Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
10 abril 2020 5 10 /04 /abril /2020 10:32

Los escritores de temas relacionados con la Naturaleza, "nature writing", están muy de moda desde los lejanos Thoreau, Darwin, Emerson, Burroughs, Carson, Abbey y los más cercanos Oliver Rackman, Richard Maybey, Olivia Laing, Flora Thompson, Roger Deakin, Robert McFarlane.  Durante más de cincuenta años he vivido practicando dos deportes principalmente: el tenis y el senderismo/montañismo por los Pirineos, las cadenas montañosas anteriores tanto en Aragón como en Cataluña y cuando el trabajo no me dejaba tiempo suficiente, extenuantes excursiones corriendo montaña a través por el Montseny, Montserrat, Collcerola, Montsant y la zona de Sant Miquel del Fai y Tavertet. Por tanto acostumbro a devorar todo libro de montañismo, excursiones y, con envidia, de expediciones, que cae en mis manos.

El libro de Nancy Campbell no podía ser menos. Ya sólo el título me intrigó y me atrajo. El hielo es para mí un oximorón  fascinante:  es tan cálido como la belleza de sus paisajes y la rememoración de sus historias al calor de una buena chimenea , un pipa bien cargada y un whisky de diez años en vaso ancho y se vuelve gélido, inhóspito, amenazante y  rechazable cuando me encuentro en persona rodeado por él. Lo conocía en el cine y en las noticias y hasta pasada mi primera juventud no tuve contacto con él. Y no me gustó.

El libro de Nancy me ha devuelto al estado de ánimo fascinado que me producían aquellas lecturas de Grey, Salgari, Verne, Scott, Amudsen, Shackleton, Conan Doyle. Hacer un viaje literario por entre hielos eternos (¿durante cuánto tiempo seguirán así?) témpanos, glaciares, nieve virgen, el frío polar, la fauna y flora de ese mundo poco amigable de una belleza insomne, su particular fauna, los pueblos que habitan esos desiertos blancos y montañas coronadas. La voluntad enciclopédica de Campbell se desgrana en temas colaterales que se van sustantivando en los seis bloques en los que divide su libro. La especial garra que el momento que vivimos da al libro de Nancy se basa en las consecuencias ya visibles del cambio climático, con las amenazas -algunas desconocidas- que acarrea la destrucción de ese mundo y el desequilibrio que produce en la homeostasis del planeta ( más que la destrucción inicua, irresponsable y ecológicamente criminal que se está realizando de la selva amazónica, el pulmón verde del planeta).

Nancy es una buscadora pertinaz y está abierta a la sed de conocimientos y a la curiosidad estimulada por una sensibilidad naturalista poco común. Su personal vivencia en la residencia invernal en un museo de Groenlandia que invita a artistas de todo tipo a hacer sus obras evocadas por el hielo con tal de que las dejen en el museo después (con la excepción lamentable de los escritores que pueden llevárselas (mejor no entro en analizar esa normal). Nancy hará un trabajo hermoso entre narrativa y dibujos y los envia al Museo para agradecer su hospitalidad y algo más: el impulso que la llevará a viajar por muchas zonas y a investigar en bibliotecas a fin de escribir el libro que hoy les recomiendo.

La fascinación de Nancy por las cambiantes formas del hielo, su presencia y la infinita información que ofrecen, la historia del mundo encriptada en sus grandes praderas de grosores inauditos, la historia de los descubrimientos científicos, los mitos, la literatura y la filosofía que los enaltece, van ilustrando este viaje literario por ese elemento natural al que está atacando ferozmente el cambio climático. Nancy echa mano a menudo de su sensibilidad poética, evitando el sentimentalismo, tratando de ofrecer atisbos de visión de la pureza y la solidez austera del hielo y también de las comunidades que allí viven, mostrándonos su solidaridad y cálida relación con el visitante.

Han sido siete años de estancia y pesquisas en museos y bibliotecas, de viajes a lugares remotos., de apasionadas lecturas de viajeros polares y exploradores, de contactos con cultura indígenas, un canto en definitiva a la defensa de un entorno frágil que está amenazado de extinción (como, por supuesto, también lo estamos nosotros, los causantes en última instancia del desastre planetario). Nos va citando a personajes tan emblemáticos como Marco Polo, Robert Falcon Scott, John Irving y su travesía del Polo Norte. Sin olvidar el capítulo dedicado a los antiguos cazadores de los hielos o al patinaje artístico, un mundo peculiar.

