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20 diciembre 2013 5 20 /12 /diciembre /2013 10:07

El-tiempo-de-los-regalos.jpg

Caminante por antonomasia (en 1933, con menos de 20 años, caminó desde Holanda hasta Estambul) soldado legendario contra los nazis, erudito y poeta, escritor de pocas obras --pero de una insobornable belleza literaria-- donde narraba sus viajes, inglés por crianza y vocación y griego por amor, Patrick Leigh Fermor, que murió en 2011 con más de noventa años, se ha convertido en un autor de culto cuyas obras están a la altura  de los grandes escritores viajeros ingleses, los tres Lawrence clásicos, Durrell --Grecia y Egipto), T.E. Lawrence (el líder legendario de la lucha contra los turcos en Arabia) y D.H. Lawrence (con sus fascinantes novelas sobre México y otros paises).

Las obras que hoy recomiendo encarecidamente, "El tiempo de los regalos" y "Entre los bosques y el agua" han sido editadas conjuntamente en un solo volúmen por RBA con traducciones de Jordi Fibla e Inés Belaustegui (hubo en 2001 y 2004 dos ediciones en castellano de cada libro por separado en otras editoriales, ambas agotadas) y recogen las vivencias y comentarios de P.L.Fermor de aquél viaje increíble desde Rotterdam hasta Hungría, siguiendo los cursos del Rhin y el Danubio por el corazón inquieto de la vieja Europa. Falta el tercer volúmen que nos hubiera llevado con él hasta Constantinopla, el nombre clásico de Estambul. Fermor era un escritor lento y concienzudo y cuando murió estaba trabajando en ese libro que llevaba decenios por escribir. Así que el "Continuará" ironicamente escrito en la última página de "Entre los bosques..." seguramente jamás verá la luz.

La Europa tradicional que nos relata, la de entreguerras, con el nazismo surgiendo osado y brutal en la Alemania que describió, tiene el encanto oscuro y legendario de un enorme daguerrotipo amarillento, un documento histórico, literario y artístico que recuerda las novelas de Stefan Zweig o de Sandor Marai, salpicado con la humilde erudición de un joven aventurero con la formación humanística y poética de un Lord Byron (repase el lector las páginas 111 y siguientes para tener una idea "sólo" de la enormidad de material de diversos autores --principalmente clásicos-- que el veintiañero ya había memorizado, y más tratándose de un estudiante díscolo y caprichoso que habia sido expulsado de las mejores escuelas).

Como raras veces ocurre, PLF reafirma con su vida personal el mensaje cualitativo que nos ofrece su obra. Los datos biográficos van surgiendo junto a la vivencia y el recuerdo, en una mezcla apasionante y ajena a la vanidad y a la exageración que se convierte en un delicioso y ameno recorrido que deja boquiabierto y seducido al lector. Pues esa es la característica esencial de PLF, un desbordante amor a la vida, unido a un ejercicio dinámico, a veces heroico, del valor, la osadía, la curiosidad, el sentido humanitario, el humor y la sensibilidad e inteligencia de un hombre notable. Sus aventuras bélicas en las islas griegas y su historias de amor le convierten en una especie de Casanova brillante pero modesto que narra,  sin  darse importancia, historias tan electrizantes que dejan de manifiesto el punto crucial de la personalidad del escritor: su enorme capacidad de seducción.

Convertido por la Reina inglesa (a regañadientes del propio Fermor) en Sir por su genial aportación literaria e histórica, el gran "Paddy", a secas, como exigía que le llamaran, falleció en silencio y humildad, como uno de esos cartujos que él acompañó en su "Tiempo de callar" (ya comentado en estas páginas). La narración del viaje, escrito cuarenta años después de realizarlo, constituye una guía de estilo de vida para el perplejo lector, un libro digno de ser paladeado poco a poco, con un mapa de Europa en las manos y una libreta de apuntes donde rescatar impresiones y vivencias.

"El tiempo de los regalos" parafrasea el comienzo de un poema o villancico de Louis Maneice --dedicado a la Navidad-- con el que adorna el comienzo del libro, junto a una cita de Petronio y otro poema de George Herbert. Pero el tiempo ha convertido ese título en el concepto esencial indirecto del libro: lo que nos ofrece Fermor es la constatación literaria de que el tiempo de los regalos es justamente el tiempo de nuestra juventud, o lo que es igual, el tiempo de vivir con ilusiones, valor y osadía, con curiosidad insaciable de todo lo bello que nos rodea y la capacidad y arrojo para vivir la vida de la forma más honesta y libre.

Como epítome a este comentario, reproduzco los versos del abuelo de Carlos V, Maximiliano, citados por Fermor en la página 291:

"Vivir, no se cuánto tiempo//Y morir, no se cuándo//Deber ir, no se adónde//Me asombra que esté tan alegre". 

