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12 octubre 2013 6 12 /10 /octubre /2013 08:10

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Cien años del nacimiento de Albert Camus. Dramaturgo, ensayista y novelista, ha sido uno de los más controvertidos intelectuales franceses del siglo XX, rival de Sartre y auténtico icono  de un tipo de drama relacionado con la raza y las nacionalidades que hoy más que nunca está de rabiosa y lamentable actualidad. El enfrentamiento entre lo laico y lo religioso, encarnado en el drama de los musulmanes ante la incomprensión occidental, tuvo en Camus, premiado por el Nobel en 1957, uno de sus paradigmas, en unos años en los que la tragedia sangrienta de la guerra de Argelia exigió a la sociedad francesa (y al resto de Europa detrás) que tomaran partido en un problema que acuciaría al mundo unos años más tarde, la independencia de las colonias. Camus era un "pied noir", un francés nacido en Argelia de madre española, que adoptó una actitud moderada y escéptica frente a los que apoyaban a sangre y fuego la pervivencia de los franceses y los de la izquierda sartriana que apoyaban sin reservas a los argelinos. Quizá, aún no se sabe con certeza, el extraño accidente de circulación que acabó con la vida del escritor el 4 de enero de 1960, con sólo 46 años, tenga que ver con este drama nacional de una forma menos indirecta de lo que se dijo. De Camus hay que leerlo prácticamente todo, desde "La peste", "El verano", "La caida" o "El extranjero" hasta los ensayos "El mito de Sísifo" o "El exilio y el reino", la obra de teatro "Calígula" o su novela póstuma "El primer hombre", un manuscrito que estaba corrigiendo cuando murió y que fue publicado en 1994, más de treinta años después de la desaparición del escritor. Su enorme humanidad, su convicción de que la creación literaria debía estar comprometida con los derechos humanos, sus personajes entrañables y sobrios, la integridad moral de Albert Camus en su vida personal y profesional, hacen de este escritor una de las figuras representativas de la enormidad ambivalente del pasado siglo, donde el horror y el sufrimiento tocaron techo en la historia de la humanidad, pero también el progreso y la belleza creativa. Camus no llegaría a ver la independencia de su patria de nacimiento (en 1959 De Gaulle, harto de la sangría de la guerra, les concedió la autodeterminación y en 1962, la independencia). Camus es el adalid de la "filosofía del absurdo" con la que se aleja del marxismo y del existencialismo, lo que le valió enfrentamientos con la izquierda de la época, que descalificó al autor tildándolo de "tibio" y "confuso". Pero él atestiguaba que "la verdad es misteriosa, esquiva y siempre hay que procurar conquistarla. La libertad es peligrosa, tan apasionante como difícil de vivir". Y se enfrentaba con su "pudor instintivo", su rigor intelectual y su autenticidad moral a un mundo que estaba escindido en dos posturas radicales irreconciliables: una derecha agresiva y bunquerizada y una izquierda excesiva y ruidosa, ambos fanatizados. El sentido común y el respeto al otro de Camus no era bien visto en ese clima beligerante. Volvamos a leer a Camus, es una forma de revivirlo.

 

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11 octubre 2013 5 11 /10 /octubre /2013 07:41

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A James Salter, un octogenario nacido en 1925 en Nueva York y que ha tenido tiempo de vivir varias vidas apasionantes y escribir algunos libros de los que todavía nos falta la perspectiva necesaria (que solo la da el tiempo) para concluir que son obras maestras, lo lee uno con la pasmada certeza de que todavía, a pesar de la claridad del estilo, se nos escapan muchas cosas y de que, dentro de unos años, cuando uno vuelva a leerle -- a éste, como a todos los clásicos, uno siempre vuelve a leerlos, si la vida te da tiempo-- óbtendrá dos placeres: el de recordar el que tuvo cuando se sumergió en la narración la primera vez y el otro, el nuevo, muy distinto y más enriquecedor quizá, cuando vuelva a encontrarlo con la asombrada perspectiva de la suma de los años, las vivencias personales y la experiencia agridulce de la edad.