La diferente densidad y agarre de los temas que Nancy va desgranando a través del viaje de su narración, todos engarzados como en un collar por el hilo del entusiasmo de la autora, le ofrece al lector un nivel de interés bastante elevado que hace de la lectura un placer.

FICHA

LA BIBLIOTECA DE HIELO.- Nancy Campbell. Trad. Lorenzo F. Díaz. Ed. Ático de los libros.- 2020.- 288 págs. 17,90 euros

 

 
 

 

 
Compartir este post
Repost0
10 abril 2020 5 10 /04 /abril /2020 08:11

Desde la terraza de mi estudio, observo cómo  el sol cálido y dorado de la tarde prende en el paisaje silencioso, los bosques cercanos, el trazo rectilíneo de la Via Verde, las suaves colinas que se extienden por la verde y boscosa llanura hasta el perfil dentado de las azules barreras de los Puertos, allá en el norte, donde comienzan las tierras catalanas. Es como uno de esos paisajes en miniatura que asoma en los cuadros de la Escuela Flamenca. Hay una paz campesina, simple, apegada a la tierra parda labrada, los olivos alineados, almendros floridos, bosques de encinas, pinares, sabinas...y sobre ese tapiz verde un cielo impoluto, azul: Pero hay un detalle imprevisto que se advierte poco a poco, como el tenue movimiento de una mariposa, es la ausencia de movimientos humanos, mecánicos. No se escucha el eco profundo de los aviones comerciales que suelen sobrevolar de paso estas tierras bajoaragonesas, relativamente cercanas al mar, o los estampidos súbitos de cazas que dibujan sus líneas y arabescos blancos en el inmenso medio arco del cielo. Ningún automóvil o camioneta circula por la carretera sinuosa que lleva al norte. Ningún vecino regresa de la labor del día en su tractor ruidoso, ni Desiderio el pastor pasa con sus ovejas hacia el corral.

Es un día especial de un mes especial. Es el viernes de abril santificado por la tradición y la costumbre religiosa. Pero es más singular porque no nos llegan ecos de tambores, campanadas, murmullo de rezos o sonidos de pasos acompasados. El mundo ha detenido su giro estacional humano. La Tierra sigue su marcha propia, indiferente a los sinsabores de esa especie de bichitos que se creen en la cúspide de la Creación. ¿Aprenderemos, nosotros los ilusos, la lección clara y cruel, que la Naturaleza nos ha planteado? ¿O seguiremos con nuestra soberbia y nuestra codicia, creyéndonos que la dominamos? Con estas y otras reflexiones, pasa la tarde. Escucho la maravillosa música del "Lakmé" de Léo Delibes y su delicioso "Dúo de las flores", mientras leo los Ensayos de Montaigne y trato de que todo lo inopinado que ocurre en el mundo, eso que nos obliga a estar encerrados y esperar -en el mejor de los casos- que de una manera u otra se llegue  a una solución, afecte mi capacidad de razonamiento crítico, mi amor a la vida, mis afectos personales, mi empatía por el resto de las personas que viven su "aquí y  ahora" en cualquier parte de este planeta, sorprendidos y desolados al reconocer nuestra impotencia. Escribe Montaigne: "Nada fija algo en tu memoria tan intensamente como el deseo de olvidarlo". Espero que no olvidemos nunca la dureza de esta lección y aprendamos a comprender que sólo la solidaridad y la cooperación entre todos nos permitirá sobrevivir a las catástrofes venideras que nos afectarán nuevamente a todos.

