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9 octubre 2014 4 09 /10 /octubre /2014 19:21
Barbacoa de amigos

Un ataque al corazón mientras practicaba jogging con unos amigos hace que el protagonista de esta cinta se plantee un cambio radical de vida. Comedia francesa semi coral, en la que un grupo de amigos van desarrollando frente al espectador todas sus manías, sus neuras, sus pequeñas virtudes y sus grandes defectos, empezando por el maduro protagonista inserto en superar el complejo de Peter Pan que aun no le permite madurar. Esto comienza a ser un subgénero dentro del cine de comedia del vecino país, por otra parte bastante jugoso y divertido en general. Hace poco vimos "Pequeñas mentiras sin importancia" o "El Skylab" o "Bienvenidos al norte", donde a través de un personaje básico se nos narran vidas de varias personas, parejas en diferentes procesos de consolidación o destroce. A base de un gran sentido de la naturalidad, del humor y de la critica, los espectadores acaban viéndose reflejados en unos u otros, o en las situaciones chuscas, y eso termina siendo el mayor de los atractivos. La felicidad es el objetivo imposible y lejano y hacia ella se dirigen todos los esfuerzos de los personajes, la mayor parte erróneos o inadecuados. En la película a tenor de la amistad se plantean sinceridades absolutas que causan problemas enormes. Dirige Eric Lavaine, con bastante tino, evitando pese a lo escabroso o serio de algunos temas tratados, la fidelidad, por ejemplo, quela trama se salga del corsé elástico de la comedia y el tono amable y optimista. Quizá se podía haber trabajado un poco más el desarrollo de la trama y el desangelado final. Pero aún así, es divertida y uno pasa un buen rato.

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8 octubre 2014 3 08 /10 /octubre /2014 17:09
Una pesadilla con aire acondicionado

Nueva edición, creo que la primera en España (no la primera en español, en los setenta leí esta psudo novela en una edición hispanoamericana) de un libro inclasificable, como todos los de Henry Miller: "Una pesadilla con aire acondicionado". Estamos en una road fiction, una novela de la carretera al estilo de los locos cincuenta, la beat generation, Burroughs, "El almuerzo desnudo", Kerouac "En la carretera", Ginsberg "Aullidos", sólo que con el inimitable estilo Miller, un batiburrillo de reflexiones filosóficas, espirituales, poéticas, literarias, politicas y sociales, todo con un aparato fantástico y fantasmagórico de adjetivos, frases lapidarias, bromas sexuales, chascarrillos y un estilo dinámico que deslumbra y a veces aturde. Miller se va con un amigo en un automóvil achacosos a recorrer Estados Unidos, su amado-odiado país, a la vuelta de una estancia de diez años en París, su ciudad soñada, ahora asediada por la guerra europea y ocupada por los nazis.

El recorrido por Estados Unidos se convierte en una visita al infierno de Dante o mejor al Purgatorio, pues de vez en cuando, en el Sur, Nueva Orleans, por ejemplo, el joven escritor rebelde se encuentra a sus anchas, aunque sin el intimo esplendor que le confiere sus recuerdos parisinos.Por lo demás el escenario que nos describe no puede ser más pesimista e inhumano y Miller, con su gran elocuencia, carga y arremete contra esa forma de vida y esa forma de sociedad, sabedor no obstante que es una batalla perdida y que está arremetiendo contra molinos de viento que darán en el suelo con él, maltrecho y vencido.

Ese ser humano regido por la avidez hacia el dinero, el sacrosanto dólar, la indiferencia hacia la cultura, cuando no la desconfianza o la agresividad, el olvido de los valores de la gran naturaleza que floreció en el enorme y bello país, la subordinación social y laboral hacia la explotación del trabajador y la destrucción del medio ambiente, la manipulación de los ideales democráticos hasta convertirlos en una burlona sombra de si mismos y un estilo rígido, neurótico y despreciable de existencia encajonada entre el omnipresnete automóvil y el trabajo embrutecedor o el paro miserable que convierten el enorme pais en una sociedad escindida entre una clase media esclavizada a sus puestos de trabajo y una clase inferior que malvive en el borde de la miseria rodeada por el "feliz estilo de vida americano". american way of life.

El libro fue originalmente publicado en 1945 pero a pesar de eso resulta de una actualidad flagrante y muchas de las reflexiones realizadas por Miller se han convertido en realidades lastimosas, en ejemplos proféticos de cómo la mente lucida de un escritor puede llegar a imaginar cómo aquellos polvos que él ha captado son los barros que ahora enfangan la cultura y la vida del gran pais americano.

Libro excesivo verbalmente, locuaz hasta la hartura, divertido a menudo y siempre lúcido y nada autocomplaciente --excepto en la verbosidad y ciertos excesos literarios y estilístico que Miller se permite-- que ofrece una lectura entretenida. Y así frases como las que ahora les paso, toman un escalofriante tinte de actualidad pese a haber sido escritas hace casi setenta años. "Topográficamente el pais (EE.UU.) es magnífico...y aterrador. Por que en ninguna otra parte del mundo es tan completo el divorcio entre el hombre y la naturaleza...en ningún otro lugar he encontrado una urdimbre de vida tan aburrida, monotona como la de aqui" (pag.24); "El mundo que se esta gestando me llena de terror...no es un mundo en el que quiera vivir. Es un mundo a la medida de monomaniacos obsesionados con la idea de progreso...pero un falso progreso que apesta. Es un revoltijo de objetos inutiles que a los hombres y a las mujeres, para explotarlos y degradarlos, les han enseñado a percibir como útiles" (pag.29)

Y, desgraciadamente profético, describe, mientras habla del poder anónimo y descomunal de ciertas empresas: "un hombre sentado en una confortable butaca en Nueva York, Chicago San Francisco, rodeado de todos los lujos y atenazado por la avaricia y la avidez, por el miedo y la ansiedad, controla las vidas y destinos de millones de hombres y mujeres a los que nunca ha visto, a los que no desea ver y cuya suerte no le interesa, ni le importa, en absoluto". ¿Les suena esto? ¿No les recuerda a los tipos de los bonos basura que provocaron la útima y aun vigente crisis mundial?

Artistas inesperados, como un cirujano-pintor, individuos de una pabullante personalidad, expresidiarios, poetas, filosofos de cafetería. escritores callejeros, recuerdos comparativos de su estancia en Francia...aquí encontra,os al auténtico Miller, todo con una dinámica curiosa de "flaneur", de paseante de los conceptos, los adjetivos y las reflexiones. Es el Miller de los tres "Trópicos" y de la "Cruxifisión rosada", el soberbio narrador de "EL coloso de Marusi". Hasta acabar con una delciosa "addenda" donde el irónico, a menudo cáustico, Miller confiesa que pidió una beca de la Fundación Guggenheim para escribir el libro y que fue rechazado aunque si se aceptaron a...y nos endosa toda la lista de supuestamente ilustres desconocidos con proyectos bizarros a los que si se les concedió. Divertida venganza de un escritor siempre un poco en números rojos..

FICHA.-

UNA PESADILLA CON AIRE ACONDICIONADO.-Henry Miller. Traduccion de José Luís Piquero.- Ed. Navona.323 págs.-19 euros

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7 octubre 2014 2 07 /10 /octubre /2014 07:21
Ojalá estuviera aquí