"Uno debe tener héroes, lo que equivale a  decir que debe crearlos. Y nuestra envidia, nuestra devoción los convierten en reales. Somos nosotros los que les prestamos la majestad, el poder que nunca poseeremos. Y ellos, a su vez, nos devuelven una parte. Pero esos héroes son también mortales. Se desvanecen..." (pág.219). Y esta es la historia que nos brinda Salter en "Juego y distracción", una novela publicada en 1967 que ahora Salamandra nos ofrece en la espléndida traducción de Jaime Zulaika.

El narrador nos narra la historia de un amor físicamente intenso entre dos jóvenes dioses, Philipp Dean, un universitario norteamericano  que recuerda a los héroes apasionados y futiles de Scott Fitzgerald y Anne, una francesa sensual, felina y desdichada que parece reflejar la desazón de las heroínas de Hemingway. Pues la novela trata de algo que esos dos ilustres apátridas han narrado alguna vez en sus libros de la diáspora de los jóvenes yanquis descubridores de la vieja y encantadora Europa, del Paris de mediados del pasado siglo, un tiempo en el que el dólar regía las voluntades y los corazones de jóvenes arrojados e impíos que bebían la vida a largos tragos con el vino rojo y la despreocupación salvaje de la juventud.

Salter escribe diálogos tan cortos y vitales como los del viejo maestro de la virilidad algo misógina, Ernest,que ya por esas fechas acariciaba el rifle con el que calmaría el fin de su aventura vital y desenvuelve la amarga pócima de la sensibilidad como Henry James o Lawrence Durrell. Pero no me interpreten mal: no es copista de estilo. Hace falta leer "Años luz", "En solitario" o "Quemar los días" para comprender que Salter tiene luz propia. No se sube sobre los hombros de esos gigantes, es otro más del reducido rebaño de inmortales.

Salter nos narra una historia de amor y sexo con la difícil amenidad de un Stendhal y va desgajando en frases plenas de sentidos y ecos, la implícita tragedia que tiene esos amores volcánicos, su insobornable y efímera hoguera de sensualidad, ternura, pasión e inteligencia. "Después descansan largo tiempo en silencio. No queda nada. El poema de su amor está desperdigado a su alrededor. Los días se han desplomado por doquier, se han desmoronado como naipes. El aire es frío. Dean se sube las mantas. Ella está tan inmóvil que parece dormida. El le toca la cara. Está bañada en lágrimas". (pag. 208).¿Hay alguna manera de describir tan aguda y bellamente el fin, inevitable, de uno de esos amores que sólo los muy audaces y afortunados son capaces de crear para consumirse en ellos?

El narrador se oculta tras una presencia vaga, algo envidiosa, celosa de ese amor del que es testigo, jugando incesantemente con el lector, "No ocurre tal cosa, por supuesto. Me los he inventado todo..."(pag.133) y dándole a todo un sentido y una finalidad que se nos escapa.  "Alteramos el pasado para formar el futuro. Pero hay una sustancia real en el dibujo que finalmente aparece y que resiste a los demás cambios...El pasado infinito nos penetra y se desvanece". (pag.58).  De eso trata la novela y en ella se refleja esa "sustancia real". Solo queda un espacio donde ha estallado la vida haciendo añicos a sus protagonistas, pero antes ha tenido el fulgor de mil soles espléndidos. Como decían los clásicos griegos, "los dioses dan el doble de esplendor a los astros que han de existir durante muy poco tiempo".

Lectura, pues, imprescindible. Y no les digo más.

 

FICHA

JUEGO Y DISTRACCIÓN.-James Salter. Ediciones Salamandra. 219 págs. Traducción de Jaime Zulaika.-.

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5 octubre 2013 6 05 /10 /octubre /2013 12:34

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Para los que vivimos en el Matarraña y el Bajo Aragón, la figura del pintoresco y legendario general  Cabrera y los sanguinarios tiempos de la primera guerra civil carlista cuyos principales escenarios bélicos están trufados de nombres y lugares de estas tierras, se refleja en un aporte realmente abrumador en los últimos tiempos no sólo de libros históricos o de base histórica, sino también de narrativa literaria que recrea con mayor om menor fortuna la figura casi mítica del soldado y el líder. El libro que hoy les recomiendo es del alemán Wilhem von Rahden (1793-1860), aventurero y militar prusiano, herido en Waterloo, cronista ameno y observador de los hechos históricos que vive, voluntario en las filas del pretendiente al trono de Isabel II, conocedor de tierras del Pais Vasco, Navarra, Cataluña y Aragón. Entre sus obras, esta que presento está dedicada a sus recuerdos de la lucha junto al general Cabrera entre 1837 y 1839. Resulta fascinante, no sólo por la eficacia de las descripciones y el punto de vista estoico y honesto del autor, sino por la galanura con la que describe a personajes, líderes o paisanos con los que convive, sin ahorrarnos criticas bastante ajustadas y algunas feroces sobre esos personajes y jefes militares, junto a los desmanes de ambos ejércitos sobre la castigada población civil. Sin embargo a Ramon Cabrera le juzgaba un buen jefe militar y un hombre de valor y capacidad de gobierno. La traducción al catalán de Ricard Martí de esta obra inédita en este país desde su publicaciónn en 1840, resulta interesante y amena. Un libro indispensable para entender las guerras de nuestros antepasados y el origen de muchos de nuestros problemas politicos endémicos y actuales.    

 

FICHA:

"CABRERA. RECORDS DE LA GUERRA CIVIL ESPANYOLA (1833-1840).- Wilhem von Rahden.- Ed. Salvatella- 376 págs. 28 euros

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4 octubre 2013 5 04 /10 /octubre /2013 07:34

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Robin Sloan es un joven escritor norteamericano especializado en cuestiones informáticas y digitales, creador de páginas web y otros inventos de programaciones digitales  de los que hace gala en esta novela, editada por Roca,"El sr.Penumbra y su librería 24 horas abierta" . Nos habla de cuestiones informáticas en las que el protagonista se mete para optimizar comercialmente la inmensa y misteriosa librería -biblioteca del Sr. Penumbra radicada en San Francisco, que confirma para el lector no avezado en el mundo de los ordenadores, lo que escribe en la página 45:  "si te suena imprsionante es que tienes más de 30 años". Y como yo ya estoy en ese "limbo cada vez más denso de la edad madura" (pag.46) la historia que cuenta Sloan me atrae por el estilo desenfadado y rabiosamente juvenil, lleno de observacionbes de un humor cáustico e irreverente pero al mismo tiempo los inventos informaticos y aplicaciones digitales de Clay Jannon (un chico "que apenas toca papel", según su auto presentación)  que van trufando sus actividades en la enigmática librería, me provocan un admirado estupor: ¿realmente lo que dice que hace es posible hacerlo en la vida real? Según me ha confirmado una informante muy parecida a la "chica Google" por la que suspira el joven virtualizado, me temo que sí.

Maravillas técnicas al margen, la novela de Sloan revela dos cosas: los chicos Google o Twitter, la generación @, tienen un magnífico y muy burlón y estratosférico sentido del humor. Y, segundo, tienen más cultura "libresca" de la que parece, aunque lo oculten sagazmente.

La invención de esa librería "un lugar ridiculamente estrecho y vertiginosamente alto, cuyas estanterías llegaban hasta arriba, tres pisos de libros, quizá más...que parecía que no tuvieran fin...donde tuve la sensación de encontrarme en un bosque de Transilvania, lleno de lobos, brujas y bandidos con puñales..." levanta en el lector ecos de Borges (probable fuente de influencias del joven informático novelista) y de Edgard Allan Poe o Lovecraft. La misteriosa y tétrica hermandad de lectores fanáticos de libros olvidados, que forma la médula de la novela, logra interesar al lector desde su comienzo. Una vez equilibrado el aspecto telúrico o mágico por la presencia de libros "normales" de autores clásicos o modernos, la historia, digna émula del estilo de "El código Da Vinci", se vuelve más y más paranoide y se desinfla un poco hacia el final, cuando los principales enigmas son resueltos y el protagonista triunfa de forma más o menos apoteósica. Es pues, en resumen descriptivo, la historia de una libresca conspiración global, con muestras de encriptración de códigos (al estilo de Poe), amores varios, sentido de la aventura y la travesura y el misterio de un secreto milenario que concierne a sociedades secretas y ritos de iniciación, en que interviene la todopoderosa Google como tecnología de apoyo a los buenos.

La novela, que edita Roca Editorial y traduce Isabel Margelí es una diversión que puede atraer por igual a forofos de las pantallitas y a los tradicionales lectores de libros. En ese sentido es un libro hijo de este tiempo e inaugura una posible vía de contacto y comprensión para los "lletraferits" y los amantes de los píxeles y los teclados.

También para los aficionados a los juegos de rol es una novela con mensaje. En mi caso, no, ya que jamás he intervenido en ninguno de ellos, con lo que para mí la lectura ha sido un conjunto de descubrimientos de un aspecto desconocido y muy activo del mundo en que vivo. Y así el equipo de personajes (al estilo de Tolkien o "Juegos de Reyes") que desentrañan los misterios de la insólita librería del Sr. Penumbra, está formado por un "pícaro", una "maga" y un "Guerrero" que se habrán de enfrentar al desciframiento de un código que lleva cinco siglos intentando ser descifrado, cosa que sí hará el dinámico y divertido protagonista, ayudado por sus amigos.

Y así con esta novela menor, que no aspira más que a donar un buen rato  al lector, también ofrece datos como el de la "singularidad", hipotético momento del futuro en el que la curva de crecimiento de la tecnología va en vertical y es como si la civilización se reiniciara (al estilo del "milagro del informático": apaga y enciende el ordenador y a lo mejor el problema se resuelve) ya que los ordenadores se han vuelto más listos que la gente" (pág.60). O, lo más soprendente para mí, encontrar en este libro, un auténtico tratado sobre tipografía y distintos tipos históricos de letras, desde Gutemberg a nuestra época, aunque en su versión digital, por supuesto ("un fino envoltorio matemático para describir pequeñas formas de letras"). O los guiños literarios ingenuos y guasones, como "Los dedos flacos de la aurora penetran desde el este sobre Nueva York", cual un Homero telemático. Una novela pues, graciosa y nada trascendente, con visibles fallos de ritmo, descripción de personajes y nudo argumental, pero aún así, divertida.

 

FICHA

 

"EL SEÑOR PENUMBRA Y SU LIBRERÍA 24 HORAS ABIERTA", Robin Sloan.- Roca Editorial. 267 págs.15,90 euros.

 

 

 

 

 