 

Compartir este post
Repost0
9 abril 2020 4 09 /04 /abril /2020 09:20

Hay datos esperanzadores aunque tímidos todavía de ralentización de contagios y fallecimientos en España. Parece que, a pesar de haber reaccionado tarde y con dudas, estamos haciendo lo correcto teniendo en cuenta la falta de medios y el bloqueo sanitario, por falta de previsión. Pero, claro, es casi imposible prever lo imprevisible. Peor lo tiene Estados Unidos o Inglaterra con unos líderes negacionistas, uno de los cuales está en la UCI y el otro sigue patinando con tanta estupidez que quizá el mundo se libre de él (si es que hay sentido común, cosa que dudo, en los votantes trumpianos). Ahora, con un descaro y una desvergüenza alarmantes, culpa a la OMS, a la que su país financia muy generosamente, de no "haberle avisado con tiempo de la gravedad de la pandemia", cosa que sí ocurrió y "ha olvidado" que se le avisó a finales de enero. También ha "olvidado" que él se burló públicamente de esa "gripecilla" hasta que a finales de marzo tuvo que reconocer, no que se había equivocado y pedir disculpas, sino simplemente que "existía la pandemia y había que tomar algunas medidas, pero sin parar la economía". Sería cómico si no fuera trágico. Al fin y al cabo la pandemia se está cebando con los viejos y los negros (los dos sectores de población más desasistidos en el país) elementos escasamente necesarios para Trump. 

En cuanto a los fallecimientos por el Covid, en España se acercan a los 15.000. Pero seguimos hablando, como en todo el mundo, de cifras aproximadas, ya que el sistema de conteo es distinto en cada país. El número real en el mundo tal vez lo sepamos algún día en el futuro. Ahora, no. Ese "paraíso del humanismo y la solidaridad" que es Holanda (otra decepción para el que esto escribe) no admite pacientes de edad avanzada en los hospitales y cuando mueren no los contabiliza en las cifras oficiales. Alemania sólo cuenta los muertos que habían sido sometidos al test. Y en nuestro país parece ser que sólo se contabilizan los muertos en hospitales y centros sanitarios, no en residencias o en domicilios.

Me temo que otro de los "fallecidos" por el Covid sea la UE, a no ser que se apliquen medidas sanitarias y económicas contundentes (cosa que me temo que, gracias a Holanda y algún otro país, no va a ser posible). La OMC, la Organización Mundial del Comercio lo ha dicho bien fuerte y claro: "El proteccionismo no es la solución de la crisis económica y sanitaria, no somos autosuficientes, nadie puede hacer nada solo. La cooperación mundial es esencial". Pero, mientras, el jefe del Consejo Europeo de Investigación ha dimitido en protesta por la falta de respuesta y actitud común, de liderazgo,  de la UE frente a la pandemia. Aunque la UE ha atacado duramente al científico por su "protagonismo". Tendremos que reinventarnos como europeos. No queda otra.

Compartir este post
Repost0
8 abril 2020 3 08 /04 /abril /2020 09:35

Seguimos percibiendo la dicotomía entre libertad individual  y bien común, entre disciplina social motivada y derechos individuales, entre ciudadanos preocupados por su derecho a ir a sus segundas residencias a pasar la Semana Santa y personas que aplauden las 300.000 sanciones aplicadas y las 3.000 detenciones realizadas con reincidentes y agresivos. Hay pueblos costeros que han creado retenes de policías municipales para bloquear los accesos. Mientras tanto la eventual mejora de las estadísticas de mortalidad y letalidad del COVID siguen despistando a la población. La mortalidad designa la proporción de fallecidos con respecto a la población total de la ciudad o del país de que se trate. La letalidad es la proporción de contagiados por el virus que fallece. En todo caso si la curva de Gauss desciende, aumenta la curva en ascenso de los que tratan de saltarse el confinamiento. La ausencia de una política común y  de medidas coordinadas entre los países de Europa (y del mundo, pero eso es otro tema) muestra a las claras una de las mayores decepciones políticas que el que esto firma, y tantos otros como yo, hemos tenido sobre la idoneidad de Europa como futuro nivel de Gobierno continental. Un sueño utópico más que se desvanece-

Creo que el Covid también afecta a las neuronas-espejo  (las encargadas de crear ese sentimiento maravilloso que se llama empatía) de sujetos-as que van dejando jirones de su humanidad. Me refiero a personas de ambos sexos que trabajan como cuidadoras o personal sanitario con escasa formación en demasiadas residencias de la tercera edad. Evidentemente son la excepción -y la vergüenza- de esa abnegada profesión que sólo merece aprecio y admiración por su papel en esta hecatombe. Pero para alarma de todos se repiten ejemplos de actuaciones que rozan la criminalidad contra esa parte de la población que está siendo la víctima propiciatoria del virus (sin olvidar la problemática compleja de las faltas  de ayuda, los recortes, la mala gestión o la dejadez de administraciones y políticos): nuestros ancianos. No voy a entrar en detalles. Duele de solo escribirlos.

