Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
8 marzo 2013 5 08 /03 /marzo /2013 10:26

ayer-no-mas

 

 

  "Siempre la jodía guerra incivil", dice Lillo,(pág.231) uno de los múltiples personajes de la nueva novela de Andés Trapiello, "Ayer no más". Pues sí, la guerra incivil sigue dando materia para acercarnos a través de la literatura a ese infausto acontecimiento histórico que ha destrozado e influido en la vida de al menos tres generaciones de españoles. Lo cierto es que este libro abunda en una especie de sobresaturación temática que inunda las librerías de productos que abarcan toda la gradación posible de calidad, desde el oportunismo más desaforado a la inconsistencia o la reiteración. La guerra civil sigue estando de moda. Hace varios años salió otro libro sobre la guerra con el provocador título de "¡Otra maldita novela  sobre la guerra civil!", de Isaac Rosa, desternillante narración donde el escritor sevillano destripa su primera novela con la ayuda de un lector-alter ego y ya entonces advertía sobre la saturación bélica fratricida. Desde el 2007 al presente esta agónica guerra cuyos actores y testigos ya empiezan a ser historia en sí mismos, literariamente parece ir en relación inversa a la lógica desaparición de testigos.

Pero vayamos a Trapiello, que pergeña una narración coral donde a través de las vivencias de un profesor de Universidad, José Pestaña, hijo de un significado falangista con un sospechoso pasado de violencia y sangre durante la guerra civil, se nos cuenta el desarrollo de una investigación en torno a un asesinato brutal cometido en los primeros años de la guerra en una comarca de León. La dedicación del protagonista a la historia y en concreto a la guerra en su comarca natal nos habla de una suerte de obsesión personal y social --las asociaciones de memoria histórica, los interesados en el tema por razones profesionales o académicas-- que desfiguran un poco la realidad social española, cada vez más ajena y apartada de esa temática.

Trapiello nos mete en un ambiente donde aún el miedo y el oscurantismo político relacionados con la guerra y sus secuelas está candente. Quizá lo cierto es que no es más que un escenario literario con escasa relevancia social en estos tiempos en los que la omnipresente crisis economica y social y la verguenza pública de corrupciones y un mundo politico degradado hasta la caricatura, convierten la guerra civil en un recuerdo bochornoso para algunos,  lamentable para otros y apenas una referencia ancestral para la mayoría.

El encuentro entre una víctima de la guerra y un presunto victimario, ambos ancianos, abre la caja de los truenos. En medio, un hijo que sigue con su particular guerra contra su padre, fascista irredento, como presunto asesino, un ambiente profesoral lleno de "profesionales" de la guerra civil  como oportunidad de medro personal, una historia confusa que trata de ahondar en esa "verdad histórica" que se nos escapa de entre los dedos y que jamás tendrá una definición nítida e incontestable.

Los personajes están bien dibujados, aunque sin demasiado afán de profundizar por debajo del tópico y algunas de las escenas muestran un brío narrativo, un poco acartonado y libresco, cosa disculpable en un hombre de letras visceral como Trapiello. Tanto es así que, cosa a apreciar, Trapiello se nombra a sí mismo como tercera persena en un comentario del personaje del catedrático univesitario en León (pág,127) que cita un artículo del escritor en "Opinión", "Es de León, no le conozco...no he leido "Las armas y las letras"...dicen que es el libro de un pedante". Ese guiño metaliterario nos confirma que hay algo de la propia biografía de Trapiello en esta novela y eso podría explicar cierta implicación emocional que se percibe en muchos comentarios y notas de la narración.

El carácter coral de la novela, un conjunto de voces que se van alternando en la descripción de hechos --a veces el mismo hecho desde dos o mas puntos de vista-- está bien logrado y muestra una habilidad narrativa considerable. Amante de la metaliteratura, Trapiello nos habla de una novela que escribe su protagonista, titulada "Ayer no más" y que no parece tener nada que ver con la que tenemos en las manos. Al final lo que queda es la irrelevancia del intento de aclarar los papeles de la victima y el asesino, la futilidad de ahondar en un crimen que, a pesar de que su inhumanidad no ha prescrito, ya forma parte de la letrina de una historia que no vale la pena remover. La memoria es una función limitada y poco fiable, crecientemente falseada por sí misma que convierte a la verdad, como siempre se ha dicho, en la primera víctima de la historia. Trapiello reparte sartenazos contra los que tratan de sacar beneficio de ese remover dañino y cada vez menos útil y eficaz, incluido su protagonista. Como dice Nietzche, citado por Trapiello, pag 141: "en relacion a la memoria no hay hechos, solo interpretaciones".

    Y así, asegura el protagonista de la novela (pag 51): "El error en el que hemos incurrido...los historiadores a la hora de abordar la Guerra Civil...es interpretar los hechos a partir de la idea de dos bandos, buenos y malos, de dos posiciones, una progresiva y otra reaccionaria. Solo asi se comprende que la conducta criminal... se justificara o se condenara dependiendo del bando...Ya no es legitimo concebir la historia como el movimiento que necesita del mal para lograr el bien".

La historia de Trapiello trata de no caer en ese defecto y esa es una de sus aportaciones a la narrativa de ese tema. Nos cuenta a través de las múltiples voces de sus protagonistas o testigos una historia que logra interesarnos y nos sentimos implicados en las emociones que suscitan y viven. Por ello, a pesar de ser "otra maldita novela sobre la guerra civil", su lectura es recomendable y la postura que refleja el autor es honesta y valiente. Y además, valor esperabledado el autor, está muy bien escrita. Léanla.

 

FICHA

 

AYER NO MÁS. Andrés Trapiello. Ed. Destino. Áncora y Delfín.310 págs. 20 euros.

    .

    .

   .

 

Compartir este post
Repost0
7 marzo 2013 4 07 /03 /marzo /2013 08:37

    invasor-cartel1.jpg

Magnífica película, thriller bélico al que no sobra nada, si acaso un poco de exceso conspiranoico, dirigida por Daniel Calparsoro, con una versión a lo Bourne de las escenas de acción que no tiene nada que envidiar a los maestros norteamericanos e ingleses del género. Nueva película española sobresaliente que está  reconciliando a este crítico con el cine que se hace en este país. Las secuencias "iraquíes" rodadas en Canarias tienen una verosimilitud y una técnica de rodaje verdaderamente sorprendente por lo acertado, por el montaje y por la dinámica narrativa, recordando sin copiar a la excelente película de Katryn Bigelow "En tierra hostil", que se llevó un Oscar en 2008.

 El argumento es claro y dinámico: un capitán médico de las fuerzas españolas en Iraq es objeto de un atentado mientras regresa de una misión de apoyo humanitario en una aldea iraquí. Solo sobreviven dos de los soldados españoles --él y el ayudante médico que acompaña al protagonista-- que se ven inmersos en un sangriento encuentro en un asentamiento aislado de civiles iraquíes. La brutalidad de la guerra entra de lleno en la narración y los dos soldados médicos españoles se enfrentan en la tensión brutal y el miedo contra los hombres de una familia de civiles iraquíes a los que confunden con "insurgentes". Una vez aclarado el horror, tras un feroz enfrentamiento cuerpo a cuerpo rodado con una austeridad y una fuerza emocional de las grandes películas, los dos españoles son testigos --uno de ellos graba el asunto con un móvil-- de una injustificable masacre de civiles, mujeres y niños, perpretada por un grupo de soldados norteamericanos y un oficial español.

El héroe de la historia, excelentemente interpretado por Alberto Hamman, se niega a recibir la medalla y la seguridad que le ofrece el ejército por los servicios prestados, con la condición de que olvide lo que ha ocurrido. Su compañero firma el acuerdo  pero él investiga en lo ocurrido poniéndose en peligro de muerte él mismo y también a su esposa e hija.

La historia de va desmadrando en las secuencias rodadas en Galicia, ya lejos del incidente militar y es ahí donde comienzan las presiones, las persecuciones (notable la persecución de coches por las calles coruñesas) y el asesinato del compañero del protagonista (Antonio de la Torre), que hizo las fotos --otro exceso del guión, unos servicios secretos paramilitares españoles que cometen tropelías sin secuelas--, hasta el previsible final. La lucha por evitar que se desvele la verdad se convierte en una locura expandida por el grupo especial bajo órdenes militares (o más bien bajo ordenes políticas) que debe silenciar el "incidente" --una matanza de civiles-- (Karra Elejalde como jefe del grupo paramilitar da muestras nuevamente de su poderosa presencia como actor) que involucra no solo a las fuerzas militares españolas en Iraq sino a la de los aliados norteamericanos.

No espere nadie un analisis consecuente de tipo político y se deja la trama en unos apuntes (apenas una voz por teléfono) con el desenlace abierto, pero lamentable (y realista). Como en todas partes, la verdad es la primera víctima de la guerra y ésta siempre acaba siendo una guerra sucia que supone flagrantes violaciones de los más elementales derechos humanos. 

El guión es una adaptación de la novela homónima de Fernando Marías, con especial referencia a las brutalidades cometidas por los aliados en Iraq y todo nutrido con una banda sonora sobresaliente creada por Lucas Vidal que se ajusta a la acción con verdadera maestría, sirviendo a una fotografía impecable. La excelente técnica cinematográfica, dirección artística, montaje, banda sonora y dirección de actores confirman en el catalán Calparsoro un director a tener en cuenta. Buena película, vive Dios..

 

.

 

 

Compartir este post
Repost0
5 marzo 2013 2 05 /03 /marzo /2013 10:24

No

no-cartel2.jpg

 Pues no se llevó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa (fue premiada "Amor", que también es una buena película) aunque desde luego merecía de sobras esa distinción (en Cannes la obtuvo). Nos vamos a finales de los 80, el escenario es Chile, el elemento catalizador se llama Augusto Pinochet y la trama se pone en marcha cuando el dictador anuncia un plebiscito para lograr bajo la bendición internacional, si lo gana, seguir ocho años más en el poder. El siniestro individuo de media edad de las gafas negras y el gesto avinagrado y amenazante, se ha convertido en un abuelo sonriente que, según dice ante la televisión controlada, "he hecho algunas cosas mal, y me disculpo por ello, pero la mayoría han sido buenas para el pueblo chileno".

Un joven publicitario, René (magnifico Gael García Bernal) es contratado para diseñar la campaña del "no" a Pinochet, avalada por una arco irís de partidos politicos en la oposición, desde los socialistas a la democracia cristiana. El director Pablo Larraín logra una obra magnífica mostrándonos todo el proceso de la campaña, con las intimidaciones oficiales, las diferencias de opinión entre los partidos de la oposición y los propios compañeros publicitarios de René, las presiones de todo tipo y, en un suspense en crecimiento permanente, el desarrollo de las votaciones bajo la sospecha de manipulación y fraude, hasta el triunfo final, donde se cierra la película, con la toma de posesión de la jefatura del estado por el presidente de la Democracia cristiana chilena.

Un magnífico ejercicio de cine político  que nada tiene que envidiar a uno de los maestros del género, Costa Gavras, de los setenta.   Un ritmo magnífico, un movimiento de cámara que roza la excelencia de un buen documental, cámara en mano, la inserción de material real con tal habilidad que es dificil distinguir lo que es ficción de los trozos documentales de los ochenta y una dirección artística sin fallos. Las interpretaciones, sobre todo el protagonista, muy veraces y la música ajustada. Lo hermoso es comprobar cómo a veces un "no" a tiempo y bien instrumentado es mucho más eficaz que un "si", volviéndose una celebración a la vida y a  la libertad y la esperanza. Por eso, con tal mensaje, ganaron en Chile y por eso deberían ganar aquí los indignados de todo tipo, en este país nuestro desdichado lleno de políticos corruptos y de una amoralidad pública manifiesta.

 

 

.

 

Compartir este post
Repost0
1 marzo 2013 5 01 /03 /marzo /2013 08:55

Ayer fue un día frío, con  nubes que iban ocultando el sol de vez en cuando y un viento no muy fuerte (no era el cierzo, que sopla del norte, sino un garbí levantino, educado y un poco rebelde, como un adolescente que se dispone a hacer trastadas) y en Herbés, el primer pueblo de Castellón junto a los Puertos, no circulaba ni un alma. De las chimeneas de las casas brotaba el humo blanco de la leña de pino y su olor caracteristico impregnaba las calles. He seguido el sendero montañoso que lleva a la ermita de Nuestra Señora del Salgar, erigida en un lugar muy apartado, a casi una hora del pueblo. Me he buscado en el monte un lugar rocoso resguardado del viento y cara al sureste donde el sol calentaba cuando las nubes se lo permitían. LLevaba en la mochila el "Consuelo de la Filosofía" de Boecio. Lecturas filosóficas y caminatas a diario. Un programa prometedor. En  mi caso, además, las herramientas precisas para el libro que he empezado a escribir. Eso tendrá un efecto secundario: mis criticas literarias y de cine cambiarán su periodicidad.

Mientras, las nubes fueron ganando la batalla y en menos de media hora habían cubierto totalmente el espacio de cielo visible desde la colina donde estaba. Por el suroeste avanzaba una especie de muro negro de nubes compactas y el cielo sobre mí adquiría una coloración grisácea, sucia. Cielo de nieve, pensé, "panza de burra". El viento arreció de pronto y era aún más frío. Volví al coche. Al llegar a casa, lloviznaba. Me senté frente al ordenador y escribí una reseña sobre un libro apasionante, "El leopardo de las nieves". Durante un tiempo  estas críticas dejarán de ser cotidianas. Quizá un par a la semana. Quedáis informados, amigos de mi blog.

Compartir este post
Repost0
28 febrero 2013 4 28 /02 /febrero /2013 10:53

    2-dias-en-nueva-york-cartel1.jpg

  La directora e intérprete Julie Delpy sigue jugando a la ruleta de la inanidad cinematográfica. Este remedo innecesario de su pelicula anterior "Dos días en París" --tampoco es gran cosa, aunque tuvo cierto exito de ese público que siempre hay para un remiendo--, lleva la acción y el desenfreno surrealista a la comedia de opuestos, la comparación cultural, nunca amable, de la familia de inconcebibles e insoportables franceses que visitan a la protagonista en Nueva York y desbaratan la vida de la Delpy (bastante histérica e irresponsable en su papel) con su compañero negro y su hija, un Chris Rock que excepto en sus soliloquios gratuitos y planos con un presidente Obama de cartón , es el único adulto responsable de la cinta.

La Delpy fue una actriz-musa de directores como Godard, Carax, Tavernier, Jarmuschy y uno confiaba en que el genio de éstos tuviera algún reflejo en las películas de la actriz. Esperanza frustrada de raiz. No hay fuerza, personalidad, humanidad, interés, inteligencia en los planos pero irritantes personajes de "Dos dias en  Nueva York". Pero es que tampoco hay ritmo, coherencia, una fotografía oriignal o una música adecuada. Las crecientes diferencias y antagonismos entre el grupo francés y los norteamericanos de color o no con los que se relacionan rozan el tópico más insultante y agresivo y tontorrón. No hay ninguna cosa apreciable en esta comedia de choque cultural (esta dama debería haber aprendido algo de filmes franceses como "Bienvenidos al Norte" o "Mi padre, mi héroe" o "Matrimonio de convenencia"), todo se pierde en chistes raciales sin gracia, personajes que rozan el frenopático y referencias sexuales a lo Ozores, grosería y escatología incluidos. Pueden pasar de ella, no se pierden nada. 

 

   

 

    .

 

    

 

   

 

 

Compartir este post
Repost0
27 febrero 2013 3 27 /02 /febrero /2013 08:49

leopardonieves.jpg

Me vais a permitir que esta semana abandone las exigencias habituales de actualidad editorial y os hable de un libro clásico, una de las reediciones múltiples de una de esas historias que constituyen una fascinación y un aliciente para un determinado tipo de lectores (aunque es igualmente gratificante para todo tipo de lector). Hablo de las personas amantes de las montañas, de los caminos, senderos y cumbres, para los que el montañismo (no necesariamente de escalada) constituye algo mucho más complejo y esencial que un hobby, casi un especial estilo de vida al que uno dedica todo el tiempo que el trabajo le deja libre.

