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7 agosto 2016 7 07 /08 /agosto /2016 12:29
Han venido unos amigos

Antoni Marí (Eivissa, 1944) poeta, narrador y ensayista en el terreno literario creativo y editor y catedrático de Teoría del Arte en la Pompeu Fabra, por añadidura, es uno de los intelectuales de este país que, como los libros muy buenos, las películas importantes y en general los grandes clásicos, pertenecen al acervo de lo excelente. Conocido dentro del mundo de exigencia de los mejores, va dejando salir a la palestra con discreción y sabiduría, unas obras que raramente decepcionan y que, en general satisfacen a los que le conocemos y admiramos y va creando poco a poco nuevos adeptos.

No hay nada banal en sus obras, son como "delicatesen" literarias para degustar con morosidad y placer. Atrae por igual al filósofo y pensador, como a los que aman la alada poesía y a los que gustan de sumergirse en una prosa siempre situada en los niveles de los mejores. Incluso se atreve a buscar en lo híbrido de los géneros, como en esta "Han venido unos amigos" ( editado por Renacimiento en castellano y por Tusquets en catalán) en la que las fronteras de la poesía y la narrativa, son transgredidas con ingenio y con pericia. Marí hace un guiño al origen poético de toda narrativa y como un Homero moderno (alejado de la épica), nos cuenta la historia de un hombre que busca la soledad y recurre a la amistad para sanar sus heridas y levantar las fuerzas de su cuerpo enfermo, con el auxilio de una mente brillante y especulativa que ahonda en el pasado y evoca la difícil poesía del presente como una forma de expresar lo que no se puede decir. La traducción al castellano de su original catalán es del propio Antoni Marí.

“Estoy en cama, inválido, desde hace tiempo, / y nada me entretiene ni me alegra tanto como las cartas recibidas, / algo escasas tal vez, o las visitas que me hace la gente / que no es de la familia” (pág. 14) es la entrada al escenario intimista de este poema. Allí desvela la paradoja entre la soledad del poeta y su ansia de compañía. Es el comienzo de un viaje que debe llevar al autor a la esencia de su ahora y su aquí, por encima de cualquier banalidad. La alegoría, la metáfora y el símbolo de la existencia está permeado por el pensamiento y la visión poética.

Los personajes son como sombras que nos hacen dudar de una realidad que, por otra parte, es evocada de manera puntual y exacta, casi corporal. El estilo es brillante, meditativo, exigente (lo he leído en catalán que no es mi lengua materna y he padecido de primera mano esa exigencia terminológica) y va ajustándose como un guante a las descripciones que van desvelándonos el escenario físico donde el poeta espera, piensa y siente. El poema se desenvuelve como una alfombra mágica cuyo recorrido lleva del alma de un hombre al entorno sensual y a los grandes asuntos que preocupan o de los que se ocupan los hombres. La indefinición y vulnerabilidad de la propia identidad, en esencia tan efímera, es la llave oculta del poema, que en su últimas páginas dice: "¿Com un jo, fet a miques, pot tenir el seu llenguatge propi, la seva natural expressió, si aquest jo que tot ho recorda, no entén res? Ni las paraules, ni las coses, ni el que les representa". Y acaba el libro cerrando el uroboros, el círculo taoísta, buscando en el ejercicio de la pluma el sentido global, ya que como dijo el filósofo, "no somos cosas, objetos, pensamiento, somos acto, actividad":

Més enllà dels limits del jardí, la foscor del cel s'estén cap a les fronteres de la llum, eixamplant els dominis de la claredat del que es Intel-ligible. He anat cap a la taula, he agafat llapis y paper, i he començar a escriure: Han vingut uns amics, aquest matí, a veure'm"

FICHA

Han vingut uns amics.- Antoni Marí-- Tusquets Ed.109 págs.12 euros. ISBN 9788483832226

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5 agosto 2016 5 05 /08 /agosto /2016 18:25
Horas en una biblioteca

Hay en este ensayo de Virginia Woolf (cuyo nombre real es Adeline Virginia Stephen, 1882-1941), una serie de artículos publicados en revistas de la época que completa dos libros anteriores de ensayos publicados en Inglaterra en 1925 y 1032 por la Hogarth Press y recopilados por su marido, Leonard Woolf, que añadió dos libros más formando cuatro tomos en 1966-67 bajo el nombre de Collected Essays. Han seguido las investigaciones de los eruditos que han logrado identificar ensayos publicados sin firma en revistas literarias hasta publicar en 1977 el libro "Books and Portraits". De este volumen proceden los que ahora aparecen en el libro que recomiendo en los que hay ensayos biográficos que siguen el camino que abrió el padre de la escritora sir Leslie Stephens y perfeccionó uno de los mejores amigos de la Woolf, Lytton Strachey.