Y, por último, mi queja desde hace mucho, demasiado, tiempo. Los bulos, la manipulación de las noticias, los alarmismos, la instrumentalización política a base de mentiras, exageraciones y disfraces "humanitarios". La extrema derecha sigue su marcha de desprestigio, de creación de angustia ciudadana, atizando los odios y las quejas, creando campañas apocalípticas y destructivas...pero eso sí, incapaces de dar ni una sola idea constructiva. La queja y el odio como directrices. Forman una voz única e identificable de AUSENCIA de inteligencia, realismo, compasión y solidaridad.

Compartir este post
Repost0
7 abril 2020 2 07 /04 /abril /2020 12:12

Parece que el confinamiento está dando un resultado positivo: la famosa función estadística o  "curva" de Gauss comienza a descender. Hay menos contagios y menos fallecimientos, pero la alarma está en vigor y, créanme ahora más que nunca debería mantenerse. Todos los que de una manera u otra han trabajado en alguna ocasión en entornos de epidemias y por supuesto el mundo sanitario, saben que las recaídas son muy peligrosas y aún más difíciles de erradicar. No escribiré de estadísticas y cifras provisionales, desconfío de los big data y de números sin constatar o fuentes y sistemas de evaluación. Pero hay algo desgraciadamente constatado, aunque no es su magnitud exacta: el enorme número de ancianos fallecidos a consecuencia del virus. una gran parte ingresados en las llamadas "residencias para mayores, en dos terceras partes bajo gestión privada.

Lo que más me llama la atención y me entristece es constatar cómo en pleno siglo XXI  parte de la sociedad española y muchas familias -quizá empujadas por necesidades y exigencias de nuestro actual modelo  de vida-  hayan olvidado el respeto y cuidado que merecen nuestros mayores. Que sigamos unos criterios económicos y sociales que descarta a los ancianos como no productivos y por tanto onerosos para la sociedad y sus familiares, obstáculos del progreso social y el bienestar familiar.  ¿Cómo se ha podido olvidar que muchas familias han sobrevivido en algunas épocas gracias a las magras pensiones de los abuelos? Otras no existirían o no tendrían una supuesta vida confortable -que lo es en muchos casos porque los ancianos tienen un agitada vida activa cuidando de los nietos mientras los padres trabajan- sin los sacrificios y el trabajo duro que esas personas hicieron toda su vida laboral. Y recordemos que esa generación dada por perdida, fue la que con su activismo y su sacrificio modelaron los cambios políticos y sociales para edificar una España que jamás había sido tan próspera. Y todo eso, para, en muchos casos, recibir como agradecimiento el ser aparcados en algunas mal llamadas "residencias". Lugares que más bien son " morideros" en los que ni siquiera, como en la vieja película "Soylent Green",  los ancianos descartados morían pacíficamente y sin dolor escuchando la Pastoral de Beethoven con maravillosas secuencias de una Naturaleza verde y fértil  tal y como ya no existía en la película, un mundo arrasado por la contaminación global.

Pero dejémonos de películas. Lo cierto es que el Covid19 ha traído a la realidad una cuestión nada baladí: ¿qué diablos está haciendo la sociedad capitalista avanzada con sus ancianos? ¿Sabremos algún día con certeza el número vergonzante de ancianos que ha muerto en esas "residencias" o en cualquier otra parte por efecto del virus, de la dejadez culpable de las administraciones públicas frente al problema y de la codicia inhumana de multinacionales y fondos carroñeros? ¿Recordaremos con vergüenza comentarios oídos a líderes políticos internacionales y algunas personas  en nuestro país, manifestando sin asomo de humanidad, "menos mal que el virus se ceba preferentemente en viejos" o "será un descanso para el sistema de pensiones" o "para lo que hacen" o "será un modo de equlibrar la superpoblación de ancianos" o "ya han tenido suvida, que dejen sitio a los que vienen"... Y demás lindezas tan prescindibles como éstas.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
7 abril 2020 2 07 /04 /abril /2020 11:42

A menudo uno se pregunta porqué nos dejamos invadir por otros idiomas cuando el nuestro cubre, incluso más bellamente, la necesidad u objetivo comunicativo de que se trate. La colonización del inglés es un fenómeno irreprimible y global. Y, sin duda, tiene sus razones económicas, científicas, sociales y culturales. Pero, vaya, hablamos tan ricamente de "fake news" cuando podríamos decir "noticia falaz". ¿Qué es falacia? Atiendan: mentira, engaño, calumnia, fraude, falsedad, capciosidad, insidia, dolo. El autor, falaz, es mentiroso, embaucador, embustero, artero, artificioso, engañoso, insidioso, capcioso, falso, impostor. ¿Quizá es que queda más fino, culto, informado o socialmente bien visto que hablemos de "fake news" más que de noticias falaces?

Dejemos eso. Hablo de la proliferación de ese tipo de "noticias" en estas jornadas dramáticas de forzado aislamiento relativo y de eclosión exponencial de mensajes, vídeos, postales, películas, charlas y conferencias, algunos de origen oficial y la mayoría anónimos o escudados en supuestos especialistas o expertos, cuando no lisa y llanamente en descerebrados o, aún peor, intereses ocultos de tipo político, económico o patológico. La mayoría muestran una grosera simplicidad, cierta estupidez y una agresividad partidista bien detectable. Pero en otros es difícil percibir y detectar su falsedad. Vienen protegidos por tres elementos que los blindan contra el sentido común. Uno, suelen apoyarse en verdades demostradas y del dominio público, pero sólo de forma instrumental y parcial. Dos, se enmascaran en personas más o menos conocidas, instituciones públicas y estudios científicos de índole universitaria. Tres, ofrecen mensajes neutros, bien escritos y desarrollados, con impecables apoyos de tipo gráfico o documental, en los que hay que ser muy diestro, informado en la cuestión y estar muy atento para detectar la semilla de falsedad que introducen. Y aún más difícil es percibir el interés doloso de la posible fuente. ¿Quién gana -dinero, poder o influencias- si uno se cree la falsa noticia?

Estoy percibiendo en los últimos días un crecimiento sutil (este tipo de fuentes deformativas tiene muy en cuenta el síntoma de sospecha que crea una aglomeración de noticias falaces) de informaciones suavemente sesgadas para "advertirnos" de la manipulación informativa de chinos y rusos con respecto al Covid, otros que resaltan geopolíticamente la bajada del precio del crudo y lo que supone para ciertos países y alguno más descarado que nos alecciona del nuevo mundo y los equilibrios de poder que van a sustituir y no de forma positiva al antiguo orden (que, asombrosamente, queda como algo "deseable" en sí mismo, aunque no aclara para quién). Ojo, pues con lo que leemos y vemos. No nos traguemos todo.

Compartir este post
Repost0
6 abril 2020 1 06 /04 /abril /2020 09:37

Hace más o menos un mes comenzábamos a percibir la alarma que venía de oriente, ante los bulos, la desinformación y la arrogancia de quienes creían que eso no sería una amenaza real a nuestro "sólido" sistema de vida. Fue la primera lección que aprendimos: la prepotencia es pura y simplemente insensatez. Cuesta creer, cuatro semanas después, con las cifras de contagios disparadas a niveles obscenos y de muertos a números apocalípticos.  ¿Saben ustedes que las cifras que nos llegan no son en absoluto exactas, que la víctimas reales las desconocemos, no sólo porque hay quienes las ocultan sino porque las sistemas de computación son irregulares, en algunos países inexistentes y en otros quedan disimuladas por otras causas?

