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7 junio 2022 2 07 /06 /junio /2022 12:37

Publicado en La Comarca 070622

El hambre es el “grado cero” de toda existencia, que todos los seres vivos compartimos. Es algo universal: si no te alimentas, mueres. Nutrir el cuerpo, es el nivel irrenunciable de las necesidades que la sobrevivencia nos impone. Usar el hambre como arma política, como artefacto de eliminación, es un crimen de lesa humanidad; pero permitir que las hambrunas terminen con millones de vidas por una cuestión de negocio, beneficios, dinero, indiferencia, racismo o egoísmo,  es una abominación: confirma al ser humano como el depredador más letal y estúpido del planeta.

Stalin, Mao, Ceaucescu, Hitler con los judíos, los polacos o los gitanos, y ahora Putin chantajeando a los “aliados” con no permitir la salida de grano de los puertos ucranianos, castiga a 250 millones de personas de diversos países, principalmente africanos (y por tanto alejados de las partes en guerra), que para finales de año estarán muriendo de hambre.

Primo Levi, Vasili Grossman, Simone Weil, Knut Hamsum, nos hablan de la muerte por inanición, en primera persona. La muerte por hambre, como por sed, es la negación de lo humano: ante su presencia el hombre pierde la dignidad, la inteligencia, la memoria, la razón…todo aquello que le hace humano. Se sume en un nivel  vegetativo o se deja morir.

Según la FAO y las ong’s especializadas, 190 millones de personas están cerca del nivel de “hambre extrema”, inseguridad alimenticia grave, de las cuales 44 millones, de 38 países, están en el nivel más alto: la hambruna (cuando ya se ha rebasado el punto de retorno). La agencia de la ONU sobre la situación alimentaria global, ha lanzado una alerta máxima sobre la fragilidad del sistema alimentario en muchas zonas del mundo. La suma de desastres naturales ocasionados por el cambio climático (sequías, inundaciones, incendios) y la coincidencia con las secuelas de la guerra en Ucrania, provocan por un lado carestía y siguiendo la lógica capitalista, un aumento desenfrenado de precios de alimentos considerados básicos (cereales, carne, lácteos, aceites y azúcar) que ha llegado a un máximo histórico con tendencias alcistas.

La pregunta no es, “¿quiénes se están lucrando con esta situación inhumana?”. Es, “¿por qué los Gobiernos del mundo no se unen para evitar este brutal genocidio del hombre por el hambre?”. Hay suficiente dinero y recursos en el mundo de hoy. Falta voluntad política o conciencia de la común humanidad.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

 

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31 mayo 2022 2 31 /05 /mayo /2022 11:21

(PUBLICADO EN La Comarca, 310522)

La RAE nos aclara que “distopía”, una de las palabras de moda en el estupidiario teletertuliano y la Tontared, es la “representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”. El problema con tanta cháchara indocumentada y conceptos cogidos por los pelos, es que en lugar de alertarnos en contra de tal deriva de la cosa pública, se extiende una fórmula venenosa: hay que preparase para eso, hay que resignarse a lo que venga. Olvidando que en una democracia, incluso la nuestra, el ciudadano debería hacer escuchar su voz y si la “res política” no oye, como es normal, movilizarse para gritarlo conjuntamente. Pero mientras que tengamos nuestros juguetes tecnológicos, incluida la tele y sus series y programas cerebrodeformantes, y no se presenten demasiadas restricciones en lo cotidiano, aguantamos lo que nos echen.

Así el asunto distópico avanza hasta que se convierte en tópico: desastres con el sello del cambio climático, guerras de codicia, hambrunas en África y emigraciones masivas; violencia civil, desde descerebrados armados que asesinan, niños, mujeres o negros, hasta gamberros violentos y violadores con patente de corso; un ecosistema que empieza a agonizar ante la indiferencia global. Sin olvidar los crecientes fanatismos religiosos más obcecados y pro medievales.

