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10 junio 2011 5 10 /06 /junio /2011 09:00

Todo_es_silencio_-_Rivas-_Manuel623.jpg“El mar da la vida y da la muerte. Habla por si mismo. Su sonido se reconoce y siempre habla de recomenzar. Habla a través de signos, es un hablar iconográfico, habla con lo que transporta, lo que llega, lo que desplaza o lo que vomita. El mar habla con signos y cada cosa que expulsa es el signo de una época. Aquí el mar empezó echando naranjas y acabó echando muertos, entre los dos llegaron fardos de cocaína”. Eso dice Manuel Rivas, el escritor coruñés de 54 años, periodista de los buenos, en su última novela “Todo es silencio” que ha publicado Alfaguara. Y eso que dice es justamente el meollo de su novela. El mar de las rías es el gran personaje omnipresente en la trama. El mar y el pueblo, Brétema, un pueblo imaginario inserto en una geografía muy real, un pueblo costero gallego entre los sesenta y los ochenta, la época de eclosión del narcotráfico, hijo bastardo de la costumbre del contrabando que siempre había existido en Galicia. Pero  del tabaco y el whisky la cosa pasó a mayores, la cocaína, el caballo, la corrupción policial, aduanera y polñitica y la fuerza creciente del nuevo poder, los capos mafiosos.

“Todo es silencio” empieza con las correrías de tres niños amigos, Fins, Leda y Brinco, que siempre buscan en las orillas del mar lo que éste les regala,  bajo la presencia poderosa del Mariscal, el jefe, el Dean, el Patrón, un personaje complejo vestido como un caballero del sur de los Estados Unidos, con sus manos siempre protegidas por impolutos guantes blancos y su persona protegida por la presencia amenazadora y silenciosa de Carburo, el guardaespaldas. Es el Mariscal el que al comienzo de la novela marca la espina dorsal de ésta con una frase: “La boca no es para hablar, es para callar”. El silencio es la música constante que vertebra esta novela, apoyada siempre por las frases de Bronco, que será lugarteniente de su odiado y admirado patrón y por las citas casi siempre en latín que éste va dejando caer una y otra vez en sus rebuscados parlamentos: tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen. Esa es la consigna válida para todo el pueblo. Si quieren medrar han de seguirla. Una frase define esta actitud: “El dinero, aunque salga de manos asquerosas, siempre huele a rosas”. Y así se teje una red de complicidades interesadas hilvanada por el silencio. “Todo es silencio”, no obedece a la frase hamletiana “El resto es silencio” sino a una poesía de Rosalía de Castro, “Todo e silensio mudo”.

La novela se lee de un tirón. Atraen esos personajes, lo que dicen, lo que les pasa…fascina la magia del mar, la poesía con la que Rivas lo describe,  “Leda se levantó agitada. Recorrió el paño de lamé del agua, las partículas destellantes, aquel trabajo de platería infinita y efímera que una mano de viento labraba en el mar soleado”. Nos invade la fuerza de algunos lugares, como la Escuela del Indiano en ruinas y su suelo de mapamundi y algunos personajes como el pescador Lucho Malpica, que hace de Cristo en semana santa y es padre de Fins, éste mismo con sus ausencias y su lealtad, la bella Leda y su fuerza interior o la trágica figura de Rumbo, el padre de Brinco, que regenta el bar y el  cine propiedad de Mariscal, amante de su esposa.

Seduce la voz de Rivas, su poderoso sentido poético, sus descripciones. Quizá esa personalidad tan potente se inmiscuye demasiado en los personajes, en  la trama, en el ritmo, tengo la sensación de que lleva a todos con bridas de acero, con esa voluntad de creador que debería ser más invisible y a veces inexistente. Pero es una objeción que no debe desalentar al lector de Rivas. Hay un final trágico aunque previsible y una dialéctica mafia-policía corrupta-policía integra que roza  el thriller aunque sin llegar a imponerse a la dramática fuerza que emana del pueblo, de los personajes, de sus vivencias.  En resumen, una buena novela de un escritor que conoce su oficio.

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6 junio 2011 1 06 /06 /junio /2011 08:32

La_gramatica_del_amor.jpgDesde "El mundo de Sofía"  (1991) del noruego Joostin Gaarder (que revolucionó de forma amena la enseñanza de la filosofía clásica) a "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery, una especie de viaje iniciático por la literatura (como también lo fueron algunas novelas de Sartre como "Los caminos de la libertad") o "La caverna de las ideas" de José Carlos Somoza, la tradición de la novela metaliteraria o filosófica tiene notables ejemplos en la historia literaria.

Que una joven debutante 37 años, periodista barcelonesa y cantante de un grupo musical, además de directora editorial, se haya atrevido con el género, me parece muy valiente. Si además el resultado es más que pasable, a pesar de sus defectos de construcción novelesca y de finura literaria en la descripcion de personajes, ambientes y situaciones, miel sobre hojuelas.

Pues bien, "La gramática del amor" (buen título, muy prometedor, el mismo de una novela de José María de Pereda, el clásico de finales del XIX) de Rocío Carmona (Editorial Narrativa Singular) constituye un ejemplo de novela ambiciosa y prometedora.

El argumento es simple, una muchacha, interna en un colegio inglés en Cornualles, sufre su primer desengaño amoroso. Ante su aspecto desolado y triste, su profesor de gramática decide ayudarla de una forma singular: la cita cada miércoles para que acuda a su despacho para que comenten un libro que previamente él le conseguirá. De esa manera le promete no sólo la calma y el olvido de su desengaño, sino cierto conocimiento y apertura al futuro sentimental con bases más sólidas.

Sin entrar demasiado en aspectos poco verosímiles y en cierto desfase entre los diálogos entre profesor y alumna y las vivencias de ésta entre amigos y amigas, resulta interesante el método en sí y las obras escogidas para el trabajo común. Comenzando con "Orgullo y prejuicio", el profesor va mostrando a su alumna lo que él define como la gramática del amor, las leyes, normas y convenciones que rigen las relaciones amorosas, con sus vericuetos, engaños, espejismos y proyecciones indeseadas. "Al sur de la frontera, al oeste del sol" de Haruhi Murakami, "Carta a una desconocida" de Stephan Zweig, "Ana Karerina" de Tolstoi, "Las desventuras del joven Werther" de Goethe, "Jane Eyre" de Charlotte Bronte, "El amor en tiempos del cólera", de García Márquez. Es decir siete novelas románticas imperecederas que le revelarán a la joven siete secretos del amor.

Claro que, forzosamente, ni están todos lo que son, ni son todos los que están. Pero hay buena voluntad e intenciones inmejorables. Ni el resultado ni el método logran un grado óptimo, ni el final de la novela logra evitar el tópico. Aún así, es novela apreciable y puede servir de acicate o aperitivo para intentar mejores lecturas. Y eso, en sí mismo, ya es un gran mérito.

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5 junio 2011 7 05 /06 /junio /2011 19:06

ebro.jpgPedro Cases es un  periodista de Zaragoza de 56 años especializado en economía que a los cuarenta y tantos abandona las mesas de redacción, las cuestiones económicas y tras haber militado en las páginas de Cinco Días o la Gaceta de los negocios e incluso en las páginas salmón de El País, decide colgar la pluma o mejor dedicarla a los viajes y la literatura itinerante. Envidiable. Muchos hemos soñado y algunos pocos realizado esa "renuncia" profesional que el tiempo, la suerte y el vigor convierten en una gratificantes y pródiga opción vital.

El caso es que en el 2005 Pedro decide afrontar un reto deportivo singular, recorrer paso a paso el Camino del agua, el nombre que los senderistas dan a los 930 kilómetros de recorrido a la vera del rio Ebro, el Padre, el río de España, ese gigante que nace discretamente en el Pico de los Tres Mares, cerca de Fontibre, en Cantabria y que tras recorrer y fertilizar las tierras de siete comunidades autónomas, desemboca creando una planicie lacustre tan variada y singular como el Delta del Ebro.

Pedro hace el recorrido en dos grandes etapas, interrumpidas por una enfermedad de su esposa y corona la gesta en la primavera de 2006. Téngase en cuenta que actualmente ese recorrido está institucionalizado como el GR99, señalizado y cuidado como uno de los senderos de gran recorrido más hermosos y ricos desde todos los puntos de  los que  cruzan el estado español. Pero cuando Pedro hace su caminata en la mayoría de los lugares del sendero no hay nada establecido, muchos caminos se pierden o no existen, no hay donde dormir o donde comer y uno  debe echar mano de la inventiva y tener suerte y mano izquierda para sobrellevar las dificultadesy la propia supervivencia. Hoy dia supongo que todo está más reglado y es fácil sobrellevar tales exigencias en tan largo periplo.

Su libro, "El Ebro, viaje por el camino del agua", editado por Península, se lee como una novela de aventuras, tan próximas y cotidianas como pueden ser para cualquier caminante el cansancio, las llagas en los pies, el buscar acomodos y viveres, evitar las desorientación y las vueltas y revueltas perdedoras del rio, (a veces teniendo que buscarte la vida para cruzarlo)...

He disfrutado leyendo este libro que aparece en mi biblioteca justo cuando estoy preparando para este verano cubrir las primeras etapas del nuevo GR99. Será curioso comparar las vivencias de Pedro y las mías.

La editorial Prames y Fedme (federación española de montaña y escalada) han editado una amplia guia con mapas y etapas, por si alguno quiere repetir la aventura. Esta dividida en cinco grandes etapas de entre 200 y 300 kms,  lo que supone unos diez días de caminata para cada una y un total de 40  50 días si alguien decide cubrir el recorrido del Ebro de un tirón.

Pedro Cases nos cuenta su particular relación de amor, respeto y temor que forja con su río desde su infancia en Zaragoza hasta su madurez y su prosa, muy clara y concreta como buen periodista, en la que no faltan momentos de arrobo poético y de intimismo literario de primer orden, llega a encantar al lector, que acompaña, se emociona y se duele de los avatares y desafios que debe  superar el autor.

Lectura pues muy recomendable para senderistas y deportistas en general, digna de esas obras de superación personal, de fortaleza y debilidades fisicas y de solidez ética que uno busca en este tipo de obras y que aqui recibe a manos llenas.

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1 junio 2011 3 01 /06 /junio /2011 18:11

turismo_peq.jpgMarcos Ordóñez (Barcelona, 1957) es un escritor maduro en plena posesión de sus facultades, que son muchas, a tenor de su último libro "Turismo interior" (editorial Lumen) donde a través de tres narraciones aparentemente independientes, hilvana un libro homogéneo con una especie de corriente subterránea que los une y les da coherencia global. Nuestro hombre se ocupa de la crítica teatral en el diario "El País" y ha escrito varios libros sobre la vida que mejor conoce, la del teatro y sus gentes, los guiones cinematográficos y las obras teatrales, todo ello en formato ensayo o artículos y como es un "lletraferit" sin remedio, también en sus novelas y relatos ("Detrás del hielo", "Puerto Ángel", "Una vuelta por el Rialto", "Ronda del Gijón" "Tarzán en Acapulco") y sus biografias (Gato Pérez, Alfredo Landa y Ava Gardner) En "Turismo interior" (ajustado título al motivo de su libro, una suerte de largo viaje hacia lo más íntimo de sí mismo), Marcos Ordóñez entrelaza tres historias en las que van surgiendo elementos que serán claves en cada una de ellas y les dará esa unidad interior a la que nos referíamos. La vocación literaria y su agridulce ejercicio, Barcelona, sus calles y sus gentes, el inclemente paso del tiempo entre la nostalgia y la desesperación, los miedos que todos tenemos y guardamos celosamente bajo llave hasta que eclosionan como huevos de serpiente, los excesos de la vida que siempre nos pasan factura y que siempre justificamos con la excusa del placer y del olvido.

En  "Esto no está pasando", acompañamos a tres amigos en un viaje psicodélico del presente a la Barcelona del año 1967, en blanco y negro naturalmente, con algunos estallidos de color, no en vano éramos muy jóvenes (las descripciones de los efectos del "viaje" por los vericuetos de la droga son de una brillantez cinematográfica al mejor estilo Bergman o Woody Allen) cuando el franquismo ahogaba a la ciudad y la envolvía en un manto gris de "adhesiones inquebrantables" y los "usted no sabe con quién está hablando". Este relato de final onírico nos prepara para el siguiente, "Como un policía en un país extranjero", en el que el autor consigue la hazaña literaria de mostrarnos la deriva de un personaje, un escritor desaparecido,  a través de sus propios relatos que va enviado a su hermana a través del correo postal (donde ya asoma la oreja el perfil autobiográfico, vivido, pulsado en clave de la propia alma, de las heridas del propio corazón, de un joven Ordóñez perdido en lo más profundo de la oscura primavera de su vida y saliendo a flote gracias a la literatura). Aqui, gracias a un amigo del escritor y a las reflexiones de su hermana, vemos nacer la figura del escritor a la sombra de la del padre, el comisario de  policía, que constituye la sombra permanente en la vida del escritor-personaje (¿y tal vez en la del propio M.O.?) y vamos conociendo las peripecias vitales del joven escritor en ciernes.

