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24 julio 2011 7 24 /07 /julio /2011 08:07

He asistido perplejo a la sorprendente historia de la vida y obras de un "santo" de nuestros días, san Francisco Camps. Ascenso, esplendor y decadencia de un chorizo bien trajeado y con moral de Pitecantropus erectus. Edificante muestra de que una no diagnosticada patología política se ha enquistado en la cultura sociopolítica de nuestro siglo XXI, ansioso por igualar e incluso mejorar la iniquidad del anterior, el vergonzante siglo XX.

Lo grave de todo esto no es la existencia y prepotencia vital de especímenes como Camps o Berlusconi, por citar dos de los más descarados, sino que ambos tengan legiones de votantes que parecen huérfanos de los más elementales principios de ética y responsabilidad políticas. ¿Sólo se trata de clientelismo? ¿De miedo? ¿De simple compraventa? Creo que hay algo más profundo que huele mal, que huele a podrido en occidente. Es la desaparición del límite, de la frontera, de los hitos que señalan la zona peligrosa donde no existe la honestidad (o, peor, se considera una debilidad de tontos), se sostiene que los atajos tramposos son más rentables que el camino del trabajo y se admira y premia al descerebrado que ostenta la desverguenza, el abuso y el enriquecimiento fácil como banderas.

Ateniéndonos al caso Camps y al refrendo electoral recibido hace algo más de un mes, uno siente crujirle los soportes del alma cuando lee en los periódicos que el presidente de las Cortes valencianas, Juan Cotino, califica al "prohombre" dimisionario, o dimisionado, de Galileo Galilei que "aun teniendo razón, fue acusado, obligado a confesar y condenado a arresto domiciliario de por vida". Dios santo, ¿Camps tildado de parecerse a Galileo, una de las figuras señeras de la honestidad y el auto sacrificio valiente? ¿En qué tiene razón, en las tragicómicas secuelas de sus corruptelas? ¿No le supura al señor Cotino la verguenza por entre las escasas neuronas que le funcionan?

¿Cómo puede un partido político y su dirigente orquestar un coro de suplicantes en honor de ese héroe, Camps,  que se "ha sacrificado" por Rajoy y por España? ¿Hemos perdido la razón? ¿Qué clase de cultura política estamos edificando para las generaciones por venir?

Una vez más debemos centrar la mirada en un punto lamentable pero real: en tanto sostengamos una cultura social en la que los valores de la honestidad, el trabajo bien hecho, la dignidad y el encomio de la cultura y de los principios éticos son sustituidos por una moral de mafiosos, tolerancia y admiración hacia los sinverguenzas con éxito, comprensión del fraude y de las ganacias fáciles como algo deseable y entronización de la subversión del lenguaje y la moral al servicio del provecho bastardo y se hace de ello un espectáculo, no sólo no tenemos remedio y nos hundimos en la ciénaga de la vulgaridad y el despropósito sino que seremos, en el juicio de la historia, la generación que destruyó un sistema de vida y hundió a la sociedad de su época en una crisis que pagarán con creces nuestros descendientes.

¿Apocalíptico? Oigan, lean los periódicos, miren los telediarios y echen un vistazo fugaz a los programas de telebasura más conocidos. Después, MUY INDIGNADOS, busquemos una manera de cambiar de clase política, si es posible salvando a los hombres honestos, que haberlos haylos.

 

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22 julio 2011 5 22 /07 /julio /2011 08:05

las-cinco-muertes-del-baron-airado_9788432212994.jpgUn escritor novel, el barcelonés Jorge Navarro (nacido en 1962 en la cercana población costera de Castelldefels) que une a unas buenas dotes de narrador, caracteristicas ciertas de historiador y el estilo pedagógico debido a ejercer de profesor de secundaria, ha abundado en la reciente moda de elevar a Barcelona -y en este caso a Castelldefels también-- a la categoría de ciudad literaria. Los beneficios económicos y promocionales son abundantes, la lista de pretendidos best sellers comienza a ser apabullante, y es una moda que no hace daño a nadie y a veces. como en esta ocasión, redunda en buena literatura.

Si además el autor escoge un periodo tan convulso y litereaio como los finales del XIX, miel sobre hojuelas. Agitación política y desconcierto e inseguridad social, violencia anarquista, demagogia, enfrentamientos descarados de clases, insubordinación de los parias de la clase baja y el mundo obrero. Si a ello añadimos unas buenas dosis de documentación, ironía descriptiva, unas gotitas de mala leche crítica y un sentido del humor bien dosificado, tenemos un cóctel sumamente interesante que eleva "Las cinco muertes del barón airado" a la categoría de acontecimiento literario, con los defectos primerizos o los pocos excesos retóricos de una pluma que tiene soltura y descaro pero que aún resbala de vez en cuando en el tópico y la autocomplacencia creativa. 

Es una novela pseudohistórica construida sobre un asesinato larga y profusamente planeado, con aportación de elementos reales de la historia del momento, personajes o sucesos, convenientemente mezclados, deformados y manipulados (como es privilegio del novelista) como para hacernos creíbles la acción y el escenario. El personaje central, el barón de Castellfullit, descrito con técnica de esperpento y rodeado de guiños históricos, es el estereotipo de noble a la antigua usanza, prepotente, abusivo, rijoso, poderoso, manipulador y megalomaníaco que pretende cambiar la historia de España.  Hay cinco instancias desde donde puede surgir el asesino: su propio hijo, la esposa -magnífica creación de Eulalia Recasen, la desconcertante y divertida baronesa, aspirante a asesina por un malentendido provocado por Dorotea Chopitea, persona real creo que canonizada--, la joven obligada a prostituirse en beneficio del barón que es una secreta anarquista que se mueve por venganza, el secretario del barón y los matones enviados por el Gobierno de Sagasta. A todo esto el autor añade un suceso real ocurrido en Castelldefels en 1893, manipulado para ajustarlo a la trama, pero usando las informaciones periodisticas de la época.

 Logra Jorge Navarro una novela divertida, bien estructurada, con personajes creíbles y descripciones de los usos sociales y las costumbres de la época que van envolviendo al lector en un encantamiento pseudohistóritco realizado con humor e inteligencia.

Creo que esta novela ha tenido una gestión larga, de muchos años y muchos esfuerzos, hasta acabar publicada por Seix Barral, con valedores de primer orden, lo cual hace confiar un poco en que a veces las razones que mueven el mundo editorial pueden aliarse para permitir que surja una novela como esta. La labor de mezcla, alteración de datos históricos y el empleo de personajes que fueron reales, como el pintor Ramón Casas, casi un co-protagonista más de la acción novelesca, redondea el juego de historia-ficción que Navarro propone y que lleva a buen puerto, auxiliándose como  mencionamos antes de periodistas reales y sus crónicas publicadas, lo que presta un aire de veracidad muy conveniente a esta novela. Como antiguo redactor de "La Vanguardia", me ha encantado el uso -y abuso creativo- que Jorge Navarro hace de su hemeroteca.

Amadeo, barón de Castellfullit y Marqués de Bagur, Senador Vitalicio del Reino, presidente del Banco de Crédito Agrícola, Industrial y Comercial de Barcelona, de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza, Barcelona y Francia, del Círculo del Liceo y de la Cámara de Comercio de la ciudad, se configura como un personaje magnífico con todos los colores que le prestan sus evidentes defectos y vicios. Como él dice "la única doctrina verdadera es la del dinero y la del poder"  y a ese principio y a cumplir su misión de salvador de la patria, dedica una vida marcada por vicios ocultos y públicas y falsas virtudes. Su proclama de "enderezar el rumbo de una historia de España marcada, no sólo por la decadencia territorial y económica, sino también por la política y moral" nos suena tanto a los españoles que es casi un tópico histórico: este es un país de iluminados dictatoriales.

 

Tras el cuadruple asesinato en el castillo del barón en Castelledefels, la novela toma un sesgo diferente, en el que abundan también los personajes reales insertados en la ficción, hasta culminar en un final mjuy novelesco que no les contaré (aunque a mi parecer no es lo mejor de esta novela que mantiene permanentemente un excelente nivel de calidad). Me ha encantado la apostilla del final del libro en la que el autor reconoce algunos de los aportes de la realidad en su ficción, es decir los ingredientes reales de una narración literaria cocinada con excelente gusto.

 

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21 julio 2011 4 21 /07 /julio /2011 09:08

una-mujer-en-africa-cartel.jpg

No es "Memorias de Africa", desde luego, está más cerca de "Diamantes de sangre", por ejemplo o de "Hotel Ruanda", y constituye un acercamiento más a la historia postcolonial de Africa, cuando el hombre blanco, "basura blanca" como reza el auténtico título de esta película de la francesa Claire Denis, se retira más o menos con el rabo entre las piernas y deja el caos tras él, los abusos, el genocidio, la guerra permanente, las violaciones de mujeres en masa, los asesinatos gratuitos, brutales e innecesarios y el afianzamiento de una casta de tiranos genocidas que han emprobecido por décadas un continente maravilloso y tristemente empobrecido y esquilmado.

Denis, vinculada al parecer personalmente con la historia que cuenta, con un guión escrito por ella y Marie N'Daye, narra de una forma algo desordenada con flash back continuos, el final de una familia blanca propietaria de una plantación de café que vive  la destrucción del orden establecido tras la retirada de las tropas francesas, tratando de defender contra toda evidencia, la permanencia en el país gozando de sus privilegios tradicionales. Un poco como la colonia francesa en Vietnam que nos presenta Coppola en un tramo cortado y luego enmendado de su fabulosa "Apocalipsys Now".

La violencia entre ejército local y rebeldes castiga como es uso a la población civil, en secuencias cuidadosamente laterales, creando un clima de amenaza y peligro que constituye el ambiente inamovible de la narración, entre niños que son armados y cuya violencia es aún más gratuita si cabe, la presencia de un lider guerrillero que agoniza escondido en la plantación y la omnipresencia, del rostro de Isabelle Huppert, la protagonista, fuerte y firme mujer que se enfrenta al caos con valentía, determinación y una máscara de dolorida incredulidad y no aceptación de lo que ocurre.

Y es que esta es una película de máscaras rituales africanas, desde el rostro del guerrillero muerto en la primeras secuencias, hasta el rostro de la Rupert, delicado y expresivo, encerrado en sí mismo, desmoronándose a la par que sus esperanzas y su obsesivo amor por una tierra que la expulsa, con la que se cierra la película.

La presencia decadente del otrora Tarzán, Christopher Lambert, añade indeterminación a una trama que muy a menudo camina por terrenos vagos y poco definidos, así el personaje del hijo de la Huppert, la razón del empecinamiento de la mujer en oponerse a la realidad, el papel del agónico guerrillero... Esta es la crónica de un desastre que todo el mundo esperaba y nadie evitó: la descolonización africana, pero sin llegar a involucrarse directamente en su crítica. Denis transita el terreno personal, enigmático y trágico de una mujer fuerte que lo pierde todo por una guerra que no comprende en ningún momento. Africa para ella  es paisaje, trabajo, propiedad y poder. Los africanos solo cuentan como mano de obra y en un nivel utilitario, sin mezcla o comprensión. En una secuencia inicial un oficial negro del ejército local le dice a la Huppert: "en realidad ustedes son los culpables de todo lo que ocurre, de la corrupción y la violencia que está acabando con este país". No es del todo verdad, pero se acerca mucho a ella. Por eso el resultado final no puede ser otro: la mujer blanca, enloquecida, con los ojos anegados en lágrimas, que ve como desaparece de su vida su propiedad, su familia y el mítico país que ella amaba por encima de todo.

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20 julio 2011 3 20 /07 /julio /2011 10:03

Paul_cartel_peli.jpgBien, al fin una película realmente divertida y un poco gamberra sobre alienígenas. Dos "frikis" ingleses, fanáticos de la ciencia ficción, viajan a Estados Unidos a una feria de comics y con la pretensión de visitar los lugares clásicos y tópicos de la mitomanía de alienígenas y aparición de ovnis. Cuando llegan a la célebre base militar ultrasecreta "Área 51" en pleno desierto y por supuesto inencontrable --pero colocada en un lugar del mapa por la afición yanqui por la nostalgia literaria o cinematográfica y la corriente subterránea de teorías conspirativas que alimentan el subconsciente de la gran nación-- los dos amigos, Simon Pegg y Clive Collins, dos actores con buena vis cómica, se encuentran con Paul de una forma muy espectacular.

¿Quién es Paul? Pues un alienígena de grandes ojos azules que se velan con cortinillas y que, en un excelente ejercicio de animación, tiene un lejano parentesco con ET y demás hombrecillos verdes del espacio. Pero este además en un cachondo integral, tiene un vocabulario desternillante y un sentido común y ganas de divertirse por toneladas. Lleva sesenta años en la base secreta y ha logrado escaparse cuando va a ser diseccionado para robarle sus poderes telepáticos, de invisibilidad y curativos.

Los momentos de humor se suceden con un talante corrosivo y critico que no desdeña la inteligencia y no es un mero amontonamiento de gags. El viaje en la autocaravana, con el añadido de una chica llena de sorpresas y toda la parefernalia de perseguidores tópicos, los hombres de negro, el FBI, la policía, el padre de la chica y dos descerebrados cazadores, es un divertido ejercicio de humor y guiños a los aficionados de la ciencia ficción. paul2.jpg

Se trata de encontrar el lugar para que Paul sea rescatado por sus congéneres y, ¿cuál puede ser? Pues naturalmente la montaña truncada de "Encuentros en la Tercera Fase", con la intervención del mismisimo Spielberg (solo su voz, que nos perderemos en el doblaje) y de la teniente Ripley de "Alien", Sigourney Weaver, que es ya una madura y divertida señora que hace de mala, para variar.

La persecución por los agentes federales y el fanático padre de la chica, la lógica narrativa de la clásica pelicula de colegas un poco pasados de rosca, la presencia activa de un alienígena, suena a conjunto de tópicos del cine más ramplón, pero créanme en "Paul" todo se sale de los caminos previstos, empezando por la manera de hablar y de comportarse del alienígena. Quizá la vuelta de tuerca argumental del final sea un poco excesiva pero bueno, a esas alturas se lo perdonamos todo a Greg Mottola, el director, que sigue un guión irónico, burlón y bastante inteligente, escrito justamente por el par de supuestos tontos del haba que protagonizan la película.

Bueno, vayan a verla si quieren divertirse y más si son aficionados al género. Es una parodia con gracia. Y eso, vaya por Dios, casi es una novedad.

 

 

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19 julio 2011 2 19 /07 /julio /2011 17:24

lucesdebohemia.jpg

Don Ramón del Valle Inclán escribió "Luces de Bohemia" en 1920 y la revisó y reeditó cuatro años más tarde. No subiría al escenario hasta 1970. Está considerada como una de sus obras más interesantes, entronada en  el "esperpento", un género teatral definido en la propia obra por su protagonista Max Estrella, como "una forma de mirar el mundo".

Se dice que don Ramón, que solía aprovecharlo todo en la vida para tratar de ganar dinero con su escritura, se basó en la figura del bohemio Alejandro Sawa, un escritor fracasado, pobre de solemnidad. Cuando este murió, don Ramón es cribió esta carta a su amigo el poeta Rubén Darío: " Querido Darío: Vengo a verle después de haber estado en casa de nuestro pobre Alejandro Sawa. He llorado delante del muerto, por él, por mí y por todos los pobres poetas. Yo no puedo hacer nada, usted tampoco, pero si nos juntamos unos cuantos, algo podríamos hacer. Alejandro deja un libro inédito. Lo mejor que ha escrito. Un diario de esperanzas y tribulaciones. El fracaso de todos sus intentos para publicarlo y una carta donde le retiraban la colaboración de sesenta pesetas que tenía en El Liberal, le volvieron loco en sus últimos días. Una locura desesperada. Quería matarse. Tuvo el final de un rey de tragedia: loco, ciego y furioso".

Pues bien, esto es lo que nos narra Valle Inclán en "Luces de Bohemia", donde Max se enfurece por la carta del Buey Apis anulándole la colaboración. También Max, como Sawa, está casado con una mujer francesa y tiene una hija. Max Estrella, escritor bohemio ciego y mísero pasa su última noche, recorriendo el Madrid de las tascas con su amigo Don Latino de Hispalis, un truhán indigno y aprovechado, cínico y cruel. Max acaba en la cárcel y es liberado esa misma noche en la que la fortuna parece apiadarse de él en la persona del ministro del Interior, antiguo condiscípulo. Pero ya es tarde y el corto camino hacia la noche final se reanuda hasta la muerte en plena calle (donde es robado por su propio amigo don Latino, que se queda un décimo de lotería que resultará premiado y que el granuja aprovechará, olvidando a la viuda y la huérfana (que acabarán suicidándose).

La versión que nos ofrece el Festival, Grec, en la Biblioteca de Catalunya, dirigida por Oriol Broggi y solventemente interpretada por Luis Soler, no alcanza la dignidad y la grandeza de la versión de José Tamayo, en los 70, con un José María Rodero espléndido, "estupendo", como diría el villano de don Latino. Con un Agustín Gonzalez en el papel del "amigo" que ponía los pelos de punta. Lluis Pascual volvió a dirigirla en 1984, también con el enorme Rodero en el papel de Max. Fue llevada al cine por Miguel Angel Díez en 1985.

Es la primera vez que una compañía catalana, La Perla 29, lleva al escritor de barbas de chivo en su más glorioso esperpento al escenario, en este caso las antiguas cuadras del palacio donde se asienta la Biblioteca. Max se convierte en la versión de Broggi en el paradigma del hombre lúcido que en su ceguera ve con claridad el desastre cultural que era --¿es?-- la España del principio del siglo XX, aunque trata de extrapolarla, en su propias palabras y hacer un "repaso de la actualidad política y social española, y una profunda reflexión sobre la cultura española y, a la vez, sobre la existencia".

Lo cierto es que la esperpéntica obra, un drama excesivo y a veces redundante y reiterativo, no ha envejecido bien. La versión trata de mantener la dignidad de un personaje al que se le escapa la lucidez por las costuras de los tópicos y el griterío. No satisface las comparaciones con las otras versiones y aunque Soler es un buen actor y la puesta en escena es hábil y minimalista, uno sale del polvoriento escenario, un espacio rodeado de publico por todas partes menos por una, pensando que quizá es preciso más imaginación y energía creativa para dar a la historia de Max Estrella una garra que la haga más actual.


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18 julio 2011 1 18 /07 /julio /2011 10:18

Todos-eran-mis-hijos_listad.jpgHe aquí un ejemplo de obra de teatro ejemplar, tratada de una forma poco ejemplar por el director e interpretada poco ejemplarmente (con una digna excepción) y acogida con hambre de teatro y un considerable -y escasamente ejemplar- despiste textual por el respetable público, que me merece todos los respetos, pues no es fácil descubrir cuando nos venden gato por liebre..

Claudio Tolcachir ha debido entender que la densa, profunda y dolorosa tragedia que nos narra Arthur Miller en "Todos eran mis hijos", merecía una lectura más, digamos, amable, incluso divertida, para atenuar un tanto la dureza del asunto con la que el ex esposo de Marilyn Monroe pretendió fustigar las conciencias de sus conciudadanos tras la segunda guerra mundial. Así que para un no conocedor de las numerosas versiones, en teatro y en cine, que se han hecho de esta obra, la cosa resulta muy llevadera. Incluso para mi bochorno, el director de esta versión que el festival Grec de Barcelona ofrece en el teatro Poliorama, logra que algunos personajes y algunas salidas de tono o comentarios o miradas innecesariamente cómicas hagan surgir algunas risas en el patio de butacas.

Muchos espectadores, entre los que me encuentro, no podíamos dar crédito a esos momentos que atenuaban artificialmente el angustioso tempo de acción de la historia tal como la creara el gran AM. Dejando aparte que ha habido un cercenamiento considerable del texto, con la notable excepción del actor Carlos Hipólito, contenido y austero en su digno trabajo, el resto del elenco sólo roza el aprobado y alguno de ellos suspende en toda regla (aunque tal vez sea un daño colateral de la dirección).

La vida de  esa familia que espera el regreso de un hijo desaparecido en la guerra, el segundo hijo que desea casarse con la novia de su hermano ante el rechazo de la obsesionada madre, el oscuro comportamiento del padre de familia durante la guerra, la culpa, el silencio, el miedo, la verguenza, la ira con la que se rodea a esa familia por su vinculación con la fabricación de unas piezas defectuosas de aviación que costara la vida a muchos pilotos... toda esa compleja historia de terribles responsabilidades, de mentiras y ocultaciones, de sospechas y de odio y rechazo social, forman una historia que como en "La muerte de un viajante" suscitan todo tipo de emociones menos  una relajada diversión y comicidad.

Ramón Olivé, en "La Vanguardia" condena sin paliativos el montaje. Me adhiero. Hay que respetar a los clásicos o nadie respetará al teatro y a su esforzada gente.

Y aun así, señor, que sigan llegando clásicos. Más vale una versión discutible que un erial sin clásicos.

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17 julio 2011 7 17 /07 /julio /2011 17:30

Cada-siete-olas.jpgDaniel Glattauer es un vienés de 51 años, periodista y escritor que logró el pasado año quedar finalista en el premio German Book Price con una novela "Contra el viento del norte" (publicada en Alfaguara) con un éxito más que mediano y que poco a poco se ha convertido en un best seller, sobre todo para los jóvenes comprendidos en el arco de los veinte y algo y treinta y muchos, jóvenes adictos a la red de redes, mileuristas o no, pero eso sí, irremediablemente románticos, medianamente cultos y sentimentalmente descontentos. En esa primera novela sobre los amores emailescos entre  Emmy Rother y Leo  Leike, este tipo de amores epistolares basados en un cierto ingenio expresivo y en el confort relativo y audacia emocional que emanan de la caracteristica del medio: el anonimato e invulnerabilidad relativos de internet, asistimos a la presentación, muy hábil y eficaz, de los dos protagonistas a los que llegamos a distinguir simplemente por el tono de sus respuestas y preguntas. Esa primera novela nos deja con la miel en los labios. El hombre y la mujer que se confiesan amor pero no se atreven a conocerse físicamente, que nos han encantado con la versatilidad, el humor, la ternura y las triquiñuelas sentimentales que emanaban de sus emails, vuelven a cruzarse en sus pantallas y nos devuelven a los lectores sus presencias a través de una nueva novela "Cada siete olas", también editada por Alfaguara.

Seguimos siendo testigos de esa diálogo intenso, ritualista, a veces rutinario, y vemos como los personajes comienzan a comprometerse entre ellos. Hay una primera cita y somos testigos de las dudas, los temores, los reproches, los desafíos que cada uno expone en un sendero de acercamiento que lleva al final, quizá ya sin posibilidad de reanudación.

 Glattauer ha abierto la puerta a un nuevo género: la novela compuesta de emails. Ya habia visto antes algun timido intento más o menos pasable, pero hay que reconocer la calidad literaria de este autor vienés, su atrevimiento técnico, la habilidad con la que sortea las dificultades expresivas del medio utilizado, la capacidad de mostrar con un lenguaje de hoy los sentimientos y las emociones que hacen vibrar a los seres humanos.

Emmi y Leo se han sentado a la orilla del mar de la vida, a través de internet, para propiciar y esperar que tras seis holas calmosas, rítimicas y monótonas, llegue una séptima que permita romper con todo, renovar la propia vida y dejar espacio al amor. El mayor acierto de este autor es lograr que no nos aburrran los emails que fisgoneamos en la novela y también hacer que nos involucremos en la trama y deseemos que esas  dos personas, tan bien descritas a través de sus propias palabras y emociones reflejadas, lleguen a unirse. Nota bene: a pesar de lo que diga la publicidad, las dos novelas no tienen porqué leerse en orden secuencial. Forman unidades separadas y bien cerradas en si mismas. A fuer de sincero, me convence más el final de la primera novela que el de la segunda,  que a pesar de los placeres que depara al lector es un poco más de lo mismo. Eso sí, muy hábilmente presentado.

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15 julio 2011 5 15 /07 /julio /2011 17:39

excursiones-4904.jpgNos despedimos hoy viernes de Andorra. Antes de cruzar el Principado para entrar de nuevo a España y volver a la normalidad, Jaime y yo decidimos despedir estos dias magníficos de montañismo haciéndolo a lo grande: Subiendo al Casamanya Sur (2740 m), esa cima redondeada y pelada, con dos hermanas que la acompañan y que forman la triada central andorrana, el corazón montañero del país, desde cuya cumbre es posible disfrutar una visión panorámica de parte del entorno abrumador de montañas y valles andorranos desde España a Francia.

El itinerario de subida es sencillo, aunque muy empinado (han de superarse mas de  800 metros de desnivel) está orientado a mediodía y suele ser muy frecuentado. De las tres cumbres, la tercera, (norte) es la mas interesante debido a las formaciones kársticas realizadas por viento y agua en las rocas, excursiones-4917.jpgpero debido al poco tiempo esa la dejamos para otro día (yo la visité hace tres años y es una especie de decorado pétreo de un sueño de Dalí. Fastuoso y lleno de misterio).

En esta ocasión subimos a la primera, pico sur, desde el Coll o Puerto de Ordino (1983m), muy bien señalizado en plena carretera comarcal que une los valles de Ordino y Canillo con una pista transversal que va zigzagueando montaña arriba desde Ordino y luego desciende vertiginosamente hacia Canillo.

Dejamos el coche en el Coll, (este año han dispuesto una zona de aparcamiento) y comenzamos la subida hacia el norte, bajo un bosque tupido que apenas deja entrever el valle de Canillo al fondo, en  un sendero muy bien marcado que ha sido y es muy transitado. La pendiente es aqui suave pero constante y uno va por la umbría sobre una superficie tupida de hierba y raices de los árboles que se ciernen sobre ella.excursiones-4940.jpg

Unos veinte minutos bastan para dejar atrás el bosque (ya superamos los 2000m) y comenzamos a pleno sol la subida por el lomo herboso de la cresta que debe llevarnos hasta la cima. A la derecha, vemos al fondo el valle del rio Urina, y la pendiente empiza a ser exigente. Desde el sendero el caminante suele equivocarse al creer que se acerca a la cima, cuando primero ha de superar cuatro antecimas antes de llegar a divisar el monolito de piedras y la barra señalizadora encima de él, que indican la cima del Casamanya sur.

Tras la collada de las vacas, llegamos a una zona pedregosa llamada "Llosers de Naudí" donde el sendero va haciendo lazadas, en un piso de piedras esquistadas y terreno descompuesto, en un intento de aliviar la inclinación enorme de la pendiente que solo se atenúa al llegar al lomo calcáreo que ya antecede a la cumbre. Aún habrá otra lomita pero ya divisando la cima, mientras el sendero se encresta y casi parece volar sobre las profundidades de la serra de Sauvata, con

 

 

pendientes que a la derecha se precipitan hacia el valle desde las tres cimas casamanyeras.

Fotos de rigor de la cima y del soberbio panorama en el que distinguimos, majestuoso, el Comapedrosa, la Roca Entrevesada, el Pic del Estanyo, el de la Cabaneta, el de Ransol y Mil Minut, Arcalis, de la Serrera, el Anrodat en la frontera con Francia, en fin una especie de telón de fondo de montañas azules, un sky line de angulosas y recortadas cimas que provocan en cualquiera la admiración y el deseo de llegar a ellas.

Volvemos a bajar y la amabilidad del sendero (sin grandes piedras que esquivar o rebasar, sin tarteras resbaladizas y llenas de grietas, o terrenos desmenuzados) en muchos lugares rodeados de bancales de hierba, me permiten una despedida personal más especial: bajo corriendo, lo que transforma la bajada de hora y media en los sesenta minutos exactos. Como dijo el general Mc Arthur en ocasión muy diferente: "Volveremos".

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14 julio 2011 4 14 /07 /julio /2011 17:01

excursiones-4842.jpgEl día ha amanecido resplandeciente y, como ayer, se ha ido decantando hacia el cielo nuboso y el viento frío. Nos hemos desplazado hasta la estación de esquí de Arinsal y tras pasar el túnel que lleva a las ultimas edificaciones del pueblo hemos aparcado en la entrada a la pista que desde allí mismo sube empinada hacia las montañas que rodean la zona.

Es una forma de empezar a calentar músculos bastante brusca. Unos treinta minutos de subida y 200 m de desnivel acumulados, casi nada si lo comparamos con los más de 1400m que habremos de superar caso de que podamos subir al Pico de Comapedrosa (2939m) la montaña más alta de Andorra enclavada en uno de los parques naturales de este país con mayor renombre.

excursiones-4840.jpgLa pista nos lleva a un cruce de senderos, el GR11 que se interna en el bosque en una momentánea bajada (luego será subida constante) y un GRP que lleva al refugi del Pla del Estany y al PIc de Baiau. Dejamos este último a la derecha y seguimos el camino al Comapedrosa que cruza por puentes de madera el rio de ese nombre y el del Pla del Estany. Enseguida comienza a ascender fuertemente en lazadas por la Obaga (umbría) hasta el Grau. Allí sale del bosque (entre cascadas del rio que se precipita del Cap de Canals de Ribanelles). Cruzamos el torrente que baja del cercano estany de las Truitas y por una pequeña canal llegamos al Collet de Coma pedrosa.

Allí se abre ante nosotros todo el circo del Valle, con sus lejanas montañas en la cabecera,  tras el velo de la niebla.

Atravesamos la enorme pleta, cruzada por torrrentes y con algunas construcciones tradicionales bien remozadas de ganado y pastoreo y dejamos sobre nosotros a la izquierda el refugio de Comapedrosa, amplio y confortable y guardado por tres damas maduras, francesas y andorranas. Seguimos por la orilla derecha del rio que cruza la pleta y lo recorremos hasta la base de la monstruosa tartera del Pic de Safont que se levanta a la izquierdaexcursiones-4783.jpg

A la derecha el camino sube haciendo lazadas hasta un rellano donde hay  un  estany pequeño (Les Canyorques) cuyas aguas reflejan la antecima esquistosa que nos llevará a la cima, aunque antes hemos de pasar junto al Estany Negre (donde segun  dicen, jamas tocan los rayos de sol). Son dos subidas considerables entre bancales de yerba y un suelo quebtradizo y a veces accidentado, con piedras de tartera.

La entrada a la garganta del Estany está cubierta de nieve y es por donde se desvia el GR11. Preferimos subir por el camino que lleva a la cima del Coma Pedrosa para obtener una vista mejor del Estany., El tiempo ha ido empeorando y le señalo a Jaime al norte y arriba el telón de niebla "Ahí está la cima", le digo. Un viento frío nos hace buscar refugio detras de las rocas.  El Estany Negro es bellísimo, oscuro como su nombre idnica, y es el fondo del embudo que forman esos monstruos de roca que son las montañas de Baiau, Agulla de Baiau, Sanfons, Roca Entrevesada y el gigante Comapedrosa, todos cercanos a los tres mil.

Para llegar al Pic hay que subir un desnivel de más de trescientos metros (calculamos unos 50 minutos) sobre roca esquitosa y arriba superar varias crestas, toda una carena,  algunas aéreas, aunque sin ninguna dificultad técnica o peligro, hasta llegar a la cima propiamente dicha del coloso. Sin embargo esta vez no va a poder ser. La visibilidad es bastante escasa (será imposible ver, si subimos, el Maladeta, la Pica e incluso el Canigó) y las nubes amenazan tormenta (aunque el viento acabará dos horas mas tarde por lanzarlas hacia el valle y los pueblos del norte andorrano). Decidimos dar por terminada la subida en ese punto y tras una mirada nostálgica en dirección de la oculta cima, bajamos hacia el refugio y después hacia Arinsal. Habran sido en total, unas siete horas y media de excursión, de una belleza que quita el hipo y un cierta prueba física de resistencia tras las más de tres horas de subida hasta el Lac Negre).

Al llegar al primer puente del rio Comapedrosa, nos descalzamos y cumplimos el ritual de meter los pies en el agua helada, que los deja en perfecto estado para dar el empellón final a la excursión.

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13 julio 2011 3 13 /07 /julio /2011 17:31

excursiones-4650.jpgTras las lluvias de anoche, una tormenta con mucho aparato eléctrico y el retumbar de los truenos, amanece un miércoles de cielo azul, soleado. Son las siete de la mañana. Preparamos la mochila y bajamos a desayunar. Cuando salimos a buscar el coche y acercarnos a la ruta elegida, el azul del cielo ha desaparecido entre algodonosas nubes blancas que, muy pronto, son desplazadas por nubes oscuras y bajas, niebla  bajando de las cumbres y un viento cada vez más frío que nos obliga a ponernos el polar.

La subida hacia la estacion de esqui de Grau Roig, cerca del Pas de la Casa, frontera con Francia, donde se encuentran los estanys del Cercle dels Colells, desde el muy frecuentado Estany Primer dels Pessons, hasta los menos conocidos y mas hermosos de Coma d'Estremera y de Mes Amunt, el Gran o el del Mig. Ya la subida por la deteriorada pista que lleva al Pessons fue invadida por la niebla. Ese frio y soledad de la pista nos permitió gozar de la fugaz presencia de dos cervatillos que se quedaron mirando el todoterreno como si no se creyeran que con ese tiempo habia humanos tan locos para subir y de improviso, cuando hicimos gesto de parar y salir a fotografiarlos, salieron de estampida, dando saltos colina arriba con la belleza, la fortaleza y la agilidad de esos bellisimos animales.excursiones-4667.jpg

Decidimos bajar rapidamente del collado mientras una niebla espesa iba adueñándose de todo.

Como consuelo, nos fuimos al Valle de Incles, un poco más abajo, un bellisimo rincón andorrano, valle glaciar desde donde parten numerosos senderos hacia las dos vertientes del valle.

La entrada del valle, estrecha, solo cabe un vehículo y la pista subsiguiente hasta la cabecera del valle donde se encuentra el aparcamiento y comienzan los senderos, estaba cerrada a vehículos por obras y tuvimos que ir andando los tres kms y pico. Mientras caminábamos por la estrecha pista admirando el paisaje que nos rodeaba, la lluvia seguía cayendo poco a poco y el frio se intensificaba. Al llegar al solitario aparcamiento tuvimos que tratar de escoger entre subir al Estany de Siscaró o al de Canals Roges (a unos 2500 m) o a los más lejanos del Fontargenta, Estanyol o el racimo bellisimo de los lagos de Juclar. Todos los senderos nacen en el puente de la Baladosa, donde se juntan aguas del rio Manegor, del Juclar y del Siscaró.

Decidimos subir al estany del Juclar que pasa por el refuigio del mismo nombre y comenzamos el sendero con una suave inclinación, una pista empedrada y muy invadida por corrientes de agua que lleva a un lugar habilitado para picnic de los visitantes no muy dados a las caminatas. Al llegar al espacio de bancos y mesas, donde parten de verdad los caminos que llevan a las alturas, estrechos y muy empinados, la niebla volvía a aparecer y las nubes oscurecían el cielo sobre nuestras cabezas.

Vuelta de nuevo sobre nuestros pies y para cerrar la  frustrante mañana, investigamos el trozo de GR (recién habilitado y arreglado) que lleva desde el puente por el otro lado del rio y paralelo a la pista, hasta el pueblo. En total, tres horas de caminata, un poco mojados y algo decepcionados a causa del tiempo.excursiones-4680.jpg

Sin embargo el valle de Incles merecerá otra u otras visitas. Como decía Verdaguer, mosén Cinto, en su poema Canigó, "Les valles d'Orino  i d'INcles son mes plenes// d'harmonia, de somni i de misteri// als raigs que hi deixa caure l'hemisferi//a la serena de qui cova el mon".

Es un valle de extraordinaria belleza, con una vertiente este (umbría) cubierta de bosques de coníferas y la otra, oeste (solana) llena de matorral de codeso, el piornal o genista, enebros, genyuba, sembrado de flores como el narciso silvestre, el lirio pirenaico o el alazor, toques de amarillo, blanco, rosa, morado o azul, de tal viveza y gusto que uno no para de admirar la genial paleta de pintor de la naturaleza. Sólo la acuciante y creciente presencia de casas, bloques de pisos y chalets en los lugares más hermosos pero inoportunos e inadecuados desde un punto de vista ecológico y paisajístico, ensombrecen la visita a estos lugares andorranos donde la montaña es la reina indiscutible con toda su belleza singular.

 

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