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25 abril 2013 4 25 /04 /abril /2013 07:56

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Se llevó con todo merecimiento el Oso de oro del festival de Berlín de 2012. Detrás de la cámara están los hermanos Taviani, clásicos del cine italiano comprometido. Vittorio y Paolo Taviani (setenta y pico de años cada uno) siguen en la brecha o quizá deberíamos decir mejor en la trinchera. En estos tiempos desnortados donde los valores son siempre entendidos como términos bancarios y de la Bolsa, ya que nadie  recuerda ya que la palabra tuviera algo que ver con eso tan desvalorizado que se llama ética o moral, los Taviani siguen siendo una garantía de honestidad, de ética social y política, de valor y de sinceridad. "Allosanfan", "Padre padrone" o "Buenos días, Babilonia" son algunos de los éxitos de público y crítica que les ha dado un lugar en la historia del cine.

Con "César debe morir" los Taviani han intentado repetir el esquema del famoso Marat-Sade de Peter Brooks, película de 1968, basada en la obra teatral "La persecución y muerte de Jean Paul Marat representada por los internos del manicomio de Charenton bajo la dirección del marqués de Sade", original de Peter Weis. Teatro dentro del teatro, cine vivido como una obra teatral reprsentada ante las cámaras, con el análisis de los ensayos, los actores, las circunstancias y los incidentes que se producen durante los ensayos (que hace poco se repitió en la "Ana Karenina" de Joe Wrigth --desde un punto de vista más estético) y hace unos años con "En lo más crudo del crudo invierno" del genial Kenneth Branagh, 1995).

La película de los Taviani se acoge más al modelo de Brooks. Se trata de la historia de una representación teatral llevada a cabo por los internos (presos comunes, no políticos) de una prisión italiana. Libertad de expresión paradójica en un lugar donde la libertad no existe, un experimento metanarrativo que acepta las reglas de la filmación cinematográfica respetando las del teatro, en las que las secuencias del "casting" y de los ensayos son rodadas en blanco y negro y las de la representación, en color. Algunos internos de una prisión italiana de máxima seguridad son invitados a representar el "Julio César" de Shakespeare. Son individuos de extracción generalmente humilde, delincuentes de los más variados delitos, incluidos los de sangre, que deciden libremente prestarse a representar los papeles del asesinato de César por Bruto, Casio y los demás conjurados, un ejercicio contra la tiranía que aquí se convierte en una pura incursión de la ficción teatral, sin lectura paralela política o social. De ahí su frescura y su autenticidad. Y el descubrimiento, en algunos de los intérpretes de esa sola función, de un mundo más allá del cerrado y ominoso escenario cerrado de una vida malgastada por el delito y su purga. Esa minoría--tres presos- que luego escribiría libros o de alguna forma cambiaría su actitud-en-el mundo, trascendiendo de alguna forma los míseros límites de la condena y la remisión, merece ya por sí sola la innecesaria justificación que conlleva la cultura como camino de superación personal.

Somos privilegiados testigos de la fuerza liberadora del arte para algunos de aquellos míseros individuos aislados de la sociedad que los rechaza, sobre todo de uno de ellos que se dirige al espectador, rompiendo la tópica cuarta pared que aisla la ficción de lo real.

La potencia liberadora de la ficción queda de manifiesto en las secuencias de los ensayos conforme va avanzando la película que recoge con patente genialidad el ambiente forzado del escenario real, los pasillos, patios y celdas de la prisión. Y ahí es donde "Cesar debe morir" se aparta de "Marat-Sade" y lo que en ésta se convierte en un final demencial, caótico y catártico, en los Taviani es asunción de la realidad, las hileras de presos, el encierro en las celdas y la omnipresencia de vigilantes, con el citado epígono del personaje de Casio aumiendo, el preso, la fuerza de lo vivido, con un melancólico tono de admisión del valor y el efecto de la representación en la vida de la persona que vuelve a su celda convertido en otra persona, quizá menos indiferente y sin duda más consciente de su propia vida descarriada.

Una película fascinante, real, inspirada, auténtica que no deja indiferente al espectador. La vivimos como una catarsis en la que la amarga realidad de los presos es trascendida por la fuerza del drama  clásico, superando la brutal ligadura del ambiente carcelario, hasta el punto que una rencilla carcelaria entre dos de los presos-intérpretes queda fuera de cámara y se resuelve para no obstaculizar la reprsentación, como una delicada muestra de honestidad ética de los directores. El espectador se rinde ante unas interpretaciones de una autenticidad difícil de evaluar y la magia de los Taviani impregna de realismo y una poesía áspera los imperecederos diálogos de Shakespeare. Realmente una cinta que nadie debería perderse.

 

 

 

 

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23 abril 2013 2 23 /04 /abril /2013 07:34

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Cuando escribo estas líneas sobre las maravillas paisajísticas de Montfalcó, el Camino natural que une esa población abandonada del Montsec aragonés (llamado de L'Estall) con La Masieta en el inicio del Congost de Mont Rebei, no está oficialmente inaugurado.  Lo hemos recorrido cuando aún las señales de paso prohibido no habían sido retiradas, los carteles estaban protegidos con plásticos y los esforzados operarios recogían material y herramientas,  aunque ya se habian realizado con éxito las pruebas de resistencia y de carga en los delicados y asombrosos pasos de las pasarelas de madera empotradas con bridas y cables de acero en dos paredes verticales de casi cien metros. excursiones-3314.JPGLo primero que llama la atención de esta obra es la enorme dificultad del trabajo en sí y la habilidad y el esfuerzo de los operarios para trabajar en condiciones bastante extremas.La excursión que propongo tiene como base el albergue de Montfalcó, sito en ese pueblo en ruinas que domina los meandros del Embalse de Canelles (construido en 1960, fue el inicio de la bárbara despoblación de esta zona de Huesca), siguiendo la línea imaginaria que separa Aragón de Cataluña. Desde ese magnífico refugio, amablemente cuidado por Mitxel y Gloria, tenemos entre varias, dos excursiones emblemáticas, la subida a la cima del Montsec de L'Estall y el Camino Natural de las pasarelas. Se pueden hacer en un sólo día o, más agradable aún, haciendo una pernocta en el albergue de Can Batlle, único edificio en uso en el pueblo de Montfalcó, y utilizar dos dias para hacer esas excursiones y algunas más breves en la agreste y bella zona.