¿Qué hace peligrosa esta banalización de las distopías, bajo el paraguas de “eso no nos puede pasar aquí”? El hecho incontrovertible de que estemos aceptando como “normales” los mimbres con los que se hará el cesto de Pandora, el que contiene todos los males: son las características neoliberales de nuestra realidad actual. A saber, el individualismo extremo del “yendo yo caliente”; la gradual desaparición de movimientos comunales, altruistas y concienciados con los problemas reales, y no teledirigidos o subvencionados por la política fagocitadora de todos los partidos; la escasez de educación ética desde la guardería hasta la Universidad; la creciente y contagiosa falta de salud mental a todo nivel y en todos los colectivos sociales; la entronización de la fuerza sobre el diálogo y la colaboración; la dependencia hacia una tecnología que nos aleja de lo propiamente humano; la pérdida de la memoria histórica como especie y el auge de los totalitarismos, a cambio de la seguridad y el pan de cada día. Los chinos ya se acercan a esto y, dada la marcha de los acontecimientos, esa “ideología” podría dominar el mundo. ¿Distopía?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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20 mayo 2022 5 20 /05 /mayo /2022 10:43

Logoi 252

ARMAGEDON

En el libro bíblico del Apocalipsis el término “Armagedon” indica la batalla del fin del mundo entre las fuerzas del bien y las del mal.  Muchas religiones reivindican esa profecía simbólica y algunas la situaron en la Primera o la Segunda guerra mundial  o  en algunos momentos de la Guerra Fría. En estos días la tentación catastrofista evoca cómo la rivalidad entre Estados Unidos y la URSS desemboca en una guerra nuclear que destruye la humanidad.

Hechos: Putin amenaza repetidamente con recurrir al armamento nuclear; la guerra de Ucrania no ha resultado ser un paseo militar para los rusos –lo que eleva la tensión-; y la OTAN sigue comportándose con la irresponsabilidad de su principal mentor, los Estados Unidos, sugiriendo la entrada de más países europeos fronterizos con Rusia. Aún así, deberíamos evitar proyectar nuestros temores en algo tan desconocido como es el futuro. Examinemos la historia y veremos cómo un número muy elevado de variables introduce el azar en el desarrollo presuntamente lineal de los hechos y los desbarata, para coger a menudo un atajo que nadie había visto. Lo curioso es que, habitualmente, en el análisis posterior de lo ocurrido acabamos creyendo que las cosas no hubieran podido seguir un camino distinto. Determinismo puro y duro.

En 2019, el Programa de ciencia y seguridad global de la Universidad de Princeton realizó una simulación de lo que podía ocurrir tras un choque nuclear entre la OTAN y Rusia: más de 90 millones de muertos y heridos en sólo las primeras horas. Posteriormente el nivel de radiación dificultaría la supervivencia del resto de cualquier forma de vida terrestre.

Se supone que hay posibilidades de supervivencia de las personas no cercanas a los lugares donde estallasen las bombas. Existen programas y protocolos diseñados a nivel nacional en algunos países de Europa, en Estados Unidos, y otros. Los primeros están relacionados con accidentes nucleares –como Chernobil o Japón- y otros lo están respecto a una conflagración nuclear. España no está entre esos países y nuestra Ley de Seguridad Nacional no contempla un evento de esas características. Tampoco hay instaladas señales acústicas para avisar a la población de las ciudades. Incluso algo tan básico como las pastillas de yodo indicadas contra tal radiación no existen en España (las de las farmacias no tiene la cantidad suficiente de yodo). Consecuencia: en estos tiempos, más vale prever que lamentar.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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10 mayo 2022 2 10 /05 /mayo /2022 09:49

LOGOI 251

NADIE

Publicado el 100522 en La Comarca

Homero nos narra en “La Odisea” el sagaz enfrentamiento de Ulises contra Polifemo, el gigante de un solo ojo que se merienda a algunos miembros de la tripulación del astuto héroe heleno. Cuando el gigante antropófago le pregunta a Ulises cuál es su nombre, éste le contesta “Me llamo Nadie”, simbolizando proféticamente el poder de manipulación y destrucción que se suele esconder tras esa palabra, el anonimato del poder. En nuestro tiempo, detrás de las grandes corporaciones económicas, tecnológicas y financieras que nos dominan, generalmente hay unos “Nadies” cuyos nombres y apellidos se difuminan tanto como el alcance real de sus poderes. Los pocos que “dan la cara” tienen menos poder del que presumen y se deben también a sus consejos de administración y a las reglas de un mercado que siempre está a un nivel superior (y oculto).