Pero lo más difícil de creer a estas alturas de la pandemia es que sigan corriendo bulos indeseables, mentiras interesadas, medias verdades manipuladas o ignorancia y estupidez negacionista. Hoy lunes las noticias siguen mostrando actitudes, comportamientos y tendencias absolutamente destructivas e insolidarias (que por lógica humana resaltan más que las maravillosas muestras de cooperación, compasión, ayuda altruista y humanismo que también abundan). Haré un rápido recorrido, desde mi particular "bestia negra" de la política internacional, ese dechado de reconcentrada cretinez pública que es el señor Trump, que pretende hacer más grande su país y está logrando su cometido: cada vez es más grande en su obstinada insolidaridad y mezquindad ombliguista. Y es más grande el rechazo y las críticas que recibe de sus antiguos aliados. Ahora ha dado en hacer su propia guerra comercial con el resto del mundo tratando de acaparar el mercado de material sanitario para luchar contra el Covid  aunque sigue presumiendo de su negacionismo irredente: ha declarado que él no se pondrá la mascarilla en ningún momento. Esperemos que lo haga así. Estados Unidos entra esta semana en los picos de contagios (más de 350.000) pero su nivel de vuelos internos sigue al nivel de siempre y el confinamiento público se reduce a algunos de esos Estados.

Por cierto,  el primo gemelo de Trump (y no sólo en chocante aspecto físico) el señor Boris Johnson ha tenido que  salir del 10 de Downing Street para internarse en un hospital, pues su positivo en el virus sigue adelante (debe lamentar amargamente sus comentarios desdeñosos ante la pandemia y su renuencia a tomar las medidas adecuadas). Que conste que no deseo más que un susto a esos dos líderes que tanto daño están haciendo a la solidaridad global. 

En otros lugares: Irak cuya guerra olvida la amenaza que ya tienen en casa, como Yemen y Siria. El negacionismo surrealista de los líderes de Brasil, Nicaragua y México que está agravando la potencialidad del virus, con mediocres sistemas de salud y una población con pocos medios y muchas aglomeraciones. O, lo que es muy alarmante, las recidivas de Singapur y Japón (el primer ministro Abe se niega aún así a declarar el estado de emergencia).

En fin, un panorama poco alentador. La cretinez de algunos con poder sigue complicando las cosas. Es la historia eterna de nuestra especie.

Compartir este post
Repost0
5 abril 2020 7 05 /04 /abril /2020 07:00

Hoy es domingo. Hay que darle una valoración precisa a ese detalle significativo, no sólo desde el punto de vista religioso, cada vez lo es menos y creo que nos perdemos algo importante con eso, sino desde el más profundo de la necesidad del ámbito de lo sagrado en la vida. A través de los siglos hemos sustituido lo sagrado por lo religioso y éste por la banalidad del ocio y la exigencia permanente de diversión, de entretenimiento, de deporte compulsivo, de relaciones superficiales y neuróticas y del histerismo feroz de los medios digitales, que es la última vuelta de tuerca de la deshumanización. La pandemia ha detenido el viejo mundo. Nos vemos encerrados con nosotros mismos. Y en vez de reflexionar, de analizar, de aquilatar y de buscar lo más profundo (eso sería en realidad una manera de volver al misterio de lo sagrado) la mayoría opta por el envilecido pero neuroticamente necesario esclavismo de la pantalla luminosa. Aún así, hoy es domingo. Dejamos en paz el baile de la muerte de los datos ominosos o la fugaz esperanza de la remisión de la "curva" de contagios y respetamos el tradicional mandamiento del descanso (que nuestros hermanos judíos trasladan al sabath y los hermanos musulmanes al viernes).

Así que hoy les voy a regalar dos cuentos breves. El primero transcurre en un pueblo perdido del África más desasistida, un recinto de chozas de adobe y cañas, susurrante de insectos bajo el manto aplastante del sol. Una joven antropóloga norteamericana quiere celebrar su último día de convivencia con los niños de la  tribu. Ha terminado su trabajo de campo y convoca una fiesta infantil (en la que se va a llevar una sorpresa decisiva para sus hipótesis). Los niños la rodean pues les va a plantear un juego con premio incluido. Les muestra una cestita llena de relucientes chocolatinas americanas, con sus lujosos envoltorios de chillones colorines. Los pondrá a todos de cara a un gran árbol cercano, tras una línea en el suelo y les dirá que esperen su señal. Ella irá hasta la sombra del árbol y allí depositará la cestita. "Esta cesta y su contenido de chocolatinas será para el primero que logre llegar hasta ella. A la de tres, corred hacia ella y que gane el más rápido". Uno, dos y...los niños se miran entre sí y alguno susurra algo...y ¡tres! Entonces, asombrada, ve como todos los niños se dan la mano y corren juntos de manera que llegan todos al mismo tiempo bajo el árbol del premio, riendo como locos.