Tenemos acceso al Montsec por tierras de Lérida, ya sea por Benabarre si se llega de Aragón o por Ager y Tremp si uno procede de Cataluña. Desde la localidad de Puente de Montañana se accede a la N230 que seguimos hasta Viacamp donde cogemos el PR-HU 204, convertido en una pista recién arreglada, conectando con el PR-HU201 que nos llevará directamente a Montfalcó y a Casa Batlle, situada en el espolón aragonés que se levanta sobre el Congost del Siegué dominando las aguas azules del Embalse de Canelles una vez superado el Congost de Mont-Rebei.

Pero antes, a unos kms de Viacamp encontramos el pueblo abandonado de L'Estall (que da nombre al Montsec aragonés) y a unos cien metros, el collado de Ramis (908m) desde donde parte el sendero que sube a la cima del Montsec (1331m), señalizado con postes de madera y un cartel de datos sobre flora y fauna del lugar.

El sendero comienza enseguida a ganar altura en dirección a la font del Solans. Cruzamos una pista y seguimos un camino-cabañera superando terrazas de cultivos abandonados y un encinar, hasta llegar al pie de las paredes de roca que se alzan frente a nosotros. Bajamos el barranco de San Miguel o de la font d'es Moros. Seguimos por el cauce, dejamos los antiguos huertos de San Miguel y entre carrascas vemos a la izquierda los restos de una antigua ermita. Sigue la abrupta subida por la roca D'es moros buscando el Pas de San Miguel al que accedemos por un estrecho corriol que zigzaguea hacia el este por los bordes de los muros, ascendiendo en diagonal hasta llegar a unas fajas de cultivos yermos en que giramos a la izquierda, superando varias pedrizas. Aumenta la pendiente y hacemos lazadas cortas que nos ayudan a superar los escalones rocosos. Ascendemos por una canal hasta una estrecha repisa que nos llevará, tras un ultimo ascenso en lazada, al collado de San Miguel (1234m). Para llegar a la cumbre y vertice geodésico del Montsec quedan unos quince minutos de camino de cima sobre cantiles calizos, en suave pendiente, hasta la cornisa sur del Montsec y la cima, el mejor panorama general de toda la zona. Pirineos, la Ribagorza, La Litera, el Pallars Jusá y la Noguera catalanas y a nuestros pies, el Congost de Mont-Rebei y las verticales paredes anaranjadas de los dos Montsec, forman una vista privilegiada. Regresamos por el mismo camino. Cuatro horas en total sin contar paradas.

Seguimos por el PR-HU201 hasta llegar a Montfalcó donde dejamos el coche frente a la entrada de Casa Batlle.

Un descanso breve y nuevamenyte con las mochilas al hombro bajamos por el  Camino Natural que nace allí. Se trata de unn antiguo camino de paso y herradura entre las tierras aragonesas y catalanas, anterior a la construcción del Embalse. Son 4 kms con fuertes desniveles (283 m de subida y 440 de bajada, y al contrario en la vuelta) y dos pasos de pasarelas recién construidos que hacen un amplio zigzag para superar sendos farallones rocosos verticales. Empezamos bajando entre robles, encinas, pinos y boj hacia la Font de Montfalcó, lugar preparado con  mesas y bancos, por un sendero interpretativo con carteles de fauna y flora. Después bajamos por el Barranco de la Tartera hasta llegar a la primera pasarela anclada con cuñas de acero en la pared y protegida del abismo por cables de acero trenzado. El ascenso no requiere más precaución que vigilar algunos pasos estrechos (la roca, si llevas mochila, te obliga a arrimarte a los clables protectores y al vacío) y si tienes vértigo no asomarte al abismo y fijar la vista en las pasarelas y escalones. Luego, obviamente habrás de hacerlas de bajada y hay que extremar las precauciones con los estrechos peldaños de madera). Superada la primera pasarela, que nos deja en lo alto de la roca, volvemos a bajar casi hasta el fondo del barranco para buscar la segunda subida, esta mas corta, hasta lo alto de la roca --ya encima del puente, abajo a vista de pájaro) donde el camino desciende abruptamente hacia el lecho del pantano. Allí nos encontraremos con el airoso puente colgante de 35 m sobre el Congosto de Siegué y subimos por el cauce de enfrente a buscar el GR-1 que hacia el Norte nos lleva al Congost de Mon-Rebei y la Masieta (aparcamiento para visitantes del Congost) y hacia el sur nos lleva por el refugio de Mas Carlet a la ermita de la Madre de Dios de La Pertusa y a los pueblos de Corça y Ager. Ida y vuelta de este Camino Natural supone unas 4 horas, sin contar descansos. En total algo más de ocho horas de caminata que nos dejarán una impresión magnífica sobre unos lugares medio salvajes de vistas privilegiadas, soledades gratificantes y rincones encantadores.

 

NO SE PIERDA

Uno de los lugares mágicos de la zona que comentamos es la ermita de Santa Quiteria y San Bonifacio. Se accede desde el albergue. Situada en un pico rocoso, se cierne sobre el embalse y las tierras circundantes como un ave de presa en reposo. Es del siglo XI y hasta hace pocos años estaba practicamente abandonada y en ruinas. En 1996 se procedió a su restauración con fondos públicos y se le colocó una cubierta nueva, se adecentó y limpió el interior y se abrió una ventana que dio luz a la nave. Esta es de forma irregular por imperativos de la roca donde se asienta y es una de las muestras más puras del románico ribagorzano. En la inaccesible fachada sur, de cara al pantano, han colocado una enorme y estilizada cabeza de halcón en material reflectante que destella cuando incide el sol sobre ella, iluminando la ermita y su interior. Justo al otro lado del pantano, a la vista, en otra roca que se alza como la proa de un navío de piedra, está la ermita de  Madre de Dios de la Pertusa, accesible desde el GR-1 o desde Corçá y en el pueblo abandonado de Finestres, al sur de Monfalcó (a unas dos horas de caminata, pero accesiible en coche) la esotérica ermita de San Vicente, enclavada en el centro de las afiladas paredes rocosas de la llamada Muralla China de Finestres.

 

DATOS PRÁCTICOS

 

En cuestión de documentación y mapas, insustituible la guía del Montsec de Aragón y el de Ares (Cataluña) editada por Prames que incluye nueve detallados mapas de 1:40.000. La misma editorial ha editado dos mapas de El Montsec I y II (en el que se incluyen los mapas 1:40.000 de los tres Montsec: Rubies, Ares y de L'Estall. Los pueden encontrar en librerias espacializadas en excursionismo y para los lectores de estas tierras, en Octavi Serret, el librero de Valderrobres. Los que quieran pernoctar uno o dos dias en Montfalcó, el teléfono del Albergue de "Casa Batlle", es el 974562043. Los que escojan Ager o el Puente de Montañana, pueden acceder a los refugios excursionistas de ambas localidades. En los tres lugares es posible encontrar ejemplos nutritivos de la cocina  de la zona.

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22 abril 2013 1 22 /04 /abril /2013 08:38

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 Un destartalado Al Pacino sale de la cárcel, donde ha permanecido 28 años sin "abrir el pico" sobre el papel de sus compañeros en un golpe frustrado que cuesta la vida al hijo del jefe. En la puerta le recibe un aún más deteriorado y francamente senil Christophen Walken que tiene el venenoso encargo del jefe de matar a su compañero antes de las 24 horas de su puesta en libertad. Si no lo hace lo pagará con su propia vida. El tercero en discordia en esta comedia ácida y amarga de tres monstruos del cine convertidos en abuelos  declaradamente incorrectos, es el cada vez más espíritu de sí mismo Alan Arkin, ya muy lejos de "La pequeña Miss Sunshine" y mucho más de "Que vienen los rusos", pero aún dueño de unas tablas actorales que harian empalidecer de envidia al 80 % de los "grandes" jovenes actores actuales.

Los viejos roqueros se niegan a morir. Las andanzas de 24 horas en la vida de estos tres vejestorios que fueron mafiosos peligrosos y ahoran son abuelos duros que te hacen sonreir aún a pesar de las burradas que van perpretando. La secuencia inicial del encuentro entre los dos viejos amigos, a la salida de la carcel de Pacino, es absolutamente desternillante. "Estás hecho una mierda", le dice Al a Walken. Y este le responde sin inmutare "Pues tu estás peor". Y desde aquí los despropósitos y calaveradas de un Pacino que quiere recuperar en una noche todos los años perdidos (y que adivina que su amigo se verá obligado a matarlo cuando trascurrra el día) sus intentos de colocarse esnifando pastillas contra la hipertensión machacadas o ingiriendo un tubo lleno de viagras para poder echar una cana al aire y terminando en un hospital con priapismo, formarán parte del imaginario cómico cinéfilo de cualquier espectador con buena memoria.

Fisher Stevens firma esta divertida gamberrada medio geriátrica, sin moraleja de ningún tipo, con un final magnífico y épico, voluntario guiño a los cinéfilos que recordarán "Dos amigos y un destino". Las secuencias en el burdel con el medio difunto Alan Arkin cumpliendo el sueño de su vida: acostarse con dos muchachas a la vez o sus habilidades como conductor y su final apacible, dan la nota de la habilidad de este director para dar rienda suelta a sus tres generosos actores. Hasta la empecinada mala uva del jefe gansgsteril, Mark Margolis, o la secuencia de la venganza de la joven violada por cinco hampones, no abandona en ningun momento su visión irónica y humorística de asuntos poco graciosos en realidad. Todo queda como una historia dedicada a la amistad, a la camaradería honesta aunque sea entre hampones, a la "rectitud" de dos tipos de vida equivocada y sentimientos sólidos entre ellos. No hay sobreactuación de Pacino, lo cual es una sorpresa porque el papel lo propicia, nos encanta la pasmosa naturalidad de Walken, que ha ganado con los años y nos divierte el jovial sarcasmo del abuelete Arkin, que pasa del  oxígeno al vodevil con la gracia de un bailarín de claque. Las chicas, cumplen de sobras a la sombra de los tres monstruos:Julianna Margulies, Vanessa Ferlito, la dulce Addison Timlin (como nieta de Walken, aunque lo sabrá al finalizar la pelicula) y la potente Lucy Punch, como autovengadora de bate de beisbol y austeridad de heroina clásica. Bueno, no es una gran película, pero es una buena película. Lo pasarán bien.

 

 

 

 

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20 abril 2013 6 20 /04 /abril /2013 09:25

una-pistola-en-cada-mano-cartel.jpg

Constituye un placer para este crítico poder reseñar una película española digna de ser recomendada con entusiasmo, si no excesivo, si suficiente. Poder afirmar que el guión es atractivo, imaginativo, chispeante en ocasiones y desde luego interesante para el espectador. Que las interpretaciones de un plantel de maduros y jóvenes actores españoles, con algún notable añadido hispanoamericano, como el soberbio Ricardo Darín, llegan a entusiasmar. Que los aspectos técnicos, fotografía, música, ambiente, son correctos y no desentonan en modo alguno con las excelencias del filme. Y que el ritmo de la  narración fílmica no decae en ningún momento. El director de esta excelente y ligera comedia es Cesc Gay que, a mi personal parecer, no ha acertado con el titulo, que parece desentonar respecto a la película: "Una pistola en cada mano". El secreto de éste titulo-remedo de película del oeste lo desvela Candela Peña en uno de los "sketchs" que componen este filme de episodios entrelazados, a la manera de los clásicos del cine italiano y frances de los setenta.

Se trata de una película de tesis tópica y de desarrollo también tópico pero con guiños pícaros y divertidos por todo el metraje: la "guerra" entre hombres y mujeres (tema que los italianos nunca dejan de frecuentar: en febrero de este año se estrenó "Hombres contra mujeres" una comedia desmadrada que habla de las relaciones) es el nudo gordiano del filme. Cuando acaba la película, si pudiéramos entrevistar a los espectadores en la sala, presumo que la estadística de identificaciones con algunos de los personajes rozaría el 90 por ciento. Y ahí está el acierto, ya que a diferencia de la citada cinta italiana, todo se mantiene en un tono de normalidad cotidiana y personajes como vecinos, amigos o parientes de cada uno de nosotros, sin gritos ni aspavientos, con una ironía amarga y un humor austero.

Por supuesto son los actores los que logran dar ese tono a las secuencias, en las que se producen auténticos duelos de robaescenas, de seductores de cámaras, rostros conocidos por  el espectador español  que se enfrentan entre sí, en una lucha fratricida por llevarse al espectador: Eduard Fernández, Candela Peña, Eduardo Noriega, Clara Segura, Javier Cámara, Luis Tosar, Ricardo Darín, Cayetana Guillen Cuervo, Alberto San Juan, Jordi Mollá, Leonor Wating, ¿quién da más? Hay, por supuesto, vencedores y vencidos con mucha dignidad, pero soy consciente de que eso es un juicio muy personal e invito al lector a que haga sus propios juicios y diagnósticos. Es un encanto añadido de la película. Solo por poner un ejemplo: ¿quién diria usted que gana en el duelo interpretativo entre un "monstruo" establecido como Darín y un "monstruo" español sólo para conocedores, Luis Tosar?.

¿Cuál es el único "pero" que se puede poner a "Una pistola en cada mano"? La poco ambición de Gay en el planteamiento de sus tesis relacionales y sus historias. Todo es esencialmente divertido, irónico, fácil, de esa dificil simplicidad, pero le falta una pizca de genio, de trascendencia, de solidez humoristica, quizá eso que algunos llaman el "toque Lubitsch" o el "guiño Wilder". Confidencias amorosas con diálogos inteligentes. Sí, pero un poco más  de sarcasmo, de autocritica, de ese humor duro y algo cruel que da la lucidez. Todo ello, en una Barcelona filmada con mimo de barcelonés. Ciento por ciento mejor y más agudamente brillante que la del premiado Woody Allen. Y no es baladí citar al norteamericano genial que cada vez lo es menos (genial), ya que hay mucho de Allen en esos personajes desencantados, confusos, mentirosos, tiernos o bellacos con simpatía, solitarios, de vuelta de todo pero al mismo tiempo vulnerables e inocentes esclavos de sus pulsiones. Hay personajes patéticos, inmaduros y...todos son hombres. Ellas son otra cosa. Esta es una película de hombres y de mujeres que juegan con ellos, los soportan, los aman y los detestan, porque se sienten incomprendidas y engañadas, aunque generalmente son las que llevan las riendas de todas las situaciones. Y así, vemos la película con simpatía aunque nos deje al final -- bastante previsible y también bastante patético-- con la sensación de que falta un detalle: quizá apretar el gatillo de esas pistolas que los varones suelen llevar en cada mano cuando se acercan a una  mujer (o a más de una a la vez).

 

 

 

 

 

 

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18 abril 2013 4 18 /04 /abril /2013 08:43

la-trama-nupcial-9788433978585.jpgJeffrey Eugenides es un escritor greco-norteamericano que a finales de los noventa se hizo célebre con una novela rompedora, "Las vírgenes suicidas", a la  que, como suele suceder, el cine convirtió en un éxito de ventas y a su autor en una promesa bastante sólida. Aunque el empujón que Sofía Coppola dio a la novela con su película fue meramente conyuntural. La novela se merecía el éxito. Unos años más tarde, ya mediada la década anterior, Eugenides se lanzó al ruedo con "Middelsex" que volvió a copar listas de éxitos y como confirmación de calidad oficial recibió el Pullitzer en 2003. Diez años después, y eso es un buen síntoma de lo trabajadas que son las novelas de Eugenides, nos ofrece "La trama nupcial". Como algunos de sus compañeros de generación, (Paul Auster y Irving son un poco anteriores y son los que más me gustan, quizá porque pertenecen a mi generación) Art Buchwald, Jonathan Franzen, Thomas Friedman, Jonathan Ames, David Mamet o Paul Theroux, entre otros, su estilo me agobia un poco con su enciclopedismo y su precisión técnica. Dominan un sentido del humor eficaz y cómplice, están documentadísimos, suelen ser muy explícitos en cuestiones sexuales y abundan en referencias metaliterarias e históricas.

Lo hermoso de este libro es el intento, a mi parecer frustrado pero admirable, de recrear una novela sentimental inglesa del siglo XVIII, al estilo de Jane Austen,Wharton o George Eliot con los mimbres de una joven universitaria de los ochenta inmersa en la sociedad del momento y el clásico ambiente universitario de los Campus de aquellos años sitiados por el sida y el desencanto de Reagan. Eugenides, para establecer una tensión humoristica interna, hace que su protagonista, la joven Madeleine, deba lidiar con sus dudas amorosas y el caracter e idoneidad de los dos candidatos a convertirse en marido, un joven científico, prepotente y brillante y un estudiante de religiones comparadas, un tanto místico, inmerso en dudas metafísicas y personales. Para complicarlo tdo, Madeleine vive en el Campus la eclosión del estructuralismo francés en la Universidad norteamericana, con las demenciales interpretaciones de Derrida, la semiótica de Eco o los agónicos ensayos de Barthes. Y los textos de Levy Strauss, Peter Handke, Cioran o Robert Walser.

Eugenides se pone en al lugar del creador omnisciente y no se corta en opinar sobre los problemas y las actitudes de sus personajes, con un humor demoledor y un sarcasmo divertido. Aunque nos ofrece los puntos de vista de Leonard (el cientifico) y de Mitchell, (el mistico) sobre los vaivenes sentimentales que viven con Madeleine, es realmente habil cuando se pone bajo la piel de la chica y nos habla de sus lecturas, de su romanticismo un tanto teórico y literario, de sus ilusiones y temores. La búsqueda de una visión intelectual sobre el amor y las relaciones que Madeleine refleja incesantemente forja la trama más divertida de la novela: las contradicicones entre la táctica sentimental y amorosa de la chica y su obsesión por comprender el carrusel histérico de sus relaciones a través del análisis obsesivo y desencantado que va leyendo en "El discurso de los enamorados" de Roland Barthes. Actitud que la deja inerme ante la pasión que Leonard le despierta de forma brutal aunque casi indiferente por parte de él. Así que el hallazgo de la novela consiste en el empeño de Madeleine por poner un traje romántico a unas relaciones que tienen toda la simplicidad y aspereza de la     desencantada juventud de los ochenta.

Ese desencanto satura "La trama nupcial", lo que evidencia el lamento y pesar de Eugenides porque en aquel tiempo, --mucho menos en el actual-- los esquemas amorosos de la literatura de esos autores leídos no sean aplicables. El mundo de hoy carece del orden y la claridad que la sociedad aceptaba entonces como normas validas en las relaciones (aunque debamos incluir en el paquete la hipocresía, la minusvaloración de la mujer y las diferencias sociales angustiosas). De alguna manera, se lamenta el autor, entonces todo el mundo sabía cuáles eran las reglas de juego. Y ahora, no hay reglas. Y apenas hay juego. Sin embargo las novelas de amor siguen alterando nuestras neuronas, porque el amor --a pesar de todas las deformidades y manipulaciones--sigue siendo un sentimiento valido, deseable y necesario.

"La trama nupcial" es un título que define no sólo el estudio de fin de carrera que Madeleine realiza, basándose en los citados autores y autoras ingleses del XVIII y XIX, Dickens, Trollope, las hermanas Brönte, Jane Austen o Henry James, sino una temática que llevó a un éxito sin parangón de la novela como género. Quizá por eso, por la dificultad en volver a escribir novelas semejantes, Eugenides propone un final ambiguo en el que dos de los personajes de la trama, el místico y Madeleine se enfrentan a una opción que altera el esquema habitual de "chica duda ante los pretendientes y acaba decidiéndose por el mas adecuado y no por el más deseado". Y no les digo cúal es esa opción para que acudan al libro.  La Austen y las Brönte deben haberse removidas inquietas, aunque divertidas, en sus tumbas.

Sin llegar a la cerrada perfección de "Las vírgenes suicidas", Eugenides logra con esta novela encandilar a los lectores bibliófilos y emocionar a los amantes de la literatura inglesa del XVIII y XIX. E interesar a cualquier lector digno de ese nombre. Piensen que la primera frase de la novela dice: "Para empezar, mira todos esos libros". Y nos cuenta el contenido de la biblioteca "de tamaño medio, sin dejar de ser portátil" de su protagonista. Es un novela divertida y compleja.

 

FICHA

 

LA TRAMA NUPCIAL.- Jeffrey Eugenides.-Editorial Anagrama. 544 páginas. 23,90 euros..

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16 abril 2013 2 16 /04 /abril /2013 09:34

un-asunto-real-cartel1.jpg

La Ilustración, las ideas nacidas tras la revolución francesa, tuvieron un fugaz éxito en la lejana Dinamarca debido a las caracteristica de la casa real, con un  monarca inestable y enfermizo, bordeando la locura y la presencia de un médico alemán, un ilustrado, que se convierte en el mentor del Rey y logra insuflar a través de la marioneta real la carga explosiva y revolucionaria de las ideas que cuestionaban el poder brutal de la nobleza y el clero sobre un pueblo miserable, empobrecido y sometido de todos los abusos del mundo en nombre de la Corona y la Iglesia.

La idea, basada en hechos reales que convirtieron a Dinamarca en una excepción boyante de la Ilustración a finales del siglo XIX por un efímero periodo de tiempo, es tan buena como mediocre el resultado en el filme que dirige Nikolaj Arcel e interpretan tres sólidos actores, Mads Mikkelsen (el eficaz "malo" del último Bond) Alicia Vikander, en el rol de la reina Carlota, cuyo romance con el médico convierte en un asunto de alcoba algo más profundo y sobre todo Mikkel Boe Folsgaard, que borda su papel del desdichado rey Cristian VII, un monarca ridículo, apayasado y caprichoso, con una enfermedad mental que le vuelve más patético que peligroso.

La historia se desgrana a través de la voz en off de la reina que escribe, cuando todo ha fracasado, una carta a sus hijos contándoles su versión de los hechos y pidiendoles que actúen en defensa de unos valores como los que ella y su amante trataron de mantener. Una fotografía excelente y una ambientación de época magnífica, hacen de esta película el envoltorio brillante de una historia de ideas que se banaliza por la cuestión sexual. No hay mucho sentimiento en el enfoque y el director parece mas atento a mostrar la formula de martires de una causa que la de unos amantes arrastrados por la pasión, aunque evidentemente no lo consigue y todo parece desvirtuarse, cuando el protagonista cede a los intereses de su pasión por encima de los de sus ideas y principios. Película que tenía elementos para haber sido memorable y se queda en un buen ejercicio fílmico totalmente chato de ambición y brillantez.

 

 

 

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14 abril 2013 7 14 /04 /abril /2013 09:31

tesis-sobre-un-homicidio-cartel

Al igual que el maestro Hitchcock, el argentino Hernán Goldfrid se deja tentar por el crimen intelectualizado. Como en "La soga", aún más que en "Crimen perfecto", se nos ofrece un sofocante thriller psicológico que podría haberse rodado con una sola camara y en un solo plano en un ambiente neutral como un despacho de profesor universaitario o el aula de una facultad de derecho. Precisamente se trata de un profesor (Ricardo Darín, un poco sobreactuado y cosa rara, poco convincente, sobre todo al final) que imparte un seminario en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Justamente en el aparcamiento debajo del aula donde se dan las clases una chica es barbaramente asesinada. El profesor metido a investigador se va percatando de cierta conexión entre el crimen y la "justificación" intelectualizada de un asesinato sin motivo aparente, que constituye el discurso rompedor de un alumno brillante y oscuro (Alberto Ammann) que clama contra la inutilidad de una Justicia, incapaz de evitar la supuesta invulnerabilidad que da la superioridad intelectual de ciertas personas sobre leyes o tabúes que condicionan a la mayoría pero no a los "seres superiores".

La publicidad de esta película interesante aunque fallida (y no sólo en la interpretación, sino también en el guión) basada en una novela de Diego Paskowski, nos informa que los productores de esta cinta son los de "El secreto de sus ojos". Muy bien. Pero allí estaba Campanella y un Darin en estado de gracia. En esta no. El desafío argumental, superado con brillantez por el viejo Hitch, supera con mucho a Gold, no ayudado por un Ammann acartonado y con pinta de pirado místico y un Darin al que parece habérsele atragantado la artificiosidad y el desplome emocional de su personaje. No hay hondura ni siquiera intelectual en los planteamientos, que rozan el absurdo y en las reacciones de los personajes secundarios que oscilan entre la histeria y el cuelgue ligérsico.

No hay, como hace Campanella, un recurso a la historia reciente del país, lo que legitima a veces ciertos excesos argumentales, aquí estamos en un ambiente universitario normal y corriente y en una lucha dialéctica entre dos personajes que no nos convencen, ni siquiera cuando las complejidades poco verosimiles del guión nos proponen reacciones edipicas incontroladas o némesis patológicas de obsesivos paranoides. La tesis es que la Justicia no puede llegar a cumplir las exigencias de su labor. Siempre hay cabos sueltos en los cuales la Justicia no llega a intervenir, permitiendose --incluso de forma legal-- que los criminales puedan escabullirse si todo ha sido montado con rigor inteligente y amoral. Podía haber sido una película notable, pero ha quedado en un fiasco que no logra convencer.

 

 

 

   

 

 

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12 abril 2013 5 12 /04 /abril /2013 11:43

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Dickens siempre es un recurso agradecido. El cine le debe mucho y muchas de las grandes películas de todos los tiempos están basadas en las novelas del imperecedero y sentimental escritor inglés. Quizá sea el personaje de "Pip", al margen de la naturaleza folletinesca del argumento de "Grandes esperanzas", el que muestra con mayor vehemencia el alma cándida, generosa y valiente del propio escritor, que solía reflejarse con mayor soltura en los niños y jóvenes, desde David Copperfield, a Oliver Twist o al citado Pip. Sus novelas (con gran contenido autobiográfico, especialmente las tres citadas) eran consideradas en su tiempo como duras denuncias y críticas de la estratificación social inglesa victoriana.  Su compasión y afecto hacia las clases mas desfavorecidas, el escepticismo con el que contemplaba la sociedad burguesa, quedan reflejadas en casi todas sus obras, aunque sea con el humor de "Los papeles póstumos del Club Pickwick" o el melodrama de "La pequeña Dorrit".

En "Grandes esperanzas", desde el mismo comienzo, cuando el pequeño Pip es asaltado por el presidiario fugado que luego será su benefactor, lo que se pone en cuestión es la rigidez social victoriana que condenaba a las clases más pobres a la humillación, el abuso y la explotación de por vida y a una muy escasa, casi milagrosa, posibilidad de promoción.. Y, con cierta ironía escéptica, el poder del amor para romper las convenciones y mantenerse a pesar de las dificultades y barreras. La película que nos ocupa está muy lejos de la versión que el gran David Lean dirigió con el título "Cadenas rotas". Mike Newell realiza una versión impecable en el  apartado de dirección artística, ambiente y vestuario, pero es una versión a la que falta alma y emoción. No hay una aportación destacada al imaginario del espectador informado y que conozca las otras versiones que se han realizado. Quizá atraerá y sorprenderá a los jóvenes que se enfrentan por primera vez a esta obra dickensniana.

Quizá lo más relevante de esta "Grandes esperanzas" sean los actores secundarios, más que los protagonistas. Ralph Fiennes como el huido Abel Magwitch y Helena Bonham Carter como Miss Havisham, la espectral dama que arrastra la amargura y el desvarío  de haber sido abandonada el dia de su boda (por cierto, compone un personaje que parece surgido de una de las peliculas de su marido, Tim Burton), superan en mucho a los dos jóvenes actores que representan a Pip (Jeremy Irvine) y a su amada "sin corazón", Estella (Holliday Gringer). Pero reconozco que el director ha acertado con la elección del niño Pip, de una expresividad encantadora.

El análisis de la variable y compleja naturaleza humana es uno de los aciertos literarios de Dickens. Y en este película se pasa de puntillas por encima de la mezquinad y la hipocresía de una sociedad viciosa y cruel y al tiempo se convierte en folletin la fuerza e integridad de algunos, la capacidad de superar obstáculos y redimirse de los propios errores, que era siempre el motivo clave de la novela dickensniana.

Quizá sea en la primera parte de la película donde el director logra mayores niveles de efectividad y poder de la imagen. El mundo rural que nos describe, la amistad del niño con el herrero, marido de su hermana, la presencia de la joven maestra, están muy bien reflejados en una fotografía de calidad. Quizá sobra el exceso melodramático de la colérica hermana, pero no importa, el espectador se siente cerca de esa belleza natural y esas almas sencillas (tal vez con ecos de "Jane Eyre" o "Cumbres borrascosas" dos peliculas recientes con alta finura en reflejar ambientes y paisajes de la campiña inglesa.

A partir de aquí, con la llegada a Londres del joven Pip, todo cambia para peor y se vuelve previsible. Ese Londres sucio, mugriento, con multitudes atareadas y miserables, ya lo hemos visto en otras películas. No hay nada nuevo aquí y todo lo que vemos, esa visión repelente de una ciudad monstruosa, resulta reiterativo. Tampoco en el diseño de interiores, brilla la inspiración, todo es reflejado como espacios sin alma  donde los personajes siempre rozan la sobreactuación y el argumento se deshilacha en un puro melodrama.

Lo siento, pero estas "Grandes esperanzas" se quedan en frustradas expectativas. Mejor leer el libro (acaba de salir una nueva edición--la enésima--aprovechando el tiron de la pelicula) y tratar de pillar una versión anterior en DVD, preferiblemente la de David Lean. Luego pueden ir a ver la actual y ya me dirán..

 

 

 

 

 

 

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10 abril 2013 3 10 /04 /abril /2013 07:04

nadie-quiere-saber.jpgLa inspectora de la Policía nacional, Petra Delicado y el subinspector Fermín Garzón, son dos personajes de nueve novelas policíacas de la escritora Alicia Giménez Bartlett que desde "Ritos de muerte" al  "El silencio de los claustros" han protagonizado una serie de novela negra que parece tener bastante éxito no sólo en nuestro país. "Nadie quiere saber" es la última novela de la serie y la primera que leo, por lo tanto estoy un poco a salvo del encanto añadido que supone la serialización en los lectores. He sido desde la adolescencia un lector entregado a personajes de serie como Sherlock Holmes, Maigret o Guillermo Brown y comprendo ese valor plus que confiere a este tipo de personajes el portar sus caracteristicas personales y su idiosincracia a otros argumentos y otros personajes secundarios.

Escribo todo esto para situar las coordenadas de mi crítica. La novela de Alicia Giménez es entretenida, en algunos momentos absorbente y la trama con algunos "`peros" y excesos, lleva una trayectoria coherente y dinámicamente tensa. Y una de las coordenadas que delata mi nula familiaridad con el personaje de Petra Delicado es que la inspectora me parece una mala copia autocomplaciente de algún detective duro de la catadura de Sam Spade o alguno de los amigos de Hammet, preferiblemente con el rostro de Humprey Bogart. Desde luego no es función ni objetivo de un personaje de novela, por muy protagonista que sea, el ser o comportarse de una forma simpática y atractiva. A veces nos gustan precisamente porque son unos bordes rematados (Holmes, sin ir más lejos, es un ladrillo a menudo) pero la inspectora es borde a secas e intempestivamente y de forma curiosa todos los de alrededor, incluido su marido, el compañero Garzón,  y el comisario jefe, acaban encontrándola divertida, humana y fascinante. Bueno en cuanto a gustos no hay disputas. Ella misma lo dice (pag.149): (Él)...estaba pensando que (yo) era una borde rematada y probablemente llevaba razón".

En esta nueva aventura de la pareja de polis, se nos habla de un "caso reabierto", el asesinato, cinco años antes del hoy novelesco, de un industrial barcelonés en circunstancias particularmente delicadas, aparentemente a manos del chulo de la joven prostituta. La noche del asesinato estaban en un piso del industrial. El chulo --la prostituta aseguró que no fue el sino un italiano que venía de su parte-- aparentemente asesinó al industrial al ser descubierto cuando pretendía robar en el piso con la connivencia lógica de la joven. El caso se cerró definitivamente cuando el chulo fue asesinado en otra ciudad.

La reapertura de la investigación fue instada por un juez y este a su vez por la joven viuda del industrial (segunda esposa de este), pone en la lente de la lente policial la deteriorada trama familiar de las tres hijas del difunto y los presuntos tratos de éste con una de las grandes asociaciones de la mafia italiana, la Camorra.

Con viajes a Roma y a Andalucía, la inspectora y su sufrido segundo, van desarrollando dos vías, la de la mafia, el sicario italiano que fue el verdadero asesino del industrial y posteriormente de dos personajes más (con un intento fallido de cargarse a la mismisima Pedtra) y la trama familiar, en la que poco a poco vamos sabiendo las dificiles relaciones de las tres mujeres con su padre, el industrial asesinado y la catadura más bien penosa de éste

Mientras la novela va salpicando detalles cotidianos de la investigación y sus protagonistas. Asi, referencias a la carterística de tragón inveterado de Garzón (quizá el detalle más revelador  de la personalidad del policía, por lo reiterativo que nos revela la autora), la viril belleza del policia italiano que lleva la investigación en Roma y los esfuerzos de Petra de componer su imagen autoritaria, aunque con deslices eróticos mal explicados --a no ser que se siga el tópico masculino-- y de dejar bien claro su feminismo militante, la novela nos lleva por cuatrociento y pico páginas hacia un final algo previsible ya desde la mitad de la novela. Pero aun así, la historia se mantiene con oficio y seguramente los fans de Petra Delicado se sentirán satisfechos ya que supongo que la acritud dinámica y pendenciera de Petra ya es marca de la casa y sólo a un novato en la serie, como yo, se le puede ocurrir que tal vez debería usarse el recurso literario con más discreción y como decían antes, solo si el guión lo exige.

Para mí todo lo anterior lo salva bastante el humor. No el de Petra en quien es practicamente inseparable de la ironía, el sarcasmo y la mala uva, sino el de su compañero y algún otro personaje. Y así, por ejemplo, en la pag 24, Petra habla con su marido : "Yo argüi que en mi vertiente profesional era cínica, dura y un punto obsesiva, mientras que en la vida privada me mostraba equilibrada, dulce y poco temperamental" y el marido le contesta: "Yo no veo tanta diferencia...seguro que en comisaria también eres dulce". Su amigo y compañero nos ofrece más claves (siempre a través de la narradora que, claro, es Petra Delicado) "usted se flagela sin piedad como una monja de las antiguas".  O en pag 223, "consigue ser odiosa cuando se lo propone"  O en pag 345 "cuando esta de mal humor, suele ser muy injusta con todo el mundo" .Y antes ella ha confesado (pag 106) cuales son las reglas del juego "Me encantaba jugar un poco con el subinspector, era tan bientencionado y tan sincero que yo siempe llevaba las de ganar". Y no obstante de forma increíble tanto el "inspectore"  italiano como el comisario o Garzon parecen creerla encantadora. El asunto sentimental resulta poco fundamentado y las actitudes de Petra hacen pensar más bien, en bastantes momentos, como en una mujer que toma actitudes topicas masculinas y las defiende como un derecho feminista.

La inspectora nos revela en la página 104 de qué va a ir la cosa. "Toda familia es un nido de viboras por definición". Y la clave de la novela no está en la Camorra, el sicario Rocco, bastante tópico, o el asesinato del lúbrico industrial, sino en la miseria profunda que rodea a las tres hermanas y el odio y el temor que la figura del padre les ha motivado. Así que nada de "El rey Lear", aqui no se trata de poder, o de riquezas, sino de otras cosas más profundas y de otro tipo de heridas, aquellas que ni siquiera el tiempo las cura.

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8 abril 2013 1 08 /04 /abril /2013 14:42

 

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 Una película bélica bastante modesta en realización y con un argumento un tanto deslavazado, actores no muy conocidos y un ritmo irregular. Al principio me sorprendió el planteamiento argumental, un pelotón de soldados norteamericano lucha por destruir un nuevo tipo de arma que los nazis está experimentando. No se trataba de las reales U1 y V2, bombas volantes, que ya se han visto reflejadas en varias buenas películas, sino de algo indeterminado que suena a ficción y no muy bien hilvanada. Dudo mucho que esta película, en la que se producen algunos errores precisamente en armamento y uniformes, ya que presentan modelos  bastante alejados en el tiempo de los de la segunda guerra mundial, llegue a los cines, es más que probable que se quede en el circuito de DVD. Y no se pierden mucho, la verdad.

Mas tarde entendí lo que pasaba con  este filme. Se trata de la versión cinematográfica de "Company of Heroes" un video juego de estrategia militar que parece tener bastante exito entre los aficionados (de ahí mi ignorancia, jamas he jugado con esos artilugios). Se rodó en Bulgaria por eso de los costes y la protagonizan Tom Sizemore, Neal Mc Donough y Jurgen Prochnow (al que vimos en la genial "Das Boot").

Efectos especiales de segunda, interpretación en general buena y dirección mediocre (Don Michael Paul). Los T34 alemanes son posteriores a la batalla de las Ardenas donde se localiza la acción, y tampoco los yanquis llevaban el K98. En fin, una peli para pasar el rato.

 

 

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