 Se trata del mítico "El leopardo de las nieves" del neoyorquino Peter Matthiessen (debe ser un octogenario en estos días). En la cuidada reedición que Siruela realizó hace poco, cuando ya había cambiado la portada del Himalaya desde el espacio en imagen de la NASA (edición de 2008) y colocaba una foto del techo del mundo desde el punto de vista del caminante que veis en el grabado, el lector abre el libro para encontrarse con una cita de Rilke que es como el lema de las páginas que siguen: "ese es...el único valor que se nos pide: tenerlo para lo más extraño, lo más singular y lo más inexplicable que podamos encontrar".

El libro ganó el National Book Award a mediados de los setenta y hay algo en el estilo del texto, las reflexiones del autor y el tono general de la narración que nos lleva  a la literatura de viajes de aquellos años de la psicodelia y las flores y el florecimiento del budismo en occidente. Lo importante y significativo es que sigue teniendo una rabiosa y candente actualidad: las preocupaciones del joven Peter no son muy diferentes a las que inquietan a los jóvenes de hoy. ¿Es posible eso en un mundo tan distinto? Si, porque hablamos de emociones, sentimientos y conceptos e ideas esenciales, que tienen que ver con los más profundo del ser humano.

Hace un par de semanas, cuando recibí el libro de Siruela, había visto en Internet la única filmación real del majestuoso leopardo de las nieves (especie practicamente extinguida ya hoy y por entonces bastante rara y difícil de ver) con su enorme cola suntuosa y su caminar y acecho de una elegancia mística. Pues bien, en busca de ese fabuloso animal fue nuestro autor acompañando al zoólogo George Schaller (otoño de 1973) en una expedición hacia la Montaña de Cristal, en el Tibet, aunque la razón científica era estudiar la forma de vida y apareamiento del bharal o cordero azul himalayo.

Y así comienza un viaje por tierras entonces poco holladas por los occidentales, aunque ya había turistas y buscadores espirituales por Nepal, en lo que la búsquedas de esos animales se convierte en un motivo secundario para Peter, cuyo viaje por tierras inhóspitas, entre gentes de culturas ancestrales y comportanientos exóticos para él, un viaje en  muchos momentos de pura supervivencia, es el complemento fáctico de un viaje mucho más esencial: el viaje hacia sí mismo, hacia una comunión con la naturaleza, la belleza y la magnífica violencia de unos lugares grandiosos, indiferentes y fascinantes, peligrosos y lejos de la medida humana de las cosas, lugares de dioses y diablos inclementes y dotados de una fuerza sugestiva casi hipnótica. El desafío a los limites de la propia resistencia física y psíquica, caminando por cumbres desoladas, con vientos huracados y congelantes, porteadores de los que no te puedes fiar demasiado, robos de material y comida, hambre, soledad y por encima de todo, la mirada maravillada, el alma conquistada, el encuentro con algo que nos trasciende y nos supera, la sutileza de algo divino en la estrecha cornisa que parece llamar a la muerte, la ladera agotadora, las ventiscas que enloquecen, el respiro en la cueva y el fuego miserable, la compañía del amigo o del sherpa avezado. Mientras en su mente se establece una dicotomía, el escritor nos narra con prosa nerviosa y precisa los lugares, los detalles, los animales, las personas, las aldeas y de pronto, muy de vez en cuando, surge una prosa poética, espiritual y aparece el buscador zen, el hombre que repasa su vida, sus errores y sus miedos y le surgen algunos momentos en los que todo se equilibra, la vida se relativiza, el pasado pierde su filo dañino.

A pesar de que, como he dicho antes, el aire zumbón con olor a pachulí, a hippie y a cantilenas de monjes budistas parece impregnar el relato, hay un plus de sinceridad, de esfuerzo paralelo al fisico y mental que se nos narra, que saca el texto de sus coordenadas históricas y culturales y lo mantienen con plena vigencia y vigor en nuestro siglo XXI descreído, materialista y huérfano de valores. Quizá por ello la decisión de Siruela de publicarlo en una colección de ensayos es clarividente. Es mucho más que un libro de viajes, de aventuras, de retos físicos.Es una autobiografía sentimental y física, el reflejo de un doble viaje, ambos espectaculares, el del joven viudo (la esposa de Peter hacia fallecido de cáncer un año antes de partir la expedición y deja un hijo pequeño en su país) atenazado por culpas del pasado, por pérdidas y por dudas, que va encontrando el equilibrio en el esfuerzo y sufrimiento que el duro viaje le causa. De ahí que el leopardo de las nieves, esa busca agónica sin éxito pero con señales, deviene el huidizo logro de la iluminación parcial, en el zen se llama satori, cuyas visiones y certezas son tan efímeras como la falta de cuidado y disciplina del buscador lo permita.

Quizá si el octogenario Matthiessen decidiera reescribir su libro tendríamos algo tan bello pero más fluido que el actual, dedicaría menos espacio a las descripciones científicas, aligeraría las consideraciones religiosas y espiritualistas y obviaría datos y notas sobre elementos innecesarios de compañeros, porteadores y lugareños. Mantendría la descripción de los lugares que atraviesa, la interrelación del texto descriptivo con el intimista, el fuerte acento romántico e idealista de sus reflexiones, la magnífica textura espiritual del Camino emprendido, para terminar, como Kavafis, haciéndonos comprender que lo importante no es encontrar al leopardo de las nieves, lo importante ha sido buscarlo con tanto esfuerzo, denuedo y fervor. Y más aún, el viaje paralelo por el interior de su mente hasta encontrar el sosiego y la paz del espíritu en pleno viaje exterior, aun sabiendo que habrá que seguir la búsqueda en otro tiempo y otro lugar. Es el "para siempre" de la vida espiritual. 

