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26 agosto 2011 5 26 /08 /agosto /2011 08:52

the-beaver-cartel2.jpgDirigida por Jodie Foster, la ex niña superdotada que ya es una mujer madura e inteligente a la que le ha quedado cierta tensión permanente en la sonrisa, "El castor" es una de esas películas que justifica por sí sola el tan denigrado star sistem de Hollywood,  ya que aunque parece más propia de los canales de películas que ambicionan calidad (debería haber sido presentada en el Sundance festival que dirige con mano maestra Robert Redford) se ha atrevido a colarse entre los estrenos banales del mes. Interpretada por la propia Foster y un magnificamente patético Mel Gibson (en el papel más excepcional y ajustado de su carrera), junto a un elenco de muy buenos secundarios, nos  presenta ese tipo de historia que podría ser veneno para la taquilla: un industrial juguetero golpeado por una depresión mayor, con intento de suicidio incluido, que traspasa la responsabilidad de la cura a un peluche, un castor al que la pericia de Foster y la habilidad interpretativa de Gibson --ligeramente excesiva, plena de tics, pero con el añadido dramático de que el espectador informado sabe que el actor no está o ha estado muy lejos de su personaje--llenan el filme de una verosimilitud dramática. Y terrorífica al final.

Tratar un caso patológico, una esquizofrenia maniacodepresiva resuelta con automutilación, como una comedia  con final feliz y detalles de autosuperación tipo USA, no acaba de ser una buena idea y por eso, a mi parecer, la película se resiente, a pesar de la fuerza de la propuesta y el festival de gestos y expresiones dolorosas de Gibson. Y es que "El castor", es Gibson  y no trato de mostrar la evidencia de la interpretación, sino afirmar que los fantasmas personales del actor han dado cuerda vital a ese muñeco siniestro que habla como un manual de autosuperación y acaba siendo un manipulador infernal.

Mi "pero" mas consistente a la película va dirigido a Jodie Foster que en ocasiones banaliza el guión, volcándolo en el patetismo o en el ridículo, como si el trato  con el delirio esquizoide de su marido fuese demasiado para ella.

Tampoco la historia paralela del hijo mayor que odia a su padre y apunta las similitudes como monstruosidades, sigue un engarce creíble con la premisa mayor: la enfermedad del padre. El final feliz para el chico, gracias exclusivamente a que el amor funciona con su chica, vulgariza a un personaje de tanta o más complejidad que la del padre y desmiente su inteligencia y su sensibilidad -rozando también la patología- que ha mostrado durante todo el metraje.

Pelicula fallida, pero muy digna de verse, que constituirá con el tiempo una de las películas de culto de esa mujer tan interesante que es Jodie Foster.

  

 

 

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25 agosto 2011 4 25 /08 /agosto /2011 08:18

solo-una-noche-cartel1.jpgHe aquí una versión posmoderna de "Secretos de un matrimonio". Hay mucho de Bergman en "Last night" que dirige con acierto casi pleno Massy Tadjedin. Los sueños, los deseos, la infidelidad mental aunque no física, la represión , el miedo, las emociones desbocadas, la seducción, el arrepentimiento...todos los cajones secretos y también los evidentes de esa cómoda de la habitación común que es el matrimonio.

Keira Knightley, muy lejos de los "Piratas del Caribe" presta su rostro sensual e inteligente a la esposa, Sam Worthington al joven marido y Eva Mendes y Guillaume Canet (muy lejos también de "El caso farewell") a las dos piezas que van a elevar la tensión en el rutinario proceso de un matrimonio que dura demasiado para lo poco que reciben sus protagonistas.

La propuesta sería tópica si no estuviera sembrada de observaciones y detalles de una sutileza a veces dolorosa que enriquecen la historia y la hacen huir de los estereotipos del género. La dinámica entre los dos esposos y sus respectivos némesis emocionales, el anteriormente amado escritor francés, aparecido del pasado de ella que, concesión al tópico, nunca ha dejado de amarla, y la chica nueva de la oficina de él, Eva Mendes, con su enorme carga sexy y el capricho de seducción que ejercita para vencer la resistencia --un tanto bovina-- del esposo traidor.

La sospecha y los celos alimentan la pasión prohibida de ella, aunque sin ceder el triunfo carnal, mientras que el hastío y la aventura prohibida alimentan la caída de él. Esa es la diferencia, una vez más tópica, en la historia de Tadjedin: ella viaja por el ámbito del deseo reprimido, del "plus" femenino de control de lo físico por el poder de lo romántico, mientras él se deja vencer en el último minuto (más o menos los presupuestos de "Eyes wide shut" la película póstuma de Kubrick).

Para regodeo del espectador destacamos el plano final de la película, cuando el marido infiel vuelve un dia antes de lo esperado al redil, lleno de conflictivos sentimientos, de arrepentimiento y culpa y se encuentra a su esposa en pleno lloro tristísimo, interpretando que es por su ausencia, hasta que ve en el suelo los zapatos de fiesta de ella y comprueba que ahí hay algo que él desconoce y se aparta de ella con una mirada llena de sospechas (aunque su culpa le impide decir nada) mientras la mujer nos muestra en sus ojos que ha quedado herida de verdad en sus sentimientos hacia el antiguo amigo, quizá por no haber consumado su encuentro...

 

 

 

 

 

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24 agosto 2011 3 24 /08 /agosto /2011 06:59

lopez07.jpg

La antológica de Antonio López en el museo Thyssen-Bornemisza bien merecía un viaje en el AVE a Madrid. Dicho y hecho, a los Madriles con una bota y un calcetín. Paseos interminables por la Castellana, bajo los tilos y los plátanos, callejear cuando el calor remite por las callejuelas del Madrid antiguo, revisar in situ los rincones y las perspectivas de este pintor irrepetible. Y de buena mañana hacer cola en el Museo para reservar la visita a una hora determinada de la tarde, tal es la afluencia de aficionados al arte, de turistas ávidos de novedades y de flaneurs indiferentes que se apuntan a cualquier museo invadidos por una especie de síndrome de Lamartine a la brava.

La antológica se reparte en dos salas de la planta baja del museo (recinto que realmente merece una visita atenta, al margen de A.L.) asaltadas por una pequeña multitud de "arteferits" que hacen muchedumbre en torno a los cuadros más significativos (principalmente los de la serie dedicadas a Madrid, aunque el pintor abomine de la palabra serie). La pasión por el detalle, por la exactitud de la imagen, causa asombro. Es un pintor para gozarlo con detenimiento y si esposible con una lupa. Sus cuadros sobre un cuarto de baño o una alacena son de una perfección formal que puede desconcertar al visitante no informado: "Parece una fotografía" dice un abuelete bien vestido con tono de admiración. A cualquier artista se le pondrían los pelos de punta ante un juicio semejante.lopez03.jpg

Es proverbial la paciencia infitinita de este pintor nacido en 1936 en Tomelloso, el cervantino lugar de La Mancha, el gusto por el detalle exacto, la pátina del tiempo sobre sus telas, por definición nunca acabadas, la lentitud extarordinaria del pintor que ajusta en décadas las fechas de realización de muchas de sus obras. Victor Erice lo describió con pareja exactitud en "El sol del membrillo" una película-documental que tiene en sí misma la categoría de una obra de arte dedicada a un artista por otro artista de la imagen.

Como artista completo que es, Antonio López, se decanta también en sus esculturas, igualmente de detalle exacto, de visión congelada en un instante determinado, de dilatada realización. Así sus dos figuras de tamaño natural "Hombre y mujer" han sido esculpidas en un recorrido de 26 años, con largas interrupciones. O la perfección llena de ternura de su hija en el cesto de bebé, o los plafones de la mujer en la cama.

Árboles, paisajes urbanos, detalles de habitaciones, personas, (hermoso el retrato de sus padres y sencillamente fascinante el de una mujer tendida boca abajo en la playa), bodegones sobre alimentos, frutas, trozos de carne,  habitaciones destartaladas en las que el pintor crea el detalle de la lopez01.jpgdecadencia y la suciedad o el deterioro hasta extremos sorprendentes, flores y escenas familiares...todo un universo propio donde la imagen parece detenida en un proceso de deterioro temporal que llena el corazón de melancolía.

Antonio López bien vale un viaje a Madrid.

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23 agosto 2011 2 23 /08 /agosto /2011 09:53

super-8-pelicula-cartel-poster.jpgEl mago de Hollywood, Steven Spielberg, como productor, vuelve a la carga y esta vez con un sello de calidad en el papel de director, J.J. Abrams, un fuera de serie, artífice de "Perdidos" y uno de los iconos de la nueva generación cinematográfica norteamericana. Entre ambos cocinan una película, "Súper 8", en la que, con gran visión de la jugada, nos hacen volver a vivir los 80 en clave de extraterrestres, dramas familiares, hogares desestructurados por la desaparición  o el accidente, niños o adolescentes algo traumatizados pero llenos de energía, imaginación y voluntad emprendedora en sus ritos de paso a la madurez. A ello sumen el gran espectáculo y tienen una película de géneros que mantiene alto el listón. Siguiendo la clave del cine de ambos profesionales, Spielberg y Abrams, se nos propone una historia en la que la aventura, el riesgo, el misterio, el amor que nace o los amores sólidos de siempre, los padres, los amigos, decoran la narración --de un ritmo perfectamente medido y unas sorpresas presentadas como un mecanismo de relojería hacia el climax final-- que nos atornilla a la butaca hasta que las luces de la sala ponen punto final a la experiencia (por favor, no se levanten cuando todo parece llegar al the end y aparecen los titulos de crédito: sigan en su butaca y observen).

Como era de esperar en Abrams la historia sorpende desde los primeros fotogramas. Ese grupo de chicos que quieren rodar un filme de zombies en super 8 nos introduce en sus vidas --aqui vemos el sello de Spielberg-- que transcurre en los ochenta, esa época para la nostalgia y el temblor, con su música pop excelente, sus hippies colocados, el militarismo, el misterio de los alien o los ET... y un accidente provocado de un tren  millitar nocturno de mercancías (otro guiño al cine de serie B de los setenta) que desata la presencia del inevitable monstruo, con un guiño a las clásicas películas de terror de los años 30, tan amadas por el gran Spielberg.

Pero en esta ocasión, bajo la pluma de Abrams, el monstruo tampoco es lo que parece, un sanguinario horror ciego, sino que tiene su historia, su reivindicación, sus razones. Hay secuencias memorables y algunas reiterativas e innecesarias, pero en general tanto los chavales del grupo de cineastas amateurs, como los adultos involucrados, el padre hippy de la chica, el policía padre del protagonista, el coronel que manda de forma sospechosa a los militares omnipresentes o el científico que provoca el descarrilamiento del tren, van siguiendo un recorrido que interesa al espectador y le conmueve y. sobre todo, le intriga.

Esa emoción, la intriga, el misterio de lo que va ocurriendo, la incógnita que encierran los cubos de plastico o de metal que vibran en la noche, unido al desarrollo de ese primer amor de adolescentes tan bien narrado como verosímil y nostálgico y de la shakesperiana oposición de los padres, por motivos ocultos hasta el final, agarran al espectador y no le sueltan hasta que los titulos de crédito le vuelven al generoso y entrañable optimismo de esa adolescencia creativa que prefigura seguramente la que tuvieron los artífices de esta película: Spielberg y Abrams.

Nostálgicos del cine de los setenta y ochenta, no se la pierdan; trascendentalistas y amantes del cine-mensaje, vayan a otro cine.

 

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22 agosto 2011 1 22 /08 /agosto /2011 14:28

Cuenta Borges en esa delicia de relato que se tituló "Pierre Menard, autor de El Quijote" la hipótesis improbable de que alguien lograra, sin intención de plagio, escribir la novela cervantina, casi semejante, tras millones de tentativas. Eso es prácticamente imposible como es lógico y no deja de ser un juego estadístico enloquecido y transgresor, pero divertidísimo. Pues bien, la lectura de "Los peces son ciegos" de CP, publicada en su web, me ha recordado a Pierre Menard y su quijotesco alarde.

Hace unos días recibí un correo en este blog de una lectora que decía: " Hoy he leido una noticia que me dejó anonadada y tiene que ver con un libro de Rivas sobre el narcotráfico, ese mismo que comentas en tu blog. Me gusta escribir y en el 2009 publiqué en mi web una novela corta, de unos 40 folios, "Los peces son ciegos" con una trama muy similar a la de Rivas; el paso del contrabando al narcotráfico, el silencio en las rías, la vida de dos niños, los capos y la corrupción.... Me gustaría que le echases, si te parece bien, un vistazo a mi novela y me comentes si te parece que las tramas son muy similares. Obviamente Rivas escribe mejor pero, no hablamos de eso sino de algo mucho más serio".

No está mal la novela de esta escritora, de hecho es como un esquema lineal y escueto de la mucho más amplia y elaborada novela de Rivas, "Todo es silencio". Sin  embargo, a  mi parecer, no se puede hablar de plagio, hay diferencias fundamentales, pero también algunas coincidencias resaltables: las dos historias nos hablan de unos elementos esenciales comunes: el narcotráfico en las rías gallegas (heredero del contrabado de tabaco y licores), la cultura de las planeadoras, la riqueza desmesurada, la criminalización de los cárteres y las mafias, los pactos sociales de silencio, las connivencias del poder con el poder oscuro y letal de los capos... Pero todo eso es res nullius, no pertenece a nadie, es la realidad como materia prima y los novelistas entran a saco con mayor lo menor fortuna para crear sus ficciones. En cuanto al elemento humano, los personajes, hay un esbozo en la novela corta de lo que podría ser el esquema humano relacional planteado por Manuel, en la amistad de los dos niños y su presencia en lugares opuestos de la sociedad cuando crecen. Y  también la muerte del padre del chico "bueno" en relación con los "malos". Pero ahí acaban las semejanzas, el universo humano de Rivas es mucho más complejo, el Mariscal, la chica, las relaciones de los dos jóvenes, el progreso trágico hacia un final no por esperado menos impactante.

No me extrañaría que Rivas hubiese leido las pocas páginas de la novela corta en la web y que seguramente ayudara en alguna forma a perfilar el proyecto creativo de su novela, pero a mi modesto -- y nada comprometido con ninguna de las partes-- parecer, es demasiado aventurado hablar de plagio en este caso. Aunque lo cierto es, y debemos reflexionar sobre ello, que si esta escritora intentara nutrir su novela corta tal como está y convertirla en una novela larga siguiendo el sesgo seguramente distinto que su creatividad le marca, cualquier lector de ambos pensaría que hay algunos puntos sorprendentes, pero sólo sorprendentes, de relación entre ambas novelas y se preguntaría cuál fue la primera en ser escrita...a no ser que sea un fanático de Borges y recuerde a Pierre Menard donde el quid de la cuestión está en la proposición : las coincidencias son reales, pero pensar en algo más cae en la esfera de lo posible, no de lo probable.

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21 agosto 2011 7 21 /08 /agosto /2011 07:59

el-lenguaje-de-los-suenos-2003.jpg

 

Que nadie se llame a engaño. "El lenguaje de los sueños" no es una película sobre el psicoanálisis, sino un drama romántico con factura clásica, al estilo de aquella memorable "El velo pintado" que parecía repetir las emociones y el estilo de las viejas, que no obsoletas, películas en blanco y negro inglesas y americanas como "El sueño eterno", "Casablanca", "La tienda de la esquina", "Ninotchka" y tantas otras que nos hacían soñar en el amor, la sensibilidad poética y la pasión como forma de vida.

La película, de 2003, fue dirigida por Guy Jenkin, con solvencia pero una cierta frialdad estética. Nos narra una historia que transcurre en los años 30 y en un lugar paradisíaco: una colonia británica en Borneo, Sarawak. Allí llega un joven oficial británico con la misión de educar a los nativos en el lenguaje y la cultura dominante, la inglesa. Para ello debe aprender el lenguaje local y el gobierno colonial tiene una costumbre, oficialmente ignorada, adjudicar una mujer joven como concubina al funcionario inglés, un "diccionario de cama" que le enseñe el idioma local y a su vez aprenda el inglés, con lo que tal cometido es bien visto por los jefes tribales que lo consideran una forma de promoción social de sus jóvenes.

El joven John Truscott (Hugh Dancy) se escandaliza en principio por la costumbre y admite la enseñanza pero no el uso del cuerpo de la joven asignada, una bellísima Jessica Alba. Naturalmente interviene el amor y como era de esperar los dos jóvenes no sólo intercambian las enseñanzas del lenguaje y se establece una tórrida relación que se vuelve peligrosa cuando el joven oficial decide casarse con la indígena. La doble moral imperante en la colonia estalla de forma violenta y se condena a los jóvenes, con tal eficacia que el oficial regresa a Inglaterra y una vez allí se casa con la hija del gobernador colonial a la que conoció en Sarawak (el gobernador compuesto por un impresionante  Bob Hoskins, tan creíble  como siempre). Al volver a la colonia, la vida sigue su curso, hasta que John descubre que su amada se ha casado con un jefe indígena y que tienen un hijo. Como rezan los cánones del melodrama el chico es rubito y tiene los ojos azules por lo que la cosa se complica muchísimo. Y no les cuento más porque creo que vale la pena que rescaten esta película en un buen dvd, y programen un visionado con la mujer de sus sueños, para verla en casa con o sin palomitas.

La película cumple todos los requisitos para este género tan criticado pero tan popular (y por ende, tan rentable, cuando está bien hecho). Lugar paradisíaco, nativos gentiles y divertidos (aunque pueden llegar  a ser peligrosos), clase dominante hipócrita y educada, refinamiento de clase, malo malísimo que causa arcadas al respetable, amor por encima de todo, dificultades gravísimas, climax para retorcer el ánimo del casi lloroso espectador y resolución absolutamente feliz y absolutamente improbable.

Diviértanse.

 

 

 

 

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20 agosto 2011 6 20 /08 /agosto /2011 07:25

 

Retrum2.jpg“Hermanarse con los muertos para recibir de ellos sabiduría y consejo”, aquí tienen los objetivos de un grupo joven, los "pálidos", que ya triunfó en el mundillo de la literatura juvenil con “Retrum” de Francesc Miralles. Ahora edita “Retrum 2”, donde recoge el testigo de la primera novela y busca la resolución argumental de ciertos misterios acumulados y no resueltos en la primera. A los jóvenes, y no tan jóvenes, devotos de la primera “Retrum” su continuación no les defraudará, supongo. Pero para un lector adulto que disfrutó con el “Drácula” de Bram Stoker y Le Fanu, y el “Frankenstein” de Mary Shelley, pero le dejan frío los ”Crepúsculos” y las sagas vampíricas, que ama la literatura gótica de los Lautremont y Poe, emparentados con el terror como la policíaca bebe de los Chandler y los Hammet, los Conan Doyle y los Wallace y aún se estremece con el “Soy leyenda” de  Matheson, la novela de Miralles le produce una sensación de “dejà vu”, de algo ya leído y sentido en otros tiempos, otros libros, otras lecturas.

Sin embargo para los jóvenes, a los que va dirigida sin duda, Miralles les hace una oferta difícil de rechazar: una novela de amor donde la estética “gótica”, las vestimentas negras, los cementerios, el culto a los muertos y a los seres desencajados que creen y viven oscuras realidades paralelas, ese “malditismo” tan gustoso para una cierta edad y una cierta caladura social y cultural, crean una atmósfera romántica de rostros maquillados de blanco y sentimientos que oscilan entre el amor de instituto y el asesinato ritual. Todo como vestidura de una historia de amor, celos y venganza entre chicos de secundaria, a los que se les va de las manos lo que alguien llamó “la atracción del abismo”.

Esta estética negra tiene su reflejo en el libro, un alarde editorial que encantará a los amantes de la “negritud” (no étnica sino estética). A destacar los dibujos que ilustran algunas páginas y, cómo no, la habilidad de Miralles para reflejar el mundo juvenil, con sus emociones incendiarias y su aletargamiento (casi simultáneos) su manera de comunicarse y los rituales y descubrimientos que van dando sabor a esas existencias en desarrollo hormonal, físico y mental. Y, para que no falte la guinda al pastel, Miralles –que también es músico—da muestras de su erudición en un tipo de música bastante “a la page” de su público, con lo que miel sobre hojuelas.

“Retrum 2” está muy bien editado por La Galera, SAU editorial en su colección Luna Roja y  tiene 323 páginas.

 

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19 agosto 2011 5 19 /08 /agosto /2011 08:49

el_truco_del_manco633.jpgDirigida por Santiago A. Zannov, hace un par de años, llega a mis manos una película española  que parece un cruce actualísimo entre el Saura más desgarrado y socialmente crítico (el de "Deprisa, deprisa", por ejemplo) y un desmesurado Eloy de la Iglesia, con el asesoramiento de Joaquin Sabina. Se trata de "El truco del manco", obra primeriza, llena de entusiasmo y también de defectos como cabía esperar. Nos narra la vida arrastrada y heroica de un disminuido físico que trata de escaparse de la ciénaga donde le ha tocado vivir y al que la gente y el ambiente de trapicheo, mercadillo de éticas sin ley, robo, drogras y violencia van cortando las alas hasta el desastre final.

La historia, narrada con un ritmo febril con ciertos momentos deshilvanados y unos diálogos del más arrastrado cheli, abundante en "tronco", "buten", mascullaciones y acoso y derribo del castellano, es un documento antropológico-social de primera mano sobre eso que alguien con mucha retranca ha llamado "los nuevos españoles", es decir, marroquíes, lumpen autóctono, gitanos, subsaharianos, latinos. hacinados en un barrio periférico de gran ciudad, territorio apache donde rige otra ley, la de la supervivencia y el mercadeo de todo, los paraísos artificiales que regala la droga y la miseria adinerada de los que roban y matan por un quítame allá un móvil o una motillo trucada.

La historia del pobre cantante de hip-hop que supera cada día las limitaciones angustiosas de su enfermedad con una moral de luchador y fajador sin autocompasión, con la exigencia heroica de no rendirse jamás, alcanza tonos de arquetipo y eso no acaba de ser bueno para el conjunto de lo que se nos narra. Pero bueno, nuestro hombre, interpretado por José Manuel Montilla, un paralítico real, nos arrastra y nos convence, como también el realismo candente del ambiente familiar, los amigos (un inexpresivo Ovono Candela como el amigo drogata y técnico de sonido que le ayuda y acompaña como un escudero de un improbable don Quijote) y hasta la humanidad del "Gordo" un gitano que continuamente hace de fe de amar y respetar al inválido, a pesar de todos los errores y horrores que acompañan su patética existencia.

Esta muestra de cine español socialmente comprometido, con todos sus defectos y la triste autenticidad de sus personajes, hacen de "El truco del manco" una película apreciable aunque no fácil de ver.

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18 agosto 2011 4 18 /08 /agosto /2011 09:13

Els somriures de la penaDe vez en cuando, la suerte o una recomendación certera e inesperada (más por lo de certera que por su carácter de recomendación), proporciona al lector "profesional" uno de esos libros que uno coloca, pleno de subrayados, cruces de atención en la cabecera de la página, recuadros torpes enmarcando una feliz descripción o un toque literario de altura, en uno de los estantes de los libros a conservar (y por tanto a recomendar viva voce a amigos y solicitantes literarios). Bueno, pues "Els somriures de la pena" de Manel Alonso i Català, editado por Onada edicions, al que conocí o mejor dicho saludé en la librería del amigo Octavi Serret de Valderrobres, es uno de esos libros.

No presté atención al rostro o la mirada de Manel al ser presentados -- un acto de firma de libros en una librería maravillosamente ocupada a rebosar por los libros con escaso espacio libre y éste lleno de público, no da lugar para más de una sonrisa y un apretón de manos--  cosa que lamento ahora que le "conozco" un poco, porque su narrativa me es particularmente familiar y gustosa, principalmente por la temática que trata en su libro y, también, por la forma y el estilo con que la trata. ¿Cuál es esa temática? La memoria, los recuerdos, esos fantasmas que surgen de las imágenes del pasado, de inesperados detalles vividos que surgen de pronto hiriendo algo en nuestra mente, evocando sombras, emociones y sentimientos, es decir, la materia prima del escritor de raza, el que filtra todo su mundo a través de su propia historia intima, de su pasado, de las gentes que constituyeron su existencia.

Como él mismo escribe en el último relato de su libro: "on van a parar els nostres records, las nostres coses quan ens morim?" y nos muestra el leith motiv de su narrativa, "eixos habitants que viuen en les nostres velles fotografies familiars van tindre un dia una vida, una vida i també una mort; eresn individus que possiblement amaguen una historia secreta sota la seua mirada de paper". La muerte, omnipresente, la nostalgia de un pasado, de una tierra y un país encerrado en su historia, con sus dificultades y sus costumbres, sus personajes y sus circunstancias, dolosas unas, tristes otras, con un cierto humor (el que levanta esa sonrisa con amagos de pena del título), un aroma entrañable a cosa antigua, un mundo perdido de la infancia, apenas revivido por las migas de magdalena proustiana que Manel Alonsio evoca tan gozosamente con una prosa certera, irónica y evocadora.

Dividido en tres partes, "Qui no té tall rosega els ossos", donde la muerte va rondando en los sueños y las evocaciones de un pasado cercano pero no compartido seguramente por el escritor, "Memòries sense cistell? Té les plantes al clatell" , quizá donde los relatos tengan una raiz en la niñez  y un reclamo aparentemente más nostálgico y "Maleita la dent que es menja la sement", en el que el presente ronda y condiciona los recuerdos y las vivencias relatadas.

Al terminar de leer este libro --lamento no tener el catalán como lengua materna-- uno forma en su mente la figura del narrador, con su sensibilidad literaria y poética, sus defectos y carencias, sus nostalgias y esa visión ligeramente escéptica y crítica, amansada por un fino sentido del humor y una sorna no agresiva.Todos los relatos que lo conforman van dibujando en la sensibilidad del lector una figura completa y compleja, con su pasado y su presente Y esa figura, como este libro que he leido con placer, tiene atractivo.  Por eso pasa a mis estantes preferidos.

 

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17 agosto 2011 3 17 /08 /agosto /2011 08:25

simios.jpgEl verdadero origen del Planeta de los simios es la novela que escribió Pierre Boulle en 1936, convertida en impactantes imágenes en 1968 por Franklin J. Schaffner, con el inexpresivo pero efectivo Charlton Heston como protagonista absoluto. Ya entonces el planeta donde se subvierte la entronización supuesta del ser humano como rey de la creación y monarca del mundo y se le convierte en un animal maloliente, ladrón y dañino en un planeta donde la cumbre de la creación son monos inteligentes, orangutanes dotados para la política, chimpancés dedicados a las artes y las ciencias y gorilas como brazo armado del Estado, constituyó un reto para la vanidad del espectador como ser humano y un estímulo para la reflexión sobre nuestro comportamiento con los animales.

La idea, prescindiendo de su contundente final donde se nos descubre que el planeta de los simios es, en realidad, nuestro planeta tras ser devastado por una guerra nuclear, era inquietante y subversiva, aunque apuntaba que los simios se habían convertido en copias nuestras, con defectos, vicios y comportamientos muy semejantes, excepto en el tema de la subordinación a la ciencia y el papel de esta en la destrucción. Un consejo de ancianos origenplaneta--253x200.jpgsimios sabios velaba por evitar que la ciencia llegara demasiado lejos (simplificando el papel enorme de la ciencia en el desarrollo, el progreso, la salud, las comodidades de la vida, etcétera y reduciéndola a su poder apocalíptico unicamente) con lo que se nos mostraba una sociedad medio idílica, agrícola, de vida sencilla y ajustada a la naturaleza.

Algo que conviene recordar es que tampoco Boulle fue estrictamente original en su creación literaria, ya que siglos antes un escritor inglés llamado Jonathan Swift imaginó un mundo dominado por los caballos y en los que los humanos eran bestias despreciables a los que llamaban, ojo al dato, "yahoos".

La precuela que firma Rupert Wyatt, cambia con habilidad e inteligencia la óptica con la que observamos esta historia. El protagonista absoluto no es un humano (como lo era en la película de Schaffner y relativamente en las cuatro secuelas estrenadas que no lograron superar el original y en el 2001 la versión bastante sólida de Tim Burton) sino César, un primate de ojos verdes e inquietante humanidad en los rasgos y los gestos, al que una medicación (que James Franco, el "protagonista" humano, un científico, ha usado con su propio padre, enfermo de alzheimer, observen el detalle) permite un crecimiento neuronal que lo hace incluso superior a los humanos en desarrollo mental.El_origen_del_planeta_de_los_simios-793766-full.jpg

El guión de Rick Jaffter y Amanda Silva, es una hábil vuelta de tuerca al tema original, lleno de guiños al espectador enterado y conocedor de las versiones anteriores. Recuerden que el grito del César al ser empujado por un vigilante, "Hombre, quita tus cochinas manos de mí" con lo que descubre a todos que está dotado del habla, es una copia exacta de Charlton Heston que grita casi lo mismo ante un gorila soldado (cambia "hombre" por "mono")  provocando el terror y el estupor en la sociedad simia que le rodea (en su planeta los humanos han perdido el uso del habla).

La película está muy bien realizada, formalmente es magnífica, con unos efectos especiales muy cuidados y un ritmo trepidante, los personajes están bien perfilados y definidos (maravilloso recital del gran John Lithgow haciendo de padre enfermo de Alzheimer del cientifico Franco) y César es totalmente convincente --tras su máscara está Andy Serkis, que dio vida y expresión a Gollum en El señor de los anillos--. Pero su fuerza como obra de arte filmica estriba en la carga profunda que deja caer junto al espectador, los matices alegóricos, la complejidad de las emociones que despìerta, la relatividad del sistema de valores sociales y éticos en los que vivimos, cuestionados por ese Espartaco peludo. Un Espartaco o un Moisés simio que lleva a su pueblo, tras pasar el rio "Jordán" que separa la civilizada San Francisco del bosque primigenio, a un lugar que será un desafío a la humanidad, que tendrá el patio trasero de su pretendido hogar planetario ocupado por seres diferentes y despreciados con posibilidad potencial de ser superiores. Y que, además, se debe enfrentar a un reto apocalíptico, un virus mortal que amenaza su supervivencia. El conflicto está servido y es un conflicto a muerte y contrareloj, ya que la soberbia humana no concibe que se pueda parlamentar y negociar con un simio y las circunstanias están a favor de los primates.

Pero tampoco se ve claro cómo mantener una civilización que se está desgastando y hundiendo en sus errores, al margen del virus que la diezmará.. Esa es la carga de profundidad de la película, muy pertinente en un año, este, en el que se están rompiendo cauces y esquemas obsoletos, desde los levantamientos en los paises arabes hasta nuestro 15-M o la crisis patológica que sufrimos sin remedios... Reflexionemos...

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