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27 noviembre 2017 1 27 /11 /noviembre /2017 10:34

Mi descubrimiento de Sándor Márai (1900-1989) fue hijo de una afortunada  casualidad: una compañera de la sección de Internacional de "La Vanguardia", donde a la sazón trabajaba, se dejó olvidado "El último encuentro" sobre mi mesa. Esa misma tarde me enviaron con urgencia a cubrir la primera visita de la ministra sueca de Exteriores al presidente español. En el Puente Aéreo con Madrid devoré el libro y lo llevaba encima durante la recepción a la prensa cuando saludé a la ministra. Ella  miró la portada del libro que yo llevaba en la mano izquierda y me dijo en inglés: "¿Sandor Márai? Un desdichado hombre y un grandísimo escritor". Me quedé estupefacto y sólo acerté a esbozar una tímida sonrisa.  Chencho Arias, el diplomático español que hacía las presentaciones, al pasar junto a mí me guiñó un ojo y me susurró "Los de La Vanguardia siempre dando la nota. Luego me cuentas algo de ese escritor".

Desde entonces seguí la pista de los libros (publicados por Salamandra, aunque un par de ellos lo fueron en los cincuenta por Plaza Janés, sin eco alguno) de este maravilloso escritor intimista., inteligente y melancólico, que acabaría suicidándose tras la muerte de su esposa, en la soledad  del exilio, no sin legar a la posteridad un patético y estremecedor diario cuya última página cerró unos meses antes de morir. Me sorprendió encontrar ciertas similitudes con Stefan Zweig, no sólo por su escogida forma de morir, sino en el talante desesperado y nostálgico de una prosa dedicada a unos tiempos, sociedad y costumbres que las dos grandes guerras mundiales relegaron al olvido. Todo ello narrado con pulcritud crítica en sus tres obras de no ficción: Confesiones de un burgués, ¡Tierra, tierra!, y Diarios, 1984-1989.

La gaviota tiene algunas de las virtudes estilísticas y argumentales del mejor Márai, pero no logra mantener la tensión dramática ni el redondo resolverse de la trama, ni sus diálogos o descripciones están a la altura elevada de muchos de sus otros títulos. Apareció en Hungría en  1943, en plena Segunda Guerra Mundial, y refleja en la ficción el delicadísimo momento histórico que se vivía en el país (y en el resto del mundo). Márai describe con cierta modosa acritud la decisión del gobierno de su país de apoyar a los nazis y las consecuencias dilatadas en el tiempo y en el desastre que tal medida ocasionó: el dominio soviético del país, que tardaría décadas en desaparecer no sin arruinar la parte más viva de la cultura húngara y estancarla en la mediocridad (una de sus víctimas fue, precisamente Márai).
En La gaviota, Márai vuelve a recurrir al tópico del encuentro entre hombre y mujer cuyos diálogos, con apuntes leves pero magistrales del entorno no sólo personal sino sobre todo social y político de las dos personas, entre las que va surgiendo sentimientos y emociones íntimas que con tan notable habilidad hilvana nuestro autor. En torno a la pareja un mundo se desmorona, con sus valores y debilidades, su hermosa apariencia y sus carencias y diferencias insalvables de clase.
 
Márai, en la mayoría de sus libros es una evidencia, pertenecía a la alta burguesía del país, con todos los signos diferenciales de cultura y lujo que hacía de esa privilegiada clase los habitantes de un mundo de arte selecto, conciertos, mansiones, cultura internacional. Una clase dotada también de acceso al poder a través de altos funcionarios o profesionales seleccionados (como el protagonista de la novela) , cuyo trabajo muchas veces afectaba el futuro y la seguridad económica y vital de millones de personas . Como su protagonista, Márai  (al igual que no muy lejos de Hungría, Stefan Zweig) se convirtió involuntariamente en uno de los elementos residuales de un mundo que cambiaba dramáticamente. Ambos estaban condenados a desaparecer, aunque a cambio, nos ha quedado la maravillosa obra de ambos. 
La trama de La gaviota nos presenta a un alto funcionario estatal en Hungría que acaba de redactar una declaración que será de una trágica importancia para el país. Se trata de un hombre en la mitad del recorrido de la vida, culto y honorable, que ha escrito angustiado esa orden que alterará la vida de millones de personas. Esa misma noche recibe una inesperada visita de una mujer joven y bella que, curiosamente tiene un gran parecido con la única mujer amada por el protagonista en el pasado... Márai ha armado el dispositivo. Con su mezcla misteriosa de audacia y respeto a las formas, la pareja que se acaba de conocer deciden pasar la velada juntos asistiendo a la ópera, precisamente una obra de Verdi, "Un ballo in maschera" (no es casual esa elección que Márai hace, como el lector verá conforme se desarrolla la trama).
El paso del tiempo, la llegada de la vejez, el amor y las huellas indelebles que deja en la memoria de las personas, todo ello alimentando el misterio de la presencia de la muchacha y en torno a ese misterio la sensación amarga de un fin de época y de que comienza algo, un violento cambio global, de imprevisibles consecuencias. Sin embargo la ambición argumental de Márai tiene un precio alto que se deja sentir en la dificultad de mantener la tensión y sobre todo la calidad de la atención discursiva, el lector se desorienta, se sorprende de detectar ciertas banalidades, algo cansino en el relato que afecta tanto a lo que se nos cuenta como a lo que sentimos. La trama no acaba de cerrar las puertas y ventanas que el autor ha abierto y muchas sendas se pierden. Uno cierra el libro con algo de desilusión. Pero hay un punto positivo a tener en cuenta: existen los suficientes elementos de la maestría de Márai como para justificar su lectura, a condición de no compararla con "Último encuentro", "La herencia de Ezster", "La extraña" o "Divorcio en Buda". Quien está acostumbrado  a que Sandor Márai le regale una rosa en cada libro, no debe quejarse de que en éste sólo sea una margarita.
 
FICHA
LA GAVIOTA.-Sándor Márai.- Trad. Mária Szijj y J.M.González.- Ed. Salamandra.-187 págs. ISBN 9788498383577
 

 

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24 noviembre 2017 5 24 /11 /noviembre /2017 10:30

Bergson ha pasado a la Historia de la Filosofía por su heroico intento de dar una explicación filosófica a los fenómenos que se producen en la realidad y a la realidad misma, muy en sintonía con el cientifismo y pragmatismo imperante a finales del XIX y principios del XX. El intento -un glorioso fracaso aún no superado- de explicar toda la realidad de una forma científica encontró en Bergson un defensor...hasta cierto punto. Ya que para Bergson (y por ello ha sido criticado y excluido de los grandes indiscutibles de la Filosofía) existen y existirán siempre determinados ámbitos para los que no existen explicaciones ni apenas conocimiento empírico. Me refiero claro está a la faceta espiritual o trascendente (tan vilmente usurpada y anatematizada por las religiones, singularmente la católica).

Tampoco las llamadas ciencias del comportamiento, la psicología o la neuropsicología entre otras, (incluido el psicoanálisis, con excepciones notables como Jung, por ejemplo) pasaban de limitarse a una cierto reglar de algunos aspectos de comportamiento, la conducta o la personalidad (en esos días triunfaba el conductismo en psicología) pero era imposible llegar a la "esencia" del ser, la razón profunda de lo específicamente humano. Con lo que Bergson no tardó en dar el paso lógico siguiente: extender tal impotencia del Logos para comprender qué cosa es la realidad y sus manifestaciones, prescindiendo de la obviedad de los parámetros de medida y análisis de los objetos. La realidad no era sólo un problema de la física, la química, la biología, la geología...también, y sobre todo, era metafísica pura. Justamente las reflexiones de Bergson sobre ese interminable debate forman el nudo argumental del presente libro. De las nueve lecciones que aporta el volumen, las cuatro primeras la hacen a modo de introducción a la filosofía, las dos siguientes de estética (impartidas en el curso 1887-1888 en Clermont-Ferrand) y las tres últimas sobre metafísica pertenecen a cursos dados en el Liceo Henri IV, a partir de 1893.

"Ninguna ciencia en particular, en efecto, supera la apariencia, el fenómeno, lo que aparece, y la metafísica tiene precisamente por objeto superar el fenómeno, buscar lo que existe detrás de él. Hay, pues, algo detrás del fenómeno, esto es lo que importa hacer ver a fin de probar que la metafísica no persigue vanas quimeras" (pág40). Bergson apuesta por la metafísica y esa tendencia de su pensamiento también se filtra en sus consideraciones sobre la belleza y el arte. Sin olvidar los tres  elementos esenciales de la realidad, sus tres dimensiones, el espacio, el tiempo y la materia. Sin embargo el pensador insiste en que la filosofía no debe prescindir de la disciplina científica, el propio filósofo debe estar versado en los datos científicos, pero debe dirigir su mirada hacia aquellos ámbitos de lo real que la ciencia no puede aprehender. Y esos ámbitos suelen ser percibidos por la mente del artista en su busca de la belleza, de lo bello. Pero Bergson avisa que ni Platón, ni Schelling, ni Schopenhauer, lograron acercarse a esa dimensión de la belleza, ese "algo más" que revela lo trascendente, aquello que no es posible señalar con las palabras, sólo con el espíritu…

Bergson asume esa dificultad de señalar ese "algo más" y propone un concepto cargado de significaciones nuevas, la "simpatía", esa vibración común con la cosa que aparece cuando nos acercamos a ella, que nos permite acercarnos a su esencia. Y aquí el filósofo se da la mano con el artista, y la belleza, lo bello, con la filosofía y su verdad. Pero hay una discontinuidad entre filósofo y artista. Sólo el primero se pregunta el cómo y el porqué. Por ello el filósofo digno de ese nombre tiene algo de artista y algo de científico.

Se trata de un librito importante para conocer el pensamiento del filósofo francés (por cierto, cuñado de Proust) sobre todo en los dos ámbitos que hemos citado, la metafísica y el análisis de lo real a través de sus tres dimensiones, espacio, tiempo y materia. Aquí los textos se hacen de más trabajosa lectura no por el texto en sí sino por la complejidad de los temas. En uno de ellos, el tiempo, Bergson mantiene tesis bastante originales y rechaza las teorías del momento (el citado Proust hizo uso del concepto bergsoniano del tiempo en su obra capital: "En busca del tiempo perdido") proponiendo una vivencia de tiempo interior como "duración", en la que el sujeto se zambulle, formando  parte del proceso, en el mismo presente, "simpatizando" con esa realidad que está "siendo" junto a nosotros. 

En cuanto a la materia, las preguntas de Bergson, realizadas en 1893, no lo olvidemos,  inquietan aun hoy a todos, filósofos y científicos, a pesar de que la física cuántica ha cambiado radicalmente la visión de la ciencia y la filosofía frente a ese misterio: "¿Existe alguna realidad extensa fuera de la mente o bien el mundo material se  reduce a la idea que tenemos de él?" o "¿Es posible producir las representaciones de la supuesta realidad en una conciencia encerrada en sí misma?" "¿Cómo es esa realidad a la que sólo podemos llegar por la "simpatía", más allá de la ciencia, auxiliándose con la estética".

Libro de compleja pero muy interesante y sugerente lectura.

 

FICHA

"Lecciones de estética y metafísica".- Henri Bergson.- Trad. María Tabuyo y Agustín López.- Siruela.-ISBN 9788498416411

 

 

 

 

 

 

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22 noviembre 2017 3 22 /11 /noviembre /2017 09:02

Un misterio de altos vuelosKerry Greenwood, es una abogada australiana que se dedica a la literatura de evasión con bastante ingenio y un encanto un poco anacrónico pero fascinante. Escribe novelas basadas en personajes femeninos dotados de un carácter emancipado, inteligente y bastante osado. Las  aventuras de su detective Phryne Fisher, una muchacha que pilota un biplano, conduce un Hispano Suiza, seduce a quien se propone y viste con una distinción enorme, han resultado tan atractivas para el público que se han convertido en una correspondiente serie televisiva e incluso se ha rodado un largometraje sobre su primera novela de la osada y divertida detective femenina.. Hay algo "retro" en este personaje encantador y también en el estilo de su creadora que , con bastante acierto, ha huido de nuestra difícil época actual y centra sus tramas en los años veinte del pasado siglo.

El título, entresacado del texto de una canción de Cole Porter, es el segundo de la colección dedicada a Phryne y comienza con el secuestro de una niña (con un hábil e irónico recuento de golosinas que me han recordado la afición de Guillermo Brown, el personaje estrella de Richmal Crompton.) El estilo guasón y algo sarcástico de la Greenwood le sienta como un guante a las reflexiones irreverentes de su personaje a la que se puede definir con la frase que le dedica una de sus clientes "Puede parecer demasiado moderna y liberal (fuma cigarrillos y bebe cócteles y creo que sabe pilotar un avión, pero tiene cerebro y buen fondo y le doy mi visto bueno sin ninguna duda". Precisamente esta historia tiene con ver con otro piloto y el inevitable asesinato. No hay ninguna acidez ni brutalidad excesiva en estos relatos, bien alejados de la novela negra tipo americano y más cercanas al estilo elegante y humorístico de un Chesterton o un Wilde.

Novela divertida y muy aconsejable para damas celosas de la superioridad de su género sobre el masculino. Nota bene: los hombres también lo pasarán muy bien con la elegante y un poco snob Phryne Fisher.

 

FICHA

Un misterio de altos vuelos.- Kerry Greenwood.-Trad. ESTHER CRUZ.- 2017.- Editorial: Siruela
Páginas: 224.- 17,05 euros.- ASIN: B06Y3M1R29

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20 noviembre 2017 1 20 /11 /noviembre /2017 10:20

Es éste un libro algo inclasificable con la firma del novelista francés Michel Tournier (el autor de la bellísima "El rey de los alisios" , premio Goncourt, y de "Viernes o los limbos del Pacífico, Premio de la Academia francesa, entre otras ) fallecido hace un año cuando pasaba de los 91 de su edad. En el 2000 Acantilado publicó "El espejo de las ideas" , un ensayo fechado en 1994 en el que analizaba parejas de conceptos o ideas opuestas, siguiendo la estela creativa de dos ideas esenciales: la de que el pensamiento "funciona con la ayuda de un número finito de conceptos claves" y la de que "dichos conceptos van a pares, pues cada uno de ellos posee un contrario ni más ni menos positivo que él". En realidad no  es, ni más ni menos que el concepto filosófico de "categorías" que desde Aristóteles a Kant, pasando por Leibniz trataba de estructurar nuestra percepción de una relación entre las cosas y las circunstancias y fenómenos según diferentes "categorías", de las cuales se derivaban todas las ideas. Por ejemplo, Aristóteles sostenía que eran diez: esencia, cualidad, cantidad, relación, acción, pasión, lugar, tiempo, situación y modo de ser.

Pues bien, el ingenioso e inquieto Tournier nos presenta hasta cien parejas de conceptos en muchos de los cuales el autor busca la mayor concreción posible no buscando la contradicción o la oposición,  ya que "un concepto aislado ofrece a la reflexión una superficie lisa en la que aquélla no puede morder. en cambio, opuesto a su contrario, estalla o se hace trasparente y muestra su estructura íntima". Forman "el espejo de las ideas", ya que de esas formaciones conceptuales nacen las ideas como de un rosal las rosas. Por ejemplo,  el concepto cultura "sólo deja asomar su fuerza disolvente en presencia de la civilización".

Utilizando una cultura de enorme riqueza y complejidad, científica, literaria, filosófica, poética, histórica y aliñándola con una suave ironía y un "disolvente" sentido del humor, Tournier nos lleva por ese centenar de oposiciones binarias con una agilidad y un entusiasmo que hacen la delicia del lector.  Evidentemente no se trata de un libro regular, sino dinámico y desparejo. Hay parejas de conceptos que brillan por su ingenio o malicia y otros que están forzados y no acaban de encontrar la excelencia. "El tenedor y la cuchara", "El toro y el caballo", "La derecha y la izquierda", "El sol y la Luna" o "La sal y el azúcar" contrastan con la hondura de "El amor y la amistad", "El amo y el criado", "La palabra y la escritura", "Lo bello y lo sublime", "El tiempo y el espacio", "El ser y la nada"...

Forman cien cortos capítulos a los que en casi todos, Tournier, como corolario, añade citas de autores más o menos ilustres. Con el capitulo inicial del libro dedicado a "El hombre y la mujer" hay un deliciosa cita de Groucho Marx: "Los hombres son mujeres como las demás". O, al capitulo dedicado a "Apolo y Dionisio" cita a Nietzsche: "Hay que tener un caos  en sí mismo para dar a luz una estrella danzante"..

No se trata solo de comentarios vagamente eruditos o poéticos a esos conceptos oponentes, sino un ejemplo de creatividad compleja, divertida y muchas veces maliciosa o inquisitiva, que nos ofrecen una visión inédita y conmovedora o inquietante de algo que siempre hemos dado por hecho y cerrado. Hay una voluntad de convertir algo episódico y aparentemente frívolo en un fructífero desafío intelectual al lector. Es literatura fina y apreciable junto a inesperados destellos filosóficos de calidad.

FICHA

EL ESPEJO DE LAS IDEAS.- Michel Tournier.- Trad. Luis María Todó.-Ed Acantilado.235 págs. ISBN 9788495359254

 

 

 

 


 

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17 noviembre 2017 5 17 /11 /noviembre /2017 10:15

Editado por Josep Manuel Campillo y con ilustraciones de Juan Francisco Segura, estos dos hombre del zen han cumplido un servicio notable para todos los adeptos a esa milenaria disciplina espiritual que está logrando la hazaña casi inconcebible de superar la banalización que la cultura occidental imprime a todos los productos, de la clase que sean, que entran en el radio de su voraz mercado. El trabajo de estos dos hermanos en el reducido mundo zen auténtico, (aquí y ahora la palabra zen ha perdido parte de su fuerza para convertirse en un adjetivo que acompaña las actividades más peregrinas) ha consistido en ofrecer de forma clara y asequibles-aunque reducidas en tamaño, con buen criterio-  seis de los textos canónicos y esenciales del budismo soto zen.

En una introducción explicativa, Campillo le recuerda al lector que no se trata sólo de leer estos textos, sino de lograr que tu espíritu se impregne de él y se libere. La lectura como un ejercicio espiritual, no como una exégesis cultural y de conocimiento budista. Se acerca al secreto del zen con esas palabras: si conviertes la lectura en zazen, en meditación, estás practicando zen, estás desvelando el secreto del zen: la simple práctica..  ?Suena enrevesado? No lo es, deja de pensar en ello, sólo respira profundo y permite QUE LAS PALABRAS RESUENEN EN TU MENTE HASTA QUE SE HACE EL SILENCIO.

Los seis textos presentados en este librito, evitando la tentación de los comentarios eruditos o de explicaciones históricas farragosas, han sido recitados y meditados durante siglos en los monasterios zen de todo oriente y en los dos últimos en casi todo el mundo. El Hannya Haramita Shingyo (Sutra del corazón) es esencial en la corriente budista Mahayana, mientras el Shinjinmei, el Shodoka y el Sandokai pertnecen a la más pura tradición del zen global, y el Hokyo Zanmai y el Fukanzazenji han sido claves en los rituales meditativas de la secta soto del zen. Como ven la selección ha sido sincrética y sabia.

Cada uno de los textos es presentado con un comentario histórico y analítico breve y lo más claro y sencillo posible, sembrando en el lector los elementos valorativos que el texto ha tenido durante siglos, mostrando los conceptos principales que se elucidan y las razones que justifican su importancia espiritual en la comunidad budista y zen, y dando noticia breve de sus posibles o confirmados autores y de la propia historia contextualizada de estos maestros. Unas páginas aclarando el vocabulario y los términos hindúes, chinos y japoneses utilizados, completan y enriquecen el pequeño volumen, al que acompaña también una lista escueta de fuentes utilizadas en la realización del libro.

FICHA

EL SECRETO DEL ZEN.- Josep Manuel Campillo.- Ilustraciones de Juan Francisco Segura.- Editorial Olañeta, "Los pequeños libros de la sabiduría",.202 págs.-ISBN: 9788497167253

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15 noviembre 2017 3 15 /11 /noviembre /2017 09:08

 

La escritora inglesa Penélope Fitzgerald (1916-2000) comenzó a publicar a la edad de 58 años, no sabemos si porque fue una vocación tardía o porque las circunstancias le impidieron asomar antes al mercado librero. Lo cierto es que lo tenía todo a su favor, era hija del editor del semanario satírico Punch. Sus primeros libros son biografías de personas de su entorno, desde su padre a sus tíos o la de un conocido pintor prerrafaelita, Edward Burne-Jones. Esta novela la publicó con 61 años.

"La librería" es la primera novela que conozco de ella, a la espera de leer "La flor azul" que, dicen, fue su obra maestra y se editó un par de años antes de que la escritora falleciera (en España loa editó también Impedimenta en el 2014), tras una vida bastante difícil y dramática. La trama del libro que hoy nos ocupa está basada en una corta experiencia de la autora como librera (en los años cuarenta del pasado siglo).

En esta edición conmemorativa se nos regala un posfacio  de Terence Dooley (yerno de Penélope Fitzgerald) intitulado "La comedia humana", con dibujos (encantadores) y fotografías de la autora, en el que se nos informa de detalles interesantes de esta mujer batalladora. Gracias al material gráfico se nos familiariza con el mundo en que vivió. Y, sobre todo, con lo "real" que fue el "poltergeist"   que campa por la librería en la ficción. Y aún más interesante la influencia de una pequeña obra de Balzac en la novela de la Fitzgerald.

 

Pero hablemos del libro: "En 1959, Florence Green pasaba alguna noche en que no estaba segura si habia dormido o no.  Se debia a la preocupacion que tenía sobre si comprar Old House para abrir la única librería de  Hardborough". Así comienza "La librería", una novela  escrita en 1978. que quedó finalista en el Booker Prize de ese año (que, por cierto, la Fitzgerald  ganaría al año siguiente con otra novela, "A la deriva").

Este asunto de la librería, aparentemente banal, se convierte en una obrita deliciosa que inspiraría a bastantes escritores posteriores (singulamente a la hindú-canadiense Anjali Banerjee con su novela "La librería de las nuevas oportunidades") ya que transforma dicha librería en un lugar mágico, con "poltergeist" incluido, donde los libros tienen una especie de vida propia.

Para todos los amantes de libros, librerías y bibliotecas, esta novela de corta extensión y corta ambición literaria constituye un gozoso paradigma de lo que los libros significan para muchas personas.
Aunque la Fitzgerald en ningún momento saca las cosas de quicio con el "rapper" (golpeadores, entes que golpean cosas, paredes y muebles, con el fin  de asustar) nombre  que en esa zona inglesa dan a determinado tipo de "poltergeist", ni siquiera se pone romántica y obsesiva con los libros y sus encantos y fascinación (ella no se cansa de repetir que lo suyo es un negocio), logra crear un ambiente y una historia que quedará para siempre en el imaginario de los lectores (subgrupo de amantes de los libros).
Los vecinos de la librería no acaban de ver con buenos ojos que la vieja mansión (es una de las dos del pueblo que tiene mas de 500 años) sea dedicada a la venta de libros, tal vez manipulados por uno de los poderes fácticos del pueblo, la rica propietaria Violet Gamart, emparentada con la nobleza, que ya habia pensado en un distinto destino para la vieja mansión, con fantasma juguetón incluido.
A pesar del éxito inicial de la librería, las fuerzas y los tentáculos de la rica dama van poniendo obstáculos en el difícil negocio de vender libros (una librería, por definición, no suele ser un buen negocio en casi ningun país). Una niña de poco más de diez años, espabilada como una ardilla, será la colaboradora de Florence y todo seguirá una irregular singladura comercial y humana hasta que a alguien (¿desinteresadamente?) se le ocurre aconsejar a Florence que ponga a la venta  la novela de Vladimir Nabokov, "Lolita", que a la sazón estaba triunfando en Londres, ante el escándalo de una sociedad bastante reprimida e hipócrita. Ese asunto será el disparadero de una situación cada vez más difícil hasta que... bueno, les dejo sin el dato. Vale la pena gastarse los pocos euros que cuesta y leerla.
Evidentemente estamos hablando de una novela entrañable, pero lejos de ser una novela perfecta. Los personajes apenas están esbozados y deambulan puntualmente en un rosario de anécdotas sin demasiada hilación o coherencia, la trama avanza a trompicones... pero lo que da sentido a esta obrita es la fuerza evocativa que emana de la escritura, una época muy determinada, un paisaje muy concreto, el viejo caserón y la omnipresencia de los libros como fuerza de cohesión,  todo ello da a la novela un encanto indefinible. Juzgarla en términos comparativos es como plantearse si los libros de Richmal Crompton sobre "Guillermo y los Proscritos" son obras maestras de la literatura. Por supuesto qiue no, pero no conozco a ninguna persona ilustrada y lector, entre las cuatro generaciones que me rodean, que ignore totalmente de qué hablamos cuando hablamos de Guillermo.
Por otra parte y como otro activo a tener en cuenta, la ironía y el sarcasmo de la Fitzgerald en algunos momentos tiene la calidad magistral de una genial observadora de su sociedad, además de un excelente estilo en los diálogos, algunos de ellos auténticamente hilarantes. Sólo por esos elementos, vale la pena su lectura.
Penelope Fitzgerald tenía 84 años cuando murió en el año 2000. Hay quien la ha comparado con Jane Austen y me parece una exageración absurda. No tiene la calidad literaria de la Austen a pesar de su encanto y la habilidad en describirnos la sociedad rural inglesa.
A pesar de cierta desidia a la hora de componer personajes, la autora logra crear, por ejemplo, a Milo North, un tipo  en el que "lo que parecía simpatía era en realidad el resultado de un instinto para esquivar cualquier problema antes de que este se originara" (pág.33) y  "su personalidad líquida iba tanteando el terreno y se introducía sigilosamente por los puntos mas vulnerables de los demás hasta encontrar un lugar apropiado en el que instalarse y sacar de él el maximo provecho". Fíjense en la sutileza de la descripción psicológica de Milo. Lástima que no profundice en unos personajes que surgen y se desvanecen sin aportarnos mas que unos deslumbrantes destellos de lo que podían haber sido, por ejemplo el abogado Thorton, el viejo Raven, el magnifico señor Brundish, único capaz de valorar la personalidad y el trabajo de Florence. Además la novela es pródiga en detalles literarios como cuando define un tipo de libros: "novelas de cubiertas ligeramente envejecidas, que tenían el aire de una mujer a la que nadie ha solicitado nunca su favor" (pág. 81).
La impresión que me queda una vez terminada la lectura es que Penelope Fitzgerald ha desaprovechado una excelente trama y unos personajes magnificos para sólo hacer con esos elementos una pequeña novela encantadora, casi anecdótica, cuando podía haber escrito una gran novela llena de personajes imperecederos, algunos dickensnianos con todo mérito.
 
 
FICHA
LA LIBRERÍA.- Penélope Fitzgerald.- Trad. de Ana Bustelo.-Edición conmemorativa con imágenes y textos inéditos.- Editorial Impedimenta.- 202 págs.-21 euros.-ISBN 9788417115197
 
 

 

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14 noviembre 2017 2 14 /11 /noviembre /2017 10:10

Con un comienzo magistral, la autora inglesa Christianna Brand, nacida en 1907 y fallecida en 1988, nos introduce en una novela negra escrita con toda la habilidad, elegancia y humor irónico que caracteriza a los mejores practicantes anglosajones de un género muy popular que no está reñido con la calidad literaria (en algunos casos, alta o muy alta, como hemos visto en las novelas británicas y norteamericanas  de las primeras décadas del pasado siglo que publica Siruela). Aquí, el cartero Higgins, en una zona rural de Kent, lleva consigo un manojo de cartas que debe entregar en un hospital militar situado en las afueras de una pequeña población. Un poco fastidiado por tener que pedalear varios kilómetros de más en su labor cotidiana, examina una por una los sobres de las cartas que debe entregar en el citado hospital. A  través de este acto, la autora nos da una pincelada de quién y por qué ha escrito las cartas y así nos presenta a personajes que serán importantes en la trama y  acaba el capítulo con una frase muy característica en el género, que engancha al lector y denota su astucia literaria: "En aquel momento -el cartero-no podía saber que, justo un año después, una de las siete personas que habían escrito aquellas cartas moriría tras confesarse culpable de asesinato". Notable comienzo.

La trama se desarrolla en 1940 y en el hospital militar de Herons Park, a unos cinco kilómetros de una pequeña ciudad inglesa. Los continuos bombardeos alemanes van provocando estragos y heridos civiles y militares acuden al hospital prácticamente desbordado, en el que el personal médico y de enfermería junto a las jóvenes voluntarios mantienen una profesional rutina en la que hay tiempo para que menudeen las relaciones interpersonales corrientes en este tipo de trabajo, cuyos detalles íntimos y profesionales la autora parece conocer al dedillo (parece ser que ejerció de enfermera de hospital durante algún tiempo). En ese escenario es donde ocurren ciertos hechos violentos y misteriosos -desde la muerte del citado cartero Higgins en el quirófano-  a los que se enfrentará Cockrill, protagonista de siete novelas policíacas de la Brand, un policía veterano, minucioso observador, de carácter hosco, que descubre que los sospechosos  son los respetables médicos y enfermeras que hacen cada día la tan benemérita labor de salvar vidas en Herons Park.

Nuestra autora es una experta en sembrar dudas y sospechas en el lector (además de en Cockrill) y poco a poco uno va pasando la "certeza" de culpabilidad por casi cada uno de los doctores y las enfermeras cuyo trabajo es minuciosa y apropiadamente descrito por esta hábil narradora. Por cierto, los que gocen con esta novela pueden buscar en DVD la película que se filmó sobre ella con el título "Verde es el peligro". Brand es también la autora de la serie de cuentos para niños Matilda la enfermera, adaptada al cine por Emma Thompson en la película Nanny McPhee (2005).

FICHA

LA MUERTE ESPERA EN HERONS PARK.- Christianna Brand.- Trad. Raquel G. Rojas.- 19,95 euros.- 246 págs. ISBN 9788417041380

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12 noviembre 2017 7 12 /11 /noviembre /2017 09:21

Hay algo profundamente barojiano en el nombre de esta revista - ha cumplido su primer año de vida- que me atrajo desde el primer momento. Y un cierto desafío con aroma libertario, defensa del pensamiento crítico, un guiño quijotesco, una apuesta rigurosa, seria y profundamente gratificante por la cultura. Con mayúsculas. Desde el pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Magníficamente editada y a un precio testimonial y generoso, diez euritos por una revista tamaño casi de lujo, 30x21 cms , con más de 150 páginas y un contenido de envidiable riqueza. Si además  añadimos que es una empresa personal de unos cuantos locos por llevar la cultura a todos, sin subvenciones oficiales de ningún tipo - por tanto sin sus servidumbres-, con mecenas privados entre los que se cuenta, benditos sean, un bar zaragozano con nombre de cine, una editorial con nombre de cuento de Poe, un periódico semanal y, Epicuro nos asista, una casa de comidas, los dos últimos de Jaca, la cosa toma ecos  que a éste crítico le son entrañablemente familiares: épocas de facultad, militancia antifascista, locura por los libros, la poesía, el cine y las muchachas (no necesariamente en ese orden), Sartre, Heiddeger, Wittgenstein y Camus en filosofía, tiempos oscuros marcados a fuego por la escritura: novelas, criticas literarias y de películas, periodismo activo, viajes como corresponsal político, el mundo...y el horizonte cerrado y sofocante en este país, tan necesitado del aire libre que sólo una cultura libre puede proporcionar. Y aquí es donde se cierra el círculo que he diseñado para presentar a mis lectores esta revista, "El eco de los libres" o lo que es igual, los ecos que provoca la libertad ejerciéndose en forma de cultura, y realizada por personas, artistas, escritores, críticos, fotógrafos y otros artífices de la cultura que se quieren libres y se dirigen a un público que ama esa misma libertad. Miguel Hernández pondría su pluma al servicio de esta revista y Unamuno y quizá, sólo quizá, Ortega (al dominante maestro madrileño le ponía nervioso el talante libertario). Y Lorca, Machado o León Felipe o Neruda..."e tanti altri".

"El eco de los libres", cuyo segundo número acaba de publicarse -posiblemente será de periodicidad anual, y es una pena: se podría renunciar a tanto contenido y dar al lector la posibilidad de gozar de ella al menos dos veces al año-, es el renacimiento de una idea y de un ideal. La idea es un hecho histórico: la publicación de un diario en Huesca con ese nombre desde agosto de 1854. El ideal es traer a nuestro siglo el impulso libertario que generó aquél  diario "dedicado al orden, paz y bien del pueblo" bajo el lema revolucionario de "Libertad, Igualdad y Fraternidad". He revisado entre nostálgico y admirado los dos números publicados hasta el momento, gozando de la calidad de los trabajos y de la resonancia ideológica personal que tienen algunos de ellos para mí, de la poética ingenuidad política de otros, de un surrealismo rebelde que hubiera hecho las delicias de Gómez de la Serna, del desafío que supone el "libre pensamiento", del sueño dinámico de promover la tolerancia como norma de vida.

Desde un punto de vista literario, artístico e histórico, el dossier dedicado al "postismo" en el segundo número no tiene pérdida (un movimiento cultural surrealista nacido el año 1945, en una España hundida y recelosa de la postguerra que apenas levanta cabeza). Estar post (después, más allá) de los ismos: comunismo, fascismo, surrealismo, franquismo, ilusionismo, dandismo, catolicismo, espiritualismo, capitalismo, anarquismo...etc. no era sólo una hazaña impensable en la época, era una temeridad que podía pagarse con algo más que unos bofetones en cualquier comisaría. Y esto, apostar por la libertad en la palabra en una tesitura política que abominaba la libertad confundiéndola con el libertinaje, convertía en inexplicable que se llegara a producir, salvo gracias a los errores garrafales de una censura absurda y nada ilustrada o  la condescendencia caprichosa del poder absoluto y la absoluta impunidad. Los trabajos que ilustran el tema son de una excelente calidad y dan una idea completa y sugestiva de los que supuso ese movimiento en la mortecina  vida cultural española, con trabajos de algunos de sus fundadores, Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi, y una amplia antología de poesía postista (con aportaciones actuales como la de Francisco Ferrer Lerín). También se da noticia de algunas celebridades de la época que se unieron al postismo como Gloria Fuertes, Fernando Arrabal, el poeta Ángel Crespo, el gran Miguel Labordeta y, sorpresa, el eximio Camilo José Cela. El fascinante dossier se completa con entrevistas a Antonio Beneyto, a Antonio Chicharro, el hijo de Eduardo, y otra a Emilio Gastón y Carmen Gascón.

La revista tiene ambición de cobertura cultural y en sus páginas vemos artículos literarios , poesía, manifestaciones de arte, pintura, escultura, dibujos, fotografías, trabajos muy notables sobre cine, ciencia y memoria histórica, notas dedicadas al periodismo activos y las noticias -excelente el trabajo sobre el hospital de Jaca- y algunas entrevistas a artistas y literatos de muy buena factura. Me ha interesado especialmente el artículo de Buesa sobre el santo Grial en el Pirineo, el dedicado a la magnífica figura del juez anarcosindicalista Gregorio Oliván (da tema para una novela) y el trabajo de Lucía Pons sobre los humedales de la Jacetania.

En resumen una sorpresa y una lección de generosidad: la de todos los que hacen posible una revista como ésta en el vacilante y casi siempre yermo paisaje cultural -desde el punto de vista popular, lejos de academicismos, intereses económicos y oficialismo- que nos rodea.

Por favor, suscríbanse. Vale la pena.

 

 


 

 

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11 noviembre 2017 6 11 /11 /noviembre /2017 09:50

 

Este zaragozano, amante del cine "desde su más tierna infancia"(sic), confiesa una "atracción fatal" por el cine negro, el jazz y la gastronomía. Es como una sombra pareja de Manolo Vázquez Montalbán en versión juvenil y, seguramente, sin la vena libertaria del barcelonés. Sólo que Gonzalo no escribe novelas policíacas ni ensayos enjundiosos sobre política ficción. Pero coincide en las tres aficiones citadas, mas el amor por el buen comer (se supone por su web sobre gastronomía) y el aspecto bondadosamente irónico (más acentuado aún en Manolo, añorado amigo). Y, por lo que he leído, un completo y muy informativo ensayo sobre su pasión confesada, el cine negro.

Me recuerda este libro un poco a los ensayos que Fernando Savater dedicó a las novelas y el cine de aventuras y a los estudios afanosos y eruditos que Javier Comas dedicó al cine negro (Su Diccionario aún lo consulto a menudo) y a libros de Boyero, Marías, Torres Dulce, Fernández Santos o Jaume Figueras. Lo cierto es que me ha gustado el entusiasmo que Gonzalvo pone en sus comentarios y el asombroso aporte de datos que ofrece de las películas, sus directores e intérpretes. Es muy útil para el lector el añadido de coordenadas literarias, históricas y sociales que el autor aporta para encuadrar los filmes y el género, tanto en Europa, Francia principalmente y Estados Unidos e Inglaterra, aunque Gonzalvo limite en cierta forma su estudio más al cine negro desde los sesenta a los 80. También es muy útil la referencia a los distintos "subgéneros" que se crean según sea el punto de vista del argumento de la película, desde el de los distintos tipos de villanos, a los "buenos", policías o detectives privados,  a la variante afroamericana de los setenta a las entrañables figuras de las  "vamps", personajes clave en muchas tramas policíacas, pasando por el filón de los vengadores solitarios siempre en el filo de la navaja de la legalidad (tipo Bronson)...

También revisa el autor los directores más representativos del género, a su juicio,  y las grandes BSO, los compositores y un análisis muy interesante y original de los estilos musicales. Me han gustado también las páginas dedicadas a analizar la estética en relación con ambientes, decorados, vestuarios y modas. El volumen se enriquece también con una  "guía de títulos" representativa de las mejores películas, con ficha adjunta.

Libro muy recomendable a cinéfilos y aficionados al género negro, ya sea literario o fílmico, que añadiré a mis estantes de cinemanía.

FICHA

BALAS...SIRENAS...PATILLAS Y JAZZ.- Gonzalo J. Gonzalvo.- Vivelibro.- 454 pág.- ISBN 9788416705344

 

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9 noviembre 2017 4 09 /11 /noviembre /2017 09:46

Junichiro Tanizaki (muerto en 1965 con ochenta años) ha sido uno de los escritores japoneses que más han intentado  preservar la cultura japonesa frente a la occidentalización en la primera mitad del siglo XX (que hoy se considera una postura tangencialmente opuesta a la línea algo excesiva de Murakami). En España se conocen casi todas sus novelas, como "Diario de un viejo loco" o "La llave" pero es justamente esta pequeña joya que hoy comentamos la que le ha dado más fama entre los aficionados a la literatura, el arte y la filosofía de su país y especialmente los adeptos a una disciplina espiritual bien conocida en todo el mundo, todo lo relacionado con  el arte y la creatividad zen.

Al "horror vacui" de la cultura occidental Tanizaki contrapone la concepción espiritual y estética del vacío oriental, la pasión por el detalle enmarcado en el fondo vacío y neutro, profundamente creativo. Es la vuelta a la Nada heraclitiana en versión japonesa, un estado donde todo es posible y donde se despierta el ser y la belleza, el silencio y la sombra.

Tanizaki confesó su admiración por Oscar Wilde y su esteticismo elegante y algo barroco. Resulta contradictorio mostrar el dandismo wildeano junto a la simple, sencilla y al tiempo compleja estética zen, pero Tanizaki logra que nos sintamos cómodos. No hay oposición, hay aceptación de la diversidad. Y un mismo objeto del deseo, la belleza en su multiplicidad. Y para lograr que el lector se acerque a esa sensibilidad nutricia, Tanizaki consigue transmitirnos sensaciones, evocaciones de sosiego, arrobo y paz, como cuando nos habla del excusado japonés, ese lugar secreto e íntimo donde el ser  humano esconde sus desechos. El lector occidental queda sorprendido pero también fascinado. Através de una descripción contemplativa Tanizaki nos propone un ejercicio: una sutil comparación sin juicios valorativos, con un cierto  pragmatismo, de las formas y modos como se desenvuelve la arquitectura hogareña japonesa, apreciando los logros técnicos occidentales pero destacando la maravillosa simplicidad de la belleza que la tradición japonesa ha dado a los mismos elementos, ya sea un cuarto de baño, un excusado, las paredes (los  shoji o paneles móviles  realizados con papel de arroz para tamizar la luz) o los suelos, los jardines o ese rincón sin luces artificiales (el toko no ma) donde reposa un objeto o un grabado en la penumbra con el toque asombroso de una flor.

Siguiendo los principios estéticos y filosóficos de la irregularidad, la simplicidad, la caducidad y la habilidad de sugerencia, Tanizaki nos habla de la escritura y la ductilidad de la tinta china y el rasgueo leve del pincel sobre la rugosidad del papel, la belleza efímera de flores, el cuidado exquisito en los detalles de las plantas, los objetos hermosos como testigos de la caducidad, cuidados pero respetados, evitando los brillos excesivos, la frialdad y altivez de la joya, las pequeñas imperfecciones que valoran al objeto puestos que son la huella de los "efectos del tiempo". Todo limpio pero tamizado por una luz suave, nunca estridente, sujetos a su propia sombra. Asevera Tanizaki: "Un cofre, una bandeja de mesa baja, un anaquel de laca decorados con oro molido, pueden parecer llamativos, chillones, incluso vulgares; pero hagamos el siguiente experimento: dejemos el espacio que los rodea en una completa oscuridad, luego sustituyamos la luz solar o eléctrica por la luz de una única lámpara de aceite o de una vela, y veremos inmediatamente que esos llamativos objetos cobran profundidad, sobriedad y densidad". Y más tarde nos dice que "la belleza pierde toda su existencia si se  suprimen los  efectos de la sombra".

Tanizaki considera lo bello no como una sustancia en sí, un objeto, un efecto, sino el resultado de un juego de claroscuros en los que las sombras juegan un papel evocador y misterioso, incluso tranquilizador. Una lectura,  en suma, relajante y evocativa.

 FICHA

El elogio de la sombra.- Junichirô Tanizaki.-Traductora: Julia Escobar.-Editorial Siruela. Biblioteca de Ensayo. 96 págs. ISBN: 9788478442584
 

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