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23 mayo 2014 5 23 /05 /mayo /2014 14:27

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Desde adolescente y hasta hoy mismo, ese maño universal que fue Baltasar Gracián me acompañó con su libérrimo sentido común, su ingenio satírico y su estilo agudo, zumbón y sugestivo, no en vano es uno de los grandes estilistas de la lengua castellana. Recuerdo haber leído y releído, maravillado,  tres de sus obras en las beneméritas ediciones económicas de Austral: "Agudeza y arte de ingenio", "El criticón", "El héroe" y "El discreto", estos dos últimos en un solo tomo. Como muchos otros, he tenido los libros de Gracián como manuales de cabecera, brújula y aguja de marear en las cosas de la vida. Ahora, la catedrática Aurora Egido, de la Universidad de Zaragoza, una de las más conspicuas especialistas en la vida y obra de Baltasar Gracián, publica su "Bodas de Arte e Ingenio", unos estudios sobre ese autor con gran ambición y soltura literarias (no en vano la señora Egido se ha solazado continuamente en las fuentes propias del maestro jesuita aragonés, nacido en Belmonte de Calatayud y fallecido a los 57 años en Tarazona). Este libro es el resultado de diez años de "indagaciones gracianas", en los que Egido nos habla de un Gracián que se convierte en inesperado y gozoso "paradigma de la posmodernidad" (usado u abusado en citas de políticos, hombres de letras y oportunistas) en la que propone una serie de estrategias para el individuo en sociedad que unos siglos más tarde sedujeran a Goethe, Schopenhauer, Wittgenstein, Walter Benjamin e incluso a nuestro Ortega.

Analizando "El discreto" o "El criticón", la autora hace valer la característica de "adelantado" de Gracián, tanto en el plano estilístico como en el conceptual. En la segunda parte del libro, diversos trabajos van abundando en temas tan actuales como la búsqueda de la excelencia en el trabajo íntimo y en el social o político, la importancia de las Humanidades en las estrategias vitales  o las aportaciones de autores tan diversos como Augusto Monterroso, Juan Valera, o Jorge Luis Borges, a la luz de sus lecturas de Gracián, con un epílogo sobre la actualidad y pervivencia del legado de Gracián cuya escritura se asemeja "a un rio grande y profundo que se mueve sin ruido". Un rio que nos aporta " no sólo ingenio y arte de prudencia...sino un arte de vivir que incorpora los valores arquetípicos del héroe y el político al discreto uso particular de uno mismo, independientemente de su condición social".

 

FICHA

BODAS DE ARTE E INGENIO.-Aurora Egido.-Ed.Acantilado.491 págs.

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17 mayo 2014 6 17 /05 /mayo /2014 07:37

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Diez años años después de publicar un libro de relatos "La última noche", veinte después de au autobiografía "Quemar los días" y casi tres décadas después de escribir su última novela "En solitario", James Salter vuelve al ruedo literario  con "Todo lo que hay", una crónica donde brilla su talento creativo, su visión crítica de hombres y mujeres, su humor paródico, con un estilo que parece hijo del mejor Hemingway con la vena poética intimista y emocional de Faulkner y el desparpajo agresivo de Tom Wolfe. Salter, con menos de una decena de obras entre relatos, ensayo y novela, mantiene un prestigio sólido en el gusto de un amplia minoría de lectores fieles --alejados de la cultura best seller-- que le siguen en todo lo que publica.