El segundo cuento nos habla de un profesor ingenioso en una clase asturiana de niños de 3 a 5 años. Un día lleva a clase globos de fiesta de diversos colores. Hace que los niños los hinchen, uno cada niño, y que pongan su nombre en él. Cuando los tiene todos, pide a los niños se pongan en un extremo de la clase y él en el opuesto. "Atended niños, ahora voy a soltar los globos hacia vosotros y cada uno tiene que encontrar su globo, el que tiene su nombre. Cuando estéis todos con él, habré medido el tiempo que tardáis en hacer este ejercicio tan fácil y divertido". Efectivamente, lanza los globos y los niños, gritando y riendo, se precipitan a buscar el suyo. Todo es una enorme y divertida confusión. Pasan los minutos y son muy pocos los que ha  conseguido apoderarse de su globo. Cuando, sudorosos y satisfechos se presentan ante el profesor, ven algo confusos que éste les habla con cierta seriedad. "¿Queréis que os cuente un truco que hará que todo este tiempo y trabajo que habéis derrochado en el ejercicio sea muchísimo más tranquilo, descansado y rápido? Todos dicen que sí, todavía con la respiración agitada por el esfuerzo y el correteo de un lado para otro. "Pues bien, dice el profesor, ahora lo vais a hacer de otra manera. Cuando yo lance los globos, cada uno cogerá el primero que le llegue a las manos. Después mirará el nombre que hay escrito en él. Puede ocurrir que  sea el suyo, pero es bastante improbable. Será de otro compañero. Pues bien, en lugar de desecharlo, lo llevará al compañero cuyo nombre tiene el globo. En un minuto, los niños, silenciosos y admirados, comprobaron que todos tenían su globo y nadie se había cansado en buscar el propio, otro compañero se lo había dado."

La moraleja de estos dos cuentos tiene que ver con ciertas actitudes fundamentales que toman algunas, no todas, las personas que vivimos este drama, a menudo tragedia, del Covid 19. Piensen en ello.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
4 abril 2020 6 04 /04 /abril /2020 09:24

Tras las últimas lluvias el campo ha reverdecido, el sol resalta los colores vivos y frescos de una Naturaleza indiferente a  los males humanos. Aunque si imaginamos sentimientos en la Naturaleza, posiblemente la veríamos sonreir aliviada por lo que ocurre: toda esta tragedia humana global  está insuflando salud  y fuerza a una Naturaleza muy  dañada por las actividades humanas: desde el cambio tajante de los niveles de contaminación en las grandes ciudades, a los descalabros que el turismo masivo y las labores irresponsables para el medio ambiente o las afectaciones imputables a las industrias contaminantes y, en general, a la codicia humana, nos están abocando a un cambio climático de consecuencias  imprevisibles. Observemos que los mismos negacionistas indignados y agresivos sobre el cambio climático, en un primer momento también negaron al Covid-19 y sus efectos planetarios (el señor Trump, sin ir más lejos).

Trato de reforzar un cierto optimismo, aplicando el consejo del maestro estoico Epicteto: preocúpate de aquello que está en tu manos arreglar, soporta y aprende de lo que está fuera de tu alcance resolver. Pero aún así, las píldoras informativas que me van llegando, hacen ardua esa labor. En general son muy duras y refuerzan aquélla frase de Swift (el autor de "Gulliver") que ya en el siglo XVIII decía lamentar pertenecer a una especie, la humana, que constituye por sus acciones, su codicia y su estupidez, "la más dañina clase de bichos que pueblan la Tierra". Y como muestra, un botón, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, uno de los negacionistas, que ahora se ha pasado al otro extremo y ha dado luz verde a la policía y al  Ejército para que disparen sobre las personas que rompan la cuarentena y se agrupen para saquear las tiendas de comestibles. ¿No sería suficiente con detenerlos y juzgarlos?