 

FICHA

EL TIEMPO DE LOS REGALOS y ENTRE LOS BOSQUES Y EL AGUA.- Patrick Leigh Fermor.- Editorial RBA. 30 euros.703 págs.


 

 

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14 diciembre 2013 6 14 /12 /diciembre /2013 08:27

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Elena Moya, de la que leí en su día "Los olivos de Belchite", me ha interesado por su biografía personal, por el valor y la entereza con la que muestra su identidad sexual, asumiéndola como algo de lo que se siente orgullosa, por su estilo sencillo y claro, sin filosofías ni complejidades estructurales (se percibe el acento periodístico en sus descripciones y diálogos) y por su empeño en mostrar la problemática que generó nuestra guerra in-civil desde el punto de vista de la mujer. Aun siendo demasiado joven para haber vivido el franquismo (43 años), su primera profesión, periodista (de la Universidad de Navarra, Opus Dei) y tal como ella dice, el hecho de ser mujer y lesbiana, le ha proporcionado material de sobras para enriquecer sus novelas con una mirada apasionada, lúcida y sincera. Y si a ello unimos una documentación bastante amplia, convierte su narrativa en una visión verosímil y aceptable de la larga trayectoria vital de la protagonista de "La maestra republicana", Valli Querol, procedente una familia de masoveros de Morella, que viviría todo el esplendor cultural republicano, la guerra civil, su adscripción al maquis, la huida a Inglaterra y la vuelta a España con la democracia. Y a partir de ese momento, la corrupción política y económica, la barbarie cultural, el rechazo brutal a determinadas cuestiones sexuales y una lucha personal, ya octogenaria, marcada por un caracter indómito y una busca permanente de la justicia. En fin, amiga lectora, no se la pierda. Pero no se me confundan: los lectores varones también disfrutarán --y aprenderán-- con las vivencias de esta maestra republicana.

FICHA

La maestra republicana.- Elena Moya.- Ed. Suma.-400 págs.-19 euros

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13 diciembre 2013 5 13 /12 /diciembre /2013 08:17

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Los libros de literatura, ensayo, poesía, tienen también un lado oscuro. La historia de los libros tiene un aspecto, causado por los hombres y sus pasiones, temores e intereses, que pertenece por derecho propio al reino de la injusticia y la desmesura del poder y del odio: el azaroso mundo de los libros prohibidos. He aquí un tema que resulta apasionante por lo que refleja del talante humano. Son millones de libros condenados a la oscuridad o a la hoguera que se convierten en el símbolo cruel del temor que tiene el poder a las ideas y de los excesos de ese poder, ya sea político o religioso.     Desde el auto de fe del Cura y el barbero con la biblioteca de don Quijote, a las prohibiciones de "Lolita" de Nabokov o de "Ulises" de Joyce, desde las muertes de Sócrates o García Lorca o los destierros de Ovidio, o la "fatwa" o condena a muerte de Shalman Rusdie, a las listas negras de las dictaduras o el vaticano Índice de libros pecaminosos, los ejemplos de la incuria, la ignorancia y la crueldad de los hombres y las sociedades contra los libros y sus autores podrían llenar varios volúmenes. El escritor alemán Werner Fuld ha logrado resumir algunos de los más celebres casos en un solo volúmen que ahora edita RBA, con traducción de Marc Jiménez Buzzi.

El ensayo de Fuld, que se lee como una novela histórica, nos va dando detalles que a todo amante de los libros --o de la historia-- le puede dejar boquiabierto. No sólo porque involucra a libros que todos conocemos y muchos hemos leído, a detalles curiosos sobre sus autores o sobre las ediciones, la metahistoria de los libros que hicieron historia, sino porque se inscribe en una historia universal de la infamia que nos debería hacer meditar a todos. Y es que a pesar de esa cadena de opresión, obras destruidas y autores asesinados, la historia de los libros prohibidos "ofrece la crónica de la victoria de la palabra sobre el poder...del hecho confirmado por la historia de que las ideas tienen más fuerza que las leyes y las dictaduras... ya que se trata de la supervivencia de la memoria humana almacenada en los libros".

En dos novelas distópicas muy distintas, "1984" de Orwell y "Farenheith 452" de Ray Bradbury, los libros son prohibidos por el poder y perseguidos por ser considerados intrumentos de libertad. Todos recordaremos siempre aquellos grupos de hombres, en la segunda novela, que habían memorizado, cada uno de ellos, capítulos o novelas enteras, clásicos como "Crimen y castigo", "Canción de Navidad" o "La Odisea" para conservarlas en la mente hasta poder trasmitirlas y que no se perdiera su legado.

A veces, nos cuenta Fuld, es el propio autor el que destruye sus obras o las manda destruir, como Kafka, que pidió a su amigo Max Brod que a su muerte quemara sus manuscritos, entre los que se encontraban "El castillo" o "El proceso". También Virgilio pidió que se quemara su "Eneida" tras su muerte. Intervino el emperador Augusto para salvar el manuscrito. Y así la quema de libros de los nazis se une a las de la Inquisición, a la de la mítica Biblioteca de Alejandría, imputada a los árabes, cuando fue realizada por un grupo de fanáticos cristianos (como nos cuenta verazmente la película "Ágora" de Amenábar, sobre la vida y muerte de la científica griega Hipatia) o los juicios de libros y autores que terminaban con la quema de los primeros (y a veces incluían al pobre autor), ocurridos en toda Europa del siglo XIII al XVII, como informa Hermann Rafetseder en una obra canónica sobre la quema de libros.

Muy a menudo las censura de libros consistía en prohibir su venta y guardar algunos ejemplares en depósitos secretos que solían estar en palacios de gobierno (en los sótanos del vaticano, por ejemplo) o en bibliotecas, en salas ocultas a las que nadie podía acceder (como nos cuenta Eco en "El nombre de la Rosa"). De 1559 data el Indice de libros prohibidos por la Iglesia católica y la censura preventiva de 1512. Vigentes prácticamente hasta el siglo XX, y hasta hoy mismo, adoptando otras formas, en muchos países. Como dice Fuld, "La lista de los libros prohibidos es interminable y constantemente se le añaden titulos nuevos. Nada de esto es nuevo, sólo lo es que ahora tenemos constancia de ello" (pág.339)

Como ven la manía destructiva contra los libros ha tenido una muy pujante presencia en la historia de la humanidad. Lo curioso es que la primera mención a un incinerador de escritos nos lleva hasta el re moto 213 a.C. cuando un emperador chino llamado Qin Shi Huan mandó quemar todos los escritos en los que se "glorificaba lo antiguo y se denigraba lo nuevo", entendiendo por "nuevo" su propio gobierno.

El paseo por esta ominosa pero interesantísima historia de historias sabe a poco y uno lamenta que llegue el final, pero esta es la naturaleza de todo lo que existe, ¿verdad? En la biblioteca de todo lector no debe faltar un ejemplar de "Breve historia de los libros prohibidos". 

 

FICHA

BREVE HISTORIA DE LOS LIBROS PROHIBIDOS.-Werner Fuld. Editorial RBA. 21 euros. Traductor: Marc Jiménez Buzzi.  383 págs.

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6 diciembre 2013 5 06 /12 /diciembre /2013 17:32

 

 

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 Hace algo más de ocho años murió Jesús Moncada, uno de los escritores aragoneses de lengua catalana que ha dado esta Franja, a caballo de dos comunidades hermanas separadas por artificiales fronteras políticas (que no humanas, geográficas o de costumbres). De entre sus obras, brillan con luz propia "Camí de sirga" o "Estremida memòria", una intensa crónica literaria de la desaparición de un pueblo bajo las aguas de un embalse, ambas bajo la temática de la fábula literaria basada en ese hecho. Evidentemente Cataluña y Aragón se disputan algo tan irónico como la adscripción de un escritor que toda su vida ejerció de catalano-aragonés con la mayor naturalidad y el menor conflicto. La Creu de Sant Jordi de 2001 y el Premio de las Letras Aragonesas unos meses antes de fallecer (un tardío, pero al menos necesario, reconocimiento de su valía), reflejan claramente la situación político-cultural respecto al escritor.
Pero eso no nos importa aquí. Nos importa la calidad innegable de su obra y su relación esencial con estas tierras, que es la de todos nosotros. En "Estremida memòria" no sólo encontramos la hábil mirada de un buen narrador sino la maestría estructural de un escritor con dominio de su oficio, a la altura de un Faulkner o un Galdos, dos ejemplos que parecen antagónicos pero que muestran dos perfiles integrados en Moncada y visibles en esta obra: el dominio técnico estructural de la narración y, por otro lado, el conocimiento -y su reflejo visible en el texto- de un idioma propio del lugar y de los usos y costumbres de ese lugar. La edición de "Estremida memòria" que nos ocupa (edicions 62 y Prames, con el apoyo del Gobierno de Aragón), en catalán, se enriquece con los dibujos originales de Moncada realizados para esta obra. Podemos, con referencia al especto artístico de ilustrador y dibujante de nuestro escritor, añadir otro volumen para contemplar la oferta: "L'univers visual. Llapis, tinta i oli" de Jesús Moncada, editado también por Prames con el apoyo del Gobierno de Aragón. Extraordinarios ambos.
 
FICHA
"Estremida memòria".- Jsús Moncada. Edicions 62. y Prames.- 177 págs.- "L'univers visual de Jesús Moncada.- Ed. Prames.-150 págs.
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5 diciembre 2013 4 05 /12 /diciembre /2013 08:06

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 Algo totalmente distinto, inesperado, desconcertante y extrañamente atractivo ha salido de la cocina literaria del sudafricano premio Nobel, John Maxwell Coetzee. Lejos de las broncas, escarpadas y fascinantes memorias noveladas de "Infancia", "Juventud" y "Verano", publicadas en 2001,  2002 y 2010 (reunidas y publicadas este año por Mondadori en un sólo volúmen, "Escenas de una vida de provincias"), "La infancia de Jesús" es una metáfora literaria que parece compartir la visión ucrónica de los relatos de Ballard o el ambiente psicológico-social de las novelas de Kafka y ha provocado extrañeza y reacciones encontradas en la crítica de todo el mundo anglosajón.

En contra de lo que opinan muchos de mis ilustres colegas, creo que esta novela no es una  muestra de decadencia literaria del setentón autor, o una frivolidad pseudo intelectual, sino una casi juvenil, enérgica y chispeante prueba de que Coetzee no solo tiene  intacto su vigor creativo sino que se ha atrevido a escribir algo distinto a su trayectoria anterior, aunque aquí y allá se deja ver el oficio, la ironía y el sentido crítico acostumbrados en su obra, con su innegable estilo de corte clásico y sus diálogos secos y directos. Ese ambiente vaga e inexplicablemente post apocalíptico, la ironía de ser un mundo nuevo de respetuosa acogida que pertenece a una tradición y cultura hispanas, unido a los personajes discursivos y analíticos, dan un sorprendente fondo de parábola espiritual, en el que abundan las preguntas, los misterios no dilucidados y una filosofía de lo esencial que desconciertan al lector, pero le impulsan a la lectura, atraídos por el misterio de una trama que, como en las novelas de McCarthy (sobre todo en "La carretera") va empujando un estado de cosas y unas situaciones que podrían poblar nuestras elucubraciones de final agónico de nuestra época y cultura.

Hay un paralelismo evidente entre la figura del Jesús cristiano, las historias de su infancia y esa extraña aventura vital del niño David y el adulto Simón que llegan a una tierra extraña donde deben sobrevivir penosamente, donde solo se habla español y reina una actitud de aceptación primaria de las difcultades y la miseria, unida a la amabilidad y a un estoicismo que congela las ambiciones o deseos de los habitantes de esa supuesta Tierra Prometida, ajenos a cualquier veleidad de cambio o progreso. La busca de la madre de David y la inquietud de Simón ante una sociedad que no comprende van creando situaiciones en las que de forma inusitada se plantean preguntas filosóficas que evitan dar un sentido coherente y lógico a lo que ocurre, ya que todos comparten un idéntico esquema psicológico: el olvido y rechazo del pasado.

Ese nuevo mundo donde Simón busca no sólo a la madre del niño, sino permanentes respuestas a su inquietud, la continua alegoría acaba por despistar al lector que no logra adivinar cuál es el objetivo del autor, qué es lo que quiere señalar con la fábula, cuál es el mundo y la sociedad a los que Coetzee se refiere por comparación. Hay un continuo reflejo especular negativo en la vida, el trabajo y las  actitudes de la sociedad que se nos muestra. Es la referencia a una sociedad postcapitalista en la que todos los valores y principios de la lógica del capitalismo avanzado han sido subvertidas de raíz: ni el tiempo, ni la ganancia o el provecho tienen un lugar preponderante. Pero tampoco hay un estilo de fábula, simbólico o alegórico (no siquiera crítico referencial) en la narración, sino una visión de una sociedad preindustrial, con ciudadanos extrañamente concienciados en la ayuda mutua y el servicio, unidos a una lasitud y aceptación casi evangélicas.

Ni la "madre" del niño, quizá perteneciente a una elite que no duda en abandonarla para cuidar al niño (sin que le una a él más que la obcecada intuición de Simón de que ella "podría" ser la madre perdida en forma que no se nos explica) ni la postura inquisitiva e incómoda de Simón o las conversaciones con los personajes que van surgiendo, facilitan al lector una comprensión que siempre camina por el filo de la incongruencia.

Por otro lado la figura del niño, David, dotado de una imaginación y una inteligencia sobresalientes, tampoco ofrece ninguna certeza evaluatoria al lector. Asiste a sus pequeñas genialidades sin ofrecer claves que nos ayuden a dilucidar de qué se trata en definitiva el absorbente texto que leemos. Y nos ofrece una visión del carácter despótico e irritante del niño que nos aleja de su supuesto modelo. Las dudas y preguntas se amontonan y el lector se pierde en el piélago de tales misterios que, en ningún momento, ofrece unas respuestas lógicas. Y ese es el misterio y el valor de esta novela. ¿Es una tomadura de pelo literario-filosófica del anciano autor sudafricano? No lo sabemos. Pero sí estamos seguros de una cosa: leemos de un tirón, fascinados por un texto irritante que nos desconcierta y nos atrae a partes iguales. Y, como alguien escribió en otro lugar, resulta admirable que un tipo con los antecedentes y la trayectoria de Coetzee haya publicado una novela como ésta. Es un desafío peligroso, incluso para un Nobel de Literatura. Y yo recomiendo su lectura, pese a ni siquiera rozar la excelencia a la que suele llegar Coetzee. Pero intrigará a los que gustan del Nobel sudafricano. Y también a los que aplauden y comprenden la independencia, humildad y laboriosa sensatez de un Nobel que jamás ha ejercido de tal.

 

FICHA

LA INFANCIA DE JESÚS.-J.M.Coetzee.- Ed. Mondadori.- Traducido por Miguel Temprano García.- 271 págs.17,90 euros.

 

   
   
   
   

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30 noviembre 2013 6 30 /11 /noviembre /2013 17:08

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Bueno, no se me escandalicen. "Nuevas maneras de matar a tu madre" no es lo que parece. Colm Tóibin es un excelente escritor, un ensayista notable y ha escogido un tema de análisis y reflexión algo concurrido en la ensayística actual: los problemas y dificultades en las relaciones familiares e íntimas de muchos escritores. Una especie de "Hola" de la alta literatura. Así que nada --o poco-- de madres vampíricas y castradoras que ejercen su deleznable función en las almas atormentadas de sus retoños literatos. Y Tóibin tampoco nos habla de las nuevas maneras de matar a tu propia madre, o al padre (es un lugar común del psicoanálisis: debes "matar" al padre para crecer como adulto, es decir superar la autoridad y el simbolo paterno) sino que se limita a apuntar en el primer capítulo la curiosa tendencia de ciertas novelas de los siglos XVIII y XIX  (Austen, James) a eliminar del argumento a las madres de las protagonistas para así resaltar la indefensión y vulnerabilidad de las heroínas, que deben sacar fuerzas de flaqueza y buscarse la vida, el marido o la fortuna sin la protección materna. Tóibin es, no cabe duda, un astuto vendedor de libros. El título es engañoso pero eficaz.

Pero volvamos a este feliz encuentro entre la obra y las miserias de la  propia vida en muchos escritores, editada por Lumen y traducida por Patricia Antón de Vez. Empecemos diciendo que no hay muchas novedades, la mayoría de los dislates biográficos de Thomas Mann, la homosexualidad reprimida de John Cheever, los problemas de Jane Austen o de Henry James,  los de Beckett con su mamá o los de Yeats con su papá, los fantasmas de Borges o el pequeño ensayo sobre Baldwin y Obama como seres en los que el padre es una presencia ausente. Todos ellos son temas íntimos de los que teníamos alguna noción, pero resulta interesante leerlos reunidos y disfrutar de alguna nueva aportación o, incluso, de reflexiones que el autor,Tóibin, se saca de su caletre de escritor y nos ofrece condimentada con guindas freudianas y psicoanalíticas demasiado obvias y no necesariamente verosímiles.

Hay, eso sí, un excelente --y a veces rozando el tedio-- aporte de documentación que nos abruma, pero redunda en beneficio de la credibilidad del esfuerzo de Toibín, con lo que la comparación con el "Hola" se me antoja un poco excesiva e injusta. El escritor nos presenta en una primera parte los miembros y figuras de la literatura irlandesa aquejados por las dificultades emotivas familiares y en la segunda, algunos representantes de la literatura universal, reafirmando aquella frase ingeniosa de Tolstoi que afirmaba "todas las familias felices se parecen y las desgraciadas lo son cada una a su manera". Y esa manera de desgracia distinta de las familias de los biografiados es, justamente, la fuente de donde manan mucha de las grandes obras de la literatura universal, solo cabe recordar a Kafka, Lowry, Joyce o  Proust. En realidad la vecindad entre el genio  literario y el sufrimiento ocasionado por la vida íntima desequilibrada de esas personas, está en curiosa relación directamente proporcional.

Los demonios titulares, los fantasmas familiares de muchos escritores merecen el esfuerzo que les dedica Toibin y uno echa en falta muchísimos más ejemplos. Cuatrocientas páginas repletas de amores frustrados, rarezas de comportamiento, abusos sexuales familiares, envidias, odios y traiciones, enfermedades psicosomáticas, drogas y bebida hasta enloquecer, pura y simple patología mental, no es mas que una pequeña muestra de ese mundo oscuro que se esconde en el armario cuando hablamos de muchas de esas grandes y desdichadas figuras.