Salter nos describe la vida de Phillip Bowman, sobre todo a partir del final de la Segunda Guerra Mundial donde su personaje ha luchado (cosa que comparte con el autor y no es lo único) y la vida posterior como editor, centrándose en una serie de personajes que acompañan el periplo vital de Bowman, también aficionado a las mujeres y enredado en una búsqueda personal erótico-sentimental que no acaba de salirle bien. La deriva amorosa-sexual del personaje parece ser el leith motiv de Salter, aderezado con sus opiniones --las del personaje y las del autor-- sobre cualesquiera tema que le atraiga, desde García Lorca, al mundillo literario (al que propina unos buenos zurriagazos) la cultura judía o la belleza de Sevilla ("tardes incandescentes con las persianas cerradas y una cuchilla de sol ardiendo en la penumbra", pág 186) y el avispero de Vietnam para Estados Unidos en los setenta y ochenta (aquella guerra era el hijo envilecido, indigno de confianza  e irreformable que, sin embargo, debe ser aceptado...por el país", pag.185). Pero por encima de todo, es el amor "ese horno al que arrojamos todas las cosas", el que mueve el peripatético e inquieto tránsito vital de Bowman.

Los personajes van sucediéndose así como sus amoríos, sus errores y su presunción, rodeados de pretensión cultural, lujo y viajes, ambición y brillo social con su correlato indispensable, el dinero. Aparte de eso no hay nada más, nada que tenga sentido o propósito alguno. Una novela dispersa, divertida, con una brillante maestría en los diálogos, con breves momentos en los que una descripción o una frase nos impresiona, nos deja parpadeando de sorpresa y placer. De todas maneras, esta novela está lejos de "Años luz" o "En solitario", lejos de la austeridad y el estoicismo de un narrador que sonaba como una sinfonía de Beethoven, con pinceladas mozartianas. Es como si la vejez y veteranía de Salter hubiesen distendido un poco la tensión del arco zen de su estilo. La flecha ha surgido con ligeros temblores que afectan a la consecución del blanco, aunque se clava en las cercanías del centro. Es todavía un buen lanzamiento. "La vejez no llega poco a poco, irrumpe como una avalancha. Una mañana no hay nada nuevo, a la semana siguiente todo ha cambiado...eres aun el mismo y de pronto han aparecido dos surcos, dos arrugas imborrables en las comisuras de los labios" (pág.212).  Salter va a cumplir 89 años y su narrativa tiene el vigor, la contundencia y el humor contenido pero eficaz de sus últimas obras  escritas desde el 1956 ("Pilotos de caza") hasta "La última noche", libro de relatos que firmó en 2005 y ésta en 2013. Por lo tanto, nadie puede censurarle nada, sigue siendo un gran escritor que se arriesga de vez en cuando a pasar el examen crítico de sus lectores. Enhorabuena para él y para nosotros, aunque esta no sea su mejor novela.

 

FICHA

 TODO LO QUE HAY.-James Salter.-Salamandra ( 2014). 379 págs. 20 € Traducción: Eduardo Jordá

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12 mayo 2014 1 12 /05 /mayo /2014 07:16

La_Venus_de_las_pieles-606943226-main.jpg

Llevar "La Venus de las pieles" al cine sin jugar la baza pornográfico-sensual al uso, respetando el espíritu de la obra y adaptando una obra teatral con descaro y sin complejos, con un espacio cerrado y dos personajes (y además rodándolo en un espacio teatral físico) sólo lo puede hacer un gran director y ese es, sin duda alguna, Polanski.

Nueva vuelta de tuerca a su película anterior, "Un dios salvaje" --excelente recital de actores y un texto agudo, crítico y sorprendente como era

 de esperar de una autora como Yasmina Reza. Ahora adapta la obra, también de éxito, de un dramaturgo joven pero ya astuto, David Ives. Ambos autores han firmado también los guiones en los que se basa Polasnski, que muestra como viejo zorro que es, su respeto por los textos y sus autores.