En su libro “Sobre la violencia”, publicado en 1969, Hanna Arendt ya define con agudeza una forma de dominación del hombre sobre el hombre que era esencialmente distinta a las habituales en el mundo griego: el dominio de solo hombre, en el caso de la monarquía, de los más ricos (oligarquía), de los mejores en la aristocracia y de la mayoría, en la democracia. Para ella, actualmente, la forma más formidable de todas es el dominio de la burocracia, el de un “intrincado sistema de organismos, del cual ningún hombre puede ser considerado individualmente responsable: es decir el dominio por parte de Nadie”. Si en la tiranía, el que manda no tiene que rendir cuentas, en la burocracia, como no hay un alguien que se responsabilice, es imposible localizar sujetos concretos o identificar al que da las órdenes y responde a una determinada acción pública; el poder burocrático escapa a todo control y puede destruir todo a su paso. Es el poder de Nadie.

Por eso con una burocracia creciente, servida por ejércitos de funcionarios bien pagados, pero cuya labor es difícil de controlar públicamente, “no queda nadie con quien debatir, nadie a quien presentar quejas, nadie a quien presionar”. Es un sistema de gobierno que “priva a todos de la libertad política y de la capacidad de actuar en el ámbito público. Es una tiranía sin tirano”. Sin olvidar la extrema burocratización paralela de los partidos políticos, donde apenas quedan rendijas para la actuación del ciudadano que no entre en el sistema de partidos (y por tanto no esté sujeto a la normativa operativa-ideológica de éstos). Piensen en ello.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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3 mayo 2022 2 03 /05 /mayo /2022 09:27

Publicado en La Comarca, 030522

Siempre llevo a Portugal en el corazón, desde antes de la pacífica Revolución de los Claveles (25 de abril de 1974). He viajado por sus tierras en tiempos de Salazar y con frecuencia después de la revolución. En enero y febrero de 1986 fui a Lisboa a informar sobre las elecciones presidenciales que ganó el socialista Mario Soares. Para entonces, Portugal había salido de la Edad Media de la dictadura y mostraba su pujanza económica, política y social a todo el mundo, excepto en nuestro país, obcecado por su indiferencia y complejo de superioridad.

Me asombró la cortesía, buena educación y el señorío de casi todos los políticos portugueses en sus mítines. El pueblo portugués es cabal, galante, irónico,  con una cierta elegancia de otros tiempos. Incluso en el ambiente político mantienen esa actitud de cortesía y respeto.

 Entrevisté a Mario Soares y al Presidente Eanes. En ambas entrevistas, tras las preguntas de rigor sobre política interna,  planteé, al político socialista y al militar, una cuestión, entre la utopía y el sentido común: los Estados Unidos de Iberia. Recibí sendas sonrisas, comprensivas pero diplomáticamente elusivas.

¿Qué opinaría, lector, de una federación ibérica que uniera a los sesenta millones de personas, con sus economías bogando en el mismo navío y con unos políticos que inspiraran a algunos de los nuestros a instaurar la cortesía, el sentido común y la honestidad en  el ámbito político hispano? Ayudaría una capitalidad compartida, una similitud léxica en los idiomas del 89% y el hecho de que la suma de países de habla española y portuguesa representa el 14% del PIB mundial. Hace poco vimos algo esperanzador con la “excepción ibérica” de la UE en el asunto energético.

El escritor luso Gabriel Magalhaes hablaba de la “narrativa falaz” que eternizó la dictadura salazarista y las guerras coloniales que provocaron el golpe de Estado incruento del 74. “Cuando la mentira guía a un país, tarde o temprano se produce un gran dolor”. Eso ocurre en el mundo con la guerra de Ucrania. España y Portugal podrían estudiar una posible Federación Ibérica que mitigaría sus efectos en nuestros países.