No es una obra maestra, es un libro profundo, sincero, honesto y fascinante sobre la capacidad de superación y supervivencia del hombre en condiciones extremas y sobre el elemento que nos ha distinguido como especie: la facultad de tener un sueño y luchar por alcanzarlo...se consiga o no. Como dice el propio Peter, "No he visto al leopardo de las nieves. ¿No es maravilloso?".

 

ficha

 

"EL LEOPARDO DE LAS NIEVES".-Peter Matthiessen.- El Ojo del tiempo. Ed. Siruela.- Traducido por José Luís López Muñoz.-364 págs.- 22 euros. 

 

.

 

 

Compartir este post
Repost0
26 febrero 2013 2 26 /02 /febrero /2013 08:00

excursiones-0202.JPG

 

Esta es una de las subidas tradicionales y más populares del montañismo catalán. El Puigsacalm es una bella cima de 1514 m a caballo sobre la zona de Osona, a pocos kilómetros de Vic y elevándose sobre la llanura de Olot, en plena Garrotxa. Vista desde Olot (norte) nos presenta una vertiente casi vertical con aspecto inexpugnable. La vertiente sur, sin embargo, es suave y se hermana con las montañas que la rodean. Por allí, en la collada de Bracons,  límte de las dos comarcas y provincias (Barcelona y Girona), comienza el sendero que discurre entre bosques de hayas con un desnivel de casi 400m (la collada está a 1132m). La puesta en marcha del Túnel de Bracons y la C-37 ha facilitado enormemente el acceso a esta montaña, ya que accediendo por el túnel --salida Sant Andreu  de la Bola-- se gana más de una hora al acceso antiguo.

Justo frente al estacionamiento del Coll, en un talud rocoso, están las señales del GR, así que se comienza con una grimpada (será la única que haremos) El sendero es sumamente agradable, casi todo el tiempo pasamos entre bosques de hayas. Hay algunos desniveles suaves (excepto el de la Collada de Sant Bartomeu, el de la Fuente Tornadissa y el acceso final a la cumbre) pero en general es un paseo agradable por senderos, sendas y pistas bien señalizadas. La belleza de los árboles, hayas, abetos, encinas, robles y su antigüedad y tamaño, el retorcimiento de troncos y ramas, dan un aspecto mágico a este recorrido que resulta totalmente distinto si uno lo hace en otoño o en primavera. En ambos casos es de una belleza esplendorosa. En esta ocasión, invierno, es quizá la subida más austera, con los troncos sin hojas como trazos grises en un grabado japonés y los mantones pardos de las hojas caídas alfombrando el camino. Prados de pasto extensos y de grandes desniveles, curvos espacios abiertos contra el cielo, bosques sombríos. Algo más de media hora para llegar a una subida fuerte alfombrada de hojas amarillo-naranjas, donde hay un desvio a la izquierda que marca "Al Pic de L'aguila"  y un cordel a modo de cancela para el ganado. A una hora de marcha, más o menos, llegamos a un cruce de caminos en el que el GR se despide bajando por la izquierda hacia Sant Bertomeu y Vidrá. Pasamos por una pista ancha que nos lleva cómodamente hasta la Font Tornadissa, situada en una umbría vaguada, bajo árboles centenarios, con una gran cubeta abrevadero para las vacas, cubierta de liquen . Es un buen lugar para hacer un descanso y llenar cantimploras. El sendero comienza allí una fuerte subida a cielo abierto y comenzamos a superar otra zona de pastos, los Rasos de Manter, que se extienden hasta otro bosque situado ya en las estribaciones del Puigsacalm. Superado el enorme prado, en las lindes del bosque hay dos indicaciones , una en madera y otra de hierro (que tiene cerca de cien años) que indica la dirección que hay que seguir para llegar a la cumbre, entre otras.

Hemos de seguir la linea de bajada y subida de las colinas, junto al bosque., sin penetrar en él (está vallado con estacas y alambre) hasta un punto donde a la izquierda vemos una cancela de madera. La abrimos (hay que cerrarla a nuestras espaldas) e iniciamos el ultimo tramo de la excursión, el camino de Les Olletes. Llegamos a un altozano desde, hacia el norte, contemplamos a lo lejos la linea de cumbres nevadas de los Pirineos. Es asombrosa la limpidez del aire y esta altura que posibilita que distingamos el Puigmal, el Bastiments y hasta el Canigó y el Pedraforca. Más adelante, en la cumbre, además de estos picos,  al sureste, podemos ver los macizos de las Agudas y el Matagalls. y a nuestros pies la Vall d'en Bas, uno de los paisajes más armoniosos de la región. Pero aún nos faltan unos minutos para llegar a la cima.

En un recodo del camino vemos un cartel que indica otra vía de acceso, por la derecha,  por el llamado  Camí o pas dels Burros que lleva hasta la cercana ermita de Santa Magdalena (también se puede ir a la ermita siguiendo el camino de la cima y desviándonos a la izquierda antes de inicar la subida definitiva). Pasamos un bosque de hayas y junto a un pequeño botiquin de  montaña instalado bajo un árbol, ya se puede contemplar, arriba a la derecha la cumbre del Puigsacalm, con la bandera catalana ondeando al viento. Hay que hacer una subida intensa de unos cien metros hasta llegar al cubo de cemento con la bandera y el cilindro geodésico. Hay un libro de firmas en su correspondiente cajetín y una enorme cruz de madera levantada a los cuatro vientos por un club excursionista. Mas o menos son dos horas de subida.