Sobresaliente interpretación de los dos únicos actores de la obra, Emmanuelle Segnier (que va ganando con la edad, como los buenos vinos, en belleza y expresividad) y el camaleón impertérrito del cine francés Mathieu Almaric, una de las miradas más inquietantes del cine actual. La novela de Leopold von Sacher- Masoch (que daría nombre técnico a una perversión psicológico sexual, el masoquismo) es liberada de sus aspectos más morbosos y de un erotismo oscuro  pero no de la corriente subterránea de complejos, frustraciones y malevolencia, aunque reflejando la acción en nuestra época y no en la finisecular de la obra original. La complejas relaciones entre hombre y mujer, con sus elementos de odio, amor, atracción, sumisión, bajezas, explotación, dominación y sensualidad, un juego de espejos y gasas, disfraces y engaños, narrado con la sutilidad de un morboso recalcitrante.Hasta un final sorprendente en el que se juega una carta inesperada en relación con lo fantástico y lo mítico (tal vez lo más flojo de una obra interesante). Los dos actores bordan sus papeles, con mayor enjundia, a mi parecer, el gran Almaric (que justamente al final, por las razones apuntadas, que no desvelaré; no parece muy convincente).De todas formas, la pelícual no será un gran éxito de público, pero seguramente pasará a formar parte de los fondos de todo cine club que se precie. Es pelicula para cine-fórum (como casi todas las de Polasnki, desde luego) y no para amantes del cine palomitas.

 








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10 mayo 2014 6 10 /05 /mayo /2014 09:59

 

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Como el lector sabe, acostumbro a traer a esta página a una determinada clase de libros. Títulos testimoniales de la historia, la literatura y la vida cotidiana de los pueblos y la comarca en la que vivimos. Esta semana ha habido una buena cosecha: dos libros enraizados en temática y estilo diferentes sobre dos poblaciones vecinas y bien conocidas por nuestros lectores: Alcorisa y Cretas.

El primero, "Ecos de infancia", coordinado por Salvador Berlanga Quintero, es un trabajo interesantísimo de tipo colectivo que engloba los testimonos perosnales de muchos "niños de ayer" que nos cuentan en primera persona sus experiencias vitales en Alcorisa, en un arco temporal que cubre desde los tiempos de la monarquía de Alfonso XIII y la República hasta el franquismo. Se c0omplementa esta valiosísima información con articulos y comentarios de expertos en los diversos sectores culturales e históricos no sólo de Aragón sino del resto del país a fin de encuadrar debidamente los testimonios individuales.  Me ha conmovido y entusiasmado este libro por toda su carga de humanidad y de información privilegiada que nos permite entender mejor nuestro pasado y conservar nuestra memoria, la raiz nutricia de nuestro futuro (mal que les pese a algunos). Unos 40 ancianos de Alcorisa nos relatan sus vivencias y hay una hermosa sensación al leer esas páginas.¡Gracias alcorisanos por ofrecernos este libro!

El segundo es un estudio histórico muy concienzudo y detallista sobre un episodio muy concreto de nuestra guerra in-civil, la colectivización del pueblo de Cretas. El análisis realizado por Encarnita y Renato Simoni es excelente recorriendo la situación durante la República y posteriormente, tras sofocar la rebelión de la derecha, el proceso de colectivización  de tierras, medios, casas, alimentos, servicios y la organización de los repartos, los trabajos ("cada cual según sus capacidades"),  y los bienes (a cada cual según sus necesidades")bajo los principios anarcosindicalistas de la CNT, con todas las carencias, corruptelas y abusos que se dan en cualesquiera comunidad, sea del color o la ideología que sea.

 

FICHAS

ECOS DE INFANCIA.-Salvador Berlanga Quintero (coord.) ed.Museo Escuela rural.271 págs. QUERETES.-Encarnita y Renato Simoni.-L'Aladre, Historia.311 págs.