Soares me dijo: “Mas é um sonho impossível... somos tão diferentes”.  Creo que es más lo que nos une que lo que nos separa. Aunque sea un camino largo… vale la pena.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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28 abril 2022 4 28 /04 /abril /2022 10:48

Publicado en La Comarca el 260422

Dicen que el “plogging” va a arrasar en un futuro cercano entre los deportistas de cualquier edad y condición. En esencia consiste en combinar el jogging con la recogida de basura, tanto en las calles y paseos de las ciudades, como en bosques, playas o senderos montañosos. Es una basura procedente de ciudadanos que van tirando a su paso todos los envoltorios, residuos, botellas o envases que han utilizado para alimentarse. En las más altas cumbres del Himalaya o en el desierto de Gobi, desde  las playas andaluzas y catalanas a las montañas aragonesas o los ríos que atraviesan nuestro país, los bosques de Navarra o las Rías Bajas, el  homo o fémina de la especie, homunculus sorditus (pequeño ser sucio), va dejando residuos personales de desechos allá por donde pasa.

Pues bien, un deportista sueco, Ahlström, ha puesto en marcha este nuevo deporte: plogging, palabra formada por la raíz plocka, en sueco recoger, y jogging, en inglés correr, que va adquiriendo adeptos en toda Europa, no sólo corredores, sino ciclistas, montañeros, nadadores o submarinistas. Sólo es necesario llevar una bolsa sólida y flexible e ir llenándola con lo que encontremos. Los más mentalizados llevan varias bolsas en una mochila y van seleccionando según el tipo de residuo. El sueco aplica la teoría criminológica de los cristales rotos a su cometido: si percibes en una casa signos de abandono y hay un cristal roto, pronto habrá quien romperá todos los demás. Con las basuras ocurre lo mismo. Un sendero cuidado y sin residuos tiene más posibilidades de ser respetado. Los ploggers tienen en nuestro país un amplísimo campo de entrenamiento.

En defensa de nuestro carácter nacional y perdonen por la anécdota personal, les diré que hace treinta años, mi cuñado Jaume, aficionado a las excursiones en familia, enseñó a sus cuatro hijos que, en cada salida, debían recoger todos los residuos que vieran y guardarlos hasta depositarlos en un contenedor al regresar de la caminata. Hoy en día esos chicos enseñan a sus propios hijos a hacer lo mismo. En el curso de los años muy a menudo me he encontrado en montañas y senderos, compatriotas deportistas que no sólo no ensuciaban ellos, sino que limpiaban lo dejado por otros. Como ven, hay esperanzas para llegar a ser un pueblo orgulloso de la limpieza de su propio país.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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16 abril 2022 6 16 /04 /abril /2022 12:17

LOGOI 247

DESIDERIO, EL PASTOR

Publicado en La Comarca 120422

Hace unos meses murió Desiderio, el último pastor de Torre del Compte, un pequeño pueblo situado en un altozano sobre el valle del Matarraña. El próximo sábado, los vecinos se reunirán a las afueras del pueblo, en una era que se abre al valle como un balcón inesperado, acariciado por todos los vientos. Allí se han plantado dos moreras, se han colocado unos bancos y una mesa de madera con asientos. Por iniciativa popular se ha dado el nombre del pastor al lugar.

Tuve el privilegio de contarme entre sus amigos. Era un hombre de sonrisa reconfortante y hablar despacioso. Solíamos compartir unos minutos de plácida charla, sentados en una roca frente al valle, con el río serpenteando allá abajo. Cada mañana, durante años, pasaba junto a mi casa, azuzando a sus ovejas, con el perro fiel a sus órdenes o silbidos. Ya era mayor y caminaba lentamente, asegurando cada paso, con sus zapatillas desgastadas, atento a sus animales.

Era un hombre de palabra sencilla, justa y exacta.  A veces su sonrisa de hombre bueno dejaba paso a una risa breve y algo pícara. Me lo encontraba en alguna de mis caminatas por los alrededores del pueblo y me regalaba sus sabrosas consejas sobre el campo, las plantas o el tiempo. Cuando hablábamos de la comarca, la mirada chispeante de sus claros ojillos dejaba traslucir una retranca divertida y nunca maliciosa. Yo le hablaba, a veces, de otro pastor de cabras y ovejas. Se trataba de un hombre de otros tiempos, de hatillo y cayado, de piel oscurecida por el sol y manos encallecidas y  surcadas por las grietas del trabajo y la intemperie, que igual empuñaban un bastón, como acariciaban una flor o fijaban con torpe caligrafía los versos de un poema. Fue un pastor de ideas, de libros y de poesía en el corazón y en la mirada: Miguel Hernández. Desiderio escuchaba muy serio cuando le recitaba versos de Miguel. Movía la cabeza con pesar cuando le hablaba de su triste fin, con 32 años, en la cárcel de Alicante,  por el delito de ser poeta y republicano. Desiderio dejaba vagar su mirada, triste y en silencio, ante la crueldad salvaje de una guerra que él también sufrió de niño. Desiderio, amigo, cada visita de los vecinos a tu mirador será como una oración por ti, que ahora pastoreas estrellas.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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6 abril 2022 3 06 /04 /abril /2022 18:48