En este libro los admiradores de la Woolf encontrarán también agudos ensayos sobre la lectura, el arte de escribir, música, el oficio del novelista y hasta cine. Virginia que vivió una época difícil de transición., con al primera Guerra Mundial y el afianzamiento de los derechos femeninos de los que la autora de "Una habitación propia" era ardiente defensora."Horas en una biblioteca" fue redactado en aquellos tiempos en los que la sociedad inglesa se transformaba empujada por la crisis humanitaria y de valores. En este ensayo hace una defensa del "lector común", del hombre corriente que debe lograr un lugar en el mundo encorsetado por las clases altas. Escribe sobre la diferencia entre los que leen para aprender y los que lo hacen por amor a la lectura. Y establece que es el lector joven el que interesa proteger pues toma la lectura como un ejercicio híbrido, no sedentario, que se ve impulsado por la energía joven y el deseo acuciante de conocer y experimentar, ya que "la gran época para la lectura es la que va desde los dieciocho años de edad a los 24". Según la Woolf es en esas edades tempranas cuando realmente aprovecha el aluvión de lecturas. Hay que perdonar a Virginia esa parcialidad romántica, ya sabemos que en la realidad toda hora de lectura profunda es benéfica sea cual sea la edad en que se produce aunque con los años uno tiende a volver los ojos hacia los clásicos perennes.

Ella misma se convirtió en una clásica, paradójicamente revolucionando el sentido y la estructura de la novela, como también haría Joyce o Faulkner. Su postura como lectora es crítica, con grandes admiraciones y bastantes rechazos (al mismo Joyce no acababa de aceptarlo), con una sensibilidad que enfrentaba a la Woolf de educación victoriana con la admiradora de autores que experimentan con las voces narrativas y la temática que pretendía, ella misma, innovar la novela como medio de reflejar la realidad. Nos habla de Jane Austen, Joseph Conrad o Dostoievski, entre otros. Disfrutemos con textos como “Yo soy Christina Rossetti” (1930), en el que ironiza sobre los amores de la poetisa y sus represiones religiosas. la Woolf defiende el género biográfico (con las vinculaciones personales y familiares que ya he mencionado) " pues aunque debe basarse en hechos, su lectura y los recuerdos que deja llevarán a nuestra mente a entender y profundizar mejor en otros textos". Significativos ensayos. Siempre es un placer leer a Virginia Woolf.

FICHA

Horas en una biblioteca.- Virginia Woolf.- Traducción y edición de Miguel Martínez-Lage.- Seix Barral.- 368 págs. 19,90 euros. ISBN 9788432229299

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3 agosto 2016 3 03 /08 /agosto /2016 11:11
El príncipe negro

Iris Murdoch es una de las autoras en lengua inglesa --aunque ella es irlandesa-- que goza de mi más alta estimación, en muchos aspectos a la altura de la mitificada Virginia Woolf, paradigma de la mujer inteligente. La sensibilidad, ironía e inteligencia de la Murdoch es mucho más clara y perceptible que la de la Woolf, por así decirlo está más al alcance de los lectores no eruditos. Como contrapartida, sus novelas no alcanzan la perfección de Virginia, sus magníficos personajes no son tan profundos y coherentes y en ocasiones se pierde en la complejidad de sus tramas que, por regla general tienen que ver con emociones y sentimientos, con el amor, el rechazo, la vergüenza, el ridículo y la vanidad, en la importancia de la ética para la vida cotidiana y en la capacidad de la memoria para causar dolor y también deleite.

A las mujeres les suele apasionar el personaje central de esta novela, Bradley Pearson, quizá porque se sienten muy cerca de sus emociones y comportamiento. Y esa es exactamente la razón por la que a los hombres les parece un personaje histriónico, dominado por sus emociones y bajo la tiranía de unos sentimientos incoherentes con lo que sabemos de él. La deriva de este personaje , un escritor varado en la impotencia creativa, se convierte en drama cuando se enamora de la hija de uno de sus mejores amigos, el escritor de éxito Arnold Buffin. El melodrama está servido, añadiendo a la ex esposa de Bradley, la familia Buffin al completo, fuego cruzado de sentimientos volcánicos por todos lados y la participación colateral de personajes desnortados como el hermano de la ex, (una pimpante viuda --de su segundo marido-- enriquecida por herencia) un estrafalario es médico, semi delincuente y homosexual y para coronar el pastel, le hermana de Bradley, una mujer absurda que se pasa toda la novela drogada o llorando a causa del divorcio de su marido. Les juro que todo este galimatías logra convertirse bajo la pluma de Murdoch en una novela realista, divertida e inteligente. En sus páginas y cito por su pertinencia: "la autora analiza conductas, ambiciones, la sequía creativa y demás aspectos relacionados con el oficio de escribir y la esencia del arte en general, además de abordar la amistad, las relaciones familiares, la envidia, la decadencia personal, las falsas apariencias, la verdad y la mentira, los ocultos intereses, la utilización de unas personas por otras, la falta de escrúpulos y – ante todo y sobre todo – el amor, por medio de una serie de enredos que habrían convertido la novela en un simple folletín si la hubieran escrito otras manos". Pero también el crimen, un asesinato, la venganza y el despecho femeninos, los celos o la envidia profesional entre escritores. Y algo memorable: una llamada telefónica al protagonista en la que su amigo y rival escritor le dice: "Bradley, ¿podrías venir, por favor?. Creo que he matado a mi mujer"

Todo esto servido por el transparente y exacto estilo de Murdoch. Con su habilidad para mantener la tensión de la trama sin abandonar las reflexiones y descripciones de los estados de ánimo y comportamientos de sus personajes. Divierte la astucia de la autora al incluir prólogos, epílogos y añadidos de otros personajes que corroboran, matizan o rechazan la versión que conocemos de los hechos, en la voz del protagonista. Para terminar, magnífico el prólogo de Álvaro Pombo.

