Y sorpresas apocalípticas dosificadas al mejor estilo de las novelas o películas de terror  y supervivencia. ¿A qué género pertenece esta novela? A tenor de lo leído es un híbrido entre novela de misterio, de ciencia ficción y de realismo social y generacional.

Pero pasemos al autor, David Monteagudo, es  -o era- un obrero que ha trabajado en fábricas y talleres y ahora lo hace en una empresa de cajas de cartón ondulado, que a los 40 años (ahora tiene casi los 50)  afronta la llamada crisis de la madurez masculina planteándose un cambio radical de vida, prefiere dedicarse a escribir novelas antes que hacer lo habitual, buscarse una novia más joven o irse a recorrer mundo con cabellos largos y una guitarra.  Evidentemente no es tan fácil y debe haber elementos que vienen de antiguo en la psique de nuestro autor para pensar en algo tan poco rentable como suele ser la carrera literaria. Supongo que una gran afición a la lectura, al cine y a las telenovelas, no necesariamente por ese orden. Porque de esos elementos está llena la técnica literaria que se refleja en “FIN” la novela que hoy nos ocupa.

La novela, como decíamos, comienza con un planteamiento al estilo de las películas u obras de teatro de reencuentros. Desde un punto de vista psicológico-social, todos los tópicos  de ese tipo de obras están presentes: los recuerdos de cómo eran los amigos en tiempos juveniles, los comentarios más o menos inocentes sobre los cambios que se observan, sobre el efecto de la vida en cada uno de ellos, en su apariencia y en su aspecto social externo (las señales del éxito o el fracaso, siquiera económico)  la constatación muy temprana de que en el fondo no se ha cambiado tanto, el renacimiento de viejas rencillas…

Pero en este universo aparentemente previsible surge un hecho, el apagón,  que lo trastoca todo: es un elemento crecientemente intranquilizador, amenazante, que viene de fuera, del exterior y del que jamás tendremos una visión clara. Es decir, el miedo a lo desconocido,  a una desaparición física en un contexto de apocalipsis que se va presintiendo más o menos desde la mitad de la novela. La gradual desaparición de los amigos, la presencia fantasmal, llena de presagios y culpabilidad del único amigo del grupo que aparentemente no acudió a la cita –Andrés, el Profeta—al que la culpabilidad por algo que le hicieron todos, da poderes enormes, el ambiente ominoso, hermético, asfixiante, a plena luz del día, los elementos colaterales que van dando una imagen de desastre y terror que parece desmentir la presunta normalidad de un día de campo entre viejos amigos…todo ello van agarrando al lector, en una creciente presión,  para dejarlo sin respiro en un final a lo M.Night Syamalan, la serie “Perdidos” o Alejandro Amenábar (quien, previsiblemente,  ha comprado los derechos de la novela para llevarla al cine).Fin-190x300

Y ahí está el mérito de la novela. Su capacidad para convertir al lector en un adicto a la busca del final. Es un excelente germen para un guión de cine o una obra de teatro. De hecho los diálogos tienen la inmediatez y a veces la banalidad de los telefilmes al uso y las descripciones dan de continuo el esquema y la forma de las acotaciones que sitúan la escena en los guiones de cine o teatro. Así pues, no se trata, como dijeron algunos, de un sucesor de Cormac  McCarthy, el autor de “La carretera” entre otras obras, (ni muchísimo menos), sino de un escritor hábil, con una primera novela que ha dado en la diana y que tiene algunos defectos, pero que muestra sin lugar a dudas las maneras de un escritor eficaz.

Hay muchas trampas literarias en el transcurso del relato, algunas escenas innecesarias, como la charla xenofóbica de dos de los viejos amigos, diálogos simples, reiterativos, innecesarios, banales, demasiada puntuación  a final de frase (recurso de escritor principiante), tópicos y clichés en los personajes, descripciones flojas, un final abierto que no convence…

Pero en cambio el lector constatará la fuerza y el agarre de un argumento que funciona  a base de golpes de efecto, no todos muy  logrados pero que conforman una atmósfera de angustia, de peligro mortal y de destrucción en un ambiente cotidiano y aparentemente pacífico y seguro, que me recuerda mucho a la película de Buñuel “El ángel exterminador”.  El tipo de personajes, a pesar de su topicidad o tal vez  por eso mismo, crean un efecto especular en el lector que se ve reflejado a si mismo y a amigos y conocidos  en ese grupo variopinto pero irremediablemente superficial y banal. Como en “Perdidos”, los personajes se enfrentan a extrañas e imprevisibles circunstancias que atañen a la misma supervivencia y en ese proceso de lucha muestran sus auténticos caracteres, sus debilidades, egoísmos y a veces su generosidad y entrega.