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8 mayo 2014 4 08 /05 /mayo /2014 07:05

Peter Bieri se llama el autor de "Tren nocturno a Lisboa", una excelente novela firmada con el pseudónimo de Pascal Mercier. Se trata de un profesor suizo de habla alemana que imparte filosofía del lenguaje en la Universidad Libre de Berlín. La obra tiene ya unos años pero la versión cinematográfica que Bille August ha realizado --a mi entender bastante por debajo de la calidad literaria del original, aunque más fácil de entender y disfrutar-- la ha convertido en algo parecido a un best seller tardío (cosa que sorprende dada la vocación filosófica y escasamente comercial de la novela). La recomiendo un poco a destiempo por la calidad intrínseca de la propuesta de Pascal Mercier, que quizá tomó para sí mismo ese nombre por sus evidentes lecturas de Pascal, Montaigne, San Agustín, Pessoa, Voltaire y Rousseau, sin olvidar a Epicuro y Marco Aurelio. De este último toma el "leith motiv" de su trama: "Aquellos que no siguen con atención los impulsos de la propia alma serán necesariamente desgraciados". Esta frase del príncipe de los estoicos es la que refleja la decisión  del acartonado y rutinario profesor Gregorius de abandonar subitamente la clase de latín que estaba impartiendo en un Instituto de Berna y siguiendo los supuestamente caóticos impulsos de su instinto y su curiosidad tomar un tren nocturno para Lisboa en busca de las huellas de un médico y poeta portugués muerto, Amadeu de Prado, cuyo único libro ha caido en sus manos de una forma imprevista y novelesca. Como él mismo dice "el dramatismo de una experiencia determinante para la vida es a menudo de una levedad increíble", pág.59)

Evidentemente hay un uso y un abuso de elementos poco verosímiles con los que el escritor va armando su trama, no sólo por lo difícil casi imposible de determinadas  casualidades, encuentros o reacciones humanas, sino por la demanda de aceptación "realista" que Mercier exige al lector. Además la Lisboa que nos ofrece bajo la mirada asombrada y cautelosa del miope Gregorius  está tan difuminada como la visión ocular del protagonista. Pero nada de eso importa demasiado, porque lo que atrae y casi hipnotiza es la habilidad filosófica y literaria de Mercier de hacernos partícipe del crepuscular desafío que el personaje se hace a sí mismo y a la vida: la entrega total a una obsesión por conocer a alguien cuya sensibilidad e inteligencia han fascinado al viejo profesor y, de paso, al lector.

Los textos que vamos conociendo de Amadeu de Prado son tan bellos y despiertos como si leyéramos a uno  de los autores filosóficos citados al principio, pero además engarzados y coherentes con la anécdota histórica y personal de Amadeu de Prado en los emocionantes  y peligrosos tiempos de la Revolución de abril portuguesa, la de "los claveles". Una historia de amor, sufrimiento y coherencia personal que vamos viviendo a través de las pesquisas y los personajes que van surgiendo durante la estancia de Gregorius en Lisboa.

Intensas escenas --el discurso libertario del joven Amadeu en el final de curso en el Portugal de la dictadura, la condena del populacho al ya doctor por haber salvado la vida de un conocido torturador de la Pide-- van formando un todo emocionante y armónico que deja un regusto de sorpresa, emoción reflexiva y placer de lectura.

A pesar de sus indudables defectos técnico-literarios, "Tren nocturno a Lisboa" es una novela de las que no se olvidan y quedan en el inconsciente del lector, junto con algunos de los personajes reseñados, empezando por el protagonista, el viejo profesor de lenguas muertas, el médico y filósofo Amadeu o los amigos y conocidos de éste, Jorge O'Kelly, el farmacéutico y Joao Eça, cuyas destrozadas manos por la tortura añoran ejecutar la música de Schubert al piano. Las mujeres que transitan por la novela son menos convincentes, hay una tendencia a convertirlas en estereotipos, la mujer amada y lejana, la diosa esquiva, la guardiana celosa, la compañera igualitaria. Pero, insisto, nos las tenemos con una novela de ideas, de conceptos, de birllantes reflexiones: dice el protagonista que todo el mundo tiene en alguna parte un libro que parece haber sido escrito para nosotros. El caso es dar con él. Y cuando lo hacemos nos puede cambiar la vida. Que es lo que le ocurre a Gregorius ("tuvo la extraña, inquietante y liberadora sensación de que estaba a punto de tomar del todo las riendas de su vida, por primera vez a la edad de 57 años") cosa que a otro nivel nos ocurre también a los lectores. Y, en un giro a lo Kavafis, el autor nos dice que al final no importa si no lo encontramos, lo importante es la búsqueda.

Con la profundidad y belleza de un Lawrence Durrell --con el que veo no pocos puntos de contacto en Mercier-- el recorrido por el amor, la pasión, la amistad, la lealtad, la traición, los celos, la ética, la lucha por la libertad, la poesía, va perfilando una apasionante partida de ajedrez, un juego que fluye por la novela, entre el profesor por un lado y la vida, la pasión y la muerte por el otro.

 

FICHA

TREN NOCTURNO A LISBOA.- Pascal Mercier. El Aleph. Austral-  Traducción de José Anibal Campo.- 525 pgas. - 10 euros

 

 

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4 mayo 2014 7 04 /05 /mayo /2014 07:56

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Kenzaburo Oé recibió en 1994 el Premio Nobel de Literatura. Relatos, ensayos y más de veinte novelas han forjado un historial sólido aunque no muy conocido en España. Oé ha circulado de forma holgada y gratificante por todos los senderos de la literatura con mayúsculas. "Adiós, libros míos" fue publicado en japonés en 2005 y pertenece a una trilogía  bastante autobiográfica que el autor ha llamado de las extrañas parejas. En el primero, "Renacimiento" publicado por Seix Barral en 2009, Oé recuerda a su amigo, y cuñado, Juzo Itami. Rememora la juventud de ambos y el trágico final de esa amistad. El segundo "El niño de la triste mirada" creo que no ha sido publicado en español y el tercero, el que hoy les recomiendo, cuyo título es una cita de un poema de T.S. Eliot: "Adios libros mios. Tal como los ojos de quienes están destinados a morir, también los ojos  imaginados deben cerrarse algún día...". La muerte, los libros, la lectura, la vejez, la decadencia del yo y sus fantasmas, integran el motivo medular de este libro, un género que los japoneses llaman "literatura Watashi", es decir cuando el autor habla de sí mismo. Por eso Kenzaburo Oé y su alter ego, Kogito Choco, el viejo escritor internado en un hospital, a consecuencia de las heridas recibidas durante una manifestación, comparten muchos de esos fantasmas y vivencias. Unas vidas amplias y plenas, donde el amor, las carencias, los exitos y los fracasos, la muerte, el sexo, son presentados de una forma inteligente, tímida, a veces recatada, pero con una sencillez y belleza poco comunes. El lector echará en falta los otros dos volúmenes de la trilogía para hacerse una idea clara de la personalidad literaria fascinante de Oé. Es esta una historia fantástica donde el convaleciente escritor va haciendo calas imaginativas en su propia obra, sus personajes y la historia cercana japonesa, tan marcada por el totalitarismo y la derrota militar. Las conversaciones cultas, entre la filosofía y la moral, que sostienen el escritor y su amigo arquitecto recuerdan un poco el proceso literario-psicológico de "La montaña mágica" de Thomas Mann y como en ella los amigos se preguntan sobre el sentido de la existencia y, en definitiva, el papel enriquecedor de los libros en la vida, que hacen mas llevadera la imposibilidad de encontrar respuestas claras a preguntas esenciales.

 

FICHA

¡ADIÓS, LIBROS MÍOS!, Kenzaburo Oé.- Traducción de Terao Ryukichi.- E. Seix Barral.-383 págs.

   

   

    
 

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3 mayo 2014 6 03 /05 /mayo /2014 07:01

 

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¿Saben lo que es un mito cultural? Cójase un símbolo cultural y añadan un buen puñado de grandes santones de esa misma cultura que han vivido y trabajado el símbolo en persona. Lo que queda años después de ese multi trabajo es un mito cultural. Pues eso es la Librería Shakespeare and Co. en París. "La librería más famosa del mundo", según Jeremy Mercer, cuyo divertido libro comentamos hoy. Quizá ese título sea una exageración, pero no lo parece si echamos un vistazo a su nómina de celebridades... James Joyce (y su "Ulises") Ernest Hemingway (y su "Paris era una fiesta"), Fitzgerald (el de "El gran Gatsby"), Auden, Henry Miller, Anais Nin, Becket, Allen Ginsberg, William Burroughs, etc.

Pasemos al libro que ha editado magnificamente "Malpaso ediciones" (y que, como suele hacer, ofrece al lector la posibilidad de tener al mismo tiempo el e-book por la compra del volumen en papel).  Con ese título desafiante el canadiense Jaremy Mercer, un francotirador de la literatura algo gamberro y bastante divertido e iconoclasta  se salta a la torera las convenciones literarias para brindarnos una suculenta crónica de sus avatares  picarescos que toman cuerpo y guarida en una de las, realmente, más famosas librerías del mundo, la "Shakespeare and Co." que creara en los años 20  la poetisa y editora Sylvia Beach y que fue templo genuino y cuna literaria de la  llamada "generación perdida" (como si, de hecho, en todas las generaciones que han sido y serán no hubiese un sector humano que no sólo está perdido sino que suele vivir de eso). Pero claro, en realidad, hubo dos librerías con ese nombre y las dos legendarias: la de Sylvia Beach y la de George Whitman. --que aún existe, aunque sin este librero sorprendente--. El libro autobiográfica de Jeremy Mercer  -traducido por Rubén Martín Giráldez- relata la temporada que pasó el autor en la segunda.

La librería de la Beach estaba cerca de Saint-Germain-des-Prés, en la calle Odeón. La del hippy Whitman (que en 1963 compró los fondos de Beach) se encuentra en la orilla izquierda del Sena, frente a Notre Dame, en la Rue Bucherie. Amigo de escritores y poetas norteamericanos de los sesenta, como Henry Miller o Ginsberg, no sólo vendía o prestaba sus libros en inglés sino que permitia que los escritores, hippies y turistas culturales que llegaban a París con muchas ilusiones y poco dinero, se quedaran unos dias allí alojados si no tenían otro lugar donde dormir (entre estos itinerantes aficionados  a los libros dicen que estuvo el escritor español Terenci Moix).  

Pero es la vida agitada y pintoresca del autor, el canadiense Jeremy Mercier, periodista de sucesos, la que da un tinte novelesco a la trama al decidir quedarse en la librería y cumplir con las normas de escritas de Whitman, echar una mano en el negocio y respetar los horarios a cambio de comida y cama. La bohemia norteamericana en París está servida, los personajes son variados y fascinantes, toda la grandeza y la miseria ante la mirada llena de humor pero afilada, crítica, a veces compasiva y otras demoledora de este escritor escéptico que no deja al margen aplicar ese foco realista a su propio anfitrión, Whitman, haciendo de él un personaje central de su trama. "Da lo que tengas, coge lo que necesites", es la máxima del librero que parece acoger con benévolo estoicismo el continuo robo de libros que tiene lugar en su establecimiento.

La divertida crónica que nos sirve Mercier en bandeja de plata es un regalo de nostalgia y ternura para los lectores aficionados al especial mundillo relacionado con escritores  famosos y una cierta bohemia literaria llena de anécdotas, toda una historia que rebosa el encanto de un material humano que parece surgir de la  realidad para integrar otra ficción de un orden superior, una caudalosa corriente interna definida por un intenso amor a los libros. Como escribe en su libro: "Al rememorar aquellos meses me doy cuenta de que todos los que vivíamos en la librería arrastrábamos un fantasma de un modo u otro. Tal vez por ello permanecíamos allí" (pág332). ¿No es ese fantasma el mismo que tenemos todos los que amamos a los libros? Es el fantasma de la pasión por los relatos y el arte de narrarlos.

FICHA

La librería más famosa del mundo.- Jeremy Mercer.- Traducc. Rubén Martín.-Ed. Malpaso. 334 págs. 22 euros.

 

 

 

 

 

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2 mayo 2014 5 02 /05 /mayo /2014 11:38

Estoy leyendo una novela de Ignacio Martínez de Pisón, "La buena reputación". La trama se refiere a aquella generación de españoles que vivían en el antiguo Protectorado en Marruecos. Una especie de "pied noirs" a la española, es decir más cutres y desasistidos, sin fuerzas para oponerse a las razones de un Gobierno que presumía de mano dura y prepotencia, sobre todo con sus ciudadanos de a pie. Así que cuando los vientos descolonizadores de finales de los cincuenta comenzaron a soplar como vendavales, la parte española de Marruecos volvió a los marroquíes (cosa justa, desde luego), pero nadie se preocupó de lo que ocurría con los españoles que habían vivido y trabajado en Tetuán, Larache, Alcázarquivir, Nador, ni del futuro de sus pocas o muchas posesiones. La mayoría de repatriados fueron a vivir a Andalucía, otros a Canarias y otros a Ceuta o Melilla. Los más decididos, a Madrid o Barcelona. Martínez de Pisón nos cuenta la historia de una de aquellas familias. Y así mientras leía la novela no paraba de pensar "esto le va a encantar a la mami: solía pasarle a mi madre los libros que yo juzgaba que podrían interesarle, era una gran lectora. Muchas de esas vivencias las vivió mi propia familia y mi madre como protagonista especial. Pero, claro, en un momento dado me quedé absorto, con el libro cerrado en mi regazo, mirando, sin verlas, las atestadas baldas de mi biblioteca. La mami ya no podrá disfrutar con las evocaciones que el libro despierta en quienes hemos vivido situaciones semejantes. La mamuchka falleció dulcemente el lunes 21 de abril. Pensé en ese íntimo tiempo colapsado, como el capullo de una mariposa, donde quedan ciertos momentos congelados que encierran una rara y profunda emotividad. Creo que casi todos guardamos en algún rincon especial de su mente, dos o tres de esos instantes, difícilmente más, una fracción de tiempo colapsado en el que perviven de una forma compleja ciertos momentos vividos, con una gran precisión de detalle --a veces los acompañas un determinado perfume, un sonido o música breve, una armonía placentera, un temblor sutil, un rostro amado en escorzo súbito y leve, el eco de una risa-- que se asemeja a un sueño pero no lo es y que te deja una limpia herida de nostalgia que es efímera y desaparece sin dejar huella, hasta que otra incidencia cualquiera vuelve a despertarla. Eso ha ocurrido en mi mente al conjuro de las imágenes que describía el novelista. La evocación me ha dejado con una de esas tristezas suaves pero profundas, que no son deprimentes, ese ambiguo placer de percibir en todo tu cuerpo la vibración de una época, un tiempo, que ya ha pasado y nunca podrá volver.

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1 mayo 2014 4 01 /05 /mayo /2014 07:38

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Después de "Pelle el conquistador" y "Las mejores intenciones", el director Bille August no ha logrado nada realmente bueno o deslumbrante. Todo se mueve en un escenario de corrección y casi siempre de mercadotecnia cinematográfica, productos manufacturados e "industriales" casi como en literatura se realizan los best-sellers, buscando de manera evidente y a veces escandalosa la aprobación y el encanto del espectador. "Tren de noche a Lisboa" basada en la novela del suizo de cultura alemana Pascal Mercier (pseudónimo de Peter Bieri, profesor de filosofía) en cuyo título se cambia "de noche" por "nocturno", es una película que se ve con agrado aunque resulta un producto banal si uno decide leerse la novela primero (cosa tan recomendable que casi aconsejo que los buenos lectores pasen de ver la película y lean la novela: los cambios y cortes que August propina a la novela para hilvanar su película son casi de juzgado de guardia).

Una vez escrito esto, pasemos a esta "operación nostalgia" que este director se monta con la Lisboa prerevolucionaria, la obsesión de un profesor suizo por un escritor portugués victima y artífice del movimiento militar y civil que gestionaría la modélica "Revolución de los claveles", y el gesto intimo y rebelde de un viejo profesor que lo abandona todo en busca de un fantasma literario y filosófico y una mujer.  Lejos de la honestidad y el gancho de "Sostiene Pereira", su inconfeso modelo, Bille August nos habla de libros, poetas, ajedrez, textos filosóficos, pero todo queda desdibujado y caprichoso. La enorme carga dramática de los personajes y las situaciones, la solidez de diálogos y textos, la belleza de las reflexiones de esta novela quedan obviadas en la película. Incluso un actor magnífico como Jeremy Irons no acaba de mostrarse convincente (como si lo hiciera el deslumbrante Marcello Mastroianni en su papel de Pereira). Tom Courtenay, Bruno Ganz, Lemna Olin, Charlotte Rampling e incluso un soberbio y sorprendente Christopher Lee, están tan desaprovechados como ese "marco incomparable" (como canta el tópico) que es la ciudad de Lisboa. Todo suena a "operación euro- pa", una desvergonzada y patética maniobra para que todos nos sintamos nostálgicos y europeos y dejemos nuestros euros en taquilla.






 

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26 abril 2014 6 26 /04 /abril /2014 07:07

 

No suele ser habitual que un mismo autor saque dos libros en un sello editorial diferente cada uno. Se trata de David Foenkinos, el joven escritor francés que logró un éxito sorprendente con una novela simpática pero nada sorprendente, "La delicadeza" (cuya versión cinematográfica dirigió el mismo junto a su hermano). Ahora nos ofrece "Estoy mucho mejor"  con Seix Barral y una biografía novelada de John Lennon (sí, el ex Beatle, asesinado por un descerebrado del que jamás he escrito su nombre, ni lo haré, y eso deberían hacer todos los que escriben de Lennon: ningunear a ese cretino patológico).

 "Estaba por cumplir cuarenta años, tenía ganas de volver (a Inglaterra) Extrañaba todo lo que había rechazado. ¿No es eso el ciclo incesante de la vida? Del rechazo al deseo" (pág.188) escribe al prematuro y violento final de su vida. Lennon nos ha contado su vida en primera persona. Foenkinos nos ha dicho al principio de su libro "...no sé que pienso de John Lennon. Sólo se que me conmueve, que su música me acompaña todo el tiempo y que lo admiro infinitamente. Sé que está en mi vida". Y su libro, un excelente trabajo de investigación biográfica y de imaginación creativa, se lee entre la fascinación y la curiosidad. Traduce nada menos que César Aira. Y entre líneas el aficionado a Foenkinos percibe el humor irónico e inteligente de este autor "en boca" de Lennon. Pienso que el autor y el cantante hubieran simpatizado.

Precisamente esta es la nota, el estilo destacable de "Estoy mucho mejor", novela traducida por Isabel González-Gallarza, en la que Foenkinos siguiendo la intuición creativa de Perec, ("Historia de mi cuerpo"), nos habla de los bloqueos y tensiones anímicos que pueden convertirse en acuciante e intimidante dolor corporal, en la ocasión para dar un vuelco copernicano a la manera en cómo percibimos y gestionamos la propia vida. El humor y la habilidad literaria alejan a esta novela de la tentación del manual de autoayuda y la convierten en una novela ingeniosa y divertida con personajes que evocan las historias de Chesterton o los personajes de Auster.

FICHA

LENNON.-David Foenkinos.-E. Alfaguara.- Trad.Cesar Aira.-192 págs.-ESTOY MUCHO MEJOR. D.Foenkinos. Ed. Seix Barral.-334 págs.Trad.Isabel González-Gallarza.portada-lennon_grande.jpg

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