FICHA

EL PRÍNCIPE NEGRO.-Iris Murdoch .- Lumen, 2007. Páginas: 562 . Trad. Camila Batlles.

ISBN: 9788426416179

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29 julio 2016 5 29 /07 /julio /2016 16:43
Mendel, el de los libros

Zweig escribió este pequeño libro de 57 páginas en 1929, trece años antes de suicidarse junto a su mujer en Petrópolis, entonces un lugar rural no muy lejos de Río de Janeiro, donde fue a parar, desesperanzado y lleno de temores tras huir de su adorada Viena por el avance imparable de los nazis y tras una estancia desilusionada en Estados Unidos. En él, con su prosa brillante y fluida nos cuenta la historia lamentable y patética de Jakob Mendel, un original, tímido, introvertido, solitario y excéntrico librero de viejo que durante más de treinta años acude, cada día, desde primera hora de la mañana y hasta la noche, justo antes del cierre, al café Gluck de Viena, donde ocupa siempre a la misma mesa y consume dos cafés y unos pocos bollos de pan. Es una institución cultural del local. En su rincón lee, escribe, estudia y se ocupa de su negocio, vender libros y por supuesto buscarlos primero gracias a ser un desconocido -- pero famoso en círculos minoritarios de eruditos -- experto en libros, en fechas y lugares de publicación, en editores, en autores, en géneros. Es como un ordenador, una biblioteca ambulante, una autoridad bibliófila, una eminencia dotada de un cerebro portentoso. Vive para los libros y ellos son toda su vida, ajeno a lo que ocurre en el mundo, en su ciudad, a dos metros fuera de su mesa. Ni tan sólo se ha enterado de que en torno suyo el mundo se derrumba a causa de la I Guerra Mundial. Esa será su perdición. Por un motivo futil, dos postales enviadas a dos países enemigos, Inglaterra y Francia, reclamando catálogos de libros, pondrá en marcha la absurda y fatal maquinaria represiva de la policía y el ejército, en un país de tradición prusiana. Terminará en un campo de concentración y comenzará la caída hacia el olvido y la muerte. Mendel parece surgido de una novela de Kafka. Pero nace de la pluma de un hombre que comienza a montar en su mente una historia semejante que reflejará su propio final, Zweig. Mendel es además judío, de Galitzia, un inmigrante ruso que huyó de su país para no realizar el servicio militar, que lleva muchos años en Austria pero nunca se ha preocupado en adquirir la nacionalidad austriaca,. Es una persona sin documentación que solo ha querido vivir en el mundo de los libros, presa fácil e inocente para la inhumana máquina burocrática de un Estado en guerra. Cuando vuelve de la prisión, Mendel ha cambiado y no encuentra su lugar en un mundo que también ha cambiado.

Resulta chocante que este libro de Stefan Zweig fuera escrito sin que su autor sospechara en lo más mínimo que un destino semejante, cambiando el exilio por el campo de concentración, le estuviera reservado. Tampoco el mundo que sobrevino tras la Segunda Guerra Mundial no tenía nada que ver con el que Zweig disfrutó (y que, de alguna manera, también estaba fundamentado en los libros, el arte y la cultura). El terror a una posible victoria nazi, a un mundo dominado por la barbarie militarista y represiva, llevó a Zweig al suicidio. "Mendel, el de los libros" se convierten así en un impresionante alegato contra esa clase de tiranía.

FICHA

Mendel el de los libros.- Stefan Zweig .- Editorial: Acantilado .- Páginas: 57 ISBN: 9788496834903

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21 julio 2016 4 21 /07 /julio /2016 09:07
El impresor de Venecia

Disfrazada argumentalmente bajo el intento de un personaje de escribir una biografía hagiográfica sobre el gran impresor veneciano del siglo XVI Aldo Manuzio, el escritor y editor Javier Azpeitia (Madrid, 1962) que había jugado anteriormente con personajes literarios históricos como Quevedo, Mesalina o Ariadna, nos brinda una novela de buen nivel cultural y cierto interés literario.