Jaume Vallcorba, el alma mater de la editorial Acantilado, ha apostado por un longseller con un sentido de la astucia digo de otro tipo de editores. Las novelas de David Monteagudo (hace poco salió Marcos Montes, una novela corta también de corte más o menos realista-fantástico, al estilo de Sánchez Piñol) parecen algo distinto en el catálogo de excelencias de “Acantilado”. Quizá Vallcorba ha sabido ver más lejos de lo que ha publicado de DM y se nos escapa algo. Y es que hay un punto que nadie puede negar a “Fin”: su lectura engancha al lector. Y eso significa un boca-oreja muy rentable. Nueve ediciones (o reimpresiones, que no queda claro y es cosa distinta) en un año, lo confirman.  Si David Monteagudo se aplica, quizá supere la condición de globo sonda desde el punto de vista literario.

 

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30 marzo 2011 3 30 /03 /marzo /2011 19:54

Nueve amigos se reúnen en un refugio de montaña veinticinco años después de su última cita. David Monteagudo, un escritor de raza que nace como tal a los cuarenta años, comienza su novela con un planteamiento al estilo de las películas u obras de teatro de reencuentros. Desde un punto de vista psicológico-social, todos los tópicos de ese tipo de obras están presentes: los recuerdos de cómo eran los amigos, los comentarios más o menos inocentes sobre los cambios que se observan, sobre el efecto de la vida en cada uno de ellos, en su apariencia y en su aspecto social externo (las señales del éxito o el fracaso, siquiera económico) la constatación muy temprana de que en el fondo no se ha cambiado tanto, el renacimiento de viejas rencillas, la presencia fantasmal de un amigo ausente al que se le hizo una mala jugada y planea amenazadoramente sobre todos ellos…

Pero en este universo aparentemente previsible surge un hecho que lo trastoca todo: es un elemento intranquilizador, ominoso, que viene de fuera, del exterior y del que jamás tendremos una visión clara. Es decir, el miedo a lo desconocido, a un apocalipsis nunca esperado y que se va presintiendo más o menos desde la mitad de la novela. La gradual desaparición de los amigos, la presencia fantasmal, llena de presagios y culpabilidad del único amigo del grupo que aparentemente no acudió a la cita, el ambiente ominoso de signo apocalíptico a plena luz del día, los elementos colaterales que van dando una imagen de desastre y terror que parece desmentir la presunta normalidad de un día de campo entre viejos amigos…todo ello va agarrando al lector para dejarlo sin respiro en un final a lo M.Night Syamalan, la serie "Perdidos" o Alejandro Amenábar (quien, previsiblemente, ha comprado los derechos de la novela para llevarla al cine).

Fin-190x300.jpgY ahí está el mérito de la novela. Su capacidad para convertir al lector en un adicto a la busca del final. Es un excelente germen para un guión de cine o una obra de teatro. De hecho los diálogos tienen la inmediatez y a veces la banalidad de los telefilmes al uso y las descripciones dan de continuo el esquema y la forma de las acotaciones que sitúan la escena en los guiones de cine o teatro. Así pues, no se trata, como dijeron algunos, de un sucesor de Cormac McCarthy (ni muchísimo menos), sino de un escritor hábil, con una primera novela (publicada, tiene escritas muchas otras) que ha dado en la diana a pesar de tener muchos defectos formales y que tiene algunos tópicos no muy bien resueltos con la técnica aun no depurada del autor, pero que muestra sin lugar a dudas las maneras de un escritor eficaz que podria dar mucho más de sí. Lo veremos. Espero.

 

Ficha: "Fin", David Monteagudo, editorial Acantilado.352 pags.19€

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22 marzo 2011 2 22 /03 /marzo /2011 19:27

CALIGRAFIA DE LOS SUEÑOS.-

No es un tratado psicoanalítico sobre el significado de los sueños, sino una historia en clave autobiográfica donde Marsé recupera el nervio, la potencia descriptiva, el ambiente y la ternura de los personajes de sus mejores obras.