Existe una subida más corta --pero más expuesta con frecuentes grimpadas-- que se coge en un desvio a la derecha al comienzo del sendero, a cinco minutos del Coll, en el llamado Tossel Gros, que lleva por la linea de crestas por la Roca del Corb, el Puig de las Cibaderes y se une al camino que hemos hecho cerca del lugar donde está el descenso de los Burros.

El panorama desde la cima es espectacular hacia cualquier punto que dirijamos la vista y merece un rato de descanso, en el caso de que no sople el viento. En esta ocasión, hace un frío polar y el viento es considerable. Unas  nubes negras van cubriendo la Vall d'en Bas y ya ocultan los Pirineos por un lado y el Montseny por el otro. Hay que comenzar el descenso de inmediato ya que el camino se vuelve muy incómodo  y resbaladizo cuando llueve.

Pero antes de abandonar estas alturas es acosnsejable acercarse al Puig dels Llops (1486 m) que vemos desde aquí a mano derecha a unos doscientos metros, con su bandera flameando en la cumbre, un poco más baja. Desde él se percibe el enorme precipicio que se abre hacia la Vall d'en Bas. Los que tengan tiempo y más energía pueden bajar hacia la ermita de Santa Magdalena. Es una excursión que vale la pena, pero suma casi un par de horas al cómputo total.

 

DOCUMENTACION.

Conviene ir bien provistos de mapas. Uno para el  acercamiento a la zona y otro para el Puigsacalm. El Michelin 574 regional de Cataluña, Aragón y Andorra cubre todas nuestras necesidades de gran desplazamiento y el mapa-guia excursionista de la Alpina, E-25, Puigsacalm, Bellmunt, Curull, Llancers-Milany y Cabrera, los de esta excursión y las múltiples variantes que ofrece. Como de costumbre, facilmente adquiribles en librerias especializadas y los excursionistas de esta comarca los tienen en la Librería Serret.

 

NO SE PIERDA

En la zona del Puigsacalm, la capital Olot,merece una detenida visita (incluso algun dia de estancia) patra poder abarcar todo lo que la ciudad y sus alrededores ofrece. Olot está englobada dentro del espacio protegido del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa, con más de 11.000 hectáreas de superficie, de las cuales 800 corresponden a los conos volcánicos mejor conservados, (los mayores son el Montsacopa y el de Santa Margarita) y la hermosa Fageda d'en Jordà. Otros lugares de encanto son los Aiguamolls del Adeu y el de la Moixina y el soberbio estilo modernista de muchísimas residencias y edificios de los paseos arbolados del centro de la ciudad, atravesada por el rio Fluvia. En el camino de regreso de la excursión, dirección  Vic, es aconsejable desviarse a mano derecha para visitar el santuario de Bellmunt, situado a una altura de 1243 m, por encima de practicamente todas las elevaciones de alrededor y visible desde el Pulgsacalm. Su silueta es reconocible desde toda la plana de Vic y el resto de Osona. Existe desde el siglo XIII y actualmente se ha remodelado y hay un restaurante y una hostería. El acceso puede hacerse andando, si nos quedan fuerzas (es una buena subida) o en coche, gracias a una pista asfaltada construida en los años 70. La belleza del entorno, el panorama y la posibilidad de una buena comida o de pasar una noche junto a a las estrellas, bien valen una visita.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
25 febrero 2013 1 25 /02 /febrero /2013 10:18

  un-amigo-para-frank-cartel.jpg

 El actor Frank Languella se pone a las órdenes del director Jake Schreier (que viene del mundo de la publicidad) y se embarcan en una producción del dinámico cine independiente norteamericano, "Un amigo para Frank", en la que asistimos aparentemente a una historia más de compañeros dispares (buddy movie) pero resuelta con originalidad y ambición. Se trata de la amistad improbable pero exquisitamente bien contada entre un viejo cascarrabias (Languella) que comienza a perder la memoria. Sus hijos deciden para que esté cuidado proporcionarles un robot-sirviente (estamos en un futuro bastante probable) que es recibido con recelo y abierto rechazo y acaba convirtiéndose en una entrañable historia de amistad. Eso es una primera lectura pero hay más.

No es una historia fácil ni se resuelve con tono de comedia descerebrada, ni con juegos digitales de ordenador y moralina para adormecer conciencias. El protagonista, Frank, es un viejo fuerte y dinámico con una enorme pasión por los libros y cierto rechazo a las convenciones sociales. Solo mantiene una cierta relación con una bibliotecaria (Susan Sarandon, magnífica como suele) y una cortés indiferencia hacia sus hijos, James Mardsen y la bella y anodina Lyv Tyler. La difícil relación entre el anciano y la máquina, un androide programado para cuidar personas mayores, es uno de los aciertos de una película que evoca sonrisas de vez en cuando pero en realidad está rodeada por un tono opresivo de decadencia física y mental y de rebelión contra esa decadencia. Frank mejora sustancialmente con el robot, pero esa mejoría provoca un rebrote de nostalgia activa que le lleva a desear revitalizar su antigua profesión: ladrón de joyas. Y, ¿qué mejor que un robot altamente tecnificado para ayudarle en sus aventuras ilegales?

Pero, repito, no se trata de ujna alocada comedia de enredos. Es un drama humano con toques de humor...casi siempre amargo. Por tanto no se dejen engañar por las apariencias. Ni películas de atracos o robos inteligentes, ni pelicula de amigos hasta la muerte, ni filme de ciencia ficción en la estela de "Yo, robot". Tenemos un drama no por conocido menos angustioso: la soledad de los ancianos ante el decaimiento de sus funciones, fisicas y mentales. Los actores y actrices de la película, sobre todo Languella y Sarandon, son auténticos, emocionales, humanos. No es cosa de risa. Sino de reflexión y empatía. La delicadeza del director nos lleva al final a ver de qué trata en realidad su película: de la vejez y la memoria. De la lucha de un ser humano para no perder su identidad y sus recuerdos (que son una y la misma cosa).