Azpeitia ha sido editor de narrativa y antólogo de poesía barroca, y da clases de escritura y edición. En relación con esta novela hay que resaltar que Azpeitia que fue comisario de la muestra que la Biblioteca Nacional dedicó hace poco a Aldo Manuzio, justamente el personaje que ha convertido en elemento clave de su libro. Con unos planteamientos sencillos y personajes un tanto retóricos (los diálogos no es lo más conseguido de este escritor) nos aporta una semblanza de Manuzio que a edad ya avanzada se estableció en Venecia y se asoció con otro gran personaje de la historia naciente de la imprenta, Andrea Torresani, con quien emparentó al casarse con su hija Maria. Esto se nos narrará como una investigación biográfica del hijo putativo del impresor, Paolo. A partir de un comienzo casi tópico con una frase memorable "Entre la diversidad de tipos que conforman la especie humana, uno de los más peculiares es el de que renuncian a vivir el mundo para leerlo", Azpeitia va desgranando los elementos biográficos que revelan cuestiones, hechos y comportamientos turbios. Siguiendo a una pluralidad de voces narradoras y un estilo que mezcla narración, confesiones y cartas, Azpeitia logra impulsar su novela histórica con una ambición compleja resuelta de manera correcta. Nombres como los Medici, Pico della Miradola, Erasmo, Savonarola, Tiziano... van surgiendo en este retrato renacentista, mientras el autor nos da noticia de usos y costumbres venecianos del siglo XVI . Como suele ocurrir en la narrativa histórica, ay, tan en boga, se baraja la intriga con la violencia o el sexo, aventuras, misterios y mucha acción para equilibrar los discursos retóricos y los diálogos (literariamente mejora el estilo de Azpeitia en los monólogos), amén del exceso de información. El autor aprovecha para fustigar los fanatismos, echa su cuarto a espadas por el sexo libre de cadenas religiosas y manifiesta su admiración por el epicureísmo y el disfrute de la vida. Eso sí, sin olvidar el amor a la cultura y a los libros (la novela es una oda a la belleza y necesidad de la lectura). No en vano Aldo Manuzio, no sólo alcanzó algunos de los hitos de la edición moderna: la cursiva, el libro de bolsillo, la edición bilingüe en páginas enfrentadas, sino que se esforzó en recuperar el saber clásico en obras de los “paganos prohibidos” Lucrecio y Epicuro, de Aristóteles, Aristófanes, Tucídides… que fueron elementos clave en el Renacimiento. En resumen, una buena novela histórica de un autor ambicioso.

FICHA

El impresor de Venecia. Javier Azpeitia. Tusquets. Barcelona, 2016. 352 páginas. 19 euros

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13 julio 2016 3 13 /07 /julio /2016 16:41
El ruido del tiempo

Con un comienzo de excelente factura literaria (recuerda un poco a un Chejov) el gran Julian Barnes, uno de los cinco exquisitos británicos que nacieron alrededor de los cincuenta, Amis, Swift, Lodge, Mc Ewan, comienza su última novela, "El ruido del tiempo". Como Amis o McEwan, Barnes bucea en la historia europea reciente, la segunda guerra mundial, más que en la lado nazi o aliado como Amis y Mc Ewan, en la zona rusa y concretamente en la URSS dirigida con mano de hierro y ausencia de escrúpulos por el dictador Stalin.

Con su tendencia a profundizar en los dilemas éticos (y estéticos) de los hombres bajo la ominosa sombra de una dictadura letal, Barnes se mete -y nos ayuda a hacerlo - en la piel y la mente de un artista singular, Dmitri Shostakóvich (San Petersburgo, 1906-Moscú, 1975), compositor y pianista al principio mimado por el régimen que con el estreno en 1934 de su ópera "Lady Macbeth en Mtsensk" , incurriría en el caprichoso y paranoico rechazo --sin razones o explicaciones- de Stalin, que esperaba una triunfal loa a su propia figura o al régimen galvanizado y cruel que él detentaba y no entendió en ningún momento la música del compositor. El artículo aparecido después del estreno en Pravda, el órgano de propaganda de Stalin, titulado “Caos en vez de música”, donde se le acusaba de ser un ejemplo de arte decadente y contrarrevolucionario.

A partir de ahí, ante la ciega brutalidad burocrática del régimen (Barnes nos regala páginas angustiosas donde late la sinrazón y el agobio de un Kafka), Shostakóvich debió afrontar la alternativa de tantos de sus colegas y artistas de todos los géneros, ser un mártir o un equilibrista entregado y temeroso para sobrevivir. Comienzan las penalidades y los miedos profundos de compositor (que solía dormir vestido y con una maleta preparada para cualquier "viaje" con la policía secreta. Durante años, el pusilánime artista, trató de plegarse a todas las exigencias indirectas del régimen, esperando continuamente la visita nocturna de la muerte y dudando sobre la pertinencia de un suicidio.

En "Nada que temer" y alguna que otra obrita menor, Barnes ha confesado de forma clara su temor patológico a la muerte y esta novela me parece un homenaje a un hombre que, de alguna manera, parece un trasunto suyo, seguramente más justificado por razones externas. La elección entre la dignidad o la supervivencia, no es fácil ni siquiera sobre el papel. Shostakóvich ni siquiera tenía la posibilidad del silencio ya que, conocedor de la patología del dictador y, por contagio, de sus fieles -tan aterrorizados por la vesanía de Stalin como el propio compositor- sabía que dejar de escribir música sería considerado también alta traición. Por ello se avino a repudiar su ópera y a componer una obra que reflejara la alegría y libertad de la Rusia revolucionaria.