Me hago eco de dos noticias con apoyo mediático que no va gustar nada a la clase de los privilegios: los políticos. Por un lado se  insiste en que deben desaparecer los complementos y dietas extrasalariales (por ejemplo, por desplazamientos, justo en estos días en que no se desplaza la mayoría)  de los ya demasiado bien pagados sujetos. Ahora se empieza a pedir que se aplique un ERTE a la clase política, aprovechando las circunstancias, para eliminar el exceso improductivo y oneroso en que ha caído el país (desde hace generaciones, corregido y aumentado en estos tiempos). Lamento parecer ingenuo pero me gustaría que alguien me explicara por qué se pagan a los políticos primas de asistencia a sus órganos de deliberación si eso es, justamente, parte del trabajo por el cual les pagan sueldos que envidian las tres cuartas partes de la población española. Para terminar este sucinto resumen de mi jornada de confinado, dos asuntos más que me han inquietado: las amenazas de muerte que recibe Antonio Taucci, el experto en epidemias que ha usado la Casa Blanca para modificar la inicial negación de Trump de la importancia del virus. Elementos de la ultraderecha que empuja en pro de la reelección de Trump han "condenado" a Tucci por su papel de "mensajero de desgracias" que puede obstaculizar la reelección del presidente más nefasto que ha tenido el gran gigante norteamericano en los últimos tiempos.

Y el hecho asombroso, por su estupidez y crueldad, de que las guerras localizadas en Siria, Irak, Libia o Yemen no se han detenido y parece seguir cooperando con el Covid para diezmar la población civil martirizada en esos países. ¿Negacionistas o simplemente psicópatas del poder y de la violencia?

Compartir este post
Repost0
3 abril 2020 5 03 /04 /abril /2020 10:31

A pesar de que el título de la novela era un poco disuasorio para el niño culturalmente machista que era yo con ocho o nueve años, mi bulimia lectora me hizo entrar en el confortable mundo femenino de la escritora estadounidense Louisa May Alcott . Había sido publicada en 1868  y nos contaba la vida cuatro niñas que viven la Guerra Civil en los Estados Unidos como fondo de su vida familiar y se convierten en mujeres. La cuestión era un poco sospechosa incluso para mi lecturamanía (me calzaba hasta los prospectos de los medicamentos y el periódico local). Parece que la señora Alcott narraba sus propias  experiencias infantiles y el texto rezumaba autenticidad y gracia por los cuatro costados, a pesar de los añadidos y recortes de la traducción que leí. La he vuelto a leer en una edición actual  y la volví a disfrutar. En mi infancia seguí  con "Hombrecitos" . Esta ya no me gustó tanto, ni tampoco "Aquellas mujercitas"  publicada años después sobre la madurez de las divertidas damitas que yo amé.

Fue escrita por Alcott en dos meses de intenso trabajo y tuvo tanto éxito que, como con Conan Doyle y su Sherlock Holmes, la autora se vio obligada a escribir las continuaciones que he comentado y un par más que no leí.¿Cuál fue el secreto de Alcott y su primera obra? La total negativa de la autora a escribir una cursilada. En la novela no hay ñoñerías ni concesiones a la ortodoxia femenina de la época. Sobre todo el personaje de Jo, pero también la madre y el ambiente general de la familia es una revolucionaria y osada declaración de inteligencia femenina (recuerden que en esa época las feministas eran apaleadas por la policía en las calles de muchas ciudades europeas) de libertad de criterio y de orgullo de género. Es más una guía de crecimiento personal femenino y una nueva y sólida ética de comportamiento de la mujer, fuera de las sujeciones y represiones a las que estaban obligadas por la sociedad finisecular. Hay quien ve en ella un trasunto casi literal de "El progreso del peregrino" de John Bunyan . Como no he leído ese libro alegórico, aunque lo conozco, me libraré muy mucho de hacer comentarios al respecto. Quede esto aquí como una sugerencia al lector generoso de que dedique un poco de su tiempo a leer la novela citada, si es posible antes que "Mujercitas".

Que nadie se llame a engaño. "Mujercitas es recomendable para cualquier lector culto que desee conocer una novela que encandiló a escritoras de la categoría de  Simone de Beauvoir, Ursula K. Le Guin, la autora de Harry Potter, Carson McCullers o  Zaddie Smith. Y como ocurre con los clásicos, en cada lectura y relectura que haces recibes un mensaje distinto y complementario. Es una fuente de sugerencia y placer.

 

FICHA

MUJERCITAS.-Luisa M. Alcott. Ed. Anaya. TRad. Almudena Lería, Ilustrador Enrique Flores.-ISBN9788466793155

 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens