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24 julio 2017 1 24 /07 /julio /2017 08:28

A los 200 años del nacimiento de Henry David Thoreau, 1817/1862, un pensador inclasificable al que se considera padre de la ecología y que se ufanaba de ser un "inspector de diluvios y ventiscas", uno de los más aclamados autores dentro de la literatura norteamericana, figura polémica y fundacional, defensor de la desobediencia civil en pro de la libertad del hombre y un radical entusiasta del "pensamiento salvaje"...en suma, una de las figuras más atractivas del Olimpo cultural occidental pese a su escasa obra escrita, se merece que le dediquemos un recuerdo y le dediquemos un rinconcito en nuestro Valhalla particular de personajes históricos dignos de ser recordados.

Errata Naturae ha editado una notable edición ilustrada del "Walden"  (con los grabados originales de Michael Mac Curdy)para conmemorar la efemérides con un travieso e iconoclasta prólogo del "filosofe terrible" Michel Onfray que pone los puntos de su ironía en las íes de la historia personal e intelectual de Thoreau (y , aprovechando el envite, de Emerson, el "amigo" del autor, quizá una figura más señera que el propio Thoreau).

Walden se convierte en un documento de primera mano, una forma de entender y vivir la vida buena que es el sueño filosófico por excelencia y Thoreau la entiende a través de una existencia autónoma, libre e independiente fundamentada en la vida natural, en la soledad de una cabaña construida  al borde de la laguna Walden a partir de 1845, el Día de la Independencia, durante dos años. Un desafío contra la alienación del trabajo y la sociedad basada en el capitalismo de mercad. Una denuncia (en aquellos tiempos sonaba original, en estos,  Thoreau volvería a la tumba con gusto al ver en qué hemos convertido sus sueños de defensa de la tierra) de la explotación innecesaria de  nuestro planeta y de la contaminación y devastación de la "civilización" moderna.

Paro no es sólo un teórico de salón o un ecologista "avant la letre", es un hombre de acción que  transforma en hechos y actitudes sus pensamientos y sus ideas. Por alguna de estas ideas, en concreto la guerra contra México y la existencia de la esclavitud en estaos Unidos, es encarcelado. De la cárcel -un sólo día- nacería su libro "Desobediencia civil" donde propone la desobediencia y la insurrección frente a un Estado injusto e inicuo, sin abandonar los criterios de no violencia, ya defendida por Tolstoi en Rusia (una idea, la ahimsa, que Mahatma Gandhi utilizaría con éxito frente a la Gran Bretaña en la India). Particularmente sugerente es su rechazo a la fútil banalidad de los eruditos universitarios (de él es la demoledora frase: "hoy en día uno se encuentra con profesores de filosofía no con filósofos"). Con semejante talante combativo e intransigente, Thoreau no era un dechado de virtudes sociales e incluso su "gran amigo" el filósofo Emerson dijo de él:" Tengo en mucha estima a Henry, pero pocas veces me resulta agradable; en cuanto a tomarlo de un brazo, preferiría asir el de un olmo".

Como resume Onfray, para Thoreau "la naturaleza es un fin en sí misma y no un medio  para lograr algo más que ella. Comparar a este indómito pensador-hombre de acción con Spinoza es más insólito que considerarlo un "nuevo Diógenes" (el filósofo griego que vivía en un barril). En cuanto a su estancia en la cabaña, durante 26 meses, en realidad, según el irreverente Onfray, fueron unas "vacaciones semisalvajes"  mitigadas por la ayuda de su familia que vivía no muy  lejos de ella. En esa superficie de trece metros cuadrados de superficie, Thoreau dispone de una cama y una mesa y sólo tiene tres sillas para no poder recibir a más de dos personas a la vez, ya que las visitas que recibe son constantes y numerosas. El mito, no obstante, fue eficaz y se ha convertido en un símbolo de la búsqueda del bienestar y la felicidad, la voluntad de goce, en suma hacer de la propia vida una fiesta, rechazando la mezquindad y los valores falsos que todo el mundo parece adorar: el dinero, el prestigio, el poder, la propiedad o la reputación. Ecos pues de venerables filosofías, como el epicureísmo, el cinismo o el estoicismo. ¿Cuál es su aportación a la filosofía? Una y muy importante: no se es filósofo hasta que uno no implementa en su propia existencia aquéllas ideas y principios que dice defender.  Algo que, sin duda, nuestro hombre cumple a rajatabla, con sus excesos y sus pequeños compromisos y cautelas.

Un libro excelente y aleccionador especialmente en esta época nuestra donde abunda más el fariseísmo militante que la honestidad   y la coherencia.

FICHA

WALDEN.- Henry David Thoreau.- Prólogo de Michel Onfray.-Trad. Marcos Nava García.- Ed. Errata Naturae.- 369 páginas.- ISBN: 9788416544424

 

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21 julio 2017 5 21 /07 /julio /2017 09:07

Novelar la vida de Antoine de Saint-Exupéry es un reto delicado, no sólo por la complejidad emotiva y sentimental (y también intelectual) del escritor francés que ha encantado a medio mundo con su "Pequeño Príncipe", sino por la dificultad de mostrar al hombre tal como fue, con sus contradicciones, sus controvertidas actitudes políticas  y la ambigüedad de su figura pública (en la época en que acabó prematuramente su existencia, derribado en su avión de reconocimiento por un caza alemán en aguas del Mediterráneo).

Saint -Exupéry ha sido constreñido al sentimentalismo brillante de una de sus obras, la citada, que no es la mejor ni la más profunda pero si la mas popular. ¿Por qué constreñido? Debido a ciertos oscuros enfrentamientos con la figura política más poderosa de su tiempo, el general De Gaulle, símbolo de la resistencia a los nazis y de la nueva Francia surgida de la II Guerra Mundial (que el escritor no llegó a conocer ni a vivir).

La novela del escritor y periodista cultural Antonio Iturbe (Zaragoza, 1967) obtuvo el Premio Biblioteca Breve. Como dice un avispado crítico se premió "una novela de arriesgadas aventuras con un fiel trasfondo histórico”, pero no "una arriesgada novela de aventuras" con un uso relativo del trasfondo histórico proclive a lo dinámico, épico y exótico, dejando de lado otras dimensiones del personaje. Sin embargo se centra en las relaciones de amistad y en la faceta aventurera de Saint-Ex (como le llamaban sus amigos) y el también piloto Jean Mermoz, ambos junto a Henri Gillaumet, pioneros de la época de oro de la aviación civil francesa, embarcados en el mundo del heroico y peligroso correo aéreo o línea aérea postal que unía Francia con Marruecos, Siria, Dakar y más tarde Brasil, los Andes o Nueva York. Iturbe ha escrito una novela al estilo de Hollywood y la película más representativa de ese género de aviadores pioneros, "Sólo los ángeles tienen alas" de Howard Hawks con un hipnótico Cary Grant en el papel estelar.

El paralelismo con esta película no es ocioso. El talante heroico, indiferente en la acción y sus resultados, de una virilidad seca, estoica y un ansia de vivir en consonancia con la posibilidad de perder la vida en cualquier momento, que se trasluce continuamente en las actitudes de Grant y su pandilla de compañeros en un sitio ficticio de Sudamérica (Barranca) donde vuelan en condiciones extremas para llevar el correo  en sus destartalados aviones  de una ciudad a otra, tienen su exacto reflejo en los personajes, un poco estereotipados, que tratan de reflejar las vidas reales de hombres que han existido para cumplir el sueño humano de volar. ¿Hasta que punto, por encima del tópico aventurero, exótico y sensual, Iturbe ha logrado acercarse a lo que probablemente podría ser un reflejo cercano a lo que fue? Sinceramente, creo que no mucho, pese a lo dinámicamente divertida que es la lectura de esta novela.

Saint-Ex es un hombre que parece encarnar la estoica reflexión de Séneca sobre el destino, cuando asevera: "Los hados guían al que quiere (o permite ser guiado) y al que no quiere lo arrastran". En varios momentos de su vida, el escritor es arrastrado y vapuleado por negarse a aceptar lo que los hados (o la realidad) le aconsejan, hasta llegar a su dramático final, en el que es abatido por volar en contra de lo que sus superiores le exigían (que dejara de volar) dadas sus condiciones físicas (y psicológicas, me atrevería a suponer).

Iturbe nos lleva a través de 622 páginas con bastante soltura, gracia descriptiva y un ligero acartonamiento retórico  en los diálogos, sobre todo cuando habla Saint-Ex, que parece ir soltando frases poético-filosóficas sin cesar. En breves capítulos alternos el autor nos lleva desde Tonio (Sain-Ex) hasta Jean Mermoz, quizá en los antípodas del primero en cuanto a características físicas y psicológicas o temperamentales  Se perfila un par de biografías limitadas por los inicios de la pasión de volar en ambos, se refocila en períodos de aventuras exóticas, amores y peligros y acaba...como suelen terminar esos vidas que lo exigen todo, caiga quien caiga (y lo que siempre suele caer, más tarde o más temprano) es la propia vida. Mermoz es un héroe extremo, vitalista, seductor, un hombre desmadrado en todas sus pasiones y vicios que se come la vida a bocados. Tonio es un hombre de letras, torpe sobre el mundo, soñador, sentimental, pensador alado que sólo se realiza sobre un avión aunque también allí puede ser distraído, mortalmente olvidadizo. Tras un grave accidente, al aterrizar, debe decidir entre Loulou, su gran y primer amor, y la profesión de aviador. El compormiso de cambiar de profesión no funciona, así que Tonio sellaría su compromiso con la muerte. Mermoz, una leyenda de la aviación francesa, es el revés profesional de Tonio, gran aviador que batió records de velocidad y distancia  y fundó la primera línea aérea entre Europa y América. También nos habla Iturbe de Henri Gillaumet, otro piloto excepcional que protagonizaría una increíble aventura de supervivencia tras perder su avión en plena cordillera de los Andes.

La historia, en realidad dos biografías de aventureros, se mantiene en pie con el aporte documental que Iturbe maneja con habilidad pero que de alguna manera no logra integrar sustancialmente en sus personajes para darles naturalidad, para insuflarles ese algo que rebasa el dato para convertirse en aliento. Asistimos al apogeo literario de Saint-Ex con sus obras sobre la aviación, Tierra de hombres, Correo Sur, Vuelo nocturno, Piloto de guerra,  en las que además de aventuras y humanismo a borbotones, hay una corriente más o menos subterránea de esa extraña ética personal que insufla moralidad y determinación honesta en cualquier acto o comportamiento de la persona que hace de ella su inspiración en la vida. Una honestidad que a mi me recuerda a otro grande francés de la pluma (pero éste también del pensamiento: Albert Camus). Sospecho que Saint-Ex y Camus podían haber sido buenos amigos si el primero no se hubiera empeñado en volar en un pequeño aeroplano sin armas por los cielos corrompidos por la cruz gamada.

FICHA

A cielo abierto. Antonio Iturbe. Seix Barral, 2017 624 páginas. 21,90 euros.

 

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18 julio 2017 2 18 /07 /julio /2017 09:54

Brillante y entretenido libro sobre un hecho real ocurrido en Tombuctú, Mali, en el 2012. Años antes, en los ochenta, el librero, historiador y bibliotecario Abdel Kader Haidara (hijo de un célebre profesor que mantenía en la ciudad una escuela universitaria libre, según la tradición del siglo XVI en Tombuctú) acepta el encargo de la Unesco de buscar y rescatar decenas de miles de manuscritos antiguos de un valor cultural e histórico incalculable. Con la entrada de miles de militantes de Al Qaeda en Mali y el control que imponen, en la mayor parte del país, de brutalidad y salvajismo "sagrado", esa labor es obstaculizada y los manuscritos corren peligro de ser localizados y destruidos por los fanáticos.

 Haidara logra organizar una operación secreta que incumbe a muchas personas y que puede costarles la vida a fin de sacar de la ciudad ocupada nada menos que 300.000 volúmenes y llevarlos a lugar seguro.

El norteamericano Joshua Hammer, con una soltura notable logra convertir este -en realidad, gran reportaje- en un libro de acción, aventuras y tensión que no desmerece "La historia de dos ciudades" o las aventuras de Pimpinela Escarlata. Especialmente interesante resulta la investigación que el autor ha hecho de las tradiciones literarias, artísticas y científicas de una zona africana a la que nadie había dado la menor importancia en esos campos. Mi propio trabajo me había llevado en los ochenta por la zona y ni siquiera tuve razones para sospechar que en ese hermosos y atrasado país existiera, casi clandestinamente, semejante tradición cultural.

Con el peligro de destrucción  de los valiosos manuscritos e incluso de perder la propia vida,  Abdel Kader organiza un peligroso viaje hasta el sur del país para poner a salvo ese tesoro literario, procedente de bibliotecas públicas y privadas de Tombuctú. Se trata de cientos manuscritos iluminados, algunos de los siglos XV y XVI, la Edad de Oro de  la legendaria ciudad, con cubiertas tradicionales de piel de cabra con incrustaciones de piedras semipreciosas. ¿Qué contienen?  Libros religiosos, el Corán, por supuesto pero también tratados de lógica, astronomía y astrología, medicina, música, poemas de amor, loas a la belleza femenina...todo ellos temas considerados tabú por los fanáticos musulmanes.

Especialmente fascinante es el capítulo 2 del libro en el que Hammer hace un recorrido histórico por el sorprendente mundo de  la cultura árabe  del siglo XVI a través de testimonios como el de Hasan bin Mohamed al-Wazzan al-Fasi que con el pseudónimo (más conocido en occidente) de León el Africano Scribe y publica en 1526 la "Descripción de África y de las cosas peregrinas que allí hay". No es un secreto el gran florecimiento de la cultura árabe en esos siglo, pero sí que llegara hasta tal punto en la legendaria Tombuctú.

Aparte sus valores argumentales y documentales, la libro es, en sí mismo una muestra esplendorosa del amor a los libros y constituye uno de los testimonios más emocionantes de la lucha humana por preservar esos objetos valiosos que encierran el propio sentido del progreso de la humanidad como especie y de su amor a la belleza.

Joshua Hammer muestra su bagaje literario y periodístico en esta obra, no en vano fue durante años corresponsal de guerra en África. Ahora vive en Alemania pero sigue estando presente en publicaciones como The New York Times, New York Review of Books o National Geographic. Magnífica muestra de cómo un buen reportero puede llegar a convertirse en un escritor de novelas de aventuras o thriller político. Por otra parte, como nos tiene acostumbrado, tenemos entre las manos un muy bello libro, de cuidada edición, con el sello de Malpaso y traducción de Mariano López.

FICHA

LOS CONTRABANDISTAS DE LIBROS.- Joshua Hammer.- Ed. Malpaso-286 págs. Trad. Mariano López.- ISBN: 9788416665686

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15 julio 2017 6 15 /07 /julio /2017 08:50

Inteligente, irónica y un poco jactanciosa crónica personal, no forzosamente intimista (de hecho se mantiene una rigurosa objetividad, un a  modo de alejamiento), que se ajusta al título pedagógico de estas memorias ligeramente noveladas, muy influída evidentemente por la exigente cultura de élite francesa y, como no podía ser menos, por el psicoanálisis. Agnés Desarthe es una mujer elegante y sofisticada de cuarenta y pico años, autora de casi una decena de novelas con bastante éxito además de libros para niños y traducciones de autoras británicas, como Virginia Woolf.

En este caso no nos las tenemos con una ficción sino con un producto híbrido en el que la autora nos cuenta su infancia y el proceso por el que a duras penas comenzó a aprender a leer tras supèrar una extraña animadversión que sentía hacia los libros. A través de la lectura de sus experiencias nos enteramos de que era una niña y luego una joven muy lista, rigurosamente preparada para ser una gran literata y absorta en la contradicción que supone esa ambición evidente con el hecho de manifestar de continuo una enorme repugnancia a la lectura. Tal como nos lo cuenta, un psicoanalista se frotaría las manos. Ya que al final nos desvelará el presunto nudo de la cuestión, la causa oculta e inconsciente de su rechazo a la lectura, en el que los orígenes, (padres judios procedentes de El Líbano y Rusia) tienen una enorme influencia. El libro parece ser un guiño literario frívolo, intrascendente y amable de "La lengua absuelta", las maravillosas memorias de Elias Canetti.

Y eso es lo mas significativo de esta obra menor, episódica, que la editorial Periférica nos facilita para alegrarnos una intrascendente y culta tarde de lectura. Como punto cualitativo a tener en cuenta (ojo traductores) hay una sincderidad gozosa y amena en las historias personales que nos cuenta Agnés y la cosa se pone estupenda cuando se refiere a su tarea como traductora, oficio al que tiene el buen gusto de poner como nunca bien ponderado.

Y como colofón escribe esta larga frase de encomio hiperbólico del placer de la lectura, al fin alcanzado: "Ahora que leer se ha convertido en mi ocupación principal, mi obsesión, mi mayor placer, mi recurso más fiable, se que el oficio que he escogido, el oficio de escribir, ha servido y sirve sólo a una causa: acceder por fin a la lectura, que es el al mismo tiempo el lugar de la alteridad calmada y el de la resolución, nunca concluida, del enigma que constituye para cada uno su propia historia" (pág 163)

FICHA

CÓMO APRENDÍ A LEER.-Agnes Desarthe.-Trad. Laura Salas.- Ed. Periférica

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12 julio 2017 3 12 /07 /julio /2017 08:46

Sigo a  Jon Kabat-Zinn desde que empezaron a salir sus libros en España, mediados los 90. Sentía curiosidad por rastrear la fuertes influencias de las disciplinas orientales, principalmente hindúes y japonesas en una aportación occidental y científica (con el sello norteamericano) que parecía beber intensamente del vipasana y del zen. La osadía de Kabat de llevar a la disciplina científica vía medicina, neurología y psicología una práctica tan consolidada (y poco conocida) como las citadas me satisfizo. Había seguido con curiosidad la moda del MT (Meditación trascendental) que era un producto mixto, con fuerte ambición proselitista y con dudosas derivaciones económicas y sectarias, pero con un fundamento práctico dinámico y atractivo para la sociedad occidental. No tardé en convencerme de que el Mindfulness seguía un camino muy distinto. Ya desde su origen, con Jon Kabat-Zinn (un profesor de medicina universitario, con talante científico), y su Clínica de Reducción de Estrés de la Universidad de Massachusetts, creada  a finales de 1970. Me interesó profundamente el enfoque médico de investigación científica que se aplicaba en la clínica, con la práctica de venerables disciplinas de atención plena ajustadas a sencillos programas progresivos (el MBSR, Mindfulness Based Stress Reduction) y los inmediatos resultados médicos estadísticos positivos en patologías tan recurrentes e incapacitantes  en nuestra sociedad actual como el dolor crónico, la reducción de la ansiedad y el estrés, los problemas del sueño y un  tratamiento efectivo de la depresión, sin medicamentos, de tipo físico, orgánico y psicológico.

La evidencia científica de los resultados del MBSR en la vida de los pacientes y de una nueva disciplina hermana  la MBCT(aparecida en los 90) conectada a la escuela psicológica Cognitiva (que más tarde se convertiría en neuro cognitiva) aportaría éxitos clínicos y profesionales tan efectivos como para convertirse en un "tratamiento de elección" en la medicina pública estatal en el Reino Unido.

La base esencial de la atención plena, definida por las disciplinas orientales como una forma de meditación natural que nos acerca  a lo que ES, se desnuda de implicaciones espirituales y de rituales para apoyarse en un método de raíz cognitiva, lógico, basado en la busca de un tipo de conciencia  "que aparece al prestar atención deliberadamente, en el momento presente y sin juzgar, a cómo se despliega la experiencia momento a momento” . Como sabemos, llegar a disponer de esa percepción cognitiva centrada en el momento presente nos lleva a -metafóricamente- salir de la Caverna platónica y ver la realidad tal como es. la intencionalidad de centrarse en el momento, de la mirada atenta a los que deviene, de la percepción clara de la falsedad básica de nuestro dinámico mundo interior, sensaciones, emociones, opiniones y creencias y el hecho de "soltarlas" en la no-identificación es, estructuralmente, un sistema validado por siglos de meditadores que hacían prácticamente lo mismo con un lenguaje distinto y unas referencias de modos y ambientes muy peculiares. La búsqueda es la misma, sólo cambia el sendero que seguimos y el cómo lo seguimos: el Resultado es, sin duda, muy semejante.

La mejora de salud física y orgánica, el perfeccionamiento de las funciones cognitivas, los efectos positivos en las relaciones con uno mismo y con el Otro, la calidad progresiva en cuestiones neurológicas de amplio espectro, no son objetivos ideales sino fácticos,  científicamente mensurables y estadísticos. En una palabra: transforman la vida del practicante, que deja de intentar controlar el mundo que le rodea y su propia inclusión en él y, ojo a la influencia taoísta, aprende a aceptar las cosas tal como son, no como uno quiere que sean. ¿Estamos hablando de Mindfulness, Taoísmo, Vipasana, Zen, Budismo, meditación cristiana, judía, sufí? Pues sí, estamos hablando prácticamente de la misma cosa en el fondo, sólo que adaptando nuestra epistemología a la nueva ciencia y a los nuevos tiempos.

Como escribía Jon Kabat-Zinn en uno de sus libros anteriores hay que cultivar una serie de actitudes básicas: no juzgar, paciencia, confianza, mente de principiante, no esforzarse,  aceptación y desapego. Nada nuevo bajo el sol del zen, el budismo y otras disciplinas meditativas. Pero para el ciudadano de la sociedad contemporánea el mensaje debe vestir  un lenguaje racional, científico, lógico y experimental, contrastado y mensurable. Y eso es justamente lo que el lector recibirá con la lectura de este libro definitorio del nuevo paradigma. Más de treinta años de vigencia de ese nuevo paradigma lo han llevado a un momento abierto de consolidación y en contra de los modelos anteriores de paradigma, este tiene la ventaja y la novedad de que no ha sido preciso falsear los anteriores sino simplemente integrarlos en un corpus conceptual  y práctico que se basa en el respeto y apreciación de los modelos anteriores. Diecinueve especialistas y expertos de gran prestigio han aunado fuerzas con Jon Kabat-Zinn y Mark G. Williams para redactar los trabajos que integran este libro brillante que no puede faltar en la biblioteca personal de todo el que se sienta atraído o sea decidido practicante de la meditación en cualquiera de sus modalidades históricas.

FICHA

MINDFULNESS, Su origen, significado y aplicaciones.- Jon Kabat-Zinn, Mark G. Williams y otros.-  Trad. Juan Manuel Cincunegui.- Ed. Kairós.- ISBN 9788499885476

 

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7 julio 2017 5 07 /07 /julio /2017 11:35

De entrada, cuando maese Octavio me encomendó que leyera este libro puse mis reparos. Soy enemigo declarado del  lenguaje wasapero y del tuit, de toda comunicación en suma que se auto constriñe a apócopes, diminutivos, acrónimos populares, emoticones y destrozo lingüístico en formato de aforismo. Por lo que los mensajes en 140 caracteres, podrían ser un sueño para un autor como el guatemalteco Augusto  Monterroso, ("Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí"), pero para mí es una pesadilla, que refleja el paradójico estado carencial comunicativo en la era de las comunicaciones fáciles y globales. Pero dado que la autora es Laura Borrás, cuya campaña personal en favor de la lectura de los clásicos, siempre me ha encantado, (los clásicos..." textos excepcionales y complejos que aún esconden secretos, que nos interpelan, que se dirigen a nuestra más intima esencia y que constituyen un espacio privilegiado de reflexión sobre la condición humana") me rendí ante una evidencia remota pero plausible: que a través de los tuits de Laura algún pececillo lector de los que se estilan en este momento, podría "picar" el pequeño anzuelo literario, para convertirse en un lector " de los de verdad" y se dejara seducir por el encanto imperecedero de los grandes escritores, incluidos los "oceánicos" tipo Proust, Mann, Homero, Cervantes o Shakespeare, Galdós o Zola, Flaubert o Dickens...Y aunque fuera en la proporción de uno cada mil, el asunto valía la pena.

Este inmenso desafío que la Borrás ha intentado resolver con bastante ingenio me recuerda aquel famoso concurso de la NRF francesa cuando planteó a sus lectores resumir los siete tomos de "En busca del tiempo perdido" en una sola frase. Hubo miles de esforzados narradores en píldoras. No recuerdo ahora el que ganó el demencial reto. Sólo me llega a la memoria la sensación de escepticismo que me dejó su lectura. En este libro Laura prueba algo muy parecido :: "Narra la vida de alguien que quiere escribir un libro y no para de aplazar el intento. Finalmente se pone a escribirlo". Sin embargo, las 20 páginas que Laura dedica a un prólogo excelente donde nos cuenta de una forma razonable e inteligente su actitud ante el reto que se le propuso, sus dificultades y sus expectativas, me han reconciliado con el osado empeño y mis reparos han dejado paso a una sonrisa de comprensión ante el corto recorrido definitorio en muchas ocasiones; y en alguno de los tuits, de admiración por la gracia evocativa (o el guiño casi de Woody Allen: ver H.G. Wells y su "Hombre invisible").

Algunas  perlas como muestra:

De "La Ilíada": "La guerra más literaria de la historia comienza con la cólera por la muerte de un amante  y termina con el dolor de un padre por la muerte de su hijo".

De la "Odisea": Acabada la guerra a la cual nunca quiso ir, Ulises comienza un viaje de vuelta a casa que le llevará a descubrir  que su verdadera vida es el viajar" (Ecos de Homero y de Constantino Cavafis)

De  "Las mil y una noches": "La palabra que desequilibra el poder. La palabra contra la muerte. La victoria de la literatura contra la violencia tiene un nombre mítico: Sherezade"

De "El Quijote": "Es la historia de un lector que  enloqueció leyendo libros de caballería e intentó vivir una vida de novela. Al recobrar la razón, se acaban vida y novela.

De "Macbeth": "Brujas, profecías, delirios  de grandeza, ambición y muerte. Muchas muertes. La estructura clásica de asesinato, usurpación y venganza, deja aquí un rastro de remordimiento, locura y desmesura.

De "Frankenstein": " Paradoja del reconocimiento: el creador-Dr. Frankenstein- cede su apellido a la criatura creada, a la cual niega un nombre. Para la posteridad, el monstruo será el doctor."

De "Huckleberry Finn": "Huck, jim y Tom. La vida salvaje. Un rio inmenso. Tres amigos y todas las aventuras.

De "Ulisses": "El libro que todo el mundo dice que ha leído y que muy pocos ha leído hasta el final y lo ha comprendido"

De "La metamorfosis": "Cuando Gregorio  se despierta transformado en un insecto bastante humano, la familia Samsa experimenta una metamorfosis. Él morirá para dejarlos vivir".

 

FICHA

LA LITERATURA EN UN TUIT.- Laura Borrás.- 206 págs. @simbol_editors.- 16 euros.-

ISBN 9788415315407

 

 

 

 

 

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5 julio 2017 3 05 /07 /julio /2017 09:41

Para Oriol Quintana, profesor de filosofía, psicología y religión en enseñanza secundaria, los libros de autoayuda son una "anormalidad histórica". Bueno no le falta razón y se ocupa de demostrarlo con datos y reflexiones. Estoy plenamente de acuerdo con él y añadiría que son una sutil forma de estafa psicológica y de deshonesta argucia filosófica (sólo hay que recordar el corolario que dan a la pretensión desorbitada de que siempre se puede mejorar: si no lo haces es porque no te esfuerzas lo suficiente. No es un problema de la técnica que te proponen sino de ti, que eres un fracasado y te mereces que todo vaya mal. Pero para Oriol no se trata sólo de desmembrar las suposiciones burdas y prepotentes de los citados manuales sino de justificar el punto filosófico (y práctico)contrario: el pesimismo.

Para nuestro autor "la autoayuda no tiene en cuenta la existencia de la desgracia" y para subsanarlo dedica su libro a esa realidad palpable en la vida de todos los seres humanos y sin ir más lejos nos habla del siglo XX donde se demostró que "todo es vil, despreciable, sucio, fácilmente destructible y que solo se partir de la verdad de la desgracia para construir una vida libre de engaños. "Si supiéramos no dar la espalda a la densidad de la desgracia que se ha hecho presente a lo largo de todo el siglo pasado acabaríamos con toda la literatura de autoayuda que existe solo gracias a la inconsciencia". Para ello Oriol, después de descargar sus baterías de cañones con tales libros, quizá algo exageradamente, nos invita a recorrer una serie de autores, desde el "Cándido" de Voltaire al insomne Cioran, Orwell, Heidegger,  Sartre, Simone Weil o escritores que sobrevivieron a los campos nazis de exterminio o los gulags soviéticos (el psicólogo Victor  Frankl, Primo Levi o Améry) autores que "tenían una fuerte consciencia de la realidad de la guerra, el hambre y el horror: la consciencia del desamparo en que vivimos...que el sufrimiento y la desgracia, o su posibilidad, son constitutivos del ser humano y que no hay forma de superar estas realidades.

El panorama del libro podría ser agobiante si no hubiera buenas dosis de una ironía inteligente y un cierto sentido del humor que procura no caer en la trivialización o en la "banalidad del mal", el peligro que denunciaba la Arendt ante la fría crueldad  "profesional" nazi, pero que no ahorra dureza de adjetivos y un aire provocativo e irritado casi inquisitorial en el sarcasmo crítico contra los libros y autores de autoayuda (lo cual influye en la elección del título: "Filosofía para una vida peor" que a fuer de sesgado se vuelve tan manipulador como lo denunciado).

Me parece más acertado el subtítulo "Breviario del pesimismo filosófico del siglo XX", que resulta más serio, pertinente y atractivo para los que, como yo, "pasamos" de los libros de autoayuda. Vamos,  que para este viaje no eran precisas tales alforjas (la omnipresente crítica a la  autoayuda), amigo Oriol: el tema del pesimismo filosófico en sí mismo tiene suficiente entidad propia y gancho para haber dejado las filípicas contra autoayuda a un simple pie de página o una broma inteligente.

El saber llegar a disfrutar de una "vida buena" está en las antípodas de una "buena vida" como saben los que leen o estudian a Epicuro y algunos otros grandes y lúcidos filósofos.  No se trata de suprimir los obstáculos y limitaciones de la existencia (tarea imposible) sino aceptar que la vida es, también, eso y que hay que vivir con ello y sacar el mejor partido posible. Y que es una existencia con fecha de caducidad, sin dar la espalda a la realidad de la muerte, aceptando eso como un acicate para disfrutar más de lo que tienes cuando lo tienes. Sin dejar de tener presente la profunda inestabilidad de la vida y también los excesos de crueldad e indefensión, ya sea por fenómenos naturales o por la intervención del hombre, que han sido una constante en la historia de la humanidad y, por tanto, pueden regresar y arrasar cuando menos lo esperamos. ¿Mensaje negativo y abrumador? No. Simples datos experimentables sólo con un repaso a un volumen de historia (de cualquier época) o enfrentándonos a cualquier telediario, o la lectura de un diario, secciones de internacional, economía, política nacional o local y, por supuesto, sucesos). ¿Se puede hacer algo al respecto? NO. Lean este libro y entre otras cosas, aprenderán que siempre hubo épocas o situaciones peores que la disfruta el lector. Eso no reconforta, pero consuela y es un acicate para disfrutar del hoy, el aquí y el ahora.

FICHA

FILOSOFÍA PARA UNA VIDA PEOR.- Oriol Quintana.- Punto de vista, editores.- 248 páginas.- ISBN: 9788415930853

 

 

 

 

 

 

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3 julio 2017 1 03 /07 /julio /2017 09:42

Con la aparición estos días en el sello Anagrama del libro "El cerebro. Nuestra  historia" donde se abunda y se añaden cuestiones candentes al estudio del cerebro, me ha parecido pertinente hablarles primero del anterior del mismo autor: "Incógnito. Las vidas secretas del cerebro." Decía Woody Allen que el cerebro es su "segundo órgano favorito". Bromas aparte, el cerebro es, con distancia, el órgano esencial de nuestra vida como seres conscientes, a pesar de que la mayor parte de sus actividades no son accesibles a nuestra consciencia, ya que la mente (el sustrato de nuestro yo, de nuestra identidad, voluntad y memoria) no es más que la ínfima punta del iceberg. El neurocientífico David Eagleman ha escrito un libro fascinante, hipnótico desde la primera a la última página, en el que se nos desvela, con un estilo en el que se mezcla un saludable sentido del humor con una tensión informativa que recuerda al mejor thriller, la explicación de supuestos misterios de nuestra vida cotidiana que reflejan la paradoja más extraña del ser humano: estar regidos globalmente por un órgano que trabaja "de incógnito", es decir, cuyas funciones --que rigen absolutamente todo el funcionamiento de nuestro cuerpo, nuestro comportamiento y nuestros instintos-- no llegaremos jamás a controlar y en muchos casos ni a conocer dada la complejidad de elementos que se pone en funcionamiento de una forma automática, regida por la genética y la memoria de la especie. Y así nos enfrentamos a una verdad tan esencial y trascendente como la de que el hombre no es el centro del universo y la tierra no es el centro del espacio; la de que nuestra conciencia no es el centro y rector de nuestra mente, sino una "función limitada y ambivalente en un vasto circuito de funciones neurológicas inconscientes".

David Eagleman une sus amplios conocimientos sobre las neurociencias a una facultad muy atractiva de exponer esas complejas informaciones de una forma clara, sencilla y divertida, muy en la linea de magníficos divulgadores como Oliver Sacks y Antonio Damasio. Parte de la idea motriz de que el denominado cerebro consciente solo es responsable de una pequeña porción del escenario de la realidad que percibimos y tampoco lo es de la mayoría de nuestros comportamientos y de aquello que creíamos más "propio", nuestros deseos y temores (imagínense las secuelas que esas investigaciones tendrán en aspectos juridicos, sociales y penales sobre responsabilidad de muchos de nuestros actos) Eagleman nos convence de que este órgano humano de un kilo doscientos gramos de rosado material gelatinoso y húmedo, es la estructura operativa más compleja del universo.

A partir de ese punto el autor de este maravilloso libro nos lleva a un viaje con curiosas paradas en cuestiones pintorescas; ¿en qué se basa la certera intuición de los sexadores de pollos?, ¿por qué la dilatación de las pupilas de las mujeres constituye un glamuroso reclamo sexual? ¿dónde se encuentra nuestra verdadera identidad?, ¿por qué la coincidencia de las iniciales del nombre se convierte en un motivo de elección de pareja? ¿cuáles son las bases de la infidelidad masculina? ¿sospechaba usted que las numerosas facetas de nuestro comportamiento, pensamientos y experiencias están ligadas a una inmensa red electroquímica llamada sistema nervioso? ¿sabe que el estado físico de nuestro cuerpo determina el estado de nuestros pensamientos y actitudes?, ¿que todos nuestros sueños y fantasías, miedos, humor, intuiciones geniales, deseos, emergen del cerebro y si este cambia por enfermedad o traumatología, también cambiará lo que consideramos nuestro "carácter" e inclinaciones?, ¿sabe que su yo consciente es el fragmento mas diminuto de lo que ocurre en su cerebro y que la mayor parte de lo que hacemos, pensamos y sentimos no está bajo nuestro control consciente, sino guiado por programas neuronales forjados por "millones de años de selección natural"? ¿Sabía que al menos el 15% de las mujeres poseen cuatro fotoreceptores -en lugar de tres como el resto de la población-- y por tanto son capaces de distinguir un cuarto color y sus matices que son inexistentes para los demás?¿Que la gente no siempre dice lo que piensa, porque la gente no siempre sabe lo que piensa?¿Que, como descubrió Damasio, las sensaciones producidas por estados fisicos del cuerpo acaban guiando el comportamiento y la toma de decisiones? ¿Por qué estamos preprogramados para que perdamos el interés por nuestra pareja tras una media de cuatro años?

Dispóngase pues a un viaje sorprendente y a veces inquietante por el fondo de nuestro cerebro, al estilo de la famosa película de los años setenta, pero basados no en una ficción sino en una realidad científica de última hora. Como escribió el psicólogo Karl Jung, "en cada uno de nosotros hay otro al que no conocemos". El problema es que ese "otro" se lleva el noventa por ciento de responsabilidad en el funcionamiento de nuestro ser. Y lo más fantástico es que es mejor así, ya que la efectividad del funcionamiento del cerebro depende en gran parte de que la conciencia no se entrometa. ¿No lo cree?  Pues es fácil de entender: trate de analizar en plena acción como monta usted en bicicleta, cómo ejecuta un saque en tenis, movimiento por movimiento, o sea consciente simplemente de qué es lo que hace exactamente cuando interactúa con su ordenador: de pronto comprobará que pierde el equilibrio, saca fatal o se bloquea ante el ordenador. La conciencia del movimiento estropea la efectividad que su cerebro aplica automáticamente.

Pero no es sólo esto, con ser tanto, lo que nos ofrece este libro. Se vuelve mas inquietante aun cuando nos informa de la visión y de una constatación científica que  nos deja helados: en ningún momento vemos lo que hay fuera de nosotros realmente. Percibimos lo que nos dice el cerebro de esa realidad. No vemos con los ojos sino con el cerebro. Como escribe Eagleman "su cerebro está a oscuras pero su mente construye luz".

He leido con entusiasmo y sorpresa este libro que me hace pensar en el verso de Walt Whitman, "Soy grande, contengo multitudes". Es una lección de humildad y un toque de advertencia: no somos lo que creemos ser. Y es que como decía John Lennon, "la vida es esa cosa que ocurre mientras tu haces otros planes". La maravillosa complejidad del cerebro humano y su substrato, la mente (que ya no es la protagonista que creíamos que era) configura un viaje arrebatador y recomendable en el que nuestra vida mental es lo que ocurre por si misma mientras tu haces otros planes pensando equivocadamente que estamos a los mandos del navio de nuestra vida.

 

 

 

FICHA:

Incógnito. Las vidas secretas del cerebro. David Eagleman. Traducción de Damián Alou. Anagrama. Barcelona, 2013. 352 páginas. 19,90 euros

 

 

 

 

 

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28 junio 2017 3 28 /06 /junio /2017 08:48

Este libro es una pura delicia humorística con la que se disfraza una ironía bastante salvaje e irreverente y se nos demuestra que Evelyn Waugh estaba en posesión de tres características esenciales para ser un gran humorista y salvarse de que lo lincharan muchos de sus lectores: era un inglés conservador y reaccionario hasta la médula y hacía gala de ello, aunque conocía los defectos abrumadores de las clases altas y los sabía dibujar como nadie en sus sátiras de guante blanco. Tenía la saludable costumbre de reírse de todo, empezando deportivamente por sí mismo. Gozaba de una inteligencia socarrona y fértil, aunque se lo hacía perdonar haciendo un uso moderado de ella y para terminar, era un observador guasón e irónico al que le gustaba la buena vida, los viajes pagados, beber cualquier cosa con la suficiente graduación y comer a dos carrillos.

Para empezar este libro uno tiene que conocer que su mismo título ya es una muestra de humor auto irónico de la mejor clase. Llamó a su primer libro de viajes  "Etiquetas"  porque, según dijo, los lugares que visitó ya estaban «completamente etiquetados» en las mentes de todo el mundo. Se trata de un crucero por el Mediterráneo, que le lleva de Europa a Oriente Próximo y el norte de África. Aunque no ahorra pólvora en sus disparos contra todo tipo de especímenes originarios de los lugares architurísticos (entonces, tercera década del siglo XX, también), desde los obsequiosos egipcios, a los mercachifles marroquíes o a los habituales estafadores de poca monta en Italia, Grecia o Turquía, lo auténticamente desternillante es su descripción de las actitudes del sufrido y vagamente indiferente e inalterable turista british, es decir él mismo y sus amigos (tan alejado de los actuales y masificados turistas ingleses, desde los descerebrados hooligans hasta los vagamente psicóticos "despedidores de solterías " desmadrados bebedores de alcohol y sexo desinhibido).

Evelyn Waugh (Londres, 1903-Taunton, Somersetshire, 1966) dejó escritas dieciséis novelas y numerosos cuentos. en los que se desvinculaba con humor y sarcasmo de la novela decimonónica, usando la ironía y la crítica de costumbres como temática estilística. Títulos como "Merienda de negros" (1932), "Un puñado de polvo" (1934), "Izad más banderas" (1942), "Scoop" o la aclamada, gracias al cine y la tv, "Retorno a Brideshead", le convirtieron en un autor célebre (cosa que él llevaba con gran complacencia y un fino sarcasmo).  Después del éxito de "Etiquetas" como libro de viajes, lo cual era en sentido estricto, lo cierto es que a nadie se le debería ocurrir usar sus libros como guías personales para visitar esos países, publicó "Remote people" (1931), Ninenty two Days" y "Waugh in Abyssinia". Y algo así se puede decir respeto a los tres temas  que solía acometer en sus libros: la aristocracia, la vida diplomática y la militar.

Y así uno entra en la diversión cuando Waugh asegura que el Paris moderno tiene una  esencia propia que se puede definir con los adjetivos "falso, postizo, espurio, fraudulento, desagradable, pesado y necio", cosa que los franceses no se toman ni el trabajo de disimular, "ya que su cacareado cosmopolitismo consiste en considerar al resto del mundo que les visita como extranjeros despreciables", incluidos los incautos y ruidosos norteamericanos que creen ser adorados por los parisinos. Para rematar le sugiero al lector que lea  a partir de la página 46 lo que opina Waugh de los libros de viajes al uso, de sus escritores y sus editores (incluido el suyo, que le paga por viajar). Todo lo que sigue es una desternillante  descripción del turismo de la época a través de un crucero de placer en el Stella Polaris, un paquebote de matrícula noruega, con oficiales de esa nacionalidad (todos hablaban inglés, claro), excepto el médico y la enfermera que eran ingleses. Para que se hagan una idea, Waugh califica los lugares del Mediterráneo que visita con un lema: "siempre excesivo y a menudo abusivo" y nos refleja su "estado de ánimo bastante sereno" respecto a la depredación y la descortesía como norma de trato de los "aborígenes" hacia el turista inglés.
Producto de una época, la primera mitad del siglo XX, en la que el turismo de masas nacía para agravar las cosas, el libro de Waugh se lee como una novela de humor. Y eso es lo que es.  Aunque nos reitere (pag. 90) "Yo era uno de esos tipos que escriben, por lo que, naturalmente tenía que fisgar un poco para retener el color local...pero no era el color local ni el pintoresquismo, ni siquiera la curiosidad por los hábitos de otra raza lo que me llevaba allí...sino la embriagadora sensación de vitalidad y realidad". Eso sí, todo ello con un estilo literario "elegante, preciso y redondo".
 
FICHA
ETIQUETAS.- Evelin Waugh.- Trad. Jordi Fibla.-Ed. Península.-12 euros.222 páginas. ISBN 9788483074916

 

 

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21 junio 2017 3 21 /06 /junio /2017 08:47

El irlandés Ian Gibson es uno de esos escritores o poetas o ensayistas de habla inglesa que han sentido muy dentro de él la atracción, el misterio y a menudo el engorro del "encanto" hispanófilo. Hay mucho de ingenuo, travieso e incluso estoico en ese declarado amor por lo bueno y comprensión por lo malo que emana de la vida e historia de esta Piel de Toro de nuestros desvelos. Me recuerda Gibson a la entereza, las contradicciones, la grandeza y la servidumbre, el poder y la gloria, la miseria y la nobleza  en la visión de España de otro ardoroso hispano, don Miguel de Unamuno.

Este setentón de la verde Erín, ciudadano español desde 1984, que camina por suelos españoles desde hace sesenta años, desde julio de 1957 con menos de 20 años, nos regala ahora, cercano a los 80 años,  unas "Aventuras ibéricas" reflexiones y recorridos por nuestro país, desde el amor y la irreverencia (gracias a Dios).  Muy lejos ideológica y formalmente de otro setentón ilustre, Mesonero Romano,  que a su misma edad escribió las "Memorias de un setentón", y que tiene algo en común con él: una amabilidad profunda, el ojo bien entrenado para los detalles de la vida española y un afecto comprensivo para el desbarajuste nacional, cuna de malos políticos y de buenos poetas y prosistas, de una estridente falta de ética pública, e incluso privada, junto con una manera de encarar vida y problemas que en el reciente pasado todavía tenía el gusto sabio y socarrón de esos Sénecas de pueblo y aldea que hacía de nosotros un pueblo llano, noble y de fiar (virtudes que ya están desapareciendo en este tiempo  a mordiscos y empujones de la globalización que ahora sufrimos.)

Gibson, presa de ese entusiasmo por nuestro país tan difícil de entender para un español de hoy (excepto si hace abstracción del efecto de los telediarios y la prensa cotidianas) nos cuenta sus viajes a lo largo y ancho de España y Portugal, nuestros "lejanos"  primos hermanos. Y comienza recordando a esos viajeros de habla inglesa que le precedieron históricamente, algunos de los que yo mencionaba al principio, desde Washington Irving a Richard Ford (y algún francés, como Chateaubriand) , Henry Swinburne o Charles Clifford.

Nuestro autor busca el hilo de Ariadna de la erudición histórica para enriquecer sus viajes y enriquecernos a sus lectores, a través del magisterio del Museo Arqueológico Nacional, dándonos lecciones simpáticas a muchos españoles, entre ellos yo mismo, sobre los rincones históricos que alfombran nuestro país.

Sus libros sobre García Lorca o Antonio Machado (del primero leí su "La muerte de Federico García Lorca, en los libros del Ruedo Ibérico que estaban prohibidos en nuestro país y que yo iba a comprar a Francia) fueron apasionados y controvertidos. Aquí, Gibson, nos habla de sus visitas a Granada, de los viajes por las tierras de don Quijote, su sentido ibérico de España y Portugal unidos, de nuestra ruidosa convivencia, de la desidia como mal nacional, de la corrupción y la suciedad, del amor a la danza y la fiesta, la universalidad de los tacos...recuerda a Dalí y a Buñuel (ha dedicado un libro a la "vida desaforada" del pintor de Cadaqués) e incluso se atreve a opinar sobre "la cuestión catalana" y ruega que prevalezca el "sentido común y el seny",  toda una lección de conocimiento del país que lo hace, sin duda, "uno de los nuestros". Que además acaba su libro con la frase "me niego perder la esperanza". ¿De qué? Oído atento: "de hacer de España un país culto, tranquilo, dialogante, orgulloso de su mezcla de sangres, magnánimo, estudioso, inventivo y puente entre Oriente y Occidente?". Y yo digo, siguiendo el "Cantar de Mio Cid": "¡¡Dios, qué buen vasallo si oviesse gran señor!!

 

FICHA

“Aventuras ibéricas” .– Ian Gibson.-Ediciones B.-Año 2017. – 412 páginas.-20 EUROS.-ISBN: 9788466660143

 
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