Y así se forjó la esquizofrénica figura de un compositor que en la intimidad sufría la agonía del terror a la extinción y en público aplaudía el fervor revolucionario que simbolizaba el dictador de una manera omnímoda e implacable. Las bandas sonoras que compuso para la películas propagandística que agradaban a Stalin fueron premiadas y poco a poco recuperó el favor del dictador, aunque jamás dejó de padecer la paranoica y autodestructiva sensación de que, en cualquier momento y sin excusa alguna podía ser enviado a un gulag o desaparecer en cualquiera de las purgas que asolaban el país. Tras una Séptima Sinfonía que cantaba la defensa numantina rusa en Stalingrado, las siguientes sinfonía Octava y Novena volvieron a indisponerle con el cada vez más oscuro y demencial Stalin. Y volvieron las represalias y el terror. En esas páginas es donde brilla el estilo de Barnes, con toques líricos y reflexiones psicológicas de un realismo conmovedor, defendiendo a pesar de todo el insobornable talento creativo del compositor que sólo en su alma se sabía libre pero se sentía incapaz de implementar el grado de dignidad que hubiera requerido su autoafirmación. Ni siquiera tras la muerte de Stalin en 1953, Shostakóvich puso sacudirse de todas las limitaciones éticas y de comportamiento que el terror de décadas habían grabado a fuego en su persona. Como escribe Barnes, “La línea de la cobardía es la única que avanzaba recta y segura en su vida”.

Magnífica novela sobre la degradación moral de un hombre pusilánime y cobarde, al que nadie con dos dedos de frente y alguna experiencia puede condenar o juzgar en modo alguno. El heroísmo no es una exigencia humana sino un gesto de grandeza moral. Los que han vivido en regímenes totalitarios saben perfectamente el precio que se paga por mantener la dignidad. Y no todos están dispuestos a satisfacerlo. Pero, al menso, nos queda su música, reflexiona Barnes, y la grandeza de sus partituras estás por encima de los caprichos y crueldades de la historia.

FICHA

EL RUIDO DEL TIEMPO.- Julian Barnes. Trad. Jaime Zulaika.-199 págs. Ed. Anagrama. ISBN 9788433979551

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9 julio 2016 6 09 /07 /julio /2016 08:11
La práctica de la atención plena

He aquí un libro brillante y necesario. No solo por su temática, la atención plena, uno de los sistemas más renovadores sobre la aplicación de la mente a la mejora de la persona, sino por la calidad humana y científica del autor, la claridad y pertinencia de sus ideas, la amplitud de su información y el estilo sencillo, a veces poético y siempre eficaz de comunicar los elementos de la técnica y su práctica, así como los avales científicos que posee y las experiencias , propias y ajenas, que nos relata.

Jon Kabat- Zinn es un profesor de medicina norteamericano, formado en neurología y neuropsicología, que ha trabajado, con éxito visible, en integrar técnicas budistas milenarias de meditación con el fin de sobrellevar los estragos que el estrés causa en las personas y el sufrimiento de las enfermedades de todo tipo, restableciendo las prioridades del paciente, reorientando su energía y creando las condiciones mentales y físicas para recuperar la seguridad, el equilibrio y el bienestar. El secreto: "aprender a vivir en lo atemporal, fuente de consuelo y de la percepción clara de las mentiras en que vivimos --y que nos contamos y creemos-- para recuperar el equilibrio homeoestático entre la vida, la naturaleza, nuestro cuerpo y la mente. No se trata del típico y tópico libro de autoayuda, ni un recurso de cualquier misterioso gurú por arte de magia o hipnotismo, sino de un ensayo de categoría científica que sorprende y cautiva por su honestidad y claridad, en pro de una conciencia abierta y sin juicio instante tras instante.

No nos cuenta nada nuevo, sino que recoge el testimonio y la práctica de miles de participantes en esta técnica y nos ofrece esos testimonios, para después, con el respeto y la lucidez como herramientas, proponernos la posibilidad de acceder a la sencilla y revolucionaria práctica que ha ayudado a millones de personas: observar y percibir como vivimos nuestra vida en continuos momentos de inconsciencia, sin darnos cuenta de que lo hacemos, sujetos a pautas automáticas de pensamientos volátiles e innecesarios y en sentimientos fraudulentos e inestables. Ya que está demostrado que "cuanto más atención prestamos a la gradación de las cosas, más clara -y no al contrario- se torna nuestra mente. Y ello lo consigue la meditación.

Así es como esta autor define la meditación: "No tiene que ver con corregir, curar ni obtener nada. Y tampoco con un estado mental, porque trasciende todos los estados mentales, todas las opiniones y hasta todos los diagnósticos. La meditación consiste en descansar en la conciencia de lo que está sucediendo en el mismo momento en que sucede, sin alejarse de nada, por más molesto y doloroso que sea, por más que no queramos estar ahí y sin perseguir ni obsesionarnos tampoco con ninguna experiencia por más extraordinaria y placentera que sea y por más que no queramos que desaparezca" (página 548)

Hágase un favor, lector, lea este libro y permita que la atención plena entre en su vida. No se imagina el mundo que puede llegar a descubrir. Un mundo que, curiosamente, ha estado siempre junto a usted.

FICHA

La practica de la atención plena.- Jon Zabat-Zinn.- Trad. David González.- Ed Kairós.- 610 págs.29,50 euros. ISBN:9788472456464

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1 julio 2016 5 01 /07 /julio /2016 18:07
El libro y la hermandad

Esa excepcional escritora irlandesa que fue Iris Murdoch, que tuvo un infeliz final a causa del Alzheimer (hace poco vi la impresionante película de Richard Eyre sobre su vida, "Iris", con dos soberbias actrices Judi Dench y Kate Winslet cubriendo su juventud y su vejez, sin olvidar a Jim Broadbent como su marido) escribió varias novelas y ensayos de formidable factura en general. Ahora se publica, creo que por primera vez en español, «El libro y la hermandad» , que vuelve a tratar uno de los temas predilectos de Iris, la amistad, el amor y el paso del tiempo, todo ello envuelto en una prosa irónica, afilada, inteligente, con unas reflexiones políticas y unos diálogos de gran categoría. Hay que felicitar a "Impedimenta" por su rescate de las obras de Murdoch y entre ellas no podía faltar la que nos ocupa, una obra maestra que ha traducido con garbo Jon Bilbao y que fue publicada unos años antes de que comenzara el radical y amargo decaimiento de la escritora a causa de su feroz enfermedad.

Como suele suceder con las obras que publica Impedimenta, se gratifica al lector con abundante información, en este caso de la mano del maestro Rodrigo Fresán, un experto en la literatura de habla inglesa, novelista él mismo, y de rara calidad y enjundia. El ambiente culto, filosófico, lúcido y de una sensibilidad vitalista llena de sensualidad, es una especie de constante en las obras de Murdoch, que en este caso se agudiza por la presencia de un elemento dinamizador oscuro, crítico y amoral. un personaje, un intelectual filomarxista amado, odiado y temido por el grupo de amigos, que le financian la redacción de un libro sobre el futuro político de su generación común. La dinámica de transgresión que provoca crea un choque de reacciones, fuerzas y desplantes que enturbia la gozosa vitalidad de los personajes, muestras variables del mundo elegante de la clase alta británica. Como elementos de una obra griega clásica, la Ibris o locura de los hados creará situaciones pasionales y actitudes que van forzando la trama en vueltas y revueltas inesperadas y desequilibradoras.

Como una especie de Wodehouse sin su humor disparatado y con más profundidad psicológica, política y filosófica, pero con su misma elegancia estilística, el lector asiste en los salones lujosos, los jardines y el confort refinado, a los dilemas que un grupo de hombres y mujeres de clase alta viven como marionetas de los dioses. Entre descripciones llenas de poesía o ironía, diálogos brillantes y reflexiones de una inteligencia afilada, el lector va siendo sacudido de vez en cuando por párrafos o comentarios de una belleza inesperada y fascinante. «Levantó la cabeza como un animal que, sobre la desierta cima de una colina, lanzara un rugido solitario e inarticulado, no triste pero sí provisto de un tono o un eco de tristeza; una declaración, profunda e irreprimible, de su existencia. Rugió en silencio al gélido aire nocturno y a las estrellas». No en vano Murdoch, estudió en Oxford y Cambridge, donde conoció a Wittgenstein, y enseñó Filosofía en Oxford de 1948 a 1963. Tiene 26 novelas publicadas, narraciones breves, obras de teatro, poesía y obras filosóficas, entre ellas la primera monografía en inglés sobre Sartre. Sus referencias al idealismo y el liberalismo marxista de los amigos, rozando la cincuentena, van sugiriendo la decadencia del mundo pequeño burgués al que se opone, con evidente inocencia, el paso del tiempo en esas personas incapaces de rechazar los privilegios de su clase social.

Todo lo anterior configura una lectura que es de todo menos fácil, El estilo de la escritora es, como dije, inteligente, acertado y acerado con notas de humor, pero también premioso, exigente, demorado más que lento. Como dice Fresán en su postfacio : el lector no pasa por los libros de Murdoch, se va a vivir en ellos. Aunque uno se encuentre con perlas tan discutibles como este juicio sobre la filosofía emanado de un profesor de clásicas, bien amado por sus alumnos, "la filosofía, es el pensamiento vacío de hombres ignorantes y engreídos que se creen capaces de digerir antes de comer. ¡Creen que sus pensamientos insustanciales pueden conducir a conclusiones profundas!". Lo cual viniendo de una profesora de filosofía resulta de un sarcasmo delirante. O, más adelante, "la vieja mentira de la salvación cristiana, que nos dice que podemos enterrar nuestro antiguo ser y convertirnos en buenas personas con solo pensarlo; te acomodas, sueñas con ello y crees que ya has cambiado y que no tienes nada más que hacer y te sientes feliz con tu mentira". Demoledora. Pues bien, ármense de papel y lápiz. La Murdoch les deparará delicias como éstas con una frecuencia mayor que nuestra capacidad de disfrutarlas.

FICHA

EL LIBRO Y LA HERMANDAD.-IRIS MURDOCH.- Trad. de Jon Bilbao.- Ed. Impedimenta.-652 págs.-24,95 euros. ISBN: 9788416542338

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25 junio 2016 6 25 /06 /junio /2016 08:53
Los Austrias, el vuelo del Aguila

Como dirían los clásicos, en este libro se practica la máxima "docere delectando" (instruir deleitando). Es como asistir a una clase de historia impartida por un buen profesor, documentado, con sentido del humor, sin erudiciones plúmbeas, con una pizca de picaresca. Alguien que domina el tema y se puede permitir ser un poco irreverente, divertido incluso. Alguien que logra que la clase pase como un rayo y que a los alumnos les quede el regusto de la carencia, la necesidad de saber más, el placer de volver a escuchar al profe mostrando el revés de la trama de la historia de siempre. Una especie de Indro Montanelli, de tan grata memoria, a la española. Pues bien, esa es la impresión principal que deja la laboriosa lectura del tomazo escrito por el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, Luis Corral, sobre los Austrias.

Supongo que algunos doctos profesionales de la Historia arrugarán un poco la nariz ante las libertades que se toma Corral en sus ficciones, aunque dada la popularidad -y las ventas y los lectores-- de sus libros, atemperarán sus prejuicios con la displicencia de un "lo importante es que divulga conocimientos y hechos históricos que la mayoría de la población no conocería si no fuera por sus novelas". Pues sí, y no es poco lo que consigue dada la galopante incultura que nos aflige (aunque a nadie parece afligirle demasiado en donde debiera hacerlo, ministerio de pseudocultura incluido, llamado como todo el mundo sabe de Educación, cultura y deporte, vaya por Dios).

Dicho esto, pasemos al libro que nos ocupa. Como suele ser tópico en el género, la novela histórica, se trata de armar una estructura narrativa en la que los hechos históricos contrastados conviven en rigurosa mezcla con personajes de ficción, buscando en todo momento una coherencia narrativa que no estorbe la obstinada relevancia de los hechos históricos. El tramo de época propuesto va desde la muerte de la reina Isabel, la Católica, en 1504 hasta la toma de poder de su nieto Carlos, primero de España y V de Alemania, emperador del Sacro Imperio romano Germánico. Corral se ha atrevido con una época bastante bien documentada y aprovecha ladinamente los episodios "oscuros" que suele haber en toda historia que se precie, pues la historia la hacen los hombres, aunque a menudo la deshagan o la manipulen por sus propios intereses. Hay un elemento clave, una piedra de toque de ficción que contrasta hábilmente con lo histórico, en este caso un personaje bien situado, un médico judío converso Pedro Losantos y su familia. El será una pieza importante en el desarrollo de la trama, agente activo o testigo pasivo de las complicaciones que genera el poder y el ansia de poseerlo o mantenerlo, el dinero, o el sexo, tres cartas de triunfo con el que se baraja la historia porque con ellas se juega la vida y la hacienda. Toda la urdimbre de enlaces reales, seducciones y alianzas o traiciones se despliega como fuegos de artificio (nunca mejor dicho) en ese escenario que nada menos concierne a toda Europa en general y a un reino que se hace, España, en particular. Asistimos al fin de los Trastámara y el advenimiento de la dinastía de los Austria que habría de perdurar durante doscientos años.

Para los exigentes en la ortodoxia histórica Corral adjunta una bibliografía extensa y una interesante relación de los entresijos que unen a personajes de ficción con los que existieron. La propuesta es amena y útil para los que gustan de acercarse a la historia de todos con el ropaje entretenido de la novela. Y episodios reales como la de la desdichada reina "loca" doña Juana que durante 45 años pagó con una inicua prisión en Tordesillas el haber nacido en una época equivocada (para ella y lo que representaba), dan una nota trágica que hace vislumbrar al lector la enorme fuerza de ese personaje real (en todos los sentidos) que parece paradójicamente surgido de las páginas de la tragedia shakesperiana. O el no menos pariente de Lear, Macbeth o Hamlet, Felipe el Hermoso, cuya muerte parece surgida de aquél último gran personaje del Bardo inglés, el príncipe de la duda, el siempre joven y siempre trágico Hamlet. O Fernando el Católico que alienta una osadía pragmática y falta de ética por la necesidad de consolidar el poder, ¿no les recuerda a Ricardo III?

Y es que, como dice el propio autor (y muchos antes que él) "la historia ha estado siempre condicionada por la política". Y el resultado de esta realidad es que la historia que se nos enseña acaba por aburrir hasta a las marmotas. Por ello, al margen de su posible calidad literaria, novelas como la de Corral, hacen una buena labor pues obligan a pensar, a repensar la historia oficial que nos venden. Y de esa crisis de conocimientos siempre surge algo sano. Al menos aprendemos a diferenciar el mito de la historia, el símbolo de los hechos. Y al fin, ¿no ha de ser la historia un reflejo de lo que han sido, son y serán los hombres afectos al poder, con todas sus debilidades, vicios, engaños, mezquindades y alguna que otra grandeza? Tengamos algo claro: como en la novela de "1984" de George Orwell (escrita en 1947) las actividades del Ministerio de Historia que va manipulando, a veces día a día, el pasado y los "hechos históricos" para justificar el presente o fundamentar las acciones del futuro inmediato, tienen un correlato menos "literario" en lo que hoy en día hacen muchas entidades oficiales -en todo el territorio español y más en las zonas que quieren dejar de serlo- a fin de dar una base a sus políticas actuales, a veces por pura comodidad ignorante y a menudo por intereses propios poco confesables.

FICHA

«Los Austrias. El vuelo del águila».- José Luis Corral.- Editorial Planeta.- 800 Páginas .- 21,90 euros

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23 junio 2016 4 23 /06 /junio /2016 08:01
El ascenso del hombre

Jacob Bronowski, matemático polaco de origen judío, británico nacionalizado, que llevó a la BBC a uno de sus mejores programas de divulgación científica que ha emitido esa ejemplar cadena de tv. Tras la Segunda Guerra Mundial hacía falta que alguien cambiara el signo de maldad y desconfianza que provocaba la ciencia tras la barbarie de las bombas atómicas. Había que equilibrar la balanza. No todos los científicos eran locos aprendices de brujo con entrada al apocalipsis, sino que había una mayoría "silenciosa" que se ocupaban en facilitar el progreso de la humanidad. La serie de tv de trece capítulos fue un aldabonazo para la opinión pública y eso fue posible gracias al genio sintetizador y a los conocimientos y curiosidad de un científico magnífico que, en palabras del gran Richard Dawkins tenía la estatura intelectual para ser llamado "el último hombre del Renacimiento". Once libros sobre materias como la física, el arte, la aciencia, la historia de la cultura, la paleontología y una buen conjunto de obras de teatro, poesía, biología y antropología, convirtieron a Bronowski en uno de los referentes humanistas del siglo XX hasta su muerte en 1974. Ahora la excelente editorial "Capitán Swing" publica, creo que por primera vez en castellano, la versión de aquella serie en libro.

Su trabajo y la espontaneidad y eficacia de su mensaje fueron la inspiración (reconocida) para que el gran Carl Sagan rodara su serie "Cosmos" de tan grata memoria. De hecho Sagan contrató incluso al mismo realizador que rodó para Bronowski). La prematura muerte de este científico (a los 66 años) un año después de terminar su serie con un enorme éxito, truncó de manera inevitable una carrera que podía haber sido deslumbrante. Más que por la extensión de sus conocimientos y su diversidad, por la capacidad enorme de interrelacionarlos entre sí, desde la historia a la filosofía, desde el arte a la literatura o la antropología e incluso el ajedrez. Un sabelotodo tan popular en Gran Bretaña que hasta los Monty Python lo parodiaron en uno de sus desternillantes "sketchs".

Tenemos con este libro un clásico de la divulgación, aunque los 40 años transcurridos desde su primera publicación se dejan notar principalmente en algunos de los datos y materias barajados. Recordemos que en aquél entonces no existía internet, se comenzaba a hablar de ingeniería genética, no existían los móviles y la neurología no había realizado los avances prodigiosos de hoy, aliada con la informática, ni la paleontología había pasado de los restos de Lucy en Etiopía. . Pero lo cierto es que el recorrido ambicioso de Bronowaki a lo largo de 13 capítulos, desde el paleolítico hasta la era nuclear, pasando los griegos, los grandes imperios, el nacimiento de la ciencia moderna, Newton y Galileo, Copérnico, Darwin, Pasteur, Mendel, la tabla periódica de los elementos, la revolución industrial, Einstein y la física cuántica, todo el progreso tecnológico, científico y artístico de la humanidad, siguen estando actual y, sobre todo, gracias al mensaje claro, sencillo y ameno de este divulgador genial, con sus puntos y ribetes de humor y de poesía. Sin olvidar también una especie de estilo provocativo que buscaba estimular la curiosidad de sus espectadores (y lectores) con una frase paradigmática : “Esa es la esencia de la ciencia: haz una pregunta impertinente, y estarás en camino hacia una respuesta pertinente”.

Como todos los grandes pensadores su actitud ante los gigantes sobre cuyos hombros se encaramaba (en frase de Newton) no era de respeto incondicional, sino un tanto irreverente y un mucho atrevida y cínica, cuestionando de principio todo saber, convicción o teoría, para llegar a la aceptación a base del propio pensamiento y una actitud crítica, esencia del científico. Un libro para enriquecer nuestra biblioteca.

FICHA

EL ASCENSO DEL HOMBRE.- Jacob Bronowski.- Trad. Pedro pacheco.- Ed. Capitán Swing.- 371 págs. ISBN: 9788494504334

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