LOGOI 246

EL MATIZ

(PUBLICADO EN La Comarca 050422)

Mi ex compañero, Plácid García Planas, escribe un artículo filosófico en el que fue nuestro periódico común. Habla de ese “oficio y herramienta de conocimiento que se está extinguiendo”, el reportero. Y marca la diferencia entre ese espécimen raro y la tropa insigne de tertulianos, opinadores, ideólogos, polemistas o politólogos que suelen florecer como hongos en nuestra sociedad de tuits, twiter, facebook y otras maravillas de lo inmediato. La primera víctima de esa narrativa de lo “noticioso” es el matiz. Pienso que precisamente en el matiz está la verdad. Es lo que nunca se busca, se encuentra. Y es difícil de definir o de conceptualizar. Para mi amigo, uno de los mejores reporteros que conozco, ese matiz, que anida en la sensibilidad del que lo encuentra, más que en el hecho en sí, es una especie de “epifanía”, ese momento casi inaprensible –nos contaba Joyce- en el que se desgarra el velo de la realidad para mostrarnos el nudo emocional de los que viven la pesadilla. Plácid, que está en la Ucrania invadida, siente la llegada del “matiz” cuando abre la puerta de la morgue de Mikolaiv. El bofetón que recibe con el aire que huele la hace relacionar brutalmente entre sí todas las ideas, sensaciones, hechos y temores que rodean ese instante. Ha  percibido la esencia de todo lo que está viviendo y sólo le queda musitar como Kurtz, el personaje de “El corazón de las tinieblas”, la novela de Joseph Conrad: “el horror… el horror”.

La experiencia de los reporteros como Plácid, su contacto íntimo con el desolado horror del corazón humano ante la barbarie, la injusticia  y la irracionalidad, añade un “plus” a la información que nos trasmite. Son pequeños detalles que permiten al lector atento captar la profundidad humana del hecho, al margen de la superficialidad del tuitero o del erudito comentarista y su análisis plagado de historia, datos y estadísticas o el  tertuliano dotado de ciencia infusa y sobrado de psicologismo.

Es un oficio que podría desaparecer…porque siempre ha sido escaso. No consiste sólo en tener la titulación exigida, ni en estar al tanto de los detalles del evento que cubren, de su historia, incluso de una formación técnica y literaria. O del valor personal. El “defecto” de preparación se llama “humanismo compasivo”, una sensibilidad poética militante hacia el dolor ajeno que raramente se adquiere a no ser que lo tengas dentro, de origen. Y que lleva consigo la garantía de cansancio, sufrimiento y  cinismo defensivo. La noticia, importa…la víctima, más.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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29 marzo 2022 2 29 /03 /marzo /2022 11:03

LOGOI 245

RUSOFOBIA, NO

Cuando el exceso de emociones, la sentimentalidad alejada de la razón o, peor, la visceralidad, hacen presa en el ser humano, éste se convierte en un juguete de las circunstancias y se vuelve capaz de cometer actos censurables que nunca perpetraría de estar “en su sano juicio” o aplicar el  sentido común. Pero el verdadero peligro es cuando esas emociones negativas se vuelven viricas  y crean estados semejantes en grupos sociales o poblaciones enteras. No hace falta recurrir a la historia para recordar estados globales de odio, represión o venganza contra determinadas “víctimas” propiciatorias, ya sea una etnia, judíos, árabes, negros, gitanos, mendigos…; diferencias sexuales, mujeres, homosexuales…; salud, leprosos, sida, enfermos mentales. La intolerancia y la eliminación física, social o cultural contra el “otro”, el ajeno, el forastero o el extraño, han escrito las páginas más negras de la historia.

Un ejemplo de esto es la “rusofobia” que se ha desencadenado tras la guerra de Putin. Primero, considerar a todo el pueblo ruso como “responsable” de la guerra es una injusticia. Segundo, prohibir las manifestaciones de la cultura rusa, sólo por ser rusa, es tan irracional y nocivo como los “autos de fe” de la Inquisición o los nazis quemando libros (recordemos que donde se empieza quemando libros luego se queman personas). Tercero, dar por sentado que un pianista, un escritor,  un compositor, por ser rusos,  deben ser “cancelados”, es ponernos a la altura moral de Putin o de Stalin. Cuarto, considerar a Tolstoi, Dostoievski,  Prokofiev, Tchaikovsky o Rimsky Korsakov como artistas “no oportunos” en estos momentos es una estupidez.

Aquí va una cita oportuna. Se trata de “Crimen y Castigo” de Dostoievski, publicada en 1866. En las últimas páginas, cuando Raskolnikov cumple condena en Siberia junto a Sonia, nos narra una pesadilla que tuvo: “una plaga de ‘triquinas’ procedente de Asia, contagia a toda Europa y  vuelve  locas a todas las personas, pero con la particularidad que los contagiados se consideran personas muy inteligentes y en posesión de la verdad, con infalibles dogmas, conclusiones científicas y convicciones y creencias morales. Por tanto agredían y mataban a los demás y entre sí pues no sabían a quienes inculpar o a quienes justificar. Todo y todos se perdieron.” ¿No hay algo de eso en la “cultura de la cancelación”?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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27 marzo 2022 7 27 /03 /marzo /2022 17:07

LOGOI 244

FELONÍA

Publicado en La Comarca el 22032022

Dícese de una acción fea, traidora o desleal. Así se podría calificar el giro de política del Gobierno español en el conflicto del Sahara, al reconocer el dominio marroquí sobre un territorio que fue anexionado a sangre y fuego. No soy un utópico y reconozco la “realpolitik” (diplomacia basada en factores dados en lugar de premisas ideológicas o éticas): si no hay un rechazo conflictivo de Argelia, la jugada sintoniza con las necesidades energéticas de España y de Europa. Una manera de dejar de depender del gas ruso. Por tanto la suerte del sufrido pueblo saharaui  queda en el aire. Segunda ocasión para olvidar nuestras promesas. Los saharauis ya saben que no somos de fiar.

Como el señor Sánchez, que olvida las trapacerías a las que históricamente se ha visto sometida España por la monarquía alauí actual. El padre de Mohamed VI, Hassan II, fue el artífice de la Marcha Verde, otra vergüenza internacional, apoyada logísticamente por un “amigo” de España, los Estados Unidos. Debería estar claro que en todas las relaciones “fraternales” hispano-marroquíes, las farsas, los engaños y embelecos, son moneda de cambio de Rabat y pasto del olvido en Madrid. ¿Hay alguien, que conozca mínimamente la cuestión saharaui desde el acuerdo de 1975, (sacado con fórceps por Hassan II de una España donde la dictadura daba sus últimas boqueadas), que crea que la maniobra actual va a arreglar el contencioso “Ceuta-Melilla” y las oleadas piratas de inmigrantes con los guardias marroquíes de espaldas?

Mientras, el pueblo saharaui, sigue sometido a condiciones precarias de vida, confinados en los campamentos argelinos, con una lucha armada que frena al Ejército marroquí en el larguísimo Muro (“de la vergüenza” le llaman) que éstos levantaron, símbolo de un pueblo al que arrebataron su legendaria libertad del desierto. Ahora España ha servido a Rabat, la pieza que faltaba tras el apoyo de Trump (no anulado por Biden) y el de Francia y Alemania, que buscan un paso seguro del gas argelino, vía Marruecos, hacia Europa. ¿Qué garantías tiene la República Árabe Democrática Saharaui y el pueblo de las arenas de que la guerra contra Marruecos no se convierta en un “asunto de secesión interna”? Marruecos va a tener las manos libres. El resto del mundo cerrará los ojos a otra tragedia genocida. Aunque una posible guerra Argelia-Marruecos daría al traste con los planes europeos.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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