He aquí una novela histórica con ambiciones, y muy patrióticas por cierto, en el sentido relativo de Aragón y los aragoneses. Como aragonés injertado, de remoto origen andaluz y medio siglo asentado en Cataluña, sólo me queda mirar con simpatía esta especie de fiebre literaria que se expande por la grey de los plumillas de todo nivel y condición en su loable intención de husmear en la historia lejana de estas tierras. Los catalanes lo hacen buscando quimeras nacionalistas con raigambre supuestamente secular e igualmente lo hacen los aragoneses, seguramente con más solidez histórica aunque con no menos tesón reivindicativo. Uno ni entra ni sale de esas cuestiones y se decanta por separar las novelas en buenas o malas, ajeno como marcan los cánones de los escépticos, de sus mensajes más o menos soterrados.
En el caso de este nuevo asalto literario de Luis Zueco, lo interesante es la anécdota histórica en la que se basa para desgranar su dinámica historia. Nos habla del siglo XIII, concretamente cuando apenas había pasado el decenio primero, una remota época de la historia en la que el rey Pedro II de Aragón manda un ejército formado por huestes catalanas, aragonesas y francesas del país de Oc para librar batalla contra los ejércitos...de la Santa Cruzada (levantada esta vez para terminar con los cátaros). La urdimbre compleja de intereses, ambiciones, traiciones, riquezas, tierras, tesoros, religión (no olvidemos que es época de cátaros, últimamente convertidos en la joya de la corona literaria de los novelistas y esotéricos varios) y, en definitiva, la busca del poder cuanto más absoluto mejor, es narrada por Zueco con ritmo, sentido dinámico de la trama y unos diálogos que sirven discretamente a la acción.
En el fondo de todo late el "sueño" ambicioso de Pedro II, el "Católico", que pretendía formar un reino bajo su corona con una extensión territorial nunca vista en la época: unir los territorios de Aragón y Cataluña con una considerable parte del sur de Francia al otro lado de los Pirineos, desde el País de Oc, el Bearn galo, los condados de Tolosa y Foix, las tierras de Albi y Carcasona y con la mirada puesta en la Provenza. En fin, la Gran Corona de Aragón que, evidentemente, disgustaba a nobles, reyes y Papa por igual. En la batalla de Murat se acabó a filo de espada con ese sueño provocador y desmesurado. Hasta aquí la historia, lo demás es hipótesis literaria y deseos de encantar al lector con la fascinación de la aventura, las batallas, las intrigas, los amores y la lucha encarnizada por el poder. Una buena dosis de documentación, supongo que fidedigna, a fin de familiarizar al lector del siglo XXI con los avatares y la vida corriente, religiosa y militar de los entonces vivieron. El narrador es múltiple, se desgaja en distintas voces y trata de mostrarnos los hechos desde múltiples puntos de vista (cosa que la historiografía actual ve con buenos ojos).
La lectura resulta fácil, divertida y en algún momento emocionante, incluso con cuestiones tan discutibles para aquella época como la forma de actuar de algunas mujeres jóvenes en la trama. A los aficionados a las novelas históricas, les encantará.
FICHA
TIERRA SIN REY. Luis Zueco.- Ed. Nowtilus.- 412 págs. ISBN 9788499675244
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Interesante ensayo de Antoni Mari, uno de los más audaces y eruditos intelectuales "en la sombra" de nuestra decaída España (aunque esta es una apreciación personal, ya que este profesor de Universidad, editor, novelista y poeta es muy conocido, aunque no lo bastante dados sus méritos, según mi modesta opinión). Como bien escribe el autor no es fácil entrar en el universo filosófico de María Zambrano, a pesar que , en lo esencial, su planteamiento filosófico tiene la simplicidad de un clásico griego aunque la formulación literaria sea la de un Rilke o un W. Benjamin, pensamiento audaz enlazado de forma inextricable con un aliento poético profundo.
Una nueva y brillante novela del italiano Alessandro Baricco, del cual guardo con placer el recuerdo de su "Seda". En esta ocasión Barico teje una trama simbólica en la que diseña un, a veces, confuso juego de voces narrativas entremezcladas, juego metaliterario que se va aclarando desde la página 54 donde Baricco - o la voz narradora- reconoce que le está "complicando la vida al lector", para terminar integrando un apreciable escenario novelesco con sus puntas y ribetes de narrativa erótica llevada con pícara solvencia. Los personajes están montados como en la comedia clásica, estereotipos de novela picante con escenarios vagamente góticos que en su confluencia dejan un sabor a fruta algo verde pero sin duda sabrosa.
No tienen mucha suerte los artistas húngaros que se exiliaron en Estados Unidos huyendo de la barbarie nazi. Como Sándor Marai, por ejemplo, su compatriota el fotógrafo André Kertész (Budapest, 1894-Nueva York, 1985) tampoco recibió una acogida a la medida de sus méritos. Tras haber triunfado como fotógrafo en toda Europa en la primera mitad del siglo XX, Kertész no logró hacerse un hueco en la abundante grey de los fotógrafos norteamericanos.
El escritor alemán Hermann Hesse, que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, tuvo una vida literaria larga y sujeta a los vaivenes de modas y eventos históricos. Fue un hombre contradictorio, un buscador espiritual y un defensor de los valores humanistas en un siglo, el XX, considerado de los más destructivos de la historia de la Humanidad. Nacido en 1877 en una familia religiosa fue enviado a un seminario en su juventud del que escapó aduciendo que no quería ser pastor protestante sino poeta.
En realidad se suele editar dos libritos del gran Cicerón en uno, encabezado por el opúsculo "Sobre la vejez", seguido por el dedicado "A la amistad".Esta es la versión (de Alianza bolsillo) que hemos utilizado para pergeñar el presente comentario.
El carácter quijotesco de Rafael Reig ya quedó suficientemente de manifiesto es su "Manual de literatura para caníbales" que hace diez años sorprendió a algunos, disgustó a otros y encantó a los más humildes devotos de la literatura, entre los que se encuentra este comentarista. Su lucha contra la adocenada enseñanza ortodoxa de la historia del virus literario tiene en aquél volumen lleno de pasión y defectos leves y perdonables, una continuación menos agresiva pero más enjundiosa y traviesa en estas "Señales de humo" en la que partimos de una historia distópica en clave de ciencia ficción en el que un profesor de literatura Martin viaja en el tiempo para conectar con los escritores que comenta en sus clases desafiando peligros como su encierro en un establecimiento psiquiátrico y otros de muy amena, divertida y enriquecedora lectura. Como bien dice: "Desde esta Clínica...cumplo con el deber de poner a disposición de la ciencia ciertos avatares de la enfermedad nerviosa provocada por mi juvenil suicidio que me proporcionó...un conocimiento fidedigno de la historia de la literatura..."
Tal vez deberíamos comenzar el libro que el travieso filósofo francés Alain de Botton dedicó a Proust desde el insólito punto de vista de un manual de autoayuda con el último capítulo intitulado "Cómo dejar un libro a medias". No es que el divertido y documentado libro de De Botton merezca que se siga ese consejo titular, pero uno adquiere un punto de vista digamos sensato para proceder después a la lectura del resto del libro, que admite sin desdoro que el lector siga el orden de capítulos que le venga en gana.