Y dice Toibín, "Ellos son como todos nosotros" y tiene razón. Conozco pocos escritores felices y totalmente equilibrados. Hace unos años se publicó un excelente ensayo sobre la relación entre el genio literario y la locura. Cabría añadir entre la locura potencial y cualquier ser humano de esta sociedad disgregadora del siglo XXI. Conocer las debilidades biográficas de algunos grandes maestros los humaniza y nos hace valorar con distinta visión sus obras. Por ejemplo, saber los desastres de la familia de Thomas Mann, no mejora la obra del gran escritor alemán pero nos hace entender mejor a muchos de sus personajes y nos hace compadecer al genio literario que engendró semejante familia de personas atormentadas.

Una nota más: Colm Tóibin, un irlandés con cara de bull-dog y gran sensibilidad e inteligencia críticas, fue profesor de inglés en Barcelona, donde vive cuando no lo hace en su país natal. Entre sus obras está "El amor en tiempos oscuros" donde comenzó en esta senda de biografiar los famntasmas familiares e íntimos de escritores conocidos (Wilde, Mann o Baldwin) o "El maestro" sobre Henry James. En narrativa, publicó  "El Sur" sobre nuestra guerra civil y "Brooklyn".

 

 

FICHA

 

NUEVAS MANERAS DE MATAR A TU MADRE.- Colm Tóibin.-Ed. Lumen. Traducción dePatricia Antón de Vez.- 410 págs. 22,90 euros.

 

 

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29 noviembre 2013 5 29 /11 /noviembre /2013 15:10

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Se trata de uno de los mayores especialistas en els Ports, esa cadena montañesa, arriscada y sorprendente, nido de maravillas escondidas en un entorno grandioso de valles ocultos, cumbres, precipicios y hondonadas, rios y riachuelos que diseñan parajes llenos de magia y encanto, paredes inexpugnables, árboles fascinantes, fauna y flora de paraíso terrenal...y todo ello a menos de una hora de los núcleos habitados, Beceite, Horta de San Juan, Alfara de Carles, Arnes. De su autor, Vicent Pellicer, amo su estilo de rasgos poéticos, su prosa florida, la erudición naturalista, su sensibilidad fotográfica. He leído y seguido, con fe de discípulo, sus libros sobre senderismo y montañismo publicados por Cossetània (que suelo recomendar en mis páginas de senderismo) todos con el epicentro en los Ports y las Tierras del Ebro. Y he leído con placer sus libros de poemas y relatos. Vicent pertenece a esa hermandad que  afronta la existencia "solvitur ambulando", es decir, casi todos los problemas puedes minimizarse mientras se pasea, se camina, se hermana uno con la naturaleza. Ahora aún estoy bajo la impresión estética de su último libro "El massís del Port", ilustrado con fotografías suyas, donde Vicent recopila las imágenes, sensaciones y experiencias de muchas décadas de caminata y exploración por la ilustre cadena montañosa. "Belleza insólita" subtitula Pellicer (nacido en Valdeagorfa en 1956) este libro magnífico. Y realmente es insólito el atractivo. casi de otras épocas, de esa naturaleza que Vicent nos muestra con artística vehemencia. Pero también es insólito el amor y el respeto que refleja --y promueve-- este autor por la Naturaleza y su preservación. Para todos cuantos aman el noble deporte del caminar y subir montañas, "El massís del Port" es un libro indispensable para enriquecer el imaginario senderista en una de las zonas más bellas y poco conocidas de este país.

 

FICHA:

EL MASSÍS DEL PORT.-Vicent Pellicer.-Ed. Cossetània.-224 páginas. 155 fotografías. 24x32,5 cm. 38 euros

 

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25 noviembre 2013 1 25 /11 /noviembre /2013 08:27
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    Ustedes conocen sin duda aquellos versos del Eclesiastés que dicen: "Hay un tiempo para todo y un tiempo para cada cosa bajo el cielo..." Luego habla de un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar; etc...para acabar diciendo ..."un tiempo para callar y un tiempo para hablar". Pues Patrick Leigh Fermor ha usado estas palabras bíblicas para titular su libro y delimitar el aura temática que lo va a encuadrar.  El célebre viajero inglés, austero, cultivado e inteligente, nos viene a decir que es preciso el silencio, el callar, para encontrar la palabra debida, la palabra correcta que nace de la soledad y el retiro. ¿Y qué mejor lugar para ello que los monasterios. Y así nace "Tiempo de callar" magníficamente traducido y prologado por Dolores Payá para editorial Elba. Leigt nos habla de cuatro retiros suyos en los años cincuenta del pasado siglo por cuatro
cenobios magníficos, "Saint Wandrille" una de las abadías más antiguas y bellas de Francia", como él mismo dice, la abadía de Solesnes y la Gran Trapa, para redondear el librito con una estancia en los monasterios rocosos de la Capadocia griega. Escrito por un hombre sin creencias religiosas (pero sí espirituales), profundamente respetuoso y atento a las actividades de los monjes y al maravilloso entorno  en el que viven, donde el tiempo y espacio toman unas dimensiones inconcebibles para quien no las haya vivido alguna vez y las compare con la vida ordinaria que todos llevamos. Hasta llegar, con el tiempo, a una misteriosa serenidad y aceptación: "Cada día es semejante al anterior, cada año igual al precedente, y así hasta la muerte..."
No se trata de una obra religiosa, ni mucho menos, ni siquiera de una obra mística o laudatoria, hay una austera admiración de Leigth haciu una forma de vida que no puede compartir pero que le atrae por su desafío y su rectitud. Y valora su experiencias: "fue importante descubrir mi aptitud para la soledad...para el orden y la claridad de espiritu que acompañan la monástica vida de silencio... En la reclusión en una celda, las turbulentas aguas de la mente se apaciguan y clarifican...y se alcanza un estado de paz inconcebible en el mundo ordinario" (pág.38).  La atractiva personalidad de este escritor viajero, poeta itinerante que escribió "El tiempo de ,los regalos" un relato de un viaje a pie desde Holanda a Constantinopla, los "Viajes por el sur del Peloponeso", "Tres cartas desde los Andes" y "Noumede, Viaje por el norte de Grecia", queda de manifiesto en el chispeante y entusiasta prólogo de Dolores Payá que no oculta su admiración por este escritor atípico que atravesó a nado el Helesponto rememorando a Lord Byron, sólo que con sesenta años más. En julio de 2011 falleció, nonagenario, Patrick Leigh Fermor.
 
FICHA
"Un tiempo para callar".- Patrick Leigh Fermor.- Trad.Dolores Payá.-Ed.Elba.142 págs. 16 euros.

 

 

       
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22 noviembre 2013 5 22 /11 /noviembre /2013 08:10

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No conocía a Eugene Field (1850-1895) y tampoco había leido nada sobre él o sobre su obra. Al aparecer bajo el sello de Editorial Periférica "Los amores de un bibliómano" busqué datos sobre él, casi inexistentes, excepto en inglés (en Estados Unidos es conocido y estudiado). Me llamó la atención su corta vida (al parecer era una persona enfermiza desde niño) por cierto muy bien aprovechada (ocho hijos y varios libros de poesía, infantiles y relatos --entre ellos uno muy célebre entre los aficionados a los relatos de terror sobre el Hombre Lobo--) circulando cómodamente entre el mundo periodístico --donde fue muy popular una columna humorística que escribía en un gran diario-- y el literario. Y en cuanto al libro, aparte de la deliciosa portada de Periférica, me atrajo el hecho de que fuera considerado el germen de aquellas dos delicias de Christopher Morley, "La librería ambulante" y "La librería encantada" de las que ya hablamos aquí en otra ocasión y el más lamentable de que "Los amores de un blibliómano" fuese un libro póstumo con un postfacio de su hermano donde nos cuenta algunas peculiaridades de este autor que, además, era una buena persona con sólidos valores éticos y un talante amistoso y encantador (cosa que se trasluce en sus intervenciones personales en el libro que nos ocupa).

Con cierto candor (ay, tan desusado en estos tiempos) nos aclara nada más comenzar el libro que no se trata de los amores femeninos de los que nos va a hablar sino de sus amores irreprimibles por los libros. Muy bien traducido por Angeles Santos, con un desarrollo un tanto caótico y reiterativo, el libro deja evidente su carácter póstumo, ya que un cierto desaliño en la coherencia del relato hace pensar en que quedó pendiente una reforma del texto por el autor. Se articula como si fueran  artículos o comentarios literarios, a veces claramente biográficos y personales, siempre en torno  al amor, a veces obsesivo, por los libros, todo ello rodeado de un suave, blanco, inocentón sentido del humor en el que despunta algún guiño malicioso o picaresco y comentarios que dan cuenta de la religiosidad del escritor.

Hay más inteligencia que apabullante erudición en estas páginas (gracias a los dioses) y uno disfruta acompañando al autor en su viaje por la bibliomanía, aunque muchos de sus comentarios son irrelevantes para un lector español y algunas de las obras citadas rozan más las pasiones del coleccionista bibliófilo que las de lector. Da igual que no conozcamos --ni nos interesen-- muchos de los autores y obras citadas, es tal el encanto y el amor a los libros desplegados, que uno devora las páginas como un postre.