Lo siento mucho. Ya se que el bueno de Zach Braff, dirige, protagoniza y co-escribe (con su hermano Adam), esta película financiada a través del crowdfunding de sus fans. No me convence precisamente por su empeño en convencer. Es hombre de series de televisión y de teatro independiente. Su visión de la familia media norteamericana, con un padre graciosillo que pretende vivir de sus no actuaciones y con una esposa paciente y unos hijos también graciosillos que acaban resultando cargantillos. Quizá el personaje mas real y lleno de sentido común sea el abuelo, el padre del sujeto, que pasa malos momentos de salud y se tiene que desmarcar en su ayuda económica al hijos actor al que somete a terceros grados inclementes pero poco efectivos. Un hermano memo que se cree un genio cumple con el plantel de actores y rezamos para que las aventuras del padre que juega a ser responsable de sus dos hijos acabe cuanto antes. Sorprende la falta de medida en las fijaciones judías del actor-director. Vistas sus percepciones, mas valdría que se hubiese declarado testigo de Jehová o Hare Krishna. A los judíos no debe hacerles gracia las referencias a sus escuelas y sus rabinos, pretendidamente graciosas...

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6 octubre 2014 1 06 /10 /octubre /2014 16:14
Bombarderos

Me fascinan estas viejas películas que conservan y respetan el principio básico del cine, entretener respetando la inteligencia del espectador y haciendo gala de una elegancia en las imágenes, no sólo en la técnica, que las convierte en clásicos de una manera distinta --y obsoleta-- de hacer cine. Con "Dive Bomber" , estrenada en España como "Bombarderos en picado", vemos a Errol Fynn rodando de nuevo --por última vez-- bajo las órdenes del gran director de orígen húngaro Michael Curtiz. Fue una de tantas películas bélicas que se hiceron sobre los años 40 --esta es del 41-- para promover el sentido patriótico de los norteamericanos, demasiado ocupados en sí mismos como nación, y fue estrenada meses antes del bombardeo de Pearl Harbor. Aunque "Bombarderos" es más un drama con base histórica sobre los primeros años de la aviación de combate que una peli de guerra como luego proliferaron en ese país para alimentar el orgullo y la beligerancia de los EE.UU. Erros Flyn es un médico de la Armada que investiga los mareos, a veces mortales, que los pilotos de los cazas tienen en una maniobra de picado durante sus vuelos. El popular actor de peliculas de acción se viste de nuevo de uniforme pero para una labor muy distinta a la habitual. Nada de repartir mamporros o acribillar a los malos. Le da la réplica ese actorazo inmenso que fue Fred McMurray (es difícil olvidar sus papeles de jefe sinvergonzón de la McLaine en "El apartamento" o de agente de seguros seducido e, "Perdición", ambas del gran Willy Wilder. Magistrales tomas aéreas en technicolor, excelente fotografía y la banda sonora de uno de los más grandes compositores de la historia, Max Steiner. Ralph Bellamy completa la nómina excelente de actores. La gracia, sutileza e ironía de los diálogos son un valor más para no perderse esta antigua peli. El ingenioso guión se basa en una historia escrita por un veterano de la aviación naval norteamericana, el teniente coronel Frank Wilber Wead, cuya vida se llevó al cine ("Escrito bajo el sol"). Visite el mas cercano videoclub y alquílela. Vale la pena.

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5 octubre 2014 7 05 /10 /octubre /2014 17:54
La gran seducción

«La gran seducción» recrea a partir de un argumento de anécdota breve, la decadencia del mundo rural y de un estilo de vida sencillo en el que el tiempo no es tanto un artículo de lujo como una posible fuente de alimento anímico sumamente abundante.

Conviene darle tiempo de reposo a esta película una vez vista, pues bajo la apariencia de una comedia más bien simple con cierto aire de «Bienvenido Mr. Marshall», subyace un canto vital tan contenido en lo formal como enérgico en lo que desea transmitir.