Por fin en "Gaseosa en la cabeza", Ordóñez deja a un lado la ficción, no del todo claro está (ningun escritor de raza es capaz de olvidarse de sí mismo pero tampoco es capaz de dejar de fabular sobre sí mismo) y nos hace acompañarle en un ominoso viaje al fin de la noche, bajo el influjo de las sombras propicias de Cioran, de Kafka y de Celine. Aquí el texto de M.O roza lo óptimo, quizá un poco rebajado por la broma coloquial, el sentido del humor extremo y un estilo donde aletea la facilidad y el exceso periodístico por el gusto a la imagen fácil y el retruécano, por la broma brillante pero innecesaria. Sin embargo sigue primando la excelencia, lo que nos narra M.O. es vida, es dolor, soledad, miedo, viajes al infierno de la droga y el desequilibrio, todo de una autenticidad que produce escalofríos. No ahorra veracidad, franqueza y valor el autor para desnudar sus equivocaciones y errores ante el lector, pese al estilo desenfadado y bromista, hay un hombre de verdad sufriendo de verdad en estas páginas. No hay filosofía profunda, ni bocetos de autoayuda, ni fórmulas magistrales, no hay pesadez discursiva. Todo es vivo, espontáneo y vital. El extrañamiento de sí mismo, esa experiencia psicótica que distorsiona la realidad y nuestro lugar en ella, está descrito con maestría, rezumando literatura más que prosa clínica.

Marcos Ordoñez ha escrito un libro que merece ser leído y ser aplaudido. Que merecería una versión cinematográfica y que tiene todos los méritos para sobresalir en este universo tembloroso y facilón del culto al best seller y de modas inanes, de oleadas de publicaciones y de escasez de auténticas valías y valores literarios. Uno disfruta con este libro y con su singladura por los mundos difíciles de la nostalgia, niñez y juventud vistas desde la madurez, un viaje por la ciudad secreta de aquellos días y por los meandros y circunvalaciones de un cerebro lúcido capaz de escribir sabiamente de los propios errores y excesos y también de la condición humana cuyo claroscuro ético nos iguala a tirios y troyanos.

 

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24 mayo 2011 2 24 /05 /mayo /2011 11:22

la-delicadeza_9788432209246.jpgHe aquí otra novela francesa, de autor joven treintañero, nacida al amparo de la celebridad, modo y maneras de "La elegancia del erizo", de Muriel Barbery. Se trata de "La delicadeza", editada por Seix Barral en su "Biblioteca Formentor"). Como "el erizo" será llevada al cine (dirigida por el propio autor de la novela, David Foenkinos, e interpretada por ese símbolo del actual cine francés de ínfulas buenistas, Audrey Tatou). Pero no acaban aqui las semejanzas (aunque siempre más valorables en el erizo que en la delicadeza) y así tenemos argumento sentimental, escritura desenfadada, referencias culturales y literarias a la moda joven y pretensión de iluminar al lector en la belleza de la vida y los sentimientos aunque sea por el camino de los renglones torcidos, es decir, no todo el mundo es bello, aunque si noble y esforzado.

"La delicadeza" nos habla de una mujer joven que logra un matrimonio casi perfecto y se queda viuda muy pronto. Habla de su desesperación y su dolor, de su trabajo y de los ambientes que le rodean y van influyendo en ella y salvándola de las garras de la depresión. Para ello el autor,que trata de ser imaginativo y no muy profundo, digeriblemente trascendente, nos muestra que el príncipe encantado puede aparecer de la forma más casual y encarnar en una envoltura  no demasiado atractiva, (porque aqui lo que priva es el fondo de las personas, claro) Y contra todos los pronósticos, la dolorida y hermosa princesita del cuento concibirá un amor desatado por el poco agraciado galán. 

David Foenkinos hace ímprobos esfuerzos por tratar de hacernos simpático y atractivo al príncipe bueno, por divertirnos a base de añadidos documentales muy breves y con una pertinencia discutible y por justificar de forma lógica el desarrollo de su trama sentimental.

Bueno, la suma de todo este esfuerzo, es una novela no muy larga, no muy buena, no muy divertida, pero eso si tan cargada de buenas intenciones y de un azar tan paternal y gratificante, que uno se queda al terminar de leerla con la sensación de haber pasado un buen rato...y poco más.

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19 mayo 2011 4 19 /05 /mayo /2011 08:22

enamoramientos-javier-marias_1_650916.jpgSiempre he considerado a Javier Marías (Madrid 1951) un escritor ensimismado, con toda la grandeza y la miseria de la palabra y lo que literalmente significa: un autor centrado totalmente en-si-mismo. Si a ello añadimos una habilísima puesta en escena, unos contactos inmejorables y un marketing de orden superior tenemos a uno de los autores españoles de mayor proyección nacional e internacional en el mundo de las letras. Académico, traducido por doquier, monarca del Reino literario de Redonda, editor y candidato al Premio Nobel, ha escrito y publicado una novela cada tres años aproximadamente desde “Los dominios del lobo” con la que se inició con sólo 19 años, en 1971. Es decir trece novelas si contamos la trilogía de “Tu rostro mañana” como una sola novela (1.600 páginas y ocho años de gestación). Mención aparte,  dos libros de cuentos,  once libros compilatorios de artículos (no da puntada sin hilo, este gran estratega de las ventas) y cuatro incursiones al ensayo.

Su última novela, “Los enamoramientos”, editada por Alfaguara, es otra vuelta de tuerca al mundo personalísimo de Marías, donde todos los personajes hablan y se expresan igual, donde la acción cede la pauta a la disgresión filosófica o literaria y donde lo que importa es el juego verbal, siempre narrado en primera persona y siempre con voz masculina. En esta novela hay un cambio mínimo: la narradora es una mujer María Dolz, que trabaja en una editorial (lo que permite a JM lanzar buenas puyas a escritores y editores, incluido él mismo)  y se relaciona con los otros tres personajes de la trama. Pero al lector le dará lo mismo ya que hay poca diferencia entre la voz masculina y la femenina, excepto en detalles obvios que no interesan a la psicología del personaje. Hay un ingrediente de thriller, un asesinato, pero realmente sólo interesa como revulsivo de las intervenciones de los tres personajes principales, de la justificación o no del crimen, todo dentro de una especie de tratado filosófico-social-costumbrista-literario sobre el enamoramiento como proceso y estado, los efectos que tiene sobre sus sujetos y entre ellos el de difuminar la línea moral de nuestros actos y los ajenos. Es como “La soga” de Hitchkock en versión Marías.

“Los enamoramientos” es otra vuelta de tuerca en el ensimismamiento literario de Marías, que tan buenos réditos le proporciona. Para los incondicionales de este autor tan amado por la “intelligentzia” oficial se trata de una obra excelente, para los críticos, incluidos los que como yo aprecian la labor de este escritor y admiran su eficacia global, es un poco más de lo mismo, aunque con la virtud de que logra que atraigan sus interminables variaciones sobre los mismos temas (el enamoramiento, el amor, las lealtades, la impunidad, las decisiones y los actos, la razón sentimental, la muerte y la falsedad, la imposibilidad de conocer la verdad) y el desparpajo con el que incluye su vida, a sus amigos y enemigos, su obras y los personajes de ella, en un totum revolutum que atrae como el misterio y encanto de una vieja y familiar biblioteca inglesa, con olor a incunables, algo de brandy y aroma de pipa, donde JM reina como monarca absoluto. La hipertrofia narrativa es el sello del estilo de Marías, la reflexión, las conjeturas, la especulación que nace de los hechos, el constante ir y venir, un caracolear del pensamiento que no resuelve nada, pero que tiene su valía en su propio discurso interminable.

La suya es una escritura obsesiva que no se resuelve más que en su andadura filosófica y reflexiva. Esta vez con una trama policiaca donde el lector asiste a un continuo ir y venir de pensamientos sobre la culpa, la muerte, la moral, entre tres personajes: María Dolz, su amor imposible Javier (trasunto literario del autor, claro está, al que describe con “sus labios femeninos y ojos de Giotto”) Díaz –Valera (y responsable ultimo del crimen) y la mujer del muerto, Luisa.) Naturalmente hay apariciones estelares de antiguos personajes de otras novelas de Marías. Incluido el profesor cervantino Francisco Rico (que parece estar muy feliz con sus apariciones en las novelas de su amigo). Pero los hechos de la trama son lo de menos, lo que importa y es lo que se piensa y se dice sobre ellos.

 

Como en todas las novelas de Marías, la presencia de libros y autores clásicos. En esta ocasión una novela de Balzac, “El coronel Chabert” (que el mismo Marias publica en su editorial de El Reino de Redonda y que prefigura una elemento de su novela: la segunda vida y segunda muerte de un personaje, al modo de “El difunto Matías Pascal”. También “Los tres mosqueteros” de Dumas, el permanente Shakespeare tan amado y citado  por Marias, el diccionario de Covarrubias.

 

Dentro de la misma novela y esta es una virtud de Marías, él mismo define su estilo tan confuso por su “tendencia a disertar, a discursear y a la digresión”, “su sintaxis de encadenamientos a menudo arbitrarios” y de que es fiel al principio de que “La verdad no es nunca nítida, sino que siempre es maraña. Hasta la desentrañada”.

 

Se desprende de la novela una visión bastante cínica de los sentimientos, una desvalorización sutil del enamoramiento como algo que se produce por el azar, uno de los temas recurrentes de JM “no suele haber nada grandioso en las  historias amorosas sino es más bien quién está libre en ese momento, el que pasa por aquí…no es una elección, no es producto de la voluntad” Siempre somos sustitutos de alguien”. La gente tiene la fantasía que el destino le ha unido a tal persona. Uno acaba estando con las personas con las que se cruza en el camino. Todos venimos de los descartes, de los fracasos, de las timideces ajenas. El enamoramiento para JM siempre es un debilitamiento, una renuncia a nuestra voluntad a favor del otro, incluso una suspensión de nuestros principios y sentido ético. Al enamorado siempre le perdonamos todo. “El estado de enamoramiento justifica bastantes vilezas”.Otro tema implícito en la novela: la impunidad, el hecho de no acabar nunca de saber las cosas, la verdad como maraña

Para JM nadie debe buscar en las novelas respuestas a nada. Cita la frase de Faulkner, “lo que hace la novela tiene el mismo efecto que el que enciende una cerilla en mitad del campo en plena noche. No ilumina nada, solo sirve para ver cuanta oscuridad hay alrededor”. Al menos él reconoce que el oficio de escritor no le ha dado seguridad o confianza en los recursos. Creo que eso es pura coquetería.

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14 mayo 2011 6 14 /05 /mayo /2011 15:53

978843060817.GIFDe vez en cuando en estas labores de lecto-escribidor aparece un libro que nos conmueve en forma especial por razones que a veces solo sospechamos o que no sabemos,  aparte del hecho incontrovertible de que suelen estar muy bien escritos. En esta ocasión se trata del libro póstumo de Tony Judt, un analista inglés de una lucidez a prueba de complejidades, que murió en agosto de 2010 de una feroz y trágica enfermedad degenerativa. El libro se titula "El refugio de la memoria" y ha sido editado por Taurus, en traducción de Juan Ramón Azaola.

Me lo leí prácticamente entero durante un viaje nocturno en tren desde Ponferrada a Barcelona, con una rodilla hinchada que me daba pinchazos y me impedía dormir. El libro fue un inesperado consuelo y una lección moral para sobrellevar la molestia y quitarle cualquier tipo de dramatismo. Comparado con la experiencia vital que cuenta Judt, mis dolores de rodilla y la incomodidad del viaje eran una chiquillada sin importancia alguna.

Pero vayamos por partes, ¿quién es Tony Judt? Era un profesor universitario inglés  titulado en Cambridge y en la famosa y elitista Ecole Normale Superieure de París y que impartió la docencia en su universidad, en Oxford, Berkeley y Nueva York (aquí llevó la cátedra, fundada por él,  de Estudios Europeos). Escribió trece libros, de los cuales conozco y admiro dos de ellos, "Sobre el olvidado siglo XX" (Taurus 2008) y "Postguerra" (2006), recibió multitud de premios y puso su firma a colaboraciones en medios tan prestigiosos como The New York Times, The New York review of books o el Times Literary Supplement.

En 2008 le diagnosticaron una esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y comenzó a perder el uso de sus extremidades, quedó confinado a una silla de ruedas, le falló el aparato respiratorio (tuvo que ser sometido a un respirador artificial) y terminó perdiendo el habla y la vida, tras dos años de progresiva tortura, de la claudicación física de su cuerpo en el que unicamente funcionaba con desesperante lucidez un cerebro de alta calidad y una mente dotada de una gran formación. En este libro Judt, con un estilo absolutamente desprovisto de autoconmiseración y sentimentalismo emocional, incluso con notas de inesperado humor, nos narra sin aspavientos ni moralinas sus esfuerzos por conservar la lucidez y la razón y volver a gozar siquiera sea a través del pensamiento y la palabras de un pasado que él califica de feliz y gratificante.

No hay tragedia en lo que escribe ni en cómo lo escribe, sino aceptación honesta y firme de su desgracia y los frutos que su formación y su inteligencia le deparaban en ese regreso al pasado propio a través de la memoria, unico refugio que le quedaba en el horror cotidiano de la imposibilidad de ser quien habia sido, o simplemente de ser como cualquier otro ser humano.

El recurso a tecnicas nemotécnicas para recordar durante el día lo que había preparado mentalmente durante las interminables horas de soledad, en las que cualquier movimiento o consuelo le estaban vedados, es una de las páginas más brillantes de esta historia extremecedora. Como él mismo escribe, "imaginen que han sido obligados  a yacer absolutamente inmoviles boca arriba durante siete horas seguidas y limitados a inventarse formas de hacer tolerable ese calvario no solo para esa noche, sino para el resto de sus días".

Su infancia, las comidas judias de su abuela, el cine, el análisis de la vida política,  la austeridad en la Inglaterra de postguerra, su amor a los coches, a los diferentes barrios en los que vivió, sus mujeres y sus hijos, los autobuses de la infancia con las que solía escaparse por todo Londres, su estancia en un kibutz en sus juventudes de compromiso político judío, los desengaños ante los fanatismos, su estancia en un college inglés de prestigio y su maduración como individuo, su estancia en la ENS de Paris en los 70, las revoluciones juveniles y el desengaño posterior, que vivió con gran intensidad intelectual y física (el descubrimiento del sexo libre, más teórico que real para casi todos los que presumieron de ello), la meritocracia en la educación, tan manipulada por un equivocado progresismo, el amor a las palabras y el bien hablar y mejor escribir, (algo que la actual convivencia con los sms, los msg, los twiter, facebook y demás están convirtiendo en banal. Como dice: "cuando las palabras pierden su integridad, también lo hacen las ideas que expresan" y "hablamos y escribimos mal porque no nos sentimos seguros de lo que pensamos y nos resistimos a expresarlo de un modo inequívoco), su llegada a las universidades norteamericanas en pleno desastre conyugal, su crisis de la mediana edad y sus contactos con la Praga revolucionaria, su amor a Nueva York...

Es un libro lleno de energía interior, un canto  a la vida que realiza un condenado a muerte que se niega a aceptar psicológicamente ese papel,  aunque con el suficiente realismo para saber que esa es la realidad, para terminar como lo empieza: con un apasionado y enternecedor recuerdo a un hotelito suizo donde pasó unas vacaciones de su infancia. Son las habitaciones  de ese hotel las que le sirven de técnica nemotécnica para amueblar en ellas sus recuerdos y darles una coherencia que, a la postre, será el libro que el lector tiene en las manos, entre cautivado y conmovido.

Como guinda de este comentario déjenme regalarles este pensamiento de un Tony_Judt_callo_enfermedad_empezo_paralizarle.jpgpensador magnífico, muy certero  y oportuno para el momento y el país en que vivimos: "La seriedad moral en la vida pública es como la pornografía: aunque difícil de definir, sabes que lo es cuando la ves. Describe una  coherencia entre intención y acción, una ética de la responsabilidad política". ¿Ven algo de esto en los representantes políticos que en estos días luchan a mandoblazos entre sí para arañar votos en esta España que nunca deja de helarnos el corazón?

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12 mayo 2011 4 12 /05 /mayo /2011 07:33

Nemesis-TAPA-DURA_libro_image_big.pngPhilip Roth (78 años) es uno de los grandes de la novela norteamericana actual, uno de los selectos junto a  Bernard Malamud, De Lillo, Bellow, Updike, Pynchon, una generación por encima de los Franzen, Foster Wallace o Paul Auster . Comparte con alguno de ellos el hecho de ser judío, aunque la prosa irreverente y cáustica de Roth le ha valido el rechazo total de la comunidad judía norteamericana.

En "Némesis" este controvertido autor completa las cuatro novelas cortas que ha dedicado a aspectos relacionados directa o indirectamente con su vida en la ciudad de Newark. En este caso recuerda una grave epidemia de polio que diezmó a la población, infantil sobre todo, en los años cuarenta, antes de descubrirse la vacuna que detuvo esa angustiosa y terrible enfermedad. Nos cuenta u n periodo trágico de la vida de un joven, Eugene Bucky Cantor, atlético profesor de ejercicio fisico de los niños del barrio judío. A través de él conocemos la brutal aparición de la epidemia de polio y lo hace con el filtro de la compleja situación psicológica del joven: rechazado en el ejército por su vista, mientras que todos sus amigos van cayendo en el frente, combatiendo contra alemanes y japoneses, sometido a un angustioso complejo de culpa por ello y por creerse en cierta forma responsable de la polio que invade a sus niños, la novela transita por un  camino muy presente en las novelas de Roth, el sentido de  la culpa y el exceso de responsabilidad.

Con una gran maestria literaria, Roth nos oculta la identidad del narrador hasta la ultima tercera parte de la novela y asi nos ofrece un punto de vista aparentemente omnisciente  que luego desvela su subjetividad.

El amor sacrificado, la pobreza, la respetabilidad, el honor del muchacho se rinden ante un exacerbado sentido de la responsabilidad, equivocado desde luego, pero con cierta grandeza trágica. Entre "La peste" de Camus y la culpa destructiva de u n Lord Jim de Conrad, el personaje de Roth deambula por el pueblo exterior horrorizado por la epidemia y el desastre interior de una responsabilidad y una culpabilidad excesiva y desatada.Una lucha entre el pobre muchacho y un Dios inclemente al que convierte en su rival, en su "némesis".

Novela apreciable, aunque inferior a otras de Roth, "El lamento de Portnoy" o "Patrimonio".

 

"Némesis". Philip Roth.-Mondadori. Barcelna 2011.210 páginas. Traduccion Jordi Fibla.20 euros.

La nov

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10 mayo 2011 2 10 /05 /mayo /2011 16:35
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La editorial Sequitur acaba de sacar una edición de “Reflexiones sobre La religión”, un libro para hacer pensar. Su autor se llama Samuel Langhorne Clemens, es norteamericano, de Missouri, nació en 1835 y murió en 1910. Es conocido en todo el mundo y considerado –con bastante miopía --uno de los grandes “solo” de la literatura juvenil. Claro que si os digo que firmaba sus libros como Mark Twain  y que es el “padre” de Tom Sawyer  y del magnífico Huck Finn, que llevó a un yanqui a la corte de Rey Arturo y escribió las aventuras de un príncipe medieval confundido con un mendigo (seguro que habéis visto alguna de las películas que se han rodado sin parar, hasta musicales, con esos libros), aún no sabréis bien de quien os hablo. Dado que “Las aventuras de Tom Sawyer” acaba de ser reeditado por Ed.Hermes y por Ed. Siruela, que “Las aventuras de Huckelberry Finn” sale con sello Anaya, “Pasando fatigas”, por Interfolio y “Cuentos” por De Bolsillo, es momento de que entréis en la “Galaxia Twain”.

En este mundo vais a encontrar ni mas ni menos que la historia de un hombre, un sarcástico autor de vida emocionante, que bajo la vestimenta brillante de relatos de las aventuras de adolescentes, (Tom y Huck, están entre la infancia y la juventud), llenas de humor y de emociones, hay en todas sus obras una actitud crítica, inconformista, bondadosa pero firme, contra la hipocresía social, la corrupción política, los abusos inhumanos (como la esclavitud en todas sus formas), la injusticia, la codicia y también un voto por la nobleza, el valor, el afecto y la defensa a los más débiles. No importa la edad que tengáis, no os penséis que es un autor “para niños”. Corre la misma injusta suerte que otro grande de la literatura, el autor de “Los viajes de Gulliver”, Jonathan Swift, que es de todo menos una novela para niños (aunque muy censurada y mutilada ha pasado durante años como tal).tsaw.jpg

Leed cualquiera de las obras que os recomiendo con las ediciones apuntadas, fáciles de encontrar en cualquier buena librería. Ni siquiera son caros. Os garantizo una lectura apasionante…y divertida. Como dato interesante, sabed que “Mark Twain”, (marca dos) es el grito que los esclavos negros empleados en los barcos de vapor que surcaban el Mississipi lanzaban para dar a conocer su medición de los fondos del río. Nuestro novelista fue piloto de uno de sus barcos, periodista, viajero, escritor y conferenciante de fama en su país y en el resto del mundo.

En este momento además, M.T. es noticia, en Estados Unidos han publicado alguna de sus obras mayores con una carga tal de manipulación y censura que en el Congreso de ese país se está debatiendo la prohibición de esa práctica y se podrá exigir que se publique a Twain con toda su carga critica, dada la enorme lección de amor a la libertad, dignidad humana y principios éticos que destila su obra.

 

 

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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 15:12

NODOFrontal.jpg¿Se acuerdan ustedes de los inefables noticiarios "para todos los españoles", el NO-Do (siglas de Noticiarios y Documentales) que había que tragarse, quieras o no, antes de que se proyectaran las películas en cartel, en todos los cines de España?

Pues ahora lo pueden revivir en una novela escrita por Carles Schenner y publicada por Principal de los Libros.

Carles Schenner es periodista, guionista y director de cine. Estas actividades quedan reflejadas en esta primera novela, escrita con buena factura, donde al lector perspicaz le van llegando la evidencia de esos oficios en la narrativa del autor.

La novela es un acercamiento policiaco a una época especialmente gris en nuestro país. La trama se desarrolla en Barcelona y en Madrid a partir del año 1957, año clave en la capital catalana por los motines universitarios, la huelga y boicot a los tranvías y la espectacular movida política contra el régimen franquista.

En Madrid una ola de suicidios alerta a la policía. Son dos miembros del cuerpo general, Marcos Pueyo, de Madrid, franquista convencido y su compañero Toni Merino, critico y algo desafecto al régimen, que sigue en Barcelona las pistas que a ambos les proporciona su actividad, por cierto, a partir de ciertos mensajes subliminales que aparecen en las imágenes de los reportajes del NODO, "El mundo al alcance de todos los españoles".

La ambientación de la España de esos años en las dos capitales está bien resuelta y se mantiene con habilidad, como no podía ser menos en un guionista, el ritmo y la tensión de la trama. Hay unos desenvueltos diálogos y unas descripciones someras y no muy brillantes, pero lo que atrae mucho en esta novela son sus periodísticos detalles de la vida de la época que, para los que peinamos canas, resulta evocador. Y para los jóvenes, bastante ilustrativo.

Para todos, pues, una entretenida novela que hace esperar mejores logros en este autor.

 

 

 

 

 

 

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