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2 octubre 2013 3 02 /10 /octubre /2013 20:06
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Khaled Hosseini vuelve a pulsar la fibra sentimental y emocional del lector con otra de sus novelas. Este afgano, médico, que vive en Estados Unidos logró un éxito fulgurante con "Cometas en el cielo" (cuya versión cinematográfica ayudó a encumbrar al autor. Su defensa de lo humanitario incluso en situaciones tan desoladas como la que vive su país, el llamamiento permanente a la nobleza, el valor, la amistad y el amor cuando todo lo que nos rodea se hace añicos, da a la nararativa de este escritor oriental que no desdeña ni renuncia de sus raíces sencillas y de su forma de narrar heredera de los lúdicos y tradicionales contadores de historias de todo el oriente medio. Su éxito como escritor se consolidó con "Mil soles espléndidos" en el que abundaba en los presupuestos básicos de sus novelas y ahora presenta "Y las montañas hablaron" en el que los luces y sombras de la cultura popular en su destrozado país vuelve a ofrecernos otra historia que rezuma humanidad, encanto tradicional y unas vivencias enraizadas en una cultura tribal anclada en un mundo de valores que resultan sorprendentes y fascinantes para el lector occidental.
Ahora nos habla de forma épica e intimista de una familia enclavada en un país, Afganistán, en el que la guerra y la violencia forman parte de su sustrato histórico, pero aun asi, permite que florezcan los sentimientos y las emociones más profundas. Se trata de l país con "mil tragedias por kilómetro cuadrado", donde padres implacables, seres arruinados por la guerra, tullidos y fugitivos, se dan la mano en una historia inacabable y reiterativa.  Esta vez será una aldea perdida en las montañas afganas, donde una familia se va a enfrentar a  circunstancias dolorosas. La narración de Abdul, el cabeza de familia, a sus dos hijos, Abdulá de 10 años y su hermana Paris, de tres, nos introduce en la historia de esas gentes inmersas en un mundo de viejas costumbres, leyes ancestrales y un hoy --en 1952 comienza la novela-- que va a desgarrarse una vez más. La familia va a Kabul y allí se producirá un desgarrador evento, la cesión en adopción de la  niña  a un matrimonio adinerado de la capital. A partir de ese momento la narración va extendiéndose como en un escenario global, en el que voces y susurros van complementando la historia de la familia a través de los tiempos, a través de varias generaciones en las que los dolores de la existencia, la violencia, las traiciones, los sinsabores de los sacrificios y la muerte van alternando con la omnipresencia del amor y la amistad.
Guerras, miseria, hambrunas, violencia, injusticia, creencias y tradiciones inconcebibles, van vertièndose en las vidas que narran sus terribles historias, entrelazándose en el tiempo y en multiples espacios, Kabul, París, Grecia o Estados Unidos, desplegando un fresco de humanidad y dolor durante cinco décadas. Con las vicisitudes familiares como elemento dinamizador, el fondo histórico del desdichado país, cobra una importancia capital. Y así somos testigos indirectos de golpes de estado, la invasión soviética y la guerra destructiva que supuso, la guerra civil sangrienta y mezquina, la llegada de los talibanes al poder con su brutalidad y fanatismo y la intervención norteamericana que convierte al país en un fangal de corrupción, violencia e injusticia.
Al estilo de Amin Maalouf (que lo hizo con Beirut, el conflicto de Oriente Medio, en "Los desorientados")  Khaled Hosseine hace un juicio de valor conjunto de la historia de su país, desde el punto de vista del expatriado y desde una óptica de hombre cultivado y de alta posición. Pero, no obstante, su esfuerzo por ponerse en la piel de sus míseras criaturas logra una materialización literaria óptima, a pesar de ciertos excesos en la fórmula narrativa de origen oral, con ecos orientales y costumbristas casi antropológicos. Un exotismo lírico y emocional a lo Khalil Gilbran que puede resultar algo pesado, aunque tiende a un engarce emocional que da buen resultado para un tipo específico de lector, amante de las emociones inmediatas y del sentimentalismo.  Novela interesante, traducida por Patricia Antón de Vez y Rita da Costa que forma parte de un género intimista y esencialista, en el que el amor y la muerte caminan juntos entre emociones y sentimientos primarios, en un ambiente exótico donde el tiempo parece transcurrir de una forma distinta al de occidente. Y el autor que nos ha mostrado los elementos que destruyen a su país, también ofrece cierto tipo de soluciones, de tomas de postura para hacer posible seguir con la vida y mejorar las circunstancias (plano idealizado poco probable). Optimismo pues en una novela donde la tragedia, la muerte, los horrores de la guerra, campan por sus respetos, angustiando al lector ante una avalancha imparable de desgracias narradas por un narrador multiple que toca todas las teclas sociales del país en coma.
 
FICHA
"Y las montañas hablaron". Khaled Hosseini.- Ed. Salamandra. Traducción de P.Antón y Rita da Costa.- 382 págs. 20 euros
 
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30 septiembre 2013 1 30 /09 /septiembre /2013 07:08

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El Dalai Lama es un hombre sabio, un político hábil y un dirigente al que han expulsado de su país y han masacrado su cultura y lo que es peor, a su gente. Sus palabras, razonamientos, convicciones y escritos suelen ser interesantes aunque no innovadores, sugestivos aunque no muy creativos y leemos en él las mismas cosas que en otros autores espirituales, pero lo consignamos en apoyo de su vida y del simbolo humanista que él personifica. Publicado por Kairós en traducción de María Tabuyo y Agustín López Tabajas y con un epílogo del actor Richard Gere (comprometido, como todo el mundo sabe, con el mundo de la meditación en general y con el budismo en particular), el libro es a su manera un resumen de la tradición espirtual budista que sostiene que "meditar sobre el vacío es adquirir una perspectiva auténtica sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea" (pág.156).

Más innovador y ambicioso es el trabajo de Monica Cavallé de la Universidad Complutense de Madrid, "La sabiduría recobrada", que también edita Kairós, con el subtitulo actualísimo y sugestivo de "Filosofía como terapia". Una especie de "Más Platón y menos Prozac" de Lou Maniroff, pero sin su superficialidad comercial. La obra de Cavallé está mas cerca de la filosofía perenne y de la humanista y preconiza volver a estudiar y ejercer la filosofía como sabiduría de vida, "un conocimiento indisociable de la experiencia cotidiana y que la transforma  de raíz, un camino de liberación interior" (pag. 14). Claridad y amenidad en la exposición del camino de la filosofía como sabiduría esencial y terapia psicológica profunda, desde el Tao hasta las disciplinas del despertar y la armonía invisible, la dinamica de los opuestos y la no-dualidad. Magnífico libro.

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22 septiembre 2013 7 22 /09 /septiembre /2013 09:16

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Claro, si uno es un fan irreductible de Shakespeare y lo es en menor medida, pero tambien de forma intensa e incondicional, de Herman Melville; si uno sigue disfrutando leyendo "El sueño de una noche de verano" o "Ricardo III" y va por su tercera lectura desde mis lejanas adolescencias de "Moby Dick"; si uno se ha visto todas las peliculas y ha visto representar sobre las tablas una cantidad, nunca suficiente, de las más conocidas obras del Bardo inglés y disfrutó como un niño de la única versión en cine de la mítica leyenda de la Ballena Blanca (dirigida por un joven y audaz John Huston); si uno, en definitiva, se declara admirador "in aeternum" de los dos autores citados y ve en una librería --la de mi laborioso amigo Serret, en Valderrobres-- un libro que se titula precisamente "Shakespeare y la ballena blanca", se agencia de la novela ipso facto, aunque conozca muy poco a su autor, Jon Bilbao, víctima del encanto casi místico del libro como elemento de sugestión.

Tras la lectura de sus 230 páginas, uno se queda absorto y nostágico. Lo primero porque este lector no acaba de comprender en virtud de qué maleficio cae una y otra vez en el mismo hoyo, tropieza una y otra vez con piedras muy semejantes, se engaña una y otra vez con parecidos espejismos. Y lo de nostálgico es por lo que pudo haber sido y no fue. La idea que subyace en esta novela es buena y atrevida. La realización corta de vuelo, un poco banal y escasamente convincente. El estilo, pobre en ocasiones y la tensión del relato irregular y a veces inexistente. En cuanto al argumento, promete mucho y se queda en poco. Shakespeare realiza un viaje en barco hacia Dinamarca en embajada de buena voluntad, acompañado por el joven conde de Southampton, supuesto niño de sus ojos, supuesto objeto de amor en los celebérrimos Sonetos. Durante la travesía hay un periodo, medio mágico, inexplicable, de calma chicha. El buque no se mueve y aparece a su lado una gran ballena blanca sembrada de arpones y restos humanos que parece hostigar a la nave indefensa. El entronque del autor inglés con la novela de Melville está logrado. A partir de ese momento la cosa se complica, se embarulla, pierde consistencia y se vuelve atrozmente inocua. A don William se le ocurre una nueva trama para una de sus obras teatrales: el capitán de barco ballenero obsesionado por matar una gran ballena blanca, que simboliza la maldad en estado puro. Es decir, Jon Bilbao pasa de Melville y le sirve a Shakespeare en bandeja "Moby Dick" para que experimente (Melville estaría contento, ya que en la realidad due Shakespeare el que influyó, y mucho, en Melville para dar fuerza simbólica a la gran ballena y profundidad dramática a sus personajes principales).

Como buen profesional de la escritura y la narración que es, Bilbao acomete su empeño con notable documentación y lecturas previas, pero sólo logra crear un híbrido sin fuerza y con exceso de retórica que se retuerce en su empeño de ser narrativa cuando sólo queda en ensayo baldío e innecesario trufado de narrativa con pretensiones y sin fuerza literaria. Al igual que sabemos que la suma ingente de datos no presupone el conocimiento y mucho menos la sabiduría, los datos que aporta Bilbao son interesantes por sí mismos pero no le dan carácter ni fuerza ni sentido a una ficción. Y se nos aportan como elementos de ficción los hechos que la historia literaria nos ha mostrado sobre Melville, su obras y Shakespeare y las circunstancias de su trabajo en el reino de Isabel I. Datos bastante conocidos que no ganan importancia convertidos en elementos de ficción de un Shakespeare-el de la novela- que tiene la consistencia de un muñeco de papel.