Ensayo ligero, aunque no banal, hay en muchas de sus páginas un generoso y vivificante cántico a los libros como compañeros vitales, consuelo en momentos amargos, alegre diversión y toda esa casuística que encanta a los "lletraferits" de todo el mundo. No olvida a libreros y editores, ni a ilustradores y nos habla de algo que conocemos, y añoramos, el olor inolvidable de los libros (preferentemente los antiguos) y la sensualidad del tacto de encuadernaciones y papel. De ahí el titulo ambivalente qiue puso Field a su libro, en cuanto sujetos-objetos de amor. Una leve misoginia que suena obsoleta impregna esas comparaciones y el tópico "rechazo" de las esposas a los libros como "rivales" en el amor del marido. Pero hay que recordar que es un hombre del siglo XIX el que escribe y sustenta opiniones y creencias que eran moneda común y de curso legal en la sociedad de su época.

¿Qué diría Field de nuestra época de crisis libresca cuando él había escrito que los libros serán eternos, ya que "dentro de mil años, serán lo que son hoy, dirán las mismas palabras, expresarán la misma alegría, la misma promesa, el mismo consuelo; siempre constantes, rien con los que rien y lloran con los que lloran" (pág. 14). Poco más de un siglo separa la publicación de estas líneas y los tiempos actuales, en los que el ebook es a los libros lo que la música militar es a Mozart, el café instantáneo al café moka o la pornografía  al amor.

A partir de esto, piense el lector que pasará unas horas deliciosas--pocas, es un libro corto, 205 páginas-- conociendo la influencia de la inteligencia de los escritores en sus calvicies, el lujo de leer en la cama, los libros adorados por el autor, desde Boccacio, a Cervantes, Villon, Cicerón o Plinio, o Defoe y Herodoto, la existencia del "bacillus librorum", los ex-libris, la relación de sus dos grandes amores juveniles con dos libros. Además, disfrutará del encanto de delicisos panegíricos propios y ajenos, que dedica a los libros, como: " Risa para mis momentos más alegres, distracción para mis preocupaciones, lágrimas para mis penas, consejo para mis dudas y seguridad contra mis miedos. Todo eso me dan mis libros, con prontitud, certeza y alegría..." (pág 81). 

Y una curiosidad espigada en la página 154 de este delicioso librito: "Alonso de Aragón solía decir, en elogio de la vejez, que la ancianidad le parecía preferible en cuatro cosas: la madera vieja para quemar, el vino viejo para beber, los viejos amigos para confiar y los viejos autores para leer".

 

FICHA

Los amores de un blibliómano.-Eugene Field. Periférica. Traducción:Ángeles de los Santos. 205 págs.17,50 euros-

 

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16 noviembre 2013 6 16 /11 /noviembre /2013 08:50

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Antón Castro es uno de esos colegas (pocos) que dan prestigio, solidez, solvencia y dignidad a una profesión nunca muy sobrada de hombres notables, el periodismo. Como algunos de sus más interesantes compañeros de pluma, Castro juega en varias divisiones al mismo tiempo y nutre los no muy poblados campos de la buena literatura, ya sea relato o narración de altos vuelos, crítica literaria o teatral. Gallego de nacimiento y maño de adopción, conserva el límpido castellano de su cuna y la saludable y franca energía de la segunda. Me fascinó con el "Testamento de amor de Patricio Julve" y ahora aprovecho una confusión de mi librero, Octavi Serret, al que le pedí la novela "Cariñena" de Castro y me trajo "Conversaciones con Mariano Cariñena", del mismo autor. Se trata de la vida y trayectoria profesional de un "hombre total del teatro" en Aragón, a través de largas entrevistas con ánimo totalizador. Doy la confusión por aprovechable y leo de un tirón este documentadísimo volumen sobre unas charlas en las que me siento interesado, no sólo por razones de índole vocacional (siempre me he sentido muy cercano al teatro, no sólo como espectador asiduo sino como autor frustrado) también por pasar por una época, de los sesenta a los ochenta, en los que las dificultades, los problemas, la censura y la incultura como forma de acción política oficial, establecían un escenario público en el que los jóvenes que éramos entonces debíamos de luchar por poner en marcha nuestros sueños de libertad. Bernard Shaw, Arrabal, Bertold Brecht, Miguel Labordeta, Pirandello, Peter Hacks, Strindberg, Ionesco, Valle Inclán, Max Frisch, Moliere, Dario Fo, Sartre, Sanchis Sinisterra, Fasbinder, Jardiel Poncela... autores que son hitos en la memoria de cualquier persona aficionada al teatro. El libro de Castro sobre la figura de Mariano Cariñena, director y autor teatral, profesor y hombre comprometido con su tiempo y con Aragón, es de lectura amena y particularmente adecuado para quienes lucen canas y recuerdan los tiempos idos (no peores en algunos aspectos), pero también para los jóvenes interesados en el teatro que conocerán un tiempo en el que hacer teatro era más que un oficio, solía ser una toma de postura. Magnífica la edición del Centro Dramático de Aragón.

 

CONVERSACIONES CON MARIANO CARIÑENA.- Antón Castro.- Edición ilustrada del Centro Dramático de Aragón. 236 págs..

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