Y ¿qué desea comunicar? La necesidad del trabajo para la autoestima y la socialización. Que haya habitantes suficientes en un área, una masa crítica que evite su extinción. La presión que el mundo urbano está realizando sobre el rural. La soledad en la estructura imperante en la gran ciudad, la involución humana que sigue a la evolución tecnológica cuando un cajero automático sustituye a una sucursal bancaria…

«La gran seducción» está rodada en un entorno de belleza apabullante, en la península Bonavista de Terranova, y contiene una serie de imágenes de gran poderío visual. Como la exhibición de la majestuosa humanidad del gran Brendan Gleeson sobre los tejados de su muy orgulloso pueblo pesquero. Como la mirada que el protagonista dirige al barco que abandona el puerto, sellando el declive de su mundo.

Don McKellar desea no incurrir en maniqueísmo y no presenta al grupo aborigen como buenos derrotados por la barbarie, sino que ilustra sus ruindades y disputas, mientras uno les va tomando cariño.

Adicionalmente, aparecen semillas universales del cohecho, como la seducción fiscal de que son objeto las grandes multinacionales, quienes dan a elegir entre el cuidado medioambiental y del anterior medio de riqueza (en este caso la pesca) que vienen acompañados por el abandono económico o el rescate inversor. En clave de parodia, se presenta también el posible contenido real en las negociaciones que lleva a cabo un magnate (aquí petroquímico) para instalarse en un lugar en retroceso.

Inevitablemente, el film cuenta con algunos defectos. Quizá por exigencia del guión original y para ganarse a cierto público (pues es un remake de otra cinta también canadiense de 2003) introduce a un joven y atractivo médico, triunfador esteticista de ¡¡29 años!! Lo cual, visto desde aquí, es una incongruencia similar al romano que porta reloj en un peplum.

Por último, una vez expuestos los extremos supervivencia - medioambiente, se muestra equidistante entre ambos, como no queriendo herir al poder establecido. No digo que tenga que ser un film de denuncia. Digo que quizá lo era hasta se preguntó por su propia financiación.Si juntamos la síntesis narrativa de "Doc Hollywood" con el espíritu alegre de "El jardín de la alegría", con la humanidad estrafalaria de "Doctor en Alaska" y la recepción acogedora de "Bienvenido Mister Marshall" tenemos un plato de sabor fresco y humor agudo, de carcajada espontánea y diversión virgen, aderezado con un ambiente cálido de fotografía penetrante y absorbente que hace las delicias de su comensal y encanta a todo aquel que se sienta a su mesa.
Simpática y querida, entrañable y devota, ¡guapa!, de ironía dulce que se ingiere con facilidad pasmosa, un relato de ocurrencia anticipada cuyo andar no sorprende y se adivina su esperada resolución pero grato y complaciente, realizado con soberbio esmero y un arte seductor que envuelve toda la atmósfera y deja un estupendo sabor de boca.
Blendan Gleeson es el alma de la historia, la bondad-esfuerzo-espíritu de un luchador de "Los días al sol" que ve su oportunidad y no desfallece, que lidera ese genial típico pueblo pesquero lleno de personajes -copias unos de otros- dispuestos al baile de San Vito, a hacer de Jaimito, convertirse en Mortadelo o en el mismísimo Carpanta con tal de seguir la estela de su adoptado nuevo alcalde que mueve espíritus y encandila a todo corazón.
Las fascinación de su jovial marcha y todo su placentero disfrute se ve reducido levemente por un último acto final de desenlace rápido y mordacidad leve pues, lo que ha llevado su tiempo, sabiduría y energía emocionante construir y levantar se transita en una escena en exceso breve y ejecutada con demasiado ligereza más..., una caracterización del acogido doctor de cirugía estética demasiado cool y embellezada para esta tierra y sus raíces, portada de revista de moda que se enamora al tiempo que tu persona de una comunidad y sus gentes quienes hacen de la falacia una entretenida forma de vida que divierte y produce una gran impresión de bienestar y comodidad receptiva.
Magnífica exposición de una historia inocente, sabida de memoria -partido de resutado previsto-, con repentinos sobresaltos asumidos con energía expresiva, subidón de imprevisto goce y deleite de segundos de duración para permitir la llegada de la siguiente risa corta pero intensa y ese deje agradecido por su esparcimiento e imprevista sensación ingerida.
Levanta tu ánimo, alimenta tus sentidos sin pretensión altiva pero con dulzura efectiva, como ese fascinante momento de tarareo de esa pegadiza canción que suena en la radio y que provoca un espontáneo entusiasmo de grado ascendente que ameniza ese breve pero fervoroso momento de pasión y enajenación racional a cambio de un delirio de tus emociones y pequeña manifestación de felicidad, inteligencia en su ruptura con el dolor y en su alivio de las penas como medicamento prescrito para la pesadumbre y esa somnolencia de alivio seguro.
Aprovecha el encuentro con un cine sencillo de corrido asimilable y de ingenua visión que entona tu alma y te traslada a lugar nuevo, mudanza que se saborea con encanto y placer, que gusta y encandila por no tener nada grande que destacar pero tenerlo todo en proporción sublime con simpleza de lugareño que ofrece un lavado de memoria de un olvidable día sufrido.
Pocas veces tantas mentiras y banalidades se cogen con tanta predisposición y venidero efecto, ese "Show de Truman" que este joven doctor nunca querrá abandonar ¡ni tú con él!
Esparcimiento libre, sin cargas de circulación fluida y tráfico estupendo, toda una sintonía de sensaciones y canto a la felicidad de la vida sencilla y honesta.
Levantarse y saludar al día, acostarse y recibir la noche, todo ello con temple, firmeza, brió y propósito de enmienda.
¿Sencillo?
Haz un breve receso y calcula tu porcentaje de éxito. Esta película te ayudará a mantener o volver a la positiva senda del camino deseado.

