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14 septiembre 2011 3 14 /09 /septiembre /2011 11:07

cowaliens.jpgCine palomitas con todas las de la ley que marca tradicionalmente Hollywood. Con dos pesos pesados -y algo pasados-  de la industria estrellada : Daniel Craig, que no deja su tono seco y zumbón del 007 y un abuelete con cara de malas pulgas, malas prácticas de tirano abusón (y corazón de oro) que recuerda vagamente a Indiana Jones (Harrison Ford). Dirige Jon Favreau como si fuera una pelícvula de episodios de la época del primer cine de aventuras y que crea una pelñícula híbrida e improbable que destila la fuerza hipnótica elemental de los comics (enuno de llos está basada).

Son casi dos horas de ataques, violencia alienígena y humana, tan parecidas y un mensaje claro y tópico: ante la amenaza de fuera los de denttro por muy anemigos que sean se vuelven hermanos y luchan contra el enemigo común. Aquí son terratenientes sin moral, bandidos con aún menos principios, indios apaches porque quedan bien y dan la nota primaria y natural y, naturalmente, los invasores del espacio, unamezcla entre Alien y Predator, que además de buscar el oro como materia primaria que sustenta su civilización, tienen costumbres vampíricas muy parecidas, excesivamente parecidas diría yo, a sus congéneres de Marte en el clásico que copió hace unos años Spielberg con Cruise como arrojado protagonista.

El director (responsable de Iron Man y su secuela) no logra aquí dar simbolismo épico y lirismo noistálgico a peesonajes y ambiente que parecen salidos de "Valor de ley" o las películas de John Ford, sino que todo lo subordina a una desasosegante historia narrada a trompicones, en la que los cuatro estamentos antes citados, vaqueros, bandidos, apaches y alienígenas forman un cóctel que se le escapa de las manos produciendo un poco de aburrimiento por hartazgo en el espectador, que no acaba de unir bien los dos dispares mundos que nos propone.

No nos conmueve nada de lo que ocurre en la pantalla. Es como un comic sin ángel, pura oferta temática que jamás cobra coherencia fímica, garra sentimental y emoción humana. Se supone que debería atraernos esa apùesta arriesgada por las ucronías, pero tanto nos da en definitiva si los malos son como son y si los buenos son tan débiles ante los alienígenas y su inmensa potencia de muerte,  si sabemos que éstos van a recibir su castigo y como en "Mars atac", "Independence Day" y otras películas semejantes bastante recientes, la raza humana --utópicamente- logrará reducirlos a cenizas, gracias a los microbios, a la musica tirolesa o a la acción mancomunada de los intrépidos y desiguales protagonsitas de "Cowboys and aliens".

 

 

 

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13 septiembre 2011 2 13 /09 /septiembre /2011 08:06

floresiq.jpgDirigida por Ulrik Imtiaz Rolfsen en 2007, e interpretada por Trond Espen Seim como el detective privado Varg Veum, "Flores amargas" es la primera película de una larga serie de aventuras y trhillers ambientados en el país de origen del autor de las novelas Gunnar Staalesen, Noruega, y uno de los motivos de la espectacular  fiebre de cine nórdico, muy bien rodado y bastante eficaz, basado en novelas policiacas y trhillers de los que la famosa trilogía del periodista Larsson, fue uno de los ejemplos con más éxito.

Cabría preguntarse sobre los motivos socio-psicológicos que permiten entender cómo esas sociedades del bienestar  teóricamente tan capaces y equilibradas llegan a producir esa oleada de escritores de serie negra con un alto nivel de excelencia por lo general.

El argumento comienza a desarrollarse con la desaparición de una niña de 7 años, hija de Vibeke Farang, la líder de un partido conservador noruego. Paralelamente a las investigaciones policiales la política contrata al detective Varg Veum para que investigue a su vez la desaparición de su amante, un ingeniero de una planta química, presintiendo que las dos desapariciones tienen un punto en común o están realcionadas.

A partir de aquí los métodos un  poco  irregulares del detective comienzan a dar frutos, inesperados, que llevarán a la resolución del caso. En un planteamiento de dicotomías elementales, un poco ingenuo, la película nos sumerge en un universo empresarial corrompido, tráfico de armas químicas internacional, malos muy malos y poderes financieros y políticos que tratan de obtener beneficios al margen de la ley y la moral.

El dibujo de los personajes es de trazo grueso, sin ahondar demasiado en sus caracteres y actuaciones, sólo perfilando lo preciso para mostrarnos al detective arrojado e inteligente y astuto, el policía honesto y poco imaginativo pero apegado a la estructura básica de la ley y el procedimiento, la abogada de empresa que se juega la vida para llegar a la verdad, la familia de empresarios que no tienen reparos en aplicar medios y métodos mafiosos para prosperar...

La película está bien contada y recuerda un poco la simplicidad de las peliculas de serie negra del inspector Maigret o los filmes franceses de los sesenta en blanco y negro y con Jean Paul Belmondo o Gabin o Delón como protagonistas poco expresivos, muy humanos, y ascéticos como samurais.

El escenario , como es habitual en las películas del detective, es la ciudad noruega de Bergen con sus cielos grises y su lluvia tan cinematográfica. La serialidad que inaugura esta película, a la que siguen "Angeles Caidos" y "Svarte Far" entre otras, realza la simpatía que despierta el detective Varg Veum, cuyo trabajo no le exime de recibir palizas o vivir situaciones en las que parece haber llegado a su última hora, en la vía de Sam Spade o cualquiera de los grandes del cine americano de los cincuenta. En esta, como en aquellas, la película no analiza problemas filosóficos, ni ofrece discursos o diálogos profundos sobre la maldad humana, sino que son historias planteadas muy directamente, de forma sencilla y clara, con golpes de efecto y economía de medios .

En Noruega, uno de los estados nórdicos donde el bienestar social está generalizado, también hay un submundo donde priva la droga, la violencia, la prostitución y donde los bien alimentados y asegurados ciudadanos se permiten el grado de locura suficiente como para crear ese mundo imprevisible y violento..

Sin abandonar el tono templado y parco de su protagonista y un cierto aire de telefilme que por una vez no lastra el producto sino que lo hace más apatecible (por su serialidad y la calidad cinéfila), las películas deVarg Veum que he podido ver gozan de buena salud , y son encontrables fácilmente en las tiendas  de DVD.

 

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12 septiembre 2011 1 12 /09 /septiembre /2011 07:21

ladron_tiempo.jpgEs el responsable de millones de lágrimas derramadas al conjuro de una historia fenomenal, inquietante y llena de congoja que se tituló "El niño del pijama a rayas", llevada posteriormente al cine por Mark Herman, donde se multiplicaron las lágrimas y las emociones desatadas. El irlandés John Boyne logró seducirnos con su patética y trágica historia infantil en un campo de concentración nazi. Años antes  (2000) ya había surgido al mundo de la novela con "El ladrón de tiempo", que ahora se publica en España (Salamandra editorial) al amparo de su bien ganada fama literaria. Posteriormente escribiría otra novela sobre el motín de la Bounty.

Boyne se vale de un subterfugio fantástico-literario para contarnos la historia de Matthieu Zéla, un parisino contemporáneo de la revolución francesa (nació en 1743) y que vivirá hasta nuestros días aquejado por una misteriosa caracteristica: se queda desde sus cincuenta años sin envejecer, a través de los siglos. Con esa condición de supervivencia anómala y antinatural, Boyne ingresa en la lista de los creadores fantástico-utópicos, al estilo de Swift, su paisano, que ideó en "Los viajes de Gulliver" un país donde la gente llegaba a vieja pero no moría. Ese país de inmortales no era, ni de lejos, un país de sabios y credores, sino de gentes amargadas, ignorantes y embrutecidas que no sabían aprovechar su longevidad y deseaban la muerte. En el caso de Matthieu, Boyne le ha hecho bastante sabio, curioso y encantado con su naturaleza inmortal.

Y así lo hace testigo y notario de algunos de los más importantes eventos de la historia, desde la Revolución, al Hollywood de los años 20 con el cine mudo --Chaplin se cuenta entre los conocidos de Matthieu--, la caza de brujas, la crisis del 29, los primeros Juegos Olímpicos de Atenas y los avatares y adelantos de nuestra época. Por todos ellos pasa Matthieu, rodeado de amores forzadamente limitados, pérdidas sentimentales, negocios y proyectos a los que da vida con su privilegiada visión del tiempo. Como contrapeso, Boyne, crea la figura de un sobrino, que va generacinalmente ocupando su lugar manteniendo una constante de malicia o maldad, de disipación o incluso delito, toda una saga de granujas que acaban siempre junto al insólito tío secular, exactamente como su hermano Tomás, único testigo del gran amor de la vida de Matthieu, Dominique Sauvet. .

Nadie pregunte las razones de tal longevidad o la del capricho de que sea precisamente la cincuentena la fecha que el fenómeno escoge para manifestarse y para mantenerla. No se trata de una historia de fantaciencia sino de algo histórico-literario que nos permite ver cómo un hombre inteligente y dotado navega a través de años y años de acontecimientos (aunque de poco serviría como manual de autoayuda, Matthieu es como es gracias a su longevidad, principalmente, no es un superdotado y sus ambicons no pasan mas allá de conseguirse poder y unavida regalada).

Es una primera novela y ya da atisbos de que el autor tiene un fuerte aliento creativo, --como se verá--, pero nadie pida mas que entretenimiento de ella (lo que según como se mire, es mucho). Con estas aventuras a través del tiempo,como buen discípulo de Wells, Conan Doyle, Swift, Stevenson, Boyne escribe un cuento --que podría extenderse por varios volúmenes, Dios quiera que no acoja esta idea-- no exento de ironía crítica, aunque un poco reiterativo y con la virtud de irnos novelando la historia desde un punto de vista alejado del protagonista, a veces casi de una de las víctimas colaterales (que recuerdan, perdónenme, las historias de las  sagas de vampiros y una en concreto, la celebérrima "Entrevista con el vampiro"). Dejen pues la credibilidad en suspenso y navegen por los mares de la historia en la Hispaniola, al mando de un pirata con pata de palo, sin importarles más que la aventura por la aventura, dejando todos los cabos sueltos que sean precisos a fin de hacer marchar dinámicamente una naración que como la de "Las mil y una noches" no importa lo que se cuenta sino cómo se cuenta.

Y así, de salto en salto, se nos narra desde el hilo conductor del presente: cuando Matthieu es accionista de una cadena de televisión en la que su perenne sobrino, a traves de sucesivas encarnaciones todas prematuramente eliminadas, es una figura famosa de una serie. A partir de los acontecimientos de ese presente, el reloj del envejecimiento de Matthieu se pone en movimiento y su sobrino muere sin dejar descendencia, la saga queda truncada y nace la amenaza del fin del protagonista. No digamos más. Lo cierto es que la novela de Boyne deja una serie de ideas en sazón, desde la decadencia de la historia, el fracaso del sentido común y la sensatez (no hemos aprendido nada) el horror y la violencia como revulsivo para el "progreso" --como si no existieran métodos mas seguros y adecuados--, en resumen, la tremenda enseñanza de la historia: mientras el hombre no sea capaz de encauzar sus emociones y sus sentimientos, de primar el bienestar común, la honestidad y el respeto a los semejantes como normas básicas, la naturaleza humana destrozará cualquier sistema que sea vulnerable a la maldad, la codicia, la vanidad y la ignorancia violenta. Por eso los sucesivos Tommy, el sobrino del protagonista, encarnan al hombre corriente de cada época y Matthieu, un fenómeno humano, al poseedor de la razón que termina siendo fagocitado por un tiempo que, a pesar de lo que apunta Boyne, es más padre de la entropía, de la destrucción, que del progreso, la estabilidad y la sabiduría (no confundir con conocimientos).

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11 septiembre 2011 7 11 /09 /septiembre /2011 09:22

He aquí una excursión de una belleza sobrecogedora. Desde las abruptas carenas de las moletes de Arany (1228 m) se logra una visión dantesca de los picos, agujas y monolitos de roca viva que festonean el desfiladero agreste y medio salvaje del Parrisal, esa estrecha garganta que abre el Matarraña entre montañas y colinas llenas de verdor y con paredes desnudas que se levantan, ocres y grises, sobre esa cascada de verdes que se desparraman por las dos vertientes.

Salimos de Beceite por el extremo inferior derecho del pueblo y por una pista  pavimentada y muy estrecha  de unos siete kms que hay que hacer con sumo cuidado pues es un lugar muy popular y bastante transitado en verano y los fines de semana. Podemos dejar el vehículo en el parquing habilitado a la entrada de la pista del Parrisal, un poco antes de la toma municipal de aguas para el consumo en Beceite. Después caminaremos unos dies minutos de pista a la izuqierda del rio, pasaremos por dos tuneles abiertos en la roca viva, junto a la famosa Cova de la Dona y frente a un lugar vallado donde se encontraron pinturas rupestres y llegamos al Pla de la Mina, antiguo aparcamiento dotado de zona de recreo y picnic bajo los arboles y a la orilla del Matarraña. Al fondo a la derecha hay una caseta forestal y junto a ella el cartel del sendero que vamos a hacer.

Este sube muy empinado en dirección suroeste, haciendo continuas lazadas para superar el gran desnivel, pasamos un pequeño collado y nos internamos en un espeso bosque de coníferas. En quince minutos más o menos, en una zona con grandes bloques de piedra, dejamos el GR (pintura roja y blanca) que sigue paralelo al barranco y subimos a la derecha, hacia el Este, siguiendo las señales amarillas y blancas del PR-TE 153. Seguimos bajo los arboles, hay pinos, boj, carrascas, sabinas y enebros. El sendero no deja de subir y llegamos a un collado por un trozo de camino empredrado, desde donde tenemos las primeras vistas panorámicas del valle del Matarraña y de la pista que nos condujo a él. Seguimos por la izquierda en dirección este, por un suelo más rocoso y con piedras y tierra descompuesta hasta llegar a un nuevo coll que forma una pequeña plataforma desde donde parte un camino que va a una antigua mina abandonada. Seguimos a la izquierda por un sendero que se va estrechando y apenas es una linea que sube pegada a una pared rocosa de grandes paneles calcáreos de roca gris blanquecina. El camino tiene algún paso delicado pero fácil entre paredes de roca a un lado y barranqueras y tarteras por el otro. El paisaje comienza a ser muy hermoso, un oceáno verde del que emergen como espinas dorsales de roca desnuda haciendo caprichosas cornisas.

Dejamos el espacio abierto y llegamos a un nuevo bosque en cuya cima está la redonda loma desnuda que da paso al valle pequeño y coqueto de los masos de la Balenguera, casi todos en ruinas, incluso el mayor, el Mas de Ferreret. Aqui podemos visitar la fuente de la Balenguera, al fondo del valle a mano derecha bajo una pared de roca invadida por la hiedra. Hay un  pequeño estanque  de aguas verdosas a sus pies pero comprobé que no manaba agua de la fuente. Es la maldición de estas tierras.

Despues hemos de seguir el sendero señalizado que sube abruptamente a la derecha de los masos. Nos lleva primero a la Roca Morera, tras una pendiente continua. Una pequeña grimpada nos permitirá subir directamente (para los que se impresionen por la altura, hay un caminito invadido por las zarzas a mano derecha) hasta ese balcón natural que se abre sobre el estrecho del Parrisal y su bosque de agujas pétreas emergiendo del mullido bosque verde que siembra toda la zona. Créanme es una de las vistas más bellas y sorpendentes de esta región, plena de lugares con encanto.

Seguimos subiendo hasta la cima del Arany con su fita redonda o vértice geodésico del Servicio Geográfico Nacional, erguido sobre una roca  de aspecto curiosamente inestable. La panoramica desde ese punto queda muy limitada por las copas de los arboles que nos rodean. Seguimos el camino y unos minutos mas tarde llegamos a otra sorpresa de esta excursión llena de bellezas: un airoso puente natural, un fenómeno provocado por la erosión, formando una arcada de grandes dimensiones que parece una ventana abierta a la belleza del Parrisal y las montañas que nos rodean. Despues el camino sigue cresteando por las moletes hasta que se desvia a la izquierda y comienza de nuevo a ascender bajo el bosque hasta llegar a una nueva bifurcación.  Por la derecha sigue el GR8 y a la izquierda (el cartel ha sido destrozado, uno no acaba de entender qué placer hay es hacer eso) comienza la bajada que nos llevará de nuevo a la Balenguera en una media hora mas o menos, bajando por el barranco y a veces por el lecho seco de una torrentera hasta llegar de nuevo a los masos abandonados. A partir de ahí en poco más de media hora llegamos de nuevo al Pla de la Mina, donde quiza podamos darnos un baño en  las frescas aguas del Matarraña.

 

 

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10 septiembre 2011 6 10 /09 /septiembre /2011 20:02

hlawrence.jpgControvertido, considerado un hombre de dudosa moralidad, convertido en piedra de escándalo de la sociedad aún victoriana en las formas por su manera libre y sumamente erótica de considerar las relaciones entre hombres y mujeres, David Herbert Lawrence, (1885-1930) impenitente viajero y novelista con fuerza y brío literario, fue considerado ya en vida y sobre todo tras su prematura muerte (a los 44 años, de tuberculosis) una de las cumbres literarias de la novela británica de principios del siglo XX. Uno de las indiscutibles maestros de su generación E.M. Forster, el autor de "Habitación con vistas" y "Las alas de la Paloma" o "Maurice", excelente critico además, escribió de él: "fue el novelista imaginativo más grande de nuestra generación".

En "Mujeres enamoradas", una de sus noevlas más duramente criticadas por sus descripciones amorosas y sexuales, logró soliviantar al recién aparecido movimiento feminista, pero pocas personas, tras el velo del escándalo, percibieron la demoledora critica que el autor realizaba de la sociedad de su tiempo, de su hipocresía e inmoralidad esencial, escrita con brillantez, rigor y una fina ironía que revelaba a un pensador de altos vuelos. Siempre he pensado que D.H. Lawrence fue un visionario intelectual, dotado de una exquisita sensibilidad, que vio más claro y más lejos que sus contemporáneos, un hombre adelantado a su tiempo que padeció toda su vida la hipócrita animadversión de  la sociedad y vivió practicamente en el exilio voluntario toda su vida.

Viajes por Australia, Italia, Ceilán (la actual Sri Lanka), Estados Unidos, México, Francia, hasta recalar en Nuevo Mexico donde formó parte de un intento utópico de convivencia en comunidad (lo que en los 60 fueron las "comunas"). Su literatura fue bebiendo de todos esos lugares y esas gentes sin abandonar nunca su raiz británica. Sus obras se multiplicaban, "La serpiente emplumada", "La mujer cabalgante", "Hijos y amantes", "El arco iris", "La vara de Arón", "El amante de Lady Chatterley", además de colecciones de artículos, reportajes de viajes y ensayo (curiosamente uno "Pornografía y obscenidad" que era una defensa de su talante literario en esos temas y un irónico ataque contra la pacata e hipócrita censura de su país.

La escritora y crítica Catherine Carswell salió en defensa, (junto con Aldous Huxley) del anatematizado escritor con unas líneas realistas:

 

"Frente a las grandes desventajas iniciales y su siempre delicada vida, la pobreza en que se mantuvo durante las tres cuartas partes de su vida y la hostilidad que sobrevive a su muerte, él no hizo nada que realmente no quisiera hacer, y todo lo que más quiso hacer lo hizo. Viajó por todo el mundo, fue dueño de un rancho, vivió en los rincones más hermosos de Europa, y conoció a quien quería conocer y les dijo que estaban equivocados y que él estaba en lo correcto. Pintó e hizo cosas, y cantó, y cabalgó. Escribió alrededor de tres docenas de libros, de los cuales incluso la peor página baila con una vida que podría ser equivocada para cualquier otro hombre, mientras que las mejores son reconocidas, incluso por aquellos que lo odian, como insuperables. Sin vicios, con muchas virtudes humanas, el marido de una mujer, escrupulosamente honesto, este estimable ciudadano aun así consiguió ser libre de los grilletes de la civilización y del no de las camarillas literarias. Se hubiera reído suavemente y maldecido vehemente al pasar por los búhos solemnes - uno tras otro por su propio pie - que ahora lo investigan. Para hacer su trabajo y llevar adelante su vida a pesar de que le supusieron algún esfuerzo, lo hizo, y tiempo después de que sean olvidadas, la gente sensible e inocente - si queda alguna - volverá a las páginas de Lawrence y sabrá a partir de ellas qué tipo de hombre excepcional fue"

 

En estos tiempos en los que triunfa un cierto aire híbrido y sincrético en la novela, donde se mezcla la evasión o la aventura, con la psicología y el ensayo, Lawrence fue sin duda un innovador y un precursor. Su obra "La serpiente emplumada", que transcurre en México, es un ambicioso y apasionante tratado sobre la feminidad,  sensible y receptiva, abierta al conocimiento y la masculinidad invasiva, fuerte y creativa. Todo ello en un intenso argumento de cultos ancestrales mexicanos y de simbolismo azteca. Siempre presente esa dicotomía entre el hombre y la mujer en la que ésta se convierte en la auténtica fuerza oculta, el misterio ancestral  que un homosexual no confeso como D.H.L. --estuvo toda su corta vida casado con la misma mujer, que le acompañó siempre, aunque se le conocieron varios amantes masculinos-- tuvo la sensibilidad y la valentía de analizar. No es de extrañar pues la admiración y la defensa de Forster, que solo despues de su muerte se atrevió a permitir la publicación de "Maurice", una de las primeras novelas  en defensa de la homosexualidad.

Creo que Lawrence, que tuvo un éxito enorme desde los cuarenta a los  setenta del pasado siglo, volverá a gozar de fama renovada en cuanto a alguien se le ocurra la honrosa idea de llevar al cine, por ejemplo, "La serpiente emplumada", o mejor a la televisión, una de esas series de culto que han devuelto a la vida de las librerías a más de un autor olvidado. Esperémoslo por el bien de la literatura.



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9 septiembre 2011 5 09 /09 /septiembre /2011 15:56

la-ultima-estacion-cartel.jpgHoy voy a sugeriros una doble propuesta, realmente atractiva. Os recomiendo una novela del escritor norteamericano Jay Parini titulada "La última estación" (1999), editada por RBA, y una película que conserva ese mismo titulo. Tanto la novela como la película en la que se basa, analiza el último año de vida de León Tolstoi, dentro de la propia familia haciendo hincapié en la figura de Sofía, la esposa del escritor durante casi cincuenta años de matrimonio, que se mantiene siendo una esposa devota, amante enamorada a pesar de la edad y las diferencias. Precisamente cuando Sofía descubre que en nombre de la nueva religión que acaba de crear, el gran novelista ruso renuncia a su título nobiliario, a sus propiedades e incluso a su familia en favor de la pobreza, el vegetarianismo y el celibato, la condesa decide tomar cartas en el asunto y se opone frontalmente al envejecido escritor y a sus discípulos. Uno de ellos, Vladimir Chertkov, a quien ella desprecia, parece haber convencido a su marido para que haga un nuevo testamento. El documento le daría los derechos de sus obras al pueblo ruso en vez de a su propia familia. Sofía lucha por lo que ella cree que le corresponde. El conflicto se vuelve tan intenso que Tolstói, a los 82 años, abandona su casa en mitad de la noche y trata de huir en tren hasta un lugar sin relieve donde su malestar se agrava y debe tratar de reponer fuerzas en la casa del jefe de estación. Sofía alquila un tren para seguirle por toda Rusia. Y los periodistas, los fieles y los curiosos se citan en aquella olvidada estación para asistir al fin del egregio escritor y los choques familiares.LA-ULTIMA-ESTACION-i0n1408615.jpg

Dirigida por Michael Hoffman, la película, que adapta la novela de Jay Parini, se despliega majestuosamente, como lo es el tema que trata, en torno a la residencia campestre de Tolstoi. La trama se complica no sólo con las intrigas familiares y de Chertkov, que mete en la casa a un joven como espía y secretario del escritor, sino también con los amores del joven con una  muchacha de la comuna tolstoiana, todo ello con un ritmo desigual que parece en momentos contagiarse de la placidez de la campiña rusa y termina trepidando con los movimientos humanos en torno a Astapovo, la ultima estación donde Tolstoi morirá.

Y es que el viaje del joven Bulgakov ─ muy bien interpretado por James McAvoy─ dará via libre a ese final de opereta, que parece un epígono del alma rusa, tan apasionada, rudimentaria y dramática como el gran escritor que se acerca a su final. Gran recital de interpretaciones, no sólo un maravilloso y expresivo Christopher Plummer como Tolstoi, sino la inmesa Helen Miller como su esposa.

Su papel es de una complejidad, diversidad y hondura sorprendente, que muestra la fascinación de lo humano en toda su completud, con sus servidumbres y su grandeza. A pesar de sus pequeñas maldades, sus astucias femeninas y su dureza cuando le convenía, el personaje merecía mejor trato que el que le han dado algunos exégetas de su esposo, empezando por Chertkov. Muy adecuadamente el complejo y atormentado discípulo es interpretado por ese ladrón de escenas que se llama Paul Giamatti.

Jay Parini nos recuerda un episodio que tendría una importancia clave en la relación de Tolstoi con su mujer y que permite a Parini orquestar su novela como una dinámica coral de primeras voces que se van turnando dando cada una de ellas sus versiones de los hechos. Poco antes de su boda, movido por una voluptuosa exaltación de sinceridad, Tolstoi confió a su novia de 18 años frente a los 34 del autor)  el diario que venía escribiendo, y en el que se reflejaban sus ambiciones literarias, sus absurdas teorías de la vida, la pirotecnia de su brillantez intelectual a pesar de las inevitables contradicciones, todas las mezquindades de la vida íntima del enorme y descontrolado personaje, desde sus achaques fisicos --incluidos los mas miserables y dignos de discreción-- hasta sus fantasías eróticas y sus encuentros sexuales ocasionales con con gitanas zíngaras y campesinas. La pobre muchacha se horrorizó de la imagen que le brindaba el desmesurado escritor y ella misma comenzó a escribir su propio diario, que permitió leer a su marido. Con lo cual la lectura mutua de los diarios pasó de convertirse de un original instrumento comunicativo a ser un arsenal peligroso de reproches, vejaciones y miserías que acabó endureciendo la relación, aunque no logró acabar con ella hasta el episodio de la huida nocturna del escritor, acompañado de su joven secretario.

Esa sobrecarga de sinceridad puede cortocircuitar la relación más sólida. Por eso no es de extrañar que la figura de Tostoi sea tan complicada de analizar y conocer por la sobreabundancia de datos, opiniones y juicios emanados de los diarios que llevaron no solo la pareja protagonista sino los de su hija, su secretario, su medico, sus amigos, todos ellos influenciados por el virus literario que emanaba a raudales del escritor (que llevaba tres diarios paralelos, una de las pesadillas de su esposa que intrigaba en la pesquisa de los diarios y de lo que en ellos decía).

En suma, una oferta tentadora: lean la novela de Parini y visionen la película de Hoffman. De este festival sobre Tolstoi podéis pasar a un festival propiamente de Tolstoi: la lectura, por ejemplo, de "Guerra y Paz" y de "Ana Karerina", dos cumbres de la literatura de todos los tiempos.


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8 septiembre 2011 4 08 /09 /septiembre /2011 12:05

Se llama David Hyde Pierce y era el desternillante hermano psiquiatra de Fraser, aquel individuo insuperablemente humano, también psiquiatra, que tenía un espacio de ayuda psicológice en la radio, un padre policía retirado con un agrio sentido del humor y unas aventuras urbanitas dotadas de guiones impecables, diálogos inteligentes y un humor de una finura, mala baba y elegancia realmente extraordinarios.

Pues bien, años depués de hacerse famoso, relativamente, con su personaje timorato, remilgado, un poco ridículo, sentimental y divertidísimo, el director Nick Tomnay lo recupera para la pantalla grande y en "El perfecto anfitrión", lo convierte en un convincente psicópata, un perturbado mental que da el pego a propios y extraños y que es el anfitrión "perfecto" al que alude el título de la película. ¿Y el invitado?  Un también convincente, pero menos, Clayne Crawford, ladrón de bancos, aparentemente violento y brutal, con su historia sentimental a cuestas, que se nos cuenta paralelamente a los hechos, en flash back y que resulta ser lo más endeble de una película redonda. Y  a partir de la llegada del falso "invitado" al perfecto hogar de David Hyde Pierce, las vueltas y revueltas del guión se hace con el espectador. Un festival de dos actores, secundados por los demás "invitados" que sólo existen en la mente del anfitrión pero que el espectador puede ver. ¿Drama psicopático? No. Solo lo parece.

1657_el_perfecto.jpg¿Se acuerdan ustedes de aquella maravilla de Manckievicz que se tituló "La huella", con Michael Caine y Laurence Olivier (mas tarde copiada --no demasiado briillantemente-  por Kennet Branagh, con Jude Law en el papel de Caine y el mismo Michael Caine haciendo el papel del fallecido Olivier, más acorde con sus edades actuales)? Bueno, pues la pelicula que les comento es una heredera brillante de "La huella" sin llegar a parecerse en ningún momento en la letra del guión. Es el juego de las apariencias, de lo que parece que es y luego no es, de las vueltas de un guión endiablado, dirigida con habilidad circense por Nick Tomany, que se convierte en prestidigitador, ofreciéndonos en tomas alternadas la visión subjetiva del anfitrión y la objetiva del ladrón convertido en víctima.

No hay histrionismo en el protagonista, que parece la versión malévola --pero coherente y ahí está el mérito-- del personaje que interpretó durante más de un decenio en la serie de televisión. Sin aspavientos, este actor logra conferir tal verosimilitud a su personaje que hay escenas en las que provoca escalofríos y bordea el terror.Y todo ello con su aspecto vulnerable y poquita cosa, con su mirada de pez y su sonrisa bobalicona, su amaneramiento y una cierta cursilería expresiva. No se la pierdan. Es una película crítica y dura en un envoltorio de comedia negra que parece una y otra vez convertirse en sangrienta psicopatía, al estilo de Anibal Lecter y otros individuos "gore".

Pero el final se desvela que todo es un juego, ¿o quizá no?

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7 septiembre 2011 3 07 /09 /septiembre /2011 16:51

largo2.jpgHace unos meses cayó en mis manos un dvd  con la película de Jerôme Salle, sobre el personaje de comic Largo Winch, creado por Jean Van Hamme y Philippe Francq. El hecho de compaginar ambas aficiones, el comic y el cine, hace que me sienta atraido, de entrada, hacia las películas basadas en esos héroes de papel cuyo encanto es difícil de explicar a quien no los comparte. Pero, en fin, en esta ocasión nuevamente la versión del interesante personaje, primo hermano del estilizado Corso Maltés, era un producto discreto pero dinámico y con algunos valores, imagen, ambientación, argumentos, que lo mantenían por encima de la media de las películas con héroes del comic. Sin embargo ya entonces advertí un pequeño defecto qoe podía ser muy grande: el actor que encarna a Largo, Tomer Sisley, no logra con su estolidez granítica y su falta de expresividad dar el peso conveniente (aunque sí en su tipo físico y en la contundencia de su actuación..."física"). La roma emocionalidad del sujeto, metido en pleno asesinato de su familia, como si fuera un pequeño incidente, pone los pelos de punta.

Por tanto ocurrió l.o que me temía, la película pasó sin pena ni gloria, pese a contar con Kristin Scott Thomas como coprotagonista y un vaivén de dinámicos cambios de escenario, desde el Amazonas a Hong Kong o Nueva York. Los malos no convencen y sus presuntas razones para ser malos, tampoco. Así que uno se divierte con el juguete y poco más.

Sin embargo las aventuras de Largo, el huérfano bosnio adoptado por el dueño del imperio Winch, el millonario Nerio Winch, asesinado por sus socios, vuelven a aparecer en la pantalla. Y así, entramos en "Largo Winch, tomo 2: "La conspiración birmana", la película que entro a comentar.

Nuevamente interpretada por el inexpresivo actor y dirigida por su voluntarioso director, Jerome Salle, nos propone una vuelta atrás en la historia para contarnos una salvajada que ocurrió en Birmania y que la voluntariosa e improbable fiscal del Tribunal internacional de La Haya, interpretada por Sharon Stone responsabiliza al millonario y por complicidad largo1.jpga Largo. Por ello se nos invita a volver al presente y asistir a la defensa que se monta Largo, que cree en la inocencia de su padre, mas el permanente acoso de los numerosos y poderosos enemigos que el joven se ha buscado desde que decide desmantelar el imperio heredado para dar el dinero a las pobres ONG o crear una él mismo.

Ya tenemos formado el lío en el que asistimos al acostumbrado derroche de peleas, enfrentamientos, traiciones, alguna que otra escena nada tórrida de sexo amoroso y de insospechado interes paternal del pétreo Largo, amén de las apariciones de la rubia Stone a la que el espectador admira por su absoluta y divertida desenvoltura a años luz de lo que cualquiera espera que sea y se comporte toda una fiscal  del tribunal de las N.U.

Trepidantes secuencias de acción, cada vez más James Bond y menos auténtico Largo, con un malo que parece sacado de un guiñol y alguna secuencia antológica como el  salto en caida libre de un avión, la pelea en el aire con uno de los malos, y al final, milagrosamente, cómo Largo salva a su amigo Simón de hacerse una  tortilla, en la misma secuencia (si hacemos caso del tiempo que dura, no es creíble el salto).

Pero si les gusta el personaje y hacen abstracción de todo lo dicho -y también del sentido común--, pueden pasar un distraido y emocionante rato.


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6 septiembre 2011 2 06 /09 /septiembre /2011 09:09

Dirigida por Adrian Vitoria, con una solvencia que fascina al espectador, ofreciéndonos una muestra de cine bélico a la altura de los clásicos, "La gran escapada", "Doce del patíbulo" "Ha llegado el águila" y tantas otras. La trepidante puesta en escena, el desarrollo argumental, el dibujo de ,los personajes, la ambientación, nada hace envidiar aquellas películas de los setenta y ochenta en las que el cine bélico se convirtió en una mina de la historia épica en la que el honor, el valor y la habilidad, la formación militar y guerrera, lograban mostrarnos la cara menos repugnante de las guerras, incluso para los amantes del cine que odian las guerras y los uniformes y modos militares. ¿Por qué? Creo que trascendían los defectos innegables de ese universo de la fuerza, la violencia y la brutalidad, para hablarnos de gestas humanas en las que el valor y el sacrificio de unos pocos buscaban la victoria de los más, por tanto sin superar la dicotomía básica de ese tipo de historias: los buenos, muy humanos y los malos muy bestias, una justificación elemental y no muy real destinada a acallar nuestros reparos y abrirnos al mensaje formal de la película: la edad, el tiempo de los héroes, la heroicidad, el encomio del valor, el orgullo de una clase -la militar--a pesar de sus defectos y limitaciones y el sacrificio personal en aras de algo mayor, colectivo...

Al margen pues de consideraciones filosóficas o éticas, hay películas de este género que logran arrebatarnos y hacernos olvidar por un momento nuestros abundantes y radicales "peros". Y esta es una de ellas.

Se trata de la historia del nacimiento en plena II guerra mundial de las unidades de comandos especiales, bajo la batuta de un joven Ian Fleming (si, el creador del OO7, James Bond), como comandante de una unidad de la inteligencia británica, que crea un grupo de guerreros de elite que han de entrar en la Noruega ocupada por los nazis para hacerse con uno de los secretos militares mejor guardados en esa contienda mundial: los nuevos radares nazis que permitían el control y descubrimiento con antelación de los movimientos del enemigo.

El comando, reclutado y entrenado a la manera de "Doce del patíbulo" y con parecidas motivaciones y desarrollos psicológicos (aunque éstos muchísimo menos extremados y marginales que los  soldados de la película americana), es lanzado en paracaidas sobre las nevadas montañas noruegas y comienza el folklore de explosiones, tiros, muertes y sacrificios heroicos y salvajadas nazis. Con un magnifico Sean Bean como mayor al mando y el atildado James DÁrcy como comandante Fleming, la trama, esquemática y no demasiado compleja nos narra la sangrienta aventura del comando, hasta su final con éxito y con sólo dos supervivientes, dos comandos y una bella espía noruega y cinco bajas con finales muy dramatizados.

La película, que presume de basarse en un suceso real, es un buen logro cinematográfico, siempre dentro de los cánones de cine bélico sin pretensiones, y una manipulación histórica considerable. Según mis datos, el comandante Fleming realmente llegó a imaginar una operación semejante, a la que llamó "Sin Piedad" muy melodramáticamente y un "comando 30", que sería la plantilla de uso para las posteriores unidades especiales. Su objetivo age-ofheros.jpgeran las máquinas Enigma del sistema de claves nazis. Hasta aqui bien. Lo malo es que , segun parece, la operación "Sin piedad" nunca tuvo lugar. La idea del autor de OO7 fue rechazada aunque si se aprovechó su  brillante aportación de unidades militares de elite para trabajos especiales. Los aficionados a este tipo de cine harán bien en no perdérsela.

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5 septiembre 2011 1 05 /09 /septiembre /2011 09:57

excursiones-5986.JPGLa ermita de Sant Miquel de Espinalva (topónimo, se deriva de espino blanco, arbusto abundante en estos parajes) está situada a más de mil metros de altura y domina un paisaje extraordinario. El sendero que nos lleva a ella compone un itinerario circular, con el mismo origen y final y recorridos distintos pero ambos bellos. El desnivel que se supera no pasa de los 500 metros ya que partimos del extremo superior del embalse de Pena, el puente sobre el rio del mismo nombre que está a unos 600 metros de altura. Llegamos allí tras haber recorrido toda la margen del embalse por una pista (se llega a ese punto viniendo desde Beceite por la pista asfaltada del Olivers o desde la carretera de Vallderrobres a Fuentespalda, a unos trescientos metros tras salir de la capital del Matarraña, desvío señalizado a la izquierda). 

En el puente se puede dejar el coche o seguir por la pista forestal que se interna en el bosque, paralela al barranco del rio Pena (sólo en el caso de ir con un todoterreno) con lo que se evita casi media hora de caminar por ella. Hay un punto en el que la pista se bifurca, con un cartel de paso prohibido y un espacio suficiente para dejar el coche. A partir de ahí se sigue a  pie por la pista de la izquierda, durante unos 15 minutos, hasta llegar a una nueva confluencia  entre el barranco del Pena y el del Racó del Patorrat. Abandonamos la pista (que es por donde llegaremos a la vuelta) y nos internamos a la izquierda por un sendero señalizado que ya de entrada va ganando altura entre boj, matorral y pinos, manteniendo a l aizquierda el barranco de Patorrat.

La subida es laboriosa pero interesante y pasamos por varios tramos empedrados que deben tener un par de cientos de años y que recuerdan que la ermita era lugar de peregrinación  y mercado de la gente de Vallderrobres, Beceite y los mases abundantes de los alrededores. El lugar llamado Caragolet de Crespo por su lazadas de subida, acaba en un collado con magnificas vistas sobre el barranco del Pena (por donde bajaremos después).

Seguimos subiendo tras unos minutos de llanear por el bosque y llegamos a otro collado, este con vistas impresionantes sobre los roquedales del agreste valle del Raco de Patorrat. En la vertiente opuesta distinguimos un  par de mases muy bien situados, con sus campos de labor y sus aplanamientos para las eras. Cambiamos de vertiente y comenzamos a crestear hacia la ermita, que ya distinguimos a lo lejos, en la cima más alta de los alrededores. Por debajo del camino vemos las ruinas de otra masía, el Mas de la Mançanera que da nombre al collado al que llegamos en diez minutos y ya supera los mil metros de altitud. Salimos del bosque y entramos en una zona pelada. Sobre nosotros se yergue la ermita y los masos que la rodean. Junto al camino se abre una gran poza de agua donde suelen abrevar los buitres de la zona. El sendero abandona las pistas (tres) que se cruzan abajo y sube en diagonal empinadamente hacia la planicie superior donde se asienta la ermita.

La ermita (del siglo XIV) está en estado calamitoso. Es lamentable el abandono. Tambien los mases que la rodean  ofrecen un aspecto de deterioro penoso. Ha desaparecido el panel que contaba la historia de la ermita y veo que los destrozos (¿por mano humana?) han crecido mucho desde la ultima vez que vine aquí, hace un año. Un lugar tan hermoso debería ser cuidado. Desde aqui hago un llamamiento a la Comarca y al Ayuntamiento de Vallderrobres para que cuiden este extraordinario patrimonio, más valioso por el lugar donde está que por la calidad artística y arquitectónica, ya irremediablemente perdida.

excursiones-6053.JPG

Tendremos un pequeño paseo, quizá húmedo, pues el sendero sigue por el lecho del río. En ocasiones lo he pasado con chanclas de agua y las botas al cuello, pero este año se puede pasar dando saltitos de seco en seco, evitando bien la corriente infima de las aguas del Pena y renuncio a hacer el chsite fácil) , que en algunos momentos crea pequeñas pozas, cuando el caudal se estrecha entre rocas y pequeños desfiladeros angostos. El camino va jugando al gato y al ratón con el pequeño rio y entramos en el Barranco de les Pubilles y el Estret de Panisello, un tramo pavimentado que puede criuzarse si el rio no tiene una crecida (cosa dificil en verano y ultimamente en casi todo el año). En caso de agua abundante, mejor coger el camino que surge a la derecha y evita el rio.

Unos quince minutos  más de pista y llegamos al punto de confluencia desde donde partimos y de allí, al coche. Habrán sido de cuatro a cinco horas de excursión (segun las paradas) que nos habrá ilustrado sobre las feraces tierras que conformaban antaño el Matarraña, lugar que los antiguos conocían como "la tierra del agua" (un sueño inaccesible en nuestros días, aunque la belleza natural se mantiene, se lo aseguro a usted, amigo lector).

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