En este caso se podría hablar también de una novela iniciática, sobre un adolescente, Ringo, que como Marsé fue adoptado, que también fue pianista frustrado en su niñez,  aprendiz de joyero y repartidor en un colmado y que amaba los libros, la lectura y, al fin, la escritura por encima de todas las cosas.

La trama argumental es simple: Ringo, convaleciente de un accidente en la joyería, donde pierde un dedo, vive un momento crucial entre sus sueños y la desolada realidad de la Barcelona de la inmediata postguerra, los años oscuros de la miseria, la sobrevivencia a cualquier precio, el miedo, la soledad, la represión política y social, los años oscuros de la dictadura de Franco en su momento más fuerte y represivo, con una subterránea oposición que no pasaba de la retórica del emboscado y la omnipresencia de la policía y la represión.timthumb.png

Ringo ya no podrá ser concertista de piano, su gran sueño y se debate en trabajos de supervivencia, hace torrefacto de café en un piso clandestino por las noches y malvive con su familia adoptiva, con un padre dedicado a limpiar de ratas cines e industrias (pero resistente antifranquista en la clandestinidad) y una madre empleada de recurso en un hospital, por la que siente una veneración enorme.

Durante el día, adormilado y expectante, pasa las mañanas en la mesa de bar Rosales, de doña Paquita, en el barrio de Gracia-Guinardó, donde conoce a una vecina Vicky, Victoria Mir, fachendosa rubia dedicada a los masajes, a su hija Violeta, no muy agraciada jovencita con maneras y cuerpo de vampiresa y al señor Alonso, exfutbolista, cojo elegante, cincuentón amable y atractivo con el que la señora Mir tiene una historia de amor que acaba mal. Es ahí donde comienza la historia, en el intento de suicidio absurdo, patético e irreal de dicha excesiva señora, que se tiende en las vías de un tranvía que ya no existe.

Sin embargo, la trama nos llevará lenta y fatalmente, con un tempo tan obsesivo y adormilado como la vida del barrio en el que ocurre, a la formación de un cuarteto dramático entre Ringo, las dos mujeres y el maduro conquistador. El leith motiv, una carta que debe escribir el señor Alonso y que durante toda la novela provocará la espera desesperada de la señora Mir y la intervención de Ringo por un motivo casual pero determinante.

Vemos el proceso de maduración de Ringo, sus sueños, sus temores, sus ambiciones, su rebeldía ante una realidad mezquina, su nacimiento al deseo sexual personificado en Violeta, su toma de conciencia como persona…un trayecto progresivo al que el lector asiste con entusiasmo, hacia un desenlace paradójico y triste que, no obstante, deja la puerta abierta a la esperanza de Ringo en un futuro mejor.

Para mí es la mejor, más mordaz y más tierna de las últimas novelas de Marsé. Es la obra de un Proust de barrio, menos elegante, delicado e histérico, pero igual de sensible, que nos brinda un capítulo más de su visión del mundo de sus más jóvenes años, del tiempo y la sociedad de una época sombría de nuestro pasado. Un reencuentro con los escenarios más queridos y eficaces del escritor, lo que convierte esta novela en una especie de capítulo adjunto a otras de sus novelas con esta temática del recuerdo, de una memoria lesionada por las patrañas y los embustes, por los sueños irrealizables y la mezquina realidad.

La señora Mir y su búsqueda patética de la felicidad, tiene la fuerza y la humanidad doliente de la Blanche de “Un tranvía llamado deseo” de Teenesse Williams, el clásico del teatro norteamericano, que muchos recordarán en la interpretación de Vivien Leigh, con Marlon Brando. Un personaje inolvidable creado por la pluma tosca, lírica en ocasiones, siempre ajustada de un Marsé en estado de gracia.

Por cierto, ¿nadie se ha atrevido a corregir el "poner la oreja" que Marsé desliza dos o tres veces en su texto? Quiza un "prestar atención" o cualquier sinónimo activo, huubiera mantenido la ortoxia expresiva de la que suele hacer gala el escritor.

 

 

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