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5 octubre 2014 7 05 /10 /octubre /2014 07:36
Una pesadilla con aire acondicionado

Henry Miller ha sido, desde que lo descubrí en los años 70 en una edición carísima de una editorial sudamericana, argentina creo, uno de mis escritores más tentadores y sugerentes, cuya simple lectura me sumía en un estado febril creativo: era un chute de pura literatura y pura sensualidad vital todo en el mismo viaje. Leí los "Trópicos", "El coloso de Marusi" --este en una edición española-- y más tarde los tres tomos de "La cruxifición rosada" en francés (en la España de Franco resultaba problemático conseguir obras de este autor, considerado unánimemente obsceno y superficial). Lo cierto es que la carga de filosofía, misticismo, sexo libre, lleno de alborozo y naturalidad, inteligencia razonadora y puro entusiasmo de existir reflejado por un estilo esplendoroso, alegre, pleno de originalidad, energía y lucidez, convertía cualquier lectura de Miller en una experiencia rebosante. Puedo afirmar sin ambages que Miller, junto a Faulkner, Hemingway y Durrell, fueron los padrinos de mi vocación de escritor.

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4 octubre 2014 6 04 /10 /octubre /2014 19:18
Un castillo en Italia

La verdad es que acaba resultando tediosa e irritante. Cada aparición de la protagonista, que es también la directora Valeria Bruni Tedeschi, la va restando méritos a una cinta deslavazada, histérica, que no histórica, insustancial, incongruente, con una trama insulsa y unos personajes de cartón piedra. Una niña rica tontita y con obvios problemas psicológicos, con una familia absurda de madre anodina y hermano enfermo y de extraño comportamiento que mantiene con su hermana relaciones rozando lo patológico-sexual, junto al novio de la chica cortado con el mismo patrón...bueno, hay que verla para creerlo. En las películas de Buster Keaton hay más lógica y menos absurdo obsceno y desbocado que en esta historia surrealista que debería ser calificada de peligrosa para la sensibilidad de cualquier espectador con dos dedos de frente, estupefacto ante el derroche de cretinez, griterío, insustancialidad y todo ello servido junto a una banda sonora inadecuada e irritante, capaz de romper incluso los momentos contados en los que el filme transita por secuencias algo intensas. ¿Comedia? ¿Drama? ¿Estampa surrealista de una clase social adinerada que se hunde? Bueno, como dijo mi mujer en una sabia definición de lo visto, "menudo bodrio".

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3 octubre 2014 5 03 /10 /octubre /2014 08:57
 Filosofía para desencantados

La editorial Atalanta ha editado con la pulcritud y la buena factura que le caracteriza un libro sobre filosofía que sorprende por su frescura, su actitud elegantemente desafiante y estimula al pensador desencantado que produce este mundo absurdo y amoral en el que vivimos.Según Victoria Camps vivimos en una época "antifilosófica y cobarde", que por ignorancia desprecia el papel fundamental del filósofo como mediador y de la filosofía como herramienta para desarmar una sociedad que nos transforma en "idiotas dogmáticos que acaban convertidos en conciencias estabuladas". Leonardo de Jandra, es mexicano, nada menos que de Chiapas (tierra levantisca como todos recordamos) y no hace mucho cumplió los 63 años. Es un joven mental de espíritu combativo, ironía socrática, buen sentido senequista y mala uva nietzchiana. Su libro tiene un título muy a tono con los tiempos (con más razón podría haber titulado "para cabreados") y aunque desde un punto de vista filosófico no aporta nada nuevo, ni en doctrina, ni en estructura, ni en epistemología, logra que el lector simpatice con este Diógenes redivivo que va repartiendo palos a diestro y siniestro y trata de preservar un espacio propio donde invita al lector a reflexionar. Un hombre que se ha pasado más de 30 años exiliado por propia voluntad en la selva oaxaqueña en compañía de su mujer dedicado a pescar, cazar, pensar y sobrevivir y vuelve a la civilización con un mensaje simple y directo, la filosofía ha de fortalecer el bienestar psíquico, espiritual y físico del hombre, si no es así, es mera palabrería. Jandra muestra su preparación y disciplina intelectual filosófica, pero se decanta por un vitalismo casi romántico, una fenomenología que tiene poco de Husserl y menos de Heiddeger o Sartre. Las citas menudean en este librito que más que desencantar, desconcierta. No hay método declarado (aunque considerado por el autor, necesario)si exceptuamos la división del libro en tras grandes bloques, Egocentrismo, sociocentrismo y cosmocentrismo. A través de ese paseo por las estructuras de lo humano Jandra articula su pensamiento: el relativismo y la ambigüedad moral están convirtiendo al hombre en un ser sin dignidad, una simple pieza de una sociedad omnipoderosa. Para ello preconiza un reencuentro entre la visión espiritual del mundo y la estructura científica, un exigente estilo de vida creativo en el que se pone límites "a todo un aparato racional que encumbró el lenguaje por encima de la vida". Desde Richard Rorty a Hobbes, desde Locke a Descartes, desde Nietzche a Wittengstein, de Steiner a Lacan o Derrida, de Heiddeger a Sartre, de Gadamer a San Agustín, van surgiendo en unas páginas densas que harán la felicidad del lector aficionado a la filosofía y desesperarán a otros. Y es que para nuestro autor la filosofía de hoy "debe hacer de la búsqueda incesante de la verdad la razón no sólo del pensar sino del vivir". Y se nos vuelve platónico cuando asegura que la verdad, la belleza y la bondad no deben ser consideradas abstracciones sino "la base incondicional de todo filosofar. Lectura, pues, recomendable a profesores y estudiantes de filosofía, psicología o sociología, aficionados a esas disciplinas o a ciencias físicas de ultima generación o al conocimiento de la vida intelectual. Ah, y no menos importante, los que luchan o tratan de luchar por una sociedad mejor. Jandra asegura que deberíamos preferir "el autocontrol sobre la auto gratificación y la cooperación contra la competitividad". Evolucionar de egoístas a cosmocentristas, es el mensaje destinado a esos potenciales lectores. Y, a pesar de que les cueste un poco leerlo, vale la pena.

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2 octubre 2014 4 02 /10 /octubre /2014 09:16
Boyhood

Después de su trilogía sobre el proceso y desarrollo del amor entre dos personas a través del tiempo, respetando el cambio físico de sus actores principales, Julie Delp y Ethan Hawke de una forma natural (es decir, esperando el numero de años necesarios para rodar la siguiente película: Antes de amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer), Richard Linklater nos ofrece otro ejercicio en el que la experiencia del paso del tiempo se articula como eje esencial. Y así, Boyhood se configura como una oferta en la que se conjugan las distintas edades de la vida de un personaje determinado, en este caso un niño que se hace adolescente y después joven adulto, con la particularidad técnica de que se trata de la misma persona (no otro actor) a la que se ha ido filmando a lo largo de doce años. Y así comenzó a rodarse en el verano del 2002 y acabó en octubre de 2013, con un tempo de rodaje más o menos de 3 días en cada sector que suman en total 39 días en todos esos años.. Es decir aportar una revolucionaria idea --ya utilizada en la trilogía-- pero en una sola película que ha esperado su producción a los periodos de rodaje durante esos doce años. Experiencia de importancia estética y psicológica, pese a la mediación --o manipulación-- que el guión exige. El espectador asiste al paso gradual del tiempo reflejado en los rostros de sus personajes.

Seguimos pues al desarrollo de un niño, Mason, desde los cinco años de edad hasta que cumple los 18. Para evitar una soporífera reedición de "El show de Truman" de Peter Weir, la agilidad narrativa exige una serie de saltos temporales, elipsis necesarias para no alargan indefinidamente el metraje, que tengan coherencia con el pasado y permita un futuro determinado por el guión básico. El hecho de que el envejecimiento también afecte a personajes como el padre, la madre, su hermana o algún amigo, enriquece la lógica vital de la película.

Hay que aplaudir el talento de Richard Linklater, que con paciencia y contención ha sabido presentarnos un modelo de análisis de las relaciones humanas cotidianas a través del tiempo. película intimista a pesar de lo aparatoso de la estructura y que presenta una cierta falta de ritmo y con momentáneas lagunas de interés, muy disculpables dado lo novedoso de la propuesta. Son 165 minutos de una enorme sencillez expositiva que colocan a Linklater en un lugar de mérito en la cinematografía actual. Resulta asombroso, casi tanto como la película como obra de arte, el que todos los actores se hayan prestado a seguir con el compromiso de dar vida a sus personajes en un lapso tan grande de tiempo, mostrando de forma sencilla los efectos demoledores del tiempo en las personas y en las relaciones. Los hijos crecen; los padres, envejecen y el país donde viven va cambiando a pesar de tratarse de zonas de la América profunda donde el tiempo y la historia han castigado a los seres que viven allí. Ethan Hawke y Patricia Arquette, muestran en su vulnerabilidad, en sus errores, en su rabia y en su dolor una estampa inolvidable del gran dilema de la humanidad, el envejecimiento. Con todos los jinetes del apocalipsis que suelen acompañarlo, el alcohol, las drogas, el dinero y su escasez, la soledad, la violencia y la amargura de los sueños jamas realizados. Y todo ello sin melodrama, sin exageraciones, sin trascendencias. Y esto podría ser el secreto del vínculo emotivo que crea la irregular pero brillante propuesta de Linklater, la sencillez y universalidad de lo que nos cuenta y cómo nos lo cuenta, para lograr en definitiva que el espectador se identifique con este rasgo, esa secuencia o aquella reacción. Es un documento de psicología avanzada, sin perder su estatus de película que entretiene y estimula. Y parte de esa magia la causa la inspirada banda sonora. Excelente.

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1 octubre 2014 3 01 /10 /octubre /2014 10:33
Muerte en el bosque

Leyendo el delicioso volumen que ha editado Ediciones Traspiés, con traducción de Miguel Ángel Martínez Cabeza, he tenido en bastantes ocasiones la impresión de "dejà vu" de anteriores lecturas en autores muy diferentes, ya sea mi admirado Faulkner, Hemingway, Dos Pasos, Steinbeck o Fitzgerald. Hay algo en Sherwood, coetáneo aunque más viejo que todos los citados, que evoca la precisión poética y la dureza conceptual de Faulkner o Hemingway, el control de la emotividad, el estoicismo seco de los personajes, las inesperadas bellezas de algunas descripciones o de sentimientos que aparecen a menudo en los escritos de Fitzgerald o Steinbeck. El propio Anderson asegura que aprendió a escribir gracias a Gertrude Stein (la musa propiciadora de toda la "generación perdida" norteamericana asentada en Europa), logró la hazaña de que los grandes que luego aprenderían de él siempre reconocieron su deuda con la inteligente excepción crítica del ácido FitzGerald que dijo de él, " el problema de Anderson no es como dicen los críticos que tiene dificultades para expresarse pero está lleno de ideas, sino que a pesar de poseer un estilo brillante y casi inimitable, no siempre andaba sobrado de ideas". Cáustico, pero no desacertado. Sin embargo las recurrentes ideas, ambientes (el profundo mundo rural norteamericano de finales del XIX y principios del XX) y personajes, no restan un ápice a la belleza, sensibilidad, lirismo, humanidad, sencillez y profundidad de los textos de Anderson. De las 42 obras publicadas por este escritor, entre relatos, --los mas magistrales- novelas, ensayos y teatro, en España solo han visto la luz diez traducciones sin demasiada promoción, por lo que no deja de ser un ilustre desconocido. En este pequeño volumen podemos leer trece relatos, con algunos de los más conocidos y alabados entre ellos. El primero da nombre al libro, "Muerte en el bosque", con una bellísima descripción, casi mística y profundamente emotiva del descubrimiento de la muerte y la belleza que en pocas ocasiones le acompaña. Los fragmentos dedicados al efecto que la muerte de una anciana provoca en un niño y la descripción de éste de las sensaciones extraordinarias que vive en comunión con la naturaleza y la vida salvaje animal, son magistrales. "Mi cuerpo se estremeció con una extraña sensación mística...Puede que fuera el frío" (pag.31). En otras ocasiones Anderson provoca el mismo efecto: describe algo que afecta profunda y sensiblemente al lector y, con un giro maestro, escribe algo que trata de reducirlo a lo corriente, a lo banal. Ese hábil giro produce una sensación curiosa y paradójica: el lector sonríe pero en su mente queda grabado el momento. En "Como una reina" es el escritor el protagonista y habla de la belleza de la mujer, la nunca conseguida, para reflexionar, "Me enamoré locamente de ella durante un instante. ¿Alguien está enamorado durante más tiempo?". Pero es en los relatos dedicados a describir la vida dura de los montañeses, el tipo original y difícil de seres humanos que produce, como "Estos montañeses", "Viaje sentimental", "Juicio con jurado" o la bellísima "La muerte del hermano" o "La siembra del maíz", donde nos cuenta algo que resume su secreta admiración hacia esas gentes sencillas y austeras, "aquella noche entendí...la conexión entre ciertas personas y la tierra, una especie de grito silencioso, de dentro de la tierra, de aquellas dos personas que ponían maíz en el seno de la tierra..." (pag.164). Para los aficionados a la literatura es de rigor admirar el relato titulado "Encuentro en el sur", en el que habla del encuentro entre Anderson y un joven poeta y escritor, enclenque y que camina con una ligera cojera y es un bebedor nato, dotado de una fuerza creativa inmensa. Lo llama David pero su nombre verdadero es William. Y Faulkner su apellido. FICHA "MUERTE EN EL BOSQUE".- Sherwood Anderson.-Ediciones TRaspiés. Traducción, M.A.Martinez Cabeza, 14,96 euros

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