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Deliciosa y desmadrada película francesa, dirigida e interpretada por el multifacético franco-argelino Alain Chabat, con el apoyo de otro actor también de procedencia norteafricana, marroquí, Jamel Debbouze, el expresivo actor con el brazo derecho eternamente oculto (perdió su uso a causa de un accidente de tren). Se trata de una divertida versión cinematográfica del cómic clásico y popular de André Franquin, el Marsupilami, cuyo guión ha escrito el mismo Chabat (que además de actor y director es músico y escritor). El Marsupilami, es una criatura mítica cuyo hábitat en la selva y su fulgurante velocidad y el larguísimo rabo con múltiples funciones, unico a un aspecto delicioso, ha dado muchas horas de placer a los aficionados al comic. Con una vaga defensa ecológica unida a una menos vaga crítica a ciertos poderes politicos y militares en los países sudamericanos y a los medios de comunicación, en plan hipérbole cómica, la película se ve con agrado, a pesar de sus multiples concesiones a un humor surrealista en el que no faltan absurdos y bien organizados numeros musicales y de baile y una tendencia disculpable a buscar el "gag" que provoque las risas de niños y menos niños.
La verdad es que lo he pasado muy bien, a pesar de los excesos. Dotado de una fotografía excelente y una ambientación y postproducción notables, estimo que es una película interesante para llevar a los niños que se divertirán y asumirán la desvergonzada y divertida moraleja ecológica que se nos propone, con la jocosa aquiescencia de sus padres, claro.
Película de animación firmada y realizada por españoles, al reclamo del éxito de "Tadeo Jones". Con una realización técnica bastante buena (aunque lejos de las maravillas de animación de los estudios yanquis e ingleses), el aporte más original de una cinta que bebe descaradamente en muchos de los clásicos modernos del cine de animación (ya sea en los personajes, como en las situaciones, en secuencias --la caida del mal caballero por las cataratas haciendo gestos desesperados por recuperar la corona que cae con él es una copia decidida de Golum pugnando por agarrar el anillo aun cuando está cayendo hacia la muerte-- o en el escasamente original argumento) está en la muestra osada, divertida y sin complejos de los diálogos y las peroratas de los personajes, muy populares y evidentes y no obstante con un planteamienrto honesto de defensa de ciertos valores y nobleza de comportamiento que sostienen la película.
Justin, un joven idealista que sueña con ser caballero, es hijo del gran abogado del reino cuyas leyes, reglamentos y disposiciones legales están ahogando al país y a sus gentes bajo montañas de papeleos burocráticos.
Ante la aparición de un ex caballero traidor y su patibulario ejército de delincuentes que viene a reclamar para sí el trono, Justin decide ser formado caballero por tres misteriosos personajes que reunen la caballeria, la magia y la técnica al servicio de la Orden de los caballeros--uno recuerda al oso panda en idéntica tarea--. Rodeados de personajes divertidos y estrafalarios, un falso caballero, una camarera luchadora, malvados de opereta y heroínas de oropel, la película es entretenida y cumple su misión, sin más. Apadrinada por Antonio Banderas y dirigida por Manuel Sicilia, la cinta es un guiño amistoso al público adulto y una propuesta alegre y desenfadada para los más jóvenes, cuyo discurso generacional está logrado de sobras en los diálogos y en las posturas reflejadas con acierto pleno. Esperemos que siga o supere a "Tadeo Jones" en el favor del público. Hay que apoyar a nuestro cine, realizado con menos medios pero con mucha ilusión y desenfado.
