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20 septiembre 2014 6 20 /09 /septiembre /2014 13:50
El balcón en invierno

Luis Landero es un escritor de raza íntima y como todos los de esta cuerda, escasa y poco valorada en general, escribe impulsado por un vigor que está inscrito en su biografía, por una vocación y una voluntad sin asideros genéticos, casi nacido y formado como un fenómeno excepcional en el ámbito familiar y social al que pertenece por nacimiento. Sesentón extremeño con buenas novelas en su haber ("Juegos de la edad tardía" o "Absolución") y con otras menos buenas, pero todas autoexigentes y nada complacientes. Ahora se atreve con una suerte de "Retrato del artista adolescente" joyceano.

Asomado al balcón de la casa donde escribe una novela obligada e insatisfactoria, el escritor recuerda su pasado muy selectivamente. Proustiano en la técnica que no en la forma, Landero nos cuenta unas vicisitudes personales que iluminan al lector sobre el misterio del origen del escritor como escritor. Y aquí hay un desborde emocional narrado con sentido del humor, sensibilidad y un estilo austero, anecdótico y ajustado que nos conmueve con su humildad y su sincero desplegarse lejos de autobombos y justificaciones.

"Total que tú, el que llegarías a ser escritor, no conociste los libros de niño, casi ni siquiera físicamente, salvo...el libro del maestro que te enseñó a leer y a escribir, don Pedro Márquez..." (pág.73). Nada de epifanías literarias y vocacionales, nada de ingenio o inteligencia superiores, seguramente nada de manipulación autoindulgente, lo bueno de Landero es su modestia y su sencillez que, como su propio estilo narrativo, no se presta a salidas culteranas ni a barroquismos de salón. Nada en las mangas, nada escondido, todo a la vista, si te gusta bueno, y si no, peor para mí.

El resultado es una narración deliciosa, donde la memoria no está adulterada por las pretensiones o la vanidad, donde simpatizamos por el chiquillo y el joven que escucha arrobado las historias de la abuela Francisca (deliciosa también la portada donde se exhibe la foto de un jovencísimo Landero con su abuela) o trata de mantener el tipo ante un padre formidable y procura sobrevivir en un medio social, laboral, familiar y político, donde su afición a los libros y su deambulara la espera de reafirmar una vocación literaria, le convierten sin más en un bicho raro, peligroso y, para algunos, hasta inmoral. Un parásito y un vago al que no le gusta mancharse las manos en el taller o lidiar con los compañeros-oseznos de un colegio y un barrio en que los raros son especímenes a exterminar.

Para muchos de sus lectores, esta novela conmovedora, con momentos de una algo basta crueldad contrarrestada por un humor sano y sin doblez y una ironía que nunca es hiriente o vengativa, se convierte en una visita a una España muy especial, ya desaparecida, llena de contradicciones, de falta de libertad, de autoritarismo oficial, de ignorancia, pero también de solidaridad básica, de ingenuidad, de represión generadora de imaginaciones, fantasmas no dañinos, en fin, la mirada llena de ternura del que ya ha pasado por ese mundo irrepetible (gracias a Dios) pero conserva el guiño malicioso del tiempo en que aún éramos jóvenes, el tiempo de los regalos.

Vemos al niño que después sería escritor, entre las gallinas de su casa, con las rodillas raspadas y la ropa llena de tierra, mientras como en un sonsonete eterno se mece la banda sonora de una máquina de coser traqueteante o los acordes militares del "Parte" de Radio Nacional. Acompañamos el desasosiego del Landero que busca una vida de juergas de señoritos y mujeres al clavel, al servicio de una guitarra, pero al tiempo vemos la inquietud profunda del joven que lee "El criterio" de Jaime Balmes y siente que vuelve un impulso creativo que no comprende, un joven que mal lleva el continuo enfrentamiento con el padre, la muerte de éste tomada en principio como una liberación, pero que luego será ajustada psicológicamente y el comienzo de una vida donde todo lo que hace y piensa comienza a dirigirse hacia un objetivo único que le redimirá como persona y le hará nacer como escritor.

Sorteado el "mac guffin" (el pretexto, la excusa, en palabras del cine) del libro, que es la novela que desea escribir Landero) todo queda claro, estamos ante un libro sobre el pasado, el propio del escritor y el su país y su época. Y es un libro conseguido y a ratos entrañable, en muchas ocasiones divertido y a menudo irritante y triste, pocas veces patético o cruel. Es un retrato certero de un joven cuya sensibilidad no corresponde ni a su clase social ni a sus posibilidades y que logra superar los obstáculos incesantes que tratan de detenerle o volverlo al redil. Una especie de "bildungsroman" o novela de iniciación que engancha desde las primeras páginas y da ternura, profundidad y sentido a ese ser humano tan interesante que es el escritor Luis Landero.

FICHA

EL BALCON EN INVIERNO.- Luis Landero. Editorial Tusquets. 245 páginas. 17 euros.

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19 septiembre 2014 5 19 /09 /septiembre /2014 09:31

hermeye2.jpg

A finales del siglo XX los héroes dejaron de estar de moda. La gente se inclinaba más hacia los "anti-héroes". En su novela generacional, Douglas Coupland ("Generación X"" afirmaba que a partir   de ahora (en siglo XXI) los héroes habían muerto. Lo cual, para cualquiera que tenga ojos en la cara y un cierto sentido de la observación, es una memez desmentida por toda la cultura que nos rodea. Bruce Meyer, el autor del libro que les recomiendo, profesor de Universidad en Canadá, nos asegura que los héroes no sólo nunca dejarán de exisrir, sino que los necesitamos como referencia en nuestros particulares ritos psicológicos de crecimiento: "El de héroe es un concepto universal que como seres humanos nos fascina e incluso nos llega a acosar persistentemente cuando adoptamos la postura de rechazarlo". Aunque cita y aclara los conceptos junguianos de la psicología del arquetipo, Meyer se basa en la literatura, en los héroes literarios clásicos para hacernos comprender la función y la fuerza de esos personajes convertidos en símbolos. Aunque sigue una estructura no demasiado clara y unos desarrollos argumentales a veces incoherentes o banales, el libro se lee con gusto. Y es que de la vitalidad del símbolo heroico nos habla sin cesar el cine popular actual, muchas novelas e innumerables ensayos. Si el héroe como símbolo hubiese muerto y desaparecido, ¿de qué estamos hablando continuamente, qué películas admiramos, qué libros leemos? Más que desaparición asistimos a una metamorfosis del héroe que lo disfraza y disimula pero que mantiene en vigor su potencial "para sacarnos del propio ser" (pág.20) y para "recordarnos nuestras carencias y también nuestra posibilidades" (pag.16). Apoyándose en textos de Campbell, Frye, Goethe, Shakespeare, Arthur Miller, Melville o Dante, el autor nos va hablando de los distintos tipos de héroe desde las páginas de las obras de esos autores, hasta concluir que "los heroes son una manifestación de esos deseos que todos tenemos y que nos hace descubrir algo de nosotros mismos que deseamos tener con mayor abundancia" (pag.47).

Owen, T.S. Eliot, Ezra Pound, Joyce, Becket, nos introducen en el héroe trágico, derribado y consumido por la guerra o el absurdo de una sociedad que amenaza el sentido y la coherencia de nuestra propia vida. Esa sociedad crea sus propios monstruos, pero también sus propios héroes.  Lord Byron, Milton, Marlowe, nos llevan al reflejo demoníaco del héroe y como contraposición al del santo (una forma peculiar del héroe) a través de Graham Greene o William Faulkner (yo añadiría al "Idiota" dostoievskiano). Acaba Meyer su búsqueda analizando figuras tan distantes como Supermán y Hércules, para centrarse en la figura de Jesucristo como mito capaz de responder de forma total e íntegra a las exigencias humanas éticas del héroe. Y como final permítanme citar al autor: "En último término, el héroe sirve al mismo propósito que la literatura, es decir, el de dotar de orden y sentido al caos del tiempo, a la inconmensurable confusión de la historia y a las constantes entradas y salidas de personajes del escenario de la vida” (p. 330).

FICHA.-

HÉROES.-Bruce Meyer.-Ed. Siruela. Trad. Enrique Junquera.341 págs.

 

 

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18 septiembre 2014 4 18 /09 /septiembre /2014 07:30
Mi amigo Mr. Morgan

Lástima de película fallida, más que nada por la siempre agradecida presencia de ese mosntruo del cine que sigue siendo Michael Caine, uno de los últimos grandes. De la carencia de un director bueno es hija esta película. Un Caine más apagado de lo normal, viejo profesor universitario jubilado que se deja caer por la pendiente de la falta de sentido tras la muerte de su esposa, bajo la "ayuda" inútil de sus hijos que no saben hacer con él ni tampoco consigo mismos como hijos. Una muchacha que conoce en un autobús da el pie para que se ponga en marcha una trama que no acaba de convencer y suena un poco demasiado inverosímil. Estamos en Paris y el pseudo director obliga a Caine a interpretar a un norteamericano (¿por lo de Un norteamericano en parís, versión geriátrico?). Nettelbeck, nombre del director, parece no tener muy en claro lo que pretende contar y el guión marcha de trompicón en desajuste como una vieja máquina adosada al pecho aún robusto de nuestro entrañable actor. Ni éste ni la bella muchacha (Clemence Poessy) que le da la répica y por supuesto los actores que interpretan a sus hijos, quizá el varón logra endereza la probabilidad histórica, pero la damita es todo un poema de despropósitos y egoísmo..

Con la emotividad de una alpargata, la pomposidad de los diálogos la película danza cansinamente hacia un final pretendidamente feliz donde cada oveja se va con su pareja, menos el terrible anciano que ... bueno, en honor al viejo Caine (que al menos al final debería escoger con más tino sus películas) quizá les ahorro el previsible final. Por cierto no es la primera vez que Caine hace un papel semejante a éste. En "Educando a Rita" (1983), en efecto. Pero entonces estaba detrás un buen director, Lewis Gilbert, él era más joven y el guión tenía fuerza y ritmo y estaba basado en una obra de éxito en los escenarios londinenses.

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16 septiembre 2014 2 16 /09 /septiembre /2014 08:04
Sin City, dos

Lástima. Después de aquella maravilla del cine negro que fue "Sin City", con su imponente estilo visual, su técnica de cómic filmado, sus colores resaltantes en un fondo de rabiosos blanco y negro y la trama y los personajes como los que los aficionados al cómic serio y al cine negro hemos gozado desde siempre, la secuela complica un poco la historia, no acaba de ser coherente con lo que sabíamos y habiamos visto y se vuelve reiterativa. Casi diez años separan las dos pelis y eso es mucho tiempo.

Se nos narran cuatro historia entrelazadas, de las que solo una, la protagonizada por Josh Brolin (en un paael que tuvo Clive Owen) mantiene la claridad y la tensión de la primera entrega. Disfrutamos con la historia de amor fou que lleva a Brolin casi a la muerte en manos de una Eva Green de un atractivo insoportable, iluminada por unos ojos verdes resaltando en el blanco y negro del contexto.


Cameos absolutamente innecesario de Bruce Willys en plan el fantasma de la señora Muir y un Mickey Rourke que nueve años después de su primer Marv parece cansado y simplemente psicopático. Jessica Alba sigue encandilando al respetable con sus salvajes y lúbricos contoneos con su personaje de Nancy Callaghan que ya ha perdido la inocencia agresiva de la primera parte y ahora deambula sin demasiado convencimiento. Justo lo que se achaca al conjunto del filme: no convence, es reiterativo y ya no emociona el estilo comic-cine negro que triuinfó y sorprendió hace demasiados años.

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15 septiembre 2014 1 15 /09 /septiembre /2014 09:27
El hijo del otro

En 1989 el cine francés se apuntó un tanto importante con "La vida es un largo río tranquilo", con cuatros César en su haber, dirigida por Etienne Chariliez de una forma sentimental pero crítica, pegajosamente dulce y también amarga y ligeramente cruel, una especie de drama en clave de comedia que roza a veces la tragedia y a menudo el ridículo y el patetismo. En una clínica privada dos mujeres de distinta clase social dan a la luz. Una mujer burguesa y otra, pobre y sujeta a la caridad. La enfermera que asiste a los dos partos casi simultáneos tiene una relación con el médico que las asiste y dirige la clínica, casado, pretencioso y dictatorial. Despechada y amargada, la enfermera cambia la identidad de los bebés: el chico, de la familia burguesa, es enviado a la familia pobre y anárquica y la niña de éstos, a la burguesa. A los doce años la enfermera se venga de su amante que la ha despedido, harto de ella, enviando sendasa cartas a las familias afectadas contándoles la verdad y haciendo responsable al médico. A partir de ahí la comedia entra en un drama bastante disparatado.

Pues bien, en 2004, otro director francés, directora en este caso, Lorraine Levy, lleva esa estructura de desastre familiar y social, a unas familias enfrentadas de una forma más sutil y moderna: unos son israelíes y otros palestinos. Ahí es nada. Y el error es debido a un bombardeo en la zona del hospital el día que ambas madres dan a luz. La entrada en el servicio militar israelí del joven (en esta película son dos muchachos) palestino que se cree judío, descubre el asunto debido a unos exámenes y análisis médicos. Hay mucho más talento en esta "El hijo del otro" que en la mencionada anteriormente. Y del enfrentamiento clasista pasa a uno más serio y peligroso, el de dos etnias enfrentadas en una guerra larvada permanente.

Le película merece ser visionada aunque, no en su desarrollo pero si en su final, peque de optimismo humanista, de llamamiento al entendimiento y a la comunicación (justo lo que le falta a ese eterno problema árabe-israelí, de tan gravísimas consecuencias). Bella película que cuestiona muchas cosas y que hace pensar sin abandonar el tratamiento de unos dramas familiares de mucho calado, sin retórica, con sensibilidad e inteligencia.

Excelente película pese a su proceso final donde las buenas intenciones y deseos pasan por encima de una obstinada realidad desgraciada.

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12 septiembre 2014 5 12 /09 /septiembre /2014 09:28
La mujer a 1000º

Tiene 80 años y vive recluída en un garaje de Reykjavik interactuando con el resto del mundo a través de Internet y Facebook. A partir de ahí nos hace partícipes de su memoria del siglo XX que atraviesa las décadas como un cuchillo caliente un bloque de mantequilla, desde John Lennon, con quien comparte un beso, hasta las SS, Hitler y toda la quincalla histórica de un siglo famoso por su atrabiliario curso sangriento y agresivo. Haría una buena pareja con el abuelo que saltó por la ventana de Jonas Jonasson y en esencia el tipo de humor sardónico, a veces brutal y siempre un punto por encima de la ebullición del cachondeo, la ironía y la desmitificación más gamberra.

Hallgrímur Helgason no tiene pelos en la lengua (ni en la pluma), aunque es de un humor más primario, quiza menos sutil que el del sueco Jonasson, con él guarda algunas simlitudes siquiera sea de compartir parecida desgana vital, indiferencia afectiva y apertura a lo escatológico y a las evidencias sexuales más explícitas, sustrato común de casi todos los paises nórdicos. Y perdóneseme el tópico, que para cualquier ciudadano mediterráneo es casi obvio y que para ellos podría parecerse a una idiotez insulsa y ofensiva.

Herra, la protagonista, ya en las primeras páginas ha "reservado hora" para su cremación a 1000º y resuelto ese pequeño trámite nos va haciendo pasar por pequeños y cortos capítulos o apartados en los que va desgranando sus recuerdos y nos perfila su propia personalidad, nieta del primer presidente de Islandia e hija de un islandés que combatió junto a las SS en la II Guerra M (de mierda o mundial, da lo mismo). Herra está de vuelta de todo y destila un sarcasmo y una ironía hiriente a la hora de describir y juzgar el proceso de Europa desde el intento de extinción global de los nazis hasta la estupidez acaparadora, fraudulenta e inmoral de la actual crisis económica, social y política. El hecho de que parezca una novela de humor no presupone necesariamente que lo sea. Nuestras sonrisas al leerla siempre tienen un tic dramático y desolado. Y no solo desde el escenario islandés o de sus vecinos detestados daneses, suecos y noruegos, vistos a través de amoríos y contactos mas o menos amistosos con hombres de toda Europa (las paginas que dedica a repasar los tópicos machistas o feministas en los diferentes países son descacharrantes) y algunos de otros continentes, con parada en Argentina.

Helgason nos cuenta desde el principio la verdad sobre la abuela formidable que desea morir con una bomba de mano nazi en las manos y que mantiene correspondencia virtual con medio mundo a través de internet. Para sorpresa del lector es un personaje literario basado en una figura real en Islandia. tan real y tan pública que el escritor ha tenido escándalos, denuncias y enfrentamientos de todo tipo en su país (cosa que seguramente le hubiera encantado a la abuela). Quizá hubiera sido más coherente que la gente islandesa celebrara con rias y unas copas a una mujer capaz de escribir "Así que no me quedan más que unas semanas de vida, dos cartones de Pall Mall, un ordenador y una granada de mano. Y jamás lo he pasado mejor".

Al bueno de Helgason se le escapan algunas bromas macabras y de mal gusto, aunque dado el tipo de personaje que es la abuela y su historial, sea coherente (la broma sobre el gas y los judíos en la página 20) pero me pregunto si no sería más ético y correcto haber eliminado simplemente esas bromas que no añaden nada al texto y pueden crear confusión o rechazo a algunas personas. Aunque luego nos regala observaciones de un cinismo encantador como "Ahí reside uno de los principales problemas de la vida de las mujeres: queremos que nos miren sin escucharnos, pero también que nos escuchen sin mirarnos" (pag.27). Bueno, para qué seguir, las perlas de tono subidito y a veces francamente agresivas o escandalosas, abundan y constituyen uno de los "valores" de esta novela inclasificable.

FICHA

LA MUJER A 1000º.- Hallgrímur Helgason.-Traductor: Enrique Bernárdez.-Ed. Lumen.-638 págs.

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11 septiembre 2014 4 11 /09 /septiembre /2014 08:06
Las nuevas aventuras de Caperucita Roja

Ccomo suele ocurrir en la vida cotidiana y las artes y avala el refranero popular, "segundas partes no suelen ser tan buenas". La primera Caperucita Roja que nos trajo la empresa Hoodwinked, seguía fielmente la moda de aportar una visión iconoclasta, divertida y transgresora de los LLAMADOS CUENTOS INFANTILES. Aquí se puso inteligencia y sentido del humor en el asador y así salió la cosa (a pesar del largo y algo tonto titulo que le pusieron en nuestro país: La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja.

La secuela, cinco años mas tarde, no está a la altura, no sólo de la primera entrega, sino de las distintas versiones de cuentos infantiles que han ido saliendo desde el lejano "Shreck". Quitando el comienzo el argumento va decayendo progresoivamente hasta hacernos mirar el reloj aunque en la ficha de la peli no pasan de los 80 minutos. Después del asalto tipo "Misión imposible" a la casa de Hansel y Gretel secuetrados por una bruja malísima, la historia va convirtiéndose en una aburrida ensalada de tópicos sin gracia alguna.

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9 septiembre 2014 2 09 /09 /septiembre /2014 19:33
Camino del Cid: De Calatayud a Albarracín

El Camino del Cid es un itinerario histórico, turístico y cultural de 1.400 kms desde Burgos a Alicante, creado en 2007 en conmemoración de los 800 años del Cantar del Mio Cid, en el que avispados comerciantes y hábiles organizadores deportivos unidos a un Consorcio instituido por las Diputaciones de las provincias, ofrecen una larga travesía que recorre desde los pinares burgaleses a las parameras sorianas sin olvidar las riberas del Jalón y del Jiloca, los abruptos paisajes montañeses de Guadalajara o Teruel o los fértiles campos de frutales en el área mediterránea. Es un variado itinerario que puede competir con el camino de Santiago, el de la Plata o el del Ebro, por citar los más conocidos. Está más o menos directamente basado en los lugares mencionados en "El Cantar del Mio Cid", uno de los más grandes poemas europeos de épica medieval, escrito a principios del siglo XIII. Los del Cid ofrecen una astuta diversidad de opciones, desde recorrer las diferentes provincias y comarcas, Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante --donde exista alguna referencia de que el Cid pasara por allí-- en plan senderismo de travesía, hacerlo en bici (de momento la alternativa que tiene más éxito), en moto, automóvil o a caballo. En esta ocasión, con la mochila al hombro, vamos a hacer un tramo del proyecto total que se llama "Por los viejos reinos islámicos" de la Ruta de "Las tres taifas" que une las zaragozanas localidades de Calatayud y Ateca, pasando por pueblos de Guadalajara hasta llegar a Cella, junto a Albarracín, en la provincia de Teruel.

El recorrido total de este tramo de Las tres Taifas es de 278 km, que se puede hacer en 13 días o en 6 días en BTT, en coche son 315 km. Nosotros hemos hecho en 6 días escogiendo un sistema mixto de senderismo y coche. También se pueden complementar estas jornadas con dos recorridos, el "Anillo de Gallocanta" (2 días) o el "Anillo de Montalbán" (2 días).

Empezamos la travesía en Calatayud, aunque comenzamos a caminar en Ateca. La jornada era de 16,8 kms, con un tiempo estimado de cuatro horas, ampliable según descansos. Seguimos las señales del GR-160, rojas y blancas y en algunos lugares nos encontramos con estacas de madera y carteles con las rojas pinturas del Camino. Vamos siguiendo el rio Jalón y cruzamos por debajo las vías del ferrocarril en dos ocasiones y la autovía. Hay un tramo perdedor en la cañada que nos lleva a los lavaderos del pueblo de Valtorres por la parte baja, el sol aprieta. Después pasamos por La Viñuela, junto a un embalse seco hasta llegar al destino, Munébrega, con su hermosa iglesia mudéjar.

La siguiente jornada de Munébrega pasaremos por Alarba por caminos rurales y algunos asfaltados que afectan a las rodillas y los tobillos. Hay un tramo pedregoso empinado por un barranco junto ma la ermita de San Roque y la de la Virgen de Semón antes de llegar a Acered (20,9 kms). desde Acered iremos a Daroca en la tercera jornada (22,2 Kms). Es una etapa con fuertes descensos y subidas ya desde el principio. En Atea hay que estar atento a los cruces aunque están bien señalizados por el valle del Jiloca hasta llegar a la antigua estación de tren de Murero. desde allí el sendero está plagado de vegetación y resulta trabajoso avanzar hasta Manchones junto a las aguas del Jiloca. En ese pueblo el camino es agradable, bajo las choperas, hasta llegar a la parte baja de Daroca.

Una estancia en Daroca vale la pena. Es recomendable seguir el Camino de las Murallas que sube a lo mas alto de la ciudad y luego siguen el contorno de las torres y los lienzos de muralla en un recorrido circular de que termina en una de las dos puertas monumentales de la ciudad. Desde aquí vamos a Calamocha (29,7 kms) pasando por Villanueva del Jiloca, San Martin del Río, Báguena, Burbáguena, y Luco de Jiloca. Quizá sea el más hermoso, sombreado y agradable tramo de la travesía, casi siempre en caminos y paseos junto a las aguas del rio, visitando inglesias magnificas y lugares históricos, como el puente medieval de Báguena o el romano de Luco, además de excelentes muestras de arte mudéjar casi en cada pueblo.

De Calamoche, ciudad sin interés exceptuando el puente romano y la iglesia barroca, iremos a Monreal del Campo (18,6 kms) pasando por el famoso Poyo del Cid (nombre que se da a una elevación, en este caso la colina o cerro de San esteban) donde estuvo una villa romana y el campamento de las huestes del Campeador. Pasamos por Fuentes Claras, Caminreal y el pesadísimo tramo de Torrijo del Campo a Monreal, una pista polvorienta de servicio junto a la via del tren sin una sola sombra y bajo un sol de justicia durante unos interminables cinco kms. En Monreal del Campo visitamos los Ojos del Jiloca, un afloramiento de agua lleno de vegetación, mal señalizado y peor mantenido. Una pena, el lugar es delicioso.

A partir de Monreal las rectas largas y monótonas se suceden atravesando enormes mesetas de cereal ya cosechado, con pocas sombras entre grandes campos de secano. Atravesamos Pozuel del Campo y Pedregal, donde hay que admirar las encinas centenarias que hay junto al sendero. Por un sendero perdido entre la vegetación se llega al Pobo de Dueñas. Es un tramo trabajoso y aburrido (29,3 kms).

Comenzamos otra jornada en Pobo, pasando por Morenilla, Chera, Aldehuela y Castilnuevo (30,4 kms), por caminos rurales regularmente conservados y algún trecho de fastidiosa carretera. Sin demasiado interés y con demasiado esfuerzo transcurre la etapa, Un puente morisco y el paso junto a un molino de batán nos lleva a Molina de Aragón, penúltima etapa. En Molina hay que dedicar unas horas a su conjunto monumental (magnifico castillo y murallas) que se ciernen sobre la ciudad. Entramos en la bella región del Alto Tajo.

Hacemos el tramo de Molina a Tierzo, pasando por Valsalobre, Terraza, Ventosa, Teroleja (con una bella iglesia románica) y Valhermoso. Son 23 kms que configuran una última etapa de senderismo, por pistas forestales, algo de sendero y también trechos por carretera. Han sido mas o menos casi 200 kms en 48 horas totales de caminata divididas por ocho etapas, una media de seis horas por día. En Tierzo cogemos el coche y vamos a Megina pasando por Salinas de Armallá, Megina y Checa. De esta población vamos a Bronchales a pasar el día, por Orea y Orihuela del Tremedal. En Bronchales visitamos la Iglesia de la Asuncion y la ermita de Santa Bárbara. Luego, corta visita a Albarracín con su extraordinario conjunto monumental que la convierten en una de las ciudades más hermosas de España.

NO SE PIERDA: EL MONASTERIO DE PIEDRA

Desde Ateca puede ir a Nuévalos que es la entrada a la zona del Monasterio. Es un recinto amurallado con diversas dependencias, como el antiguo monasterio cisterciense del siglo XII, transformado en hotel de lujo, y un enorme recinto de paseos, jardines, cascadas y lagos. Hay dos recorridos básicos marcados. Uno breve y otro de unas dos horas de duración contando las inevitables paradas y fotos. En el monasterio hay dos exposiciones permanentes, una dedicada al arte del vino, otra dedicada a carruajes del XIX, otro a la historia del chocolate (está documentado que en este lugar se consumió por primera vez en Europa el chocolate). El sendero largo está señalizado con flechas azules y con flechas rojas para salir.

LA FIGURA REAL DEL CID

Rodrigo Díaz de Vivar fue una personalidad de la corte castellana durante el corto reinado de Sancho II el Fuerte (1065-1072) y al inicio del de su hermano Alfonso VI, quien lo casó hacia 1074 con una pariente suya, doña Jimena Díaz. A causa de un lamentable hecho bélico del Cid en la frontera toledana el Rey lo desterró en 1081. Desde ese año hasta 1086, el Cid, como muchos otros caballeros en su situación, estuvo al servicio de un rey moro. Rodrigo lo estuvo con el de Zaragoza, cuyo territorio defendió frente al el rey de Lérida, aliado con el conde de Barcelona y con el rey de Aragón. A ambos los venció en las batallas de Almenar (1082) y Morella (1084). Reconciliado con Alfonso VI, don Rodrigo regresó a Castilla en 1086 y fue enviado a Levante para proteger los intereses castellanos. Otro desencuentro con el monarca provocó otro exilio en 1089. Desde ese momento, don Rodrigo empezó a hacer la guerra por su cuenta. En 1094 conquistó Valencia, donde murió cinco años después, siendo sus restos trasladados al monasterio burgalés de Cardeña.

UN POCO DE HISTORIA

Según el Cantar, las tierras de Teruel por donde pasamos fueron escenario de algunas de las batallas y escaramuzas más duras libradas por el Cid y sus mesnadas. En tiempos del Cid Teruel estaba dividida entre las taifas de Albarracín, Zaragoza y Valencia. En el Poyo del Cid, el Campeador domina el territorio con su espada, en el Pinar de Tébar derrota al Conde de Barcelona Berenguer Ramón, con tropas sensiblemente inferiores en número. Descansa o pernocta en Cella y Albarracín. Martin del Rio, Montalbán, la Peña del Cid, Orihuela del Tremedal, Bronchales y Albarracín, capital del reino bereber de los Banu Razínella. El Cid no es el paradigma del guerrero cristiano, como quiere la leyenda (con exageraciones y falsedades como lo de la Jura de Santa Gadea o el episodio de la hijas del Cid mancilladas por los infantes , o la victoria después de muerto) sino un guerrero mercenario que sirve a unos u a otros, moros o cristianos, según sus intereses o lealtades. Por cierto, según el Cantar, al pasar el Cid por Alcañiz dice: "Tierras de Alcañiz, negras las va dejando; y en derredor todo lo va depredando" (Cantar,versos 986, 987). Desde el Poyo del Cid va cobrando "parias" (impuestos de seguridad) a Daroca y Molina de Aragón

DOCUMENTACION

El Camino del Cid es modélico en cuatro puntos: uno, está muy bien documentado; dos, la información está excelentemente editada. mapas, topoguías, separatas históricas; tres, cada año repasan las señales de los senderos in situ. Y cuatro, todo es accesible por internet en http://www.caminodelcid.org/?tipoRuta=sendero . Defectos: no en todos sitios se encuentra la documentación: en Zaragoza no falta de nada y en Teruel de todo. Las señales de los caminos están más cuidadas en Zaragoza y Guadalajara que en Teruel.

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8 septiembre 2014 1 08 /09 /septiembre /2014 07:34
La vida inesperada

Lo primero que llama la atención de esta película, al principio, es su frescura y espontaneidad, la gracia de sus diálogos, pero también su frivolidad, ciertos aspectos banales del argumento y su poca sustancia narrativa. La escritora Elvida Lindo es fiel a sí misma. Graciosa y divertida pero con un vuelo creativo que no transita por las alturas casi nunca. No deja de tener interés ver a Nueva York "con los ojos" de unos españolitos de a pie. Javier Cámara, el actor venido a menos que sobrevive como puede en la Gran ciudad, nunca defrauda, aunque en este caso sobreactúa un poco.. Todo funciona bien engrasado hasta que, como ha ocurrido en algunos cines, a los diálogos donde intervienen norteamericanos, las chicas sobre todo, las han doblado. Parece que fue un error y un horror. Yo vi una versión en inglés respetado y no tuve ese problema

Conforme avanza la película todo se vuelve más tontorrón, los diálogos parece de adolescentes y ni siquiera Cámara logra enderezar, algo que el "primo" Arévalo con su careto asombrado termina de hundir. Ya lo que acaba con la paciencia del espectador son las secuencias de la relación virtual madre-hijo., con un Cámara catatónico observado en la pantalla una madre lisérgica total muy en su papel materno tradicional. Se salvan los diálogos entre Arévalo y Cámara por su espontaneidad aparente. A Elvira Lindo le hubiera ido bien mantener el tono transgresor de su "Manolito Gafotas" y olvidarse de tratar de emular a Willy Wilder, galaxia lejana para ella. El final es de sonrojo, con Camara enrolado en la tienda de abastos y el pobre Arévalo... pero bueno dejémoslo para espectadores acérrimos o fans de Cámara.

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7 septiembre 2014 7 07 /09 /septiembre /2014 08:52
Nombres Propios: Las hermanas Mitford

Libros del Asteroide acaba de rescatar a una periodista británica finisecular, Jessica Mitford, y con ella a sus célebres hermanas que llenaron las páginas político sociales de toda la primera mitad del siglo XX. La cosa no tendría demasiado interés para el lector español de hoy si no se tratara de un tema familiar y social de la peculiar vida pública inglesa que resulta de lo más divertido y aleccionador. Y andamos tan escasos de esa virtud que consiste en tomarnos la vida con humor (tampoco los tiempos ayudan, pero ahí está el quid del asunto) que hay que recomendar esta lectura como un comprimido euforizante aconsejado por un psiquiatra a un paciente depresivo.

"Nobles y Rebeldes" es la autobiografía de Jessica Mitford (1917-1996). Merecería una película o una serie de televisión para solaz y diversión inteligente del espectador. Conocemos Swinbrook House, la mansión aristocrática de una familia absolutamente delirante, unos padres bastante lunáticos, seis hijas fascinantes y un paniaguado hermano. El padre, David Mitford, segundo barón de Redesdale, es para su hija un hombre irritable y filo nazi, al que califica de "eslabón perdido entre los monos y el homo sapiens”. Una de las hermanas de la autora, Nancy, novelista reconocida, había dicho de su padre que era como “una mezcla de Heathcliff, Drácula y el conde de Dorincourt”. Pero Jessica no se para en barras al hablar de sí misma y se define como una “comunista de salón de baile” y reparte sartenazos entre sus hermanas aunque sin maldad ni acritud. Jessica vendrá a la España del 36 acompañando a su primo, un sobrino de Churchill, con el que se había fugado amorosamente, para combatir por la República. Luego irá a Estados Unidos donde la Mitford roja ejercerá de periodista y activista por los derechos civiles. Las nobles y rebeldes de esta comedia casi del estilo de Capra o mejor de Willy Wilder, son todas las hermanas Mitford incluida la narradora. Una visión crítica y humorística de una clase social enfundada en sus privilegios, con unas vidas que parecen la caricatura satírica y un poco frívola de una clase social que ya ha desaparecido y que llegó a aliarse y tontear con los nazis, escandalizando --pero divirtiendo-- a la sociedad y los medios de la época. En realidad este libro es una lección suplementaria de la historia del siglo XX. Ilustrativa, pero sobre todo divertida. Los lectores habituales de las revistas de ricos y famosos encontrarán un filón en su lectura.

FICHA

NOBLES Y REBELDES.- Jessica Mitford.- Traducida por Patricia Antón.- Ed. Libros del Asteroide.- 304 págs.

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