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23 noviembre 2011 3 23 /11 /noviembre /2011 10:34

Philip Roth entrevista al escritor checo Ivan Klima (en 1990). Como judío tuvo que padecer la estancia en un campo de concentración (Terezin). Después de la guerra, tras la entrada de los rusos en su país en 1968, ya convertido en novelista, ensayista y autor teatral, las autoridades del régimen titere checo prohibieron todas sus obras y le dicieron padecer a él y a su familia una vida cotidiana llena de dificultades, arrestos y carencias. El régimen político convirtió la lengua checa en un lenguaje pobre y simplemente operacional. Lo redujeron a lo que Klima llama "jerkish". Con ese vocablo, procedente del inglés americano, se designaba en los ochenta al lenguaje corto y elemental que se utilizaba como forma de comunicación en los experimentos psicológicos realizados con chimpancés. Tiene 225 palabras. El escritor asegura que en aquellos tiempos se intentó convertir la lengua checa en un "jerkish". Y hace una funesta observación: las dictaduras tratan de convertir las lenguas de los países sometidos en "jerkish".

Reflexiono sobre ello y me pregunto si el "jerkish" no es sino una modalidad del efecto que la tele-basura, el lenguaje joven de los sms y los ordenadores, el desprecio a la cultura literaria, el empobrecimiento del lenguaje coloquial, las carencias educativas, están provocando en nuestro idioma, en casi todos los idiomas. Si no será una aberrante patología sociocultural que nos afectará tarde o temprano a todo occidente.

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23 noviembre 2011 3 23 /11 /noviembre /2011 10:28

huidas.jpg

 

 

El ilustrador Juan Cuellar y el poeta Luis Felipe Navarro, al alirón, pluma y pincel, han creado conjuntamente un libro curioso, evocador, magníficamente editado. Escritor y pintor narran aupados en sus dos artes las historias gráfica y literaria de diez huidas, el primero a pie forzado de la ilustración."Huimos espantados, o simplemente para sobrevivir", dice el prólogo y añade "En ciertas ocasiones huiriamos pero, cobardes e incapaces, seguimos rumiando  nuestra amargura".

Y asi, un barco de vela flotando sobre el páramo evoca en el narrador la azarosa vida plena de huidas de "Caravaggio" el pintor de bellísima factura que vivió hasta su misteriosa muerte en el filo de la navaja. Una terraza de bar habitada de seres cotidianos con el rostro en blanco, epítome del anonimato o de la falta de singularidad, nos acerca a la vida de un joven sin futuro posible, entre el botellón y la inanidad.

Una viñeta de comic abre una trágica ventana sobre la vida de una joven pintora y un automóvil con una pareja nos habla de un amor prohibido en el que la infidelidad sólo es otra forma de rutina. El interior de un 600 vacío recorre la geografía íntima de uno de tantos que abandonó el pueblo y el campo para buscar futuro en la ciudad. La rota linea del perfil de una ciudad destruida le da alas  a Navarro para escribir una historia de amor encuadrada en la guerra civil, quizá la más larga narración del libro, y muestra una huida al infinito, un final trágico para una vivencia común en aquellos tiempos de sangre y horror donde el amor es una flor efímera.

Un grabado donde una Isseta, aquél cochecito de tiempos de penuria, con tres ruedas y un espacio exiguo, resulta habitado literariamente por una pareja de alemanes separados por el Muro. Una pareja en un "Buick" en la noche nos habla de una huida y un encuentro fortuito que se revela esencial. Aquí también hay esperanza y ésta tiene su nido en un amor. Un elefante de juguete suministra el siguiente tema: Aníbal, la lucha, la libertad y la muerte.

Nos acercamos al final de estas huidas literarias y gráficas: una reunión de ejecutivos sirve al autor para evocar las famosas "Parker", pluma de otros tiempos, con la que firmará su despido o tal vez la oportunidad de comenzar una nueva vida.

Los rostros vacíos de las personas en algunas de las ilustraciones, arropados por la cálida narración de esas pequeñas historias, dejan un curioso regusto a vida, a cotidianidad, a sentimientos, a renuncias y a hallazgos. Es un libro que debe leerse poco a poco, a píldoras. Como un tratamiento contra la tentación del agobio. 

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21 noviembre 2011 1 21 /11 /noviembre /2011 11:11

A veces, en las tardes de domingo, en la tranquilidad del hogar, mi mujer y yo decidimos hacer una visita a un clásico del cine. Hemos ido durante años coleccionando celosamente dvd (antes videos) de las películas que conforman el imaginario de todo cinéfilo que se precie. Este domingo le ha tocado a Jacques Tourneur y a su excelente "Retorno al pasado". Robert Mitchum y Kirk Douglas (ambos jóvenes, jóvenes) acompañdos por dos bellezas de la época, Rhonda Fleming y Jane Greer. Es una película de 1947, rodada en el luminoso blanco y negro de la época del celuloide y el nitrato de plata, cuando los hombres llevaban sombreros de fieltro de ala flexible, la mujer fatal abrigo de pieles y vestidos ajustados y todos fuman y beben como carreteros y se comunican entre sí con diálogos que parecen surgidos directamente de las plumas de Faulkner o de Hemingway.

Cine negro de alta calidad. Jacques Tourneur fue un director de origen francés nacionalizado norteamericano, autor de películas tan inolvidables para los amantes de la famosa serie B como "La mujer pantera", "El hombre leopardo" ,"Yo anduve con un zombi" y "Berlin express". Murio en el año 1977 con 73 años. No se la pierdan. Otro dia les hablaré de ella.

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19 noviembre 2011 6 19 /11 /noviembre /2011 10:54

Aprovechando el día cerrado, con los cielos convertidos en un manto gris oscuro y un ambiente frío y desapacible, me he encerrado en mi estudio, en el Nido de las Nubes, y he decidido entrar nuevamente en los entresijos de mi novela. Pero antes, para abrir boca, he rescatado de las dos columnas de libros, en precario equilibrio, que tengo dispuestas sobre el suelo, junto al sillón de leer, un libro con aspecto de austera caja de bombones, tela gris con letras negras rodeando el título, "Huidas", en rojo. Es liviano, de solo 72 páginas, editado con mimo, ilustrado por las pinturas de Juan Cuellar y escrito por el poeta Luis Felipe Navarro. El sugestivo título me ha llamado la atención, el libro como objeto me ha encantado, una encuadernación magnífica (desusada en estos tiempos), un papel de calidad, unas ilustraciones atractivas, un diseño y compaginación satisfactorios...

La lectura ha corroborado la excelencia del libro. Ya les contaré.

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18 noviembre 2011 5 18 /11 /noviembre /2011 15:30

No he podido resistir la tentación (tampoco me esfuerzo mucho en ello) y en una ocasional visita a Abacus, donde buscaba un volumen sobre neurología y literatura --dos de mis pasiones--, di con la versión de bolsillo de un ensayo de Philip Roth (apellido que a los catalanes les hace mucha gracia y los mas chistosos dicen "buen provecho"), premio Pullitzer del 98 y uno de los candidatos eternos al Nobel (galardón que se merece de sobras). El librito, corto pero sabrosón, recoge una serie de ensayos, entrevistas y artículos que Roth publicó en 1994, editó en castellano Seix Barral en  2003 y reeditó Random House Mondadori en 2007. La versión de bolsillo  de ese libro. ahora forma parte de mi biblioteca. El ensayo se titula : "El escritor, sus colegas y sus obras" y es una delicia en la que acompañamos al irónico e ingenioso escritor norteamericano en sus citas con Primo Levi (en 1986, poco antes de que el genial superviviente de los nazis se suicidara), Milan Kundera,  Edna O'Brien, Malamud o Saul Bellow, entre otros. ¿Y de qué hablan? Desde el holocausto, al exilio, desde el sexo puro y duro a la religión, desde la dignidad del hombre a las manías y objetivos del escritor. La mente ácida y analítica de Roth se complace en unos encuentros donde nadie escurre el bulto y dispara a dar. Ya hablaré de ello "in extenso". Mientras, si no salen inmediatamente a buscarlo en la primera librería que encuentren, babeen por anticipado con lo que les contaré.

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16 noviembre 2011 3 16 /11 /noviembre /2011 09:00

mi vida perra

 

 

Hoy vamos a hablar de un libro dedicado aparentemente al amor a los perros. Se trata de "Mi vida perra", escrito por la periodista Almudena Montero. Se lee como una novela aunque está concebido como si fuera un diario, o mejor un blog, escrito por una mujer joven (treintañera, como recuerda el subtitulo, aunque a tenor con lo leído, sobra lo de "cualquiera") y lo editó Aguilar hace un tiempo, pero merece la pena recuperarlo y disfrutarlo.

Hay una enorme sencillez en el estilo de Almudena Montero, mucho sentido del humor y un retrato ligeramente ácido pero certero de la vida de una joven inquieta, culta y sagaz durante seis meses, haciendo hincapié en sus amigos, sus relaciones, la coexistencia con su perro, Baldo, y las oportunidades que el simple hecho de sacar a pasear al perro produce en su vida, por cierto, nada rutinaria o aburrida, algunas veces estresante pero siempre con una ventana abierta a la magia de cada día. Optimismo e inteligencia, unidas.

Cada día consignado por la autora va precedido por un apunte en cursiva, posiblemente de su propio blog, en el que se nos muestra un poco la “trastienda interior” de la escritora, en la que comparte con nosotros los elementos emocionales e intimistas de su mente, esos miedos, proyectos y deseos en los que se debate una mujer joven y muy activa. Con lo cual se nos hace el regalo de tener acceso al proceso interior emocional de la protagonista y, al tiempo, pero no necesariamente correlacionados con su vivir diario, los problemas en el trabajo, las citas personales, los enredos, sorpresas, aburrimientos e irritaciones y rutinas de cada día.

Un libro para divertirse entre la poesía de lo cotidiano, (dice: "He llamado al banco a ver si aún existo, parece que sí, pero poco"), la ternura, los malentendidos, los deseos frustrados o no y el caudal de emociones de una mujer sensible y observadora, con momentos hilarantes y retratos implacables de personas y personajes.

Las reflexiones de la autora, ("Esta mañana he decidido creer en Dios. Pero cuando he ido al baño me he encontrado con un letrero en el espejo que decía, "Soy YO el que no cree en ti". Y, la verdad, me ha quitado un peso de encima")  juegan con la seriedad del tema y la agudeza del comentario que a veces recuerdan las greguerías de Ramón Gómez de la Serna ("He desaparecido. He puesto carteles con mi fotografía por todo el barrio por si alguien me encuentra, para que pueda ponerse en contacto conmigo"). Su trayectoria por el barrio en el que vive, su vida sentimental ("cada vez estoy más convencida de que si no me gusta nadie lo reinvento… así tengo a alguien con quien seguir soñando") y su canto a la amistad y al amor, aunque éste se quede en grado de tentativa.

No se trata de un estudio sociológico con secuelas psicológicas, es un apunte directo de las vivencias de una mujer que se debate en algo que todos hemos vivido, el estrés del trabajo y la despersonalización de la vida ciudadana, las amistades electivas y las casuales, los amores sin futuro, los deseos sexuales, los problemas de autoestima y los excesos compensatorios.

La búsqueda de afecto en la alteridad humana (la parte animal está cubierta con la presencia babeante y enternecedora de Baldo, una excelente coartada para animar las relaciones), la nada reprimida expresión de las necesidades sexuales, el sufrimiento inevitable que supone ese estar-con-el-otro, están expuestos sin pretenciosidad, con una sencillez y un estilo simple, directo y divertido. Almudena, no ahorra detalles: nos habla con franqueza, sin tapujos, de sus deseos y de sus intentos de hacerlos realidad, con toda su cuota de errores y dolor.

Como retazo de vida que es, este libro se centra también en el entorno de la protagonista, el barrio donde vive Almudena y que tiene ese discutible pero vigoroso encanto de algunos barrios en las grandes ciudades (la acción del libro se desarrolla en Madrid y en uno de sus barrios emblemáticos, pero eso da igual) una fauna humana que se da casi sin diferencias en muchas ciudades.

Conclusión: Treintañeros- as que me leéis, este libro os gustará.

 

 

 

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16 noviembre 2011 3 16 /11 /noviembre /2011 08:15

Conan Doyle se vio obligado a resucitar a Sherlock Holmes a pesar de que tenía verdaderos celos de su criatura y pensaba que el detective hacía sombra al resto de su creación literaria (cosa que ha sido cierta). Cuando escribe "El perro de los Baskerville" resuelve la cosa con un gambito literario que no convence demasiado. El profesor universitario de literatura y psicoanalista  francés Pierre Bayard publica en Anagrama "El caso del perro de los Baskerville" donde sostiene que Sherlock impulsado por la antipatía de su creador comete errores en la resolución del asunto, equivocándose de culpable. En su libro de "crítica policial" (género que ama este original autor) Bayard analiza el recorrido del detective y desmenuza sus pruebas y conclusiones. Se reconstruyen los hechos y se ponen de manifiesto los errores cometidos (que Bayard en un giro genial atribuye a la presión que sufría Conan Doyle respecto a su criatura literaria: hasta la madre del escritor se enojó con su hijo por atreverse a eliminar al detective). En este divertido ensayo, el verdadero asesino queda desenmascarado. Y el libro no es sólo un recreacion literaria del mito, sino un agudo análisis de las implicaciones de la realidad en la ficción y al revés. Este libro no es el primero que Pierre Bayard escribe sobre personajes de ficción: "Qui a tué a Roger Ackroyd?" (sobre el personaje de una novela de Agatha Christie) y "Enquéte sur Hamlet: le dialogue des sourds", aún no traducidos y publicados en España, me ponen los dientes largos.

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15 noviembre 2011 2 15 /11 /noviembre /2011 16:28

En estos dias de lluvia pertinaz, cielos grises y oscuros e imposibilidad de salir a montañear, sentarse a leer a Murakami en un ambiente distendido,cálido y acogedor es un lujo y un placer. Setecientas y pico páginas que van pasando con avidez de lector (aunque como siempre voy tomando notas o subrayando pasajes, frases e imágenes literarias que me parecen interesantes o que por el contrario las estimo inadecuadas)  en un desarrollo del ritmo literario que está bien medido por el autor y que logra ese "efecto Murakami" que tantos han censurado y a mí me encanta. Este japonés es un antidivo, un enigmático y a la vez sencillo novelista que tiene una forma de narrar engañosamente fácil y que te agarra amistosamente del hombro y te va sacudiendo con una sonrisa, sembrando el estilo de observaciones, hechos y actitudes de sus personajes con los que te asombra y te seduce..

Hoy no he escrito ni una sola linea de mi novela. Mi disciplina de escritor se resiente. He tenido que dedicar parte del dia a hacer gestiones de lo más rutinarias y de temas que no me interesan demasiado, pero que tienen una inevitable importancia. El resultado es una sensación de desaliento y esa  grisura del día congelándome el corazón. Por tanto, sólo he escrito en mi blog sobre un libro y un par de películas. Después me he dejado caer en el sofá con Murakami entre mis manos. Me he reconciliado con el día. Ya es algo.

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13 noviembre 2011 7 13 /11 /noviembre /2011 18:24

Luis Rojas Marcos es un psiquiatra montado en el dólar, en el sentido literal de la expresión (trabaja como profesor en la Universidad de Nueva York) dedicado además a producir más y más títulos de divulgación médica, psicológica y psiquiátrica. El último de ellos es "Eres tu memoria" con el subtítulo socrático "Conócete a tí mismo" (Espasa editorial) que, sin rebasar los límites y estilo de una obra dedicada al gran público aficionado a temas médicos y de salud, cumple el servicio de alertar a los lectores sobre la importancia capital de la memoria, facultad donde reside nada más  y nada menos que nuestra identidad como seres humanos. Por lo tanto la pérdida de memoria (no debida a un accidente o a un tumor sino por razón de la edad) es algo que debe alertarnos y entrar en una dinámica de mejora, que es posible, a través de ejercicios, medicamentos especiales y actitudes vitales. Para mí tienen especial relevancia los capítulos dedicados a la enfermedad de Alzheimer que cada año se diagnostica a una de cada cien personas de entre 60 y 70 años en todo el mundo. En España la proporción total de enfermos es del 30 % en los mayores de 80 años. La enfermedad que tiene una fase primera silenciosa en la que los niveles de material amiolideo -que destruye las neuronas--comienza a subir y hacer su  maléfica labor sin apenas cursar síntomas, es visible en el deterioro leve de funciones ejecutivas, de la memoria, el lenguaje, la atención y la orientación. Cuando el enfermo y sus familiares se percatan, comienza la carrera --sin posibilidad de curación, por el momento-- para tratar de retrasar el avance. En una tercera fase, la mente del enfermo practicamente se desintegra, sus capacidades intelectivas desaparecen y con ella la propia conciencia de identidad.

El protagonista de mi novela en curso padece la enfermedad y logro para él, en la ficción, que la sociedad reconozca el drama de estos enfermos y les permitan, mientras aún pueden, declarar su voluntad para que --cuando las circunstancias de su enfermedad destruyan su existencia consciente, con las debidas cautelas legales y médicas--  puedan acceder a un final honroso y digno, librándole a él y a sus familiares de un "calvario insufrible y ruinoso", como escribe Rojas Marcos. Desgraciadamente, por el momento, sólo existe tal sociedad en mi ficción. Esperemos que no tarde mucho en diseñarse un protocolo sanitario-legal para que sea una realidad.

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11 noviembre 2011 5 11 /11 /noviembre /2011 10:25
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Jaume Cabré, barcelonés de 64 años, profesor, guionista y novelista caudaloso, dotado de unas formidables dotes de observación y un sentido épico de la vida cotidiana, salta a la palestra literaria con su última novela "Yo confieso" (editorial Destino y Proa en catalán) de ecos zolianos,  en la que acompañamos el periplo vital de un personaje que circula por el siglo oscilando entre el culto a las palabras y la peripecia histórica de un violín, instrumento ligado  a unos dramas humanos que acompañarán a Adrià, el protagonista en su extenso y melodramático existir.
Casi mil páginas de una historia que se ramifica, como las Mil y una noches en muchas historias más, oscilando entre épocas y escenarios diferentes desde la Barelona de los 40 y 50,  Roma, Girona, Paris, Cremona y los avatares históricos e ideológicos que marcaron los últimos cinco siglos en Europa.
Hay una ambición totalizadora, un afán de contarlo todo, de cubrir todos los aspectos directos o indirectos de la narración, de dejarse seducir por la vida en torrente que va desbordando las páginas en una narración sin aparente final.
Jaume Cabré tiene un estilo premioso, detallista, documentado y el lector va dejándose embrujar por la palabra, los hechos, los diálogos, las sorpresas en una narración permanente que va hilándose a sí misma, dando en ocasiones sensación de exceso, fabricando un mundo propio, cerrado y al tiempo sugestivo que exige a veces un respiro.
La historia de Europa que va afectando la vida los personajes se imbrica de tal manera en los hechos novelescos que uno tiene la sensación agobiante de estar siendo testigo privilegiado de una trayectoria histórica, repleta de crueldad y excesos en los que los personajes son meras marionetas del destino, pero donde se observa a veces con nitidez la mano y la voluntad del creador, el novelista.
Uno percibe que el deus et maquina de la narración es, nuevamente, el mero placer de contar, de narrar. No parece haber una estudiada estructura argumental tras la complejidad de la trama y a veces uno percibe la fuerte voluntad del novelista autoseducido por su placer creador, es el epítome de un escritor enamorado de su oficio, con dotes y sin freno. "Yo confieso" es puro ejercicio de la escritura, el espejo estandaliano paseando por los difíciles y duros senderos de la historia europea.
Los temas filosoficos que Cabré explicita en su larga narración son lo que conmueven y preocupan a los hombres de nuestra época, a los hombres y mujeres sujetos a un devenir histórico que el siglo ha convertido en uno de los más complejos y salvajes: desde la muerte, la crueldad de los regímenes totalitarios hasta la enorme capacidad del hombre para hacer el mal, o la ausencia o el sentido de Dios. Pero todo esto no toma la forma de un discurso frío o retórico, la fuerza de Cabré reside en su capacidad para encarnar las ideas en sus personajes, en escoger los momentos históricos, en hilvanarlos en unas secuencias coherentes que va enredando al lector en su propia complejidad de tela de araña literaria.
Esta novela es pues un acto de soberbia literaria, del autor, del tema y de la exigencia hacia el lector al que encadena por sugestión y por el propio encanto y desafío del exceso. Utiliza unos elementos permanentes en la historia que van hilando entre sí a personajes, hechos y épocas. Por ejemplo el violín storioni que es una de las constantes argmentales. Se percibe el oficio del autor en su labor de guionista, ya que ofrece con habilidad al lector esos elementos ocasionales pero importantes con los que crea la urdimbre precisa para que el lector se sienta "arropado" por una historia coherente que tiene sus propias leyes de desarrollo.
El afán enciclopédico de Cabré se refleja en la propia historia familiar de su protagonista Adrià, de su amigo Bernat, de la historia del violín, de las multiples historias personales que van decantándose en un permanente y mantenido vigor narrativo. El escritor dijo en una antrevista que habia tardado ocho años en concluir el empeño del "Yo confieso" y que habia tratado de reflejar la historia europea en su novela. Un empeño torrencial y con ambición abarcadora que parece la respuesta a un desafío personal de Cabré, el sueño de escribir "la gran novela europea", quizá a imagen y semejanza de "El hombre sin atributos" de Musil o "El cuarteto de Alejandría" de Durrell o lo que fue "En busca del tiempo perdido" de Proust para finales del XIX y principios del XX. Una ambición la de nuestro autor que se ha acercado bastante a la excelencia, aunque su propio exceso le pasa a veces factura. Recorrer cinco siglos de historia europea entre el horror, la vileza y la infamia, ajustando una teoría literaria en el cambio de puntos de vista, de escenarios y de épocas, con el mal como fuerza motora, es un empeño colosal. Y Cabré lo ha intentado y lo ha solventado con buena nota.
Personalmente me ha encantado el juego con los personajes  imaginarios Aguila Negra y el sheriff Carson, recurso tipo "aventi" del niño Adrià para ayudarse en las peripecias infantiles que se ve obligado a afrontar.
 
 
FICHA
 
"YO CONFIESO", Jaume Cabré, Editorial Destino 2011, 863 páginas, 26,90 euros. Traducida del catalán por Concha Cardenoso. 
 

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