Ha sido una caminata feliz. El día acompañaba. Un sol esplendoroso reinando sobre un paisaje de ocres, verdes en diferentes gradaciones, el azul del cielo sin nubes, pinos, encinas, algún roble, meciéndose suavemente sobre las rocas blanquecinas, perfiles de aristas picudas y afiladas, fallas transversales entre el manto esmeralda de los brezos y las aliagas. He caminado feliz, absorto en el terreno, en el silencio. De pronto el peculiar silbido del montaraz, la cabra salvaje, aún con los cuernos pequeños, jóvenes y rápidas como rayos de un marrón cálido y brillante, con la leve mancha blanca en donde nace la cola. Las he sorprendido al borde de un risco y se han lanzado como una exhalación hacia el fondo de la barranquera. Gráciles, dando saltos de funambulista suicida. En unos segundos han puesto cien, doscientos metros de caida brutal entre ellas y yo. Indemnes, al fondo del valle encajonado entre paredes casi verticales, se han puesto a ramonear y han alzado, indiferentes pero curiosas, las cabezas hacia mí. He intentado acercarme para fotografiarlas. Cada paso mío era una pequeña huida. Al final he desistido. Me he quedado quieto. Absolutamente inmóvil. Con la cámara preparada. Ellas han seguido a lo suyo. Tres minutos de observación cauta. Después una foto a lo lejos. El simple sonido del obturador las ha puesto en movimiento. Hacía dos o tres meses que no veía ninguna. Cada cita inesperada es para mí una fiesta. Adoro la estética furiosa de sus saltos, la elegancia de sus movimientos, la libertad que simbolizan. Un motivo más para recordar este bello paseo.
Estamos ante una película de artes marciales que trasciende el género. Un poco como "El Padrino" trasciende el género del cine de gángsters o "Solaris" el de la ciencia-ficción. Los aficionados a Bruce Lee (que por cierto es mencionado y aparece al final del filme como uno de los discípulos infantiles del legendario -y real- IpMan) disfrutarán de lo lindo con secuencias como el multitudinario combate de muchos contra uno en un patio, bajo una lluvia intensa, o el sensacional duelo entre un discípulo traidor y la hija del maestro en el entorno de una estación de tren. La magnífica coreografía del kung fu rodada con cámara lenta como es preceptivo, en esta película toma carcteristicas de danza clásica. Y sin embargo estas secuencias no constituyen sino una de las partes importantes de la película, pero no la única, si siquiera la mejor. Es la contraposición entre una cámara detallista, calmada y serena, una fotografía superior y un ritmo cadencioso que raramente se encrespa, la que hace de "The grandmaster" una película notable, en la que las escenas de acción son contrapunteadas por paisajes bellísimos acariciados por una cámara atenta o primeros planos sobrecogedores.
Dirigida por Wong Kar Wai, director chino a la altura de los maestros de su país --recomiendo "Deseando amar" o "2046"-- que es un esteta con gran dominio de la poesía cinematográfica. El biopic trepidante del maestro Ip Man en la China y el Hong Kong de mediados del siglo XX, se convierte en un fresco histórico estilizado y a menudo lírico de una época capital en la historia de China, con la invasión japonesa y la guerra civil. Pero es la conjunción entre la ambientación histórica del argumento y la dinámica de rivalidades y luchas entre las escuelas de artes marciales la que da un sentido a la película (a menudo perdida en su propia ambiciosa complejidad). A veces nos confundimos entre elipsis y referencias místicas o filosóficas y comprendenmos que Wong Kar Wai nos intenta trasmitir algo superior a la anécdota de la lucha, el sentido filosófico de tal existencia y tal actividad, la ética insobornable que debe dirigir las artes marciales para trascender su textura violenta. Una película de referencia, pues.
Tony Leung , el carismático actor del gesto impoerturbable y la mirada cálida, da vida a Ip Man, acompañado por la bellísima Yuen Woo-ping a fin de componer la pareja de amor imposible que tanto gusta a este director.
Así pues, disfrutemos de un cine superior con "The granmaster" tan cercano a la excelencia como el "Hero" de Zhang Yimou o el "Kill Bill" de Tarantino, por citar dos películas de artes marciales que superan los límites del género..
Los aficionados a la ciencia ficción están de enhorabuena: la editorial RBA ha publicado una recopilación de los "Cuentos completos" de J.G. Ballard (James Graham Ballard) nacido en 1930 y fallecido en 2009. Se trata de un volumen de 1280 páginas, traducido por Manuel Manzano y Rafael González del Solar que recoge toda la producción de relatos cortos del gran escritor que nos habló de su niñez mitificada en "El imperio del sol" (bellamente llevada al cine por Spielberg) y de sus sueños y pesadillas en "Crash" (en pantalla por David Cronenberg), "La exhibición de atrocidades", "Rascacielos", "El mundo sumergido", "La sequía", "El mundo de cristal", "La isla de cemento" o "Super Cannes" y se autobiografió en "Milagros de vida", entre otras. Todas obras en las que parte de algo que ya estamos viviendo y lo lleva hasta sus últimas consecuencias en un futuro cercano que nos deja desasosegados por su realismo y su lógica desencadenante. Y nos percatamos que no hace falta buscar mundos extraños, que todos los mundos posibles están en éste, en el nuestro. Solo hace falta mirar con imaginación y poner en el puchero todos los miedos y obsesiones, los deseos y pasiones de cualquier ser humano y llevarlos hasta sus últimas consecuencias y excesos. Pues bien, lector amigo, el libro que le recomiendo lleva todas estas caracteristicas a su más rutilante y emocionante esplendor. Ballard, maestro de narrativa de largo aliento, se supera a sí mismo en los relatos (muchos de los que contiene este milagroso --literariamente hablando-- volumen, son inéditos. Dice el autor en su prólogo "Los cuentos son la calderilla del tesoro de la ficción. Es fácil pasarlos por alto ante la abundancia de novelas, una moneda sobrevalorada que con frecuencia puede ser falsa...pero el cuento está acuñado en metal precioso y sus destellos dorados brillarán para siempre en el hondo talego de la imaginación del lector". Noventa y cinco relatos que vale la pena leer poco a poco, dejando espacio entre ellos. Es un placer. Y no les digo más.
FICHA
CUENTOS COMPLETOS.-J.G. Ballard.-Trad. Manuel Manzano y Rafael Gómez. RBA .1.280 págs.35 euros.
Zadie Smith vuelve al escaparate literario. Tras su prometedor comienzo en 2001 con "Dientes blancos" y su confirmación como narradora con "Sobre la belleza" en 2006, regresa a los ambientes, los personajes y lo trama caleidoscópica de una clase obrera multicultural radicada en el noroeste de Londres, tal vez uno de los más sugestivos y conflictivos barrios urbanos de gran ciudad, al nivel de las "banlieus" de Paris o las favelas de Río. Nuevamente la Smith echa mano de su infancia y adolescencia. Alguien escribió que la mayoría de los grandes escritores beben incesantemente de su infancia y su juventud, repitiendo una y otra vez la misma historia pero con detalles distintos o historias diferentes con localizables detalles de los mismos lugares (físicos o mentales).
Otra vez los personajes negros, jamaicanos, antillanos varios de "Dientes blancos" con sus pasiones elementales, su temible vitalidad, sus miserias, grandezas y mezquindades, su violencia súbita, su desencanto y su sufrimiento, sus drogadictos, sus chulos y sus mujeres espléndidas o destrozadas, toda una humanidad doliente y pintoresca, llena de color humano y tan vital como los animales de una jungla de cemento.
Toda la novela nos va mostrando su caleidoscopio humano atravesado por una corriente de desánimo y fatalismo. Llegamos donde estamos y podemos bajar aún más, pero eso es algo con lo que hay que vivir, pues nuestro origen no nos permite otro destino (aunque la protagonista Leah, una joven blanca de piel en un ghetto oscuro, ha terminado estudios y se siente diferente aunque arrastrada por la fuerza destructiva de la costumbre, el tedio y la necesidad). Zadie, tan bella como su personaje, también muestra la misma honestidad en su narrativa que Leah en su vida azarosa. No esconde cartas, todo lo pone sobre la mesa y deja que sus personajes se comporten a tener de lo que la necesidad les ha empujado a ser y ellos no han sido capaces de evitar rebelándose. El ambiente de Willesden, Albert Road, Brondesbury, se despliega ante nuestros ojos conducidos por la límpida prosa de Zadie, un cosmos de ratas callejeras, yonquis, ladrones de poca monta, prostitutas y ruido humano sin armonía alguna. No hay artificio en ese territorio que nos evoca la autora. No lo encontraríamos si sólo recurriéramos a un mapa de Londres. Como decían los maestros zen nunca confundas el mapa con el territorio y esto es una verdad incontestable en "NW London" (aunque he visto en una web londinense que ya existen recorridos "literarios" por los barrios y calles de las novelas de Zadie Smith, uno de los jóvenes iconos contestarios de la literatura inglesa de hoy mismo).
Zadie nos muestra en "NW London" un ejemplo de auténtica furia creadora, una narración multiforme que sigue un orden aparentemente caótico en el que se mezclan personajes, caligramas, anuncios, tests, llamadas al lector, se va cambiando la voz narrativa, los personajes dejan y toman la palabra al ritmo interno de la trama, como si Zadie con un magnetófono hubiera ido grabando a su capricho las diferentes "secuencias" de su narración. Pero el lector comprueba muy pronto que no hay ningún caos en esta narración, simplemente llamamos caos a un orden que no entendemos o no sabemos ver. Y como la savia que fortalece este entorno, hay sentimientos, pasiones, emociones, tristeza, amores contrariados, abandonos, odio, envidia y un amor que emana en primer lugar de la autora hacia sus desvalidos personajes. Y así uno de éstos piensa "El tiempo se está contrayendo para su madre, ya le queda poco trecho por delante. Quiere comprimir el pasado, convertirlo en algo lo bastante pequeño para llevarlo consigo". Y de otro de los personajes que entran un momento en escena y luego desaparecen, "Ned encuentra filosofía en casi todo lo que dice Leah, por anecdótico o banal que parezca. Es un porrero impenitente y el tiempo se coagula en torno a él. Estira el alcance de las cosas más simples". Y a veces nos sorprenderá con aforismos como éste "¡Qué difícil es el regalo para una mujer! Se castigará a sí misma por recibirlo".
Una delicia de lectura, sorprendente y a veces con altos niveles de exigencia (los 185 breves narraciones aparentemente inconexas que siembran la novela) que no le dejará indiferente. Es una buena novela y vale la pena gastarse los 20 euros que cuesta. Hasta el último céntimo.
FICHA
NW LONDON.-Zadie Smith. Ed. Salamandra. Traducida por Javier Calvo. 378 páginas. 20 euros.
Una vez más los distribuidores españoles realizan una traducción lamentable de un título ingles. Y así "What Maisie Knew", "Lo que Maisie sabía", novela de Henry james, se convierte en "¿Qué hacemos con Maisie?", lo que aún reflejando facilmente la pregunta básica que se hacen los padres de la niña Maisie, ante el divorcio del matrimonio. Como sucede demasiads veces, los intereses y egoísmos propios de una pareja, formada por Julianne Moore y Steve Coogan, afcetan la vida de una niña de seis años (deliciosa Onata Aprile) que solo desea tener un ambiente seguro y pacífico donde crecer y ser amada. La moore hace un recital de la madre rockera, hiperocupada que ama histéricamente a su hija pero se ve incapaz de integrarla en su movida existencia. También el padre, un tratadista en arte que no vez más allá de sus ambiciones y deseos, es capaz de dar a la niña lo que la pequeña necvesita. Pero sí lo obtiene de las frustradas nuevas parejas de los dos padres. Y así se resuelve la ecuación (sin dejar de involucrar a la niña en la lucha de ambos por lograr la plena custodia, que desean cada uno más por dañar al otro que por el propio bienestar de la niña). Dos padres incompetentes que son sustituidos por una pareja más joven y más empática (Alexander Skarsgard y Joanna Vanderhan)que se forma en paralelo con la atención que brindan a la pequeña.
Scott McGee y David Siegel firman la película, que ha bebido escenas de "Kramer contra Kramer" pero que se mantiene bastante por debajo de ese clásico de 1979 dirigido por Robert Benton y protagonizado por Dustin Hoffman y Meryl Streep. El aspecto original y bastante logrado, con algunas secuencias fallidas y un ritmo irregular, es que asistimos al drama desde el punto de vista de la niña.
La comarca gerundense de La Selva tiene espacios naturales de una gran belleza, grandes extensiones de bosques de pinos, encinas, castaños y robles, algunos hayedos, ríos más o menos caudalosos, montañas redondeadas no muy altas pero que ofrecen vistas magníficas sobre los valles circundantes y, sobre todo, senderos bien cuidados que cruzan la comarca uniendo entre sí lugares pintorescos y la antiquísima arquitectura religiosa de las ermitas, en general bastante bien conservadas.
Tenemos que ir hasta la localidad de Amer, y desde el polideportivo, situado en las afueras, al norte de la población, junto al rio Brugent (donde dejamos el coche), seguiremos un sendero de unos 18 kms. que nos llevará por tres de las ermitas más interesantes del municipio, Santa Brígida, Santa Lena y Sant Roc, que ya se encuentran dentro de la comarca de La Garrotxa.
Seguimos la pista asfaltada que marca la dirección de la Ruta y en el cruce con una pista de tierra abandonamos el asfalto y giramos a la derecha por la de tierra hasta que vuelve a estar cimentada y comienza una fuerte subida. Tras pasar una granja se deja la pista y se sigue una senda a la izquierda que comienza a subir entre viñas y la cerca que rodea una masía. Mas tarde entramos en un bosque de castaños y encinas por el que vamos haciendo eses de subida. Cruzamos una pista junto a un depósito de agua y seguimos por otra pista que, unos minutos más tarde, vuelve a convertirse en sendero. Pasamos junto a una cantera en desuso y el camino se enfila hacia la cima del acantilado pasando entre grandes rocas y ofreciéndonos una vista preciosa sobre el valle de Amer y la población.
Más o menos en una hora llegamos a la ermita de Santa Brígida (a mas de 400 m). Allí encontramos un reloj de sol con una inscripción que debería ser la divisa de los senderistas: "Amunt i andavant" ("Arriba y adelante"). Vemos la fuente de Sant Bernat, protegida por una edificación y ascendemos por un camino empedrado hasta otra cantera.
Caminaremos por un sendero pedregoso hasta llegar a una piedra vertical, triangular, con la fecha 1971, que nos indica la dirección a seguir. Dejamos la pista que lleva a Can Sensaire a la izquierda y tomamos el camino hacia la fuente de Can Catau, que baja muy empinado entre árboles y arbustos espesos que no dejan ver nada del paisaje.
En la Font de Can Catau conviene llenar cantimploras, es un agua buenísima. La encontramos llena de excursionistas muy alborotadores que nos seguirán toda la excursión. Por mucho que nos empeñamos en dejarlos muy atrás, escucharemos sus gritos y sus risas durante toda la caminata casi hasta el final.
Desde la Font bajamos por el torrente unos cien metros y tomamos un sendero a la izquierda hasta llegar a la pista que lleva a Amer, la cruzamos y seguimos a la izquierda. Hay otro cruce de pistas y dejamos la que lleva a Santa Brigida para coger la de la derecha hasta Can Sensaire. Casi un km debemos caminar hasta llegar al collado de Puliol. Cogemos la pista de la izquierda para llegar a Santa Lena. Se trata de una bella ermita del siglo XIII a unos 560 m de altitud, con unas vistas majestuosas del entorno, Por aquí las grandes piedras cuadradas van limitando el camino, rodeado todo de encinas y arbustos.
Cogemos un sendero por la cara norte de la ermita junto a la cisterna. Hay que bajar una trocha alga resbaladiza y con bastante desnivel. Pasaremos junto a una masia en ruinas y una balsa. Llegamos al coll de san Roc con unas hermosas vistas sobre los valles, formando una cima de planicie rocosa, desnuda y con pocos árboles y unas fuertes caídas en picado. Continuamos recto por una pista ancha, empedrada a tramos. Desvío a la derecha hasta un cruce en H, seguimos a la izquierda y despues a la derecha hasta un collado donde acaba la pista. Vamos caminando entre un bosque espeso de encinas y algunos robles y castaños.
Llegamos a la ermita de San Roc, una nave baja, alargada, que rezuma antiguedad, con la puerta de plancha oxidada de hierro atada con una cuerda. El enclave es prodigioso. Situada en lo alto de una colina rocosa, rodeada de bosques y precipicios. Seguimos el sendero (señalizado con marcas blancas), un poco perdedor, hasta el Mirador, un blacón de roca desnuda sobre los bosques en una caida libre de unos 200m (ojo los que tengan vértigo, los bordes del precipicio no tienen ningún tipo de defensa). Vale la pena descansar un rato y disfrutar del panorama.
A partir de aqui el sendero se hace casi permanentemente de bajada. Cruzamos el rio seco del Arimany y bajamos por una torrentera junto al Grau del Llop. Camino un poco perdedor complicado por una señales rojas que hay que ignorar y buscar solo las blancas. Cruce de Can Puig que lleva a Sant Climent de Amer, pista que dejamos, para seguir por la izquierda a cruzar el torrente del Sucurull y seguir por una pista bastante abandonada y enlazar con la ruta "La volta al Mont d'Amer". Dejamos otro desvío a la derecha a Sant Climent y nos dirijimos a la Torre de San Climent (del siglo X) o Castell de Roca Salva (corrupción medieval de "Rocas blancas", color de las abundantes rocas de la zona). Mantenemos esa pista hasta un desvio a la izquierda en dirección a la Casa del Torner. Bajamos por la pista siguiendo las señales hasta encontrar un camino recto flanqueado por avellanos, pasamos Farigola y Can Xec. Seguimos por la pista hacia Pinyana. Llegaremos a un puente sobre el Brugent y optamos por seguir un antiguo sendero medio abandonado que va bordeando el río entre espesa vegetación de ribera. Ese paseo delicioso aunque a veces muy cerrado por la vegetación, nos llevará hasta el Polideportivo.
Hay que contar con unas cinco horas de recorrido. Habremos hecho casi 500 de desnivel positivo y negativo. Aconsejo que la excursión se haga en primavera o en otoño.
NO SE PIERDA
El pueblo milenario de Amer merece una visita (tiene en realidad mas de 1000 años ya que se tiene noticia documental desde el año 949 cuando se fundó el monasterio de Sant medir a orillas del rio Amera). Situado en el valle fluvial del RioBrugent (que desemboca aquí en el Ter, antes de que éste engrose el pantano de Susqueda), entre las comarcas de La Selva y La Garrotxa. La población, comnstruida sobre los restos de edificaciones medievales en torno al núcleo del monastreio de Sant Medir, documentados en el año 840 y destruido junto con la Iglesia durante las guerras napoleónicas, tiene un cierto encanto decimononico. Históricamente Amer tuvo cierta relevancia por encontrarse en el camino oficial de Girona a Olot y ser sede de un mercado concurridisimo en la edad media hasta el siglo XVIII (en su lugar se emplaza la actual Plaza de la Villa, porticada y cuadrangular). De 1237 data el privilegio de Justicia a la Villa de Amer firmado por el rey Jaime I. El siglo XV un terrmoto destruyó la villa. Para conocer todos esos datos les aconsejamos una visita al Museo Etnológico de can Terme. Otro de los lugares emblemáticos de la población es su antigua estación de tren, origen y destino de la Via Verde del carrileto que une Girona y Olot (la vía ferrea estuvo en funcionamiento desde 1894 a 1969).
DOCUMENTACION
La página web del ayuntamiento de Amer ofrece en pdf el recorrido de la Ruta de las Sierras de 23 km, que engloba la Rutad de las Ermitas que hemos realizado. Como complemento pueden llevar el Mapa Comarcal de Cataluña de 1:50.000, comarca de La Selva, que pueden encontrar en librerias deportivas o en la de Serret de Vallderrobres. Piolet tiene Guias de La Selva y La Garrotxa y Alpina mapas de las dos zonas.
Magnífica y angustiante película con un Robert Redford clamoroso: una lección para los divos del mundo del cine. Redford se comporta como lo que es, un anciano de mas de setenta años con un físico excepcional para su edad y enfrentándose con valor e inteligencia a una situación límite. Segunda película de J.C. Chandor, tras la magnífica ópera prima “Margin Call”. En esta nueva película además es guionista y se atreve con una historia simple, sin apenas más datos que los que genera un presente conflictivo. Vemos a un navegante solitario que está descansando en el interior de su barco. De pronto hay una sacudida y un ruido penetrante y comienza a entrar agua en el barco. Este ha chocado contra un enorme contenedor metálico caido seguramente de uno de los grandes navíos que cruzan los océanos cargados hasta los topes de varios pisos de containers apilados en cubiertas más grandes que campos de futbol.. Una voz en off nos ha avisado de que va a haber problemas de vida o muerte. Pero de momento ya tenemos la causa, el container-iceberg, el elemento ambiental un océano, y el protagonista humano, Robert Redford, simplemente un hombre, del que solo sabemos que es navegante y que está solo. Algún dato más se deduce por las actividades del hombre durante su trágica odisea. Pero no hay palabras, muy poca música, silencio generalizado y el ruido del agua al caer, de la lluvia, del oleaje, de la tormenta. Sólo escuchamos la voz del protagonista ,un desesperado "joder" cuando las cosas se ponen demasiado feas y los gritos de auxilio ante el paso de los enormes barcos con los que se cruza. Somos testigos de una lucha pura de supervivencia en un medio hermoso pero hostil. Un hombre habilidoso aunque mayor, que trata de salvar su vida y tiene tiempo y fuerzas para extasiarse ante una puesta de sol en la inmensidad solitaria del océano.
Una especie de Crusoe que no toca tierra pero tiene la misma mentalidad laboriosa y la fuerza vital de no darse nunca por vencido, hasta que le fallan las fuerzas. La película es modélica en su concisión conceptual, en sus planos subjetivos, en los fundidos y elipsis, en detalles como dejar ver el chocante contenido del container causante del drama, el desapego de lo material y en la persistencia en la lucha por sobrevivir, o la impotencia de ver muy cerca la salvación y ser incapaz de alcanzarla. Redford hace una actuación modélica, mostrando en su cuerpo y su rostro el desgaste, el cansancio y la angustia de su situación. Sorprende el control de sí mismo del personaje, pero me supongo que esa suele ser la catadura psicológica de los navegantes solitarios: ¿para qué perder energía y tiempo en enfadarse con lo que ocurre? Solo queda hacer lo que se pueda para evitar las consecuencias o minimizarlas.¿Tiene sentido indignarse contra un contenedor o maldecir una tormenta? Las miradas de Redford son todo un poema de resignación. Y la inexprisividad estoica de su rostro durante los duros momentos que le depara el guión, podría parecer excesiva, pero él logra que aceptemos que hay hombres así. Él es el centro de la película durante 106 minutos, apoyado en el trabajo magistral de J.C. Chandor tras la cámara, que mantiene la tensión durante todo el filme, entremezclando silencios naturales con un muy bueno apoyo musical en ciertas secuencias. Cercana temáticamente (la soledad) a "127 horas". "Enterrado" o "Gravity", da una cualitativa vuelta de tuerca al tema, a pesar de la concesión del final o el muy "british" detalle del afeitado previo a la tormenta (y la curiosa ausencia de barba en el resto de los días).