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1 octubre 2017 7 01 /10 /octubre /2017 08:01

 

Al principio, parece que no es el mismo. Paul  Auster se ha reinventado como escritor en esta su última novela. Siete años de silencio para parir al fin un mamotreto de cerca de mil páginas donde el lector, si está dispuesto a seguir siendo fiel al autor neoyorquino, comprobará que tras el nuevo ropaje, anida el Auster de siempre. Cuando empieza uno la novela se lleva la primera sorpresa, el estilo y la temática parecen surgidos de cualquier autor centroeuropeo, alemán (Mann, Hesse o Gunter Grass) o sobre todo polaco, húngaro y en todo caso con acento "yiddish". Auster me sonaba a lo último que había leído de Israel Yehoshua Singer (el hermano más listo del Nobel Isaac Bashevis Singer), "Los hermanos Ashkenazi", con algunas licencias de autores judeo-norteamericanos como Saul Bellow, Philip Roth, Bernard Malamud y otros (incluido el humor muy inteligente -y judío-  de Woody Allen). Frases largas, circunloquios interminables, descripciones psicológicas, históricas, políticas o sociales inacabables, ingenio por todos lados y un olor a novela decimonónica absolutamente nuevo en Auster.

La decimoséptima novela de Auster, "4321", es larga, larguísima como corresponde a la enorme ambición de la propuesta literaria de este autor, guionista, ensayista, director de cine, poeta, norteamericano de origen judío. Su habitual estilo sincopado, directo, coloquial, de frases cortas y adjetivos contundentes ha dado paso a una sintaxis que florece en frases largas y sinuosas, donde con tono costumbrista, moroso, lleno de detalles y datos, se nos cuenta pormenorizadamente  la vida de una persona y su escenario vital, desde las personas que acompañan su existencia a los eventos políticos, sociales  y económicas que forman el entramado externo... con un elemento innovador y fuertemente sugestivo: se nos ofrecen cuatro posibles variantes de la historia del protagonista. Es la plasmación literaria de un lugar o pensamiento común en cualquier hijo de vecino: ¿qué hubiera sido de mi vida si no hubiera ocurrido tal cosa o hubiese sucedido tal otra, si no hubiera conocido a esa persona, si no hubiera acudido a aquella cita que cambió mi vida?

Hace falta un gran valor y una gran decisión imaginativa para armar y desarrollar una cuádruple estructura semejante, con un trasfondo común. Para que la cosa sea aún más interesante, Auster no busca un personaje totalmente imaginario sino que se pone a él mismo de protagonista, por personaje interpuesto lógicamente y nos cuenta de esa manera qué le empujó a ser escritor. Hay ciertas semejanzas con el Murakami de "1Q84" (título  numérico y enigmático también), que registra una misma historia contada a través de los puntos de vista de los tres personajes principales), en la que el azar tiene una gran importancia como motor argumental.

Las historias que nos cuenta Auster van mostrándonos ciertos momentos de su vida en los que un hecho fortuito -el azar- cambia su visión de la vida y hace nacer la semilla vocacional que hará de él un escritor (en una de las historias, es la muerte por un rayo de un compañero). Azar y muerte son los dos elementos ontológicos que se convierten en las referencias básicas de la novela, así como referencias familiares directas que van surgiendo de la memoria personal del escritor y que éste integra sin disfraz alguno en su novela.

Archie Ferguson, protagonista de "4321" -y sus avatares ucrónicos- van viviendo diferentes momentos vitales y anécdotas, de la infancia a la madurez, en las que Auster se ha incluido  en numerosas ocasiones. Por ejemplo, el luctuoso hecho de que se entera de la muerte de su padre a la mañana siguiente de haber terminado su primera novela, habiéndose ido a dormir  feliz y emocionado sabiéndose ya escritor, surge en la narración casi sin cambios.

 

Uno de los cuatro Ferguson, o mejor uno de los cuatro senderos escogidos por cada Ferguson acabará con la muerte, mientras que  los otros tres seguirán trayectorias distintas hacia un fin común: ser escritores. Uno de ellos estudia en la Universidad de Columbia y Auster juega con el lector haciendo que algunos personajes de sus novelas anteriores se conviertan en compañeros de su protagonista. El realismo de Auster forma parte de su sello de fábrica, como él mismo dice : “Robo cosas de la realidad, como debe hacer todo novelista, episodios de mi vida, como mi primer martini, mi amistad con Pierre Matisse, el galerista, o la historia de la dueña de la casa de putas de Texas que reciclaba condones, lavándolos y poniéndolos después a secar enfundados en palos de escoba. Son hechos reales, pero eso da igual. Lo que importa es lo que la ficción haga con ellos”.

Como Auster confesó en alguna ocasión, sentía que su narrativa era deudora en conjunto y simultáneamente de Borges, Calvino, Philip Roth y John Irving. Aquí hay mucho de ellos, envuelto en la sólida literatura costumbrista yidish centroeuropea, trasplantada a Estados Unidos. Nos ofrece, sin dudarlo, cuatro novelas en una, ¿hay quien de más?  Tiene mérito que Auster coja un determinado periodo histórico de principios del siglo XX hasta bien entrados los años 70 y deje suelto al azar como un aprendiz de brujo, trastocando incidentes, cambiando datos y hechos, ofreciéndonos muchísimos "si hubiera, o no, ocurrido eso" que van cambiándolo todo, excepto la vocación literaria del protagonista. Es un "bildungsroman" (novela de iniciación)  convertido en cuatro, en los cuales hay algunos personajes recurrentes (que obran o influyen de distinta manera en cada "versión" del protagonista). Y por supuesto ese protagonista, a tenor de las circunstancias se convierte  también en alguien algo o muy distinto, rico, pobre, bisexual, huérfano, cinéfilo, pero al fin, escritor. Un diseño estructural endemoniadamente inteligente y hábil.

Excelente y torrencial novela, no muy fácil de leer, a veces agobiante y excesiva, pero en definitiva ineludible.

FICHA

4321,. Paul Auster, trad. Benito Gómez Ibáñez, Seix Barral, 23,90 euros, 957 págs. ISBN 9788432232893

 

 

 

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29 septiembre 2017 5 29 /09 /septiembre /2017 18:05

La narrativa sobre el Holocausto judío por los nazis siempre me ha producido una sensación de horror impotente, la confirmación más feroz del dictamen de Hobbes sobre el carácter lobuno del hombre contra el hombre (pobres lobos, no llegan ni con mucho a la desorbitada deshumanización de nuestro género a través de la historia) o la aseveración del gran Jonathan Swift de que el hombre es la criatura más dañina e inmisericorde y estúpida de toda la Creación: para mí, si creyera en Dios, le diría que el Hombre ha sido su mayor error, que no lo justifica ni Mozart, ni Miguel Angel, ni Shakespeare. Viene esto a cuento de la lectura del libro de una superviviente de los campos Auschwitz-Birkenau y Ravensbrück, la húngara Magda Hollander-Lafon.

Tal como dicen los editores, este libro "no es un testimonio sobre el Holocausto, sino una meditación". No llega  a ponerse en la línea de "La vida es bella", la película de Roberto Benigni,  ni tampoco en la autobiografía novelada "Esto es un hombre" de Primo Levi, la autora -una abuela de aspecto bondadoso que hace honor a su humanidad- evita los detalles espeluznantes (precisamente la represión nazi contra los judíos en la Hungría ocupada fue sistemáticamente cruel y desalmada, muy bien secundada por un Gobierno húngaro tan antisemita como los nazis) y se hace eco de momentos, detalles, eventos y circunstancias que parecen inesperados brotes de luz en un oscuro estercolero de sangre y violencia.

La autora, superviviente del holocausto, es uno de los 437.403 judíos húngaros que fueron deportados entre el 15 de mayo y el 9 de julio de 1944 y exterminados en los campos nazis, sobre todo en Auschwitz-Birkenau. Como se explica bien en la introducción de los editores y en la nota histórica final que contiene el libro, el exterminio de los judíos húngaros, fue sistemático, profesionalizado, cruel hasta la saciedad, ya que se ciñó a un plan perfectamente diseñado que se había ido elaborando en las sucesivas deportaciones de otros países europeos. La autora, de manera milagrosa y con la despierta y astuta condición de saberlas ver venir (los cambios de fila en los conteos buscando compañeras menos depauperadas), pudo salvar su vida con otras mujeres a base de astucia, de valentía, de fortaleza (y por supuesto, de suerte, uno de los ingredientes más esenciales en estas situaciones)  tanto en la permanencia en los campos, como en el momento de la huida.
El libro está compuesto por dos relatos: el primero, "Los caminos del tiempo" fue escrito en 1977 después de una permanencia en un hospital, y es un testimonio de aquellos momentos trágicos que pasó. El segundo, "De las tinieblas a la alegría" se acerca más al relato de tipo confesional, religioso y espiritual. Una reflexión interior, basada en una serie de cuestionarios y relatos que la autora -pedagoga de profesión - ha ido transmitiendo a sus alumnos de educación primaria y secundaria. Intenta mostrarnos uno de los efectos colaterales beneficiosos de su terrible experiencia, un camino de búsqueda de un Dios. En él , Hollander-Laffon pretende con un estilo breve, casi en forma de sentencias y frases cortas muy emocionales y esperanzadas, aportar una visión que contrastara con los horrores vividos, en base a la esperanza de vivir y a la lucha constante por la supervivencia, a ciertos inconcebibles detalles humanitarios de algunas personas hacia ella, haciendo especial énfasis en momentos como la donación de cuatro mendrugos de pan mohoso que una prisionera moribunda le hace (pidiéndole que sobreviviera para dar testimonio de ese infierno).
No es, realmente "una nueva visión de los campos" como aseguran algunos comentarios sobre el libro. Es un poco más de lo mismo en todos los aspectos, no hay nada nuevo, pero tampoco hace ninguna falta. La autora relata, y aquí está una cierta novedad, momentos duros, crueles, inhumanos, pero lo hace con una moderación nada hiperbólica, sin frialdad pero sin aspavientos de horror y condena (ella llega a contarnos el enorme sentimiento de culpa que arrastró durante muchos años sólo por haber sobrevivido). Prefiere recordar una otra vez una cierta sonrisa, unas pocas gotas de agua robadas por otras presas a los carceleros que lograron hacerla revivir, los mendrugos que la salvaron de la inanición...
Estos libros tienen una mayor o menor calidad literaria (el que nos ocupa está en el segundo grupo) pero eso no es lo importante. Importa el mensaje continuo de esperanza, amor y fuerza vital que la autora va recordando con su prosa a veces poética, a menudo entrecortada, sin una linea narrativa coherente, simplemente retazos de momentos y pensamientos. El valor que recibe el mensaje, tan lastrado de espiritualidad de manual, es precisamente su coherencia profunda y ejemplar con la vida de esta mujer y el infierno que tuvo el valor y la suerte de superar.
 
FICHA
CUATRO MENDRUGOS DE PAN.- Magda Hollander-Lafon.- Trad. Laura Salas.- Ed. Periférica.-Pags. 151.- ISBN 9788416291526
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27 septiembre 2017 3 27 /09 /septiembre /2017 08:25

Rosa Ribas, autora de "Pensión Leonardo", que ya hemos comentado en esta página y de una trilogía policiaca de la que también hablamos (en coautoría con Sabine Hofman) vuelve a navegar en solitario por los procelosos mares de los libros y lo hace con una recreación sutil, atrevida y bien resuelta del mito del hombre lobo. Y con osada imaginación lo trae a las tierras del Maeztrazgo, a ese mundo rural donde sin duda, aunque en otras latitudes, nació la leyenda.

Ribas juega con habilidad la trama, desde el descubrimiento que hace el niño de su salvaje peculiaridad (la escena de la abuela haciéndolo retroceder a  correazos por los cambios que percibe en él al ver la sangre de una gallina decapitada, es un ejemplo un tanto excesivo) hasta sus dificultades para tratar de llevar una vida de trabajo y relación cuando crece y su propio terror y rechazo hacia sí mismo. Eso lleva al protagonista a abandonar sus tierras (en Vistabella, Castellón) para irse a Alemania a trabajar en unas minas de carbón, en cuyos profundos túneles esté a salvo de las maldades que el plenilunio obra en su organismo y en su mente. Como un caso psicopatológico de doble personalidad, Ribas recrea desde otro punto de vista el mito del doble malvado, aquél que R.L Stevenson diseñó con tanta maestría en Mr. Hyde y el Dr. Jeckill. Ribas busca la fibra sensible del lector narrando el suplicio que vive el niño en su entorno rural, en la escuela, entre sus vecinos. Al tiempo nos va mostrando escenas del pasado que tratan de explicar al lector la génesis de la brutal metamorfosis licantrópica.

La autora no ahorra al lector una dureza narrativa sin tregua (pese a algunos intentos de lirismo que no cuajan) y buscando al tiempo humanizar la figura del protagonista, no sólo a través del dolor que inflige a otros, sino del tormento personal.

No soy muy aficionado al género de terror, pero en este caso Rosa Ribas lo aliña con ciertos detalles y estampas en las que surge una mirada crítica -la emigración de españoles a Alemania en los sesenta empujados por la miseria y los abusos- y una sabia reflexión sobre la ignorancia de las clases más necesitadas (en este caso en el Maeztrazgo) y la ausencia de ayudas de un régimen político que privilegiaba a unos pocos y mantenían bajo el terror y la violencia a una mayoría desclasada. Esos mensajes narrativos trascienden y singularizan esta novela., fuera de los límites del género.  Con un final que también rompe la tradición de los relatos de hombres lobo.

FICHA

"La luna en las minas".- Rosa Ribas.- Siruela. ISBN 9788417041328

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24 septiembre 2017 7 24 /09 /septiembre /2017 08:19

 

Acantilado ha tenido la excelente idea de recuperar una de las grandes obras emblemáticas de la literatura hebrea y yiddish, "Los hermanos Ashkenazi", la ambiciosa recreación de un mundo complejo y  profundamente enraizado en la tradición judía y en una época en la que tendría lugar el fortalecimiento de los más graves intentos de dominación y extinción del pueblo judío, en los albores del siglo XIX y después, tras la Revolución rusa y la convulsa situación centroeuropea que pondría los cimientos de los genocidios de la II Guerra Mundial. Israel Yehoshua Singer es el hermano del premio Nobel Isaac Bashevis y nunca alcanzó la relativa fama de éste, al menos en vida.

En el año 36 del pasado siglo dio una campanada literaria al publicar esta novela en Estados Unidos y en Europa. Mientras entre los norteamericano llegó a eclipsar a su ilustre hermano (se dice que esta novela llegó a igualar en fama y número de lectores al novelón sureño de la Mitchell "Lo que el viento se llevó") en Europa se combatía en España y el resto de Europa velaba armas, aún si creérselo demasiado, por la amenaza nazi y de las dictaduras y regímenes fascistas, con lo que la enorme obra de Yeshoshua pasó casi inadvertida, a pesar de ser un canto del cisne de una forma de vida, como casi todo el mundo temía.

Hay algo de premonitorio y freudiano en esta novela en la que la historia de los dos hermanos, líderes de la comunidad judía polaca, simboliza un poco la historia bíblica de Caín y Abel y refleja indirecta y astutamente las diferencias apreciables entre los enfoques del judaísmo entre Isaac e Israel, dos hermanos escritores tan precisos para conocer la historia reciente del judaísmo en Europa, mucho antes de la creación del Estado de Israel. Afortunadamente, los de Acantilado, han tenido la bondad de añadir un glosario de términos hebreros y yiddish para que la labor de lectura sea menos penosa por no entender ciertas palabras claves.

La obra de Israel es al judaísmo lo que "Los Buddenbrook" a los alemanes y se debe destacar que con el mismo talante simbólico descriptivo y explicativo que Mann aplicó a su prodigiosa y larga novela, Israel la planteó para las vivencias y trayectoria de la comunidad judía de Lodz (Polonía), habiendo una extrapolación genial de lo particular a lo general, de lo familiar a lo étnico. Para ello Israel logra una brillante descripción de las coordenadas de tiempo y lugar que confluyen en la historia, con una potencia narrativa de primer orden y una potente documentación realista, económica y social, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la Primera Gran Guerra. Circunscribiéndose a esa zona polaca, desde la llegada de los inmigrantes alemanes y judíos tras la anexión del Ducado de Varsovia al Imperio ruso en 1831, el lector asiste asombrado al nacimiento de la gran industria textil asentada en Lodz que elevó su población de algo más de 10.000 habitantes en 1840 a medio millón antes de comenzar la Guerra Mundial.

Y así, con el motor de la historia de los dos hermanos Ashkenazi,  en la que, (como en las descripciones de la condición femenina en esa tradición judía, pags. 24 y 25 por ejemplo) late a menudo un cierto maniqueísmo, el escritor nos brinda el gigantesco  ejemplo de un tipo de narrativa de raíz centroeuropea que hasta hace bien poco no está recibiendo el reconocimiento que tuvo a mediados del siglo XX. El valor de esta obra insigne que el lector debe abordar con la paciencia y atención que precisa un Proust, por ejemplo, es el de ser un fidedigno espejo que se pasea a lo largo de los acontecimientos capitales del siglo XIX y XX, desde la revolución industrial a la rusa, desde el naciente sindicalismo y las luchas obreras en la Rusia zarista ("por robar y apalear a un judío la sentencia era de seis  meses de prisión y por organizar huelgas eran de 5 a 8 años de prisión a los que se sumaban de cinco a 10 años adicionales de exilio en Siberia") hasta el triunfo del capitalismo y sus maniobras para hacerse con el poder o la degradación corrupta del "poder del pueblo soviético". Todo a través del espejo fiel, aunque un poco deformante, del judaísmo en busca de su propia  identidad, reflejado  en miles de identidades por toda  Europa.

A pesar de ser un asunto archiconocido en la patética historia de ,los judíos en Europa, esta soberbia novela se convierte en el paradigma de una época determinada cuando los pogromos en Polonia surgen como setas y el resto de la población reacciona  ante cualquier problema o disputa, ya sea política, social o económica degenerando en una masacre contra los judíos acusados de conspiradores, acaparadores, ladrones, espías, o cualquier otra razón (como la de que usaban sacrificios de niños cristianos en sus rituales). Alucinante. Hasta los soviets revolucionarios, que habían sido organizados y ayudados por muchos judíos, se unen a la furia persecutoria.  Toda esa situación obliga a los judíos a engrosar las listas de emigrantes a  Estados Unidos o  Hispanoamérica.

La pregunta que circula subterráneamente por toda la novela está aún hoy sin contestar adecuadamente: ¿hay algún lugar en la sociedad occidental capitalista para un judío sin que éste deba, en mayor o menor medida, renunciar a su identidad?  Porque la respuesta que ofrece uno de los gemelos de la novela, el mayor, Simha, el Caín simbólico, se ha convertido casi un siglo después en una realidad de la que el estado de Israel es muy consciente y sabe usarlo para sus intereses: " Cuando creciera, se sentaría en un despacho como el de su padre, pero no llevaría la kippah, sino que iría a cabeza descubierta, como los mercaderes alemanes del otro lado de la calle. Tampoco trataría a la gentuza que trataba su padre. Tendrían que quitarse las kippahs y dirigirse a él en alemán en lugar de yiddish."

Y otro de los grandes personajes de la novela, el revolucionario Nissan dice: Sí, odiaba a su padre, y junto con su padre, odiaba sus libros sagrados que sólo hablaban de dolor y estaban empapados en moralidad y melancolía ;su Torah, tan compleja y enrevesada que desafiaba todo entendimiento; todo su judaísmo, que oprimía el alma humana y la cargaba de culpa y remordimiento. Pero, sobre todo, Nissan odiaba al Dios de su padre, aquel ser cruel y vengativo que exigía una obediencia ciega..."

Quizá la tradición narrativa oral del judaísmo sea el origen y la confirmación del talento literario que muchos escritores judíos han ofrecido a la historia de la literatura. Los hermanos Singer, muy conocidos el pasado siglo, no tienen nada que envidiar a los muchos judíos célebres de ayer y de hoy que han enriquecido la Literatura. En impresionante la belleza literaria de estas novelas, escritas con un perfeccionismo apabullante, en un estilo que podría parecer obsoleto pero que supera con creces la mayor parte de la novelística actual. Y muchos de los grandes de hoy tratan de emular de alguna manera aquella compleja y variadísima riqueza de léxico, profundidad psicológica, habilidad narrativa, dominio del ritmo, humanidad y sentido el humor, inteligencia y sensibilidad, en suma la creación de un mundo completo en el que rezumaba la historia, la economía, la psicología, las costumbres más insólitas, la documentación más exquisita, el tejido moral y social de una cultura presentado con el gusto por el detalle de un orfebre... Dios salve a las novelas tradicionales de culturas que se extinguen y tiempos que ya no existen.

LOS HERMANOS ASKHENAZI.- Israel Yehoshua Singer.- Trad. de Rhoda Heneldei y Jacob Abecasís.- Ed. Acantilado.- 679 págs.- ISBN 9788416748464

 

 

 

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22 septiembre 2017 5 22 /09 /septiembre /2017 08:44

  

Salvado por los libros

 

Que un rockero abandone -al menos  en activo- el movido mundo de esa música, actuaciones, conciertos, costumbres y amistades, clubes y grabaciones, para dedicarse a la literatura no es muy común en ese ambiente de normas tan exigentes y formas tan peculiares. Si además lo hace al final de la treintena, inidca una figura un tanto peculiar y excéntrica. Aunque aseguran quienes le conocen que ya "mostraba maneras"  de letramanía y siempre llevaba uno o varios libros en las manos.  Sabino Méndez se llama el sujeto y los de ámbito roquero lo tienen en estima, no en vano solía ser letrista de canciones para grupos roqueros de primera línea. Publicó con el cambio de siglo su primer libro "Corre, rocker", que no tengo el gusto de conocer y ahora llega a mis manos con el interesante sello Anagrama, "Literatura universal", título escolar o académico para una novela vivencial que, como casi todas, no sólo bebe indirectamente de la literatura, sino que convierte a los libros en parte de la trama. Hay alguna muestra anterior de esa "literaturización" de una trama novelesca -es un juego literario con cierta respetable tradición clásica- en el borde del filo de la navaja del plagio pero con la astuta habilidad de reconocer y destacar las aportaciones literarias ajenas, convirtiéndolas en materia ajustable a lo que se nos cuenta: unas vidas contadas - presumiblemente basada en la propia como al parecer hizo en su primera incursión literaria- expresión de una época, una cultura y una sociedad muy determinados.  Casi un retrato  generacional - el tempo abarca si treinta años- en el que con habilidad manifiesta  engarza citas literarias con las vivencias y pormenores de los protagonistas.

Me ha divertido este juego travieso con las citas literarias y el desenfado casi beatnik de la narración, donde uno cree percibir los ecos desenfadados, líricos más que poéticos, de un Henry Miller o un Nabokov  en sus momentos más juguetones. Pero no todo es un juego de citas, más o menos felizmente añadidas -siempre identificadas, gracias a Dios- a un texto que sigue una línea no precisamente banal. No hay trivialidad en lo que nos cuenta Sabino Méndez, sino un a modo de ajuste de cuentas con su propia generación, sus sueños, sus defectos, sus debilidades, sus fracasos y sus concesiones...y el precio de su venta al Moloch cultural que todo lo engulle, digiere y transforma.

El narrador y principal protagonista,  Simón B. Sáenz Madero (anagrama de Sabino Méndez), se explaya ante aquella generación que en los setenta vivió un efímero esplendor, pero el hálito del autor parece no lograr que el lector y menos los que vivimos aquella época con parecida edad, considere lo que le cuentan como algo auténtico, generacional, íntimamente resonante, se ve el artificio literario, el revés de la trama, el decorado, las figuras huecas calzadas con coturnos y máscaras de tragedia griega. Sólo los libros, la insistente y emocionante adhesión a los libros buscando sus ecos en la narración, siguen atrayendo al lector y a la postre justifican una novela con algunos aciertos y algunas zonas de sombra, como la falta de sensibilidad con la que son retratadas las mujeres en esta novela, objetivizadas en roles de amantes, hembras de placer o histéricas, compañeras con escasa relevancia, ninguna con respuestas y actitudes inteligentes y deslumbrantes, casi siempre soportes erótico-vistosos como elementos decorativos y de importancia social en el ambiente  poderosamente masculino. ¿Es así como se veían las féminas en el ambiente roquero? El autor, gran lector, debe repasar en muchos de los autores con más relevancia erótica que, además de vehículos de placer, muchos de sus personajes femeninos eran auténticas obras maestras de la personalidad humana. ¿Lawrence Durrell, por ejemplo? ¿Alguna obra del machista Hemingway? ¿Flaubert, Proust, Stendhal? Etc.

FICHA

LITERATURA UNIVERSAL.- Sabino Méndez.-518 págs.-Ed. Anagrama.- ISBN 9788433998309

 

 

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20 septiembre 2017 3 20 /09 /septiembre /2017 08:11

Resulta sorprendente que una editorial, en este caso Alpha Decay, ofreciera a las librerías y, supongo, que a contadísimos lectores, este libro magnífico y esclarecedor sobre uno de los filósofos clásicos post helenísticos, el romano Plotino  (del s. III d.C.) cuya obra "Enéadas" y algunos datos suyos recogidos por su discípulo Porfirio, han sido sistemática y groseramente manipulados y oscurecidos con fines doctrinarios por la Iglesia cristiana, detentadora del control educativo durante siglos . Repasemos los grandes filósofos de la antigüedad, los nombres de Platón, Aristóteles y Sócrates en primer lugar, para a continuación recordar a los mal llamados "presocráticos" como Tales de Mileto, Pitágoras, Demócrito, Parménides, Anaximandro, y más tarde a Diógenes, Epícteto, Epicuro, Séneca e incluso Marco Aurelio. ¿Por qué ese silencio apenas fuera de un pie de página para Plotino etiquetado como "neoplatónico" y minimizado como filósofo?. ¿Es porque se trata de un filósofo místico que establece sobre ciertas bases platónicas muy conocidas un corpus filosófico y  espiritual que luego influiría en el Maestro Eckhart, los místicos españoles y alemanes hasta llegar a Spinoza, Goethe y Wittgenstein, pero sin ajustarse debidamente a los dogmas cristianos y al respeto y obediencia debidos a la Iglesia? ¿Qué podría ofender a Roma y a la Curia estos conceptos filosóficos volcados en la esencia divina, la unidad con el Todo, la búsqueda espiritual, el desprendimiento corporal y sensual, la ascesis y la contemplación de lo que Es, junto a la absoluta simplicidad de la Vida, la Belleza, la Virtud y la Verdad, que a pesar de ser inquietudes en plena vigencia en el mundo filosófico y en el espiritual, conforman un mensaje que suena tan original y extraño a los lectores de hoy como los tratados taoístas o las grandes abstracciones de la física cuántica?

En un mundo donde Dios fue declarado difunto por filósofos como Nietzche, en una cultura huérfana de valores y de dioses, uno se pregunta qué alcance cognitivo puede tener la figura de Plotino y su estremecedora  pasión por la Verdad y la Vida espiritual, sin olvidar que no se trata de un autor religioso al uso y ni siquiera de un gurú del New Age. El Dios subjetivo tan aclamado por las disciplinas espiritualistas y la psicología profunda o los Valores que defiende Plotino tan relativizados por la mezcla de Freud, Marx, Nietzche y toda la Nueva Filosofía, forman un mensaje que suena caduco e incluso impertinente...de no ser que el lector que se atreva a entrar en este libro terminará por poner entre paréntesis el adoctrinamiento de la cultura del siglo XXI y, aun no siendo creyente, bucear en la obra de Plotino y admirarse de la inteligencia, la intuición filosófica y la sensibilidad espiritual  y  autenticidad de su obra.

La lectura del libro de Pierre Hadot tiene la vigencia y la actualidad de un mensaje filosófico que opera como un revulsivo en la inteligencia del lector. El uso desmesurado y manipulativo de las grandes palabras, la Verdad, el Bien, la Belleza o su piedra de toque, la Bondad, recobra en Plotino su esencia prístina, su primigenia utilidad (que históricamente ha sido vulnerada desde Platón). Plotino es un místico "avant la letre" que propone una visión de la filosofía que nunca ha dejado de ser auténtica y ahora comienza a volver a ser actual: una serie de prácticas orientadas a la transformación de uno mismo (esculpirse a sí mismo) y el propio modo de vida, una nueva manera de ser. Y también una búsqueda espiritual incansable "de lo absolutamente simple", que se realiza prácticamente en una forma de ser basada en un "estar presente a sí mismo y a los otros".

Lo cierto es que no es posible entender bien el progreso y conexión entre la filosofía medieval y la griega, Platón y Aristóteles sobre todo, y la helenística, con estoicos y epicúreos a la cabeza, sin tener en cuenta a Plotino más cercano a San Agustín que el mismísimo Platón.

El libro de Hadot es un modelo de ensayo filosófico sobre un autor tan complejo como Plotino, figura bastante misteriosa de la que no se tiene descripción, dibujo o busto alguno. Pura coherencia en un hombre que pretendía hacer vida de su pensamiento, llevar sus Ideas a la práctica cotidiana. Un hombre que consideraba al cuerpo como la cárcel del alma y aunque no lo despreciaba (al estilo de  los gnósticos de su tiempo), trataba de cuidarlo y respetarlo pero sin olvidar que era una envoltura efímera de lo auténticamente importante, el Espíritu que le animaba y que era una parte de un Dios concebido a la manera de Eckhart (y que pondría en armas a los censores de la Inquisición). En resumen, Plotino consideraba que su existencia era un incansable intento de "elevar lo que hay en mí de divino a lo que hay de divino en el universo". Para ello mantenía una práctica contemplativa lo más continua posible enfocada en la simplicidad de cuanto le rodeaba : "Regresa a tí mismo y mira: si aún no te ves bello, haz como el escultor de una estatua que ha de salirle hermosa: quita, raspa, pule y limpia hasta que hace aparecer un bello rostro en la estatua. También tú, quita todo lo que sea superfluo, endereza todo lo que es tortuoso, limpia todo lo que esté oscuro, abrillántala y no ceses de "esculpir" tu propia "estatua" hasta que resplandezca en ti el divino esplendor de la virtud, hasta que no veas "la Sabiduría en pie sobre su sagrado pedestal. ¿Has llegado a esto? "

FICHA
PLOTINO O LA SIMPLICIDAD DE LA MIRADA.- Pierre Hadot.-Traducción Maite Solana.- Alpha Decay. ISBN 9788493333256
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18 septiembre 2017 1 18 /09 /septiembre /2017 08:09

Más de cincuenta páginas de apretada bibliografía hablan bien a las claras de la enjundia y la erudición que despliega el profesor Joan Prat en este libro que, además de una indagación sobre los caminos del saber esotérico, religioso y espiritual es, de forma honesta y clarividente, una apuesta personal por un camino de conocimiento - el que lleva a dejar de ser el que uno es (el rito de paso) para convertirse en un otro superior espiritualmente, sin dejar de ser objetivamente lo que uno es (a través del propio cuerpo disciplinado) -que se muestra ecléctico e equidistante de los senderos tradicionales de búsqueda espiritual.

He recorrido caminos semejantes a lo largo de mi vida -dedicada en gran parte al estudio y la práctica de la psicología profunda junguiana y los caminos de meditación-  y comprendo la plácida convicción algo escéptica pero siempre respetuosa de este antropólogo (estudioso de Turner, Otto, Jung, Mircea Eliade, mi admirado K.G. Durckheim, René Guenon...) que ha dedicado su vida más que al conocimiento circunstancial erudito o técnico, a la sabiduría perenne. Por eso siento una gran empatía por Joan Prat cuando le leo frases como ésta : "Mi falta de fe en el más allá y en los seres que lo pueblan, me impidieron ver los espíritus que otros dicen que veían  y oían”, sin dejar en todo momento de mantener "la firme creencia en la existencia de otro mundo superior, paralelo o superpuesto al que los mortales conocemos, vivimos o padecemos” . Aunque a este segundo punto me sienta más cercano a aquél que dijo: "Hay muchos mundos maravillosos, pero todos están en éste", ello no disminuye ni un ápice mi admiración por este libro riguroso que analizando los cuatro caminos o vías tradicionales de conocimiento esotérico, los que personifican los arquetipos junguianos del chamán, el gnóstico, el monje y el místico, termina concluyendo, platónicamente,  que todos y cada uno forman parte de una ancha senda común que se dirige hacia una conclusión única aunque por veredas distintas y en el fondo más semejantes de lo que parece al profano.

Y así nuestro autor justifica la totalidad de su indagación en este libro aseverando que "la nostalgia de los orígenes -el motor causal de la búsqueda que protagonizan los cuatro arquetipos mencionados-  tiene otro canales de expresión aunque siempre marcados por el retorno al mundo diseñado en el Génesis: una existencia edénica sin fisuras, sin falta, sin fragmentación y sin sufrimiento en la que es posible gozar de un tiempo y un lugar paradisíacos caracterizados por el sentimiento oceánico (Romain Rolland), la omnipotencia de la ideas (Platón) el pensamiento mágico (Jung y Elialde) y, en definitiva, por la completitud en la que no tienen cabida ni la castración ni la frustración" (pág. 625)

Y así, mientras el chamán busca llegar al estado original edénico a través de la "unificación de los diversos mundos", el mineral, el vegetal, el animal, el humano y el de los espíritus, el gnóstico lo busca a través del conocimiento esotérico y profundo,  el monje lo busca a través de la renuncia corporal, de la ascesis, la obediencia, la castidad y la pobreza y, en fin, el místico olvida lo terrenal y ansía la unión con la divinidad a través de la purificación vital y el amor espiritual. Y Prat analiza los cuatro caminos no sólo desde la vía cognoscitiva sino de una praxis más o menos rigurosa, pero siempre honesta y en ocasiones algo irónica (aunque sin malicia) como era de esperar en un antropólogo inteligente.

en este contexto debo resaltar el enfoque práctico, el trabajo de campo etnográfico y antropológico que el autor lleva a cabo como complemento de sus lecturas y estudios, sus "observaciones, experiencias de campo, más o menos intensas y prolongadas en el tiempo, pero por lo general puntuales, concretas y específicas" que enriquecen los textos con el hálito de lo vivido y experimentado (sus "experiencias participantes")  es decir, siguiendo cursos, actividades y ejercicios que requieren una implicación personal.

En suma,  un viaje iniciático de calado profundo que no deja indiferente a ningún lector y que merece una lectura atenta.

FICHA

LA NOSTALGIA DE LOS ORÍGENES.- Chamanes, gnósticos, monjes y místicos.- Joan Prat.- Ed. Kairós. 678 págs. ISBN 9788499885551

 

 

 

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15 septiembre 2017 5 15 /09 /septiembre /2017 07:36

Magnífico este libro del escritor inglés Roald Dahl. "Volando solo" cuenta, con una ironía y un desparpajo jovial, las experiencias de un joven Dahl que, tras terminar sus estudios, es contratado por la Shell Oil Company para recorrer durante tres años diversas localidades de Africa oriental para dar asistencia e información a los clientes de la compañía en la zona. Tras una primera parte dedicada a sus "aventuras" africanas, Dahl nos cuenta los efectos del estallido de la II Guerra Mundial en aquellas tierras y como es, de inmediato, movilizado y "nombrado" oficial. Tras unas vicisitudes narradas con una emocionante sobriedad con toques de humor, Dahl se prepara como piloto de caza y se incorpora  a la RAF. A partir de ahí nos cuenta sus descabelladas odiseas por los cielos de Grecia, sin evitar cierta mordacidad al hablar del desbarajuste militar británico. Dahl nos narra con envidiable soltura y deportiva frialdad las peligrosas aventuras que casi le cuestan la vida pilotando Hurricanes.  Como cuando nos cuenta la lucha desigual contra una gran cantidad de cazas alemanes en una proporción de cien contra uno (es una historia real).

Al acabar sus años de escuela y ser contratado por la Shell, Dhal se va a su nuevo destino en barco. Sus experiencias a bordo y la descripción de la fauna muy "british" que le acompaña, son bastante desternillantes y recuerdan las del libro autobiográfico de Evelyn Waugh. También resultan chocantes y divertidos -dentro del dramatismo de los acontecimientos- sus primeros pasos como "oficial" británico  para detener a los ciudadanos alemanes que vivían en Centro Africa, en la colonias británicas, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial. La narración se anima con los encuentros curiosos (algunos difíciles de creer) con animales salvajes, como  cuando un león se lleva a la mujer del cocinero para comérsela y es espantado antes de ello. O las anécdotas con su criado negro que pertenece a una tribu guerrera y decide intervenir en la contienda inglés-alemana por su propia cuenta. .

Quizá lo más interesante sea todo lo relacionado con sus experiencia como piloto y su amor a la aviación. Dahl, joven oficial fascinado por el vuelo (de ahí el título del libro) nos cuenta:
"Después de haber volado sin instructor, me dejaban despegar solo muchas veces y era maravilloso. "¿Cuántos jóvenes" -me preguntaba a mi mismo-  "tenían la suerte de poder ir zumbando y rugiendo por el cielo, sobre un país tan hermoso como Kenia?" ¡Hasta el aeroplano y el combustible eran gratis! 

El volumen está enriquecido por fotografías del autor y de los lugares que se describen en el texto.

Dahl está considerado un gran escritor infantil, aunque muy lejos de la blanda placidez de los llamados libros para niños. En su universo literario siempre hay lugar para una cierta dureza, crueldad o tristeza aunque suele equilibrarlos con la inteligencia, la astucia  o el valor de sus protagonistas. Fue el autor de Los Gremlins, aquellas pequeñas criaturas malvadas que formaban parte del folclore de la RAF,  y que tuvo una versión magnifica para el cine. Como también la tuvieron (y a veces por duplicado) Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda,  o James y el melocotón gigante Dahl escribió también más de sesenta cuentos, de temas habitualmente macabros surcados por una vigorosa vena de humor. También es el autor de lo guiones de la película de James Bond, Sólo se vive dos veces (You only live twice) y Chitty Chitty Bang Bang, adaptaciones de novelas de Ian Fleming.

FICHA

VOLANDO SOLO.- Roald Dahl.- Trad. Pedro Barbalillo.- 185 págs. Ed. Alfaguara.- ISBN: 8420445835

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12 septiembre 2017 2 12 /09 /septiembre /2017 08:11

Elizabeth Jane Howard es una novelista británica (nacida en 1923 y fallecida en 2014, a punto de cumplir los 91 años), poco conocida en nuestro país, aunque estaba casada con el novelista Kingsley Amis y era madrastra del también escritor Martin Amis.

E.J. Howard, que fue actriz y modelo, comenzó  a media edad a escribir novelas y diseñó desde los años noventa un "corpus" narrativo de primera categoría. Sus cinco libros sobre las "Crónicas de los Cazalet" de la que este  es el primer tomo, forman una novela-río al estilo de la gran obra de Proust (aunque de categoría y estilo muy diferentes), cuyas versiones de la BBC para radio y televisión la convirtieron en un hito literario popular del siglo XX. En ellos se nos describe la vida y eventos de tres generaciones de una misma familia. El primer libro de la serie fue publicado en 1990, aunque ya había editado con excelente éxito otras novelas y se convirtió en una obra de referencia como recreación de una familia y de un modo de vida británicos que ya ha pasado a la historia.

Las Crónicas de los Cazalet son un conjunto de cinco volúmenes, de los cuales éste es el primero, que cuenta al detalle la vida de la adinerada familia Cazalet, padres, hijos y nietos, con todo el personal de servicio además de las personas que de un modo u otro se relacionan con ellos, por lo que se trata de una crónica familiar contada en forma de novela-río que reúne un material muy variado: la infancia, el rito de entrada en la vida de la juventud, la novela de costumbres, la comedia, el drama…Todo ello con una extraordinaria fidelidad documental.una sensiblidad igualmente  extraordinaria en la creación de personajes. unos diálogos de ingenio irónico y un sutil sentido del humor de las descripciones de caracteres y comportamientos. Una muy afortunada mezcla del ingenio paródico de su marido, el humor crítico de su ahijado y las influencias soberbias de Chesterton, James, Swift, P.G. Wodehouse, Evelyn Waugh, Noel Coward y muchos otros. Elegancia, pasión por los detalles, una visión muy femenina e irónica de la vida, de la mujeres y de los hombres, de la clase alta y la servidumbre ( "Arriba y Abajo" ha bebido tanto de Waugh como de E.J. Howard, por ejemplo) de las pasiones, el aburrimiento y las mezquindades de unos personajes llenos de vida. Su afición al detalle, la elegancia textual y una sensiblidad receptiva de primer orden convierten en una delicia la lectura. Ni siquiera la abundancia de personajes logran intimidar al lector, que puede ser asistido en las dudas con un vistazo al arbol genealógico y lista de personajes que la autora tuvo el buen criterio de incluir al principio (costumbre de otros escritores complacientes son las dificultades de sus lectores (se me ocurre la deliciosa y perturbadora Agatha Christie como ejemplo).

La novela narra la vida familiar y social de los Cazalet durante los veranos de 1937 y 1938, jornadas de la vida cotidiana en su casa solariega de Home Place primero, y el segundo verano, además, en la cercana propiedad de Mills Farm adquirida recientemente.Ya ha pasado la Primera Gierrra Mundial y comienza a agitarse el mundo a la espera de una guerra aún más mortífera.Los jóvenes disfrutan de sus vacaciones y los mayores aún sufren las secuelas de una guerra que eliminó legiones completas de jóvenes ingleses.

Para mí ha sido un auténtico descubrimiento. Es difícil  encontrar una autora con una mirada tan atenta y clarividente para mostrarnos de manera muy hábil todo lo signifcativo, arropado en lo cotidiano, casi sin dar importancia a sus sugerencias de atención, convirtiendo la lectura en un paseo cuyos valores e importancia argumental uno acaba notando mucho  después de haberlos leido. Su estrategia en el montaje de la trama es la discreción y la exactitud, la fresca habilidad de un genial tapicero que nos va mostrando los detalles del dibujo del tapiz, incluso la trama oculta por el revés y de vez en cuando nos permite dar un paso atrás y ver el dibujo completo.Es la mirada atenta y concentrada a una realidad cotidiana que es como muchas otras pero que supera la vulgaridad por el hecho de que su autora nos muestra la belleza oculta que se esconde en lo cotidiano y lo banal, tal como hicieron en su día Jane Austen o las Bronte, precindiendo del sesgo dramático agudo de éstas, pero compitiendo en agudeza psicológica y sabiduría plenamente femenina.

Como nota al margen, decirles que no fue una mujer feliz, tuvo una infancia desdichada y tres matrimonios lamentables, el último con el escritor Kingsley Amis, con el que al parecer obtuvo cierta paz y sus relaciones con los hijos e hijastros estuvieron al nivel habitual en familias desestructuradas (con la excepción de Martin Amis). Parece ser que cuenta parte de su infancia y adolescencia infelices en obra desconocida en España, "The Beautiful Visit" premiada en 1950. Tres matrimonios, varios amantes tempestuosos y las secuelas psicológicas personales de todo ello dificultaron bastante la carrera literaria prometedora de una escritora muy bien dotada.Hasta 1990 no emprendió la redacción de las novelas de la familia Cazalet, en una casa antigua junto al río, en Suffolk. Ahí llegó el éxito y la paz y la dedicación literaria.

Absolutamente recomendable. Ojalá la editorial Siruela siga pronto con la saga.

 
FICHA
Los años ligeros. Crónicas de los Cazalet.- Elizabeth Jane Howard.- Traducido por Celia Montolío.-431 PÁGS.Siruela.- Colección:Nuevos Tiempos ISBN : 9788417041397
 
 
 
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9 septiembre 2017 6 09 /09 /septiembre /2017 08:16

Para celebrar la entrega de su Premio Cervantes 2017, el jocundo y jovial escritor Eduardo Mendoza, publica -en excelente edición- con la Editorial  Universidad de Alcalá y la del Fondo de Cultura Económica, un inédito "Las barbas el profeta", muy en la línea divertida, irónica y gozosamente crítica de sus novelas humorísticas más celebradas. Sólo que esto no es una novela. Más bien un ensayo con algunos toques autobiográficos que encantarán al lector avisado.

Como todos los españolitos más o menos escolarizados de su generación, Eduardo recibió la férrea, aburrida y absurda educación escolar que permitía la época y el régimen político (el franquismo puro y duro de los años 50). Entre las asignaturas obligatorias, junto con Formación del Espíritu Nacional (sea lo que fuere que fuese tal oxímoron), Gimnasia y Religión, que llamábamos "las tres Marías",  esta última, en su versión libre de "Historia Sagrada"fue -para Mendoza y para algunos de nosotros- una fuente inacabable de sorpresa, estupor, pavor y humor. Por eso no me ha sorprendido que Mendoza asegure que "la asignatura de Historia Sagrada, un resumen de algunos pasajes de la Biblia, le provocaron la fascinación por la palabra escrita y el mundo de ficción", "la primera fuente de verdadera literatura a la que tuve acceso". Mendoza reivindica el respeto a los mitos fundacionales, que "tienen por objeto explicar lo desconocido y lo inconmensurable y la Biblia es el compendio de mitos fundacionales más grande que existe". Y añade, "una sociedad se explica mejor si no se desvincula de esos mitos".

Mendoza advierte que su libro no es un ensayo erudito con notas a pie de página sobre la Biblia, sino un recorrido vagamente analítico, algo sarcástico y decididamente divertido, sobre la visión de la asignatura de "Historia Sagrada" y sus efectos sobre los infantiles cerebros de los alumnos (como el suyo, aunque sin duda enriquecidos a posteriori, vía recuerdo). Como añadido cultural de un cierto interés Mendoza bucea en la historia iconográfica de las más conocidas escenas de la historia Sagrada y nos habla de los grandes maestros que las reprodujeron en pintura o escultura desde Rubens a Leonardo, Caravaggio o Giotto, y muchos otros.

Con una visión despojada de arrogancia, humilde pero lógica, ligeramente socarrona o mordaz según los casos, Mendoza repasa los mitos de la creación, la Torre de Babel, el diluvio universal, Caín y Abel, Moisés, Esaú y Jacob ("un tipo trapacero, emprendedor y sin escrúpulos"), Abraham e Isaak  y la "prueba" de la inmolación, entre otros acontecimientos fundacionales de muchos aspectos de nuestra cultura y tradición. Su visión del Jehová del Antiguo Testamento, tan colérico, injusto, arbitrario, violento y contradictorio (calificativos que Mendoza desliza sin acritud y con cierta sorpresa ante los actos y órdenes del personaje) es valorado en relación con la primitiva cultura a la que pertenece y unos modos y costumbres que (afortunadamente) son arcaicos.

FICHA

LAS BARBAS DEL PROFETA.- Eduardo Mendoza.- Ed. FCE y Universidad Alcalá de Henares.- 148 págs.-ISBN 9788437507729

 

 

 

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