Banda sonora de lujo (Schubert, Mozart, Bach), un montaje dinámico y ágil, la fotografía correcta, el guión hábil y sobrio, sin concesiones al sentimentalismo edulcorado, quizá a falta de un final más redondo. En suma, nada que reprochar a esta cinta que podría considerarse como la mejor en la que ha intervenido Frank Languella, lejos de sus Nixon, Dracula y otros papeles menores que jalonaron la vida profesional de este buen actor minusvalorado en general, que siempre aporta una generosa dosis de cinismo, sobriedad, austeridad y emoción contenida a sus papeles. Este anciano de fuerte personalidad, que va camino del Alzheimer y comienza a ser un problema para sus hijos, es un estereotipo que conmueve y concierne a  millones de personas, por eso esta historia merece un visionado lejos de los tópicos que insúan su título y su aparente temática. Película de calado que recomiendo vivamente..  

 

 

   
   
   
     

Compartir este post
Repost0
24 febrero 2013 7 24 /02 /febrero /2013 10:26

la-jungla-5-cartel3.jpg

 Cinco películas, cinco, de las aventuras del teniente de la policía de Nueva York, John McClane, en la saga "Jungla de cristal",desde 1995, dan para muchos excesos y en este caso, para dos muy definidos. Si la trilogía inicial fue un magnífico "in crescendo" de habilidad narrativa, emociones y retos intensos muy bien resueltos casi como modelos del cine de acción, ya en 2007 "La Jungla 4.0" con un Willis prejubilado y sobre todo en la actual, "Un buen día para morir" con el consabido retoño del protagonista rivalizando con su padre (que no deja de quejarse con el sonsonete "yo estaba de vacaciones"), la característica eficacia narrativa de acción pura y dura, con el sarcasmo de Willis, de la trilogía inicial solo tiene presencia en dos secuencias principales que se sitúan en los dos extremos de un ranking de bondad cinematográfica: la inicial, con la persecución automovilística por las calles de Moscú y la final con el helicópteto artillado tratando de convertir en carne picada a padre e hijo. La primera, pasable aunque excesiva y la segunda desdeñable por excesiva.

Como suele suceder en las sagas, la aparición del hijo mata un poco, o bastante, al padre., siguiendo la regla psicoanalítica. Indiana Jones lo padeció en "La calavera de cristal" y ahora el destructivo McClane apenas puede sobrevivir a la experiencia y deja al espectador tan cansado y plano como el actor, al que uno le desea un retiro menos agitado y más productivo. La edad no perdona, amigo Willis, y ya sólo nos falta que acompañes a tu nieto en una aventura tan deslabazada como ésta a fin de hacernos ver que llevas muy bien la sesentena.

Esta "Un buen dia para morir" no pasa de ser un buen día para hacer una película reiterativa y con vocación clónica. Uno casi no recuerda al arrogante McClane enfrentándose a malos con bastante sentido del humor (negro) , el de ahora parece un abuelo cachas que no acaba de creerse lo que está haciendo. El director, John Moore, no tiene ni el talento, ni las agallas, ni el sentido de la acción y la parodia que tenía el director de las otras cintas de la saga, James Mc Tiernan. Lo unico bueno es que Moore no supera los 90 minutos de disparate, cosa que es de agradecer, ya que se permite dispendios absurdos como los diez minutos iniciales, tras el aperitivo de acción, con Willis metido en un taxi de Moscú mientras el taxista le canturrea "New York, New York". Luego como compensación no le cobra la carrera. Sería bueno que los productores de la quinta secuela de la saga de "La Jungla de cristal", devolvieran el dinero de la entrada a los espectadores que han sufrido con esperanza y nula emoción el regreso del héroe Mc Clane.     

 Como decía, John Moore dirige con mano indecisa y poco  fascinadora esta película que sólo encantará a los fans acriticos del actor Willis o del héroe a la fuerza siempre humanizado, Mc Clane. Jai Courtney tampoco ha sido una buena elección como vástago de Willis, ya que no logra dar ese tono de cierto humor, autoparodia y sentido del ridículo  que sería preciso para hacernoslo simpático o tan atractivo como al padre (a pesar de que la cámara, cosa interesante en el "star system", se demora más en él que en su famoso progenitor ). Detalles como  el malo tratando de bailar claque mientras canta, roe una zanahoria y se dispone a matar a la pareja, puede sonar un poco al viejo McClane de la trilogía, no abundan en una película en la que el teniente de la policia neoyorquina casi desaparece en la memoria del espectador y la barahúnda de estallidos, disparos, muertes, explosiones podría pertenecer a cualquier película menor de las que se hacen ahora. El negocio se ha impuesto a la coherencia en esta saga memorable en el género de acción. El humor socarrón que Willis imprimía a su personaje casi ha desaparecido y las protestas de amor paternal suenan a falso y a diálogos baratos para relleno de pelis de acción. Producto indolente que no acaba de levantar el vuelo a pesar de la eficacia de Bruce Willis para vestir cualquier pelicula. Mal montaje, oscuro en ocasiones, guión regular con momentos gratuitos y algunas incoherencias, unido todo ello a unos villanos poco creíbles y sin el encanto de los malos de la trilogia inicial (¿se acuerdan de Alan Rickman como Hans Gruber en "Jungla de cristal" o de Jeremy Irons en la tercera? Qué lujo de villanos). Por tanto, película escasamente atractiva excepto para los aficionados al estruendo y la destrucción cuanto más masiva mejor.

 

 

 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
23 febrero 2013 6 23 /02 /febrero /2013 15:25

matarrana-libro.jpg

 

En los años 80 y 90 cuando amigos y compañeros de trabajo como Luís Bettonica, Giorgio della Roca, Horacio Sáenz Guerrero, Néstor Luján, Xavier Domingo o Baltasar Porcel, me hablaban de sus pantagruélicas citas en la Fonda Alcalá de Calaceite o de paseos a la luz de la Luna por las orillas del Matarraña o excursiones casi prehistóricas por el paisaje agreste y fantasmagórico de Los Puertos de Beceite, hicieron nacer un afán de curiosidad  primero y mi amor después por todas las tierras que desde la Terra Alta al Maeztrazgo compartían un paisaje común y unas características humanas y sociales muy peculiares. Viene el recuerdo al punto de uno de los ejemplares que mi librero de Valderrobres me hizo notar, "El Matarranya, crónica de viatge" de Joaquim Monclús i Esteban, escritor y periodista con el que, sin conocernos personalmente, habíamos compartido trabajos en "La Vanguardia".

Por una cuestión de lealtad y nostalgia al viejo periódico barcelonés al que dediqué toda mi vida laboral  y a los grandes profesionales con los que me crucé en el diario, algunos de los cuales he citado al comenzar este artículo, dedico este espacio literario a unos cuantos libros dedicados a la comarca que a todos nos subyugó, que capitaneados por el de Monclús, he examinado para incitar su lectura.

Monclús hace un detallado y documentado periplo por las poblaciones de la Comarca, ampliando el viaje a Aiguaviva, Bellmunt del Mesquí, La Codonyera, la Ginebrosa, Maella, Nonaspe y se regodea con sus recuerdos y conocidos en Calaceite, Beceite, Torre del Compte (donde reside quien firma estas lineas), La Fresneda, Vallderrobres y el resto de los pueblos del Matarraña. No es un viaje único, con una suerte de etapas siguiendo una ruta circular, sino una suma de pequeños reportajes dedicados a estos pueblos, su historia y su gentes, en un tono amable, con citas de sucesos históricos bien documentados y instantáneas del lugar y el paisaje en estos tiempos. No sustituye a una buena guía del territorio pero sí la complemmenta y la enriquece.

Otro cantar es el volumen "Garbinada, el viento del Matarraña", con textos de Miguel Ángel Pallarés y fotografías --excelentes-- de Montse de Vega Mas. Aquí prima la factura magnífica de las imágenes. El texto es una  crónica de la vida de un lugareño, Carmelo de Encanadé "sobrino de rico e hijo de nada ", que recorre las tierras del Matarraña con sus mulas, en una època pasada y de las gentes que viven y sufren en una economía de miseria y privaciones. Precisamente una de las últimas fotos de este libro, dedicada al Mas del Labrador, en un despoblado de Valljunquera, se cita al bandolero Pantxampla que tuvo allí su guarida.

Y es "Panxampla, bandoler o fugitiu" de Joan Josep Rovira Climent, el siguiente libro que recomiendo para este fin de semana. Es un volumen difícil de encontrar, aunque se de buena tinta que a Serret aún le quedan ejemplares. Un libro complejo, muy bien documentado. Como reconoce el mismo autor este libro es un híbrido entre historia y narrativa e incluso narración de viajes, ya que el amigo Rovira buscó  y viajó por los lugares donde se desarrolla la ajetreada vida de este curioso y fascinante personaje de la época carlista. Fue un hombre nacido en Alfara de Carles que camina y lucha por estas tierras, huye hacia Francia y acaba siendo fusilado en Tarragona. La aportación de fotografías y documentos es muy ilustrativa. La "novela" nos sitúa en una época y en un lugar que nos resulta a los de aquí muy familiares. 

Para terminar, de mi viejo amigo Francisco Javier Aguirre, autor prolífico y dedicado en muchas de sus obras a glosar las tierras del Matarraña, su "Remansos; el Matarraña y la Terra Alta". Se trata de un volumen de viajes con una particularidad, nos informa de una particular elección (que en hombre tan aficionado a la zona, es de respetar) de lugares  de sosiego y establecimientos de reposo y calidad por estas tierras. Los "remansos" del título es el nombre que Aguirre ha dado a ciertos hoteles, fondas, residencias, en los que el trato amable, la comida natural, el entorno sereno, la belleza del lugar constituyen alimentos para el cuerpo y solaz para el espíritu. Es éste un libro que se ajusta como una llave a su cerradura al objetivo de este artículo: facilitar al lector reseña de cuatro libros complementarios para todo aquél que quiera conocer o expandir el conocimiento que ya posea sobre estas tierras singulares.

 

FICHAS:

"El Matarranya. Crònica de viatge".-Joaquim Monclús i Esteban.-Editorial Galerada.-184 págs.

"Panxampla, ¿bandoler o fugitiu?.- Joan Josep Rovira.-Ed. Cinctorres Club.- 217 págs.

"Remansos. El Matarraña y la terra Alta. Crónica de un territorio mágico".- Francisco Javier Aguirre.- March Editor.-183 págs.

"Garbinada, el viento del Matarraña".- Miguel Ángel Pallarés y Montse de Vega Mas.- Editado por el Gobierno de Aragón y La Comarca del Matarraña.

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens