Divertido sin paliativos. Es como una mezcla de Henry Miller, un Wodehouse depravado y un Bukovsky con ironía y menos mala uva. Leer el relato original en que se basa la serie que con gran éxito escribió para la HBO deja una sensación extraña: uno ve más desfachatez que talento literario en este magnífico bocazas. Luego leyendo sus cuentos, artículos y ensayos, uno comprende que se las tiene con un auténtico escritor, un poco pasado de vueltas. Y se pregunta después de leer "El acompañante" y "Despierte, señor", este autor, que parece un Monsieur Tati menos ingenuo pero igual de sugestivo, logrará escribir una novela con la que superar el adjetivo de "hilarante" que se le endosa constantemente para merecer juicios más serios y razonados.
Lo que es indudable es que Ames se lo pasa bomba a pesar de su lucidez crítica y su pose cínica de perdedor. Y el lector con él. Por tanto supongo que toda esta literatura procaz, plena de sexo y del complejo no superado de discípulo literario de Hemingway y de FitzGerald, cuyos recursos suele utilizar en diálogos y descripciones, ya cumple la función que su autor desea. Lo he pasado bien con "Bored to Death", sobre todo con sus ensayos personales y alguno de sus relatos. Por tanto lo recomiendo como posibilidad de pasar un buen rato, un poco canalla, y rememorar las escapadas orgiásticas de Miller con un poco del salero irónico de Jerome K. Jerome a la forma deslenguada y un poco grosera de Ames.
FICHA
BORED TO DEATH.- Jonathan Ames.- Trad. Azahara Martín.- Editorial Principal de los Libros.-246 págs.
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Como complmento del "Stalingrado" comentado este mismo miercoles, recordamos la cinta del director ruso Aleksandr Buravsky que se atrevió con un tema ya architratado por el cine actual, el cerco nazi a Leningrado (que en 1943 los mismos rusos llamaron Stalingrado). La película, de 2011, tiene poco que ver con "Enemigo a las puertas" o con la citada. Aunque aquélla nos muestra la visión de aquella tragedia inmensa también "desde el lado" ruso, aunque fue realizada por un director francés Jean-Jacques Annaud (con las bendiciones de las autoridades rusas) y se centra más en la épica del célebre francotirador soviético Vassili Zaitzev (interpretado por Jude Law) en su duelo personal con el francotirador alemán, el aristocrático mayor König (extraordinariamente encarnado por Ed Harris, uno de los mejores actores vivos, aunque desgraciadamente no es un divo). "Ataque a Leningrado" es una película austera, fría, brutal en ocasiones y posiblemente mucho más cercana a la realidad de lo que lo hicieron la mayoría de las versiones ofrecidas del célebre episodio de la Segunda Guerra Mundial, donde Hitler conoció el sabor de una de sus primeras derrotas y el prólogo de su fin de sangriento visionario político.