Exceso de datos, incidencia en elementos archisabidos, escasa profundidad psicológica en el diseño de personajes (lo que resulta más grave si tenemos en cuenta que escribe sobre un "personaje" que es una persona histórica y que ha sido objeto de una de las mayores obras de analisis, en cantidad y calidad, de la historia) sólo contrarestados por escasos momentos de acción, propios de las novelas de aventuras, en los que el autor nos muestra su habilidad narrrativa, aunque suele estropearlos por el añadido continuo de datos extrapolados de otras obras y autores. Y también nos parece interesante la pintura que nos da de la época isabelina y la tensión y fuerza del final.

Por tanto, novela sólo digerible para los amantes de libros de aventuras exóticas y lejanas en el tiempo y el espacio. Pero en cuanto a los "lletraferits" pueden abstenerse y dedicar ese tiempo a repasar "Julio César" o a navegar literariamente en el "Pequod" al mando del capitán Acab, junto a un marinero razonable llamado Ismael.

 

FICHA

 

SHAKESPEARE Y LA BALLENA BLANCA.-Jon Bilbao.- Tusquets Editores.-230 págs. 17 euros

 

 

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20 septiembre 2013 5 20 /09 /septiembre /2013 19:02

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No me cansaré de repetirlo, Robertson Davies, escritor canadiense cuya vida ocupó casi todo el siglo XX (1913-1995) es uno de los novelistas más imaginativos, provocadores, inteligentes, cultos y entretenidos que he tenido el placer de descubrir (tardíamente, dado que las traducciones de sus libros no nos llegaron hasta años después de su muerte, excepto un par en Destino en los 90 que no tuvieron promoción alguna). Y eso a pesar de haber sido incluido por Harold Bloom en su muy discutible "Canon occidental". Fue actor, profesor de Historia del teatro y escritor en el Old Vic Repertory Company de Londres, fue periodista y columnista, critico literario y de arte, director del "Examiner" de Ontario, rector de la Universidad de Toronto y conferenciante. Toda esa compleja y dilatada vida ha sido reflejada de una forma genial en sus cuatro trilogías novelescas, la última inacabada. Las trilogías de Deptford, la de Cornish, la de Salterton y la de Toronto, de la que sólo escribió dos novelas. En cuanto a la novela que hoy les recomiendo,"El mundo de los prodigios", es la tercera de Deptford, formada también por "El quinto en discordia" (1970) y "Mantícora" (1972). En esta novela, tal vez la más floja de las tres y aún así espectacular, vuelve a tomar la palabra el narrador de "El quinto en discordia", Dunstan Ramsay, un viejo profesor que nos habla de Magnus Eisengrim, un prestidigitador de fama mundial que es en realidad el niño dado a luz prematuramente por una pedrada lanzada accidentalmente sobre la madre, en la primera novela. La vida de Paul Dempster es digna de un culebrón decimonónico narrado con la dureza y la habilidad de un John Irving  ( que se proclama como admirador total de Davies) o un John Williams, el magistral autor de "Stoker". ¿Qué gran director de cine canadiense o norteamericano se atreverá con alguna de las novelas de Davies? Su calidad lo está pidiendo a gritos. Hasta que llegue ese momento disfruten estas novelas. Las ha editado en castellano Libros del Asteroide (ésta con la traducción de Miguel Martínez Lage) y Empuries en catalán.

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14 septiembre 2013 6 14 /09 /septiembre /2013 07:08
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No leí "Camino de sirga" cuando apareció en catalán en 1989, aunque me llamó la atención el arrobo general con el que se comentaba el libro. Cuando me vine a vivir a Aragón me dio por conocer a los autores de la Franja, esa estrecha frontera con Cataluña y las tierras que fertiliza el Ebro, que parece haber producido más escritores y poetas por metro cuadrado de los que se puede esperar en tierras que han estado tan dejadas de las manos de las autoridades (in-)competentes. Y así llegué a Jesús Moncada (Mequinenza 1941) al que leí en catalán un par de años después de su fallecimiento (2004). Ahora lo he recuperado en la versión castellana de Joaquín Jordá, editado por Anagrama, junto con la segunda de sus novelas "Memoria estremecida", traducida por José Ferreras  y editada también por Anagrama. La verdad es que me han fascinado. En ambas Jesús Moncada, un narrador de verdadero interés, recrea la vida en su desaparecido pueblo natal, Mequinenza, a través de los personajes y los siglos, con una maestría literaria que debe mucho a Quevedo, Galdós, Baroja y Valle Inclán. Un aliento épico que no decae va insuflando vida a las páginas de esta historia que eleva a todo un pueblo a la categoría de "personaje vivo", (al estilo de Macondo, Vetusta, Comamala o Región) tal es el vigor que se desprende de un estilo premioso, reiterativo, lleno de vueltas y revueltas, sumido en la autocomplacencia de ir y venir entre oraciones subordinadas, agitando de vez en cuando al lector con observaciones sorprendentes y llenas de un humor cáustico e irreverente. Vale la pena recuperar a Jesús Moncada. Y mucho más para los que vivimos en la vecindad catalano-aragonesa del Ebro.
Todos estos libros han sido facilitados por Librería Serret de Valderrobres.     
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9 septiembre 2013 1 09 /09 /septiembre /2013 07:41

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De este escritor no se enseña nada en la enseñanza secundaria y me gustaría que alguien me dijera que en la Universidad sí. De origen francés y nacionalizado español, ninguneado por la cultura oficial de este país, es un autor que nos envidia la mayor parte de los paises europeos y sudamericanos: Max Aub. Hace 55 años publicó en México "Jusep Torres Campalans" una obra decididamente genial que hoy vive en el olvido más injusto, reducida a comentarios de especialistas en literatura y lectores añorados. Les recomiendo la edición de Alianza que aún es posible encontrar. Max Aub tiene dos tipos de novelas, principalmente. Las de fuerte raiz social y política  y realismo ético (la serie de los "Campos", centrada en la guerra civil y sus prolegómenos) y las que dedica a la mezcla de fantasía y documentación histórica, novelas basadas en seres apócrifos presentados como históricos, como Jusep Torres Campalans (una "biografia" de un pintor inexistente que aparece como amigo de Picasso, Mondrian o Juan Gris) o "Vida y obra de Luis Álvarez Petreña" otro personaje imaginario, un escritor, del que conocemos su vida y su obra tan documentadas que resulta difícil creer que no se trata de alguien real. Con Torres Campalans, Max Aub llegó a presentar su obra pictórica escogida, cuadros que pintó el mismo escritor y que convencieron a muchos de que el pintor había existido (incluido el propio Picasso, que avaló la "autenticidad" de la obra del "maestro catalán", al que "recordó" haber tratado en París de entreguerras). Vinculado sentimentalmente a Aragón, Max Aub colaboró con Malraux en el filme bélico  "Sierra de Teruel" y murió antes de culminar otra de sus novelas "apócrifas", esta vez sobre Buñuel, un híbrido entre biografía real y ficción estética, para la que había mnantenido largas conversaciones con el cineasta..

Otro recordatorio literario: el próximo jueves, dia 12, se cumplen cinco años del suicidio de David Foster Wallace, un escritor joven que supo encontrar el estilo de la época en que vivió, la de su país en concreto, la Norteamerica del cibercapital y la de una colectividad sin valores ni principios basada en el consumo y el exceso de información unido a la escasa formación. Un mundo que provoca una sensación de radical extrañeza que se convierte en algo familiar. Justo al revés que esos enfermos neurológicos que observan su propio brazo, o pierna, como si no les perteneciera. Y lo más terrible es ignorar que esa familiaridad sólo es un disfraz de una angustia existencial profunda: la falta de sentido. Lea "La broma infinita", (en Ed. Mondadori) su mejor obra.

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