Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
22 agosto 2022 1 22 /08 /agosto /2022 18:08

(Publicado en La Comarca el 23 de agosto de 2022)

Lo cantó el dulce Fray Luis de León a finales del siglo XVI,

siguiendo la senda menos amable del gran Horacio,

que  luchó contra César Augusto junto al honrado Bruto. Son

versos sencillos, inmortales. “Qué descansada vida/la del que

huye del mundanal ruïdo/y sigue la escondida/ senda por donde

han ido/ los pocos sabios que en el mundo han sido”. Vivimos en

la época del ruido social. Cuesta pensar, concentrarse, con el

móvil dictatorial exigiéndonos como un niño malcriado

servidumbre y esclavitud en algunos casos. Daniel Kahneman,

psicólogo de prestigio internacional, nos advierte que esta

epidemia cognitiva distorsiona nuestras facultades racionales

con más fuerza que los prejuicios o los distintos sesgos que

condicionan  negativamente nuestra visión de las cosas y las

personas. Los científicos del ramo nos confirman que el ruido y el

exceso reiterado de información casi siempre trivial, altera

conciencia, conocimiento y comportamiento. España está entre

los  países más ruidosos del mundo. Basta pasarse por una sesión

de nuestros diputados, una buena campaña de acosos en los

medios digitales o por el agosto fiestero en la geografía nacional.

Los estudiosos de los problemas de acústica aseguran que en

este  país superamos en diez decibelios los límites recomendados

por  la OMS. Se trata de una grave distorsión de la salud personal

y  pública, pero apenas si se habla de ello, incluso podría asegurar

que la petición de moderarse un poco tiene “mala prensa”.

Consideramos el ruido como un privilegio, como un derecho

fundamental que revela  lo mucho que nos divertimos. Tanto el

ruido interior –la avalancha continua de estímulos digitales de

atención, las propias preocupaciones ante un futuro inquietante-

como el exterior, la permanente exigencia de conexión,

atrapados por un sistema algorítmico que nos conoce mejor que

nosotros  mismos, nos convierte en sumisos y obedientes siervos

que,  además, están agradecidos de su estado. Y sumemos el

medio ambiente, donde la razón está de parte del que grita más

y todo escándalo, placer, diversión y éxito se mide en decibelios.

“Un no rompido sueño/un día puro, alegre, libre quiero/…

Despiértenme  las aves/con su cantar sabroso no aprendido/ no

los  cuidados graves/ de que es siempre seguido/ el que al ajeno

arbitrio está atenido”. Amén.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post
Repost0

Comentarios

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens